09 enero 2012

El laboratorio de Frankenstein


Hungría
El laboratorio de Frankenstein


Traducido por Gorka Larrabeiti


El 2 de enero de 2012 unos 100.000 húngaros salieron a las calles para protestar contra la nueva Constitución que entraba en vigor ese mismo día.

Igual que los Chicos de la Via Paal (1) entablaron una batalla ya perdida cuyos efectos se sentirán dramáticamente en los próximos meses.

Hungría es una de las avanzadillas experimentales donde la crisis europea está alcanzando el rojo vivo y cuyos desarrollo y resultado no es posible imaginar por el momento.

Un parlamento en manos del primer ministro Viktor Orbán y de su partido ha cambiado radicalmente, valiéndose de una abrumadora mayoría, la ley fundamental del Estado Húngaro. La nueva Constitución aumenta el control gubernamental sobre el Tribunal Constitucional, culpable de haberse opuesto al control casi total sobre los medios de comunicación que pretendía la ley de medios del gobierno . Pero este es sólo uno de los pasajes más inquietantes del cambio que ha emprendido Orbán. El otro consiste en la introducción de Dios en el sistema jurídico húngaro, cuyas leyes, de alguna manera, tendrán carácter divino por decisión parlamentaria.

El 23 de diciembre de 2011, mediante otro golpe, la mayoría parlamentaria aprobó una nueva ley electoral que reduce el número de diputados, modifica los distritos electorales, aumenta el número de firmas que debe reunir cada candidato, permite por primera vez el derecho al voto a los húngaros que viven en el extranjero: un conjunto de medidas (algunas de las cuales conocen bien los italianos, que las han probado en su propia carne) que garantizarán la victoria al partido de Viktor Orbán, Fidesz. Resulta que ya se habían aprobado otras medidas en relación con este "cambio de marcha" autoritario: desde hoy los miembros del antiguo Partido Comunista Húngaro (muchos de los cuales forman ahora parte del Partido Socialista) podrán ser perseguidos retroactivamente por "crímenes comunistas" cometidos antes de 1989, año de la caída del famoso Muro. Además, para mayor alegría del partido de extrema derecha Jobbik, también aliado de Orbán, se modifica el estatuto de los húngaros en el extranjero, poniendo en tela de juicio nada menos que el Tratado de Trianon firmado tras la Primera Guerra Mundial, mediante el cual Hungría se vio privada de casi dos tercios de su antiguo territorio como castigo por haber participado en la guerra del lado de las potencias centrales. Esto significará en poco tiempo un empeoramiento de las relaciones entre la Hungría de Orbán y los países vecinos, donde quedaron, sin encontrar jamás la paz, minorías húngaras significativas. Sobre todo en Rumania y Serbia.

Hasta el momento se trata de un rebrote de nacionalismo y pulsiones xenófobas, revanchistas, antilibertarias, antidemocráticas. Pero Orbán es algo más complejo. Su mayoría también ha aprobado una nueva ley que requiere una mayoría de dos tercios para modificar el sistema tributario vigente. Dicha medida ha de entenderse como un desafío para la Unión Europea y su Banco Central, ya que le da al parlamento el poder de limitar la legislación europea e incluso de evitar su aplicación en el territorio de Hungría. Como confirmación de todo ello, Orbán ha aprobado el nuevo estatuto del Banco Nacional de Hungría, que reduce drásticamente su independencia, dejando el banco bajo el control directo del gobierno.

Tras este doble gancho de boxeo de Bucarest ha llegado la venganza de las potencias europeas.

El Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo, que mantenían negociaciones con Hungría sin éxito desde hace meses, las han roto de modo abrupto. Estamos ante una guerra abierta entre la Unión Europea y Hungría, que es Estado miembro a todos los efectos. Está bastante claro que la delegación de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional han llevado a cabo una orden, cuyo objetivo es crear las condiciones para forzar la renuncia de Viktor Orbán. La ofensiva se ha desencadenado de manera coordinada centrándose en las medidas antidemocráticas introducidas por Orbán. Así lo han dado a entender la Comisaria europea de Derechos Humanos, Viviane Reding; el Parlamento Europeo en una resolución de condena al rumbo autoritario del gobierno húngaro, incompatible con los principios de la Unión; una posición similar adoptada por el Consejo de Europa; otra de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, y un pronunciamiento de la Comisión de Venecia, que se ocupa de los medios de comunicación.

También puntuales han llegado desde el otro lado del Océano las reprimendas del Departamento de Estado de EE.UU. y del Secretario General de la ONU. De modo que Viktor Orbán ha sido proclamado urbi et orbi peor enemigo, incluso peor que Silvio Berlusconi, aun sin bunga bunga.

El ultimátum del FMI marca hasta el momento el punto culminante. Luego intervendrán las agencias de crédito, el mercado, para castigar a los húngaros que han conducido al enemigo hasta el poder. Las imponentes manifestaciones masivas, también sin precedentes desde el fin del régimen socialista, indican el comienzo de una revuelta interna, que  podría conjugarse con la presión desde el exterior.

Nos hallamos, pues, ante una prueba inédita. Hungría está a punto de convertirse en un laboratorio experimental donde se produce una compuesto químico explosivo.

Una de las posibles salidas es un tercer golpe de Estado legal, después de los que han llevado al poder en Grecia a Lucas Papademos, y a Mario Monti en Italia. Se trataría de ver si, en este caso, encuentran un hombre de Goldman Sachs para Hungría. Acaso puedan pedir consejo a George Soros, que es de por ahí.

Pero no está claro que la cosa acabe así. Por lo menos no de inmediato. La mezcla es difícil de manejar para todo el mundo: una intervención desde el exterior a favor de la "democracia bancaria" europea, contra el régimen autoritario,  nacionalista, reaccionario de Orbán (que, sin embargo, representa al mismo tiempo, la soberanía nacional, monetaria, de la Hungría de hoy y la mayoría parlamentaria expresada por la población), o  bien la victoria de la autarquía nacional, la salida de la UE (y de Europa tout court), una política independiente del forint, la reapertura del litigio que sucedió al Tratado de Trianon, la reapertura de la caja de Pandora de las minorías magiares que han vivido fuera del territorio de la República de Hungría.

En otras palabras, o dominio tecnocrático europeo o dominio reaccionario interno. Esto es lo que le espera a Hungría. No el "pueblo" de Hungría que, en la actualidad, está claramente a favor, con mayoría absoluta, de la segunda hipótesis. La opinión pública democrática (dividida en diferentes corrientes, incluidas las que cuenta con distintos apoyos de Bruselas y los EE.UU.), representada por los 100 000 que se reunieron alrededor de la Casa de la Ópera, tendrá que elegir entre estos dos males.

Sin embargo, el pueblo húngaro no ha delegado en nadie (excepto en sus elegidos) para decidir en su nombre el ordenamiento del país. Así pues, "construir una democracia occidental europea" en contra de la mayoría de la gente podría ser una decisión (sin duda externa, sin duda semejante a un golpe de Estado) exactamente especular a la que impusieron los soviéticos después de su victoria en la Segunda Guerra Mundial. Sabemos cómo terminó todo en 1989. No hubo sangre en las calles de Budapest porque el régimen se rindió. Estas dos variantes que se anuncian, una contra la otra, no parecen muy dispuestas a entregar el botín sin luchar.

