19 enero 2009

EL TIEMPO DE LOS JUSTOS

El tiempo de los justos (Tomado de EL CORRESPONSAL)


Lanzamos bombas sobre edificios residenciales y luego tratamos a los heridos en Ichilov; bombardeamos reducidos refugios en escuelas de las Naciones Unidas y luego rehabilitamos a los discapacitados en Beit Lewinstein. Les disparamos y luego lloramos, los asesinamos y luego nos lamentamos, despedazaremos mujeres y niños como máquinas de muerte automática y también preservaremos nuestra dignidad.

Por Gideon Levy

Esta guerra, quizás más que las que la precedieron, está exponiendo las verdaderas venas profundas de la sociedad israelí. El odio y el racismo están impulsando sus mentes, así como el impulso de venganza y la sed de sangre. La "inclinación del comandante" en las Fuerzas de defensa de Israel es ahora "matar cuantos sea posible", como lo describen los corresponsales militares en televisión. Y aún si la referencia es a luchadores de Hamas, esta inclinación es espeluznante.

La desbordada agresión y brutalidad se justifican como "ejercicio de prudencia": el terrorífico balance de sangre-cerca de 100 palestinos muertos por cada israelí muerto, no despierta ninguna interrogante, como si hubiésemos decidido que su sangre vale una centésima parte de la nuestra, como reconocimiento a nuestro racismo inherente.

Derechistas, nacionalistas, chauvinistas y militaristas son las únicas tónicas legítimas aquí en casa. No nos molesten con humanismo y compasión. Sólo marginalmente se puede escuchar alguna voz de protesta -ilegítima, ostracizada e ignorada por la cobertura de los medios- por parte de un reducido, pero valiente grupo de judíos y árabes. Al lado de ésta, otra voz suena, quizás la peor de todas: la voz de los "justos" e hipócritas. Mi colega Ari Shavit parece ser su más elocuente vocero. Esta semana, Shavit escribió aquí ("Israel debe duplicar, triplicar, cuadruplicar su ayuda médica a Gaza," Haaretz, enero 7): "La ofensiva israelí en Gaza es justificada.... Sólo una inmediata y generosa iniciativa humanitaria probaría que aún durante la brutal guerra a que nos han forzado recordamos que hay seres humanos en el otro bando"

Para Shavit, quien defiende esta guerra e insiste en que no debe perderse, el precio es irrelevante, así como el hecho de que no haya victorias en guerras tan injustas. Y se atreve a hablar de humanismo en el mismo texto.

¿Deseará Shavit que matemos y matemos, y luego vayamos a instalar hospitales de campaña y mandemos medicinas para atender a los heridos? Él sabe que una guerra contra una población indefensa, quizás la más indefensa del mundo, que no tiene adonde escapar, sólo puede ser cruel y despreciable. Pero estos tipos siempre quieren salir de ella luciendo bien. Lanzamos bombas sobre edificios residenciales y luego tratamos a los heridos en Ichilov; bombardeamos reducidos refugios en escuelas de las Naciones Unidas y luego rehabilitamos a los discapacitados en Beit Lewinstein. Les disparamos y luego lloramos, los asesinamos y luego nos lamentamos, despedazaremos mujeres y niños como máquinas de muerte automática y también preservaremos nuestra dignidad.

El problema es que esto no funciona de esa manera. Esto es una asquerosa hipocresía y autojustificación. Aquellos que hacen los más incendiarios llamados para más y más violencia sin considerar las consecuencias son por lo menos más honestos al respecto.

No se puede tener razón en los dos frentes. La única "pureza" en esta guerra es la de "purificarnos de los terroristas", que en realidad significa sembrar horrendas tragedias. Lo que acontece en Gaza no es un desastre natural, un terremoto o una inundación, en cuyo caso sería nuestro deber y derecho extender una mano con ayuda, enviar escuadrones de rescate, como tanto amamos hacer. De la peor suerte, todos los desastres que ocurren en Gaza son producto del hombre - de nosotros. No se puede ofrecer ayuda con las manos ensangrentadas. La compasión no brota de la brutalidad.

Aún así, hay quienes desean ganar en ambos frentes. Matar y destruir indiscriminadamente y salir de ello luciendo bien y con una conciencia limpia. Seguir cometiendo crímenes de guerra sin sentido alguno de la pesada culpa que debería acompañarlos. Hay que tener riñones. Quienquiera que justifique esta guerra justifica también sus crímenes. Quienquiera que predique a favor de esta guerra y crea en la legitimidad de los asesinatos en masas siendo cometidos no tiene ningún derecho para hablar sobre moralidad y humanismo. No hay tal cosa como matar y cuidar simultáneamente. Esta actitud es una representación fehaciente del básico sentimiento dual israelí que ha estado con nosotros desde siempre: cometer injusticias y vernos puros en nuestros ojos. Matar, demoler, hambrear, meter en prisión y humillar – y estar en lo correcto, sin mencionar ser justos. Los justos propiciadores de guerras no podrán permitirse estos lujos.

Todos los que justifican esta guerra justifican también todos sus crímenes. Todos los que la vean como una guerra defensiva deberán cargar la responsabilidad moral por sus consecuencias. Todos los que ahora aupan a los políticos y a los militares a continuar deberán llevar impresa en sus frentes la marca de Caín luego de la guerra. Todos los que apoyan la guerra apoyan también el horror.

La fuente: El autor es columnista del diario israelí Haaretz (Tel Aviv). La traducción del inglés pertenece a Franco Munini para Tlaxcala, la red de traductores para la diversidad lingüística.

"¡MENTIRA! ¡MENTIRA! ¡NO TIENE PERDON!"

TODO: Aunque vivo en este país, al que llegué por falta de otra posibilidad de salida (la alternativa era quedarnos en la cárcel de Devoto y Resistencia), no tengo nada nuevo para comentar. Ya he dicho todo desde todos los ángulos posibles. Agregaré que los discursos de Olmert y Barak del último sábado a la noche anunciando la "decisión de detener unilateralmente el fuego" es en verdad una burda mentira, una provocación apoyada por los gobernantes de los países europeos, confabulados con Israel para destruir no sólo al Hamás si no a todo el pueblo palestino. Gelman no ha innovado y le falta un detalle importante. La mayoría del pueblo israelí comparte ese punto de vista. Andrés Aldao

