02 noviembre 2008

La humorología del poder − La fuerza inexpugnable


La humorología del poder − La fuerza inexpugnable

Bernard Chazelle − CounterPunch


Los devotos que se postran ante el altar del Humor nunca dejan de maravillarse ante la singular capacidad que tienen los humanos para lograr que otros se rían. Adoran, también, la adoración, porque lo único que está más de onda que tener sentido del humor es saber que uno lo tiene y que realmente importa. El humor es cosa seria. Desnuda la hipocresía, penetra a través de la vanidad, cuestiona las falsedades, ridiculiza al prejuicio y, cuando más falta nos hace, reduce el dolor. Sirve propósitos sociales, evolucionistas, y sexuales – tanto Darwin como Freud tenían mucho que decir sobre el tema (como en casi todo lo demás). Las tipologías del humor pueden llenar tomos. No es el tema de este ensayo. Mi objetivo es examinar la relación del humor con el poder.
¿Qué es el humor?
Lo que me hace reír es una respuesta agradable, pero no explica nada. La verdad es que el humor tiene demasiados sabores como para ajustarlo a una teoría universal. Además no es por nada que el humor y lo húmedo comparten la misma raíz latina para “fluidos corporales.”Analizar el humor, por cierto, se parece en mucho a mantener agua en la mano. No hay esperanza alguna si se trata de buscar suficientes condiciones para lograrlo – el humor depende demasiado de “humores” – así que tendremos que darnos por satisfechos con las condiciones necesarias.
I. Superioridad
Mi primer punto, poco original pero tan crucial que tolera que uno vuelva a consultarlo, es que el humor, vejatorio o no, está inextricablemente vinculado a un sentimiento de superioridad. El humorista, un término considerado en su sentido más amplio, puede expresar su superioridad por lo menos de dos maneras. Ser avispado es una de ellas. Todos los chistes del universo ya han sido contados 1000 veces, todo lo que queda es ver hasta qué punto eres avispado al presentar la repetición 1001. Si una fracción tan pequeña de la comedia es verdaderamente divertida, es porque ser avispado es un trabajo agotador. Los escritores de los Simpsons son evidentemente trabajólicos. Es una lástima que Churchill haya muerto demasiado temprano para sumarse a sus filas:
Lady Nancy Astor a Churchill: –Winston, si fuera mi esposo, envenenaría su té.
Churchill: –Nancy, si yo fuera su esposo, me lo tomaría.
El humor como represalia depende en mucho de la chispa:
Cura al rabino: –¿Cuándo vas a comer jamón?
Rabino al cura: –En tu matrimonio.
La dama y el cura postulan un mundo de fantasía (mundo A), libre de superstición y de molesta restricción del asesinato injustificable. El mundo A choca brutalmente contra el mundo B, regimentado, en este caso, por una lógica fría. Nótese que el mundo del rabino no choca con el del cura porque exige tolerancia sino, más bien, consecuencia. La colisión no es moral sino lógica. Las frases más importantes son las partículas libres de emoción, de alta energía, emitidas por el GHC [Gran Humor Chocante].
El otro camino para convertir superioridad en risa es reivindicar el trono de la corrección. Se puede hacer de dos maneras: una es presentar a todos los que te rodean como idiotas babosos y presentarse como una fuente de sabiduría. La otra es el automenosprecio, un artificio utilizado para convertirse en un clon de uno mismo al que entonces se puede atormentar impunemente. La identificación es sólo una coartada, desde luego. La emoción es el enemigo de la comedia. Uno se convierte en el blanco de sus propios chistes sólo para inmunizar a su público contra ese temido asesino del humor llamado compasión. El automenosprecio es el arte de subrayar sus propios defectos para que otros no tengan que hacerlo. Por lo tanto en flotación libre en la ingravidez moral, el público puede reír inmune del odio a sí mismo. Sin embargo la función principal del automenosprecio no es proteger al público de la culpa sino al humorista contra el daño. Es un mecanismo de seguridad que tiene poco que ver con la humildad. Tiene que ser un hombre serio para que no se tome en serio.
Para el público, el automenosprecio puede también ser indirecto. El humor de Seinfeld es que vemos pedacitos de nosotros mismos en cada situación en la pantalla y reímos hasta la catarsis del mismo modo como si estuviésemos mirando reflejos en vídeo de nuestros momentos más cercanos al mundo A. Lo hacemos desde la seguridad, el confort, y la distancia del mundo B. Por último, pero no menos importante, el automenosprecio puede ser también un vehículo para marcar la identidad: uno puede confirmar la superioridad a través de la propiedad exclusiva de ciertos fragmentos léxicos (la palabra N [nigger–negro, N. del T.]) o licencias cómicas. Para saborear algo de estas últimas, ved como Sarah Silverman, la reina de la provocación, utiliza la ocasión de una “disculpa” a los asiáticos para ridiculizar el antisemitismo:
“Todos los periódicos me llamaban racista, y duele, sabéis. Como judía, como miembro de la comunidad judía, me preocupó de verdad. Sabéis, me preocupó que estemos perdiendo el control de los medios.”
No malinterpretéis la palabra superioridad. La señora Silverman no se considera más superior que lo que hace un jugador de baloncesto cuando aparenta un tiro para atacar evitando a un defensa y marcar un triple. Cuando llega la frase clave del chiste, la humorista tiene que reivindicar el manto de superioridad_ tiene que ser la soberana del mundo B (del sentido común) y la asesina del mundo A (la fantasía de las conspiraciones judías). El mejor humorista compartirá los despojos de la victoria con el público y le hará creer que participa en un código secreto. El menos bueno humillará y se regodeará. Puede que el público ría a pesar de todo, pero la risa es un parámetro poco fiable del humor. A menos que sea lograda mediante una persuasión no–coaccionada, la superioridad humorológica no vale nada. Habiéndolo dicho, no os engañéis: para apreciar la comedia a menudo habrá que pincharse el corazón con novocaína.
II. Humor liberador
Mi segundo punto tiene que ver con la ilusión común de que el humor, especialmente el tipo transgresor, ejerce un poder liberador. Como otras formas artísticas, la comedia puede cuestionar normas e influenciar actitudes, a menudo por su bien. Pero hay algo intrínseco en el humor que lo convierte en un vehículo poco probable para la “liberación.” (No hay que confundirlo con la “puesta en libertad” – la comedia es formidable para expurgar.) Si el humor pudiera tener un propósito político motivador (y dudo de que pueda tenerlo), tendría que reflejar una cierta tentación totalitaria. La risa es un impulso reaccionario, y el humor es, en su raíz, un llamado al orden. Que pueda ser alistado en causas dignas no significa que pueda purgar fácilmente su pecado original. Para decirlo sin rodeos, el humorista es un regañón – o para ser técnico al respecto, un agente del mantenimiento del orden. La ley podrá ser noble y buena, pero el humor nunca legisla: impone normas necesarias violando las aleatorias. La violación puede ser muy divertida – de hecho, de eso se trata – de modo que la imposición no se nota demasiado. Pero el humor sirve la misma función evolucionista que el dolor físico. Es una campana de alarma. Como tal, no es más liberador que una llamada de atención.
La confusión es comprensible. Primero, la comedia apunta de preferencia al poder, pero es sólo porque el poder ofrece la mayor ratio de vanidad a compasión, una mezcla soñada para el humor. Segundo, el humor transgresor puede ser visto como una amenaza para la autoridad, pero llega de lejos demasiado precondicionado para ser más que un simple enojo. El único poder con el que llegó a amenazar Lenny Bruce, fue el suyo, a pesar de la reacción exagerada del Estado, que no fue nada más que eso. La razón es que la comedia es una licencia adquirida: es la licencia que la sociedad se otorga para explorar lo prohibido en público. La transgresión es por lo tanto contractual. Los públicos pagan bastante dinero para escuchar cómo los cómicos dicen palabras que ellos nunca tolerarían, aunque fueran gratuitas, del hombre de a pie. Tercero, ciertamente existe una representación exagerada de los históricamente oprimidos en la comedia. No hay que ser oprimido para ser divertido, pero parece ayudar a serlo. Pero uno no debiera deducir de ello que el humor busca la liberación de la bota militar. La comedia puede labrarse un espacio seguro que el opresor no puede penetrar. Pero la libertad no es el propósito: es la protección. El humor tiene que ver fundamentalmente con la supervivencia.
Cosaco: – ¿Cuál es la fuente de todo mal?
Rabino: –Los judíos y los deshollinadores.
Cosaco: –¿Por qué los deshollinadores?
Rabino: –¿Por qué los judíos?
El rabino reacciona ante la trampa que le han tendido, montando la suya propia. Anima al cosaco a demostrar por segunda vez su antisemitismo. Es el primer acto de represalia del rabino. El segundo es preguntar –¿Por qué los judíos? –y derrotar al cosaco en su propio juego. Pero represalia no es rebelión. El rabino no intenta conseguir poder o luchar por la libertad. Simplemente juega una mano ganadora. Tienta al cosaco (mundo A) para que entre al mundo B sólo para sacar a la luz su incapacidad. Es humor de superioridad del tipo de la “supervivencia del más fuerte.” La implicación política es terrible. No sólo reduce el prejuicio a lo ilógico – si esos malditos cosacos pensaran bien las cosas – sino la propia naturaleza competitiva del esfuerzo hace que sea un chiste del status quo. “Cerebros contra fuerza muscular” 1:1. Lo que provoca la pregunta ¿Entonces todo está bien? Me oprimes pero yo soy más inteligente. ¿Lo llamamos un empate?
Existe un viejo principio que subyace al humor que nos hace volver a Kant e incluso a Aristóteles (dos famosos cómicos): la incongruencia. No me gusta mucho la palabra porque es demasiado burda para contener mucha fuerza aclaratoria – simplemente hay por ahí demasiado humor congruente e incongruencia aburrida. Prefiero la imagen del choque de dos mundos. El humor requiere usualmente una narrativa que lleva a un clímax en una colisión inesperada entre dos universos independientes. No hay nada intrínsecamente divertido en un par de mundos en colisión, así que el humor les asigna papeles específicos. Frecuentemente primero en la escena, el mundo A es característicamente ensoñado, caricaturesco, fantástico, juguetón, antojadizo, expectativo, y regido por sus propias leyes idealizadas. El mundo B, por otra parte, es el aburrido remanso del sentido común, la ley física, la sumisión al orden, el determinismo, la lógica, la inmutabilidad, o tal vez incluso pura, aburrida, supervivencia. El mundo A es regido por la potestad humana, a menudo dotada de una cualidad parecida a un autómata. (Nótese que el humor es siempre humano: un paisaje nunca es chistoso.) El mundo B se encuentra bajo la regla férrea de una fuerza no negociable: la lógica, la física, la vergüenza, etc. Aunque la fuerza es inaccesible, a menudo es socialmente deseable. (Nótese que esta clasificación excluye el humor basado en juegos de palabras, acertijos, o malentendidos, tipos todos por los que, en todo caso, no se interesa particularmente este ensayo.) ¿Por qué necesita vuestro corazón una dosis de novocaína? Porque el humor tiene que vencer a la empatía para matar a la fantasía. Como ilustración de esto en una comedia caricaturesca, probad lo siguiente:
–Entonces, doctor, ¿es muy malo?
–Es malo. No hay cura. Ni siquiera hay una competición por la cura.
Ya que un tratamiento gentil del enfermo quitó de en medio la compasión, la fantasía la sigue camino al patíbulo: el objetivo es la idea disparatada de que para curar una enfermedad terminal se debiera dar la vuelta a la manzana como un demente para juntar centavos para la causa. Las fuerzas inaccesibles son la biología y el realismo. (Habría más cosas que decir sobre el chiste, pero basta por el momento.) El mundo B es cauteloso y la ley que lo rige es clara como el agua. Es necesario porque usualmente aparece sólo en el remate del chiste y, por ello, no debe exigir una introducción. Es difícil contar un chiste racial si el público todavía está inseguro de si el racismo es algo malo. (Esto vale si el chiste es racista o antirracista.) La mayor parte de la comedia se basa en la anticipación denegada. Para que el mundo B sea escenario de la caída de un avión y se niegue al público la expectativa de un aterrizaje suave, la comedia, siendo contextual, debe basarse en un código tácito. Es necesario porque un chiste puede ser contado o explicado, pero no las dos cosas. Los ingredientes de sorpresa y subitaneidad son cruciales para un remate exitoso.
