18 julio 2008

CARTA ABIERTA AL MINISTRO DE DEFENSA ISRAELÍ, EHUD BARAK

TODO: me dirijo a aquellos pocos que leen TODO, y de tanto en tanto me mandan los "lugares comunes" del agit-pro del gobierno israelí, o extensos documentos sobre los orígenes del islamismo, y les ruego que contesten esta carta (si se atreven!).

Del padre de Abir Aramin, niña de diez años que mataron los soldados con una bala de caucho delante de su hermana Areen, de once

Bassam Aramin − Yaba Yaba
Traducido por Carlos Sanchis y revisado por Caty R.


Honorable general Ehud Barak, usted no me conoce personalmente. Soy un luchador por la paz y trabajo con todas mis fuerzas y capacidad para conseguir una paz justa que traiga calma y prosperidad a palestinos e israelíes juntos. Personalmente, he padecido su criminal ocupación y he pagado un precio muy alto. En primer lugar, me encarcelaron a los 17 años y pasé siete años de mi vida en sus bárbaras prisiones. En segundo lugar, ¿ha leído usted o quizás ha oído hablar de lo que le pasó a Abir Aramin? Esta niña tenía diez años cuando sus soldados la mataron con una bala de caucho a una distancia de unos 5 metros , el 16 de enero de 2007, delante de su hermana Areen, de 11 años. A pesar de eso yo, el padre de Abir -que en paz descanse- creo en el derecho del pueblo israelí, como en el derecho de todos los pueblos, a existir y vivir en paz y seguridad. Por lo tanto, ¿por qué usted no cree en nuestro derecho a disfrutar de las mismas cosas, señor?
¿Dónde estaba el carácter democrático de su Estado cuándo sus valientes soldados asesinaron a mi hija ante los ojos de sus amigos a la entrada de su escuela en Anata? ¿Dónde estaban sus ideales democráticos cuándo archivó el expediente de la investigación sobre el asesinato de Abir por falta de pruebas, a pesar que el crimen está claro y se cometió ante más de diez testigos? ¿Abir era realmente una amenaza para sus soldados, señor?
Aún conservo las armas con las que Abir amenazó a sus soldados. Tengo en mi mano su mochila escolar reforzada y acorazada y, por supuesto, la lapicera que ella cargó con peligrosos cartuchos de minas de grafito; y su libro de matemáticas, en cuya clase tenía un examen el mismo día que, por supuesto, incluía instrucciones detalladas de cómo preparar armas químicas. Además llevaba un sacapuntas que seguramente se podría usar como arma para apuñalar a alguien. Por último, hallé entre sus cosas dos trozos de chocolate que quizás contuvieran un poco de uranio enriquecido que sin duda habría conducido a la devastación de su Estado, si Abir no hubiera cedido a la tentación de tomarlos en la mano para saborearlos segundos antes de que la asesinaran.

Aquí tengo que felicitar a sus soldados por su magnífica habilidad para incapacitar y matar con semejante y mortal precisión. La bala de Abir entró exactamente a un centímetro del hipotálamo, lo que originó un coma inmediato y después la muerte que la llevó ante Dios y le ahorró el dolor y la angustia permanentes que quiero expresar en este documento.
Por lo tanto, señor, Abir Aramin se puede añadir a la lista de grandes éxitos y logros de la seguridad en el nombre del Estado de Israel. Pero yo, como padre de esa niña, señor ministro y general, pido que como mínimo asuma la responsabilidad de ese asesinato y se abra un proceso. Es su obligación llevar al soldado que asesinó a Abir ante un tribunal para que pueda ser juzgado un criminal asesino.

Creo que no hay ninguna solución militar al conflicto, y cuando esos cobardes asesinaron a mi hija declaré que no quería venganza, quiero justicia, aunque la venganza es mucho más fácil. El verdadero combatiente es quien opta por el camino más difícil, la causa de la paz. La venganza es el camino de los cobardes.

Señor, el pueblo palestino no puede seguir pagando eternamente el miedo y las sospechas del pueblo israelí. Libere a mi pueblo de esta abominable ocupación para que su pueblo pueda vivir en prosperidad y librarse del miedo.
Durante sesenta años, la población palestina ha pagado el precio de la ocupación militar israelí, una ocupación que se celebra como el establecimiento del Estado israelí festejando las contiendas que vierten la sangre de los combatientes palestinos, mujeres, niños y ancianos, sin distinción. El pueblo palestino en general es el blanco de su máquina de guerra que no protege a los pequeños de los grandes. Nuestro pueblo se enfrenta al mismo asesino desde 1956 en Gaza. Y seguimos.
No le recordaré ahora las matanzas que su gobierno ha perpetrado contra mi pueblo; usted las conoce mucho mejor que yo. Yo leí y oí hablar de ellas, pero usted tomó parte.
La pregunta que le propongo a usted es esta: a la luz de su rica experiencia militar y como alguien que ha visto pasar sesenta años de conflicto, ¿cuándo tendrá Israel la fuerza para terminar el conflicto militarmente y obtener una victoria completa sobre el pueblo palestino? ¿Usted sigue creyendo que lo que no se puede conseguir por la fuerza se conseguirá mediante más fuerza? ¿La ocupación guarda en la manga otros métodos adicionales de masacres que el pueblo palestino todavía no ha tenido la desgracia de conocer.
Si es el caso, quizás sea una buena idea para el gobierno israelí utilizar esos métodos. Y acaso podrá lograr esa tentadora victoria total… en otros 60 años.
Señor ministro, ¿cuándo entenderá que el conflicto entre nosotros no se solucionará con el ejército? A pesar de todos los esfuerzos y la arrogancia de la ocupación, no pueden evitar que nuestros hijos lancen piedras sobre los soldados ocupantes. ¿Cómo podrá detener la rebeldía palestina? Es un sueño que nunca se hará realidad, ni en 1.000 años. ¿Por qué no les dice la verdad a los residentes de Ashkelon y Sderot: que no hay una solución que pueda detener los Qassam que les lanzan desde una Gaza destruida y sitiada, salvo el final de la ocupación?
Esta es la verdad de la que usted ha estado escapando durante mucho tiempo.
Créame, señor, usted no gana nada por seguir deteniendo a la gente. Más de 750.000 palestinos han sido detenidos desde 1967 hasta hoy. ¿Qué resultado se ha logrado excepto una creciente determinación por nuestra parte para el enfrentamiento y la resistencia?
La política de la ocupación sólo contribuye a crear cada vez más gente que se levanta para luchar contra la ocupación y se niega a aceptar su yugo. Entre los presos palestinos encerrados en sus cárceles están los más sabios y eruditos de nuestro pueblo, los más sensibles y humanistas. Se han educado en la tradición de la libertad y la democracia y por esta razón nunca estarán de acuerdo en aceptar la ocupación y el sometimiento. Esos hombres y mujeres combaten por la paz; y si usted quiere hacer realidad la paz no tiene otra opción que poner en libertad a esos combatientes. Combatientes por la paz, por encima de todo.
¿Cuáles han sido realmente los beneficios de su estrategia de demoliciones de casas, arranques de árboles, confiscación de tierras con dudosas razones, para después establecer asentamientos ilegales en esas mismas tierras? ¿Cuánto ha ayudado que usted erigiera vergonzosos puestos de control en cada esquina, carretera o cruce de Cisjordania y Gaza para humillar a los residentes, obreros, estudiantes y líderes políticos? ¿Cuál es la conveniencia de todo esto, señor?
¿Cuándo se saciarán las sanguinarias balas de sus soldados de la sangre de nuestros hijos? ¿Cuándo se sentirá satisfecho de derramar sangre palestina y nos dejará vivir en paz? ¿Cuándo se marchará de nuestros ríos y nuestro cielo? ¿Cuándo dejarán sus soldados de escribir en sus cascos «nacido para matar»? ¿No se cansa de ver a sus valerosos hombres matando niños todos los días? ¿Cómo puede usted impedir a la población de Gaza que adquiera gas para cocinar y al mismo tiempo enviarles gases lacrimógenos, tanques y aviones de guerra?
Sólo ahora entiendo la voluntad de una mujer israelí en Italia; mi colega Eidan y yo la conocimos cuando participamos en una marcha por la paz de Perugia a Assissi como representantes de Combatientes por la Paz. Cuando le pregunté, «¿Usted no piensa regresar a Israel?», me respondió que «había jurado que si Ehud Barak ganaba las elecciones, abandonaría Israel para siempre». Esa mujer sigue viviendo en Italia porque usted, señor, sigue una política que afirma que no existe el interlocutor palestino.
No podría enumerar en esta pequeña misiva la magnitud de los fracasos morales que han dañado la sociedad israelí. El periódico Yediot Ahronot informó de que el 40% de los nuevos reclutas de las IDF tiene antecedentes penales y esto puede explicar en gran medida la larga lista de los crímenes contra la población civil palestina que los soldados cometen durante su servicio militar. Se supone que éste es el ejército más distinguido y moral del mundo entero, ¿no? ¿Por eso encontramos que el 25% de los soldados del ejército de la ocupación participaron en casos de torturas y castigos a civiles inocentes o fueron testigos de semejantes actos?
Señor, quiero contarle que he leído el vergonzoso informe, que horrorizaría a cualquier persona con conciencia, que informa de las torturas a niños en Hebrón, como el estrangulamiento para comprobar cuánto tiempo pueden aguantar sin respirar, que fueron perpetradas por capitanes de su ejército, el ejército más ético del mundo. La corona de laurel de la vergüenza de la ocupación.
Señor, ¿cómo justifica que sus soldados utilicen a niños de 10 años como escudos humanos a los que llevan atados delante de sus patrullas cuando van a buscar a personas para capturarlas o a enfrentarse a una manifestación? ¿Qué ley internacional lo permite? Estoy intentando comprender si esa utilización de los niños como escudos humanos de alguna forma estará relacionada con la ciencia de la guerra «moderna», porque la imputación que oigo en todos los casos de matanzas de niños en particular y de ciudadanos palestinos en general, es que son los combatientes palestinos quienes utilizan a sus propios ciudadanos como escudos humanos para esconderse detrás. ¿Cómo puede haber una justificación y distinción legales no sólo en la terminología israelí, sino también en la internacional, entre los israelíes y los palestinos?
¿Cómo puede justificar las muertes de los inocentes que pretenden cruzar tranquilamente los puestos de control que sus soldados pusieron en absolutamente todas las entradas de pueblos, ciudades o campamentos que impiden a las mujeres embarazadas llegar a los hospitales para, simplemente, dar a luz? ¿Usted estaría de acuerdo si eso le ocurriera a su esposa? ¿Qué haría en ese caso?
A pesar de todo hay militares, soldados que se utilizan para luchar contra la población palestina, que a la hora de la verdad descubrieron que sólo son peones en manos de la ocupación. Personas que han tenido la valentía de declarar que se niegan a ser ocupantes y que han expuesto las mentiras de sus líderes que afirman que están tendiendo su mano a la paz pero no encuentran interlocutores en el bando palestino. Soldados israelíes que descubrieron que nunca se habían enfrentado a un combatiente palestino y su trabajo cotidiano consistía en cazar escolares, aplicar cierres, destruir casas y establecer puestos de control y barricadas para detener a niños que no tienen ni trece años. Esos soldados han tomado una postura moral y valiente y, sin ninguna dificultad, han descubierto a un compañero en el corazón del movimiento palestino, personas que vieron pasar la primavera de su juventud en las prisiones de su ocupación.
Juntos fundaron la organización Combatientes por la Paz. El propio nombre revela la falsedad de sus declaraciones y de la política que afirma que no hay ningún compañero para la paz. Esta organización, unida en ética y valentía, está compuesta por personas de ambos lados que entienden que sólo hay un enemigo común que niega el camino hacia la paz y la posibilidad de vivir juntos como dos naciones. El enemigo común es la ilegal e inmoral ocupación israelí. Soy miembro de esa organización y llamo a todos los que de verdad quieren la paz para que se unan a nosotros.