Giulietto Chiesa es un periodista y político italiano. Fue corresponsal en Moscú para L'Unità y posteriormente para La Stampa. Colabora con varias publicaciones rusas y con el canal Russia Today. Fundador del sitio Megachip. Ha sido eurodiputado.

Notas:

1. Título de un clásico de la literatura juvenil escrito por Ferenc Molnár en que se relatan las aventuras, los "combates" de dos grupos de niños en la Hungría de principios del S. XX.


Fuentehttp://www.megachip.info/tematiche/beni-comuni/7466-ungheria-il-laboratorio-di-frankenstein.html

LA GUERRA QUE NOS ROBARON

LA GUERRA QUE NOS ROBARON

gush-shalom.org

Traducido para Rebelión por J. M. y revisado por Caty R.


¿La maldad de Hamás no tiene límites? Parece que no.
Esta semana hizo algo imperdonable. Nos robó una guerra.
Desde hace unas semanas, nuestro nuevo Jefe de Estado Mayor, Benny Gantz, ha venido anunciando en cada oportunidad que se le presenta que es inevitable una nueva guerra contra la Franja de Gaza. Varios comandantes de las tropas acantonados alrededor de la Franja han estado repitiendo este grave pronóstico, también lo hacen sus seguidores, conocidos como comentaristas militares.
Uno de ellos nos consoló. Es cierto que Hamás ahora puede golpear a Tel Aviv con sus cohetes, pero que no será tan terrible, porque va a ser una guerra corta. Sólo tres o cuatro días. Como dijo uno de los generales, será mucho más "difícil y dolorosa" (para los árabes) que la operación Plomo Fundido I que duró tres semanas. Estaremos todos en nuestros refugios -los que tienen refugios, claro está- sólo durante unos días.
¿Por qué es inevitable la guerra? A causa del terrorismo, estúpido. Hamás es una organización terrorista, ¿no?
Pero hete aquí que viene el líder supremo de Hamás, Khaled Mashal, y declara que Hamás ha renunciado a toda acción violenta. A partir de ahora se concentrará en las manifestaciones de masas no violentas, en el espíritu de la primavera árabe.
Cuando Hamás renuncia al terrorismo, no hay pretexto para un ataque a Gaza.
¿Pero es necesario un pretexto? Nuestro ejército no se tragará la frustración por puro gusto de Mashal. Cuando el ejército quiere una guerra, tiene una guerra. Esto se demostró en 1982, cuando Ariel Sharon atacó al Líbano a pesar de que la frontera con Líbano había permanecido muy tranquila durante 11 meses. Después de la guerra nació el mito de los disparos cotidianos y hoy casi todos los israelíes pueden "recordar" el tiroteo. Un ejemplo asombroso del poder de la sugestión.
¿POR QUÉ quiere atacar el Jefe de Estado Mayor?
Un cínico podría decir que cada nuevo jefe del Estado Mayor necesita una guerra propia. Pero nosotros no somos cínicos, ¿verdad?
Cada pocos días, un cohete solitario se lanza desde la Franja de Gaza hacia Israel. Rara vez llega a algo más que un campo vacío. Desde hace meses, nadie ha resultado herido.
La secuencia habitual es así: nuestra fuerza aérea lleva a cabo una "liquidación selectiva" de milicianos palestinos en la Franja. El ejército afirma invariablemente que estos "terroristas" seleccionados tenían la intención de atacar a los israelíes. ¿Cómo conoce el ejército sus intenciones? Parece que nuestro ejército tiene la capacidad de leer los pensamientos.
Después de los asesinatos, su organización considera que es su deber vengar su sangre con el lanzamiento de un cohete o un proyectil de mortero, o incluso dos o tres. Esto "no puede ser tolerado" por el ejército, y así sucesivamente. Después de cada episodio de ese tipo, nuevamente se comienza a hablar de guerra. Como dicen los políticos en sus discursos en las conferencias del AIPAC: "¡Ningún país puede tolerar que sus ciudadanos se vean expuestos a los cohetes!"
Pero, por supuesto, las razones de una Operación Plomo Fundido II son más graves. Hamás está siendo aceptado por la comunidad internacional. Su primer ministro, Ismail Haniyeh, está viajando por todo el mundo árabe y musulmán después de haber estado encerrado en Gaza -una especie de franja de detención- durante cuatro años. Ahora puede cruzar a Egipto, porque los Hermanos Musulmanes, la organización madre de Hamás, se han convertido en un factor importante allí.
Peor aún, Hamás está a punto de unirse a la OLP y participar en el gobierno palestino. Es el momento de hacer algo al respecto. Atacar Gaza, por ejemplo. Obligar a Hamás a convertirse otra vez en extremista.
No contento con robarnos nuestra guerra, Mashal está llevando a cabo una serie de acciones más siniestras. Al unirse a la OLP, Hamás se está sometiendo a los acuerdos de Oslo y a todos los demás acuerdos oficiales entre Israel y la OLP. También anunció que Hamás acepta un Estado palestino dentro de las fronteras de 1967 y que Hamás no se presentaría a la presidencia palestina este año, por lo que el candidato de Fatah -quienquiera que sea- podría ser elegido sin oposición prácticamente y estaría capacitado para negociar con Israel.
Todo esto pondría al actual gobierno israelí en una posición difícil.
Mashal tiene cierta experiencia en causar problemas a Israel. En 1977, el primer gobierno de Netanyahu decidió deshacerse de él en Amman. Enviaron a un equipo de agentes del Mossad para asesinarlo en la calle rociándole una oreja con un veneno indetectable. Pero en vez de hacer lo decente y morir en silencio por una causa misteriosa, como Yasser Arafat, dejó que su guardaespaldas persiguiera a los atacantes y los atrapó.
El rey Hussein, viejo amigo y aliado de Israel, se estaba volviendo loco. Le ofreció a Netanyahu una elección: o bien los agentes serían juzgados en Jordania y posiblemente ahorcados o el Mossad inmediatamente enviaba el antídoto secreto para salvar a Mashal. Netanyahu capituló y aquí tenemos Mashal, muy vivo y coleando.
Otro resultado curioso de esta desventura fue que el rey exigió que el fundador y líder de Hamás, el paralítico jeque Ahmad Yassin, fuese liberado de la prisión israelí. Netanyahu se vio obligado a liberar al dirigente que Israel asesinó siete años después. Cuando su sucesor Abd al-Aziz Rantisi, fue asesinado poco después, se despejó el camino de Mashal para convertirse en el jefe de Hamás. Y en lugar de mostrar su gratitud, ahora nos enfrenta a un reto terrible: la acción no violenta, a ofertas de paz indirectas, a la solución de dos Estados.
UNA PREGUNTA: ¿Por qué nuestro Jefe de Estado Mayor propone una pequeña guerra en Gaza, cuando podía tener tanta guerra como desea en Irán? No sólo una pequeña operación sino una gran guerra, una guerra muy, muy grande.
Bueno, sabe que no puede tenerla.
Hace algún tiempo hice algo que ningún comentarista experimentado hace. Prometí que no habría ningún ataque militar israelí contra Irán (tampoco ninguno estadounidense, por cierto).
Ningún periodista experimentado o un político hacen una predicción sin dejar un resquicio para sí mismo. Se utiliza un discreto "a menos que". Si su pronóstico va mal, recuerda su escapatoria.
Tengo algo de experiencia -unos 60 años- pero no dejé ningún resquicio. Dije que no habría guerra y ahora el general Gantz dice lo mismo en tantas palabras. No Teherán, pero pobre la pequeña Gaza.
¿Por qué? Debido a una sola palabra: Ormuz. No el antiguo dios persa Hormuzd, sino el estrecho que es la entrada y salida del Golfo Pérsico, a través del cual fluye el 20% del petróleo del mundo (y el 35% del petróleo transportado por vía marítima). Mi argumento era que ningún líder en su sano juicio -o incluso ligeramente loco- correría el riesgo del cierre del estrecho, debido a que las consecuencias económicas serían catastróficas, incluso apocalípticas.
Parece que los líderes de Irán no estaban seguros de que todos los dirigentes del mundo leerían esta columna, por lo que, por si acaso, lo dijeron ellos mismos. Esta semana llevaron a cabo notables maniobras militares en el Estrecho de Ormuz, acompañadas de la amenaza inequívoca de cerrarlo
Los EE.UU. respondieron con amenazas vanas. La invencible Marina de los EE.UU. estaba lista para abrir el Estrecho por la fuerza, si fuera necesario.
¿Cómo, por favor? La transportadora aérea más poderosa de aviones puede ser fácilmente hundida por una batería de misiles tierra-mar o por pequeños barcos con misiles. Supongamos que Irán comienza a llevar a cabo sus amenazas. Todo el poder de la fuerza aérea de EE.UU. y la Marina se ponen en marcha. Hunden barcos iraníes, bombardean las instalaciones de misiles y bombarderos del ejército. Aún así actuarán los misiles iraníes que harán imposible el paso por el estrecho.
¿Y después qué? No habrá otra alternativa que poner las "botas sobre el terreno". El ejército de EE.UU. tendrá que arrimarse a la costa y ocupar todo el territorio necesario desde el cual los misiles puedan lanzarse eficazmente. Esa sería una operación mayor. Se debe esperar una feroz resistencia iraní, a juzgar por la experiencia de los ocho años de la guerra con Irak. Los pozos de petróleo en la vecina Arabia Saudí y otros países del Golfo también se verán afectados. Semejante guerra iría mucho más allá de las dimensiones de las invasiones estadounidenses a Irak o Afganistán, e incluso de Vietnam.
¿Está la quebrada banca de EE.UU. capacitada para esto? ¿Económica, política y moralmente?
El cierre del estrecho es el arma definitiva. No creo que los iraníes la utilicen contra la imposición de sanciones por muy graves que sean, tal como han amenazado. Sólo un ataque militar justificaría semejante respuesta.
Si Israel ataca en solitario -"la idea más estúpida que he oído", como declaró nuestro ex jefe del Mossad- no habrá ninguna diferencia. Irán lo considerará una acción estadounidense y cerrará el estrecho. Por eso la administración de Obama puso el pie en el estribo y entregó a Netanyahu y de Ehud Barak una orden inequívoca de abstenerse de cualquier acción militar.
Ahí es donde estamos ahora. Nada de guerra en Irán. Sólo la perspectiva de una guerra en Gaza.
Y llega este endemoniado Mashal y trata de echar a perder las posibilidades de eso, también.