–¿Has vivido toda tu vida en Boston?
–Todavía no.
Las afirmaciones perentorias parecen más impresionantes cuando no estorba la evidencia. Pero no son ni de cerca tan persuasivas, así que quisiera presentar mi caso. El humor adulto se alimenta de modo tan voraz en el comedero de la moralidad (más sobre esta compleja relación a continuación) que más vale comenzar con chistes infantiles, aunque sea sólo para apreciar por qué el humor es, fundamentalmente, la extinción de la fantasía. Contad a una niña de 2 años que en vuestra casa hay un oso polar que duerme en el refrigerador (mundo A). Abrirá enormemente los ojos y dirá: –¡Caray! –Sí, Virginia, hay todo un mundo allá afuera en el que osos polares viven en refrigeradores, y todo es algo tremendamente excitante. –¡No bromees!– El mundo B se queda sin chances.
Ahora probad vuestra historia del oso polar con Charlotte, que tiene 4 años. Ella no exclamará –¡Caray! –A diferencia de su hermana menor, Charlotte se reirá a gritos. ¿Por qué? Preguntadle y dirá: –Un oso polar es demasiado grande para dormir en el refrigerador. –La fantasía y la física chocaron brevemente en la mente de Charlotte, y ganó la física: el humor no resultó simplemente del triunfo del orden sobre la imaginación: fue el triunfo del orden sobre la imaginación. Ninguna victoria del mundo B, ninguna risa. (Dejaré a los biólogos evolucionistas la explicación de por qué el misterio relacionado con la tensión y su liberación hace que el humor nos lleva a respirar más rápido y a emitir extraños sonidos.) ¿Significa eso que Virginia no percibió el mismo remate? Lo percibió. Pero, llevada por los talentos de persuasión del narrador de cuentos, decidió un resultado diferente: la fantasía venció a la realidad. Ganó el mundo A. Para Virginia, la fantasía no es un tema de risa. Es algo temible, en realidad. ¿Por qué estás adaptando las leyes de la física y comprimiendo osos dentro de refrigeradores?
Las cosas se complican con los adultos. Así que comencemos con el patriarca de las escenas cómicas. Un corredor del maratón olímpico se resbala sobre una cáscara de plátano directamente en la línea de partida. No es tan divertido si es un competidor en los juegos paraolímpicos que cae de su silla de ruedas al comienzo de la carrera (por lo menos no hasta que la reflexivilidad transgresora nos ha enseñado que es apropiado reírse, pero no vayamos demasiado lejos.) A pesar de todo es bastante cruel, sin embargo, reírse de un corredor que se cae de bruces. Pero con la adecuada distancia emocional, aumentada por la narrativa correspondiente – digamos, si el maratonista es un arrogante gilipollas – se hace más fácil aflojar las cadenas morales y reír. También ayuda el estatus de culto del plátano en la comedia (tal vez sea la única excepción a la regla de que los objetos no pueden ser divertidos).
¿Qué son los mundos en colisión? Un maratonista olímpico está poseído por una ambición y una determinación poco comunes. Sueña con medallas de oro, gloria, y todas esas fantásticas cosas del mundo A. El problema es que todo llega y choca contra el aburrido, monótono, mundo B regido por la ley de Newton y viscosos desechos de frutas. Reírse es rendirse ante la gravedad, contra el anhelo humano. Porque el humor no es simplemente observar a dos mundos en colisión: es tomar posición por uno de los lados. Es convertir al mundo B en tu equipo de casa. Reírse es tomar parte por el orden natural de las cosas. El humor es una magneto conservadora, una sumisión a una fuerza superior. Después de todo, no vas a enfrentar al poderoso Isaac Newton o al codicioso plátano Chiquita, ¿verdad? Te ríes de un pobre diablo cuyos sueños de toda la vida acaban de ser demolidos. ¿Por qué? Para practicar tu capacidad de supervivencia al reconocer la realidad del mundo B de que la gravedad mata, pero no los maratonistas. Para una visión más sutil al respecto, probad este chiste del género “¿A quién le vas a creer, a mí o a tus ojos mentirosos?”:
Al llega a ayudar a su amigo, Bill, que está encerrado en su coche después de un terrible choque. –¿Bill estás vivo? –Una voz quejumbrosa replica –: Sí, lo estoy.
–¡Gracias a Dios! Pero eres tan mentiroso, Bill. No sé si te puedo creer.
En el planeta Al, poco usual en el mundo A, domina la lógica. Por cierto, es una lógica defectuosa y es su precedencia sobre la realidad obvia de que Bill está, claro está, vivo, lo que hace que el mundo Al sea caricaturesco y “mecanicista” (para utilizar la clásica caracterización del humor de Bergson). La amistad, el dolor, y la ansiedad de un choque de coches hace tanto más dramático el contraste con la fría lógica y prudencia de Al. La lógica deficiente pega duro porque uno puede imaginar fácilmente a Al abandonando la escena. Así que el tirón hacia el sentido común es amplificado por el drama que tiene lugar. Simultáneamente, el mundo de fantasía de Al falla de una manera exquisitamente ingeniosa. No se puede confiar en mentirosos vivos, lo que está bien. Pero Al amplía ese predicado a los mentirosos muertos, lo que es creativo. Es la parte ingeniosa del chiste. Pero hay otra manera de verlo. En su mundo A, Al realmente muestra mucha cortesía al extender a los muertos las leyes de los vivos: es insano pero es generoso. Reímos porque reconocemos que la vida es demasiado seria para dejarla en manos de personajes caricaturescos: una reacción sabia, conservadora. La comedia puede ser aventurada y rompedora de tabús, pero el propio humor, para servir su propósito evolucionista, tiene que mantenerse reacio a la toma de riesgos.
La dominación consensual, no examinada del mundo B sirve como una función normativa, típicamente como un correctivo social. Todo puede ser visto como una especie de paradoja. Una sociedad sin humor sería monótona y pesada – de un modo ridículo. Lo cómico cuestiona intencionalmente las ortodoxias, el poder, el prejuicio y, con su atención a lo inadvertido, agudiza el sentido crítico de cada cual. El humor divierte y limpia al mismo tiempo. No está mal. Pero el humor es sólo un llamado a la realidad, un control de la cordura. Odia la denegación. Si te duele el alma, el humor está ahí para recordarte que no olvides. Seguro, te rascará donde te pique, pero también te despertará en medio de la noche, sólo para desearte que duermas bien. Sí, es de ese tipo. El humor es contra–rebelión contra lo fantástico y lo ilusorio. La confusión tiene dos fuentes: una es que la fantasía puede ser maravillosa (“Curaré el cáncer”) y fétida (“Soy amo del universo”); lo otro es que la fuerza del “inaccesible” mundo B cuya criada es el humor es típicamente consensual. Pocas veces importa ser esclavo de la lógica, del realismo, de la simplicidad, del sentido común, de la humildad, etc.
La fuerza tiene dos características: es amoral y necesaria (es decir, no tienes la posibilidad de elegirla). Es el punto crucial. El humor puede cuestionar la inmoralidad sólo por razones equivocadas. El Mal-contra-el Bien no es nunca divertido. El Mal-contra-lo Correcto, sí lo es. Recordad al cosaco. No nos reímos a causa de su prejuicio sino a causa de su inconsecuencia. La consecuencia es inequívoca: si el cosaco sólo fuera racional, su antisemitismo se desvanecería. Podrá parecer ingenuo. No es así. El rabino sólo trataba de ganar puntos. En la misma onda, el mensaje subliminal del estilo de comedia política de Colbert-Stewart es que, si sólo Bush fuera listo, articulado, y competente, todo estaría bien (cuando, en los hechos, todo sería peor).
El papel de la moralidad en el humor es sutil. Los chistes a menudo sirven al mismo tiempo como cuentos morales, pero moralizar aburre. Así que la moralidad sólo puede servir para preparar la escena. Pero el humor no rehabilita. Produce justicia retributiva, no reparadora, – exactamente lo que se esperaría de un vehículo de mantenimiento del orden conservador. Como tal, recompensa tu impulso moral gratificando tu veta mezquina. Es como recompensar a un alcohólico por no tocar el trago, dándole una cerveza.
A pesar del dicho de que un espectáculo es como llamamos a una comedia que fracasa, prevalece confusión en ese terreno que preferiría soslayar. Así que me concentraré en el humor, verbal o escrito, que trasciende su presentación; en otras palabras, limitaré la discusión a lo divertido que sigue siéndolo incluso si sólo lo puedes leer. Me doy cuenta de que eso excluye un gran segmento de los cómicos de micrófono estadounidenses que se basan en la abyección, en la inversión de poderes, en metachistes, en el narcisismo, en impulsos prohibidos, enajenación, terapia de espectáculo, y otros modos teatrales de auto–expresión. Combinaré chistes, chispa y humor, lo que es lamentable, pero a pesar de ello bueno, ya que en todo caso ninguna teoría que no sobreviviera a una combinación semejante valdría gran cosa.
El humor transgresor vive de la existencia misma de las normas que quiere violar. Exige tabús que luego pueda romper heroicamente. Los hippies querían ser transgresores: trataron de cambiar normas y al hacerlo carecieron terriblemente de humor. Pero cuando Sarah Silverman (una cómica natural poco común) describe su “solución final” para pacientes de SIDA, está siendo sólo superior:
–Si podemos llevar a un hombre a la luna, entonces deberíamos ser capaces de llevar a un hombre con SIDA a la luna. Y luego debiéramos ser capaces de llevar a todos los hombres con SIDA a la luna.
Es una doble celada disfrazada de trasgresión. El chiste es un diálogo basado en rápidos giros cognitivos, con una parte escrita en tinta invisible. Estas son las líneas faltantes:
– Si podemos llevar a un hombre a la luna [Oh, no! ¿cuál será el próximo cliché?”], –entonces deberíamos ser capaces de colocar a un hombre con SIDA en la luna
[– ¿Uh? Pero, oye, ¿Por qué no? ¡Qué buena onda que pienses así]. –Y luego podríamos colocar a todos los hombres con SIDA en la luna.
La anticipación negada es brutal. ¿Pero a qué la crueldad? Porque la señora Silverman quiere deciros que ella, presumiblemente a diferencia de vosotros, acepta tanto a las víctimas de SIDA que las tratará como a todo el mundo. No la sorprenderás hablando a media lengua con adultos mayores. El que su posición sea honorable, más allá de su forma detestable, es enteramente accidental. Sus chistes tienen efecto porque son astuciosos (y los presenta bien), pero su modelo es Michael Jordan, no la Madre Teresa. Su objetivo es superioridad, no moralidad. Tal como debe ser. Lo único que pudiera ser más entretenido que el posicionamiento táctico de un cómico en el tablero de ajedrez moral sería que todos lo tomaran en serio. La señora Silverman no busca la edificación del espíritu de nadie, aparte del suyo propio. En ello, ella es sólo leal a la esencia narcisista de la comedia.
El modo normativo de la comedia es ecológicamente parasitario. Se alimenta de los compromisos más oscuros de la sociedad convirtiendo el comentario social en su vehículo primordial, no su función primordial. Por cierto, el comentario social como un fin en sí puede ser también divertido (por ejemplo Swift, Wilde, Twain). El humor, claro está, puede ser utilizado como condimento universal. Pero servido como comedia o condimento, la ambición del humor es cambiar expresiones faciales, no la sociedad. Es difícil sobrestimar la dependencia contextual. Hay humor universal, pero en su mayor parte no lo es. La pesadilla de George Carlin probablemente incluía un anuncio en el New York Times de que la “palabra F” sería ahora deletreada “fuck” [follar].
Hans Christian Andersen tuvo la suerte de no vivir en una colonia nudista, o su historia de un emperador sin vestimenta no hubiera conseguido la misma atención. El puritanismo y el humor sexual son los dos lados de la misma moneda. Si desaparece uno, el otro también se esfuma. Sociedades juveniles como la nuestra, es decir reprimidas en lo sexual y obsesionadas por la anatomía, alimentan su comedia con funciones corporales, pero sospecho que para los babosos el humor se pierde en la traducción. (Solo especulación de mi parte, por supuesto.) Bueno, no sería justo dejar esta declaración en género neutro ya que sin duda es el cromosoma Y el que reduce la edad emocional promedio de la comedia. No es ni siquiera cultural (comedia de gilipollas) – es molecular.