Nosotros decimos la verdad y sólo la verdad a nuestros pueblos. Nos comprometemos a la resistencia pacífica a la ocupación y desde esta misiva llamo al pueblo de nuestra nación Palestina, que ha escrito una página de la historia como paradigma de resistencia y capacidad de recuperación y ha tenido la humanidad para resistir decenios de abusos y ocupación con la más pura constancia. También llamo al pueblo de Israel a aceptar la responsabilidad moral e histórica del establecimiento de los dos Estados juntos y a una Intifada pacífica, nacional y humanista, un levantamiento contra esta ocupación injusta que ha convertido a sus hijos en criminales de guerra y asesinos abyectos. Ustedes, israelíes, dejen de enviar soldados –sus hijos- a matar a los nuestros, porque la sangre de los palestinos inocentes perseguirá a sus soldados y a los generales de su ejército hasta que sean juzgados por tribunales internacionales como los demás criminales de guerra de todo el mundo. Usted debe aprender esta lección. El honorable general debe de ser consciente de que la mayoría de los capitanes y generales del ejército israelí tienen prohibido entrar en cualquier Estado europeo porque allí serán personas en busca y captura, para ser arrestados y llevados ante los tribunales como criminales de guerra y por crímenes contra la humanidad.
Una última palabra: la sangre de Abir permanecerá como una corona negra en la frente de cada israelí y cada judío del mundo hasta que su asesino sea llevado ante la justicia y pase el resto de sus días en la cárcel, entre los asesinos y los criminales.

Traducido al inglés por Mimi Asnes
En inglés:

http://yishaym.wordpress.com/2008/05/29/an-open - letter-to-ehud-barak-by-bassam-aramin/

Bassam Aramin es uno de los fundadores de «Combatientes por la Paz» y presidente de Alquds por la Democracia y el Diálogo (AFDD).

Carlos Sanchis y Caty R. pertenecen a los colectivos de Rebelión, Cubadebate y Tlaxcala. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y la fuente.

17 julio 2008

LA HISTORIA DE LA LIMPIEZA ÉTNICA OCULTA POR LA GUERRA DE 1948



El historiador Ilan Pappé pretende acabar con la historiografía oficial israelí, según la cual la salida de los palestinos en 1948 fue una decisión voluntaria de ellos mismos. Las investigaciones realizadas por Pappé, sin embargo, demostrarían que la población palestina fue expulsada violentamente del territoriomediante una serie de operaciones cuidadosamente planificadas, entre las que se incluían la destrucción de pueblos y numerosas masacres, que tenían por objetivo la limpieza étnica. El historiador denuncia además que los contenidos académicos, los manuales de enseñanza y el discurso político oficial han silenciado sistemáticamente este capítulo oscuro de la historia fundacional de Estado de Israel, sustituyéndolo por otro que incide en el heroísmo y la gloria del ejército israelí. El siguiente es un fragmento de su último libro, La limpieza étnica de Palestina.

Por Ilan Pappé

Los editores del diario de Ben Gurion se sorprendieron al descubrir que entre el 1 de abril y el 15 de mayo de 1948, el líder de la comunidad judía de Palestina parecía descuidar el aspecto militar de los acontecimientos.
En lugar de inquietarse por ello, se mostraba mucho más preocupado por la política interna sionista y estaba dedicado de lleno a cuestiones de organización como la transformación de los cuerpos de la Diáspora en organismos del nuevo Estado de Israel. Su diario, resulta evidente, no revela ninguna sensación de temor por la catástrofe inminente o el "segundo Holocausto" que con emoción proclamaba en sus apariciones públicas.
Entre quienes pertenecían a sus círculos íntimos, hablaba con un lenguaje diferente. Así, a comienzos de abril, presentó con orgullo a los miembros de su partido, el Mapai, los nombres de las aldeas árabes que las tropas judías habían ocupado recientemente. Y el día 6 del mismo mes lo encontramos reprendiendo a los miembros con tendencias socialistas de la ejecutiva del Histadrut que cuestionaron el acierto de atacar a los campesinos en lugar de confrontar a sus patronos. Ocasión en la que dijo a una de las principales figuras de la organización sindical: "No estoy de acuerdo con usted en que nos enfrentamos a efendis y no a campesinos: ¡nuestros enemigos son los campesinos árabes!
Su diario, de hecho, contrasta radicalmente con el miedo que sembraba entre quienes lo oían en reuniones públicas y, por consiguiente, con la memoria colectiva de los israelíes. Sugiere que para entonces se había dado cuenta de que Palestina ya estaba en sus manos. Con todo, tampoco estaba excesivamente confiado, y no se unió a las celebraciones del 15 de mayo de 1948, consciente de la enormidad de la tarea que tenía por delante: limpiar Palestina y asegurarse de que los árabes no pudieran obstaculizar la toma del país por parte de los judíos.
Al igual que la Consultoría, temía el resultado de los acontecimientos en lugares en los que existía un obvio desequilibrio entre los asentamientos judíos aislados y un potencial ejército árabe, como era el caso de ciertas zonas remotas de Galilea y el Néguev, así como de algunas partes de Jerusalén. No obstante, tanto Ben Gurion como sus colaboradores más cercanos entendían perfectamente bien que estas desventajas locales no alteraban el cuadro general: la capacidad de las fuerzas judías para tomar, incluso antes de que los británicos hubieran abandonado el país, muchas de las áreas que la Resolución de Partición de la ONU había asignado al Estado judío. En este contexto, "tomar" significaba sólo una cosa: la expulsión, masiva, de los palestinos de sus hogares, negocios y tierras, tanto en las ciudades como en las áreas rurales.
Poder sobre el terreno
Ben Gurion quizá no se haya regocijado con las masas judías que bailaron en las calles el día que el Mandato británico llego oficialmente a su fin, pero sabía muy bien que las fuerzas militares judías ya habían empezado a mostrar su poder sobre el terreno. Cuando se activó el Plan Dalet, la Haganá contaba con más de 50.000 efectivos a su disposición, la mitad de los cuales habían sido entrenados por los británicos durante la Segunda Guerra Mundial. Había llegado la hora de poner en marcha el plan.
La estrategia sionista de construir asentamientos aislados en medio de zonas árabes densamente pobladas, aprobada retroactivamente por las autoridades del Mandato británico, se reveló una desventaja en épocas de tensión. La llegada de suministros y tropas a estos puestos remotos no siempre estaba garantizada, y una vez que el país estuvo en llamas, la carretera para acceder a Jerusalén por el Oeste, que pasaba por numerosas aldeas palestinas, resultó particularmente difícil de proteger, lo que creó entre la pequeña población judía de la ciudad una sensación de asedio. Los judíos de Jerusalén también eran un motivo de preocupación para los líderes sionistas por una razón diferente: éstos pertenecían en su mayoría a las comunidades ortodoxa y mizrahi (oriental), cuyas aspiraciones y compromiso con el sionismo eran bastante tenues e incluso cuestionables.
Por lo tanto, la primera zona que se eligió para poner en marcha el Plan Dalet fue la de las aldeas rurales de las laderas occidentales de las montañas de Jerusalén, a medio camino a lo largo de la carretera hacia Tel Aviv. Ésta fue la Operación Najsón, que serviría de modelo para campañas futuras: las expulsiones súbitas y masivas que empleó demostrarían ser el medio más eficaz de conservar los asentamientos judíos aislados o desbloquear las rutas amenazadas por el enemigo, como la que
conducía a Jerusalén.
A todas las brigadas asignadas a la operación se les pidió que se prepararan para pasar a Mazav Dalet, Estado D, es decir, que se alistaran para implementar las órdenes del Plan D. "Pasaréis a Estado Dalet, para una implementación operativa del Plan Dalet", fue lo primero que se les dijo a las unidades. Y luego, "las aldeas que vais a capturar, limpiar o destruir se decidirán consultando con vuestros asesores en asuntos árabes y los oficiales de inteligencia".
A juzgar por el resultado final de esta fase, a saber, la desarrollada entre abril y mayo de 1948, el consejo de éstos fue que no se perdonara a ni una sola aldea. Mientras que el Plan Dalet oficial daba a las aldeas la opción de rendirse, las órdenes operacionales no eximían a ninguna aldea bajo ningún concepto. Con esto, el programa detallado se convirtió en la orden militar de empezar la destrucción de las aldeas. Las fechas se programaron de acuerdo con la geografía: la brigada Alexandroni, que se encargaría de asaltar la costa con sus decenas de aldeas, y que sólo dejaría detrás dos de ellas, recibió sus órdenes hacia finales de abril; las instrucciones de limpiar el oriente de Galilea llegaron al cuartel general de la brigada Golani el 6 de mayo de 1948, y al día siguiente se ordenó la limpieza de la primera aldea de su "área", Shajara.

Destrucción de aldeas

Las unidades del Palmaj recibieron sus órdenes para la Operación Najsón desde el primer día de abril de 1948. La noche anterior, la Consultoría se había reunido en la residencia de Ben Gurion para dar término a las directivas que recibirían las unidades. Sus órdenes fueron claras: "El principal objetivo de la operación es la destrucción de aldeas árabes ... [y] la expulsión de los aldeanos para que se conviertan en un lastre económico para las fuerzas árabes". La Operación Najsón también fue una novedad en otros aspectos. Fue la primera operación en la que todas las distintas organizaciones militares judías se esforzaron por actuar de forma conjunta como un único Ejército (con lo que se proporcionó una base a las futuras Fuerzas de Defensa de Israel). Y fue la primera operación en la que los veteranos judíos de Europa oriental, que dominaban el mundillo militar, se incorporaron a una campaña junto a otros grupos étnicos como los recién llegados del mundo árabe y de la Europa posterior al Holocausto. El comandante de un batallón que participó en esta operación, Uri Ben Ari, menciona en sus memorias que "mezclar a los judíos de la diáspora" era una de las metas importantes de Najsón. Ben Ari era un joven judío alemán que había llegado a Palestina pocos años antes. Su unidad realizó sus preparativos finales para Najsón en la costa del Mediterráneo, cerca de Hadera. Él se recuerda comparándose a los generales rusos que pelearon contra los nazis en la segunda guerra mundial. Los "nazis" en su caso eran un enorme número de campesinos palestinos indefensos que vivían en aldeas cercanas a la carretera que unía Jaffa con Jerusalén y los grupos paramilitares de Abd al Qadir al Husayni que habían acudido en su rescate.
Las unidades de Al Husayni habían estado disparando al azar contra el tráfico judío en esta ruta como represalia por ataques anteriores, y habían matado y herido a varios pasajeros. Pero los aldeanos, como ocurría por todas partes en Palestina, sólo estaban intentando continuar con su vida normal, sin conocer la imagen demonizada que Ben Ari y sus camaradas les atribuían.
Al cabo de unos pocos días, la mayoría de ellos serían expulsados para siempre de las casas y campos en los que ellos y sus ancestros habían vivido y trabajado durante siglos. Los grupos paramilitares palestinos a órdenes de Abd al Qadir al Husayni opusieron más resistencia de la que esperaba el batallón de Ben Ari, lo que hizo que la operación Najsón no avanzara inicialmente según lo planeado. Pese a ello, para el 9 de abril la campaña estaba terminada. (...)
Deir Yassin
La naturaleza sistemática del Plan Dalet resulta patente en el caso de Deir Yassin, una aldea pastoril y cordial que había llegado a un pacto de no agresión con la Haganá de Jerusalén, pero que estaba condenada a desaparecer por encontrarse dentro del área que el Plan Dalet ordenaba limpiar. En vista del acuerdo que había firmado con la aldea, la Haganá decidió enviar allí tropas del Irgún y de la banda de Stern y librarse así de toda responsabilidad oficial en lo ocurrido. En posteriores operaciones de limpieza de aldeas "amigas" ni siquiera se consideraría necesario emplear este ardid.
El 9 de abril de 1948, tropas judías ocuparon la aldea de Deir Yassin. Ésta se encontraba en una colina al oeste de Jerusalén, a 800 metros sobre el nivel del mar y cerca del barrio judío de Givat Shaul. La vieja escuela de la aldea funciona en la actualidad como un hospital psiquiátrico para el barrio judío que se extendió sobre
los restos del poblado.
Al irrumpir en la aldea, los soldados judíos rociaron las casas con fuego de ametralladora, lo que mató a muchos de sus habitantes. Después de eso, se reunió a los demás aldeanos y se los asesinó a sangre fría, los cadáveres fueron maltratados y cierto número de mujeres fueron violadas antes de ser asesinadas.
Fahim Zaydan, que tenía doce años en esa época, recuerda cómo vio asesinar a su familia delante de sus ojos: "Nos llevaron uno detrás de otro; dispararon a un anciano y cuando una de sus hijas gritó, le dispararon a ella también. Luego llamaron a mi hermano Muhammad y le dispararon enfrente de nosotros, y cuando mi madre, que llevaba a mi hermana Hudra en sus brazos, pues todavía estaba amamantando, se arrojó sobre él llorando, también le dispararon".
Los soldados también le dispararon a Zaydan. Lo habían puesto, junto con otros niños, en fila contra una pared que rociaron con balas, "sólo para divertirse", antes de marcharse. Tuvo suerte de sobrevivir a sus heridas. Investigaciones recientes han reducido el número aceptado de víctimas de la masacre de Deir Yassin de 170 a 93. Como es obvio, aparte de las víctimas de la masacre propiamente dicha, hubo decenas de campesinos que murieron en el combate, y que por tanto no fueron incluidos en la lista oficial de víctimas. Sin embargo, en vista de que las fuerzas judías consideraban cualquier aldea palestina como una base militar enemiga, la distinción entre las personas masacradas y las muertas "en batalla" era tenue.
Basta enterarse de que entre los asesinados en Deir Yassin había treinta bebés para entender por qué todo el ejercicio "cuantitativo" (no muy distinto del que los israelíes realizaron en una fecha tan cercana como abril de 2002 a propósito de la masacre de Jenin) es irrelevante. En su momento, los líderes judíos anunciaron con orgullo un elevado número de víctimas en Deir Yassin para hacer de la aldea el epicentro de la catástrofe: una advertencia a todos los palestinos de que un destino similar les aguardaba si se negaban a abandonar sus hogares y marcharse.