Por Juan Gelman

Es un verso del tango "Mentira", que Celedonio Flores y Francisco Pracánico compusieron en 1932. Carlos Gardel lo cantaba sin falsa emoción y sin el teatro que propinan hoy algunos tangueros. Se trata, claro, de un hombre que apostrofa a la mujer que lo engañaba y no por eso se privaba de llorar de amor en sus brazos. La frase es desde entonces, y aun antes, aplicable a numerosos políticos y gobiernos del mundo. Por ejemplo, al gobierno israelí y a su primer ministro, Ehud Olmert.
Llevan a cabo en Gaza una matanza que ha causado ya la muerte de casi mil palestinos y miles de heridos: un 60 por ciento eran o son civiles y casi 300 fueron niños. El pretexto: defensa propia en razón de los continuos ataques con misiles de Hamas. La verdad: "Cualquiera que observe con honestidad el desarrollo de los acontecimientos en los dos últimos meses descubrirá que los (cohetes) Kasam tienen un contexto. Fueron casi siempre arrojados después de operativos de asesinato de las FDI, y de éstos hubo muchos. La pregunta de quién empezó no es infantil en este contexto. Las FDI volvieron a las operaciones de exterminio y en gran escala. Y su consecuencia fue el incremento de los disparos de Kasam". Este análisis puede leerse en el diario israelí "Ha'aretz" del 9 de febrero de 2007. Está firmado por Gideon Levy, el periodista también israelí que Vargas Llosa elogió por su valentía intelectual.
Otra del gobierno Olmert: Hamas no respetó la tregua acordada a mediados de junio de 2008 que expiraba en diciembre. La verdad: tropas israelíes la rompieron el 4 de noviembre irrumpiendo en Gaza y matando a seis palestinos (www.guardian.co.uk, 5-11-08). Las FDI volvieron a romper la tregua el 17 de noviembre matando a un líder de Hamas. La respuesta palestina: más Kasam. Y luego: Tel Aviv no se cansa de repetir que Hamas usa escudos humanos para combatir a las FDI. Parece que es al revés. Un comunicado de Amnesty International detalla: "Nuestras fuentes en Gaza informan que soldados israelíes han entrado y tomado posición en varios hogares palestinos, obligando a las familias a permanecer en la planta baja mientras ellos usan el resto de sus casas como base militar y en posición de francotiradores" (www.amnesty.org, 7-1-09).
La Franja de Gaza contiene en sus 360 kilómetros cuadrados a una población de casi millón y medio de palestinos. Si los cohetes de Hamas llegaran a Tel Aviv y alcanzaran el barrio residencial donde está ubicado el Ministerio de Defensa israelí, ¿sería justo decir que Israel usa escudos humanos para defenderse de los Kasam? Vaya una observación interesante de Malcolm Smart, miembro del Programa de Amnesty para el Medio Oriente y el norte de Africa: "El ejército israelí tiene plena conciencia de que los tiradores palestinos suelen abandonar el lugar después de haber disparado. Cualquier ataque de represalia contra esas casas dañará a los civiles, no a los tiradores, en la mayoría de los casos". El comunicado de Amnesty agrega que la ocupación de casas palestinas por soldados israelíes ha sido una práctica frecuente en el pasado y que "en otros casos, han obligado a civiles palestinos, a punta de fusil, a entrar delante de ellos en los edificios donde temían que pudiera producirse un ataque".
El gobierno Olmert justificó el bombardeo de una escuela de la ONU instalada en el campo de refugiados de Jabaliya arguyendo que desde allí habían hecho fuego contra sus efectivos. Después de unos días, tuvo que rectificar: las FDI habían cañoneado sin más trámite a quienes se guarecían en la escuela, matando a 40 civiles. Lo mismo sucedió ¬entre otros¬ con el ataque a un camión que transportaba gas y no Kasam, como Tel Aviv adujo al principio. En verdad, Israel desató una guerra de exterminio.
"¿Sucede acaso que esta guerra es el laboratorio de los fabricantes de muerte? ¿Acaso es posible que en el siglo XXI se pueda encerrar a un millón y medio de personas y hacer de ellas todo lo que se quiera llamándolos terroristas?". Es una pregunta que formularon los médicos noruegos Mads Gilbert y Erik Fosse ¬hace 20 años que prestan asistencia en Gaza como miembros de la ONG Norwac¬ al salir de la Franja vía Egipto ("Le Monde", 12-1-09). Habían atendido a "víctimas de lo que tenemos todas las razones para pensar que se trata de un nuevo tipo de arma, ensayada por los estadounidenses, conocida con el acrónimo DIME (Explosivo de Metal Inerte Denso)". Los DIME son poderosos, su radio de acción es de 10 metros, a quien está a tres metros de la explosión le parten el cuerpo en dos, a los ocho, le cortan limpiamente las piernas.
Human Rights Watch ha denunciado el posible empleo de bombas de fósforo blanco contra los palestinos. Son de uso militar permitido para crear cortinas de humo, pero no en zonas pobladas, según establece el convenio de la ONU sobre armas convencionales (www.hrw.org, 10-1-09). Preguntado al respecto, el mayor israelí Avital Leibovitch aseguró que las FDI "no utilizan armas que el derecho internacional prohíbe. Otras naciones usan bombas de fósforo y tenemos el derecho a no hacer comentarios sobre el tema". Es cierto, las FDI tienen ese derecho. Y los palestinos, el derecho a no ser desollados vivos. Ni siquiera a ritmo de tango.

Exclusivo en Uruguay para LA REPUBLICA

17 enero 2009

OPERACIÓN PLOMO IMPUNE




OPERACIÓN PLOMO IMPUNE

Eduardo Galeano


(Este artículo está dedicado a mis
amigos judíos asesinados por las
dictaduras latinoamericanas que
Israel asesoró)


