11 febrero 2013



 

DAVID ALANDETE Jerusalén 
El Ejército se moviliza para 'prevenir' una ofensiva por sorpresa contra los altos del Golán

CUANDO EL RÍO SUENA AGUA TRAE...
En los círculos de seguridad y diplomacia de Israel se habla ya de un posible eje del caos, una zona que iría desde el Mediterráneo al golfo Pérsico y que comprende a Líbano, Siria e Irak, países que se consideran en diferentes niveles de desintegración. “No quiere decir que se vayan a crear nuevos Estados, sino que las instituciones se encuentran en diverso estado de crisis, con Gobiernos extremadamente débiles o inestables y grupos insurgentes que actúan como desestabilizadores”, explican fuentes del Gobierno de Israel. En ese eje operan grupos radicales tanto chiíes como suníes, con ambiciones y objetivos diferentes, enemigos entre ellos, pero unidos en su oposición a la existencia de Israel.
 “Israel debe aprovechar el momento. Si, como asegura el Gobierno, su principal amenaza son Hezbolá, Irán y el régimen en Siria, debe buscar una alianza con los Gobiernos suníes moderados, como Turquía, Egipto, Jordania y Arabia Saudí, para hacerle frente de forma común”, explica Moshe Ma’aoz, profesor emérito sobre Oriente Próximo e Islamismo en la Universidad Hebrea de Jerusalén. “¿Cuál es la forma de mejorar las relaciones con los Gobiernos suníes? Resolviendo el problema palestino. A Israel le conviene estratégica y políticamente lograr una solución de dos Estados, que acabará con su aislamiento en la región y en el mundo. El proceso de paz es la forma de oponerse el extremismo chií y a las células radicales suníes en Siria”, reflexiona.
Las fuentes del Gobierno israelí aseguran que, hasta ahora, “Israel ha mantenido un perfil muy bajo respecto a Siria”. “Es de importancia estratégica para Israel que Siria deje de formar parte de un eje radical, que desista de ser un aliado de Irán y reduzca la intensidad de sus amenazas sobre Israel. En Israel no hay voluntad de interferir en los asuntos internos sirios, pero hay algunos límites, y uno de ellos es ver una desestabilización en la zona del Golán, que en las pasadas cuatro décadas ha sido estable”, añaden.
Esa inquietud viene acompañada de maniobras bélicas. De madrugada, los vuelos de aviones israelíes sobre territorio libanés son frecuentes. Solo entre jueves y viernes se produjeron 12 operaciones de ese tipo, algo que Beirut ha denunciado ante la ONU. Israel tiene ya tres de las cinco baterías que conforman su escudo antimisiles Iron Dome (Cúpula de Hierro), en el norte del país, en torno a la ciudad de Haifa, que comprende una zona metropolitana de un millón de habitantes.
En las pequeñas localidades al este de esa ciudad, los ciudadanos tienen las alarmas probadas y los búnkeres listos, conscientes ahora más que nunca de que las advertencias del Gobierno pueden acabar siendo más que palabras. (El País – 11/2/2013)
* El gobierno de Netaniahu y Liberman viven para la guerra: fabricación y exportación de armas, prueba de armas en combate (las operaciones en la franja de Gaza) y vuelos ilegales sobre el Líbano y Jordania .