La fuente: Ilan Pappé es una figura emblemática de los nuevos historiadores israelíes. Sus padres huyeron de Alemania durante la persecución nazi y se establecieron en Haifa, donde el historiador nació en 1954. En la Universidad de Haifa ha hecho su carrera académica hasta convertirse en la figura emblemática de los llamados‘nuevos historiadores’. Los nuevos historiadores, que en su conjunto han publicado una decena de libros en los últimos años, se caracterizan por cuestionar la versión sionista de la historia y reevaluar los datos que poco a poco van saliendode los archivos. Pappé ha pagado su osadía con el ostracismo del mundo académico israelí. Sus opiniones y trabajo académico le han ganado muchos enemigos, por lo que decidió abandonar Israel en 2007, sin que se sepa si su exilio es definitivo o temporal. En la actualidad da clases en el departamento de Historia de la Universidad británica de Exeter.

ASÍ SERÁ LA PRÓXIMA GUERRA



En Medio Oriente existen dos factores de alto riesgo: la codicia por controlar los recursos petrolíferos y la megalomanía de la ultraderecha del sionismo por hacer de ese enclave nuclear, pero sin recursos, la potencia hegemónica del Gran Israel, que jamás ha existido. Ante eso, el fundamentalismo islámico más anacrónico necesita la tensión exterior para mantenerse en el poder.

Por Adrián Mac Liman

Los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea acordaron esta semana la aplicación de una tercera tanda de medidas contra la República Islámica de Irán, haciendo especial hincapié en la negativa de las autoridades persas de renunciar a su controvertido programa nuclear.
Por ahora, las sanciones se limitan a prohibir las operaciones del Banco Melli, mayor establecimiento financiero persa, en los países miembros de la Unión y a denegar la concesión de visados comunitarios a técnicos y expertos nucleares iraníes especializados en energía atómica o la construcción de misiles balísticos. Estas medidas, aparentemente modestas, fueron acogidas con júbilo por la Administración Bush, partidaria del endurecimiento de las sanciones contra el régimen de los ayatolás. Por su parte, los neoconservadores americanos aplaudieron la iniciativa, recordando la convergencia de intereses entre los países industrializados, “victimas potenciales” de un ataque nuclear persa.
Más allá de los argumentos demagógicos esgrimidos en los últimos meses por los conservadores norteamericanos, se divisa el interés del establishment político de Washington y/o de los “halcones” de Tel Aviv, de acabar, de una vez por todas, con la hasta ahora hipotética amenaza nuclear iraní. Si bien la idea de borrar del mapa las instalaciones atómicas persas surgió durante la última etapa del gobierno liderado por Ariel Sharon, muchos politólogos occidentales estiman que la obsesión de los estrategas hebreos llegó a adquirir carta de naturaleza en la clase política israelí tras la llegada al poder de Ehud Olmert, estadista más titubeante y ambiguo que el viejo general.
Huelga decir que tanto los conservadores “amigos de Israel” como los detractores de la política de Washington coinciden en que un enfrentamiento bélico entre Tel Aviv y Teherán causaría un espectacular número de bajas en la región. Según Anthony Cordesman, miembro del equipo de investigadores del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales de Washington, una guerra entre los dos países podría provocar la desaparición violenta de alrededor de 16 a 28 millones de iraníes en un plazo de tres semanas. Paralelamente, las bajas israelíes ascenderían a 200.000 a 800.000 personas. Mientras la sociedad hebrea sería capaz de superar las consecuencias de este complejo ataque, las estructuras árabes se verían seriamente dañadas por la ofensiva.
Para los iraníes, que difícilmente podrán disponer de más de una treintena de ojivas nucleares en 2010, el objetivo prioritario sería sin duda la destrucción de los grandes centros urbanos, Tel Aviv o Haifa. A su vez, los israelíes centrarían sus ataques contra las instalaciones nucleares persas, ubicadas en Teherán, Natanz, Ardekan, Saghad, Gashin, Bushehr, Aral,, Isfahan y Lashkar Abad, aunque también contra las principales ciudades iraníes, Teherán, Isfahan, Tabriz, Shiraz, Quon y Ahwaz. Por otra parte, Israel, que dispone actualmente de más de 200 cabezas nucleares, trataría de conservar armamento para posibles ofensivas contra sus vecinos -Egipto y Siria- o contra algunos Estados del Golfo Pérsico.
En el caso de Siria, la zona más castigada por un ataque nuclear sería la región poblada por la minoría alawita, a la que pertenece la dinastía de los Assad. El operativo militar hebreo provocaría alrededor de 18 millones de víctimas en apenas tres semanas. La respuesta de Damasco, que dispone de armas químicas y biológicas, acabaría con la vida de 800.000 israelíes.
En Egipto, la ofensiva se centraría contra las principales ciudades, El Cairo, Alejandría, Port Said, Luxor, Suez, o Asuán, causando bajas de decenas de millones de personas. Ello supondría, según Cordesman, el final de las civilizaciones persa y la egipcia, aunque también el de la era del petróleo.
Las apocalípticas previsiones del politólogo estadounidense están basadas en los informes elaborados por los servicios de inteligencia israelíes y occidentales, aunque también en una serie de declaraciones de políticos y estrategas que vaticinan el ocaso del régimen de los ayatolás, en caso de un ataque nuclear contra el Estado Judío.
Otro detalle significativo fue el simulacro de ataque aéreo israelí contra Irán llevado a cabo durante la primera semana de junio, en el que participaron más de un centenar de aviones de la Fuerza Aérea hebrea.
Los asesores del presidente Bush prefieren centrar su interés en las consecuencias de una presión internacional concertada contra el régimen islámico de Irán, que podría desembocar en el abandono del programa nuclear persa. En el caso contrario, la Casa Blanca tendría dos opciones: confiar en que la elección del republicano Mc Cain garantizaría la continuidad de la política estadounidense frente a Irán o, caso de que el demócrata Barak Obama se alce con la victoria en las elecciones del mes de noviembre, que el Presidente Bush aproveche las semanas de interinato para lanzar una ofensiva militar contra los “rebeldes” islamistas persas. Sombríos augurios éstos para Oriente y Occidente.

La fuente: el autor es escritor y periodista, miembro del Grupo de Estudios Mediterráneos de la Universidad de La Sorbona (París). Su artículo se publica por gentileza del Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS).

NO QUEDARÍA NADIE PARA PROTESTAR



El presidente Carter esperó treinta años para desvelar que Israel posee armas nucleares listas para ser utilizadas. Un memorando exige que la posesión de armas nucleares por Israel “no sea conocida internacionalmente” e Israel se compromete a no realizar ensayos nucleares y a ocultar que disponía de esas armas nucleares. Por su parte, Estados Unidos prometía no presionar ¡para que el Estado hebreo firmara el Tratado de no Proliferación de Armas Nucleares!

Por José Carlos García Fajardo

Existe una amenaza real de conflicto nuclear en Medio Oriente. Los Estados Unidos ya no podría participar porque el 4 de noviembre elegirán a un nuevo presidente. Si Bush y el vicepresidente Cheney pretendieran lanzar antes un ataque suicida contra las instalaciones nucleares de Irán, no serían obedecidos ni por los militares ni autorizados por el Congreso.
Pero tienen un comodín dispuesto a encargarse del trabajo sucio, los halcones de Israel. Sostienen que en ello les va la subsistencia, no como Estado, sino de esa entelequia irracional que es el Eretz Israel, delirante fantasía de un pueblo que se pretende “elegido entre todas las naciones” ¿Por quién, con autoridad reconocida por los demás pueblos de la Tierra?
Los halcones del gobierno de Tel Aviv, apoyados por los ultraortodoxos y colonos fanatizados que parecen sentir nostalgia del gueto, así como por los dirigentes de la Agencia Judía que soñaron con un estado mundial para los judíos cuya capital financiera fuera Jerusalén. Todos con dos pasaportes, el de su lugar de residencia, como los demás ciudadanos, y uno del Estado de Israel por razones étnicas excluyentes.


La obsesión de sus dirigentes es que ningún otro estado en Medio Oriente pueda disponer de tecnología nuclear, ni siquiera con fines industriales. Los militares israelíes han llevado a cabo con éxito arriesgados ataques fuera de sus fronteras: Argentina (1960), Beirut (1973), Entebbe (1976), Túnez (1985). En 1981, bombardearon el reactor nuclear iraquí Osirak a 30 kilómetros de Bagdad, y hace unos meses una estación militar siria sin que nadie en el mundo ni en la ONU elevara la mínima protesta.
Hace unas semanas la aviación israelí ensayó en pleno Mediterráneo la operación planeada para bombardear Irán. Participaron más de 400 aviones, cazas, bombarderos, cisternas, con conexión a satélites y con apoyo naval.
Tampoco nadie alzó la voz, como en el poema de Brecht.
Los militares y dirigentes políticos de Israel se apoyan en la “doctrina Begin”, según la cual Israel no permitirá jamás ninguna disuasión nuclear en “su” región. Así lo han declarado el actual viceprimer ministro y ex ministro de Defensa, general Mofaz, el 9 de junio y el general de aviación Isaac Ben Israel, en declaraciones a Der Spiegel hace una semana. Y “necesitan” hacerlo antes de que Irán haya enriquecido suficiente uranio para su primera bomba, y antes de que hayan instalado el SA20 ruso que ya han comprado para asegurarse la defensa de su espacio aéreo. Por otro lado, la marina norteamericana ya ha desplegado la VI Flota para impedir que Irán bloquee el Estrecho de Ormuz por donde pasa el 40% del petróleo de la región.
Entre Irán e Israel hay enormes diferencias: 1.648.000 kilómetros cuadrados de superficie, unas 80 veces más vasto que Israel y con 72 millones de habitantes, diez veces más que su oponente. Pero Israel lo supera en desarrollo económico y como potencia tecnológica y militar. 600 mil soldados persas mal equipados contra los 200 mil bien entrenados del Tzáhal que dispone de más de 300 cabezas nucleares y 400 aviones de combate. Irán, 286 y ninguna ojiva nuclear. Esta semana, Irán ha disparado una docena de cohetes de largo alcance para advertir de que no existe objetivo en Israel que no pueda ser alcanzado desde su territorio en caso de amenaza.
Lo más trágico es que, desde 1960, la ayuda clandestina de Estados Unidos y de Francia ha convertido a Israel en una potencia nuclear. Así figura en un memorando de 19 de julio de 1969 dirigido por Henry Kissinger al presidente Nixon, que se ha hecho público en noviembre de 2007. Ahí se exige que “la posesión de armas nucleares por Israel no sea conocida internacionalmente” e Israel se compromete a no realizar ensayos nucleares y a no decir que disponía de esas armas nucleares. Por su parte, Estados Unidos prometía que no harían presión ¡para que el Estado hebreo firmara el Tratado de no Proliferación de Armas Nucleares!
Ante semejante hipocresía uno se pregunta si los presidentes norteamericanos, que han mantenido este compromiso contra toda ley y derecho establecido, no han perdido la autoridad moral para pretender imponer su modelo de desarrollo y de política en el mundo como un nuevo imperialismo sin emperador.
El presidente Carter, adversario a la proliferación nuclear, esperó treinta años para confirmar al diario israelí Haaretz que Israel posee armas nucleares listas para ser utilizadas.
Hubiera sido un acto de dignidad y de reparación si, hace unos años, el primer ministro Ariel Sharon no lo hubiera revelado como amenaza real para todos los países de Medio Oriente que Israel disponía de un arsenal de más de 100 ojivas nucleares operativas desde tierra, mar y aire. Por acontecimientos no menos importantes se declararon gran parte de las mayores guerras de la humanidad.