Para justificarse, el terrorismo de estado fabrica terroristas: siembra odio y cosecha coartadas. Todo indica que esta carnicería de Gaza, que según sus autores quiere acabar con los terroristas, logrará multiplicarlos.
***
Desde 1948, los palestinos viven condenados a humillación perpetua. No pueden ni respirar sin permiso. Han perdido su patria, sus tierras, su agua, su libertad, su todo. Ni siquiera tienen derecho a elegir sus gobernantes. Cuando votan a quien no deben votar, son castigados. Gaza está siendo castigada. Se convirtió en una ratonera sin salida, desde que Hamas ganó limpiamente las elecciones en el año 2006. Algo parecido había ocurrido en 1932, cuando el Partido Comunista triunfó en las elecciones de El Salvador. Bañados en sangre, los salvadoreños expiaron su mala conducta y desde entonces vivieron sometidos a dictaduras militares. La democracia es un lujo que no todos merecen.
***
Son hijos de la impotencia los cohetes caseros que los militantes de Hamas, acorralados en Gaza, disparan con chambona puntería sobre las tierras que habían sido palestinas y que la ocupación israelita usurpó. Y la desesperación, a la orilla de la locura suicida, es la madre de las bravatas que niegan el derecho a la existencia de Israel, gritos sin ninguna eficacia, mientras la muy eficaz guerra de exterminio está negando, desde hace años, el derecho a la existencia de Palestina.
Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa.
Los colonos invaden, y tras ellos los soldados van corrigiendo la frontera. Las balas sacralizan el despojo, en legítima defensa.
No hay guerra agresiva que no diga ser guerra defensiva. Hitler invadió Polonia para evitar que Polonia invadiera Alemania. Bush invadió Irak para evitar que Irak invadiera el mundo. En cada una de sus guerras defensivas, Israel se ha tragado otro pedazo de Palestina, y los almuerzos siguen. La devoración se justifica por los títulos de propiedad que la Biblia otorgó, por los dos mil años de persecución que el pueblo judío sufrió, y por el pánico que generan los palestinos al acecho.
***
Israel es el país que jamás cumple las recomendaciones ni las resoluciones de las Naciones Unidas, el que nunca acata las sentencias de los tribunales internacionales, el que se burla de las leyes internacionales, y es también el único país que ha legalizado la tortura de prisioneros.
¿Quién le regaló el derecho de negar todos los derechos? ¿De dónde viene la impunidad con que Israel está ejecutando la matanza de Gaza? El gobierno español no hubiera podido bombardear impunemente al País Vasco para acabar con ETA, ni el gobierno británico hubiera podido arrasar Irlanda para liquidar a IRA. ¿Acaso la tragedia del Holocausto implica una póliza de eterna impunidad? ¿O esa luz verde proviene de la potencia mandamás que tiene en Israel al más incondicional de sus vasallos?
***
El ejército israelí, el más moderno y sofisticado del mundo, sabe a quien mata. No mata por error. Mata por horror. Las víctimas civiles se llaman daños colaterales, según el diccionario de otras guerras imperiales. En Gaza, de cada diez daños colaterales, tres son niños. Y suman miles los mutilados, víctimas de la tecnología del descuartizamiento humano, que la industria militar está ensayando exitosamente en esta operación de limpieza étnica.
Y como siempre, siempre lo mismo: en Gaza, cien a uno. Por cada cien palestinos muertos, un israelí.
Gente peligrosa, advierte el otro bombardeo, a cargo de los medios masivos de manipulación, que nos invitan a creer que una vida israelí vale tanto como cien vidas palestinas. Y esos medios también nos invitan a creer que son humanitarias las doscientas bombas atómicas de Israel, y que una potencia nuclear llamada Irán fue la que aniquiló Hiroshima y Nagasaki.
***
La llamada comunidad internacional , ¿existe?
¿Es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros? ¿Es algo más que el nombre artístico que los Estados Unidos se ponen cuando hacen teatro?
Ante la tragedia de Gaza, la hipocresía mundial se luce una vez más. Como siempre, la indiferencia, los discursos vacíos, las declaraciones huecas, las declamaciones altisonantes, las posturas ambiguas, rinden tributo a la sagrada impunidad.
Ante la tragedia de Gaza, los países árabes se lavan las manos. Como siempre. Y como siempre, los países europeos se frotan las manos.
La vieja Europa, tan capaz de belleza y de perversidad, derrama alguna que otra lágrima, mientras secretamente celebra esta jugada maestra. Porque la cacería de judíos fue siempre una costumbre europea, pero desde hace medio siglo esa deuda histórica está siendo cobrada a los palestinos, que también son semitas y que nunca fueron, ni son, antisemitas. Ellos están pagando, en sangre contante y sonante, una cuenta ajena.

(Este artículo está dedicado a mis
amigos judíos asesinados por las
dictaduras latinoamericanas que
Israel asesoró)

http://www.brecha.com.uy/alter/index.php?option=com_content&task=view&id=585&Itemid=70

15 enero 2009

LA JUSTICIA INTERNACIONAL JUZGARÁ A LOS CRIMINALES


LOS DIRIGENTES ISRAELÍES VAN A PAGAR POR EL BAÑO DE SANGRE EN GAZA


Gideon Levy − Haaretz

Cuando los cañones finalmente callen habrá llegado el tiempo de las preguntas y las investigaciones. El hongo producido por las nubes de humo y polvo se disipará en el cielo negro como la pez, el fervor, la desensibilización y el salto colectivo al vagón del tren [de la ofensiva militar israelí] quedarán enterrados en el olvido para siempre y tal vez dispondremos entonces de una imagen precisa de Gaza en todo su horror. Luego veremos el alcance de las matanzas y la destrucción, los cementerios rebosantes y los hospitales desbordados, los miles de heridos y discapacitados físicos y las casas destruidas que quedarán como legado de esta guerra.
Las preguntas que será necesario hacer, de la forma más cauta posible, serán quién es culpable y quién responsable. La exagerada predisposición del mundo a perdonar a Israel puede que no funcione esta vez. Los pilotos y artilleros, los tanquistas y los soldados de infantería, los generales y las miles de personas que se embarcaron en esta guerra con su correspondiente cuota de celo conocerán entonces las dimensiones del mal inflingido y la naturaleza indiscriminada de sus ataques militares. Es posible que no paguen ningún precio. Ellos fueron a la batalla, pero otros los enviaron.
El test público, moral y judicial se aplicará a los tres dirigentes israelíes que enviaron al ejército israelí a una guerra contra una población indefensa que ni siquiera disponía de un lugar donde refugiarse, en lo que ha sido tal vez la única guerra de la historia contra una franja de la tierra cercada por un muro. Ehud Olmert, Ehud Barak y Tzipi Livni estarán en el podium de los culpables. Dos de ellos son candidatos a primer ministro, el tercero es candidato a la acusación penal.
Es inconcebible que no se les pida cuentas por el derramamiento de sangre. Olmert es el único primer ministro israelí que ha enviado a su ejército a dos guerras opcionales y que lo ha hecho además durante uno de los mandatos más breves de la historia política israelí. El hombre que hizo una serie de valientes declaraciones sobre la paz a finales de su mandato ha orquestado nada menos que dos guerras. Hablando de paz y haciendo la guerra, nuestro "moderado" y "progresista" primer ministro se ha revelado como uno de nuestros mayores jaleadores de la guerra. Así es como lo recordará la historia. En comparación a eso, los delitos de los “sobres con dinero en metálico” y las infracciones de los "Rishon Tours" lo hacen aparecer como una persona tan pura como la nieve.
Barak, el líder del partido de la izquierda, deberá asumir el coste de las fechorías del ejército israelí bajo su tutela. Su cuenta quedará lastrada por el bombardeo de los centros de población, por los cientos de mujeres y niños muertos y heridos, por los numerosos ataques de su ejército contra personal médico, por el lanzamiento de proyectiles de fósforo en zonas civiles, por el bombardeo de una escuela dirigida por las Naciones Unidas que servía de refugio a civiles que tras el ataque permanecieron días enteros desangrándose porque el ejército israelí disparaba y bombardeaba a quienes trataron de evacuarlos. Incluso nuestro asedio de Gaza durante un año y medio, cuyas consecuencias se están haciendo visibles de forma aterradora merced a esta guerra, se volverá contra él. Golpe a golpe, todas esas cosas cuentan en el cómputo de los crímenes de guerra.
Livni, la ministra de Asuntos Exteriores y líder del partido centrista, será recordada como la persona que azuzó, legitimó y observó en silencio el desarrollo de todos estos acontecimientos. La mujer que prometió "un tipo diferente de política" resultó ser cómplice a tiempo completo. Esto no debe olvidarse.
Contrariamente a lo que se está diciendo, tenemos todo el derecho a pensar que estos tres dirigentes no se embarcaron en la guerra por consideraciones electorales. En Israel cualquier momento es bueno para hacer la guerra. La última guerra la iniciamos tres meses después de las elecciones, no dos meses antes. ¿Israel los juzgará con dureza a la luz de las imágenes que emanan de Gaza? Muy dudoso. En estos momentos los índices de aceptación electoral de Barak y Livni están subiendo, no bajando. La prueba que espera a estas personas no tendrá carácter doméstico. Es cierto que algunos estadistas internacionales han aplaudido cínicamente los golpes que ha asestado Israel. Es cierto que los USA han callado, Europa ha balbuceado y Egipto ha apoyado, pero otras voces se elevarán en el fragor del combate.
Los primeros ecos de esas voces ya se están oyendo. El pasado fin de semana las Naciones Unidas y la Comisión de Derechos Humanos en Ginebra han exigido una investigación sobre los crímenes de guerra presuntamente perpetrados por Israel. En un mundo en el que los dirigentes bosnios y sus homólogos de Rwanda ya han sido llevados a juicio, es probable que la misma exigencia emerja para enjuiciar a los azuzadores israelíes de esta guerra. Los jugadores de baloncesto de Israel no serán los únicos que tendrán que refugiarse vergonzosamente en los estadios, y los altos funcionarios israelíes que emprendieron esta guerra no serán los únicos que tendrán que esconderse en los aviones de El Al para evitar ser detenidos. Esta vez nuestros más dirigentes más prominentes, los miembros del gabinete de guerra, son susceptibles de pagar un precio personal y nacional por sus actos.
No escribo estas palabras con alegría, sino con profunda tristeza y vergüenza. A pesar de toda la manga ancha que el mundo nos ha dado desde que podemos recordar, a pesar de la indulgencia que siempre ha mostrado con Israel, esta vez la actitud del mundo puede ser diferente. Si seguimos así, es posible que algún día veamos constituirse otro tribunal especial en La Haya.
Fuente: http://www.haaretz.com/hasen/spages/1054578.html

