James Petras
Traducido para Rebelión por Mar Rodríguez
«Los países pobres del mundo gastarán unos 38 700 millones de dólares en importación de cereales este año, el doble de la cantidad que pagaron hace dos años por las mismas cantidades y un 57 % de aumento en relación con 2007.» Cita del senador estadounidense Byron Dorgan en la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) Financial Times, 21 de abril de 2008 p.19.
Estos últimos días, todos los bancos internacionales importantes (el FMI, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco de Desarrollo Asiático, etc.), todos los periódicos y los medios de comunicación financieros importantes se han visto obligados a reconocer que está teniendo lugar una crisis alimentaria importante, que cientos de millones de personas están abocados al hambre, la desnutrición y a la muerte por inanición. Se han realizado llamadas a conferencias mundiales, se han declarado emergencias nacionales a raíz de los desórdenes provocados por millones de personas en casi cincuenta países que han amenazado con desbancar sus regímenes políticos y han aumentado las tensiones sociales incluso en los países más dinámicos y con mayor crecimiento, como China o la India. Incluso en los países imperialistas de América del Norte y Europa, la combinación de la escalada en los precios de los alimentos y el estancamiento de los salarios, las expulsiones de sus hogares y los pagos de las deudas amenazan a los regímenes en ejercicio y aumentan las presiones sobre todos los gobiernos para tomar acciones urgentes.
Las respuestas de las élites se prevén inadecuadas y sus explicaciones de la crisis van desde la inadecuación, el interés propio hasta la estupidez. El Banco Mundial repite la petición de ayuda de alimentos para emergencias y subsidios por valor de varios cientos de millones de dólares para los «más necesitados», es decir, para aquellos países en los que se han producido disturbios importantes a causa de los alimentos, con saqueos a los distribuidores privados de alimentos, los puntos de venta al por mayor y al por menor, y amenazas o desbancamiento de los regímenes de libre mercado que han sido los alumnos modelo que han seguido las políticas del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional.
Los autoproclamados expertos económicos, según lo previsto, se evalúan a sí mismos e intentan evadir el fracaso de sus recetas anteriores. Todos los académicos y consejeros políticos conservadores, liberales y progresistas echan la culpa a «China, por comer demasiada carne» (profesor Paul Krugman, de la Universidad de Princeton y columnista del New York Times), al «crecimiento de la demanda», a «la inflación»... Los progresistas señalan la desviación de la producción hacia los biocombustibles como el «biodiésel», la falta de planificación de los gobiernos y la distorsión de las prioridades.
El aumento de la ayuda alimentaria tiene solamente un impacto transitorio, en regiones limitadas, sobre una fracción de la población afectada. Culpar al crecimiento de la demanda obviamente exige preguntarse por la «falta de suministro» y las características estructurales (posesión de tierra, pautas de propiedad, búsqueda de rentabilidad y relaciones entre clase y estado) que le dan forma. De igual importancia es el hecho de que, incluso en aquellos lugares en los que hay alimentos que llegan al mercado, los precios de esos alimentos están fuera del alcance de la mayoría de trabajadores rurales y urbanos, campesinos y personas sin empleo. Los que critican desde el punto de vista de la oferta y la demanda omiten un análisis de clase de los «productores» que determinan el sistema de precios (según su poder oligopólico del mercado y sus criterios para obtención de beneficios) y los consumidores (trabajadores informales y formales con salarios bajos, cuyos ingresos van en declive). Los granjeros capitalistas se encuentran en una posición adecuada para proteger e incluso aumentar sus beneficios trasladando sus costes añadidos por insumos al poder de mercado más débil de los consumidores, ayudados e instigados por los regímenes políticos neoliberales del libre mercado.
Los progresistas que echan la culpa de la crisis a los biocombustibles (el aumento de los precios se debe al desvío de los granos y el uso de la tierra hacia la producción de combustible) no responden a las preguntas estructurales más elementales: ¿Qué clases llegaron al poder estatal y dieron forma a las políticas económicas y permitieron que se produjera este «desvío»? Los grandes préstamos privados y estatales de los años 70 debidos a la disponibilidad de préstamos baratos llevaron al crecimiento del endeudamiento. Los bancos privados, empresas y fabricantes, promotores inmobiliarios endeudados, endilgaron, gracias a sus influencias poderosas y relaciones directas con el estado, sus deudas privadas al Estado y, en último término, a los contribuyentes, un fenómeno que se describió más tarde como «socialización de la deuda privada» o «pago de la fianza al sector privado».
El Estado se vio enfrentado a obligaciones de deudas cada vez mayores (la llamada «crisis de la deuda»), acudió al FMI y al Banco Mundial para obtener préstamos y, lo que es más importante, para obtener su certificado para préstamos enormes de los bancos comerciales. El FMI y el Banco Mundial exigieron cambios estructurales fundamentales del Estado para conceder los préstamos, y estos préstamos con condiciones implicaban una completa transformación en las políticas de inversión, comercio, consumo e ingresos que tuvieron un efecto importante sobre la estructura de clases y la composición de la clase dominante.
Los préstamos internacionales, tanto oficiales como comerciales, y los cambios estructurales que los acompañan, resultaron en la eliminación de las barreras comerciales protectoras en la agricultura y la fabricación. Como resultado se produjo una entrada masiva de bienes agrícola subvencionados de los Estados Unidos y de la Unión Europea, que destruyeron a los agricultores con granjas familiares de pequeño y mediano tamaño que producían alimentos básicos. La bancarrota de los productores de alimentos resultó en desplazamientos masivos de granjeros y trabajadores agrícolas a las ciudades y en la concentración de la tierra en las manos de propietarios de plantaciones comerciales agrícolas que se concentraron en la producción de cultivos para la exportación.
Las exigencias del FMI y del Banco Mundial incluían la reasignación de los créditos, préstamos y asistencia técnica gubernamentales para los grandes exportadores agrícolas en bienes únicos porque ellos eran los que obtenían las divisas fuertes necesarias para devolver los créditos y enviar beneficios a los accionistas, ejecutivos y propietarios de las empresas multinacionales.
El FMI y el Banco Mundial aceptaron negociar la refinanciación de los pagos de intereses y capital pendientes de los estados deudores a condición de que privatizaran y desnacionalizaran todas las empresas estatales monopolio y lucrativas. La privatización y la desnacionalización resultaron en compras extranjeras a gran escala de amplias parcelas de fértiles tierras agrícolas y en la producción y exportación de grano por parte de los oligarcas nacionales e inversores extranjeros.
El conjunto de estas políticas que eliminaron las barreras al libre comercio, promovieron la privatización y la desnacionalización, la amplia penetración de los sectores de mercado y producción y el aumento del énfasis de la intervención estatal en apoyo de la actividad económica de intercambio extranjero orientada a la exportación, recibió el nombre de «neoliberalismo», un modelo que combinaba unas políticas socioeconómicas dirigidas y reguladas por el estado con el objetivo de aumentar la función y el poder de las élites extranjeras y nacionales a favor de la especialización de los mercados mundiales.
El ascenso de esta nueva configuración del poder durante los años 80 y 90 dictó las decisiones políticas y económicas clave en relación con las inversiones (sus asignaciones, sectores y subsectores), además de los mercados (internos y externos), productos (alimentos, combustibles, productos básicos) y precios (carteles oligopolísticos). El principio básico que guía a las clases dirigentes nacionales y extranjeras era la especialización en actividades complementarias en la economía mundial (lo que los economistas ortodoxos denominan «especialización basada en las ventajas comparativas»). La integración de las clases dominantes extranjeras y locales resultaba lucrativa y se apoyaban la una en la otra: el capital privado y los bienes de consumo fluían por sus circuitos financieros y de bienes de consumo internacionales.