La sátira pone al descubierto lo absurdo en las esferas social y política mientras deja oculto lo no absurdo. Por revelador e inspirador que pueda ser, sigue basándose en un engaño: Que A sea malo, no significa que no-A sea mejor. En los hechos A podría ser un desagradable compromiso que permite que los seres humanos se las arreglen, mientras que el mundo B, inexplicado y no cuestionado, podría ser infernal. Una sociedad sin mentiras piadosas sería invivible – cuando una chica muy de su casa te pregunta si es bella ¿se supone que digas que no? – El humor intransigente puede ser bastante divertido, pero sus placeres están empañados. La comedia de Jon Stewart es inocua pero la tentación autoritaria en los discursos antirreligiosos de Bill Maher es inconfundible. El señor Maher sabe que la creencia religiosa es tan mundo A. Pero luego sigue postulando un mundo B de sentido común metafísico, como si existiera algo semejante. Olvida que lo obvio no es la única alternativa a lo absurdo. ¿Por qué es la creencia religiosa, que con tanta razón llama superstición, menos del mundo B que los mitos que reivindican los derechos de un okupa en su propia psique? ¿No celebra cumpleaños el señor Maher y desaprueba el canibalismo? ¿Qué tiene eso de racional? Su ridiculización selectiva, generalizada, de lo sagrado, proviene de un impulso totalitario. Y lo digo como alguien que parece compartir la mayor parte de los puntos de vista del señor Maher sobre la religión organizada.
El humor es una campana de alarma, un significador sin significado particular. Bill Maher y Sacha Baron Cohen (Borat) cometen el mismo error de impartir un significado cómico donde no hay ninguno. Jon Stewart comete el error opuesto: una renuencia a completar una sustancia no cómica. Como admite de buena gana, no permitirá que un hilo serio continúe más de 2 minutos sin acabarlo con un chiste. En sus propias palabras, es “sólo” un show de comedia. Por cierto, y Paris Hilton es “sólo” una rubia banal. Supongo que la
subestimación sigue estando a la moda en algunos círculos. El humor no te hará pensar: sólo sugerirá que debieras hacerlo. La buena comedia debiera ser un aperitivo que estimule tu apetito. Pero la comedia tarde por la noche en la televisión es un digestivo, humor a la hora del postre. Para entrar en batalla, necesitas compasión, calor, indignación y, preferentemente, un plan. Y, claro, lleva contigo humor en caso de que pierdas.
III. Reflexivilidad
Mi tercer punto es existencial. Los seres humanos son criaturas profundamente ridículas. El máximo chiste es nuestra propia existencia. La majestad de caballos, gaviotas, y gatos me recuerda que la dignidad y la risa no van bien juntas, ¿verdad? La teoría de la superioridad me dice que el humor es sospechoso y un placer culpable. ¿Pero cabe alguna duda de que otorga poder? Los seres humanos no pueden volar por sus propios medios pero pueden ser divertidos, lo que es la aproximación más cercana. Y no olvidéis que el humor es universal: uno se puede reír de cualquier cosa.
Dulce. En estas tres frases he logrado hacer añicos toda mi cosmología del humor. Por ejemplo, argumenté anteriormente que la inmoralidad no debiera ser divertida. A primera vista, esto parece plausible. ¿Cuántos chistes sobre Hitler se burlan de su altura, de su bigote, y de los ladridos de su oratoria en lugar de su maldad abismal? (Pista: es imposible burlarse del mal.) Pero la reflexivilidad lo cambia todo: es decir el conocimiento de uno mismo que nos permite incluirnos en la narrativa del humor, con plena conciencia de la incorporación. Eleva el humor a alturas inconcebibles sin su existencia.
Un amigo entra a la oficina de Niels Bohr y ve una herradura colgada en el muro:
–Niels ¿no crees en cosas semejantes, verdad?
–Claro que no, pero me dicen que funciona aunque uno no lo crea.
El humor es como el estornudo. Es breve y difícil de controlar. (La risa es algo completamente diferente. Es sabido que cómicos sin una capacidad conocida de crear una línea chistosa se las arreglan para asegurar que el público se desternille de risa con una payasada como “ríete o muere”.) Como un solo de Charlie Parker, un chiste solitario o una pulla chispeante pueden incluir mucho dramatismo. Aunque el remate del chiste tiende a ser “atómico” – en realidad es un remache – el choque que oculta puede ser ambiguo y multifacético. La introducción puede contener una multitud de hilos entrecruzados. Un chiste es una diminuta (contra)revolución así como una diminuta recreación. Quiero decir “recreación” en ambos sentidos de la palabra: teatro y juego.
Cuando Ricky Gervais se ríe del Libro del Génesis por hacernos creer que Dios creó el cielo y la tierra antes de la luz, ¿de quién se burla? El chiste es que es bastante difícil construir el cosmos de la nada; ¡imaginaos que hay que hacerlo a oscuras! ¿Se burla Gervais de la Biblia, de los fundamentalistas cristianos, de sí mismo (reflexivamente), de su público? ¿Dónde está el choque? ¿Es entre la fantasía del Génesis y la dificultad para el sentido común de trabajar en la oscuridad? Tal vez. Sin embargo, en el instante de la risa, soy vosotros, el público, no Dios, quienes tratáis de construir ese cosmos. Así que tal vez el choque tiene que ver con la irrelevancia de preocuparse de un asunto tan trivial como las condiciones de iluminación cuando la tarea es construir los planetas. El punto es que existe un choque en algún sitio, o tal vez en varios, y nos importa un pepino si no lo sabemos con certeza.
Rowan Atkinson, como diablo, da la bienvenida a los muertos en el infierno:
–Ateos, colocaos de este lado. Tal vez os sentís como un montón de cretinos, ¿verdad.
Contiene muchas “guerras de los mundos”: la falsificabilidad de la teología; la arrogancia de los ateos; la superstición de los creyentes; la incongruidad de un Satanás humorístico; etc. Algunos chistes pueden ser leídos de diferentes maneras y seguir siendo divertidos. La reflexivilidad se basa crucialmente en ese atributo. ¿Pero qué es? Os diré lo que no es. Tony Blair dijo una vez:
–No hago predicciones. Nunca las he hecho y nunca las haré
La declaración es autorreferencial pero el humor (tal como es) no es reflexivo. La reflexivilidad exige auto–conciencia (y sería demasiado pedir en el caso de Tony Blair). Una pieza de Broadway contiene esta línea:
–Hasta la vista, espero verte pronto.
–Bueno, es un elenco pequeño.
Humor exquisito, reflexivo. A diferencia del automenosprecio, donde el clon de tu persona no entra en una interacción dialéctica en particular con el original, la reflexivilidad depende críticamente de una interacción estrechamente asociada entre la imagen reflejada y su fuente. El mejor tipo de reflexivilidad es sugerido, no explícito, como en la pieza de Broadway:
Un hombre es llevado a su ejecución el lunes por la mañana y suspira: –¡Qué manera de comenzar la semana!
Este chiste es el modelo para cientos de otros. (Es una lástima que Bill Clinton lo haya arruinado para siempre al asistir a la ejecución de un preso retardado del corredor de la muerte en Arkansas, quien se hizo famoso al solicitar que le guardaran el budín servido para su última cena.) Es reflexivo porque la interpretación primaria, una terrible imbecilidad, cede rápidamente el paso a una segunda, la simulación de una terrible imbecilidad, de modo que el chiste se convierte en un chiste sobre un chiste. Una poción potente del mismo pote:
El oficial de la SS pide a Chaim y Shlomo que caven sus tumbas antes de ser fusilados. Chaim dice a su amigo: –¡No voy a cavar mi propia tumba! –Shlomo le responde–, Ven acá, Chaim, ya estamos bastante jodidos. ¡Cava esa tumba!
El horror del telón de fondo es totalmente plausible, pero el humor es irresistible. Así que, ¿es el oficial de la SS el único monstruo de la historia? ¿Y el narrador? ¿Y nosotros? El chiste es un espejo que refleja una imagen inquietante de nosotros mismos. Es el choque obvio de los mundos. Como en el chiste de la ejecución del día lunes, el mundo A es regido por la defectuosa lógica de Shlomo. Pero luego existe el patetismo adicional de una voz infantil. Shlomo podrá ser adulto, pero su lógica es inequívocamente la de un escolar. Cualquiera que tema que alguien superior pueda enojarse podrá oír todavía en su mente la voz de su madre en el primer día de escuela: –Haz una buena impresión ante tu maestra. Haz exactamente lo que te diga. ¿Prometido? –Que la “maestra” sea, en este caso, un sádico asesino es escalofriante. El planeta infantil de fantasía de Shlomo colide con un mundo B en el que apaciguar a los monstruos es fútil.
El chiste presenta un tipo particular de automenosprecio que es una característica del humor judío. Aunque sospecho que se trata de un chiste yiddish actualizado que data de antes del Holocausto, el contexto del automenosprecio es muy importante. Es una saeta reforzada contra la acusación de que los judíos fueron a Auschwitz como corderos al matadero. Casi se puede oír al narrador presentando el tropo antisemita: “En realidad, no sólo cavamos las tumbas; también le compramos a cada oficial de la SS en la Patria una pala para Navidad.” (Como en el chiste del choque de coches, seguimientos imaginarios, conscientes o no, tienen un papel secundario crucial.)
Luego hay una reflexivilidad implícita. El humor es tan estrafalario que el oyente sólo puede reír en un estado de consciencia de sí mismo. Esto, por su parte, obliga a remodelar a Shlomo de su papel de simplón cautivador a un avatar para el heroico narrador. ¿Por qué heroico? Porque simplemente no se puede permitir que amables cretinos con voces maternales en sus mentes caven sus propias tumbas antes de que los fusilen. Por lo tanto el narrador está realmente riéndose de la escena. (Sin reflexivilidad, esta transformación es absolutamente imposible: no hay ni una traza de burla en el texto.) Pero sólo un héroe bromea mientras enfrenta a la muerte. En el mundo A de la guerra, el que decide la muerte tiene la última palabra. En este mundo B, el que puede bromear antes de morir tiene la última palabra. Podéis matarme pero yo me reiré mientras lo hacéis. Hay una diferencia cualitativa con el chiste del cosaco. Éste ya no tiene que ver con obtener puntos. Ridiculizo el asesinato, no al asesino; lo hago no para disminuirlo sino para vencerlo. Por ilusorio que todo sea, estamos de vuelta en el territorio de la supervivencia.
Este nuevo, reflexivo, mundo B es absurdo desde el punto de vista evolucionista. ¿Contradice esto mi afirmación del humor como una práctica de supervivencia? No. De acuerdo, hacer el último chiste antes de que todo se termine no es exactamente que se obtenga una ventaja selectiva (como se espera cabalmente del mundo B). Pero es vivir consciente de que podría ser así. Una buena analogía es la filosofía estoica, que fomentaba la idea del suicidio por el poder que confería a su titular. Eso no significa que Epicteto haya corrido de arriba abajo por la Vía Apia instando a la gente a que saltara por las ventanas. Simplemente señaló el beneficio de mantener esa opción abierta.
El chiste del SS muestra tanto superioridad como bajeza. Pero la reflexivilidad no se detiene ahí. Se puede fácilmente volver de nuevo atrás y preguntarse qué clase de vano heroísmo acaba de construirse. Esto produce una dialéctica iterativa que puede continuar hasta donde permita la imaginación. La reflexivilidad da al humor su poder universal al convertirlo en su propio tema. El humorista tiene siempre la última palabra – os estoy mirando: Lenny Bruce y Bill Hicks. Podéis tomar cualquier cosa, incluso en chiste, envolverlo, bromear al respecto, y luego enjuagarlo y repetirlo, con plena consciencia de la recursividad.
En el sketch satírico de Atkinson llegamos a hacer de Dios. En el chiste del SS, llegamos a ser Dios. Al mirar a los ojos a la muerte y contar un chiste, declaramos una megavictoria sobre todo lo que nos estorba. El humor ya trata del mundo B, es el mundo B. Mediante el poder puro de la reflexivilidad, el humor mismo se ha convertido en la fuerza inexpugnable. Y no es ningún chiste.
––––––––––––
Bernard Chazelle es profesor Eugene Higgins de Ciencias Informáticos en la Universidad Princeton. Para contactos, abra su sitio en la Red: http://www.cs.princeton.edu/~chazelle/
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