LA HISTORIA NO EMPEZÓ CON UN KASAM

TODO: Entre la censura y el "consenso" logrado gracias a las bocas tapadas y no escuchadas,la desinformación y la fantasía diversionista de la propaganda, hay un sector de israelíes que no acepta la guerra y la masacre. Amira Hess, una de las valientes periodistas israelíes que publican notas sin prejuicios, ha contado hechos que son parte de la historia. No se trata de tener ciega fidelidad hacia gobernantes y militares que tienen la conciencia sucia y viven de la mentira permanente, ante la mirada cómplice de casi todo el resto del mundo. Escribí que los bombardeos a la población civil de Gaza son crímenes de guerra. Acaso, ¿no lo son? Andrés Aldao

LA HISTORIA NO EMPEZÓ CON UN KASAM

por Amira Hess* − Haaretz, 14 / I / 2009.

La historia no empezó con los cohetes kasam. Pero para nosotros, los israelíes, la historia siempre empieza cuando los palestinos nos lastiman, y entonces el dolor se extrae de su contexto. Pensamos que si les causáramos a los palestinos un dolor mucho más grande, ellos finalmente van a aprender la lección. Hay quien llama a esto “logros”.
De todas maneras, la “lección” sigue siendo abstracta para la mayoría de los israelíes. Los medios de comunicación israelíes le recetan a sus consumidores una estricta dieta de baja información y poca verdad, y rica en generales y sus bufones. Los medios son modestos, no nos refriegan por la cara sus logros: los niños muertos y los cadáveres que se pudren bajos sus escombros, los heridos que se desangran hasta morir, porque nuestros soldados disparan contra los equipos de salvamento, los niños cuyas piernas fueron amputadas por la terribles heridas causadas por distintos tipos de armas sofisticadas, los padres llorando amargamente, los barrios de viviendas borrados del mapa, las espeluznantes quemaduras que provoca el fósforo blanco; y también el pequeño éxodo −decenas de miles de personas fueron expulsadas de sus casas y siguen siéndolo en estos mismos momentos, y se les ordena concentrarse en zonas urbanas cada vez más reducidas, que también serán bombardeadas.
Desde que se instauró la autoridad palestina, la máquina de parloteo israelí agrandó la magnitud del riesgo militar que implican para nosotros los palestinos. Y cuando ellos pasaron de la piedra al fusil, y de la bomba molotov a los atentados suicidas, y de las minas a los kasam y del kasam al grad, y de la OLP al Hamás, los nuestros dicen, con expresión victoriosa: se los dijimos, son antisemitas, por eso podemos enloquecernos.
Lo que permite la locura del ejército israelí −las palabras pertinentes para describirlo no se encuentran en mi diccionario− fue el paulatino proceso de aislamiento de Gaza. La desconexión convirtió a los habitantes de Gaza en objetos abstractos, sin nombre ni dirección, salvo la de sus milicias, sin historia, salvo las fechas que los del servicio de informaciones israelí establecen para ello. El sitio a Gaza no comenzó cuando el Hamás se apoderó de las fuerzas de seguridad en la franja, ni tampoco cuando Gilad Shalit fue tomado prisionero, ni cuando el Hamás fue elegido en elecciones democráticas. El sitio empezó en 1991, antes de los atentados suicidas, y desde entonces se perfeccionó hasta el máximo en el 2005.
La máquina de parloteo israelí presentó alegremente la desconexión como fin de la ocupación, ignorando, con descaro, todos los hechos. La separación y el cerco se presentaron como necesidad militar. Pero nosotros ya somos adultos y sabemos que las necesidades militares y las persistentes mentiras sirven metas políticas. La meta de Israel fue destruir la solución de dos estados, que el mundo esperaba que se concretase en 1990, con el fin de la guerra fría. La solución no era perfecta pero en ese momento los palestinos estaban dispuesto a aceptarla.
Gaza no es una potencia militar que agredió a su pequeña y pacífica vecina, Israel. Gaza es la zona que Israel conquistó en 1967 junto a la franja oriental (Judea y Samaria −nota de los traductores). Sus pobladores son parte del pueblo palestino, que perdió su país y su tierra en 1948.
En 1993, Israel tuvo la mejor oportunidad de demostrarle al mundo que lo que se dijo de ella no era verdad. Que no es un estado colonialista por naturaleza. Que expulsar a un pueblo de su tierra, desalojar a las gentes de sus casas, robar tierras palestinas para las colonias judías no son las bases de su existencia y de su ser. En los años 90 Israel tuvo la oportunidad de demostrar que el año 1948 no fue su paradigma. Israel perdió esa oportunidad cuando renovó los métodos de robo de tierras y desalojo de viviendas, cuando apiñó a los palestinos en un sector aislado. Ahora, en estos días negros, Israel demuestra que el año 1948 no ha finalizado. ■
Traducido del hebreo por Ester Mann y Andrés Aldao

* Amira Hess es periodista israelí del cotidiano Haaretz, especializada en temas relacionados con el conflicto israelo−palestino.