Las consecuencias a medio plazo y a gran escala de esta nueva configuración del poder para la agricultura y la producción de alimentos se manifestaron en apenas algo más de una década. En la segunda mitad de la primera década del siglo XXI estalló una crisis agrícola sin precedentes: la influencia del sector de exportación agrícola de la clase dominante y la puesta en práctica de sus políticas en favor del «libre mercado» resultaron en el final del control sobre los precios y en su ascensión meteórica. Los precios reflejaron las relaciones sociales de producción y distribución: la dominación de los terrenos y las inversiones por los grandes agricultores capitalistas dio forma a los precios del «suministro» y al por mayor; los gigantes proveedores comerciales mundiales («los supermercados») fijan los precios para el consumidor directo. Se produjo «competencia» entre los productores y los distribuidores oligopólicos para ver quién podía hacerse con los precios más altos y los mayores beneficios.
Los exportadores agrícolas de la clase dominante terminaron con los subsidios para los agricultores productores de alimentos a nivel familiar y aumentaron los subsidios para la exportación para los productores de productos básicos esenciales. Los agricultores familiares se vieron en la bancarrota y sus tierras las compraron especuladores inmobiliarios (promotores autoproclamados) para usos comerciales, pistas de golf, complejos turísticos, comunidades de lujo con vallas de separación y bienes básicos para la exportación; los arrozales se convirtieron en clubes de campo; los precios del maíz y el trigo se doblaron en los diez meses que iban desde septiembre de 2007 y julio de 2008. Los beneficios engrosaron la cuenta de resultados de Cargill ( Financial Times , 15 de abril de 2008, p 21): los beneficios trimestrales aumentaron en un 86 % hasta alcanzar los 1030 millones de dólares durante el tercer trimestre que terminó el 29 de febrero de 2008. No fue sólo un caso, como dirían los ortodoxos, de aumento de la «demanda», sino del hecho de que cientos de miles de millones de dinero de los especuladores fluyeron a los mercados de bienes de consumo. En condiciones de mercados estrechamente controlados por los grandes negocios agrícolas, las reservas de grano bajaron a sus niveles mínimos en 35 años en relación a la demanda, principalmente porque los grandes agrocapitalistas quisieron limitar el suministro de alimentos y aumentar la producción de combustible, al tiempo que derivaban capital para la especulación en productos básicos. Como resultado de la influencia de la norma de los gigantes agrocapitalistas y de sus políticas de inversión y uso de la tierra, los precios medios de los alimentos aumentaron en un 45 % entre julio de 2007 y abril de 2008 y se prevé que suban un 15 % más para julio.
Atemorizados más por las protestas masivas que desbancan regímenes clientes sumisos que por la hambruna generalizada y el aumento de la mortalidad de los pobres, los líderes capitalistas de todo el mundo se reunieron en Washington en la primavera de 2008. Se quejaron de los disturbios por los alimentos, lamentaron la «pérdida del progreso de una década (sic) en África» e incluso realizaron llamamientos a la «acción». Como era de esperar, se prometieron algunos cientos de millones de ayuda alimentaria de urgencia, lo cual destruirá los últimos bastiones de agricultores a pequeña escala que producen alimentos para los mercados locales. Los regímenes neoliberales de toda Asia se vieron obligados por el temor a bloquear las exportaciones de artículos alimenticios básicos para impedir que los disturbios alimentarios se convirtieran en insurrecciones masivas: los salarios van por detrás de los meteóricos precios de los alimentos. Los regímenes neoliberales de Indonesia, Egipto, la India, Vietnam, China y Camboya prohibieron las ventas de arroz extranjero ( Financial Times , 16 de abril de 2008, p. 1). No obstante, estos gestos proteccionistas y limosnas de alimentos han obtenido escasos efectos positivos en su país y han aumentado la escasez para los importadores de alimentos. Los futuros de maíz alcanzaron un valor récord de 6,16 USD por fanega entre enero y marzo de 2008, un aumento del 30 % y la prohibición de la exportación en Indonesia aumentó el precio del arroz en un 63 % durante los tres primeros meses del año 2008.
Ninguno de los líderes mundiales reunidos en Washington y «preocupados» por el hambre, la regresión y, lo principal, las revoluciones, propuso una reforma agraria: la redistribución de la tierra a los campesinos y agricultores para la producción de alimentos. Ninguno de los líderes propuso siquiera reformas tales como los controles de precios y beneficios y la reconversión del uso de la tierra para la producción agrícola. Ninguno de estos líderes propuso la ilegalización de la especulación en futuros de bienes básicos en las bolsas de todo el mundo. No es de extrañar que el FMI «prediga» que los precios de los alimentos continuarán aumentando hasta 2010.
Los precios de los combustibles no han bajado a pesar del aumento en miles de veces de la producción de etanol. Los precios del etanol (y de los combustibles) y de los alimentos han aumentado a pesar de la expansión de la producción porque es la misma configuración de monopolio del poder la que opera en ambos sectores.
El aumento de las diferencias entre salarios y precios es un empobrecimiento por causas estructurales. Las protestas masivas, tanto en los países imperialistas como en el tercer mundo, nacen de problemas básicos inmediatos, pero sus raíces se hunden en las estructuras profundas de la economía capitalista.
Sólo los prestigiosos economistas ortodoxos sin cerebro empleados por los bancos centrales continúan cotorreando sobre «inflación subyacente» e «inflación patente», como si los aumentos en el precio de los alimentos, los combustibles, la salud y la educación no resultaran centrales para la vida cotidiana de miles de millones de vidas. Lo peor: continúan sin comprender que una inflación galopante y unos salarios estancados son factores intrínsecos en las mismas estructuras de la economía y el estado capitalistas. Lo que es absolutamente claro es la bancarrota de la teoría de la especialización en productos de exportación a expensas de la seguridad alimentaria. Lo que era una exigencia de una minoría radical se encuentra ahora como prioridad máxima en la agenda de un movimiento de miles de millones de personas.
Las personas exigen un cambio radical de las desastrosas teorías derivadas de Friedman que preconizan la dependencia de unos mercados alimentarios mundiales monopolizados a una vuelta a las políticas revolucionarias de la autonomía alimentaria.
Editor: Andrés Aldao - Boletín de noticias y comentarios. Si no lees los diarios no estás informado, y si lo lees estás mal informado Una versión distinta de los hechos en el mundo. ¡DIFUNDILO!
30 abril 2008
CRISIS ALIMENTARIA: CULPAN AL FMI
La ONU culpa de la crisis alimentaria al FMI y se alía con el Banco Mundial para atajarla
ANNA GRAU. CORRESPONSAL. NUEVA YORK
La ONU culpó ayer sin paliativos en Berna a «la política aberrante del Fondo Monetario Internacional» de la crisis alimentaria por la que atraviesa el planeta y anunció que el secretario general de la organización, Ban Ki-moon, liderará una fuerza de choque contra la crisis con la participación del Banco Mundial.
Las 27 agencias humanitarias de la ONU llevan desde el lunes reunidas en Berna para estudiar y hacer frente a la amenaza del fuerte aumento del precio de los alimentos básicos, singularmente el arroz y el maíz, es decir, los cultivos más susceptibles de ser desviados del consumo alimenticio para generar biofósiles. Jean Ziegler, relator especial de la ONU para el derecho a la alimentación calificó este desvío de «crimen contra la Humanidad». No es costumbre de Ziegler morderse la lengua. A su juicio el FMI favorece «cultivos coloniales» dirigidos a la exportación en lugar de anteponer los cultivos de subsistencia que dan de comer a la gente.