La fuente: El autor es profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y director del Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS).

HA LLEGADO LA HORA PARA MARWAN BARGHOUTI?



Varios procesos paralelos de negociación están teniendo lugar en Medio Oriente. El conocido entre Israel y la Autoridad Palestina; el de Siria e Israel, a través de Turquía; el del presidente de la Autoridad Palestina y Hamás en Ramallah; el del interior de la política israelí; el de la mediación de Egipto para que Israel llegue a un acuerdo con Hamás; el de Líbano con Israel por la liberación de los secuestrados. Estos son los hechos. La pregunta es si se puede avanzar más allá.

Por Ricardo Israel Zipper

Varios procesos paralelos de negociación están teniendo lugar en Medio Oriente. En primer lugar, el conocido entre Israel y la Autoridad Palestina, hasta el momento sin mayores avances. En segundo lugar, Siria e Israel están negociando a través de Turquía, a un ritmo adecuado aunque sin prisa, a pesar de la operación comando que destruyó una instalación nuclear en territorio sirio. Israel sabe que el precio a pagar es la devolución de los Altos del Golán, y a cambio espera que Siria deje de ser el intermediario de Irán en la región, y que cese el apoyo militar y político a Hezbollah y Hamás.
En tercer lugar, el presidente de la Autoridad Palestina se ha reunido con una delegación de alto nivel de Hamás en Ramallah, haciendo públicas las tratativas entre ambos grupos.
En cuarto lugar, al interior de la política israelí se negocia el futuro del gobierno, tanto en las posibles elecciones internas de Kadima, como del gobierno con el laborismo por un lado, y los religiosos del Shas por el otro.
En quinto lugar, con la mediación de Egipto, Israel llegó a un acuerdo con Hamás, lo que incluye, según el jefe de Inteligencia Yuval Diskin, la liberación de presos con las manos manchadas de sangre. Según este acuerdo, desde Gaza debe interrumpirse el lanzamiento de cohetes contra Israel y este país deberá suspender operaciones militares y levantar progresivamente el bloqueo. Nada menos que Farré al-Numi, vocero del grupo islamista en Gaza, anunció que quien viole el alto al fuego será considerado legalmente responsable por afectar un acuerdo de interés nacional para los palestinos. Que no va a ser fácil, lo demostró el hecho de que las Brigadas de Los Mártires de Al-Aqsa vinculadas a Al-Fatah dispararon cohetes a las comunidades del sur de Israel la última semana de junio.
En sexto lugar, paralelamente a lo anterior, se mantienen las conversaciones con Hamás a través de Egipto para la liberación del secuestrado soldado Guilad Shalit.
En séptimo lugar, en el caso de Líbano, la muestra de poder que hizo Hezbollah en la reciente crisis interna de su país, convenció a Israel sobre la negociación de la liberación de presos de ese movimiento a cambio de los restos de israelíes.
Estos son los hechos. La pregunta es si se puede avanzar más allá de lo descrito.
SOLUCIÓN POLÍTICA, NO MILITAR
Y aquí figura el gran problema: la gran debilidad de muchos de los actores. Así, el primer ministro israelí, Ehud Olmert, está enfrentando varias acusaciones de corrupción, incluyendo investigaciones policiales que podrían llevarlo a la cárcel. En el caso palestino, la división es total entre la Autoridad Palestina (secular) y Hamás (islamista), con un control correlativo de la Franja Occidental y de Gaza, respectivamente. Por su parte, Estados Unidos enfrenta el ciclo terminal y la gran impopularidad de George Bush; y Líbano recientemente pudo haber regresado, ofensiva de Hezbollah mediante, a la guerra civil que duró entre 1975 y 1990.
Quien aparece como más sólido es el menos democrático de todos los actores, cual lo es el gobierno de Siria, pero enfrenta el tema de su aislamiento internacional, su cercanía a Irán y la obsolescencia de su equipo militar, por lo que por sí sola no puede imponer ningún acuerdo, mas allá de su intervención en la política interna de Líbano.
La ventaja de la actual situación es que todos parecen entender que la solución es política más que militar, y que debe darse en el contexto de un gran acuerdo regional, donde Israel cuenta con el visto bueno de países árabes sunnitas como Egipto, Jordania, y sobre todo, Arabia Saudíta, hoy más temerosos del poder nuclear que podría adquirir el Irán shiita que de Israel.
El problema, como decíamos, es que la mayoría de quienes encabezan esta visión de un acuerdo político, cuentan en sus respectivos pueblos con escaso apoyo.
EL POSIBLE INTERLOCUTOR QUE BUSCA ISRAEL
En este escenario ¿qué o quién puede ayudar? Y ahí me surge el nombre de Marwan Barghouti, el ex militante de Al-Fatah que creara la Brigada de los Mártires de Al-Aqsa y que adquiriera notoriedad, tanto durante la primera como durante la segunda Intifada. Desde el 2004 cumple condena como autor intelectual de cinco asesinatos, según las cortes israelíes.
De quienes están en prisión, Barghouti es indudablemente el más conocido, y ha demostrado su influencia en una serie de actos políticos de resonancia al interior de los palestinos, sobre todo durante la virtual guerra civil entre Hamás y la Autoridad Palestina.
Barghouti tiene la rara cualidad de ser considerado tanto un negociador político que se crió durante la ocupación israelí a diferencia de quienes llegaron desde el exilio tunecino, como un combatiente por quienes están por la vía armada.
Además, fue un fuerte crítico de Yasser Arafat y de la corrupción que trajo consigo su estilo de liderazgo.
Después de estos acuerdos con Hamás y Hezbollah su manutención en prisión ha perdido mucho de su sentido, y su liberación podría ser un gesto que ayudaría a encontrar al interlocutor del que carece hoy Israel entre los palestinos, es decir, alguien que puede actuar de puente entre los distintos grupos.
CUESTIÓN DE CARISMA
¿Garantía de éxito? Por cierto ninguna. Pero parece ser la única figura entre los palestinos con las cualidades que Israel buscó en su minuto en Arafat: el carisma como para llegar a un acuerdo que signifique el reconocimiento de Israel y el surgimiento de un Estado palestino.
El fracaso fue total con Arafat, quien esencialmente prefirió continuar siendo el líder guerrillero y no un gobernante, pero parece que hoy se dan las condiciones para insistir en alguien que tenga el respeto de la calle palestina como para negociar pragmáticamente con Israel, ya que líderes envejecidos como Mahmud Abbas parecen tener la voluntad, pero no el respeto de quienes tienen las armas.

La fuente: Ricardo Israel Z. es catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Chile y dirige el Centro Internacional para la Calidad de la Democracia y la Escuela de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Autónoma de Chile. Su artículo se publica por gentileza de Safe Democracy Forum (Foro para un Mundo en Democracia).

16 julio 2008

ESTADOS UNIDOS A ISRAEL: «PREPÁRENSE PARA ATACAR IRÁN»

Itzjak Ben Jorín − Ynet Iediot Ajaronot

Traducido por J.M. y revisado por Caty R.


Una fuente de primera línea del ministerio de Defensa estadounidense dijo que el presidente Bush dio «luz amarilla» a Israel para atacar los dispositivos nucleares de Irán, en caso de que fracasen las negociaciones con Teherán. La «luz amarilla» significa: «comiencen los preparativos, prepárense para un ataque inmediato y avisen cuando estén listos», dijo la fuente. En otro informe del Washington Post se publica que Estados Unidos no permitirá que Israel vuele sobre territorio iraquí y tampoco brindará cobertura logística.

El presidente estadounidense, George Bush, dijo al gobierno israelí que está dispuesto a permitir un ataque militar sobre los dispositivos nucleares iraníes en caso de que los contactos con Teherán no tengan éxito. Esto es lo que decía esta mañana –domingo 13 de julio de 2008- el periódico británico Sunday Times, según fuentes del ministerio de Defensa estadounidense. Al mismo tiempo, Jim Hogland, columnista del Washington Post, escribió que «Estados Unidos no permitirá que los aviones israelíes sobrevuelen Iraq y tampoco les proveerá de más ayuda logística en caso de que ataquen ahora».
Según el Sunday Times británico, a pesar de la negativa de los oficiales del ejército estadounidense y las dudas de si Estados Unidos aceptará exponerse a las consecuencias militares, económicas y políticas de una acción de estas características, el presidente dio «luz amarilla» al ataque israelí.
«Luz amarilla» significa: «comiencen los preparativos, prepárense para un ataque inmediato y avisen cuando estén listos», dijo la fuente. Según ese periódico, Israel se apresta a atacar Irán con bombardeos de largo alcance. También se dijo en el artículo que EEUU informó a Israel de que no espere apoyo por su parte, y que tampoco podrá utilizar sus bases en Iraq en caso de necesidad de apoyo logístico.
La fuente también dijo que Israel ofreció al presidente estadounidense « una propuesta militar convincente». «Si no hay un programa acabado, la luz amarilla jamás será verde», dijo. Según sus palabras, solamente si Israel logra retrasar el programa nuclear iraní en cinco años por lo menos, será considerado un éxito.
El informe no deja claro si la «luz amarilla» puede pasar a «luz verde» con el correr de los días, sin que se reciban pruebas contundentes del peligro iraní. Los experimentos con misiles que hizo Teherán la semana anterior fueron percibidos por el gobierno estadounidense como provocaciones, pero la inteligencia de EEUU concluyó que «no hay una amenaza inmediata» sobre Israel o sobre intereses estadounidenses».
«Está cerrado todo camino hasta los israelíes», continuó la fuente. «La administración no atacará a Irán. Esto está decidido. Pero el presidente está muy preocupado por la amenaza nuclear a Israel y yo sé que está convencido que sólo la fuerza puede disuadirlos».
«Aumentar las sanciones»
El embajador israelí en Washington, Salai Meridor, declaró al Washington Post, que si no se toman medidas drásticas, Irán llegará a producir bombas nucleares hacia finales del año 2009. «Una acción militar es el último recurso para Israel, pero el tiempo se acelera para avanzar sobre otros pasos».
El embajador Meridor propuso endurecer las sanciones: «sanciones sobre la seguridad y sobre el movimiento marítimo y aéreo, pueden entorpecer los intereses iraníes. Sanciones eficientes serían aquellas que se puedan tomar sobre la importación del petróleo refinado que llega a Irán». Irán exporta petróleo crudo pero no tiene capacidad para refinar el que necesita para su consumo.
Los medios de comunicación de Iraq informaron durante la semana de que aviones de la fuerza aérea israelí realizan desde hace más de un mes «vuelos en el espacio iraquí» y aterrizan en algunas bases de la fuerza estadounidense en ese país, como preparativos para atacar Irán.
Este informe, que también se cita en Irán, argumenta que en los últimos tiempos se registró actividad nocturna masiva de aviones de guerra en algunas bases estadounidenses y que esas mismas fuerzas realizaron cierto número de acciones de ataque y que se aumentaron las medidas de seguridad alrededor de esas bases. Al mismo tiempo, en el ejército israelí «negaron dichas informaciones» y dijeron que «no tienen ningún viso de realidad».
El segundo del líder espiritual de Irán, Alí Jaminai, dijo ayer que si Israel y Estados Unidos arrojan una bala o un proyectil sobre Irán, sus fuerzas «atacarán el corazón de Israel y 32 bases estadounidenses de la zona». Según Muyitabe Zulnur, la respuesta iraní llegará «antes de que se desvanezca el humo del ataque», así informó la agencia de noticias iraní «Persia».

Texto original
http://www.ynet.co.il/articles/0,7340,L-3567364,00.html

14 julio 2008

LAS DOS CARAS DE DE ANGELI







Las dos caras de DE ANGELI

Hay una foto de Alfredo De Angeli que dice casi todo de él. Es una imagen donde se lo ve rodeado de micrófonos, como si se asomara desde una trinchera.
A esta altura, nadie puede dudar que el chacarero entrerriano fue bendecido por los medios más poderosos como representante de esa abstracción llamada “el campo”, en una fórmula nada inocente para referirse a la alianza patronal-agropecuaria que jaqueó con cortes de ruta y desabastecimiento.
Su andar de paisano, su picaresca,su carisma frente a las cámaras ayudaron a instalar una imagen reblandecida y potable para el consumo masivo de intereses complejos con la porción social que lo aceptó como referente mediático.
Porque hay una parte de la sociedad, la misma que conectó con Blomberg en su momento, que está harta de políticos profesionales.
La diferencia entre De Angeli y Buzzi es que éste es lo que parece, un dirigente, y el primero , un vecino. Rara virtud que descubre nuestras miserias.