14 enero 2009

AVIGDOR LIBERMAN: UNO DE LOS PEORES NAZIFASCISTAS JUDÍOS


Político israelí pide ataque nuclear contra Gaza

14 de enero de 2009

Belén - Ma'an - El político israelí Avigdor Lieberman propuso una "solución" a la guerra en la Franja de Gaza el martes diciendo, "Israel no va a estar seguro siempre y cuando Hamas esté en el poder, y por lo tanto, tenemos que tomar una decisión que quiebre la voluntad de Hamas a seguir luchando ".
"Tenemos que seguir luchando contra Hamas como los Estados Unidos hizo con los japoneses en la Segunda Guerra Mundial", añadió Lieberman.
Según informes de medios de comunicación israelíes, él dijo que los ataques nucleares de EE.UU. habían hecho innecesaria una "ocupación del país."
Avigdor Lieberman, miembro del parlamento y presidente del partido Israel Beiteinu, habló en la Universidad Bar-Ilan.
Los comentarios de Lieberman causaron la crítica de los funcionarios palestinos.
Para el Dr. Mustafa Barghouthi, el Secretario General de la Iniciativa Nacional Palestina, "las declaraciones de los políticos israelíes son desproporcionadas, tales como sus acciones sangrientas a nuestro pueblo en Gaza."
"En 1945, EE.UU. lanzó dos ataques con bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, dando como resultado una de las mayores tragedias en la historia humana la cual ha sido condenada varias veces", agregó el diputado.
"Lieberman es un orador extremo y estamos acostumbrados a escuchar discursos extremos de él. Sin embargo, esto demuestra una vez más que Israel no aprende la lección del pasado sino que por el contrario, invoca una de las matanzas más sangrientas de la historia como el posible destino de Gaza. Ellos no tienen respeto por la vida humana", dijo, observando gran cantidad de apoyo a la guerra de Israel en la Franja de Gaza entre el público israelí.

13 enero 2009

VER, IMAGINAR, SENTIR, EL DOLOR AJENO



Millón y medio de palestinos padecen el asedio en el gueto de Gaza. Entretanto, los políticos de Israel proclaman su indiferencia ante los sufrimientos de los sitiados. Esto sólo puede producir más violencia

JUAN GOYTISOLO 13/01/2009

Sólo dañamos a los demás cuando somos incapaces de imaginarlos", leí en algún libro, no sé si de Todorov o de Carlos Fuentes. La frase se refería a gestas lejanas, como fueron la Conquista española de América o las guerras coloniales europeas del siglo XIX, cuando las crueldades de aquéllas, sufridas por pueblos "inferiores", se revestían con un nimbo de altruismo y heroicidad: misión evangelizadora o aportación de las luces de la civilización a su barbarie y atraso.
Las cosas son hoy distintas. Ya se trate de guerras de agresión, ya de supuestamente defensivas e incluso preventivas, las imágenes del daño causadas por ellas nos llegan directamente a domicilio. Asistimos en nuestra casa a las atrocidades de los bombardeos, a la muerte casi en directo de mujeres y de niños, al martilleo continuo de poblaciones aterrorizadas. La vista sobrecogedora de ruinas, cadáveres, desesperación de los próximos a las víctimas, puede ser captada no obstante sin que imaginemos los sentimientos de impotencia, rabia o dolor ajenos, sin que nos pongamos en la piel de quienes los sufren. El rechazo voluntario o inducido al reconocimiento del daño que causamos es a menudo producto de la ansiedad, del horror a nuestro propio pasado, de temores ancestrales a su reiteración en lo por venir. Matamos por miedo, atrapados en una espiral de zozobra, recelo e impulsos agresivos de la que es difícil escapar. A causa de ello dejamos que la fuerza de la razón ceda paso a la razón de la fuerza. No nos sentimos culpables del mal que infligimos en función del que pudiera abatirse sobre nuestras cabezas. La lógica del temor / castigo / temor no tiene fin, pero la angustia y la confianza ciega en la propia fuerza son malas consejeras.
Escribo esto a propósito de Gaza. ¿Era necesaria tal exhibición de prepotencia militar para poner fin al lanzamiento de cohetes artesanales a Sdirot y a otras localidades israelíes cercanas a la franja? El asedio por tierra, mar y aire a un millón y medio de personas hambrientas y que claman venganza, ¿conduce a una resolución del problema securitario de Israel o, más previsiblemente, lo agrava? ¿Era la única opción sobre el tapete después del minigolpe de Estado de Hamás contra la desacreditada Autoridad Palestina, como repiten a diario los portavoces militares y gubernamentales del Estado hebreo? La comunidad internacional, salvo los halcones de Bush, piensa lo contrario.
Machacar, machacar y machacar no garantiza el futuro de Israel: lo enclaustra en una mentalidad asediada que a largo plazo juega contra él. Sembrar el odio y el afán de revancha refuerzan, al revés, a Hamás, Hezbolá, y a sus mentores iraníes y sirios. ¿No es contradictorio alegar la legítima defensa del Estado judío contra "los lobos" que le rodean (empleo la terminología de un conocido analista norteamericano) y fomentar al mismo tiempo la proliferación infinita de estos "lobos" con una política de asfixia y destrucción de todas las infraestructuras civiles de la franja, incluidas escuelas, mezquitas, edificios administrativos y centros de acogida para refugiados de Naciones Unidas?
No basta con ver el destrozo cruel en los noticiarios televisivos para ponerse en la piel del daño infligido al otro: a estos centenares de miles de jóvenes de la franja, indignados por la patética incapacidad de Abbás y la complicidad en su desdicha de supuestos países hermanos, como el Egipto de Mubarak. Cualquier observador extranjero comprobará el efecto inverso del encarnizamiento que convierte a este gueto infame en un auténtico infierno: desde la frase de un profesor, laico por más señas, reproducida en uno de mis reportajes sobre Gaza de la pasada década -"mire a los jóvenes de los campos. Viven apretujados, sin trabajo, distracciones, posibilidades de emigrar ni de fundar una familia. Poco a poco se sienten morir en vida y su corazón se transforma en bomba. Y un día, sin avisar a nadie, correrán con un arma cualquiera a una operación terrorista suicida. No les importa morir porque se sienten ya muertos"-, hasta la recogida por el corresponsal de este periódico el pasado día 5 -"la gente apoya más que nunca a Hamás porque ha llegado un punto en el que la vida y la muerte son casi lo mismo"-, los hechos confirman que el Plomo Endurecido no resuelve nada: dilata y dificulta inútilmente la ya compleja y ardua resolución del conflicto.
Confieso mi perplejidad ante un dislate como el que, tras la terrible frase de Sharon -"los palestinos deben sufrir mucho más", formulada hace siete años a guisa de programa de acción-, un intelectual como Abraham Yehoshua la acepte hoy a su manera cuando, en estas mismas páginas, afirmaba sin rubor que "la capacidad de sufrimiento de los palestinos es mucho mayor
". ¿Se basa ello en un diagnóstico científico, en un psicómetro capaz de medir el dolor propio y ajeno? O ¿no será más bien reflejo de esta incapacidad de imaginar el padecimiento de los demás, ya fueren judíos, indoamericanos, negros o palestinos? Una oportuna lectura de Todorov nos sacaría de dudas.
El aplastamiento de Gaza no responde a una estrategia bien meditada: se funda más bien en una política oportunista de rentabilidad electoral de cara a las próximas elecciones parlamentarias, a costa de desvanecer las últimas ilusiones de quienes, desde Oslo a Annápolis, creyeron en la posibilidad de una solución dialogada, aunque desmentida año tras año, sobre el terreno, en los Territorios Ocupados: extensión imparable de la colonización, humillaciones diarias de los habitantes de Jerusalén Este y de Cisjordania, miseria y asfixia de Gaza, sobre todo después del triunfo electoral de Hamás, calificado de movimiento terrorista por Norteamérica y por una Unión Europea trágicamente desunida e incapaz de desempeñar el papel de mediador creíble que aconsejan las circunstancias.
El juego de separar el supuesto Estado palestino en dos entidades y de fragmentar el territorio cisjordano en bantustanes inviables perjudica ante todo al desacreditado Gobierno de Mahmud Abbás. Pues el radicalismo de una parte alimenta al de la otra y, con la excusa de no dialogar con los terroristas -obviando el hecho de que fueron democráticamente elegidos- el único "Estado democrático" de la región viola a diario las resoluciones de la ONU y desdeña olímpicamente la reprobación casi unánime de la opinión pública internacional.
Me vienen a la memoria la frase de alguien tan poco sospechoso de parcialidad antiisraelí como Marek Halter después de su visita a los Territorios Ocupados -"tengo miedo por Israel e Israel me da miedo"- y las reflexiones de mi amigo Jean Daniel sobre la paradoja histórica de que Israel -creado por los padres del movimiento sionista con el objetivo de constituir un Estado como los demás-, actúa desde 1967 como un Estado diferente de los demás, en la medida en que se sitúa deliberadamente al margen de la comunidad internacional que reconoció su existencia hace 60 años. La falta de imaginación respecto al dolor de los palestinos -la capacidad ética y, a fin de cuentas, humana de ponerse en su lugar- le encierra en un callejón sin salida: el de golpear más y más duro a sus enemigos, tanto a los que se niegan a aceptar la realidad con su infausta retórica e insostenibles bravatas -las de "arrojar a los judíos al mar"- como a los que aspiran a una paz y a un horizonte compartidos mediante el retorno a la llamada línea verde, conforme a la resolución 242 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Escucho, con esperanza y alivio, la voz de sus intelectuales disidentes, de esos hombres y mujeres resueltos a distanciarse de la unanimidad clamorosa que señalan las encuestas por el éxito efímero de la devastadora operación militar en la franja. Son los disidentes laicos de uno y otro bando quienes abanderan la vuelta a la razón. Su aún quimérico anhelo de paz, se basa en la esperanza de alcanzar algún día un acuerdo pragmático y justo. Simples seres humanos, ven, imaginan y sienten el daño que infligen a los otros y que no quieren para sí mismos. En la línea ejemplar de Edward Said, desarraigado a la fuerza desde su niñez palestina, se niegan a echar raíces, como los árboles en el suelo de la opresión. Quieren ser el viento y el agua, como todas las cosas que fluyen en la constante mutabilidad del río de Heráclito. ¡Ojalá un día, más temprano que tarde, la historia les dé la razón!