MARX DEFIENDE A MARX


El arzobispo de Munich, cardenal Reinhard Marx, publica "El capital, una defensa del hombre" donde afirma que Carlos Marx tenía razón

MARX DEFIENDE A MARX


YVKE, El Clarín, La Sexta, Agencias

El Marx de la Iglesia es secretario de la Conferencia Episcopal alemana y un teólogo muy respetado por el Papa Benedicto XVI. El mundo está sacudido por una crisis económico-financiera que dará vida a otra época y a un nuevo capitalismo refundado en el mundo. Según el arzobispo de Munich "es una crítica al capitalismo, porque un capitalismo sin un cuadro ético es enemigo del género humano".


Parece increíble, pero los tiempos siguen cambiando rápidamente. El arzobispo de Munich, cardenal Reinhard Marx, 55 años, sostiene en una entrevista al más importante semanario alemán, "Der Spiegel" (El Espejo), que en su análisis del capitalismo su homónimo Carlos Marx tenía razón. El mundo está sacudido por una crisis económico-financiera que dará vida a otra época y a un nuevo capitalismo refundado en el mundo y la Iglesia enfrenta lo que viene con su Doctrina Social, que según el arzobispo de Munich "es una crítica al capitalismo, porque un capitalismo sin un cuadro ético es enemigo del género humano".

El Marx de la Iglesia es secretario de la Conferencia Episcopal alemana y un teólogo muy respetado por el Papa Benedicto XVI. En "Der Spiegel", cuenta que en pocos días las librerías pondrán en venta su libro "El capital, una defensa del hombre", que contiene al comienzo una carta suya dirigida al fundador del comunismo, Karl Marx, quien "no está muerto y al que hay que tomar en serio". A juicio del arzobispo de Munich "el capitalismo deshumanizado, insolidario e injusto no conoce moral ni tiene futuro", por lo que hay que acudir de nuevo a la obra de Karl Marx, "que nos ayuda a entender las teorías de la acumulación capitalista y el mercantilismo".

Pero Reinhard Marx es consciente de que son muchos los ciudadanos que se muestran críticos con el pensamiento marxista debido a la aplicación que se ha dado a las ideas de El Capital primigéneo en algunas partes del mundo a lo largo de la historia. Por ello el nuevo Marx sostiene que no hay que dejarse "arrastrar a las insensateces y atrocidades cometidas en su nombre en el siglo XX", sino que nuestro deber es interpretar de forma conveniente las ideas marxistas.

Según el arzobispo los principios que defiende en su libro, al que define como "concienzudamente trabajado", tienen un carácter social-ético, ya que Reinhard Marx considera que el catolicismo debe aportar una visión "ética y social" para una reforma "sensata" de los sistemas financieros. Por último Marx quiso recordar que "la especulación salvaje es pecado", y sostuvo que denunciar el capitalismo no significa dejar libre de culpa al populismo de izquierdas.

La ONU advierte a Colombia que las ejecuciones extrajudiciales pueden ser delitos de lesa humanidad

La ONU advierte a Colombia que las ejecuciones extrajudiciales pueden ser delitos de lesa humanidad

¿Y POR QUÉ LA ONU NO ADVIERTE, JUZGA Y CONDENA A ISRAEL POR ESA PRÁCTICA SISTEMÁTICA DE EJECUCIONES "EXTRAJUDICIALES"?

La alta comisionada para los Derechos Humanos denuncia que existen indicios que demuestran que esta práctica es "sistemática" en el país
AGENCIAS - Bogotá - 02/11/2008

La alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, que ha concluido este sábado su visita de ocho días a Colombia, ha emitido un informe en el que denuncia que existen indicios que demuestran la "práctica sistemática" de ejecuciones extrajudiciales en este país latinoamericano por parte de las fuerzas de seguridad. "Estamos observando y manteniendo un registro de las ejecuciones extrajudiciales, parece ser que esta práctica es sistemática", afirma.
Según Pillay, estas muertes podrían ser delitos de lesa humanidad y, por tanto, perseguibles por el Tribunal Penal Internacional (TPI). La funcionaria aclara, sin embargo, que estos casos sólo pueden ser procesados en el TPI cuando la justicia local no actúa para esclarecer los delitos y castigar a los responsables.
En este sentido, Pillay destaca como hecho positivo la voluntad que tiene el Gobierno del presidente Álvaro Uribe de aclarar los hechos de las ejecuciones extrajudiciales. El mandatario, que se reunió con la representante de la ONU durante su visita al país, ordenó esta semana la destitución de 27 oficiales y suboficiales del Ejército implicados en la desaparición y muerte de un grupo de jóvenes en el sur de Bogotá.
En su informe, la comisionada hace también referencia a la guerrilla Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), a las que exige la liberación inmediata de los rehenes que están en su poder, algunos con más de seis años de cautiverio a sus espaldas, y advierte de que "la toma de rehenes, en la que las personas son mantenidas en las condiciones más infrahumanas (...), puede ser considerada un crimen de lesa humanidad".

Uribe arremete contra Human Rights Watch y Amnistía Internacional

Mientras la representante de la ONU denunciaba las ejecuciones extrajudiciales en Colombia, el presidente del país, Álvaro Uribe, arremetía contra Amnistía Internacional y Human Rights Watch (HRW) y en especial contra su presidente, José Miguel Vivanco, por las últimas críticas de estas organizaciones a la actuación de las fuerzas de seguridad colombianas. "Ellos no nos tienen que enseñar a nosotros de derechos humanos ni de convicciones cristianas ni de convicciones democráticas", declaró el mandatario, para luego insistir en que su Administración, "en lugar de tapar los problemas, los ha enfrentado y los ha revelado".
Además, Uribe quiso señalar que mientras a nivel internacional todo el mundo se preocupa por los derechos humanos de "muchos delincuentes disfrazados de sindicalistas", nadie piensa en los policías y militares que son mutilados en sus extremidades por cuenta de acciones terroristas.