Ziegler dijo todo esto en una rueda de prensa el lunes en Berna en la que se despidió como relator de la ONU. Sus partidarios justifican el tono incendiario por la magnitud del problema: 75 millones de personas dependen del Programa Mundial de Alimentos de la ONU, que en los últimos tres meses ha perdido el 40% de su poder adquisitivo. «Si esto le pasa a la ONU, ¿qué no le pasará a una familia del Tercer Mundo que tiene que gastar el 90% de sus ingresos sólo en alimentos?».
Ayer el secretario general de la ONU insistió en lo mismo que su relator especial, pero con otro tono. Ban Ki-moon no quitó ni una pizca de hierro a la crisis, pero invitó a considerarla no sólo como un problema, sino como una oportunidad de engrasar los ejes de la acción internacional y atacar a fondo el hambre en el mundo. «La crisis puede y debe ser manejada», afirmó.
Con tal fin anunció la creación de una fuerza de choque que presidirá él mismo y que coordinará a todas las agencias humanitarias de la ONU con el Banco Mundial. Para poner en marcha este equipo estimó que hacían falta 1.600 millones de euros.
ANNA GRAU. CORRESPONSAL. NUEVA YORK
La ONU culpó ayer sin paliativos en Berna a «la política aberrante del Fondo Monetario Internacional» de la crisis alimentaria por la que atraviesa el planeta y anunció que el secretario general de la organización, Ban Ki-moon, liderará una fuerza de choque contra la crisis con la participación del Banco Mundial.
Las 27 agencias humanitarias de la ONU llevan desde el lunes reunidas en Berna para estudiar y hacer frente a la amenaza del fuerte aumento del precio de los alimentos básicos, singularmente el arroz y el maíz, es decir, los cultivos más susceptibles de ser desviados del consumo alimenticio para generar biofósiles. Jean Ziegler, relator especial de la ONU para el derecho a la alimentación calificó este desvío de «crimen contra la Humanidad». No es costumbre de Ziegler morderse la lengua. A su juicio el FMI favorece «cultivos coloniales» dirigidos a la exportación en lugar de anteponer los cultivos de subsistencia que dan de comer a la gente.
Ziegler dijo todo esto en una rueda de prensa el lunes en Berna en la que se despidió como relator de la ONU. Sus partidarios justifican el tono incendiario por la magnitud del problema: 75 millones de personas dependen del Programa Mundial de Alimentos de la ONU, que en los últimos tres meses ha perdido el 40% de su poder adquisitivo. «Si esto le pasa a la ONU, ¿qué no le pasará a una familia del Tercer Mundo que tiene que gastar el 90% de sus ingresos sólo en alimentos?».
Ayer el secretario general de la ONU insistió en lo mismo que su relator especial, pero con otro tono. Ban Ki-moon no quitó ni una pizca de hierro a la crisis, pero invitó a considerarla no sólo como un problema, sino como una oportunidad de engrasar los ejes de la acción internacional y atacar a fondo el hambre en el mundo. «La crisis puede y debe ser manejada», afirmó.
Con tal fin anunció la creación de una fuerza de choque que presidirá él mismo y que coordinará a todas las agencias humanitarias de la ONU con el Banco Mundial. Para poner en marcha este equipo estimó que hacían falta 1.600 millones de euros.
Bossi pide la expulsión de los inmigrantes de Italia


Fotos: a la derecha Palmiro Togliatti - a la izquierda, Benito Mussolini
Bossi pide la expulsión de los inmigrantes de Italia y usar para ello todos los instrumentos
AFP. Umberto Bossi vota ayer en el nuevo Parlamento italiano
ABC. ROMA.
El líder de la Liga Norte, Umberto Bossi, socio de Silvio Berlusconi y probable ministro de Reformas de Italia, aseguró ayer que se «debe expulsar a los inmigrantes» y usar para ello «todos los instrumentos que sirvan». Bossi hizo esa declaración a los periodistas que le esperaban en la puerta de la Cámara de los Diputados, donde entró entre los aplausos de un grupo de seguidores, ya que ayer dio comienzo la XVI legislatura italiana.
«Debemos expulsar a los inmigrantes y debemos realizar el federalismo fiscal. Para ello, debemos usar todos los instrumentos que sirvan», aseguró el líder de la xenófoba Liga Norte. Luego amenazó con el recurso a las armas a quienes no estén de acuerdo con el federalismo fiscal, que no apoya la izquierda italiana, según informa Efe. «No sé que quiere la izquierda, nosotros estamos preparados. Si quieren enfrentamientos tengo trescientos mil hombres siempre dispuestos», dijo.
El pasado lunes, Berlusconi intentó quitar importancia a las declaraciones del líder de la Liga Norte, quien durante la campaña habló de usar las armas si no se aceptaban sus exigencias. «Sus fusiles son de papel», dijo Berlusconi, a lo que Bossi respondió ayer: «Los fusiles están siempre preparados».
Sobre el Gobierno, Bossi aseguró que él será el ministro de Reformas y recordó que Berlusconi «se ha casado con la Liga y ahora debe obedecer».
Los impuestos
La Liga, que ganó prácticamente en todas las partes donde se presentó en el norte de la península, superando el 8% de los votos y penetrando en regiones tradicionalmente de izquierda como la Emilia Romaña, representa un amplio respaldo para el tercer gobierno del magnate de las comunicaciones, informa France Presse. La Liga Norte obtendrá importantes cargos de gobierno, pedirá la aplicación inmediata del federalismo fiscal, es decir que altos porcentajes de impuestos se queden en las regiones donde se pagan y exigirá mano dura contra la inmigración.
Como las regiones norteñas, las más ricas e industrializadas son los mayores contribuyentes del fisco, el riesgo de agrandar la brecha entre el norte rico y el sur pobre es notable. Berlusconi asumirá en mayor el poder con todas las cartas en la mano para cumplir con sus promesas, aún si ya advirtió que no tiene una varita mágica y que a Italia le esperan «tiempos difíciles» para recuperar su agotada economía.
La holgada victoria lograda por Silvio Berlusconi en las elecciones, que con esta regresa ya por tercera vez al poder, le otorga varios años de mandato sin sobresaltos políticos previsibles, probablemente hasta 2013, lo cual es casi una excepción para un país que ha tenido un promedio de un gobierno por año.
Sin comunistas
Por primera vez desde la creación de la República italiana en 1948 el Parlamento no contará con la presencia de comunistas, otrora el mayor partido comunista de Occidente.
En 1976 el entonces Partido Comunista Italiano obtuvo el 34, 4% de los votos, una de sus mayores resultados. En 2008, tras un largo y complejo recorrido político, se convirtió en el PD, una formación reformista, con el 33% de los votos.
Algunos de los herederos, como el Partido de la Refundación Comunista y el Partido de los Comunistas Italianos, aliados con los Verdes, alcanzaron sólo el 3% de los votos en las pasadas elecciones, sin llegar al 4% necesarios para entrar a la Cámara de Diputados ni al Senado.
Fumarse un porro en el Ejército
SAL EMERGUI desde Jerusalén
30 de abril de 2008.- Ocurrió tras una de las últimas incursiones del Ejército israelí en la Franja de Gaza. Cerca de la frontera, miembros de la Policía Militar esperaban el regreso de las tropas. Protegidos con chalecos antibalas al ser una zona llena de francotiradores, los investigadores esperaban a un soldado. "Teníamos sospechas de que llevaba encima hachís. Como hacía unas horas habíamos detenido a cuatro compañeros suyos en una base militar en posesión de drogas ligeras, temíamos que al volver de la operación en Gaza, fuera avisado por el teléfono móvil. Por eso, fuimos hasta la línea de combate. Le sorprendimos y tras un rápido registro encontramos una droga muy parecida a hachís", cuenta uno de los investigadores.