12 enero 2009

EINSTEIN, ISRAEL, GAZA

Por Juan Gelman |*|

El pasado sábado 27, a las 11.30 hora local, 50 cazas de combate israelíes demolieron unos 50 puntos de Gaza en tres minutos. Fue una violación de los Diez Mandamientos y de la santidad del sabbath, pero tal vez no se apliquen cuando de matar palestinos se trata: centenares en esta ocasión y más de mil heridos. Hay diferentes puntos de vista sobre las razones de esta matanza brutal. Tel Aviv asegura que es una represalia por la ominosa práctica de Hamas de lanzar cohetes al territorio israelí. Analistas varios opinan que más bien tiene que ver con las próximas elecciones en Israel, donde todavía es primer ministro ¬interino y renunciante por corrupción¬ Ehud Olmert. Los hechos históricos indicarían otra cosa: se trata del nunca olvidado intento de reconstruir el "Gran Israel" echando a los palestinos de su tierra.
Ben Gurion, que inauguró el cargo de primer ministro del flamante Estado de Israel, aceptó la partición de Palestina en territorios israelíes y territorios palestinos que la ONU estableció en 1947. Pero tenía un viejo pensamiento de fondo: en carta a su mujer confió que un Estado judío "parcial" ¬un proyecto de 1937 del ocupante británico que nunca se llevó a cabo¬ era sólo un comienzo y que planeaba organizar un ejército de primera y utilizar la coerción o la fuerza para absorber toda la extensión del país ("Letters to Paula and the Children", David Ben Gurion, University of Pittsburg Press, 1971, carta de fecha 5-12-37, págs. 153-57). Esto se cumplió con la ocupación militar israelí de los territorios palestinos desde 1967 a la fecha. En el 2006, Tel Aviv se "retiró" de Gaza, a la que impuso un cerco implacable. El triunfo de Hamas en las inobjetables elecciones de ese año disgustó a Israel: un Estado que se dice democrático no tenía por qué respetar la democracia cuando de palestinos se trata.
Olmert es del partido Kadima, una escisión del derechista Likud, del que no se diferencia mucho, como prueban las guerras que sigue desatando. El Likud, a su vez, desciende del Herut, organismo que dio forma política al grupo paramilitar de Menahem Begin, también primer ministro de Israel (1977-1983). Los nombres cambian, pero la contumacia no. En diciembre de 1948, a siete meses de la declaración de independencia de Israel, Begin visitó EEUU y causó reacciones dispares. Por ejemplo, la de Albert Einstein, Hannah Arendt, el rabino Jessurun Cardozo y otros 26 destacados intelectuales judíos estadounidenses. Consta en una carta abierta que el "New York Times" publicó el 4-12-48.
El texto comienza así: "Entre los fenómenos políticos más inquietantes de nuestra época figura la aparición, en el recién creado Estado de Israel, del 'Partido de la Libertad' (Tnuat Herut), un partido político estrechamente emparentado con los partidos nazifascistas por su organización, sus métodos, su filosofía política y su demanda social. Fue creado por los miembros y partidarios de la ex Irgun Zvai Lemi, una organización terrorista de extrema derecha y chauvinista en Palestina. La visita actual a EEUU de Menahem Begin, jefe de ese partido, ha sido evidentemente calculada para dar la impresión de un sostén estadounidense a su partido y para cimentar los lazos políticos con los elementos sionistas conservadores de EEUU".
Continúa así: "Muchos norteamericanos de reputación nacional han prestado su nombre para acoger esa visita. Es inconcebible que quienes se oponen al fascismo en el mundo entero, muy correctamente informados sobre el pasado y las perspectivas políticas de M. Begin, puedan sumar sus nombres y apoyar al movimiento que él representa". Señala que es preciso informar a la opinión pública del país sobre el pasado y los objetivos de Begin ¬"uno de los que han predicado abiertamente la doctrina del Estado fascista"¬ para no dar la impresión en Palestina de "que una mayoría de EEUU respalda a elementos fascistas en Israel". A continuación menciona la matanza que las fuerzas israelíes provocaron en la aldea árabe de Deir Yassin, "que no había participado en la guerra y que incluso había combatido a las bandas árabes que querían convertirla en su base de operaciones". Precisa: "El 9 de abril (de 1948), bandas de terroristas (israelíes) atacaron esa pacífica aldea, que no era un objetivo militar, asesinaron a la mayoría de sus habitantes ¬240 hombres, mujeres y niños¬ y dejaron a algunos con vida para hacerlos desfilar por las calles de Jerusalén. Invitaron a todos los corresponsales extranjeros a ver las montañas de cadáveres y los destrozos causados en Deir Yassin". El texto acusa a Herut de preconizar en el seno de la comunidad judía una "mezcla de ultranacionalismo, misticismo religioso y superioridad racial", signo indudable de un partido fascista para el cual el terrorismo "es un medio para alcanzar su objetivo de ser un 'Estado líder'". Agrega: "Es más trágico aún que la alta dirección del sionismo estadounidense se haya negado a hacer campaña contra los designios de Begin". Han pasado 60 años desde que se publicó esta carta que Einstein firmó. ¿Habrá perdido actualidad? Muchas cosas cambiaron en Israel desde entonces. Su objetivo central, no.