Adrián Murano escribió el libro “El Agitador”, un impecable trabajo periodístico que alerta sobre los riesgos de la sojización y el fenómeno de las “ guardias blancas” que utilizan los barones del monocultivo.
En el libro “El agitador”, Adrián Murano retrata con impiadosa minuciosidad a De Angeli en sus facetas menos públicas: los diez mil pesos que gana por mes, el paradójico entorno “chino-lopezmurphista” que lo asesora, la historia de su confidente y mano derecha que acaba de ser condenado por evasor – Juan Echeverría – su polémica visión sobre el trabajo en negro y el plan para voltear a Buzzi de la cima de la Federación Agraria

Confundir derechos laborales con costos puede ser una tradición del empresariado agropecuario. En 2008 el Registro Nacional de Trabajadores Rurales contabilizó cerca de 1,3 millones de personas ocupadas en el campo, pero apenas un cuarto del total, alrededor de 325.000 poseía sueldos en blanco. El promedio de lo que gana un peón no llega a los $ 1.500, como también hay formas de pago afines a la servidumbre, como el canje de mano de obra por comida o alojamiento.
El propio De Angeli admite la informalidad laboral, y en un descanso en el piquete de la ruta 14, dijo “ que son los propios empleados los que a veces quieren trabajar así . . . además si le pagás un fijo es probable que se lo gaste en vicios y no vuelvan a la chacra “ . . .

Palabras que suenas muy extrañas en boca de un líder popular.

Enviado por M.R.M

REVISTA VEINTITRES – 3 DE Julio de 2008
DIRECTOR: Roberto Caballero − DIRECTOR EJECUTIVO: Adrián Murano

Kirchner con los intelectuales



Durante dos horas, Kirchner se sometió a las reglas de una asamblea horizontal en la que trescientos intelectuales dialogaron con él, le formularon críticas y repreguntas. Hubo aplausos, pero también silbidos cuando defendió el tren bala. Una experiencia sin precedentes en la democracia argentina, donde los líderes populares han acostumbrado a decidir en soledad y sin escuchar. ¿Alguien se imagina a Menem, Duhalde, Alfonsín o De la Rúa en esta situación?

Por Horacio Verbitsky

Durante dos horas Néstor Kirchner participó en una asamblea popular, con más de trescientos miembros del espacio Carta Abierta, formado por intelectuales, artistas de distintas especialidades, decanos y docentes universitarios. La invitación fue tramitada hace más de un mes pero recién se concretó el sábado, en un salón de la Biblioteca Nacional, cuyo director, Horacio González, fue uno de los impulsores del espacio. Kirchner hizo una exposición general y luego contestó preguntas. Hubo mucha presión sobre el ex presidente en cuatro temas: la cobertura del canal 7, la destrucción del INDEC, la personería retaceada a la CTA y el proyecto de construcción del tren bala. Kirchner fue aplaudido en muchos pasajes pero también silbado, una sola vez, cuando defendió el proyecto del tren bala. Lo aceptó sin enojo y expuso sus argumentos. Había pedido que lo criticaran todo lo que fuera necesario e insistió varias veces en la necesidad de contestar al desafío de la junta de desenlace, como llama a los líderes de las cámaras patronales agropecuarias, con más democracia y profundizando el proyecto nacional y popular, cuyas carencias admitió. El diálogo se caracterizó por una notable horizontalidad, Kirchner habló con humildad ante un auditorio que le hizo sentir tanto afecto como diferencias de criterio y dejó una imagen contradictoria con los estereotipos mediáticos sobre su personalidad. Lo que sigue es una síntesis de sus intervenciones. No se encomillan porque provienen de apuntes y no de una grabación.
Punto de inflexión
Estamos en un punto de inflexión. El desafío de la mesa de desenlace nos ha despertado. Si no aprovechamos este momento, por errores propios o por la avaricia de la oligarquía, pasarán décadas hasta que el país pueda volver a pensar en la utopía. Tengo que confesarles que la decisión de asumir como presidente del PJ fue por un pedido de Cristina. ¿Se imaginan lo que pasaría hoy si otro fuera el presidente? El PJ está atravesando por un período de decantación, como lo vemos a diario, de redefinición de posiciones. Cuando me preguntaron por los votos del PJ en contra del proyecto de retenciones contesté que no somos una sociedad anónima, que creemos en la ideología. También me han insistido mucho por qué llevamos a Cobos como Vicepresidente. Me calientan la cabeza, que los radicales esto o aquello. Y la verdad es que me parece que no nos equivocamos. Si en lugar de Cobos hubiera habido allí un compañero, ¿dónde estaríamos nosotros ahora? En el pasado regalamos espacios que luego nos jugaron en contra. No repitamos esos errores, tengamos esos espacios bajo control. La racionalidad que nos piden es el comienzo de la rendición, que nos pongamos de espaldas al pueblo para cuidar la imagen. Pero Cristina dijo no y ratificó su compromiso con la distribución del ingreso. No a la racionalidad traidora, sí a la racionalidad creativa, a favor del campo popular. El doble comando es un invento al que acudieron para dejarla sola a Cristina, para que yo tuviera que callarme y ellos pudieran marcarle la cancha.
Nos dicen que nos estamos alienando a la clase media. La clase media se alienó con el proyecto neoliberal de los 90. Aquellos que participaron como progresistas críticos, ahora prefieren votar con la oligarquía. Los vimos en la Cámara de Diputados, supervisados por la junta de comandantes del desenlace. Ni se van a poder mirar al espejo, porque hay momentos de la historia en los que hay que estar de un lado. Algunos economistas, como Prat Gay, dicen que soy un almacenero. Prefiero ser un buen almacenero y no el administrador de los intereses del establishment.
Un movimiento golpista
La anulación de las leyes de punto final y obediencia debida fueron los momentos decisivos durante mi gobierno y siento que este desafío por las retenciones lo será del de Cristina. Porque hay que decirlo con toda claridad. Estamos ante un movimiento destituyente, golpista. Han querido que Cristina se fuera del gobierno. El Día D que habían fijado fue en aquel fin de semana largo. Estábamos en Olivos, con la presidente y algunos amigos, y en la puerta golpeaban con las cacerolas de teflón. Estaba el audaz y revolucionario Hugo Biolcatti, con el comandante guerrillero Eduardo Buzzi y el primo Luciano de Martínez de Hoz. Ya vimos cómo funciona la transversalidad de la oligarquía, con compañeros de mi partido, camaradas de la izquierda, democráticos alfonsinistas, la señora que no quiero nombrar, la señora Pando, el general Reimundes, enemigos como siempre, y es bueno que lo sean. Esto nos dio fuerza. Otra vez vienen de atropellada, con la escarapela, para agredir. Pocos medios se animan a decir que la bandera es de todos y que ellos la mancharon. La respuesta debe ser más democracia y más institucionalidad.
Frente a esto, no podemos ser miserables y dar dos pasos atrás. Tenemos que dar cinco pasos adelante, por nuestra historia, por nuestros compañeros que no están. Hay asignaturas pendientes que hay que rendir. Hemos recuperado el empleo, pero tenemos que recuperar la calidad del empleo. Hemos puesto en marcha el financiamiento educativo, pero tenemos que recuperar la calidad de la educación, fijar el proyecto educativo nacional. Hemos avanzado en la distribución del ingreso, pero es insuficiente. Nuestro país sigue siendo asimétrico. El conurbano bonaerense y el norte han sido devastados por el modelo neoliberal. Tenemos que enfrentar la concentración económica, los monopolios mediáticos.
Fierros mediáticos
Hoy que afortunadamente las Fuerzas Armadas no se dejan tentar en estas situaciones, los fierros son mediáticos. Y han actuado sin miramientos. En el 55 nos hubieran encerrado en un barco y en el 76 estaríamos bajo tierra, pero yo estoy más apasionado que nunca. Venimos de una derrota durísima, que en parte se debe a errores que cometimos. Pero después de muchos años de resignación, vuelve la movilización, la ética, los pibes jóvenes quieren saber de qué se trata y podemos rendir las asignaturas pendientes y decirles a nuestros compañeros que hemos cumplido en nuestro paso por la historia. Podemos construir una Argentina diferente en una América Latina diferente, con racionalidad, con diversidad, con prudencia. Nuestro destino no es ser granero del mundo, sino asumirnos como bloque con nuestros hermanos de América Latina para discutir con los otros bloques. El diario La Nación expresa a la oligarquía, es la continuidad de la historia desde Mitre hasta Martínez de Hoz, siempre en defensa de intereses que no tienen nada que ver con los del país.
Le preguntaron por la relación con el grupo Clarín y por el decreto que prorrogó por diez años todas las licencias de radiodifusión. Eso es culpa de Alberto Fernández –respondió entre risas, propias y del aludido–. Luego explicó que asumió la presidencia con apenas el 22 por ciento de los votos. La Plaza de Mayo estaba llena de gente que quería comer, que había perdido toda esperanza. Personas importantes de mi partido se reunieron conmigo y me plantearon que iban a poner un corte a los juicios por el terrorismo de Estado. Les dije que no me quitaran la posibilidad de que yo capitalizara ese gesto fuerte, que esperaran. Por suerte me creyeron y me dieron tiempo. No podía contar lo que pensaba porque me echaban en dos o cuatro días. Llegué como pude, en una Argentina quebrada, con la tapa de los diarios encendidas cada vez que llegaba el delegado del FMI a imponernos condiciones. Cuando iba a España me querían matar, sólo podía pelearme con los empresarios. Teníamos una fuerza propia nula. Pese a eso no le cedimos espacio a los personeros de los intereses de siempre y fuimos construyendo nuestra fuerza. Respecto de Clarín, cada gobierno le hizo alguna concesión, fue cediendo, por la idea de que de otro modo Clarín te destruye. Yo entiendo la crítica que me hacen a la prórroga de las licencias, pero con toda sinceridad tengo que decirles que de otro modo otros tres canales quebraban y Clarín se quedaba con todo. Sé que es discutible lo que hicimos, pero sentíamos que no había otra alternativa. Pero otras concesiones no hicimos, soportamos dignamente el apriete. Para hacer ciertas cosas hay que tener el poder necesario. Ahora Cristina planteó la nueva ley de radiodifusión.
Aciertos y errores
Nos proponemos reconstruir un espacio que estaba dormido, en forma paulatina, con aciertos y con errores. Si nos hubiéramos apurado, no estaríamos aquí. Nos propusimos consolidar la retaguardia y cada vez que podíamos hacer actos de vanguardia. Tuvimos que demostrar que el progresismo podía administrar. Recuerden en qué condiciones asumimos. A pocas horas de estar en el gobierno la Corte Suprema amenazó con dolarizar la economía y hacer reventar todo. Ahí no nos quedó otro camino que sanear la Corte Suprema. Y ese proceso, que la sociedad reclamaba y valoró, fue junto con la anulación de las leyes de punto final y obediencia debida lo que parió mi gobierno. Del mismo modo siento que este conflicto que ya no es por las retenciones sino por el modelo económico y el poder político va a parir el gobierno de Cristina. Si yo les pregunto por la ley de comercialización de granos, dudo que sepan que sigue vigente la de Martínez de Hoz. Esto es algo que nuestra presidente descubrió ahora, en medio del conflicto. Tenemos que llenar de neuronas el Estado para que podamos saber esas cosas sin necesidad de un conflicto. Estos señores van a perder más de lo que esperaban, porque ahora se está descubriendo el fraude que le hacían al Estado.
Del infierno al purgatorio
Salimos del infierno, pero ahora hay que resolver cómo salimos del purgatorio, que está lleno de pecados, y desarmar el esquema jurídico que nos montaron en medio siglo. Hay que construir un nuevo espacio político. En los 90 apareció una alternativa en la que muchos confiaron, pero terminó siendo parte del espacio del adversario. La decantación se va produciendo en forma espontánea. La Federación Agraria representa otras cosas que las que se creían. El 70 por ciento de sus miembros viven de rentas y por eso se acercan a la oligarquía, porque tienen los mismos intereses. Esta es la Federación Agraria de la renta, y se maneja con un discurso tramposo, que no da cuenta de este cambio. El señor Buzzi hizo algo imperdonable, que fue llevar a una madre de Plaza de Mayo al acto de la oligarquía, con tal de mostrarse progresista. Los pañuelos son intocables.
La CTA y los progresistas
Con la CTA tenemos una larga relación, con Víctor De Gennaro, pero hubo muchos problemas que no resolvió, por vacilaciones, por falta de ductilidad y por esa aspiración de ser siempre diferente. Así terminan votando con la Sociedad Rural. Los fiscales de todos, los que se ofrecen como garantía para corregir errores de nuestro gobierno, que tiene aspectos amarillos, aquellos que estuvieron con la señora que no quiero nombrar, votan con la oligarquía. Digámoslo con claridad, si perdíamos en Diputados hoy no teníamos más a nuestra presidente. No tuvieron grandeza ni solidaridad. Eso no los convierte en malos sino en mediocres.
Este fue uno de los temas que provocaron más réplicas. Uno de los asistentes dijo que el voto de Claudio Lozano en el Congreso, que los intelectuales repudian tanto como Kirchner, no evita la discusión sobre la personería de la CTA, que es el instrumento que los sectores progresistas supieron construir a lo largo de muchos años de lucha contra el modelo neoliberal. Kirchner respondió que conversa a menudo con los actuales dirigentes de la CTA, igual que la presidente, y recordó que le había hecho un reconocimiento público en su conferencia de prensa desde el Partido Justicialista. Se han generado en los últimos tiempos interlocuciones que otras actitudes habían cerrado. Roberto Baradel, secretario general de los docentes de la provincia de Buenos Aires, le informó que el secretario general de la CTA, Hugo Yasky convocaba a la Plaza de los dos Congresos el martes, junto al intendente de Morón Martín Sabbatella y a dirigentes de otras organizaciones y de los intelectuales de Carta Abierta, así como lo habían hecho el 16 de junio, con la consigna “Más democracia, más distribución”. Kirchner dijo que reconocía esos gestos y que el gobierno debía profundizar las asignaturas pendientes, la inversión en vivienda, en energía, en la calidad del trabajo. Los acuerdos del Bicentenario deben darse en un marco de pluralidad. Debemos pasar del individualismo a la construcción colectiva. Si hay ruido es porque estamos vivos.
El tren bala
No podía faltar una pregunta sobre el tren bala. Cuando Kirchner dijo que el país lo necesitaba y que no era tren bala sino tren rápido, una silbatina saludó su respuesta. Desde la audiencia alguien recordó cómo se viaja en el Gran Buenos Aires. Sin alterarse Kirchner dijo que sería una cobardía decir que se trató de un error. Explicó que formaba parte de un plan general de reconstrucción del sistema ferroviario, destruido por el neoliberalismo, que incluye el soterramiento del ferrocarril Sarmiento, la electrificación del San Martín y el Roca y la recuperación del Belgrano Cargas. A veces compramos el símbolo que nos coloca el enemigo. Ser progresista no es tenerle miedo al progreso. En una referencia general al proceso de privatizaciones, mencionó que a las telefónicas les vendieron hasta los cables y que a Aerolíneas Argentinas no le quedó nada, por lo que la recuperación va a ser discutida.
Canal 7 e INDEC
Una de las preguntas, del editor Aurelio Narvaja, fue sobre canal 7, que en lo más caliente del conflicto transmitía el campeonato de básquet en Chañar Ladeado. Kirchner dijo que sobre esos temas debían preguntarle a Alberto Fernández, porque él no formaba parte del gobierno. Fernández respondió que el canal 7 se ve en todo el país. Desde la audiencia lo interrumpieron: “Por eso mismo”. Cuando lo dejaron continuar, Fernández explicó que en Buenos Aires, canal 7 es una oferta entre muchas, pero que en muchos lugares del interior es el único canal que se ve, y esto implica una demanda distinta, de la que no se puede suprimir el entretenimiento. Agregó que con la designación del periodista Felipe Yapur había mejorado la cobertura informativa, que se estaban intercalando flashes informativos cada media hora, para competir con los canales privados de aire y que la solución al problema que se planteaba era el lanzamiento de un canal de noticias de canal 7, que ya está listo para comenzar a transmitir, en cuanto solucione el conflicto tradicional por el encuadramiento sindical de los trabajadores, en el sindicato de prensa y/o en el de televisión.
Una antigua funcionaria del INDEC le preguntó cómo era posible que una colaboradora de todos los gobiernos, como Ana María Edwin, estuviera al frente. Kirchner dijo que habría que preguntarle al jefe de gabinete, pero respondió que el INDEC había sido copado por las consultoras y que funcionarios importantes del organismo trabajaban para favorecer a los tenedores de bonos indexados que más cobran cuanto más alto es el índice de precios al consumidor. El INDEC es parte del problema general del Estado. Miren lo que pasó con la ONCCA. A pedido de los asistentes, Alberto Fernández tuvo que explicar que era el organismo de control de la comercialización agropecuaria. Kirchner explicó que durante su gobierno, sin que él lo supiera, la ONCCA trabajó en contra. Tenemos errores y la voluntad es corregirlos. Ahora hay allí un buen funcionario, Ricardo Echegaray, que está descubriendo muchas cosas. El enemigo trata de producir un quiebre en lo que hacemos bien. Por eso no es bueno que nos martillemos todo el día los dedos por lo que no nos sale del todo bien.
Cooke y los jóvenes
El director de la Biblioteca Nacional, Horacio González, le preguntó por los legados históricos, no porque crea en la repetición de la historia, sino para fijar nuestro diccionario, ¿qué peronismo, qué socialismo, qué nacionalismo de izquierda? En especial quiso conocer qué significaba para él John William Cooke. Kirchner dijo que era necesario no volverse dogmático, no aislarse del pueblo, para construir el campo de la Nación. No quiero poner nombres. Construyamos y después pongámosle el nombre y no al revés como hacíamos antes. Dijo que conoció a Cooke en sus años de militancia en la FURN de La Plata. “Fue un gran compañero y trasciende largamente al peronismo.”
El martes en la plaza
El martes estaremos en la plaza porque hemos aprendido la lección de la historia. No se puede dar un paso atrás, regalar las ideas ni la calle. La provocación nos obliga a convocar en pluralidad. Como dijo nuestra presidente, que vayan a elecciones y que discutan en la democracia. La democracia sin contenido sirve de poco, pero sin democracia no se puede vivir. Tenemos que llenar la democracia de contenido. Esta es una oportunidad histórica, si nos animamos a defender la mesa de los argentinos, y a ser autocríticos para corregir nuestros errores.
Yo soy más intuitivo que inteligente. El 18 de junio sentí que pasaba algo diferente, que estábamos en un punto de inflexión, que alumbraba un nuevo pensamiento, una nueva conciencia moral transformadora, la posibilidad de volver a creer. A la banda del desenlace vamos a tener que agradecerle que nos haya ayudado a despertar. Una gran asignatura pendiente es la construcción de espacios para que todo eso pueda expresarse. Ustedes tienen que construir esos espacios. Las grandes cosas siempre nacen en medio de una convulsión.
El sub-30
Una integrante del sub-30, que se presentó como militante juvenil del peronismo preguntó por el rol de la militancia y el trasvasamiento generacional. Kirchner dijo que lo que más lo alentaba era ver cómo la política volvía a los jóvenes. Se terminó la generación del miedo y la del discurso único neoliberal. Pero el trasvasamiento generacional fue una de las grandes mentiras que se usaron para encorsetar a una generación, por decirlo en forma suave, nos engañaron con esa palabra. Es importante que los jóvenes participen, que no esperen que los llamen, que discutan todo y que disputen. No es cuestión de edad sino de neuronas. Sean implacables con nuestras claudicaciones, que nadie los va a cercenar por ello. En la mesa de la discusión del poder no se pierde pureza. Por no entenderlo, le regalamos el poder a los sinvergüenzas. Tuvimos un problema cuando nosotros éramos jóvenes. En nuestra JP algunos creíamos que había que hacer política, participar en la democracia, pero también hubo quienes entendieron que tenían que tomar otro camino, militarista. Esa discusión ha sido zanjada por el tiempo y por eso ahora decimos que queremos más democracia, más política. Ustedes jóvenes, participen, no regalen espacios, sean parte de las instituciones, no se queden afuera para después tener que ir a esos despachos que podrían haber ocupado a pedir algo a quien los ocupa y si no los escuchan radicalizarse y contribuir al fracaso de todo.
El martes preveo mucha presencia espontánea, de gente humilde que está harta de la extorsión. Nuestro proyecto es seguir avanzando, consolidar la democracia, profundizar los aspectos pendientes. Sólo la reacción masiva del pueblo puede evitar que nos hagan lo mismo que a Allende. Cristina estaba viendo un documental sobre el 73 chileno, con corte de rutas, desabastecimiento, cacerolazos, el alineamiento de los medios de comunicación y la desventaja en el Congreso. Algunas cosas coinciden, pero otras son diferentes. No hay golpismo en nuestras Fuerzas Armadas y el Congreso está actuando en forma responsable y reflexiva. Aquí los cortes los realizan los sectores más concentrados, con su apéndice payasesco. El pueblo argentino tiene una actitud de mayor profundidad, debido a lo que nos pasó. No hay que perder la calma. Nos están provocando, respondamos con mas democracia y convivencia, con paciencia oriental.
Un joven geógrafo, también del sub-30 dijo que desde el punto de vista racional, quería ofrecer la ayuda de la mesa de científicos de Carta Abierta, en la elaboración de las futuras leyes de Energía y de Transporte, pero que también quería transmitirle un mensaje afectivo. “Gracias por habernos hecho creer que es posible un país distinto. Yo soy hijo de gorila y sos el primer peronista que voté. Estoy seguro de que no me equivoqué.”