El Ejército israelí ha declarado la guerra al consumo de drogas en sus filas. Tradicionalmente, las normas castrenses eran muy duras con los soldados en cuestión. En primer lugar, los jóvenes israelíes que antes de cumplir los 18 años (cuando son reclutados obligatoriamente, tres años para los varones y 20 meses para las chicas), son pillados consumiendo algún tipo de drogas no eran aceptados en el Ejército. En segundo lugar, los soldados en posesión de drogas eran castigados con la expulsión fulminante.
Una política de mano dura que en los últimos años se ha matizado intentando "dar una segunda oportunidad". En el último año, 70 soldados que reconocieron consumir drogas ligeras mientras estaban en servicio no han sido expulsados. Una comisión especial interna decide y escucha cada caso. Si se convencen que no volverán a las drogas, serán solo sancionados pero no expulsados. En los últimos meses, la comisión ha estudiado 130 casos de soldados que han reconocido 'el pecado' o han sido pillados consumiendo drogas. 70 han recibido 'una segunda oportunidad' y siguen en el Ejército y al resto les han enseñado la puerta. Una mancha en su currículum en Israel ya que a la hora de buscar trabajo deberán explicar el motivo de su expulsión.
La alarma sobre el uso de drogas se ha activado. El motivo, que el perfil del consumidor no es ya solo el habitual soldado raso que hace aburridas guardias en 'tranquilas' bases y que para pasar el tiempo y 'sentirse mejor' se apresta de marihuana u otras materias. Los oficiales han visto cómo con mayor frecuencia soldados de varias unidades de élite no dudan en fumarse un canuto antes o después de una peligrosa operación. Como el soldado detenido tras volver de una incursión en Gaza. Miembro de la unidad Golani, no tuvo reparos en llevar en uno de los bolsillos una pequeña cantidad de hachís. "Tras una investigación de varias semanas, llegamos a la conclusión que cinco soldados no solo fumaban las drogas fuera de servicio sino incluso durante las operaciones militares o en alguna guardia de una base fronteriza con Gaza", dice una fuente del Ejército.
La oficina del portavoz militar: "El Ejército lleva a cabo una guerra sin cuartel contra el uso de drogas".
Tras reconocer las acusaciones, los cinco soldados siguen detenidos en una cárcel militar esperando un veredicto final pero sobre todo ejerciendo de ejemplo para que otros se lo piensen dos veces antes de fumarse un porro en el Ejército.
30 de abril de 2008.- Ocurrió tras una de las últimas incursiones del Ejército israelí en la Franja de Gaza. Cerca de la frontera, miembros de la Policía Militar esperaban el regreso de las tropas. Protegidos con chalecos antibalas al ser una zona llena de francotiradores, los investigadores esperaban a un soldado. "Teníamos sospechas de que llevaba encima hachís. Como hacía unas horas habíamos detenido a cuatro compañeros suyos en una base militar en posesión de drogas ligeras, temíamos que al volver de la operación en Gaza, fuera avisado por el teléfono móvil. Por eso, fuimos hasta la línea de combate. Le sorprendimos y tras un rápido registro encontramos una droga muy parecida a hachís", cuenta uno de los investigadores.
El Ejército israelí ha declarado la guerra al consumo de drogas en sus filas. Tradicionalmente, las normas castrenses eran muy duras con los soldados en cuestión. En primer lugar, los jóvenes israelíes que antes de cumplir los 18 años (cuando son reclutados obligatoriamente, tres años para los varones y 20 meses para las chicas), son pillados consumiendo algún tipo de drogas no eran aceptados en el Ejército. En segundo lugar, los soldados en posesión de drogas eran castigados con la expulsión fulminante.
Una política de mano dura que en los últimos años se ha matizado intentando "dar una segunda oportunidad". En el último año, 70 soldados que reconocieron consumir drogas ligeras mientras estaban en servicio no han sido expulsados. Una comisión especial interna decide y escucha cada caso. Si se convencen que no volverán a las drogas, serán solo sancionados pero no expulsados. En los últimos meses, la comisión ha estudiado 130 casos de soldados que han reconocido 'el pecado' o han sido pillados consumiendo drogas. 70 han recibido 'una segunda oportunidad' y siguen en el Ejército y al resto les han enseñado la puerta. Una mancha en su currículum en Israel ya que a la hora de buscar trabajo deberán explicar el motivo de su expulsión.
La alarma sobre el uso de drogas se ha activado. El motivo, que el perfil del consumidor no es ya solo el habitual soldado raso que hace aburridas guardias en 'tranquilas' bases y que para pasar el tiempo y 'sentirse mejor' se apresta de marihuana u otras materias. Los oficiales han visto cómo con mayor frecuencia soldados de varias unidades de élite no dudan en fumarse un canuto antes o después de una peligrosa operación. Como el soldado detenido tras volver de una incursión en Gaza. Miembro de la unidad Golani, no tuvo reparos en llevar en uno de los bolsillos una pequeña cantidad de hachís. "Tras una investigación de varias semanas, llegamos a la conclusión que cinco soldados no solo fumaban las drogas fuera de servicio sino incluso durante las operaciones militares o en alguna guardia de una base fronteriza con Gaza", dice una fuente del Ejército.
La oficina del portavoz militar: "El Ejército lleva a cabo una guerra sin cuartel contra el uso de drogas".
Tras reconocer las acusaciones, los cinco soldados siguen detenidos en una cárcel militar esperando un veredicto final pero sobre todo ejerciendo de ejemplo para que otros se lo piensen dos veces antes de fumarse un porro en el Ejército.
28 abril 2008
PARAGUAY: AMÉRICA LATINA MARCHA POR NUEVOS RUMBOS

Nuevos aires se respiran en América Latina. Se respiran los aires pos segunda guerra
mundial... Gaitán, Paz Estensoro, Villaroel, Bosch, Perón, Jacobo Arbenz, Joa
Goulart, años de lucha contra los imperios...
Luego las derrotas, el compromiso, la sumisión, las "revoluciones libertadoras" en
todo el continente americano... Años de entrega del patrimonio, la jauja de USA...
Hoy celebramos a Lugo y al Paraguay...¡Quién lo diría, quién lo soñaría! Es como si
fuese una vuelta de tuerca con el aprendizaje doloroso de la derrota y la
experiencia. Tal vez llegó la hora indígena y popular de América Latina. Tal vez...
JUICIO AL CRIMEN MÁS BRUTAL DE LA DICTADURA

TODO: en la tarde del 1º de noviembre de 1974 un grupo de tareas de Coordinación Federal, con sus metralletas prontas, llegó a mi casa. Salté al piso de abajo y me agarraron en la calle. Me llevaron al coordina, me hicieron las primeras preguntas y el "jefe" les dijo "raf", es decir sin entrada oficial, oculto, "boleta en caso de necesidad". Lo mismo le hicieron a mi amiga... Los mismos jefes de entonces y el "actor de la compañía", "Carlitos" Gallone, que para nosotros, los presos, era simplemente Carlitos, Como desde mediados de enero hasta fin de febrero estuvimos en coordina, Carlitos era el cana sonriente, el "bonachón", el flor de hijo de puta, el que vendó mi cabeza para llevarme a la máquina... Mañana empieza el juicio...¡qué pena que no pueda escupirle la cara en el tribunal, que no le pueda dar un mamporro en la jeta ya sin sonrisa! ¡qué pena! Andrés Aldao
EL TOF-5 COMIENZA A JUZGAR MAÑANA A LOS RESPONSABLES POR LA MASACRE DE FATIMA, OCURRIDA EN AGOSTO DE 1976
Los policías retirados Juan Carlos Lapuyole –hombre del ex ministro Harguindeguy–, Carlos Gallone y Miguel Angel Timarchi están acusados por el homicidio de veinte hombres y diez mujeres que permanecían secuestrados en la Superintendencia de Seguridad Federal.