Uri Avnery es un escritor y activista israelí por la paz del movimiento Gush Shalom. Colaboró con Counter-punch en el libro The Politics of Anti-Semitism.

11 noviembre 2011

“El lobo feroz”: IRÄN


“El lobo feroz”!! “El lobo feroz”!!

por Andrés Aldao

¿Quién pone en duda que, aún en decadencia, los grandes imperios financieros como EEUU, Alemania y Francia manejan los intereses del mundo... Y que sólo la presencia de Rusia y China, cuando les conviene a su estrategia global, pueden contener o poner ciertos límites a la mano guerrera de la entente capitalista occidental.

Estados Unidos, las alicaídas potencias europeas y los gobernantes israelíes son los proyectores del pánico atómico que genera la presencia de Irán en el fuero del desarrollo nuclear. Fuera de todo raciocinio y de la más elemental lógica, sabiendo que mienten descaradamente, que distorsionan la realidad, la entente ANTI-IRÁN prepara al mundo para destruir al actual gobierno de Irán y suplantarlo por uno “democrático” y leal a los principios de la democracia dependiente... De las élites que pretenden el petróleo iranio e instalar un gobierno “razonable” de transición de la dictadura de Aminayhad a la democracia, con altos y puros valores de Obama, Cameron, Merkel, Zarkozy y... los fascistas netaniahu-barak-liberman, a quienes no les interesa las consecuencias de una aventura en Irán, como no les interesó las katiushas de Naszrala y el Jizhballa libanés sobre el norte de Israel. Hoy los  alcances de los proyectiles han cambiado dramáticamente: cualquier raqueta sobrepasa Tel Aviv con suma facilidad).


La situación es bien clara: quieren  salir de la crisis financiera y salvaguardar a los bancos y al capital financiero.  Ya lo hizo Bush y no resolvió la crisis económica: los problemas de  las deudas, la desocupación masiva (incluidos los EEUU) persisten. Entonces... entonces Irán es la oportunidad, como lo fueron Irak, Afganistán, Libia. La guerra es la solución, piensan esperanzados, incluidos los ineptos y aislados dirigentes fascistas israelíes, que continúan los ataques  contra la democracia (o lo que queda de ella —amordazar a la Corte suprema, leyes autoritarias, etc. son las últimas embestidas del neofascismo autóctono israelí).
Rusia y China son baluartes relativos contra la agresión del capital financiero que no encuentra las posibles salida a su crisis.

En todos mis antiguos escritos jamás tomé en serio las noticias petardistas de los medios, que sirven lacayesca e hipócritamente las tácticas y la estrategia de los países que tutelan al mundo occidental. Jamás les creí a los organismos internacionales influidos y sometidos por EEUU y los países europeos. La “objetividad” y la decencia e imparcialidad periodística son cuentos rosas para bobos, para incautos y cándidos lectores que se anexan al pánico (que es el móvil de esos titulares y notas) y lo retransmiten.


Duermo tranquilo aunque vivo en el centro de la tormenta... Lo único que puede alterar mi tranquilidad es la inconsciencia criminal de los “dirigentes democráticos del mundo”.

Quiero agregar una nota que trata sobre la “seriedad” del informe del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Y que cada uno le crea a quien le resulta más veraz y simpático.
Andrés Aldao


Nodo crucial en el “arco de inestabilidad”

Asia Times Online,

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens


Hay que prepararse para una tanda de “inteligencia” satelital poco clara de almacenes genéricos de todo Irán descritos frenéticamente como segmentos de una línea de montaje de una bomba nuclear (¿Recordáis una famosa “instalación nuclear secreta” en Siria no hace mucho? Era una fábrica textil.)
Hay que prepararse para una tanda de diagramas burdos que muestran artefactos sospechosos, o los contenedores que los ocultan, todos capaces de llegar a Europa en 45 minutos.
Hay que prepararse para una tanda de “expertos” en FoxCNN y la BBC que diseccionan interminablemente toda esa operación clandestina presentada como “evidencia”. Por ejemplo, el ex inspector de armas de la ONU David Albright, ahora en el Instituto para Ciencia y Seguridad Internacional (ISIS, por sus siglas en inglés), que ya ha logrado la hazaña de volver de entre los muertos en vida, exhibiendo sus credenciales para “bombardead Irán” completas con diagramas e inteligencia satelital.
Olvidad Iraq – es tan 2003. Poneos en la nueva onda: acelerar en superdirecta hacia la guerra contra Irán. 
Ahora es japonés