Exclusivo en Uruguay para LA REPUBLICA

TRES AÑOS VIVIENDO EN UNA RATONERA

REPORTAJE: El conflicto de Oriente Próximo RADIOGRAFÍA DE LA TRAGEDIA EN GAZA

Sin agua ni energía, casi sin comida, sin calefacción y sin medicinas, el millón y medio de palestinos de la franja padece un desastre humanitario descomunal

JUAN MIGUEL MUÑOZ - Jerusalén - 12/01/2009
"Para muchas personas es un tormento cuidar a los bebés y los niños más pequeños. ¿Sabes? Se cagan. Pero no hay agua ni pañales. Imagina cómo nos las arreglamos", comenta Mohamed, padre de cuatro. Sin agua corriente, con escasísimo abastecimiento de alimentos, sin calefacción en invierno, sin poder escapar de la franja, sin capacidad para curar heridos.
"Para muchas personas es un tormento cuidar a los bebés y los niños más pequeños. ¿Sabes? Se cagan. Pero no hay agua ni pañales. Imagina cómo nos las arreglamos", comenta Mohamed, padre de cuatro. Sin agua corriente, con escasísimo abastecimiento de alimentos, sin calefacción en invierno, sin poder escapar de la franja, sin capacidad para curar heridos, el millón y medio de sus habitantes padece un desastre humanitario descomunal. Causado no sólo por el ataque brutal de 16 días de las Fuerzas Armadas israelíes. Desde hace tres años, el territorio sufre un bloqueo asfixiante que no hace sino empeorar. Pretende Israel acabar con el lanzamiento de cohetes. Sin duda, es cierto. Pero muchos apuntan a una estrategia calculada. "Gaza no es un caso de subdesarrollo económico. Es un caso único y cruel de subdesarrollo deliberado", ha escrito el historiador israelí Avi Shlaim. Para que no levanten cabeza. "Haremos volver a Gaza 20 años atrás", ha dicho un miembro del Gabinete israelí. Lo han conseguido.
En agosto de 2005 el Gobierno de Ariel Sharon ejecutó la evacuación de los colonos judíos de Gaza y representantes de organismos financieros internacionales auguraban un futuro halagüeño. Algunos hablaban de convertir Gaza en un enclave al estilo de Singapur. Pero los palestinos no celebraron aquella evacuación. Ni un alma salió a las calles. Están hartos de escuchar promesas. Ayer, amplias zonas del campo de refugiados de Yabalia, de Rafah, de Beit Lahia y de la ciudad de Gaza ofrecían imágenes dantescas, que recuerdan a la destrucción de Grozni, la capital chechena bombardeada.
La magnitud del desastre es especialmente cruda para los más de 3.000 heridos por el fuego israelí y los enfermos, quienes padecen una coyuntura traumática. No es nuevo. Ya lo vivieron casi 300 seres que murieron por falta de atención médica en 2008. El Gobierno israelí -y también el egipcio- les impidió ser tratados fuera de Gaza. Hubo casos sangrantes. Una familia obtuvo al fin el permiso de los servicios secretos israelíes. Tarde. El enfermo había sido enterrado días antes.
Es dramático también para los médicos, que pelean por paliar una situación desesperada. Los datos de las Agencias de Naciones Unidas son esclarecedores: el 70% de los pacientes crónicos ha suspendido sus tratamientos; entre el 25% y el 50% de los doctores y enfermeros no puede acudir a los hospitales, aunque en el sur superan el 90%. Se alerta del riesgo de epidemias. Los servicios de epidemiología, prenatales y los laboratorios han suspendido su actividad; las campañas de vacunaciones se han interrumpido en los 58 hospitales y centros de salud, de los que sólo 34 funcionan, y con generadores. Porque la electricidad es un lujo.
Tres de cada cuatro vecinos carece de luz. Hace frío y el riesgo de hipotermia para los niños es grave. "Hay muchas viviendas con las ventanas destrozadas. La gente tiene que colocar plásticos. Pero muchos que las conservan las abren para evitar que la onda de los bombardeos las destroce y lesione a alguien. Es peligroso", explica Mohamed.
Hace sólo tres años, Gaza era un lugar pobre. Con una economía a merced de los avatares políticos y siempre en declive. Sus habitantes se aprestaban entonces a votar. Venció Hamás. Y casi ningún país del mundo aceptó el veredicto de las urnas. Se acababa de firmar un acuerdo entre la Autoridad Palestina, Estados Unidos, la Unión Europea e Israel que fijaba en 450 contenedores el suministro diario a la franja. El promedio de los últimos días es de 67. Buen registro comparado con la media del mes de noviembre, cuando sólo 23 camiones descargaron cada día sus mercancías. Durante los meses de tregua, entre junio y diciembre de 2008, Israel nunca permitió un flujo que se aproximara ni remotamente a lo pactado.
Hace tres años, se compraba de todo en los supermercados. El día a día es hoy una lucha por la subsistencia. De las 27 fábricas de pan sólo nueve funcionan. "Las colas para comprar son kilométricas. Esperas cuatro horas para irte a menudo con las manos vacías. Hacemos en casa pan sin levadura. En las tiendas no hay de nada, se come habas secas, alguna legumbre y garbanzos a precios muy altos. ¿Verduras? ¿Eso qué es? Nadie se atreve a recogerlas en los campos. Y las carnicerías han cerrado. Los dueños no compran carne porque no pueden conservarla. ¡Pero si han bombardeado hasta las granjas de pollos!", explica Kayed, residente en la capital.
Casi un millón de personas dependen de la ayuda alimentaria de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (UNRWA) y del Programa Mundial de Alimentos. Han suspendido varias veces el reparto de comida. Y todo agravado porque Israel no permite a las demás ONG trabajar en Gaza desde el 4 de noviembre.
Se apreciaba en 2005 miseria. Y se observaban vertederos inmundos. Pero no sucedía lo que ocurre ahora en las ciudades norteñas de Beit Lahia y Beit Hanún. Las aguas negras emergen por las alcantarillas. Hay 170 estaciones de bombeo de agua y de tratamiento de aguas residuales. No funcionan. No hay combustible. El suministro de agua, que sabe a sal desde hace años, se ha cortado para el 80% de la población. Es un colapso general. Miles de palestinos no pueden comunicarse por el pésimo funcionamiento de la red de telefonía móvil y fija. Ni pueden, a veces, acudir a los entierros. No se enteran de la muerte de familiares o amigos.
Los reservistas entran en acción
Los reservistas israelíes han entrado en acción. Una señal de que la invasión terrestre se extenderá en las próximas horas o días y que ayer ya podía anticiparse porque los soldados combatían por primera vez en los barrios del sur de la ciudad de Gaza. Ocho días atrás, el Ejército llamó a filas a decenas de miles de reservistas para el caso de que se decidiera esa ampliación de los ataques por tierra al interior de las ciudades, lo que puede provocar un aumento de víctimas mortales ya escalofriante tras 16 días de batallas y bombardeos: 884 palestinos muertos -al menos 368 mujeres y niños-, y más de 3.800 heridos, 413 de ellos en estado crítico, según fuentes médicas palestinas.
Los acontecimientos se precipitan en esta guerra en la que el Ejército israelí está empleando, según Human Rights Watch, bombas de fósforo, prohibidas por los convenios internacionales. Mark Regev, portavoz de la Oficina del Primer Ministro, no lo desmintió. Sólo señaló que Israel utiliza armas de las que hacen uso otros países occidentales. Hamás disparó también por vez primera un misil tierra-aire.
Los masivos bombardeos produjeron ayer los primeros cuatro heridos por metralla en territorio egipcio. Y también se desató un incidente en el Golán sirio ocupado. Soldados israelíes fueron atacados a tiros. No hubo heridos. El Gobierno israelí cree que no fue obra de militares sirios, sino de hombres armados palestinos.