Por Diego Martínez
En la madrugada del 20 de agosto de 1976 veinte hombres y diez mujeres secuestrados en la Superintendencia de Seguridad Federal, bajo la órbita del Cuerpo I de Ejército, fueron adormecidos y cargados en un camión verde oscuro. A la altura del kilómetro 62 de la ruta 8, en un camino de tierra cercano a Fátima, el camión y los tres Ford Falcon que lo escoltaban se detuvieron. Bajaron a los moribundos, les dispararon un tiro a quemarropa y los apilaron sobre una carga de dinamita. A las 4.30 la explosión hizo temblar Fátima. El sumario policial detalló que tenían las manos atadas por la espalda y los ojos tapados con cinta adhesiva. Fue la matanza más brutal que se conoce de la última dictadura.
Mañana el Tribunal Oral Federal 5, integrado por Guillermo Gordo, Daniel Obligado y Ricardo Farías, comenzará a juzgar por la “Masacre de Fátima” a tres oficiales retirados de la Policía Federal. La acusación correrá por cuenta del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) y del fiscal Félix Crous. Los imputados son el director de Inteligencia de la Superintendencia (SSF), comisario general Juan Carlos Lapuyole –hombre de íntima confianza del ex ministro del Interior Albano Harguindeguy, que interrogaba al pie de varias mesas de tortura porteñas con el alias de “Francés”– y dos miembros de sus brigadas: los comisarios inspectores Carlos Enrique Gallone y Miguel Angel Timarchi.
El sombrío edificio de Moreno 1417, a una cuadra del Departamento Central de Policía, fue desde los años ‘60 sinónimo de represión política. El año pasado, el uruguayo Antonio Viana Acosta, militante tupamaro, denunció que ya en febrero de 1974 fue torturado durante dos semanas en Coordinación Federal, nombre anterior de la SSF. En su secuestro, pedido por la inteligencia oriental, intervinieron los jefes de la Policía Federal, Alberto Villar y Luis Margaride, y de la Triple A, Rodolfo Almirón y Juan Ramón Morales. Coordinación ya era epicentro del incipiente Plan Cóndor.
El inspector Rodolfo Peregrino Fernández, ayudante de Harguindeguy durante 1976, relató en 1983 que el ministro tenía brigada propia para secuestrar, pero “cuando el grado de riesgo superaba la capacidad de acción de este grupo recurría a oficiales de la Dirección de Operaciones de la SSF, cuya jefatura ejercía el comisario mayor Lapuyole, siendo el principal Carlos Gallone, alias ‘Carlitos’, quien más frecuentemente era comisionado a estos efectos”. Agregó que Gallone tenía “ferviente admiración por la extrema derecha” y fue “el más estrecho colaborador de Harguindeguy en las tareas de represión ilegal. Se rodeó de los mayores torturadores y asesinos salidos de la Triple A, a quienes llevó a la Dirección General de Inteligencia”.
A diferencia de otros centros clandestinos porteños como El Olimpo, Club Atlético o la ESMA, recuperados como espacios para la memoria y con decenas de represores presos, la mayor parte de los asesinos de la SSF siguen impunes, y su edificio intacto. El juicio por Fátima es la excepción que confirma la regla. El juez federal Norberto Oyarbide, que instruye la causa Triple A, no avanzó por el momento más allá del entorno íntimo del ex ministro José López Rega. Y el Estado argentino, querellante por medio de su Secretaría de Derechos Humanos en causas de todo el país, no impulsó aún la investigación del centro clandestino más cercano al Obelisco.
Royal Air Force
Rara avis para una fuerza que convirtió el silencio en mandamiento, el sargento retirado Armando Luchina, ex carcelero de la superintendencia, declaró ante la Conadep en 1984, en el Juicio a las Juntas en 1985, y ante cada organismo, juez o periodista dispuesto a escucharlo. “Yo estoy jugado”, responde para explicar por qué no aceptó protección del Estado. A Luchina no le contaron la historia. Siempre admitió que tuvo contacto con los secuestrados y que debía llevar una lista de presos legales y otra de “RAF”, por Royal Air Force, como Lapuyole & Cía. nombraban a quienes consideraban “en el aire”.
La noche del 19 de agosto se apagaron todas las luces de la superintendencia menos las del ascensor y el estacionamiento, relató Luchina. Estaban los jefes de todas las brigadas. Gallone daba las órdenes. Bajaron a los treinta secuestrados desde distintos pisos. Cuatro parecían muertos. El resto, drogados. Los cargaron en un camión que no era de la dependencia. “Estos se van para arriba”, le comentaron. Dos días después leería en los diarios la aparición de los treinta cuerpos.
Un grupo de obreros se topó con la escena. La explosión había provocado un hoyo de un metro de profundidad. La brutalidad obligó a Videla a repudiar la masacre. Cinco cadáveres fueron identificados desde el primer momento. Inés Nocetti había sido secuestrada el 11 de agosto junto con Selma Ocampo, militante sindical despedida de la Ford de General Pacheco, identificada en 1984. Alberto Comas había desaparecido a fines de julio. Trabajaba en la fábrica Royo, pegada al Riachuelo. Ramón Lorenzo Vélez, Angel Osvaldo Leiva y Conrado Alsogaray, obreros de la firma Bendix, habían sido secuestrados en la madrugada del 16 de julio. Los otros 25 cuerpos fueron inhumados como NN en fosas individuales del cementerio de Derqui. El Equipo Argentino de Antropología Forense los exhumó en 1985, pero recién diez años después, en el marco del Juicio de la Verdad, pudo comenzar a identificarlos por medio de análisis genéticos. De las 30 víctimas, 16 ya tienen tumba con nombre y apellido. La mayoría eran obreros de Bendix y fueron vistos en la SSF.
A fines de 2002, en representación de familiares de Jorge Argente, Alberto Comas, Susana Pedrini de Bronzel y Horacio García Gastelú, el CELS pidió la reapertura de la causa. En mayo de 2004 el juez federal Daniel Rafecas procesó a Lapuyole, Gallone y al director de operaciones, Carlos Vicente “El Lobo” Marcote, que murió poco después. Al año, al confirmar los procesamientos, la Cámara Federal porteña incluyó también a Timarchi. En febrero de 2006 Rafecas elevó la causa a juicio oral. Lapuyole, de 75 años y serios problemas de salud, goza de prisión domiciliaria. Timarchi, de 62, y Gallone, de 60, están presos en Devoto. La causa tiene un solo prófugo: Luis Alberto “El Japonés” Martínez. <em>El resto de los miembros de la brigadas de la superintendencia podrá presenciar el juicio como cualquier ciudadano. Nadie los busca.
LA OPCIÓN MILITAR

Uri Avnery
Rebelión
Traducido por Carlos Sanchis y revisado por Caty R.
¿Guerra con Siria? ¿Paz con Siria?
¿Una gran operación militar contra Hamás en la Franja de Gaza? ¿Un alto el fuego con Hamás?
Nuestros medios de comunicación discuten estas cuestiones desapasionadamente, como si fueran opciones equivalentes. Como un comprador en un muestrario que eligiera entre dos automóviles. Éste es bueno y éste también. Así, ¿cuál comprar?