Ante todo, dejad de lado todo sentido común.
Si Irán estuviera desarrollando un arma nuclear, estaría desviando uranio para hacerlo. El informe publicado esta semana por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) –por politizado que sea– lo niega rotundamente.
Si Irán estuviera desarrollando un arma nuclear, los inspectores de la ONU que trabajan para el OIEA hubieran sido expulsados del país.
Iraq no tenía un programa de armas nucleares en 2002. Y a pesar de eso fue sometido a ‘conmoción y pavor’. La misma base lógica se aplica a Irán.
Lo que Teherán puede haber realizado –si se ha de creer en la información comprometida utilizada en el informe del OIEA– es una serie de experimentos y simulaciones computarizadas. Todos lo hacen – por ejemplo países que han renunciado a la bomba, como ser Brasil y Sudáfrica.
Lo que indudablemente quiere el Cuerpo Islámico de Guardias Revolucionarios (IRGC) –a cargo del programa nuclear– es un disuasivo.
Es decir, la posibilidad de construir una bomba nuclear en caso de que enfrenten una amenaza inequívocamente establecida de cambio de régimen, provocada, con gran probabilidad, por un ataque e invasión estadounidense.
Abundan las dudas sobre la competencia –o imparcialidad– del nuevo jefe del OIEA, el manso japonés Jukya Amano. La mejor respuesta se encuentra en este cable de WikiLeaks.
En cuanto al origen de la mayor parte de la autodescrita información “creíble” del OIEA, hasta el New York Times se vio obligado a informar que “parte de esa información provino de EE.UU., Israel y Europa”. Gareth Porter presenta el desenmascaramiento definitivo del informe.
Además, hay que esperar considerable presión sobre la CIA para que reniegue de la crucial Estimación Nacional de Inteligencia (NIE), que estableció –irrefutablemente– que Teherán ya había eliminado un programa de armas nucleares en 2003.
Todo esto se complementa con los ladridos de los perros de guerra que ya se escuchan.
Los subalternos europeos podrán ser suficientemente incompetentes para ganar una guerra en Libia (lo consiguieron solo cuando el Pentágono se hizo cargo de la inteligencia satelital).
Podrán ser suficientemente incompetentes para controlar el desastre financiero en Europa.
Pero Francia, Alemania y el Reino Unido ya han estado ladrando – pidiendo sanciones más duras contra Irán.
En EE.UU., demócratas y republicanos por igual piden no solo sanciones; en el caso de republicanos insanos, lo que claro está, es un oxímoron, piden una nueva versión de ‘Conmoción y Pavor’.
Nunca se repite suficientemente cómo funcionan las cosas en Washington. El gobierno de Benjamin Netanyahu en Israel dice qué hacer al poderoso Comité de Asuntos Públicos EE.UU.-Israel (AIPAC) y AIPAC ordena qué hacer al Congreso de EE.UU.
Por eso el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara considera una ley bipartidista que es esencialmente una declaración de guerra.
Según la ley, ni el presidente Barack Obama, ni la secretaria de Estado Hillary Clinton, ni, de hecho, ningún diplomático estadounidense puede emprender ningún tipo de diplomacia con Irán – a menos que Obama convenza a los “comités apropiados del Congreso” que no emprenderla significaría “una amenaza extraordinaria para los intereses vitales de seguridad nacional de EE.UU.”
“Comités apropiados del Congreso” define por casualidad exactamente al Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara, que recibe sus órdenes de marcha marcial de Bibi [Netanyahu] en Israel a través de AIPAC en Washington.
Tratad de informar a alguno de los que ponen primero a Israel en el Congreso de EE.UU. de cuáles serían las consecuencias inmediatas de un ataque contra Irán: el Estrecho de Ormuz cerrado en minutos, por lo menos de 6 millones de barriles de petróleo que desaparecen en la economía mundial (que ya está en recesión en el Norte industrializado), que un barril de petróleo llegue a 300 o 400 dólares.
No importa; son incapaces de sacar la cuenta.
Preparaos bien y ateneos a la agenda
Se remolinean los rumores sobre una reciente afirmación del Cuerpo Islámico de Guardias Revolucionarios (IRGC), según la agencia noticiosa Fars, de que bastan cuatro misiles iraníes para disuadir a Israel.
Esos misiles podrían –o no podrían– ser los misiles crucero nucleares soviéticos Kh-55 de Ucrania y Belarús, con un alcance máximo de 2.500 kilómetros, que Irán puede haber comprado hace años en el mercado negro.
El IRGC, por supuesto, no dice nada. Solo alimenta la niebla de (pre)guerra – ya que nadie sabe exactamente hasta qué punto Irán está bien defendido.
Es un secreto a voces en Washington que el cambio de régimen forma parte de los juegos de guerra del Pentágono por lo menos desde 2004.
La hoja de ruta favorita de 2002 de los neoconservadores, todavía vale: los objetivos son Iraq, Siria, el Líbano, Libia, Irán, Somalia y Sudán – todos nodos cruciales en el “arco de inestabilidad” acuñado por el Pentágono.
Imaginad a doctorandos en belicismo que examinan el tablero de ajedrez. Iraq fue debidamente conmovido y empavorecido (a pesar de que a EE.UU. lo está poniendo de patitas en la calle). Siria es un hueso demasiado duro que roer para la incompetente OTAN. El Líbano (Hizbulá) solo puede ser capturado si Siria cae primero. Libia fue una victoria (olvidad una prolongada guerra civil), Somalia es contenible por Uganda y Drones. Y el Sudán del Sur está en sus manos.
Eso deja –para los practicantes de la línea dura de la doctrina de Dominación de Espectro Completo– la tentadora posibilidad de un ataque exitoso contra Irán como la máxima acción de destrucción creativa, volviendo a barajar todos los naipes de Medio Oriente a Asia Central. El “arco de inestabilidad” definitivamente desestabilizado.
¿Cómo lograrlo? Es tan simple – piensan los belicistas. Convencer a Obama de que en lugar de ser hecho polvo, los conservadores besarán sus zapatos y que será canonizado como el re-acelerador de la economía de EE.UU. si solo va y libra otra guerra.
¿Quién está a favor de Ocupad Irán – literalmente?

Pepe Escobar es autor de “Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War ” (Nimble Books, 2007) y “ Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge ”. Su último libro es “ Obama does Globalistan ” (Nimble Books, 2009). Puede contactarse con él en:pepeasia@yahoo.com .
(Copyright 2011 Asia Times Online (Holdings) Ltd. All rights reserved.)

06 noviembre 2011

Uri Avnery: “¡Sujétenme!”


El talento y la sabiduría del "Ieque" nos da una lección de táctica y estrategia. Disfruten, amigos lectores. Y ¡ojalá que no se equivoque Uri! En caso contrario seguiremos la discusión en el infierno (Andrés Aldao)

“¡Sujétenme!”

Gush-shalom.org

Traducido para Rebelión por J. M. y revisado por Caty R.