31 octubre 2008

400 ACADÉMICOS SOLICITAN A OBAMA UN “CAMBIO FUNDAMENTAL” EN LA POLÍTICA DE EEUU EN AMÉRICA LATINA

TODO: Barak Obama ha despertado algunas esperanzas de cambio en la política interna y externa de Estados Unidos. Pienso que se cae de maduro que la victoria de Obama provocará cambios. Nadie puede aventurar qué proundidad y en cuáles rubros habrá cambios. Pero que los habrá no caben dudas... Como en todo el resto de temas de este estilo, jamás me propuse esperar peras de una higuera (Cristina Kirchner), o bananas de los cítricos (Lula), etcétera. Mis aspiraciones, mis principios, los objetivos que me propuse en la vida fueron, son, revolucionar a la sociedad desde sus cimientos. Fracasamos, nos derrotaron, fuimos vencidos y liquidados. Pero yo no les pido ni espero de olmos que me den las peras que esperé y por las cuales lucho toda mi vida. Las que den, bienvenidas sean. Siempre serán un paso adelante, un progreso.
Kirchner, y Menem o Duhalde o la Carrió o el Macri no son la misma cosa. Obama y Bush no tienen nada en común... Pero los vociferadores de siempre, las izquierdas "puras", los grandes "teóricos repitecitas" que siempre apoyan el "programa máximo", ya de antemano abren el paraguas de la condena. Nunca escucharon hablar de táctica y estrategia, de mal menor y apocalipsis, para ellos es lo mismo quen lleva la furia imperialista a Iraq y los que se proponen retirar las tropas y actuar de otro modo...
"nada es mejor / todo es igual...". Andrés Aldao



400 ACADÉMICOS SOLICITAN A OBAMA UN “CAMBIO FUNDAMENTAL” EN LA POLÍTICA DE EEUU EN AMÉRICA LATINALa Jornada

En carta enviada al candidato demócrata Barack Obama, casi 400 académicos dedicados a las relaciones interamericanas demandaron un “cambio fundamental” en la política de Estados Unidos hacia América Latina.

A continuación, el texto, suscrito entre otros por Eric Hershberg, presidente de la Asociación de Estudios Latinoamericanos; Ariel Dorfman, de la Universidad Duke; Jean Franco, de la Universidad de Columbia; Arturo Arias, de la Universidad de Texas; Carmen Diana Deere, de la Universidad de Florida; Arturo Escobar, de la Universidad de Carolina del Norte; Mark Weisbrot, codirector del Centro para el Estudio Economía y Políticas, Emma Zapata Martelo, del Colegio de Posgraduados de México, y Magdalena Barros Nock, profesora investigadora del CIESAS de México.
“Senador Obama: Nos dirigimos a usted para felicitarlo por su campaña y para expresar nuestra esperanza de que, como próximo presidente de Estados Unidos, aprovechará una oportunidad histórica para mejorar las relaciones con América Latina. Como académicos enfocados en la región, también queremos comunicarle nuestro análisis del proceso de cambio que se da actualmente allá.
“Así como el pueblo estadunidense ha empezado a debatir cuestiones básicas en relación al tipo de sociedad que desea –gracias, en parte, a su propia candidatura, aunque también debido a la magnitud de la actual crisis financiera– así, también, lo están haciendo los pueblos latinoamericanos.
“De hecho, el debate sobre una sociedad justa se dado en Latinoamérica a lo largo de más de una década y la mayoría opta, como usted y muchos de nosotros en Estados Unidos, por la esperanza y el cambio. Como académicos con un compromiso personal y profesional con el desarrollo y la democracia en Latinoamérica, tenemos la esperanza de que en su presidencia Estados Unidos se pueda convertir en un aliado, y no en un adversario, de los cambios positivos que ya se están llevando a cabo en el hemisferio.
“El actual ímpetu en favor del cambio en Latinoamérica es un rechazo al modelo de crecimiento económico que se ha impuesto en la mayoría de países desde principios de los años 80; un modelo que ha resultado en la concentración de la riqueza, que ha confiado, sin éxito, en las fuerzas del mercado, sin restricción alguna para resolver los profundos problemas sociales, y que ha socavado el bienestar humano. El actual rechazo de este modelo cuenta con una base amplia y democrática. De hecho, los movimientos contemporáneos para el cambio en América Latina reflejan una participación significativamente mayor de trabajadores y campesinos, mujeres, afrodescendientes y pueblos indígenas; en dos palabras, movimientos de base.
“Esos movimientos están llegando al poder, uno detrás de otro. No son ni títeres, ni están cegados por el fanatismo y la ideología, como los pintan las caricaturescas descripciones de algunos expertos. Al contrario, estos movimientos merecen nuestro respeto, amistad y apoyo.
“Los latinoamericanos con frecuencia han visto a Estados Unidos no como un amigo, sino más bien como un opresor; el garante de un sistema económico internacional que funciona en contra, y no en favor de ellos, la verdadera antítesis de la esperanza y el cambio. El gobierno de Bush ha empeorado la situación y el prestigio de Estados Unidos en la región se encuentra a niveles históricamente bajos. La tendencia de Washington de luchar en contra de la esperanza y el cambio ha sido especialmente prominente en las recientes respuestas de Estados Unidos a los gobiernos democráticamente electos de Venezuela y Bolivia. Los sentimientos antiestadunidenses son fuertes, pero la historia demuestra que dichos sentimientos pueden cambiar. En los años 30, luego de dos décadas de conflicto en la región, Estados Unidos juró no intervenir y adoptó una Política del Buen Vecino. No por coincidencia, esa fue la época de mayor armonía en la historia de las relaciones entre Estados Unidos y América Latina. En los años 40, casi todos los países de la región se convirtieron en nuestros aliados durante la Segunda Guerra Mundial. Esto puede suceder una vez más.
“Existen muchos otros retos también. Colombia, el principal foco de la política del gobierno de Bush, es actualmente el escenario de la segunda crisis humanitaria más notable en el mundo, con 4 millones de personas desterradas internamente. Su gobierno, el cual criminaliza hasta las protestas pacíficas, busca una extensión de las políticas de comercio libre, en contra de las cuales gran parte del hemisferio está reaccionando ya. Cuba ha iniciado un proceso de transición que debería ser apoyado de manera positiva, como, por ejemplo, a través del dialogo por el cual usted aboga. Decenas de miles de mexicanos y centroamericanos migran para buscar trabajo en Estados Unidos, donde su poder laboral es de gran necesidad, pero su presencia es denigrada por un público que se ha opuesto siempre, desde que comenzó el desarrollo de las encuestas de opinión en los años 30, a la inmigración desde cualquier parte del mundo.
Rechazo a construir muros
“La forma de abordar el tema de la inmigración no es construyendo un gigantesco muro, sino más bien, Estados Unidos debería apoyar un desarrollo con mayor equidad en México y Centroamérica y, de hecho, a lo largo de toda la región. Además, Estados Unidos debe reconsiderar su política de control de drogas, que simplemente no ha funcionado y ha sido parte del problema de violencia política, especialmente en México, Colombia y Perú. Estados Unidos también debe renovar su apoyo activo en favor de los derechos humanos en la región. Desafortunadamente, en los ojos de muchos latinoamericanos, Estados Unidos ha llegado a mostrar su apoyo hacia regímenes de desigualdad.
“Finalmente, le imploramos que su gobierno se comprometa al firme apoyo de los derechos constitucionales, incluyendo la libertad académica e intelectual. La mayoría de nosotros es miembro de la Asociación de Estudios Latinoamericanos, la asociación profesional de expertos más grande de la región, y hemos vivido personalmente cómo los intentos del gobierno de Bush por restringir el intercambio académico con Cuba han resultado contraproducentes. Esperamos poder tener una pronta oportunidad para discutir éstos y otros temas relacionados con América Latina en su gobierno.
“Nuestra esperanza es que usted tome la oportunidad de inaugurar un nuevo periodo de entendimiento y colaboración para el bienestar del hemisferio. Lo que nosotros solicitamos es cambio, y no sólo en Estados Unidos”.
Atentamente

Para ver el listado:
http://www.jornada.unam.mx/2008/10/30/index.php?section=mundo&article=038n1mun


Ramzy Baroud − Asia Times Online

Una “tercera Intifada” implicaría que la segunda ha terminado ya. ¿Es realmente así? ¿O es que sencillamente ha perdido impulso, enfoque y dirección, despilfarrándose sus energías –como levantamiento popular- en disputas entre facciones y divisiones internas?
Algunos de sus líderes iniciales ya no están implicados en ella. No puede haber un levantamiento cohesivo cuando muchos de sus protagonistas han cambiado de bando, han cambiado su papel o han desaparecido completamente. Para aproximarnos a la cuestión de forma realmente práctica, deberíamos analizar más profundamente la primera Intifada, la que surgió en 1987.
Las revueltas colectivas palestinas no siempre suponen una respuesta singular a problemas singulares provocados por elementos ajenos como, por ejemplo, el mandato británico, los planes coloniales sionistas, la ocupación israelí, etc. A menudo se obvian factores internos que indignan a las masas palestinas, como son los errores de sus dirigentes, las divisiones, los giros, la corrupción, el nepotismo, etc.
El levantamiento de 1987 se ajustó a ese modelo, aunque inspiró ciertamente un cambio paradigmático. Por una parte, fue un grito colectivo por la justicia y un intento serio de acabar con la ocupación israelí de la tierra palestina ocupada en 1967. Pero también representó el deseo instintivo por recuperar la lucha palestina, que durante mucho tiempo se había estado manipulando desde el exterior: desde Jordania, desde el Líbano y, más o menos entonces, desde Túnez,
Entre los palestinos de los territorios ocupados fue extendiéndose la conciencia de que su situación había devenido en luchas de poder entre las distintas facciones que tenían su sede en varias capitales árabes, y que esas disputas apenas eran ideológicas sino que giraban más bien alrededor de cuestiones como el control, el dinero y el estatus.
El primer levantamiento elaboró rápidamente sus propias ideas, mecanismos y símbolos, reflejando todos ellos la unidad de objetivos entre los palestinos. De hecho, el énfasis manifiesto en la “unidad nacional” de los símbolos y eslóganes de la Intifada fue una clara señal de la denuncia palestina de la desunión de las facciones.
Aunque la respuesta israelí a la primera Intifada fue letal, apenas puede compararse con la respuesta mucho más violenta ante la segunda, que estalló en 2000. El gobierno israelí quería aplastar la revolución antes de que desarrollara un ritmo y alcanzara un compromiso popular a largo plazo. Israel actuaba también con la errónea suposición de que el levantamiento era obra del difunto líder de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Yasir Arafat, para conseguir concesiones políticas.
El hecho es que tanto a Israel como a la Autoridad Palestina (AP) –constituida tras los Acuerdos de Oslo de 1993 como alternativa a todo lo que rodeaba a la OLP-, les cogió totalmente por sorpresa que los palestinos tomaran las calles para desafiar no sólo la ocupación israelí sino también las actitudes vacilantes y la corrupción rampante que impregnaba a sus propios dirigentes.
Si debemos aceptar que la segunda Intifada acabó ya, o que la agotaron las luchas intestinas entre Fatah y Hamas, es necesario entonces que analicemos sus resultados. Aunque la segunda Intifada no logró acabar con la ocupación israelí, ha tenido realmente un impacto muy grave sobre las instituciones políticas palestinas. Ha dado lugar a que aparezca otro liderazgo, el de Hamas, y ha obligado a un replanteamiento serio del movimiento de Fatah como movimiento dirigente.
La segunda Intifada socavó en gran medida a la Autoridad Palestina, y con ella a los Acuerdos de Oslo que facilitaron su existencia, afianzando la necesidad de instituciones políticas alternativas –que sean realmente representativas- activando, por ejemplo, una nueva versión de la OLP.
En efecto, todas las revueltas palestinas importantes del pasado pusieron en marcha nuevas e impredecibles realidades y, a pesar de todos los intentos, el statu quo que definió los períodos anteriores a las revueltas fue a menudo insignificante después. Se introducen en la mezcla nuevos rostros, nombres, prioridades, eslóganes y símbolos, aunque siguen definiéndose por un imperecedero deseo de justicia, paz auténtica y libertad.
Los métodos de Israel para someter a los palestinos y aplastar los levantamientos han producido asimismo nuevas realidades, puntos de partida y sistemas de relaciones. Métodos tales como muros inmensos, nuevos asentamientos y armas de aniquilación masiva complican a menudo la ya penosa existencia de los palestinos bajo la ocupación, lo que se traduce en nuevas revueltas.
La primera Intifada llevó la lucha a casa e introdujo en ella a dirigentes locales que competían en todos los frentes con la vieja guardia, incluyendo la cuestión del derecho a articular las demandas y aspiraciones palestinas. La segunda Intifada sirvió para valorar los Acuerdos de Oslo y su consiguiente ‘cultura de paz’ como un proceso sin valor alguno que no mejoraba en nada la espantosa realidad sobre el terreno, aunque sí logró que una clase específica de palestinos se hiciera con todo el poder tanto a nivel financiero como político.
En la actualidad, los palestinos se encuentran en un momento de transición de resultado incierto. Hay más interrogantes que respuestas: ¿Adónde va a llevar el enfrentamiento Fatah-Hamas? ¿Seguirá manteniendo Fatah su actual estructura? ¿Continuarán los palestinos adhiriéndose a la demanda en otro tiempo incuestionable de la solución de los dos Estados? ¿Qué credibilidad tiene esa fórmula ya en las actuales circunstancias, donde no sólo resulta complicado hacer una clara separación sino también totalmente inviable? ¿Se acabará la escisión geopolítica entre Cisjordania y Gaza en los próximos años?
Los levantamientos palestinos son a menudo una respuesta colectiva ante situaciones muy duras. Las perspectivas plantean que probablemente la próxima Intifada –siempre habrá Intifadas mientras la ocupación continúe- se encontrará de nuevo con el rechazo popular a los males que han aquejado y aquejan a la causa palestina y servirá, una vez más, para reafirmar la importancia, cuando no el papel dirigente, del pueblo palestino como verdadero dueño de su destino y guardián de su propia lucha.