Y nadie clama: ¡La guerra es el colmo de la estupidez!
Carl Von Clausewitz, el famoso y renombrado teórico militar, dijo la conocida frase de que la guerra no es nada más que la continuación de la política a través de otros medios. Lo que significa que la guerra está para servir a la política y es inútil cuando no lo hace.
¿A qué políticas sirvieron las guerras en los últimos cien años?
Hace noventa y cuatro años estalló la Primera Guerra Mundial. La causa inmediata fue el asesinato del heredero austriaco, aparentemente a manos de un estudiante serbio. En Sarajevo me mostraron cómo pasó: después un primer intento fallido en la calle principal, los asesinos ya habían perdido la esperanza cuando uno de ellos se encontró de nuevo con la víctima, por pura casualidad, y la mató. Después de este asesinato casi accidental, muchos millones de seres humanos perdieron sus vidas en los cuatro años siguientes.
El asesinato sirvió, por supuesto, sólo como pretexto. Cada una de las naciones beligerantes tenía intereses políticos y económicos que les empujaban a la guerra. Pero, ¿realmente sirvió la guerra a esos intereses? Los resultados sugieren lo contrario: tres poderosos imperios -el ruso, el alemán y el austriaco- se derrumbaron; Francia perdió su lugar como potencia mundial más allá de toda esperanza de recuperación y el Imperio británico resultó herido de muerte.
Los expertos militares apuntan a la chocante estupidez de casi todos los generales que lanzaron una y otra vez a sus pobres soldados a batallas desesperadas que lo único que consiguieron fueron masacres.
¿Hubo algún estadista sabio? Ninguno de los políticos que empezaron la guerra imaginó que duraría tanto y sería tan horrible. A principios de agosto de 1914, cuando los soldados de todos los países marchaban a la guerra con alegre entusiasmo, les prometieron que estarían en casa «antes de Navidad».
No se logró ningún objetivo político con aquella guerra. Los acuerdos de paz que se impusieron a los vencidos fueron monumentos a la imbecilidad desenfrenada. Se puede argumentar que el principal resultado de la Primera Guerra Mundial fue la Segunda Guerra Mundial.
La Segunda Guerra Mundial fue, aparentemente, más racional. El hombre que la lanzó prácticamente solo, Adolf Hitler, sabía exactamente lo que quería. Sus antagonistas fueron a la guerra porque no tenían otra opción si no querían que los invadiera un dictador monstruoso. La mayoría de los generales de ambos lados eran más inteligentes que sus predecesores.
Y a pesar de esto, fue una guerra estúpida.
Hitler era, básicamente, una persona primitiva que vivía en el pasado y no entendió el Zeitgeist. Quiso convertir Alemania en la primera potencia mundial, un objetivo insensato que estaba más allá de sus capacidades. Pensó conquistar grandes partes de Europa oriental y vaciarlas de sus habitantes para establecer alemanes allí. Tenía un concepto desesperadamente obsoleto del poder. Como todas las ideas de establecer colonias como instrumento nacional, la suya pertenecía a siglos pasados. Hitler no entendió el significado de la revolución tecnológica que estaba a punto de cambiar la faz del mundo. Podemos decir que Hitler no sólo era un horrible tirano y un monumental criminal de guerra, sino que, finalmente, también era una persona completamente imbécil.
El único objetivo que casi logró fue la aniquilación del pueblo judío. Pero incluso este loco intento falló al final: actualmente los judíos tienen una fuerte influencia en el país más poderoso del mundo y el Holocausto jugó un papel fundamental en el establecimiento del Estado de Israel.
Hitler quiso destruir la Unión Soviética y alcanzar un compromiso con el imperio británico. No dio importancia a Estados Unidos y casi lo ignoró. El resultado de la guerra fue que la Unión Soviética tomó una gran parte de Europa, Estados Unidos se convirtió en la principal potencia mundial y el imperio británico se desintegró para siempre.
De hecho, el dictador nazi demostró, más que nadie, la inutilidad absoluta de la guerra como instrumento político a estas alturas de los tiempos. Después de la destrucción del Reich de Hitler, Alemania logró su meta. Actualmente Alemania es el poder económico y político dominante en una Europa unida, pero esto no se logró con tanques y armas pesadas, ni con guerra y poderío militar, sino únicamente por la diplomacia y las exportaciones. Una generación después de la aventura nazi que convirtió en ruinas todas las ciudades alemanas, Alemania ya estaba floreciendo como nunca anteriormente.
Lo mismo puede decirse de Japón, que era todavía más militarista que Alemania. Ha logrado por medios pacíficos lo que los generales y almirantes no lograron por la guerra.
De vez en cuando leo entusiastas informaciones de turistas estadounidenses sobre Vietnam. ¡Vaya país maravilloso! ¡Que pueblo más afable! ¡Qué buenos negocios se pueden hacer allí!
Hace sólo una generación, una guerra brutal se estaba librando allí furiosamente. Murieron personas en masa, cientos de pueblos quemados, bosques y cosechas destruidos por armas químicas, los soldados cayeron como moscas. ¿Por qué? Por el efecto dominó.
La teoría era así: si los comunistas lograsen tomar Vietnam entero, todos los demás países del sudeste asiático caerían. Cada uno derrumbaría a su vecino, como una ficha de dominó. La realidad ha demostrado que eso no tenía ningún sentido: los comunistas tomaron todo Vietnam sin tocar la estabilidad de Tailandia, Malasia y Singapur. Cuando los recuerdos de la guerra se marchitaron, Vietnam siguió el camino de su vecino del norte, la China Roja, pero entre tanto China tiene una floreciente economía capitalista.
En la guerra de Vietnam la estupidez de los generales compitió con la de los políticos. El campeón fue Henry Kissinger, un criminal de guerra cuyo sobresaliente ego enmascaró su estupidez básica. En plena guerra invadió la pacífica vecina Camboya y la rompió en pedazos. El resultado fue un repugnante autogenocidio, cuando los comunistas asesinaron a su propio pueblo. Todavía muchos consideran a Kissinger un genio político.
Hay quien mantiene que, por su absoluta inutilidad, la invasión de Iraq se lleva el premio a la estupidez, a pesar de que la competencia es feroz en este campo.
Parece que la dirección política de Washington preveía el dramático aumento de la demanda mundial de petróleo y, por consiguiente, decidió fortalecer su suministro del crudo del Golfo Pérsico y de la ribera del Mar Caspio. Pensaba que la guerra convertiría a Iraq en un satélite de EEUU y podría estacionar allí, bajo un régimen amistoso, una guarnición estadounidense permanente que tendría bajo control a toda la zona.
Los resultados, hasta ahora, han sido los contrarios. En lugar de consolidar Iraq como un país unido bajo un régimen estable pro estadounidense, ha surgido una rabiosa guerra civil, el estado se tambalea al borde de desintegración, la población odia a los estadounidenses y los considera un ocupante extranjero. La producción de petróleo es menor de lo que era antes de la invasión, los inmensos costes de la guerra minan la economía estadounidense, el precio del crudo aumenta continuamente y la elevada posición que Estados Unidos tuvo una vez en la opinión pública ha caído a ras de suelo y el público estadounidense exige que los soldados vuelvan a casa.
No hay ninguna duda de que los intereses estadounidenses se podrían salvaguardar mucho mejor por medios diplomáticos utilizando el impacto económico de EEUU. Eso habría salvado a miles de soldados estadounidenses y a diez veces más de civiles iraquíes, además de ahorrar miles de millones de dólares. Pero el problemático ego de George Bush, que esconde su vacuidad e inseguridad detrás de una ventolera de arrogancia ruidosa, le llevó a optar por la guerra. En cuanto a su gran capacidad cerebral, se ha logrado un consenso mundial generalizado incluso antes del final de su mandato.