Es conocida la escena que ocurre en una escuela: un niño pequeño se pelea con un chico más grande y grita a sus compañeros “¡Sujétenme antes de que le rompa los huesos!”
Todos los días nuestro gobierno, a través de todos los canales, grita que de un momento a otro va a romper los huesos a Irán.
Irán está a punto de fabricar una bomba nuclear. No podemos permitirlo, así que vamos a bombardearlos hasta hacerlos pedazos. Benjamín Netanyahu lo dice en cada uno de sus innumerables discursos, incluyendo el de apertura de la sesión de invierno de la Knesset. Lo mismo ocurre con Ehud Barak. Todo comentarista que se precie (¿alguien ha visto alguna vez alguno que no se respete a sí mismo?) escribe sobre el tema. Los medios de comunicación amplifican el sonido y la furia.
Haaretz salpicó su primera página con fotos de los siete ministros más importantes ("el septeto de la seguridad") que muestra a tres a favor del ataque, cuatro en contra.
Un proverbio alemán dice: "Las revoluciones que se anuncian con antelación no se llevan a cabo." Lo mismo va para las guerras. Los asuntos nucleares están sujetos a una muy estricta censura militar. Muy, muy estricta en verdad.
Sin embargo, la censura parece estar sonriendo con benevolencia. Dejen que los niños, incluidos el Primer Ministro y el Ministro de Defensa (el que decide finalmente en los temas de censura) hagan sus juegos.
El respetado ex veterano jefe del Mossad Meir Dagan, ha advertido públicamente contra el ataque, que describió como "la idea más estúpida de la que ha oído hablar". Explicó que considera su deber de advertir en contra de ella, en vista de los planes de Netanyahu y Barak.
El miércoles hubo un verdadero diluvio de fugas de información. Israel probó un misil que puede liberar una bomba nuclear a más de 5.000 km de distancia, más allá de dónde- usted-sabe. Y nuestra Fuerza Aérea acaba de completar los ejercicios en Cerdeña, a una distancia mayor de lo que-ya- sabes-donde. Y el jueves, el comando del frente interno realizó ejercicios por todo el Gran Tel Aviv, con sirenas de distancia. Todo esto parece indicar que la algarabía general es una táctica. Tal vez para asustar y disuadir a los iraníes. Quizás para empujar a los estadounidenses a acciones más extremas, y tal vez coordinado con los estadounidenses de antemano. (En fuentes británicas, también se filtró que la Royal Navy se entrena para apoyar un ataque estadounidense a Irán).
Es una vieja táctica de Israel actuar como si nos estuviéramos volviendo locos. ("El jefe se ha vuelto loco" es un grito de rutina en nuestros mercados, para sugerir que el vendedor de frutas está vendiendo a pérdida). No vamos a escuchar más a los EE.UU. Simplemente bombardearemos, bombardearemos y bombardearemos.
Bueno, seamos serios por un momento. Israel no va a atacar a Irán. Punto.
Algunos pueden pensar que me voy por las ramas. ¿No debería añadir al menos "probablemente" o "casi seguro"?
No, no lo haré. Repito categóricamente: Israel no atacará a Irán.
Desde la aventura de Suez en 1956, cuando el presidente Dwight D. Eisenhower envió un ultimátum que detuvo la acción, Israel nunca ha realizado ninguna operación militar importante sin obtener el consentimiento de Estados Unidos por adelantado.
Los EE.UU. son el apoyo más seguro de Israel en el mundo (además de, tal vez, Fidji, Micronesia, las Islas Marshall y Palau). Destruir esta relación significa cortar nuestro lazo salvavidas. Para hacer esto se debe estar algo más que un poco loco. Hay que ser un loco.
Por otra parte, Israel no puede librar una guerra sin un apoyo estadounidense ilimitado, ya que nuestros aviones y nuestras bombas provienen de los EE.UU. Durante una guerra, se necesitan suministros, repuestos, muchos tipos de equipamiento. Durante la guerra del Yom Kippur, Henry Kissinger tenía un "tren aéreo" diario de abastecimiento. Y esa guerra probablemente se parecía más a un picnic en comparación con una guerra con Irán.
Miremos el mapa, algo que, por cierto, siempre se recomienda antes de iniciar cualquier guerra.
El primer rasgo que llama la atención es el Estrecho de Ormuz, por el que pasa uno de cada tres barriles de petróleo que alimentan al mundo y viajan por transporte marítimo. Casi toda la producción de Arabia Saudí, los Estados del Golfo, Irak e Irán tienen que pasar por esta estrecha vía marítima.
"Estrecho" es un eufemismo. El ancho de esta vía fluvial es de unos 35 kilómetros (20 millas). Es aproximadamente la distancia desde Gaza a Beer Sheva que cruzaron la semana pasada los primitivos cohetes de la Yihad Islámica.
Cuando el primer avión israelí entre al espacio aéreo iraní, el estrecho se cerrará. La marina iraní tiene un montón de barcos con misiles, pero no serán necesarios porque serán suficientes con los lanzados desde las bases terrestres.
El mundo ya está tambaleándose, al borde de un abismo económico. La pequeña Grecia está amenazando con caer y arrastrar con ella los pedazos de la economía mundial. La eliminación de casi una quinta parte del suministro de petróleo a las naciones industriales llevaría a una catástrofe difícil de imaginar.
Abrir el Estrecho por la fuerza requeriría de una gran operación militar (incluido "poner las botas en el suelo"), que cubrirá con su sombra todas las desventuras de EE.UU. en Irak y Afganistán. ¿Pueden darse este lujo los EE.UU.? ¿Puede la OTAN? El propio Israel no está en la misma liga. Sin embargo, Israel estaría muy involucrado en la acción, y en el lado de las víctimas.
En una rara muestra de unidad, todos los jefes de los servicios de seguridad de Israel, incluidos los jefes del Mossad y el Shin Bet, se oponen públicamente a la idea. Sólo podemos adivinar por qué.
No sé si la operación es posible en absoluto desde el punto de vista militar. Irán es un país muy grande, casi del tamaño de Alaska y las instalaciones nucleares están, en gran medida, muy dispersas y subterráneas. A pesar de las bombas de penetración profunda especial proporcionadas por los EE.UU., la operación puede estancar los esfuerzos de Irán –tal como están- sólo por unos meses. El precio puede ser demasiado alto para resultados tan magros.
Más aún, es muy cierto que con el inicio de una guerra, lloverán los misiles sobre Israel -no sólo desde Irán, sino también los de Hizbulá y quizás también de Hamás. No tenemos una defensa adecuada de nuestras ciudades. La cosecha de muertes y destrucción sería intolerable.
De repente, los medios de comunicación están llenos de historias acerca de nuestros tres submarinos, que luego crecen a cinco o incluso seis, si los alemanes son comprensivos y generosos. Se dijo abiertamente que estos nos dan la capacidad de una central nuclear para un "segundo golpe", si Irán utiliza sus (todavía inexistentes) ojivas nucleares en contra de nosotros. Sin embargo, los iraníes también pueden utilizar las armas químicas y otras de destrucción masiva.
Luego está el precio político. Hay un montón de tensiones en el mundo islámico. Irán está lejos de ser popular en muchas partes de ese mundo. Pero el asalto israelí contra un país musulmán importante puede unir inmediatamente a suníes y chiíes, desde Egipto, Turquía hasta Pakistán y más allá. Israel podría convertirse en una selva en llamas.
Pero hablar de la guerra sirve para muchos propósitos, incluyendo los nacionales y políticos. El sábado pasado, el movimiento de protesta social cobró vida nuevamente. Después de una pausa de dos meses, una masa de gente se reunió en la Plaza Rabin de Tel Aviv. Esto fue bastante sorprendente, porque ese mismo día los cohetes caían sobre las poblaciones cercanas a la Franja de Gaza. Hasta ahora, ante esta situación siempre se cancelaron las manifestaciones. Los temas de seguridad estaban por encima de todo. Esta vez no.
También, mucha gente creyó que la euforia de la fiesta de Gilad Shalit borraría la protesta en la conciencia de la opinión pública. No lo hizo.
Por cierto, algo extraordinario ha sucedido: los medios de comunicación que mimaban desde hace meses al movimiento de protesta, han hecho un cambio. De repente, todos ellos, incluido Haaretz, le clavan cuchillos en la espalda. Como si fuera por una orden, todos los periódicos, escribieron al día siguiente que hubo una participación de "más de 20.000" personas. Bueno, yo estaba allí, y tengo alguna idea de estas cosas. Había por lo menos 100.000 personas allí, la mayoría jóvenes. Yo apenas podía moverme.
La protesta no se ha desgastado, como afirman los medios de comunicación. Lejos de ello. Pero, ¿qué mejor medio que permita tomar las mentes de la gente que exige justicia social que hablar del "peligro existencial"? Más aún, para las reformas exigidas por los manifestantes se necesita dinero. En vista de la crisis financiera mundial, el gobierno se opone vigorosamente a aumentar el presupuesto del Estado, por temor a dañar nuestra graduación en el mercado de créditos.
Entonces, ¿de dónde podría venir el dinero? Sólo hay tres posibles fuentes: los asentamientos (¿quién se atrevería?), los ortodoxos (la misma respuesta) y el enorme presupuesto militar.
Pero en la víspera de la guerra más importante de nuestra historia, ¿quién tocaría las fuerzas armadas? Necesitamos cada shekel para comprar más aviones, más bombas, más submarinos. Las escuelas y los hospitales deben, por desgracia, esperar.
Así que Dios los bendiga a Mahmud Ahmadinejad. ¿Dónde estaríamos sin él?