10 julio 2008

Seis años y medio en Guantánamo:

«No teníamos ningún derecho, ¡ni siquiera a la huelga de hambre!»


Caroline Stevan Le Temps
Traducido por Caty R.

El periodista de Al Jazeera Sami Mohieldin El Haj, ha pasado seis años y medio en la cárcel estadounidense de Guantánamo, ubicada en la isla de Cuba. Liberado a principios de mayo, ha viajado a Ginebra para dar testimonio de su calvario ante las Naciones Unidas.
Ataviado con un traje y corbata impecables a pesar de los 30 grados, gafas de montura dorada y empuñando un bastón, Sami Mohieldin El Haj parece un dandi. Hace sólo dos meses se hallaba entre «lo peor de lo peor», los presos de Guantánamo vestidos con pijamas de color naranja. El sudanés fue apresado a finales de 2001 mientras hacía un reportaje en la frontera entre Pakistán y Afganistán para la cadena de televisión de Qatar Al Jazeera.

Preso durante seis años y medio sin cargos, el periodista está en Ginebra para presentar su caso ante el Alto Comisario de las Naciones Unidas para los derechos humanos. Hay un procedimiento en marcha, gracias a la fundación Alkarama, para que se reconozca el carácter arbitrario de su encarcelamiento, previo a la actuación penal.

Háblenos de las circunstancias de su detención en 2001, ¿está relacionada con su trabajo de periodista?

Dejé Doha –donde trabajaba para Al Jazeera desde hacía dos años– en octubre de 2001 con el fin de cubrir la guerra de Estados Unidos contra Afganistán y la caída de los talibanes. Me detuvieron el 15 de diciembre de 2001 en la frontera paquistaní, a pesar de que tenía todos los papeles en regla. Los propios interrogadores me dijeron que debía de ser un error, que me liberarían enseguida. En realidad me detuvieron y he estado en prisión tanto tiempo porque trabajaba para Al Jazeera y a los estadounidenses no les gusta la forma en que esta cadena cubre los acontecimientos.

En el marco de sus investigaciones, ¿se entrevistó con talibanes o con miembros de Al Qaeda?

Sí, me entrevisté con Abu Hafs, considerado el número tres de Al Qaeda, pero estoy seguro de que mi detención no tiene ninguna relación con eso. En Afganistán entrevisté a personas de todas las opiniones, es mi trabajo. ¡Y si hubiera podido hablar con Bin Laden, lo habría hecho! Durante estos seis años y medio en prisión me interrogaron más de 200 veces: el 95% de las preguntas giraban en torno a Al Jazeera. Incluso me propusieron trabajar como espía para los servicios secretos estadounidenses en mi cadena de televisión.

Le trasladaron a Guantánamo en junio de 2002. ¿En qué condiciones estuvo prisionero?

¡Estábamos aislados, maltratados y sin ningún derecho, ni siquiera a la huelga de hambre! Hice varias –la última vez aguanté desde enero de 2007 hasta mayo de 2008, fecha de mi liberación– pero me hincaban tubos por la nariz para obligarme a tragar enormes cantidades de alimento que me provocaban vómitos y diarreas. Y durante ese «tratamiento», me ataban a una silla de forma que me resultaba imposible moverme. También nos impedían dormir, dejaban la luz encendida todo el tiempo, nos metían en celdas heladas, nos envolvían en banderas estadounidenses e israelíes, pisoteaban el santo Corán, nos desnudaban y además nos humillaban sexualmente.