En sus 60 años de existencia, el Estado de Israel ha luchado en seis grandes guerras y varias «más pequeñas» (la Guerra de Desgaste, las Uvas de Ira, las dos Intifadas, y más.)
En 1948, el enfrentamiento era una guerra «sin alternativa», si uno justifica la intrusión judía en Palestina, por el hecho de que no había ninguna otra solución para el problema de su existencia. Pero la segunda vez, la guerra de 1956, fue el ejemplo de una increíble cortedad de miras.
Los franceses, que comenzaron la guerra, estaban en una actitud negativa: no podían admitir que estaba teniendo lugar en Argelia una auténtica guerra de liberación. Por consiguiente, estaban convencidos de que el líder egipcio, Gamal Nasser, era la raíz del problema. David Ben Gurion y sus adláteres (particularmente Simon Peres) querían eliminar al «tirano egipcio» (como lo llamaban entonces todos en Israel), porque había izado el estandarte de la unidad árabe que ellos consideraron una amenaza existencial para Israel. Gran Bretaña, el tercer socio, anhelaba las pasadas glorias del imperio.
Todos estos objetivos fueron totalmente destruidos por la guerra: Francia fue expulsada de Argelia, junto con más de un millón de colonos; Gran Bretaña fue empujada a los márgenes de Oriente Próximo y el «peligro» de la unidad árabe demostró que era un espantapájaros. El precio: una generación árabe entera se convenció de que Israel era el aliado de los regímenes coloniales más sucios, y las oportunidades de paz retrocedieron para muchos años.
Se pensaba, al principio, que la guerra de 1967 rompía el asedio a Israel. Pero en el transcurso de la lucha, la guerra de defensa se convirtió en una guerra de conquista que condujo a Israel a una vertiginosa borrachera de la que realmente no ha recuperado todavía. Desde entonces estamos cautivos en un círculo vicioso de ocupación, resistencia, asentamientos y guerra permanente.
Uno de los resultados directos fue la guerra de 1973, que destruyó el mito de la invencibilidad de nuestro ejército. Aunque no es lo que pretendía nuestro gobierno, esa guerra tuvo un resultado positivo: tres personajes peculiares -Anwar Sadat, Menajem Begin y Jimmy Carter- lograron un gran éxito al respetar el orgullo egipcio y convertir el asunto del cruce del Canal de Suez en un acuerdo de paz. Pero la misma paz se podía haber logrado un año antes, sin guerra y sin los miles de muertos, si Golda Meir no hubiera rechazado arrogantemente la propuesta de Sadat.
La Primera Guerra de Líbano fue, quizá, la más desesperado y confusa de las guerras de Israel, una combinación de arrogancia, ignorancia y total falta de comprensión del oponente. Ariel Sharon trató, cómo me dijo de antemano, de (a) destruir la OLP, (b) la causa de los refugiados palestinos a los que haría huir de Líbano a Jordania, (c) expulsar a los sirios fuera de Líbano, y (d) convertir Líbano en un protectorado israelí. Los resultados: (a) Arafat se fue a Túnez y después, como resultado de la primera Intifada, volvió a Palestina triunfante, (b) los refugiados palestinos permanecieron en Líbano, a pesar de las matanzas de Sabra y Shatila que se planificaron para que cundiera el pánico en ellos y huyeran, (c) los sirios permanecieron en Líbano durante veinte años más, y (d) los chiíes que habían sido pisoteados y estaban agradecidos a Israel, se convirtieron en una fuerza poderosa en Líbano y en el enemigo más determinado de Israel.
Cuanto menos se diga de la Segunda Guerra de Líbano, mejor; su verdadero carácter era obvio desde el propio comienzo. Sus objetivos no se frustraron, sencillamente porque no había en absoluto ningún objetivo claro. Hoy Hezbolá está donde estaba, más fuerte y mejor armado y protegido de los ataques israelíes por la presencia de una fuerza internacional.
Después de la Primera Intifada, Israel reconoció a la Organización para la Liberación de Palestina y Arafat regresó al país. Después de la Segunda Intifada, Hamás ganó las elecciones palestinas y posteriormente tomó el control directo de una parte del país.
Albert Einstein consideraba un síntoma de locura repetir una y otra vez algo que ya ha fallado y esperar un resultado diferente cada vez.
La mayoría de los políticos y generales se adhieren a esta fórmula. Una y otra vez intentan lograr sus objetivos por medios militares y obtienen los resultados contrarios. Los nuestros, los israelíes, ocupan un lugar de honor entre esos dementes.
La guerra es el infierno, como dijo un general estadounidense. Y además raramente logra sus objetivos.
Original en inglés:
http://www.amin.org/look/amin/en.tpl?IdLanguage=1&IdPublication=7&NrArticle=45676&NrIssue=1&NrSection=3
Carlos Sanchis y Caty R. pertenecen a los colectivos de Rebelión, Cubadebate y Tlaxcala. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y la fuente.
¡HAGA PATRIA! ¡MATE A NIÑOS PALESTINOS! ¡Y MEJOR MÁTELOS EN EL VIENTRE DE LA PALESTINA!!!

Mueren siete palestinos, entre ellos cuatro niños y su madre, en un ataque israelí en Gaza (TODO: ...ES POCO, HAY QUE MATAR MÁS A MENUDO!!!)
EFE/AFP. GAZA... HISTORIA DE CRIMINALES CÍNICOS E HIPÓCRITAS
Siete palestinos han muerto -entre ellos cuatro niños y su madre- y veinte han resultado heridos en un ataque de tanques israelíes en la localidad Beit Hanun, en el norte de Gaza, informaron fuentes médicas palestinas.
Los cuatro hermanos tenían edades comprendidas entre uno y siete años, y perdieron la vida junto a su madre al impactar en su casa el proyectil de un tanque, según el jefe del servicio de emergencias del ministerio local de Sanidad, Moawiya Hasanien. Los cuatro niños -Mussab Abu Maateq, de un año, Hana Abu Maateq, de tres, Rudeina Abu Maateq, de cuatro, y Saleh Abu Maateq, de cinco- murieron al estallar un obús en su casa, indicó un médico de los servicios de urgencia del hospital Kamal Adwan, de Beit Lahya. Su madre, Miassar Abu Maateq, de 40 años, gravemente herida por el ataque, falleció en el hospital, indicó la misma fuente.
Los otros dos muertos eran militantes de grupos armados y entre los heridos figuran seis civiles.
Sin confirmar ni desmentir el ataque, una portavoz militar israelí recordó que "los terroristas (milicianos) que actúan desde zonas pobladas asumen el riesgo de que civiles resulten dañados".
Consultada por Efe, la portavoz militar, comandante Avital Leibowitz, aseguró que "estamos investigando lo ocurrido". "Lo único que puedo decir es que lo que haya podido ocurrir es una prueba más de que los terroristas (milicianos) operan desde zonas donde hay civiles y que utilizan a los civiles como escudos humanos", añadió.
Según residentes en la zona, el Ejército israelí disparó en varias ocasiones con tanques durante una incursión realizada esta mañana en los barrios septentrionales de la ciudad y que fue apoyada por vehículos armados y helicópteros.
Un soldado israelí fue herido leve en un intercambio de fuego con milicianos palestinos, mientras que las Brigadas de Azedín al Kasam, brazo armado de Hamás, afirmaron en un panfleto haber herido a tres militares hebreos durante la incursión.