02 noviembre 2011

La triple A

El debut del terror: La triple A

por Andrés Aldao

El 1º. de noviembre de 1974, a las 14.50 horas, mientras me dedicaba a revelar unos rollos en el pequeño laboratorio de mi casa, unos golpes inusuales alteraron la quietud de una tarde apacible y soleada. Había regresado de la oficina donde efectuaba mi trabajo periodístico como secretario de redacción de una revista industrial. Mi mujer había salido con nuestros dos hijos, el más pequeño de apenas quince días. Me acerqué a la mirilla y ví a una patota de seis tipos con metralletas en sus manos... No dudé,  me fui hasta el patiecito trasero y me descolgué hasta el departamento de la planta baja. Salí por el pasillo y me apresaron en la esquina de Díaz Vélez y Medrano: se quedaron con las ganas de boletarme, estaba desarmado (era obvio) y unas treinta personas salieron del café y contemplaban la escena. Y es pertinente pensar que, junto a la luminosidad de la tarde, esa gente salvó mi vida. Esa mañana, a la hora ocho, voló por los aires el yate del CC (comisario criminal) Alberto Villar. Todos los grupos represivos salieron a a la caza de “zurdos hijos de puta”, fuesen peronistas, marxistas, maoístas, troskistas. etc.).
Quince días antes, a unas cuadras de allí (en la calle Cangallo) la Triple A había asesinado a Silvio Frondizzi. Ese fue mi primer trato directo con la banda parapolicial creada por el secretario de Perón el Viejo. Pasé unos meses en “coordina”, hasta mayo de 1975 en Devoto, desde allí hasta que nos dieron el derecho a la opción (en octubre de 1975) en el penal de Resistencia, Chaco, y luego el largo exilio (que no pudimos remontar) en Israel...
No tengo intención de relatar ese fragmento de mi vida, sino introducir el tema y hacerme la siguiente pregunta: si la mayor parte de los criminales del proceso están enjuiciados y son conocidos, ¿cuál es la razón por la que los integrantes de los comandos de la Triple A sigan en libertad, no se han dado a conocer sus nombres, no se han abierto ni investigado los archivos? ¿Cuál es la razón por la que los comandos que fueron a buscarme siguen libres? Para la memoria, para el juicio inacabado de esos criminales, en memoria de las víctimas del terrorismo de estado anterior al proceso, publico esta nota publicada en un diario argentino de triste memoria. ( Andrés Aldao)
                                                   
Hace 30 años, el senador radical Hipólito Solari Yrigoyen sobrevivía al primer atentado cometido por la siniestra organización de ultraderecha creada por José López Rega


Hipólito Solari Yrigoyen, que entre 1973 y 1995 sumó doce años como senador nacional por Chubut, es un hombre de hábitos estables. Vive en Puerto Madryn en la misma casa que se construyó en los sesenta, usa cuando viene a Buenos Aires su departamento de siempre, sobre la avenida Santa Fe, y hasta conserva la misma cochera de hace treinta años, a sólo una cuadra, en el garage de Marcelo T. de Alvear 1276. Que conserve la cochera y allí estacione su auto actual -un Renault 9 sedentario- es una curiosidad. Pero que viva, que este radical de mucho más coraje y cicatrices que rencores viva, es ya un dato histórico. Una excepción. Acaso un milagro.


En esa cochera, hace treinta años, voló por los aires apenas encendió el motor de su Renault 6, donde lo esperaba una bomba destinada a matarlo. Aunque el objetivo no se cumplió, el atentado figura con relieve en todos los libros dedicados a los años de plomo -y seguramente en los textos de historia que vendrán- porque así debutó, ese 21 de noviembre de 1973, la Alianza Anticomunista Argentina, conocida como Triple A.
Se acaban de cumplir, pues, tres décadas del bautismo de fuego de la mayor banda de ultraderecha jamás conocida, autora de 600 o 700 asesinatos, que fermentó en el gobierno peronista 1973-76 y sirvió de piedra basal al terrorismo de Estado.




Cofundador del Movimiento de Renovación y Cambio de la UCR, Solari Yrigoyen, de perfil progresista, no ejercía como abogado pero asesoraba a los gremialistas combativos Agustín Tosco y Raimundo Ongaro y había contribuido a salvar a militantes chilenos de la flamante represión pinochetista. Hoy, a los 69 años, acepta recordar ese miércoles y el garage ensangrentado siempre que no sea por él, por su caso personal, dice, sino para no olvidar lo que la Triple A le causó al país.




A él, imposible soslayarlo, le causó otros contratiempos. Cuando ya había dejado la silla de ruedas y volvía a caminar -con muletas-, después de infinitas semanas de internación y seis operaciones de las piernas, en 1975 volvió a volar por los aires (en sentido más literal aún: chocó contra el techo del dormitorio) cuando la Triple A le colocó otras dos potentes bombas sincronizadas en Puerto Madryn, una de las cuales no estalló; eso evitó que la casa se le cayera encima. 


Más tarde, ya bajo el Proceso, la represión ilegal que había fagocitado a la Triple A probó sobre Solari Yrigoyen todo su instrumental: el senador fue secuestrado, estuvo desaparecido, fue torturado, lo "blanquearon" (fue puesto a disposición del Poder Ejecutivo) y, tras un año de cárcel, la Junta Militar lo expulsó del país. El senador norteamericano Edward Kennedy, que lo homenajearía en Washington al comienzo del exilio, estuvo entre los primeros en comprender que Solari Yrigoyen resumía sobre su cuerpo el drama de la Argentina trágica.