La franja en cifras

- Víctimas: 879 muertos y más de 3.100 heridos (1.080 niños).
- Desplazados: entre 80.000 y 90.000, la mayor cifra desde la guerra de 1967.
- Electricidad: el 75% de la población no tiene luz.
- Agua: 800.000 vecinos carecen de agua corriente. Paralizadas las 170 estaciones de bombeo de agua y de tratamiento de aguas negras.
- Ayuda: llegan de media 67 contenedores al día, cuando son necesarios 450 para mantener una actividad económica normal.
- Enfermos: el 70% de los pacientes crónicos ha suspendido su tratamiento.
- Médicos: el 25% de los médicos y enfermeros no puede acudir a los hospitales en la ciudad de Gaza. Los servicios de epidemiología, prenatales y los laboratorios han suspendido su actividad.
- Ambulancias: hay 92 en la franja. Once de ellas y tres clínicas móviles han sido alcanzadas por artillería o la aviación.
- Fábricas de pan: hay 27, pero funcionan sólo nueve.

EL TIEMPO DE LOS JUSTOS

EL TIEMPO DE LOS JUSTOS

Gideon Levy − Haaretz

Esta guerra, quizás más que las que la precedieron, está exponiendo las verdaderas venas profundas de la sociedad israelí. El odio y el racismo están impulsando sus mentes, así como el impulso de venganza y la sed de sangre. La "inclinación del comandante" en las Fuerzas de defensa de Israel es ahora "matar cuantos sea posible", como lo describen los corresponsales militares en televisión. Y aún si la referencia es a luchadores de Hamas, esta inclinación es espeluznante.
La desbordada agresión y brutalidad se justifican como "ejercicio de prudencia": el terrorífico balance de sangre-cerca de 100 palestinos muertos por cada israelí muerto, no despierta ninguna interrogante, como si hubiésemos decidido que su sangre vale una centésima parte de la nuestra, como reconocimiento a nuestro racismo inherente.

Derechistas, nacionalistas, chauvinistas y militaristas son las únicas tónicas legítimas aquí en casa. No nos molesten con humanismo y compasión. Sólo marginalmente se puede escuchar alguna voz de protesta - ilegítima, ostracizada e ignorada por la cobertura de los medios - por parte de un reducido, pero valiente grupo de judíos y árabes. Al lado de esta, otra voz suena, quizás la peor de todas: la voz de los "justos" e hipócritas. Mi colega Ari Shavit parece ser su más elocuente vocero. Esta semana, Shavit escribió aquí ("Israel debe duplicar, triplicar, cuadruplicar su ayuda médica a Gaza," Haaretz, enero 7): "La ofensiva israelí en Gaza es justificada.... Sólo una inmediata y generosa iniciativa humanitaria probaría que aún durante la brutal guerra a que nos han forzado recordamos que hay seres humanos en el otro bando"

Para Shavit, quien defiende esta guerra e insiste en que no debe perderse, el precio es irrelevante, así como el hecho de que no haya victorias en guerras tan injustas. Y se atreve a hablar de humanismo en el mismo texto.

¿Deseará Shavit que matemos y matemos, y luego vayamos a instalar hospitales de campaña y mandemos medicinas para atender a los heridos? Él sabe que una guerra contra una población indefensa, quizás la más indefensa del mundo, que no tiene adonde escapar, puede sólo ser cruel y despreciable. Pero estos tipos siempre quieren salir de ella luciendo bien. Lanzamos bombas sobre edificios residenciales y luego tratamos a los heridos en Ichilov; bombardeamos reducidos refugios en escuelas de las Naciones Unidas y luego rehabilitamos a los discapacitados en Beit Lewinstein. Les disparamos y luego lloramos, los asesinamos y luego nos lamentamos, despedazaremos mujeres y niños como máquinas de muerte automática y también preservaremos nuestra dignidad.

El problema es que esto no funciona de esa manera. Esto es una asquerosa hipocresía y autojustificación. Aquellos que hacen los más incendiarios llamados para más y más violencia sin considerar las consecuencias son por lo menos más honestos al respecto.

No se puede tener razón en los dos frentes. La única "pureza" en esta guerra es la de "purificarnos de los terroristas", que en realidad significa sembrar horrendas tragedias. Lo que acontece en Gaza no es un desastre natural, un terremoto o una inundación, en cuyo caso sería nuestro deber y derecho extender una mano con ayuda, enviar escuadrones de rescate, como tanto amamos hacer. De la peor suerte, todos los desastres que ocurren en Gaza son producto del hombre - de nosotros. No se puede ofrecer ayuda con las manos ensangrentadas. La compasión no brota de la brutalidad.

Aún así, hay quienes desean ganar en ambos frentes. Matar y destruir indiscriminadamente y salir de ello luciendo bien y con una conciencia limpia. Seguir cometiendo crímenes de guerra sin sentido alguno de la pesada culpa que debería acompañarlos. Hay que tener riñones. Quienquiera que justifique esta guerra justifica también sus crímenes. Quienquiera que predique a favor de esta guerra y crea en la legitimidad de los asesinatos en masas siendo cometidos no tiene ningún derecho para hablar sobre moralidad y humanismo. No hay tal cosa como matar y cuidar simultáneamente. Esta actitud es una representación fehaciente del básico sentimiento dual israelí que ha estado con nosotros desde siempre: cometer injusticias y vernos puros en nuestros ojos. Matar, demoler, hambrear, meter en prisión y humillar – y estar en lo correcto, sin mencionar ser justos. Los justos propiciadores de guerras no podrán permitirse estos lujos.

Todos los que justifican esta guerra justifican también todos sus crímenes. Todos los que la vean como una guerra defensiva deberán cargar la responsabilidad moral por sus consecuencias. Todos los que ahora aupan a los políticos y a los militares a continuar deberán llevar impresa en sus frentes la marca de Caín luego de la guerra. Todos los que apoyan la guerra apoyan también el horror.

Fuente: http://www.haaretz.com/hasen/spages/1054158.html