El ataque se produce en medio de las conversaciones entre Israel y Hamás a través del Gobierno egipcio para alcanzar un alto el fuego de seis meses en Gaza a cambio del levantamiento del bloqueo israelí. De hecho, representantes de varias milicias palestinas tienen previsto desplazarse hoy a El Cairo para analizar si se unen a esa propuesta de cese de las hostilidades.
TERRORISTAS TERRORISTAS... ¿QUIÉNES SON LOS TERRORISTAS? ¿QUIÉNES ASESINAN A NIÑOS?
Cinco palestinos muertos, entre ellos cuatro niños, por un ataque israelí en GazaUn proyectil de un tanque impacta en el barrio de Beit Hanun.- El Ejército israelí reconoce estar “operando” en la zona
EFE/ELPAIS.com - Gaza/Madrid - 28/04/2008
Cinco palestinos, entre ellos cuatro niños, han muerto y seis han resultado heridos al recibir el impacto de un proyectil lanzado por un tanque israelí en Beit Hanun, en el norte de Gaza, según ha informado el responsable del servicio de emergencias del Ministerio palestino de Sanidad, Moawiya Hasanei. Por su parte, el Ejército israelí asegura tener abierta una investigación del incidente.
Los menores tenía uno, siete, catorce y 16 años, precisó el responsable del servicio de emergencias del Ministerio palestino de Sanidad. De los seis heridos, tres se encuentran en estado grave. Según residentes en la zona, el Ejército israelí disparó en varias ocasiones con tanques durante la incursión en los barrios septentrionales de Beit Hanún comenzada esta mañana, y apoyada por vehículos armados y helicópteros.
El Ejército israelí ha reconocido estar “operando” en la zona contra “amenazas”" y haber efectuado al menos dos ataques aéreos. Un portavoz militar israelí ha recordado que “los terroristas que actúan desde zonas pobladas corren el riesgo de que civiles resulten dañados”.
Un soldado israelí fue herido leve en un intercambio de fuego con milicianos palestinos, mientras que las Brigadas de Azedín Al Kasam, brazo armado de Hamás, afirmaron en un panfleto haber herido a tres militares hebreos durante la incursión.
Tregua rechazada
El ataque se produce en medio de las conversaciones entre Israel y Hamás a través de El Cairo para alcanzar un alto el fuego de seis meses en Gaza a cambio del levantamiento del bloqueo israelí a la zona. Sin embargo, el Gobierno de Ehud Olmert rechazó la semana pasada la tregua ofrecida por Hamás al considerar que los milicianos sólo buscaban “rearmarse”. Las negociaciones continúan sin muchas expectativas mientras representantes de varias milicias palestinas tienen previsto desplazarse hoy a Egipto para analizar si se unen a la propuesta de cese de las hostilidades.
Mientras tanto, la vida cotidiana de la Franja de Gaza sigue siendo durísima. La franja padece una importante escasez de gasolina, gas y diésel como consecuencia del bloqueo de Israel. La carencia de medicamentos básicos es alarmante desde hace meses, mientras los distribuidores de gasolina todavía no permiten recoger el combustible de la Terminal de Nahal Oz a la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestino en Oriente Próximo (UNRWA, en inglés).
EFE/ELPAIS.com - Gaza/Madrid - 28/04/2008
Cinco palestinos, entre ellos cuatro niños, han muerto y seis han resultado heridos al recibir el impacto de un proyectil lanzado por un tanque israelí en Beit Hanun, en el norte de Gaza, según ha informado el responsable del servicio de emergencias del Ministerio palestino de Sanidad, Moawiya Hasanei. Por su parte, el Ejército israelí asegura tener abierta una investigación del incidente.
Los menores tenía uno, siete, catorce y 16 años, precisó el responsable del servicio de emergencias del Ministerio palestino de Sanidad. De los seis heridos, tres se encuentran en estado grave. Según residentes en la zona, el Ejército israelí disparó en varias ocasiones con tanques durante la incursión en los barrios septentrionales de Beit Hanún comenzada esta mañana, y apoyada por vehículos armados y helicópteros.
El Ejército israelí ha reconocido estar “operando” en la zona contra “amenazas”" y haber efectuado al menos dos ataques aéreos. Un portavoz militar israelí ha recordado que “los terroristas que actúan desde zonas pobladas corren el riesgo de que civiles resulten dañados”.
Un soldado israelí fue herido leve en un intercambio de fuego con milicianos palestinos, mientras que las Brigadas de Azedín Al Kasam, brazo armado de Hamás, afirmaron en un panfleto haber herido a tres militares hebreos durante la incursión.
Tregua rechazada
El ataque se produce en medio de las conversaciones entre Israel y Hamás a través de El Cairo para alcanzar un alto el fuego de seis meses en Gaza a cambio del levantamiento del bloqueo israelí a la zona. Sin embargo, el Gobierno de Ehud Olmert rechazó la semana pasada la tregua ofrecida por Hamás al considerar que los milicianos sólo buscaban “rearmarse”. Las negociaciones continúan sin muchas expectativas mientras representantes de varias milicias palestinas tienen previsto desplazarse hoy a Egipto para analizar si se unen a la propuesta de cese de las hostilidades.
Mientras tanto, la vida cotidiana de la Franja de Gaza sigue siendo durísima. La franja padece una importante escasez de gasolina, gas y diésel como consecuencia del bloqueo de Israel. La carencia de medicamentos básicos es alarmante desde hace meses, mientras los distribuidores de gasolina todavía no permiten recoger el combustible de la Terminal de Nahal Oz a la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestino en Oriente Próximo (UNRWA, en inglés).
TERRORISMO CRIMINAL DE TZÁHAL. Siete palestinos muertos, cuatro de ellos niños, por un ataque israelí en Gaza

Un trabajador de un hospital muestra los cuerpos de los cuatro niños muertos por el ataque israelí. (Foto: REUTERS)
EFE
GAZA.- Siete palestinos han muerto, entre cuatro niños y su madre, y otros veinte han resultado heridos al impactar en su casa un proyectil lanzado por un tanque israelí en la localidad de Beit Hanún, en el norte de Gaza, según informaron fuentes médicas palestinas.
Los cuatro hermanos tenían edades comprendidas entre uno y siete años, y perdieron la vida junto a su madre al impactar en su casa el proyectil de un tanque, según el jefe del servicio de emergencias del ministerio local de Sanidad, Moawiya Hasanien.
Los otros dos muertos eran militantes de grupos armados y entre los heridos figuran seis civiles.
Sin confirmar ni desmentir el ataque, una portavoz militar israelí recordó que "los terroristas que actúan desde zonas pobladas corren el riesgo de que civiles resulten dañados".
Según residentes en la zona, el Ejército israelí disparó en varias ocasiones con tanques durante la incursión en los barrios septentrionales de Beit Hanún comenzada esta mañana, y apoyada por vehículos armados y helicópteros.
El Ejército israelí reconoció estar "operando" en la zona contra "amenazas" y haber efectuado al menos dos ataques aéreos.
Un soldado israelí fue herido leve en un intercambio de fuego con milicianos palestinos, mientras que las Brigadas de Azedín Al Kasam, brazo armado de Hamás, afirmaron en un panfleto haber herido a tres militares hebreos durante la incursión.
El ataque se produce en medio de las conversaciones entre Israel y Hamás a través de El Cairo para alcanzar un alto el fuego de seis meses en Gaza a cambio del levantamiento del bloqueo israelí a la zona.
De hecho, representantes de varias milicias palestinas tienen previsto desplazarse hoy a Egipto para analizar si se unen a la propuesta de cese de las hostilidades.
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