La voladura del auto ocurrió horas después de una sesión del Senado en la cual este político de hablar articulado, con una exposición de cuatro horas, había sido la figura central. Se trataba en el recinto la ley de Asociaciones Profesionales (por algún motivo, también la legislación laboral marcó las aguas políticas en los años ochenta y fue la chispa del escándalo de las coimas en el Senado en los noventa). Sostenía que aquella ley consolidaba una "oligarquía sindical". Enseguida, Lorenzo Miguel, uno de los hombres más fuertes del sindicalismo dominante, paradigma del burócrata sindical según las iracundas organizaciones de la llamada izquierda peronista, calificó públicamente a Solari Yrigoyen como "enemigo público número uno".


La prensa de la época no tardó en conectar esta declaración con el atentado y Miguel tampoco tardó en apersonarse en el Instituto del Diagnóstico para gesticular una condena, pero Solari Yrigoyen no la escuchó de sus labios porque a esa hora luchaba para evitar que le amputaran la pierna izquierda.


En cambio, el sobreviviente sí pudo oír apenas a la vicepresidenta Isabel Perón. La había enviado el presidente Juan Domingo Perón, quien el mismo día de la bomba caía en cama, no con una ligera indisposición, ahora se sabe, sino con una grave crisis que al año siguiente derivaría en su muerte.


Recuerda Solari Yrigoyen: "No sé si Isabel entendía lo que estaba pasando; me dijo: `¡no sé qué pretende esta gente!, ¿una Cuba, un Chile?´. Me hablaba como si el atentado lo hubiese cometido la izquierda". Un día antes del ataque el senador había recibido un sobre que decía AAA. "Ya no me acuerdo si lo traducían como Alianza Anticomunista Argentina o Alianza Antiimperialista Argentina (duda comprensible: ambos nombres se alternaron), pero yo sólo estuve en condiciones de contar la existencia de la amenaza días después. Cuando la conté, se conoció la Triple A". 


Los sobres con amenazas y las listas de condenados a muerte por la Triple A se harían desde entonces una costumbre que, a partir de marzo de 1976, la represión militar abandonaría: sobraba el miedo, se fingiría orden, ya no habría advertencias personales. Pero durante el gobierno justicialista muchas personas salvaron su vida al saberse enfocadas por el terrorismo de ultraderecha, como el diputado Héctor Sandler, que se escondió en el Congreso, o los actores Héctor Alterio, Luis Brandoni y Norman Briski y la cantante Nacha Guevara, quienes se fueron del país cuando se difundió que la Triple A los consideraba enemigos. No era necesario tener ideas radicalizadas para estar en las listas. Como el macartismo norteamericano, la Triple A veía comunistas, "zurdos" o "infiltrados" por todas partes. Las figuras públicas potenciaban el efecto.


Lo más notable de la condena oficial al atentado sufrido por Solari Yrigoyen es que a Isabel la había acompañado al sanatorio -aunque no habló con el paciente- el ministro de Bienestar Social, José López Rega. Es decir, el creador de la Triple A.


El obsecuente López Rega, ex cantante, astrólogo, sirviente, secretario privado del general, sargento de la Policía Federal autoascendido a comisario y ministro entronizado por Perón en el elenco del efímero Héctor Cámpora para permanecer incólume en el gabinete mientras los presidentes cambiaban (fue el único que duró con Lastiri, Perón e Isabel, hasta caer por presión sindical a mediados de 1975), iba entonces camino a convertirse en el hombre fuerte del gobierno justicialista. 


Esotérico Rasputín, temerario emergente de un gobierno que prometía la Argentina Potencia mientras el descontrol económico crecía, López Rega estaba ensayando el principio rector del golpe militar posterior. "La subversión y el terror de derecha no son lo mismo -diría en 1976 el contralmirante César Guzzetti, canciller de Videla-. Cuando el cuerpo social del país ha sido contaminado por una enfermedad que le devora las entrañas, forma anticuerpos y esos anticuerpos no pueden considerarse del mismo modo que los microbios".


Una parte de la Triple A funcionaba en coordinación federal, en Moreno al 1400, y en el propio Ministerio de Bienestar Social, sobre la Plaza de Mayo. Allí se descubrió el 19 de julio de 1975, cuando el Cuerpo de Granaderos desarmó la guardia del Brujo, un verdadero arsenal de guerra: escopetas Itaka, fusiles Hight S, ametralladoras Ingram, revólveres Magnum, granadas, silenciadores y munición de grueso calibre, nada demasiado vinculado con el bienestar social, desmesurado, en el mejor de los casos, para asistir a la custodia personal del ministro, como argumentaban sus escasos defensores. La Triple A se completaba con policías retirados y en actividad, como el comisario Alberto Villar (designado jefe de la Policía Federal por Perón, luego asesinado por los Montoneros), militares (se cree que entre ellos estaba el capitán Mohamed Alí Seineldín), matones sindicales, extrema derecha peronista y delincuentes, como Aníbal Gordon. La impunidad era ilimitada. Confirma hoy Solari Yrigoyen que a nadie le interesó investigar su atentado. 


Tampoco hubo voluntad política de esclarecer las amenazas ni las bombas colocadas en locales partidarios, una acción modesta al lado de las mutilaciones de algunas de las víctimas cuyos cadáveres -otra diferencia con el Proceso- aparecían luego y esparcían el espanto. Aunque sin una configuración orgánica definida, la Triple A giraba en torno a las revistas Cabildo, abiertamente nazi, y El Caudillo, financiada por Lorenzo Miguel.


La reciente desclasificación de documentos de aquella época pertenecientes al Departamento de Estado norteamericano permitió confirmar que la embajada de Estados Unidos en Buenos Aires conocía entonces el concurso gubernamental en la Triple A, aunque reconocía que era difícil de probar. Uno de los muchos informes secretos en inglés dice que algunos atentados se hacían "por cuenta propia" mientras que otros estaban "dirigidos oficialmente". No todos llevaban el sello de la Triple A. Según la Conadep, está acreditado que la Triple A cometió 19 homicidios en 1973, 50 en 1974 y 359 en 1975.


Sí supo todo el país en su momento que la Triple A había asesinado a Silvio Frondizi, hermano del presidente, a Rodolfo Ortega Peña, abogado de presos políticos y socio del actual secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, o, entre muchos más, a jefes policiales legalistas como Julio Troxler y Rubén Fortuny. No tuvieron la suerte de Jorge Taiana, médico y ministro de Perón, a quien alguien le avisó que la Triple A planeaba matarlo y se puso a resguardo. Ese alguien era Antonio Benítez, otro ministro, el de Justicia.


De triste recuerdo, los crímenes de la Triple A tampoco fueron demasiado removidos cuando renació la democracia. A casi nadie le pareció indicado revisar responsabilidades penales engarzadas con responsabilidades políticas nunca bien aclaradas.
Aún en estos días el tema Triple A descansa en paz... 




Serçia un acto de justicia remover las cenizas del grupo asesino y hallar todas pruebas aunque no halla a quien investigar...■

15 septiembre 2011

Medios occidentales temen hablar de fascismo...