Ramzy Baroud ( www.ramzybaroud.net ) es autor y editor de PalestineChronicle.com. Sus trabajos se publican en muchos periódicos y revistas de todo el mundo. Su libro más reciente es “The Second Intifada: A Chronicle of a People’s Struggle” (Pluto Press, London).
Enlace con texto original:
http://www.atimes.com/atimes/Middle_East/JJ29Ak01.html
http://www.atimes.com/atimes/Middle_East/JJ29Ak01.html

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30 octubre 2008

Un prolongado genocidio

TODO: El articulista escribe con cierta frecuenciA en EL PAÍS. He leído con mucho interés el tema del "prolongado genocidio", bien fundamentado y con ejemplos irrebatibles. Aunque debo confesar que la omisión de los crímenes de lesa humanidad cometidos en América Latina, me han llamado la atención. El período de los dictadores como Pinochet, Videla y Sanguinetti (por mencionar a los más destacados y crueles), dejó un tendal de víctimas ultimadas y desaparecidas. En todos estos paises se han abierto las esclusas del silencio y se enjuicia a los militares y civiles asesinos. Extraña, pues, que un articulista no mencione la historia trágica en los países de Sud América, que ha tenido una experiencia macabra de represión y genocidio. ¿O se trata del enfado español por la política autónoma de varios países de Latinoamérica?
Andrés Aldao


ANTONIO ELORZA 30/10/2008

España no se encuentra aislada en el mundo. Lo que muchos presentan como una jugada personalista de Garzón, calificado en estas mismas páginas de "juez campeador", se inserta en una larga marcha iniciada en 1945 para calificar y sancionar adecuadamente lo que hasta entonces fueron, en palabras de Churchill, "crímenes sin nombre". Hace poco el Tribunal Supremo de Italia ha dado el aldabonazo de condenar a Alemania a pagar una indemnización económica por la matanza cometida en 1944 por los soldados germanos en tres pueblecillos toscanos. Un antecedente que abre la puerta a una cascada futura de indemnizaciones. El transcurso del tiempo no ha borrado esos crímenes, ni en Francia los de Klaus Barbie y Papon, verdugo nazi uno y colaborador con el genocidio el otro.
Lo cierto es que no fue fácil desde un principio lograr el encaje de tales crímenes en el ordenamiento jurídico. Desde un primer momento, surgió el obstáculo de que forjar un nuevo tipo de delito, el correspondiente a la acción hitleriana contra judíos y pueblos sometidos en Europa del Este, suponía quebrantar ante todo el principio de que la norma no debe ser aplicada retroactivamente, así como de modo complementario en décadas posteriores la exigencia de prescripción.
Lo primero, la no retroactividad, es una clave en la argumentación del recurso del fiscal Zaragoza contra el auto del juez Garzón. No sería posible aplicar una norma promulgada con posterioridad al delito que viene a sancionar. Claro que de este modo los crímenes peores de los nazis, el Holocausto en primer término, nunca hubiera podido ser castigado. Son bien conocidos los esfuerzos para tipificar ese nuevo crimen contra la humanidad, anunciado en Armenia en 1915, por parte del jurista Rafaël Lemkin, quien incluso acuñó al efecto el neologismo de genocidio hoy consagrado, al tiempo que lograba una definición precisa del mismo, en gran parte recogida en el texto aprobado por la Asamblea de la ONU en diciembre de 1948.
El recurso del fiscal Zaragoza acumula las objeciones jurídicas, pero pasa por alto, a mi juicio torticeramente, el aspecto esencial del auto de Garzón, más allá de sus posibles errores: la calificación de crimen de lesa humanidad del levantamiento militar de 1936 se basa no sólo en la rebelión contra el régimen republicano, sino en que la misma se hizo con la finalidad preconcebida de exterminar a un colectivo perfectamente delimitado, la izquierda política y cultural de España. Tal es la divisoria bien conocida desde Lemkin, que Zaragoza no debiera haber emborronado hablando de una supuesta "inquisición general". Puede haber un asesinato de masas, con responsables políticos identificables, como los que tuvieron lugar en Paracuellos y con las sacas sucesivas de noviembre del 36 en Madrid, pero en tales actos puntuales de barbarie estaliniana falta el móvil fijado de antemano para proceder a un aniquilamiento general, el distintivo del genocidio que en cambio sí conviene al Gran Terror de 1936-38.
Los textos de Franco, Mola y Queipo ofrecidos por Garzón ilustran perfectamente esa voluntad de suprimir a los dirigentes y los cuadros de la izquierda política y sindical, así como de llevar a cabo el "genocidio cultural", la eliminación de las élites democráticas. Mala calificación jurídica es asimilar tales palabras y tales comportamientos asesinos con una simple rebelión militar como la de Primo de Rivera en 1923. Y es que, además, hay testimonios inequívocos anteriores. La documentación del Archivo de Asuntos Exteriores francés conserva los informes del embajador Jean Herbette, quien en noviembre de 1935 recoge las posiciones enfrentadas de Gil Robles, partidario de "un régimen de autoridad" cuasi-dictatorial, sin golpe de Estado, y la de su colaborador el general Franco, defensor del "golpe de Estado que debiera desarrollar la tarea 'como una operación quirúrgica" (comillas de Herbette). Y bien que la llevaron a cabo de palabra y obra, siendo la más clara confirmación de que el genocidio constituía el núcleo del levantamiento que su lógica mortífera siguiera imperando después del fin de la guerra, prolongándose a mi modo de ver -y aquí discrepo de Garzón- hasta el asesinato judicial de Julián Grimau en 1963. Les faltó sólo la informática: los cientos de miles de fichas reunidas en el Archivo de Salamanca prueban su voluntad de consumar "la operación quirúrgica" puesta en marcha el mismo 17 de julio de 1936.
La transición democrática se hizo sobre la base de una reconciliación asimétrica, forzada por las circunstancias, y casi nadie pone en tela de juicio que ello fue una necesidad histórica, supuesto imprescindible para que aceptaran el cambio los poderosos residuos franquistas, con "la columna vertebral del régimen" en primer plano. Hoy, transcurridos 70 años, no debiera existir razón alguna para que la memoria histórica vaya más allá del imprescindible rescate de las víctimas de las fosas comunes. Una recuperación que limitada a ese gesto seguiría dejando impune a quienes conscientemente desencadenaron aquella orgía de muerte. De ahí la pertinencia de proceder a la adecuada calificación jurídica del genocidio franquista, sin olvidar los asesinatos masivos registrados en la España republicana, que no son lo mismo que crímenes republicanos. Los cometidos en la llamada zona nacional y desde 1939 sí son crímenes franquistas.

Antonio Elorza es catedrático de Ciencia Política.