Lleva un bastón. ¿Se debe a los maltratos?

Me obligaron a saltar del avión durante un traslado a la prisión de Bagram y se me rasgaron los ligamentos de la rodilla. Después las torturas –como obligarnos a estar en cuclillas durante muchas horas– han originado que no pueda curarme nunca.

¿Qué le ayudó a resistir durante esos seis años y medio?

Los periodistas debemos asumir que tenemos una misión. En 2001, cuando me fui a cubrir la guerra, dejé a mi mujer y a mi hijo de un año sabiendo que podrían pegarme un tiro. Era consciente del peligro. Después, cuando estaba preso, me dije que estaba allí como testigo, que debía recordarlo todo para poder contarlo después.

¿Tuvo contactos con su familia, con algún abogado, durante la detención?

Tuve acceso a un abogado a mediados de 2005, un británico que es un gran luchador por los presos de Guantánamo. En cuanto a mi familia, tuve algunos contactos gracias al CICR (Comité internacional de la Cruz Roja ), pero las cartas llegaban de forma irregular, a menudo con seis meses de retraso, a veces dos años.

¿Cómo explica su liberación?

Existe una gran movilización de ONG y periodistas, también hay un procedimiento en curso ante la ONU. Eso debió de presionar sobre Estados Unidos.

¿Cómo vive hoy?

Retomé mi trabajo en Al Jazeera, donde hemos creado un departamento de derechos humanos del que soy director. También voy a trabajar en un libro o un documental sobre mi experiencia. Sólo podré olvidarme de Guantánamo el día que lo cierren. Sigue habiendo 269 personas encerradas allá. Algunas se han vuelto locas.

Original en francés:

http://www.letemps.ch/template/international.asp?page=4&article=234984

Caroline Stevan es redactora de la publicación suiza Le Temps.

Caty R. pertenece a los colectivos de Rebelión, Cubadebate y Tlaxcala. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar a la autora, a la traductora y la fuente.

ARGENTINA: INFLACIÓN, AGRONEGOCIOS Y CRISIS DE GOBERNABILIDAD

ARGENTINA: INFLACIÓN, AGRONEGOCIOS Y CRISIS DE GOBERNABILIDAD

Jorge Beinstein − Rebelión

Hacia mediados de Junio la confrontación entre el gobierno y las asociaciones patronales del campo parecía haber llegado a un punto de ruptura total, pero no fue así, pocos días después las aguas se calmaban. La presidente decidía transferir al Parlamento la decisión final sobre los impuestos a la exportación de productos agrícolas, es lo que esperaban los empresarios rurales para levantar su lockout que empezaba a desgastarse rápidamente al igual que la popularidad del gobierno. Fue el fin provisorio de más de cien días de enfrentamiento luego de los cuales, como dicen ahora algunos politólogos, “Argentina ya no es la misma”. La imagen de la presidenta había llegado a un nivel de deterioro solo comparable con el del ex presidente De la Rua en diciembre de 2001, sus convocatorias a la movilización en apoyo al gobierno habían enardecido en su contra a las clases altas y a sectores crecientes de las clases medias. Por su parte los ruralistas habían extendido su influencia unificando detrás de ellos al conjunto de la oposición de derecha y a vastos sectores de las clases medias rurales y urbanas, en este último caso incluso a grupos medios-bajos afectados por un proceso inflacionario que a lo largo de los últimos meses ha deteriorado su nivel de vida. Sin embargo su radicalización los llevaba a un callejón sin salida, especialmente en el caso de la pequeña burguesía agraria prospera, una suerte de “nuevos ricos” furiosos ante las cargas fiscales que enturbiaban sus expectativas de ganancias abundantes y ascendentes. La intransigencia extremista a que habían llegado en sus exigencias era de hecho una convocatoria al golpe de estado, en el pasado tal vez su deseo se hubiera podido materializar, pero ahora, a un cuarto de siglo del fin de la última dictadura militar, la capacidad de intervención de las Fuerzas Armadas es casi nula, su degradación institucional y la lápida moral que pesa sobre ellas llamada genocidio hace impracticable esa posibilidad. La otra alternativa golpista era la de una pueblada de derecha (una suerte de 2001 al revés) amplificada por los medios de comunicación y finalmente manipulada por un sector del sistema institucional (judicial, parlamentario nacional, gobiernos provinciales, etc.). Pero los dirigentes de las derechas política y rural no estaban dispuestos a intentar semejante aventura, en primer lugar porque el actual gobierno más allá de su imagen progresista ha respetado integralmente al sistema neoliberal dominante heredado de los años 1990 y en consecuencia núcleos decisivos del poder económico no apoyarían de ninguna manera el desalojo de la presidenta. En segundo término porque ese hecho habría abierto una suerte de caja de pandora, un desorden general que unido al más que probable hundimiento de las clases populares acorraladas por el alza de los precios de los alimentos podría haber generado una avalancha muy extendida de protestas sociales. Y finalmente porque hacia mediados de junio pese a la persistente agitación de los medios de comunicación la popularidad del derechazo mostraba serios signos de deterioro, el alza de precios y la amenaza de desabastecimiento comenzaban a producir reacciones hostiles hacia los ruralistas provenientes de importantes sectores de las clases medias y bajas. Las asociaciones tradicionales de la burguesía terrateniente como la Sociedad Rural que a lo largo del conflicto habían mantenido un perfil relativamente moderado presionaron con fuerza para desacelerar la protesta. Los nuevos ricos del mundo agrario (pequeños y medianos rentistas y agricultores) fueron de hecho la masa de maniobras del bando de los agronegocios, se creyeron sujeto de una suerte de cruzada gaucha contra el “estado-ladrón” que les quería cobrar tributos extraordinarios. Por debajo de las escarapelas y banderas patrias se movía azuzada por las clases altas una clase media agraria mezquina que pretendía apropiarse de una parte sustancial del botín de super ganancias del negocio exportador.
Sin embargo sería un grueso error limitar el fenómeno a ese aspecto socioeconómico, el abanico civil movilizado contra el gobierno fue mucho más amplio, se extendió a las ciudades, cobró ímpetu en los grandes conglomerados urbanos incorporando a importantes sectores medios la mayor parte de ellos sin vínculos materiales directos con el mundo agrario.
Es cierto que en los barrios acomodados de Buenos Aires, por ejemplo, la vanguardia de los cacerolazos fueron las “cacerolas de teflón” esgrimidas por los ricos acompañados por nostálgicos de la última dictadura militar, pero el movimiento se extendió a las zonas de clase media y fue visible la simpatía despertada en sectores importantes de clase media urbana baja.
La desestabilización
Las movilizaciones promovidas por el gobierno se realizaron a fuerza de aparato, el clima entre los trabajadores fue de apatía o indiferencia y en ciertos casos de repudio no muy entusiasta a la derecha, el activismo pro gubernamental a veces autocalificado como “anti oligárquico” fue claramente minoritario.
Un factor decisivo del ascenso opositor en las capas medias y de alejamiento respecto del oficialismo en las clases bajas (donde la presidenta hizo su mejor cosecha de votos en 2007) es la inflación que ha deteriorado rápidamente los ingresos reales de los asalariados.
Actualmente la derecha política y su paraguas empresario señalan a la inflación como el enemigo principal a combatir para lo cual vuelven a levantar las tradicionales recetas neoliberales centradas en el llamado “enfriamiento de la economía” alcanzado a través de la reducción del gasto público y del freno a los salarios. El resultado sería un rápido incremento de la desocupación y la precarización laboral y el achicamiento de la demanda de las clases bajas pero no de los beneficios empresarios que se mantendrían o aumentarían gracias al descenso de los costos salariales reales. Con menores gastos el Estado podría preservar el superávit fiscal sin necesidad de aumentar los impuestos lo que beneficiaría obviamente a empresarios y clases altas en general. Allí se detiene la ofensiva liberal, porque según ellos el Estado debería seguir interviniendo en el mercado cambiario acumulando dólares y sosteniendo así un dólar artificialmente muy alto lo que permitiría mantener o aumentar los altos ingresos en pesos de los exportadores industriales y agropecuarios. En este esquema económico la gobernabilidad solo podría ser sostenida con dosis crecientes de represión social y con la consolidación del bloque reaccionario (clases altas y medias) tal como se ha ido conformando en los últimos meses. Pero ambas condiciones son de muy difícil obtención, las bases populares han cambiado mucho desde la década pasada, la experiencia de 2001-2002 marca un punto de inflexión casi irreversible. Si se impone la opción neoliberal la generalización y radicalización de las protestas populares conformaría un panorama de alta turbulencia al que seguramente se incorporarían sectores intermedios que afectados por la concentración de ingresos abandonarían sus delirios elitistas para volver a mirar con simpatía a los de abajo.
Por su parte el gobierno trata desde hace algo más de un año de enfrentar la inflación con medidas puntuales que no consiguen frenar el proceso. Desde el ocultamiento de la realidad manipulando las estadísticas hasta los acuerdos de precios sectoriales pasando por toda clase de negociaciones con grupos empresarios y burocracias sindicales, fue desplegado un complicado juego destinado ahuyentar el clima inflacionario preservando la alianza social y mediática que había sido la base de la gobernabilidad desde 2003.
El gobierno temía que dicha alianza se rompiera desde abajo, desde el espacio de los trabajadores debido a la persistente degradación de los salarios reales pero se rompió por arriba, desde el mundo de los agronegocios, desde las capas sociales más beneficiadas por la estrategia económica kirchnerista desatando una ola reaccionaria cuya magnitud y radicalidad sorprendió a todos, al gobierno por supuesto pero también a sus instigadores directos, los dirigentes empresarios rurales.
La aplicación de impuestos o retenciones móviles a la exportaciones agrícolas, que apuntan centralmente a las ventas externas de soja no constituyen una medida fiscalista, el estado dispone de una amplia variedad de fuentes tributarias alternativas y cuenta con un superávit fiscal considerable, su objetivo es el sistema de precios, la inflación empujada por la repercusión interna del alza internacional de los precios de los productos agrícolas. Midió muy mal las posibles repercusiones de la medida pero ¿quien las midió bien?, ni los dirigentes patronales agrarios, ni los medios de comunicación que los apoyan, sospechaban la ola de protestas que se desataría y mucho menos la rápida conformación de una masa social reaccionaria cuyo volumen y dinamismo no tiene precedentes en el último medio siglo. Par encontrar algo parecido deberíamos retroceder hasta 1955 cuando un enorme bloque de clases medias y altas apoyó (impulsó) al golpe militar antiperonista, también en ese entonces como ahora salpicado con brotes racistas contra los pobres.