Medios occidentales temen hablar de fascismo en su contexto israelí


alanhart.net

Hay un debate en Israel sobre si el Estado sionista se encuentra en el terreno resbaladizo hacia el fascismo o si ya es fascista. Que yo sepa los medios dominantes occidentales no han llamado la atención sobre este hecho.
Fue Albert Einstein, padre de la física moderna, quien, junto con otros judíos muy influyentes, alertó primero sobre el peligro del ascenso del fascismo en Israel. En una carta al editor deThe New York Times publicada el 4 de diciembre de 1948, cuando Menachem Begin estaba recabando la ayuda de EE.UU. dijeron lo siguiente:
“Entre los fenómenos políticos más inquietantes de nuestra época tenemos, en el Estado recientemente creado de Israel, la aparición del «Partido de la Libertad» (Tnuat Haheteur) (1), un partido político con un enorme parecido en cuanto a su organización, métodos, filosofía política y planteamientos sociales, con los partidos nazi y fascista.
“Dicho partido ha sido formado por los miembros y partidarios del antiguo Irgun Zwai Leumi, una organización nacionalista de extrema derecha en Palestina.
“La actual visita del jefe de esta agrupación, Menajem Begin (2), a Estados Unidos, obviamente se ha calculado para dar la impresión de un apoyo estadounidense a su partido para las próximas elecciones israelíes y para cimentar vínculos políticos con los elementos sionistas conservadores de Estados Unidos.
“Muchos estadounidenses de reputación nacional han prestado sus nombres para acoger esta visita.
“Es inconcebible que quienes se oponen al fascismo en el mundo entero, si están correctamente informados sobre el pasado y las perspectivas políticas de Begin, puedan añadir sus nombres y su apoyo al movimiento que representa.
“Antes de que las contribuciones económicas y las manifestaciones públicas de apoyo a Begin causen daños irreparables y antes de dar en Palestina la impresión de que una gran parte de Estados Unidos apoya a los elementos fascistas de Israel, el público estadounidense tiene que estar informado del pasado y los objetivos de Begin y su movimiento.
“Las declaraciones públicas del partido de Begin (3) no muestran su auténtico carácter. Actualmente hablan de libertad, democracia y antiimperialismo, mientras que hasta ayer predicaban abiertamente la doctrina del Estado fascista.
“Pero sus actuaciones traicionan sus palabras y muestran el auténtico carácter de este partido terrorista. De sus acciones pasadas podemos deducir lo que puede hacer en el futuro.”
Más de seis décadas más tarde, bajo el título Weimar en Jerusalénel ascenso del fascismo en Israel, Ury Avnery escribió: “A lo largo de los años, se han cuidado mucho de no mencionar la palabra fascismo en el discurso público. Trae recuerdos demasiado monstruosos. Ahora se ha roto este tabú.”
Avnery recordó que Yitzhak Herzog, ministro de bienestar social en el gobierno Netanyahu, miembro del partido laborista, nieto de rabino e hijo de presidente, había dicho unos pocos días antes que “el fascismo toca los márgenes de nuestra sociedad”. Se equivocaba, declaró Avnery. “el fascismo no sólo está rozando los márgenes, está rozando el gobierno para el que trabaja, y la Knesset, de la que es miembro”.
Como Einstein, Avnery advirtió de que “el fascismo abrumará Israel” a menos que las fuerzas progresistas “despierten del coma, comprendan lo que está pasando y adonde lleva.”
El 3 de septiembre bajo el titular de Ha’aretz “El fascismo ya está aquí”, Yossi Sarid escribió que “La democracia israelí sirve sobre todo para la decoración, como un árbol cultivado por su belleza, no para dar su fruto”.
Sarid preguntó que podrían hacer un ciudadano o ciudadana cuando su alma “esté harta de la ocupación.” Y su respuesta fue:
“Si participa en la lucha popular contra el muro de separación, será enterrado fuera del recinto del cementerio; si se manifiesta en Sheikh Jarrah, sentirá la mano dura de la policía; si es profesor universitario, enviarán a los controladores a perseguirlo en nombre del sionismo; si pertenece a un grupo de teatro, alguien que todavía puede ver la Línea Verde en el ojo de su mente, amenazará a la fuente de sus ingresos; si es un director de escuela quien intenta no apoyar los asentamientos, buscarán otra institución para su persona porque no hacemos las cosas de esa manera; si es un juez que se atreve a negar que la seguridad tiene máxima importancia, lo culparán por el derramamiento de sangre; si es un periodista que se niega a sumarse al coro, habrá gritos para que se boicotee su periódico; si es un ciudadano que quiere proteger a un niño amenazado de expulsión del país, también será colocado en la lista negra como enemigo del pueblo, y suma y sigue.”
En una investigación especial para Ynetnews el 21 de octubre, Uri Misgav informó de que “los expertos estaban divididos sobre si las tendencias nacionalistas en Israel son equivalentes a fascismo”.
Señaló que durante años los manifestantes de izquierdas habían coreado “¡El fascismo no pasará!” pero la Izquierda, agregó, “sigue decayendo, mientras el fascismo se afianza cada vez más en este país. Partes significativas del público judío apoyan principios nacionalistas y fascistas flagrantes, como lo muestra un sondeo de Yedioth Ahronoth y de la doctora Mina Tzemach publicado la semana pasada, incluidos la limitación de la libertad de expresión y asociación así como del derecho al voto sólo para judíos.”
Como señaló Misgav, hay expertos que advierten contra el uso del término “fascismo” con demasiada ligereza y que se le quite valor. Se citó una declaración del profesor de la Universidad Tel Aviv, Yossi Shain: “La pregunta es si existe una amenaza para la democracia”.
Entre los que piensan que existe una amenaza semejante hubo varios cientos de miembros de grupos juveniles que realizaron mítines en todo Israel para condenar la decisión del gobierno sobre el juramento de lealtad como racista y antidemocrática. Fue después de que actores y autores protestaron en Tel Aviv, leyeron en alta voz la Declaración de Independencia y publicaron un nuevo documento intitulado “Declaración de Independencia del Fascismo”. Uno de los iniciadores de la protesta, el autor y periodista Sefi Rachlevsky, dijo: “Este pueblo exitoso y miserable, que vivió la persecución y un holocausto, merece independencia, democracia y una vida libre de fascismo. La verdadera lucha actual no es entre izquierdistas y derechistas, sino más bien, entre demócratas y fascistas.”
Misgav también señaló que algunas personalidades religiosas están intranquilas por las recientes tendencias. Citó al rabino Dr. Donniel Hartman, quien dijo:
“Vimos la aparición de un nuevo judío en Israel; esto no incluye solo a Lieberman, sino más bien a cualquiera que votó a favor de la ley del juramento de lealtad, incluidos los partidos religiosos. Este judío ya no se interesa por la religión ni por los valores judíos, sino que, más bien, utiliza su condición de judío para producir odio y nacionalismo. El discurso alrededor del juramento de lealtad provoca una situación corrupta: En lugar de que se utilice el judaísmo para criticar el nacionalismo… se convierte en un medio que conduce al fascismo.”
Como observó Einstein hace tantos años, el público estadounidense “debe” ser informado sobre lo que sucede realmente en Israel. Pero no existe ninguna posibilidad de que así sea mientras los medios dominantes no estén dispuestos a ofrecer la oportunidad de expresarse a los judíos israelíes capaces de ver la llegada del fascismo.

Alan Hart ha sido corresponsal extranjero de ITN y de Panorama de la BBC. Ha cubierto guerras y conflictos dondequiera ocurrían en el mundo y se especializó en Oriente Próximo. Autor de: Zionism: The Real Enemy of the Jews: The False Messiah. Tiene su blog en www.alanhart.net