EL MOVIMIENTO INDIO EN ESTADOS UNIDOS


Txente Rekondo - Rebelión

El estereotipo del indio en Estados Unidos está fuertemente ligado a la imagen folklórica que de él se ha vertido durante décadas a través de una extensa filmografía de Hollywood. Más allá de las imágenes de los indios a caballo atacando diligencias, por regla general haciendo el papel del malo de la película, o dados a la bebida, y articulando sílabas tras cada correspondiente “jau”, existe otra realidad ligada a las demandas y a la resistencia de las diferentes tribus a la política colonial y asimilacionista que los diferentes gobiernos estadounidenses han venido aplicando ante la realidad india.
Un primer acercamiento hacia aquella realidad nos permite descubrir las diferencias que se encuentran en torno a la propia definición de las naciones indias de Estados Unidos.
La definición de “indio, indio americano, nativo americano, primeros americanos o primeros pueblos” está siempre sujeta a una determinada contextualización y a menudo obedece a intereses que van más allá de la mera semántica.
El “descubrimiento” de India por parte de Colón traerá consigo la primera denominación de “indio” para los habitantes de lo que Colón creyó ser las tierras de Asia, ello ha acarreado una confusión cuando se escribe dicho término y no se especifica si nos referimos al de América o Asia. Posteriormente, ya a finales de l siglo veinte, la utilización del término “nativo americano” buscaba una cierta neutralidad, enmarcada en lo políticamente correcto, pero no exenta de contradicciones. Así, cualquier persona nacida en EEUU pasa a ser “nativo americano”.
Por su parte la mayoría de los indios han preferido mantener esta definición, ola de “indio americano”, ya que la aportación “neutra” les sugiere un claro intento de maquillar su terrible pasado por parte de las autoridades del país. La mayoría de organizaciones indias han decidido mantener esa denominación en sus propios nombres.
Los pueblos y tribus indias han tenido que soportar una doble colonización. Si primero fueron los europeos los que con violencia les desplazaron de sus tierras, los sometieron a duras epidemias que diezmaron su población, posteriormente tendrían que hacer frente a la creación de un nuevo país, Estados Unidos, donde la presencia del indio parecía un estorbo. Las palabras de algunos dirigentes de la época, “el único indio bueno es el indio muerto”, son un claro exponente de la actitud aniquiladora hacia los indios por parte de los nuevos colonizadores.
Resulta paradójico que la revuelta de las colonias contra la metrópoli, que dará lugar a la formación de Estados Unidos, y que se presentará como una lucha emancipadora y liberadora, se haya convertido acto seguido en una realidad que ha buscado reducir a la mínima expresión la rica y compleja vida de las tribus indias.
Las llamadas a “civilizar al indio”, como ocurrió siglos antes en el sur del continente, no eran más que intentos por apropiarse de las tierras de los mismos y acabar con su forma de vida y su organización social. Las guerras y las masacres contra la población india serán una constante en esa política civilizadora, como también lo serán la sucesión de acuerdos y tratados que no se cumplirán por parte de los diferentes gobiernos de Washington.
Coincidiendo con las celebraciones en torno al año 1968, este mismo año se han cumplido los cuarenta años de la creación del Movimiento Indio Americano (AIM), que supuso la articulación de un movimiento organizado para defender los derechos y los intereses de la población india. Unos activistas indios que coincidieron en las prisiones de EEUU serán el motor de esta gestación.
Surgido en un primer momento como la fórmula idónea para hacer frente a la brutalidad y abusos policiales frente a las comunidades indias, pronto se encaminó a la defensa del conjunto de intereses indios ante el abandono o marginación que sufrían por parte del gobierno y el sistema estadounidense. La toma de tierras y los enfrentamientos con las fuerzas policiales se sucedieron a comienzos de la década de los setenta, y en uno de esos choques se cimentaría la encarcelación de Leonard Peltier, preso político que todavía permanece en prisión.
El caso de Peltier sigue centrando buen aparte de la atención internacional. Los incidentes de 1975 se saldaron con la muerte de un miembro del AIM y de dos miembros de FBI. A partir de entonces se desencadenó una campaña oficial que se materializó con la acusación contra cuatro personas. Las primeras sentencias, y los sucesivos reveses judiciales, llevaron al FBI a centrar finalmente todas las acusaciones sobre la persona de Peltier, que fue sometido a un juicio repleto de abusos y manipulaciones, siendo sentenciado a dos cadenas perpetuas.
Desde entonces la campaña para exigir su libertad ha cruzado las fronteras de muchos países y estados, y hoy en día todavía los dirigentes de Washington se niegan a reconsiderar el caso y rechazan la solicitud de clemencia presentada por el propio Peltier, como única vía para lograr su puesta en libertad en el actual modelo judicial estadounidense.
Hoy en día, el movimiento indio ha mantenido otras campañas, como la que se oponía a la utilización de la imagen de un indio como “mascota de algunos equipos deportivos”, o la creación de instituciones que han llenado el vacío gubernamental a la hora de ofrecer servicios a la población india.
La actitud del gobierno norteamericano hacia las naciones indias ha estado inmersa en un sinfín de tácticas y maniobras para hacerse con el control de las mismas, o la desaparición real de todas ellas. A la derrota militar del siglo diecinueve, se le han unido la presión cultural, la creación de reservas para confinar a las poblaciones indias, una asimilación cultural forzada, desprecio hacia las lenguas y culturas indias, sin olvidar que desde las instancias oficiales se ha gestado una política que ha supuesto efectos negativos sobre el conjunto de la población india (alcoholismo, diabetes, problemas cardiacos y altas tasas de suicidios.
Los procesos de asimilación forzados en unos casos o inducidos en otros han sido la tónica general. Ofreciendo la ciudadanía norteamericana se ha pretendido acabar con la soberanía india y diluir esa realidad dentro del sistema de EEUU. Por norma general todo reconocimiento legal, que sobre el papel tiene una presencia irrefutable, luego a la hora de su aplicación se ha quedado en papel mojado.
Para algunos activistas indios una de las claves radica en “desmontar la mitología que presenta al estado como algo hegemónico en materia de soberanía”. Señalan que es más importante desmontar ese mito, para poder articular un espacio soberano pleno que aceptar un terreno limitado que siempre será dependiente de otro mayor, en este caso el actual estado norteamericano.
Conceptos como descolonización, recuperación de lo que fue arrebatado y reparo de las atrocidades cometidas, son algunos de los ejes del moviendo indio actual, al tiempo que buscan recuperar su forma de organización y su propia soberanía.

29 octubre 2008

KIM JONG-IL SE ENCONTRARÍA HOSPITALIZADO...

TODO: La "monarquía" norcoreana se encuentra ante un pequeño problema: Kim Jong-Il no ha dejado heredero para su trono, al contrario de su padre, Kim Il-Sung. Muy pocas monarquías quedan en el mundo en este siglo 21. No es el presidium, ni el comité central o el congreso del Partido de los Trabajadores quienes deciden la herencia, aunque en este caso el nepotismo no funcionará. a monarquía ilustrada es el sistema más perfecto, más directo y menos doloroso de transmitir el poder, más por vínculos de sangre que de capacidad política, conocimientos y experiencia. El sistema de rejuvenecimiento del sistema político es peligroso, pues por allí suelen colarse los oportunistas de siempre. Piensen en lo ocurrido en China luego de la muerte de Mao... Den Siao Ping, y China se transformó en un país capi-imperialista, cuyas exportaciones y el dumping hundieron las industrias livianas del tercer mundo: zapatos, indumentaria, herrajería, metalurgia liviana, juguetes, radios, ordenadoras, suplementos para todas las industrias del mundo.
En fin ,esperemos que el monarca salga de esta prueba. Y en caso contrario, si "el rey ha muerto...viva el rey"!


dijo Tokio primer ministro japonés

El dirigente norcoreano Kim Jong-Il se encuentra probablemente hospitalizado, aunque todavía puede tomar decisiones, afirmó este martes el primer ministro japonés, Taro Aso.

El "querido líder". Kim habría sufrido un ataque cerebral, según varios informes.
Japón dispone "de informaciones según las cuales (Kim) está probablemente en el hospital", declaró Aso ante el Parlamento japonés.
"Su estado de salud no es muy bueno. Pero no creemos que sea incapaz de tomar decisiones", destacó.
La salud de Kim Jong-Il y su sucesión son objeto de numerosos rumores desde que el 9 de setiembre se ausentara del gran desfile que conmemoró el 60º aniversario del régimen comunista de Pyongyang.
Las autoridades estadounidenses y surcoreanas estiman que Kim fue víctima de un ataque cerebral, pero que sigue al mando del país. La cadena japonesa Fuji TV afirmó el lunes que un cirujano francés había partido a Corea del Norte para atender a quien en lenguaje oficial norcoreano es designado como el "querido líder".
Aso dijo estar al corriente de este reportaje.
"También sabemos que el médico francés partió a Pekín después" de haber sido contactado en París por el primogénito del dirigente norcoreano, Kim Jong-Nam, agregó. El primer ministro se negó a especificar a qué país pertenecía el servicio de inteligencia que proporcionó la información y se limitó a comentar: "Hoy en día obtenemos información de numerosos sectores".
Aso es conocido por ser una voz muy crítica con Corea del Norte y por realizar declaraciones muy poco diplomáticas sobre la situación de ese país.
Las conjeturas sobre la salud de Kim llegan después de que Corea del Norte reanudara el desmantelamiento de sus centrales nucleares una vez que Estados Unidos sacara a ese país de la lista de países que apoyan al terrorismo.
Haruki Wada, profesor emérito de la Universidad de Tokio, dijo que la población de Pyongyang parece estar tranquila a pesar de los rumores internacionales sobre la salud de Kim.
"Sinceramente creo que Kim Jong-Il está enfermo. Sin embargo, al ver que ha sido capaz de dar instrucciones en las negociaciones con Estados Unidos, llego a la conclusión de que su estado de salud no es tan grave", dijo Qada en una conferencia de prensa.
"Claro que el régimen está ocultando información a la población. Pero todo el mundo (en Pyongyang) sabe que Kim Jong-Il no fue al desfile del 9 de setiembre", dijo en el Club de Corresponsales Extranjeros de Japón.
Wada y otro profesor asociado de la Universidad de Tokio, Tadashi Kimiya, visitaron Pyongyang del 18 al 22 de octubre en un grupo privado, con el objetivo de normalizar las relaciones entre Japón y Corea del Norte.
Wada, que no interrogó directamente a las autoridades norcoreanas sobre la salud de Kim, dijo que la Comisión Nacional de Defensa norcoreana tomaría el mando en caso de que su líder no fuera capaz de cumplir sus funciones.
"Si Kim Jong-Il muere estoy seguro de que la Comisión se hará cargo de sus responsabilidades. El régimen no colapsará", añadió Wada.

Subrayó que parecía difícil imaginar que alguno de los hijos de Kim le suceda, ya que ninguno de ellos ha ejercido función alguna en el Partido de los Trabajadores o en el Ejército, y Kim tampoco ha hecho ningún esfuerzo concreto para promocionarles.
Kim remplazó a su padre Kim Il-Sung cuando este murió en 1994, dando lugar a la primera dinastía comunista del mundo.

En el contexto de estas especulaciones, Corea del Norte advirtió ayer martes que su Ejército actuará con "determinación" si Corea del Sur persiste en su actitud de "confrontación", permitiendo que militantes surcoreanos envíen desde la frontera miles de octavillas atadas a globos.

28 octubre 2008

FIGHT THE POWER!