Inflación, capitalismo realmente existente y agronegocios

El proceso inflacionario no es el resultado de un supuesto “recalentamiento” económico sino de una combinación de factores internos y externos cuya convergencia desborda tanto al oficialismo como a su oposición de derecha.
Desde el angulo de los costos productivos, la inflación internacional hizo subir los precios de una amplia variedad de insumos importados, esa tendencia se vio reforzada por la política de dólar alto en beneficio de los exportadores.
Pero un factor decisivo ha sido la carrera entre salarios y beneficios empresarios. Tomando como base las estadísticas oficiales los salarios reales cayeron en promedio un 30 % en 2002 y comenzaron a recuperarse al año siguiente, hacia 2007 ya se encontraban casi en el nivel de 2001, antes del desplome, pero eran todavía inferiores a los de mediados de los años 1990.
Tenemos que tomar en cuenta tendencias de largo plazo como las del crecimiento de la tasa de desocupación y de la concentración de ingresos, las mismas fueron avanzando lentamente desde mediados de los años 1950 a través de un movimiento zigzagueante expresión de la puja entre los sindicatos y las empresas, el golpe militar de 1976 aceleró su marcha que adquirió mayor velocidad en los años 1990. En 2001-2002 se produjo el derrumbe de los salarios y del gasto público en términos reales pero desde 2003 la recomposición económica produjo un gradual incremento de la ocupación que creció cerca del 20 % entre 2003 y el primer trimestre de 2007, de los salarios reales (crecieron algo más del 30 % en el mismo período) y de la participación de los trabajadores en el Ingreso Nacional: 23 % en 2003 y 28 % a comienzos de 2007 aunque todavía inferior a la de 2001 próxima al 31 % , todo esto siguiendo las estadísticas oficiales (1). Es muy probable que dichas estadísticas exageren las cifras positivas, además la recomposición salarial fue muy despareja, sin embargo resulta evidente que entre 2003 y 2006, el período de gloria del kirchnerismo, las tres variables arriba mencionadas aumentaron. Frente a ello el conjunto de la clase capitalista aprovechó en una primera etapa los bajos salarios reales para acumular beneficios festejando la expansión general de la demanda interna. Pero cuando entre fines de 2006 y comienzos de 2007 los salarios reales comenzaron a aproximarse a los niveles de 2001 los empresarios reaccionaron tratando de revertir la situación; comerciantes, industriales, productores agropecuarios, etc., fueron aumentando los precios de sus productos. Desde su punto de vista los aumentos en los precios de insumos y de los salarios estaban comprimiendo margenes de beneficios hasta niveles “inaceptables”, para ellos 2001-2002 (al igual que 1976) marcaba un hito histórico irreversible.
La primera oleada inflacionaria fue suave y pudo ser absorbida por el conjunto de la población (incluidos los asalariados) y las relativamente pequeñas retracciones iniciales de la demanda en las clases bajas fue más que compensada por incrementos paralelos en la demanda de las clases superiores. Más adelante la reconcentración de ingresos (paralela al deterioro de los salarios reales) impulso con mayor fuerza el fenómeno de “inflación de demanda” proveniente de los sectores medios-superiores y altos.
El empujón final lo produjo la aceleración del alza de los precios internacionales de los productos agrícolas repercutiendo sobre el sistema interno de precios (y sobre las expectativas de superbeneficios en las clases altas y medias del mundo rural).
Como ya lo señalé el gobierno cuyo negocio principal es la “gobernabilidad”, madre del poder político y de todos los negocios oficiales, reaccionó tratando de imponer retenciones móviles a las exportaciones agrícolas partiendo de la base de que sus precios futuros, en un horizonte previsible, serán cada vez más altos. Fue a la vez una medida defensiva y preventiva que provocó el amotinamiento ya conocido lo que a su vez aceleró el proceso inflacionario.
En uno de sus primeros discursos, al iniciarse la protesta rural, la presidenta señaló estar “en contra de la lucha de clases”, lo expresó como una suerte de “principio doctrinario” irrenunciable; como lo estamos viendo se podrá estar a favor o en contra pero la lucha de clases existe. El fundador de su movimiento solía repetir hace varias décadas una y otra vez que “la única verdad es la realidad”, queda abierto el debate acerca de si se trataba o no de un principio doctrinario o sobre el significado filosófico del concepto de “realidad” , etc., pero no podrá negarse que constituía un llamado a la sensatez y a la desacralización de fantasías irracionales, por ejemplo (si nos situamos en la Argentina actual) la ilusión respecto de un capitalismo armónico, estable, aunque subdesarrollado y crecientemente dominado por los agronegocios (inmersos en una avalancha de superganancias especulativas) y en medio de una formidable crisis global.
La larga marcha del parasitismo financiero

Los agronegocios aparecen hoy como la cabeza, el área más prospera del capitalismo argentino, la agresividad de sus huestes, su tono autoritario ha llevado a diversos grupos y comunicadores pro gubernamentales a calificar al fenómeno de “renacimiento oligárquico”, de resultado de la “reprimarización económica”, de retorno al viejo sistema agroexportador sobre el que la aristocracia terrateniente colonial asentó su poder hace algo más de un siglo, desplazado después por la industrialización y el primer peronismo.
Esa imagen oculta el carácter claramente “financiero” de los agronegocios y en consecuencia su pertenencia al movimiento global de financierización ascendente desde hace cuatro décadas que ha terminado por establecer su hegemonía sobre la economía mundial. La masa total de fondos que circulan en sus redes especulativas se aproxima a los mil millones de millones de dólares (equivalente a casi 16 veces el Producto Bruto Mundial), solo los negocios con los llamados “productos financieros derivados”, registrados por el Banco de Basilea, rondan los 600 millones de millones de dólares. Esta hipertrofia parasitaria ha impuesto su sello subcultural a las más variadas actividades productivas tanto en los países centrales como en los periféricos, es una de las causas decisivas de la inflación internacional (cuyo pilar fundamental es obviamente la explosión del precio del petróleo) y la principal fuente nutricia de la depredación ambiental planetaria.
Dicha tendencia, expresión de decadencia civilizacional, atrapó a las sociedades latinoamericanas hace ya mucho tiempo. El inicio de la declinación de la economía argentina suele establecerse en el segundo lustro de los años 1970, durante la dictadura militar, cuando emergió dominante el sector financiero como cabeza de un sistema más vasto de actividades especulativas que fue dejando en un segundo plano a los sectores productivos, principalmente la industria. Entre 1976 y 1981 el sector industrial creció apenas un 2% en términos reales, mientras el financiero lo hizo en casi 150% (2).
En Argentina el nacimiento de la hegemonía financiera, que desde el comienzo asumió formas mafiosas, apareció como resultado del agotamiento y descomposición del proceso de industrialización (subdesarrollada) evidente desde fines de los años 1960 cuya más alta expresión política fue el primer gobierno peronista (1945-55). Dicho proceso nunca había podido superar el viejo esquema agroexportador, con el que coexistió de manera inestable y confusa: dependía para funcionar de las divisas de las exportaciones provenientes del sector rural, lo que determinaba una debilidad estratégica fundamental en su inserción internacional. Esto prosiguió hasta mediados de los 1970, en un contexto de interminable sucesión de golpes y contragolpes de Estado y asociaciones intersectoriales de las que participaban las transnacionales que iban ocupando posiciones, los acreedores externos, los industriales más o menos "nacionales", los intereses de la alta burguesía rural y comercial, los sindicatos, etc., en una suerte de eterno "empate" donde ningún sector conseguía prevalecer de manera durable. En los hechos se iba produciendo poco a poco la recolonización del aparato económico argentino (a través de la deuda externa, las inversiones extranjeras, el debilitamiento comercial) al mismo tiempo que se concentraban los ingresos y se degradaba el Estado. Este retroceso general debilitaba, quebraba una tras otra las zonas de protección económicas, institucionales y sociales, transformando al capitalismo local en su conjunto.
La dictadura instalada en 1976 produjo un cambio cualitativo, marcado por la avalancha especulativa, la caída salarial y la apertura importadora salvaje, coincidente desde la especificidad periférica argentina con el proceso global de dominación financiera.
El predominio de los agronegocios debe ser visto en consecuencia como la resultante (la más reciente degeneración socioeconómica nacional) de ese movimiento externo-interno, la dinámica del mundo rural argentino de hoy es inexplicable sin la introducción de términos como “pool de siembra”, “fondo fiduciaro” o “rentista rural”. Por otra parte su auge es el producto del alza acelerada de los precios internacionales de los productos agrícolas: componente de la crisis mundial del capitalismo, resultado del agotamiento tecnológico de la modernización agrícola convertida en mega depredadora de recursos naturales, generadora de hambrunas en vastas zonas subdesarrolladas, desestabilizadora de economías centrales y periféricas.
De todos modos la “cultura financiera” de los centros dinámicos del sistema rural argentino no significa la presencia de una “nueva burguesía” borrando por completo las viejas raíces oligárquicas. El proceso histórico ha sido mas complejo, las antiguas clases dominantes agrarias fueron mutando en las últimas décadas, sobre todo desde los 1990, algunos sectores desapareciendo del escenario, otros adaptándose con dificultades y finalmente los ganadores incorporándose de manera plena a los nuevos tiempos, asociándose con los recién llegados por lo general especuladores, estructuras financieras locales y transnacionales (en numerosos casos es casi imposible diferenciar estas dos últimas categorías). Hoy cuando observamos a la élite dirigente de la economía agraria encontramos viejos apellidos de la aristocracia rural combinados con personajes surgidos de los negocios rápidos de la era neoliberal, grupos financieros globales, etc. A este proceso de “financierización” han ingresado amplias capas de la clase media agraria en tanto socias de los nuevos emprendimientos o como rentistas.
Por otra parte no deberíamos oponer de manera esquemática los nuevos comportamientos a la antigua cultura “oligárquica”, muchas veces señalada erróneamente como “poco-capitalista”, “atrasada” desde el punto de vista del desarrollo burgués. Desde sus orígenes en el siglo XIX la élite pampeana estuvo impregnada de una gran dinámica comercial-financiera, su carácter colonial le otorgó una identidad “internacional” (pro europea), diversificó sus negocios en el área urbana donde por lo general residía, etc.
En consecuencia su última mutación hacia los agronegocios de alta tecnología no significó el ingreso a un mundo totalmente nuevo sino más bien el salto cualitativo de procesos recientes y también de otros muy lejanos en el tiempo.
Crisis de gobernabilidad

La economía mundial, con centro en los Estados Unidos, va ingresando en una situación caracterizada por la combinación de inflación y desaceleración productiva. El desorden inflacionario global llegó para quedarse seguramente durante mucho tiempo, acunado por la hipertrofia financiera, empujado por el alza incesante de los precios del petróleo, los alimentos y la commodities en general.
Los agronegocios actuales son entre otras cosas “negocios inflacionarios”, impulsados por (e impulsando) corridas especulativas internacionales (e intranacionales), golpes de mano y operaciones de corto plazo en procura de superganancias, acumulaciones veloces de liquidez destinada a ser reinvertida en ese rubro o en otros. La depredación de todo lo que se les cruza en el camino (recursos naturales, estructuras sociales, etc.) es una componente esencial de su comportamiento. En el caso específico argentino es posible afirmar que el clima cultural prevaleciente a comienzos de esta década (bien abonado por el período menemista) estaba perfectamente preparado para esa avalancha capitalista global, el gobierno de los Kirchner ahora victima del fenómeno lo alentó desde su llegada porque lo consideró un factor decisivo de la “prosperidad económica” que aseguraba la estabilidad institucional. Los records de exportaciones agrícolas (es decir el ascenso triunfal de los agronegocios) era presentado desde el oficialismo como ejemplo de éxito empresario de la nueva Argentina donde la acumulación de reservas dolarizadas, las altas tasas de crecimiento del PBI y el enriquecimiento de los poderosos solían ser asociadas a la integración social, la recuperación de salarios y empleos y la consolidación de la convivencia republicana.
Al parecer el “progresismo” había por fin encontrado la fórmula de la cuadratura del círculo: subdesarrollo capitalista prospero con inclusión de los de abajo y democracia representativa. Pero la fiesta duró menos de un lustro, los agronegocios fueron acumulando poder económico, mediático y político y en el primer semestre de 2008 ya estuvieron en condiciones de exponer su poderío y avanzar hacia una super concentración de ingresos.
Al hacerlo deterioraron gravemente no solo a la gobernabilidad progresista sino a la gobernabilidad en general: la inflación descontrolada y la irrupción de una masa social reaccionaria muy agresiva y extendida con claros brotes protofascistas puso al desnudo la debilidad del régimen político, su insuficiente legitimidad. De manera aparentemente “inesperada” ha comenzado la enésima de crisis de gobernabilidad de la historia argentina, la misma no ha sido originada por el derrumbe económico sino por la prosperidad (agroexportadora), su contexto internacional esta sobredeterminado por la crisis estanflacionaria global, la burguesía ganadora que la ha desatado difícilmente podrá transformar su dominio económico en un sistema integral y durable de control político de la sociedad, su ascenso es desestabilizante. De todos modos no parece preocuparle demasiado el futuro en general y mucho menos el futuro de la “democracia” virtual argentina, su obsesión es acumular grandes beneficios lo más rápido posible, su mundo es el del corto plazo y se corresponde con la vorágine nihilista de los centros financieros del planeta.
Mientras tanto el gobierno y la totalidad de los grandes medios de comunicación insisten en que Argentina se encuentra ante “una gran oportunidad” para enriquecerse gracias al ascenso vertiginoso de los precios de los alimentos, el hecho de que el mismo sumerja en el hambre a centenares de millones de seres humanos no parece motivar en ellos ninguna reacción ética. Su pequeña “racionalidad” amoral les impide percibir desde una visión racional más amplia la catástrofe hacia la que se encaminan mientras contabilizan sus ganancias extraordinarias, al zambullirse en el mar turbulento del área más inestable de la economía mundial con sus precios zigzagueantes y sus estampidas financieras.

jorgebeinstein@yahoo.com
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(1), Eduardo M. Basualdo, “La distribución del ingreso en la Argentina y sus condiciones estructurales”, Memoria Anual 2008, Centro de Estudios Legales y Sociales, Argentina.
(2), Jorge Beinstein, “Crisis de régimen en Argentina. Pujas internas en la dirigencia, descontento social”, Le Monde Diplomatique, “el diplo”, número 22, abril 2001.