Alex Rayner en conversación con Emory Douglas, ministro de cultura de los Panteras Negras
Alex Rayner − The Guardian

Emory Douglas no parece el típico objetivo del FBI. Este jubilado de 65 años, padre de tres hijos, tiene un trato agradable. Aunque ante él se haya una montaña de folios DIN-A4, todos ellos documentos del gobierno estadounidense que prueban que El Hombre tenía un ojo puesto en Emory.
“Los conseguí por el Acta de Libertad de Información”, dice el artista, sentado en la galería Urbis de Manchester donde está preparando su primera exposición en Europa. “Sabíamos que nos habían pinchado el teléfono, que nos seguían, que nos visitaban en nuestros puestos de trabajo, que escrutaban nuestras cuentas bancarias.”
“Nos” es el Partido de los Panteras Negras, en cuyas filas sirvió Emory como ministro de cultura y artista revolucionario desde 1967 hasta su disolución, a principios de los 80. Aunque no fue miembro fundador, Emory se reunió con Bobby Seale y Huey Newton tres meses después de que éstos hubiesen fundado el partido, en enero de 1967.
“Huey y Bobby eran muy intelectuales”, recuerda, “y yo era muy inocente, pero quería cambiar las cosas.” Después de haber pasado por un correccional, Emory, hijo de una madre soltera ciega, tenía una gran desconfianza hacia la autoridad, pero también cierta formación en artes plásticas. Así que los Panteras lo pusieron al cargo de su periódico y poco después le nombraron ministro.
El cargo de Douglas implicaba comunicar el mensaje del partido a una comunidad con una baja tasa de alfabetización y muy poca experiencia política. Emory ilustró y diseñó el diario de los Panteras Negras, dibujando imágenes de afroamericanos empoderados, así como la representación de sus opresores, El Cerdo, un animal que valía para todos ellos, desde el policía del barrio hasta el presidente.
Sus carteles se pegaron por doquier en la comunidad negra y fueron distribuidos internacionalmente por la cubana OSPAAAL (Organización de Solidaridad con los Pueblos de Asia, África y América Latina).
Emory afirma que los años dorado del partido fueron más o menos entre 1967 y 1974. “Fue cuando más fuerza teníamos”, dice, “y llevábamos a cabo nuestros programas de supervivencia: teníamos programas de desayunos gratuitos, de sanidad gratuitos, de autobuses a la prisión, de distribución gratuita de ropa; incluso teníamos escuelas.”
Pero con tantos dibujos pidiendo que los negros respondieran a tiros a los policías no fue ninguna sorpresa que las agencias de investigación norteamericanas empezasen a interesarse por Emory y compañía. El artista recuerda un día, a principios de la década de los setenta, en que recibió una llamada de un “marchante de arte”.
“Me sugirió que fuera a un hotel para reunirme con él, que me iba hacer rico.” Emory rechazó, así que el marchante volvió llamar al teléfono de un edificio de los Panteras Negras que no aparecía en ninguna lista. Con sospechas fundadas, Emory rechazó la oferta una vez más, y todavía cree que, de haberse reunido con la persona que le llamó, las cosas hubieran sido muy diferentes para él.
“Éramos muy conscientes de las cosas que estaban ocurriendo con los políticos negros”, sigue. “Ellos [el FBI] los llevaban a una habitación y los comprometían con cocaína y cosas así.” Todo lo que el FBI no pudo hacer con los Panteras Negras, según Emory, lo hicieron después otras fuerzas sociales. “Los políticos cambiaron América”, dice, “ellos [el gobierno] permitieron que el crack entrase en nuestras comunidades: preferían tener eso antes que revolucionarios.”
Aunque continuó produciendo arte, hasta el año pasado Douglas trabajó, durante dos décadas, como director de diseño de the Sun Reporter, el diario local. Sólo a partir del 2007, con la publicación de un libro de gran formato y una retrospectiva en el MOCA de Los Ángeles, Emory empezó a recibir la atención que merecía. Está orgulloso de su trabajo y de los logros de los Panteras Negras, pero sostiene que todavía queda mucho por hacer.
“Aún existen tasas muy elevadas de desempleo; el 60% de quienes van a prisión son negros”, asegura. “Los negros que venden crack pasan más tiempo en prisión que los blancos que van a comprarla: hay una disparidad en el sistema.”
Reconoce que una cierta nostalgia rodea al radicalismo (“la gente compra camisetas del Che Guera y no sabe ni siquiera quién es el Che”), pero aún así firma una dedicatoria en una copia de su libro con un “la lucha continúa”, afirmando que, aunque los ideales permanecen, las circunstancias han cambiado.
“La gente no tiene que tomar las decisiones que nosotros tuvimos que tomar: ésa fue nuestra lucha”, dice. “Si salieras a la calle ahora y pidieras esos cambios, te matarían. Nosotros lo hicimos en una época en que conocíamos la ley, lo hicimos dentro de la ley, y ellos no sabían como manejar el asunto.”
“Si la gente se enfrentase a la policía como nosotros lo hacíamos entonces”, reflexiona, “les matarían.”

Traducido para Rebelión por Àngel Ferrero

• Black Panther: Emory Douglas And The Art Of Revolution, a partir del jueves 30 en la galería Urbis de Manchester: www.urbis.org.uk
Fuente: http://www.guardian.co.uk/artanddesign/2008/oct/25/emory-douglas-black-panthers

UNA OPERACION CONTRA LEON GIECO, TERESA PARODI, ADRIANA VARELA Y MERCEDES SOSA

TODO: CON LOS RECIBOS Y LA PRESENCIA DE UNA MULTITUD DE MÚSICOS, ARTISTAS, POETAS, ESCRITORES E INTELECTUALES, CENTENARES, HACER UN ACTO DE PROTESTA FRENTE A LA NACIÓN «TRIBUNA DE DOCTRINA» T EXIGIR LA RECTIFICACIÓN PÚBLICA. CASO CONTRARIO, LAS PROTESTAS Y CHIRRIDOS SERÁN LETRA MUERTA.
ANDRÉS ALDAO




"Noticia" con olor a pescado podrido
Un blog y dos diarios lanzaron la versión de que el Gobierno pagó más de 800 mil pesos a los artistas que participaron de Expo Zaragoza, ocultando que se trata de un monto global.
Por Facundo García

Algunos medios (gráficos y de Internet) salieron por estos días a afirmar que León Gieco, Teresa Parodi, Adriana Varela y Mercedes Sosa habían cobrado un total de 829.362 pesos por presentarse en Expo Zaragoza 2008 en representación de la Argentina. La supuesta noticia apareció en el blog No me parece ( josebenegas.com), donde se exhibían facturas correspondientes a lo que los artistas habían facturado globalmente... sin aclarar que esos montos incluían costos de traslado, músicos, hotelería y fletes. En otras palabras, se acusaba a los cuatro contratados de haberse quedado con toda esa plata en el bolsillo. Lo insólito es que prácticamente nadie se preocupó de chequear la información con los músicos, ni sus representantes. Ni siquiera se consultó a personas que se ocupan de organizar espectáculos. La mayoría prefirió, en cambio, mantener esas difamaciones en los sitios, aprovechando las posibilidades que brinda la web a la hora de expandir rumores de dudosa veracidad.
"Acá hay voluntad de desinformar", se queja Teresa Parodi. "Es la lógica del ataque irreflexivo, arbitrario, que deja de lado todo análisis responsable. Entonces un medio se hace eco de un blog y te atacan durante días sin ni siquiera hacerte un llamado y ver cuál es tu posición." La cantautora correntina aseguró que pondrá "todos los comprobantes de los gastos que se hicieron –incluyendo el viaje en avión y en tren hasta Zaragoza, la estadía allí de nueve personas y el alquiler de equipamientos– a disposición de quien los necesite". La música está convencida de que se la tomaron con ella por su vocación nacional y popular: "Si vos te fijás cuánto sale armar algo así, los precios son los de acá, claro que multiplicados por cuatro o cinco veces porque está todo en euros. Es más: nosotros tuvimos que poner plata nuestra para cubrir los gastos".

Por el ciberespacio, los ataques rebotaron por Seprin y Urgente24, dos portales que varios funcionarios del Gobierno no dudan en asociar directamente con personal desplazado de la SIDE. De ahí el mensaje se trasladó a Perfil y La Nación. "Lo que se publicó hoy en La Nación es una vergüenza. Vos leés el texto y te das cuenta de que el periodista explicó una cosa y el editor tituló, independientemente de lo que señalaba el texto, que 'El Gobierno paga a cuatro músicos

$ 829.362'. Hay una intención deliberada de desinformar", remató Parodi.

"Yo llamé a Perfil para que corrigieran la información que ellos estaban dando y no me dieron bola", se indigna Gustavo Taranto, representante de León Gieco. "Es muy poco serio que mantengan en su portal una mentira, cuando yo les estoy ofreciendo pruebas que desmienten lo que se está difundiendo", resaltó. Al detallar los gastos por once pasajes aéreos, exceso de equipaje por el equipamiento técnico, pasajes de tren en España, fletes, traslados, viáticos para cinco días y alojamiento, queda claro que la cifra refiere a un costo global de producción y no al "cachet" de Gieco, como indican malintencionadamente los rumores. Taranto está justificadamente caliente, y se le nota: "Las agresiones que ves en los foros... es increíble lo que estos tipos generan. Nosotros estamos más que tranquilos, no necesitamos defendernos de nada porque tenemos todo como debe estar: en orden y listo para exhibirlo ante quien lo pida. Duele, eso sí, que por cuestiones políticas se esté empezando a atacar de esta manera a los artistas".

La feria de Zaragoza es uno de los espacios de exposición y promoción cultural y económica más importantes de Europa. En su última edición participaron más de cien países a través de decenas de representantes. Tocó Bob Dylan y el Cirque du Soleil hacía dos pasadas diarias. "Teniendo en cuenta la importancia del evento, y considerando que hay una infinidad de gastos que hay que contemplar, yo diría que 800 mil pesos es muy barato", asegura a este diario Daniel Grinbank, empresario, representante artístico y productor de espectáculos. "Calculo que el 25 por ciento de ese monto se iría solamente en transporte", agrega.

–Las facturas difundidas dicen que ese dinero es "en concepto de contratación", y eso incluye todos los costos para poner al artista en el escenario. ¿Es común facturar así, sin especificaciones, o dejando las especificaciones para otro documento?

Daniel Grinbank: –Desconozco los detalles de este caso. Lo que sí podría asegurar es que no es atípico que se facture así, y más teniendo en cuenta que no se trataba de una situación ordinaria sino de una delegación que iba en representación de la Argentina a un encuentro de primer nivel. Aparte, los costos allá son tan exorbitantes que se vuelven medio inesperados. Si yo quisiera hoy traer a un artista de Europa con la mínima carga, que son mil kilos, estaría gastando treinta o cuarenta mil euros. Y me faltaría todavía erogar los gastos de los acompañantes que van a subir a escena. El que piensa que esos números son caros no sabe la cantidad de gastos que incluye una movida como ésa.

Al cierre de esta edición, la "noticia" seguía expandiéndose viralmente por la red, vía blogs y mails. En los últimos meses, este modus operandi se ha hecho costumbre. Gacetillas que describen desde hecatombes sociales inminentes hasta rencillas de alcoba que tendrían la Presidenta y su marido están a la orden del día. "Esto es una opereta más grande que una casa, de las tantas que se están viendo", resumió un funcionario oficial que prefirió el anonimato. Habrá que ver cómo evoluciona la polémica; entretanto, resulta útil releer un párrafo que escribió José Benegas para Perfil el 7 de junio, en ocasión de la muerte de Bernardo Neustadt, y que transparenta toda una postura con respecto al periodismo: "Bernardo, para los pares que no te supieron valorar, hiciste una gran salida. Te fuiste en pleno Día del Periodista", elogió.

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