26 noviembre 2007

Nuevo nombre, igual política

por Andrés Aldao


En este remanido juego de la política USA−Israel, todo el mundo se hace el tonto, el distraído, el que no comprende la terquedad palestina y asume y pondera la generosidad de los gobiernos israelíes.
El nuevo fabulero de la historia es el señor Ehud Cerolmert quién, siguiendo la tradición de todos los gobernantes israelíes, propone “condiciones paz” para los palestinos, es decir, incumplir como es habitual las violaciones las leyes internacionales y las resoluciones de la ONU, y legalizarlas, de una vez y para siempre.

Hay una sola condición para la paz: devolver los territorios rapiñados al pueblo palestino, aceptar el derecho de los refugiados palestinos a volver a sus casas, propiedades y tierras en Palestina e Israel. Y, además, indemnizar a los palestinos por los daños provocados por el ejército israelí en la Franja de Gaza, Judea y Samaria.

Todo acuerdo que se rubrique sin las normas que señalamos más arriba, será un pedazo de papel sin valor jurídico, político e histórico. No vale la pena extenderse, escribir dos palabras más... La historia es terca y nada generosa... ■

Halcones sobre Anápolis

La Conferencia de Anápolisis también se presenta como el escenario en el cual dirimirán espacios de poder los neoconservadores norteamericanos, que intentarán frustrar las conversaciones, y el ala más pragmática de la Casa Blanca.

Por Jim Lobe

Pese al casi universal escepticismo sobre las reales perspectivas de relanzar un serio proceso de paz para Medio Oriente en la cumbre de la semana próxima en la ciudad estadounidense de Anápolis, un grupo de neoconservadores intenta frustrar las conversaciones.


Personalidades de línea dura del American Enterprise Institute (AEI) y del Freedom Watch, campaña liderada por miembros de la Coalición Judía Republicana, lanzaron una ataque contra la reunión de alto nivel de la próxima semana, pues temen que tenga como resultado más presión a Israel para que haga concesiones territoriales.


El ataque, que se produce en medio de crecientes temores de los neoconservadores de que el presidente estadounidense George W. Bush se vuelque más hacia los "realistas" -el ala más diplomática en el gobierno- que a los "halcones" –el ala más belicista--, está dirigido principalmente contra la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, más que al propio mandatario.

Rice ha dedicado tiempo y fuerzas sin precedentes para viajar en los últimos meses a Medio Oriente, con el fin de procurar un acercamiento entre el primer ministro israelí Ehud Olmert y el presidente palestino Mahmoud Abbas que permita un acuerdo marco para llegar a la llamada "solución de los estados". La secretaria de Estado dijo confiar en lograr esa meta antes de que Bush abandone su cargo en enero de 2009.

"Las partes han dicho que harán esfuerzos para concluir un (un acuerdo final de paz) durante la administración de este presidente, y no es secreto que eso significa dentro de un año", dijo Rice a periodistas, subrayando que la reunión del 27 de este mes en Anápolis está destinada a lanzar un intenso esfuerzo de negociación para los próximos meses.

"Eso es lo que intentaremos. Nadie puede garantizarlo. Lo único que puedes hacer es hacer tu mejor esfuerzo", añadió.

Pero ese esfuerzo es anatema para los neoconservadores de línea dura, cuya presencia en el gobierno de Bush ha disminuido en los últimos dos años pero que mantienen influencia sobre todo a través del vicepresidente Dick Cheney y miembros clave de la Casa Blanca, en particular el número dos del Consejo de Seguridad Nacional, Elliott Abrams.

De hecho, entre los más prominentes halcones que se oponen a la reunión de Anápolis, a la que han sido invitados altos funcionarios y diplomáticos de 46 países y grupos multilaterales, se destaca David Wurmser, quien hasta agosto se desempeñaba como principal consejero de Cheney sobre Medio Oriente. Su oposición al abortado proceso de paz de Oslo data de inicios de los 90.

En un almuerzo con la prensa el lunes organizado por el derechista Proyecto Israel, Wurmser, ex director del programa para Medio Oriente del AEI, señaló que este es el peor momento para que el gobierno de Bush inicie un proceso de paz palestino-israelí, sobre todo considerando la importancia y las nuevas amenazas a los intereses de Estados Unidos, como Corea del Norte, Irán, Irak, Siria y Venezuela.

"Simplemente envía la señal equivocada", dijo, subrayando que, contrariamente a los argumentos de Rice y de los demás realistas, cualquier presión a Israel para que haga concesiones en este momento sólo fortalecerá a Irán y debilitará a los aliados árabes sunnitas de Washington en la región, que el gobierno de Bush propone convocar en una coalición contra Teherán.

Mientras Wurmser es quizás el más reciente ex alumno de la administración de Bush que habla públicamente contra Anápolis, otros neoconservadores de línea dura cercanos al ex primer ministro israelí Benjamin Netanyahu (1996-1999) también la emprenden contra el esfuerzo de paz.

La vicepresidenta para Estudios sobre Política de Defensa y el Exterior del AEI, Danielle Pletka, publicó una columna en el periódico The New York Times la semana pasada acusando a la administración de imitar las políticas del ex presidente Bill Clinton (1993-2001), sobre todo en lo que tiene que ver con Corea del Norte y con el proceso palestino-israelí.

Pletka afirmó que Abbas era "ineficaz" y lo acusó de "fingir". Además, criticó a Rice por supuestamente haber "pedido consejo no sólo a Bill Clinton, sino también a Jimmy Carter", premio Nobel de la Paz y presidente entre 1977 y 1981, criticado por los neoconservadores por su último libro "Palestine: Peace Not Apartheid" (Palestina: paz, no apartheid).

Por su parte, Bret Stpehens, columnista del diario The Wall Street Journal, también vinculó los esfuerzos de paz de Rice con Carter, aunque omitiendo que fue ese ex presidente quien forjó los acuerdos de paz de Camp David en 1978 entre Israel y Egipto.

Mientras, el presidente del Centro para Políticas de Seguridad, Frank Gaffney, también publicó una columna en The Washington Post en la que calificó a Rice de "fanática que perdió todo sentido de la realidad", y llamó "organización terrorista" al partido palestino Al Fatah, de Abbas, y lo incluyó entre otros grupos "neofacistas" como "Hamas (Movimiento de Resistencia Islámica), Hezbollah, Al Qaeda y los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Iraní".

"De esto sólo puede resultar un estado palestino. El fanatismo de Rice es una daga dirigida contra el corazón de Israel, y permitirá la creación de un nuevo y seguro refugio para el terrorismo, que combate a Estados Unidos y a otras naciones de Occidente", escribió Gaffney.


La fuente: Agencia de noticias IPS

Anápolis: entre el caos y la “paz justa”

En las circunstancias actuales, parece difícil contemplar la posibilidad de que de la conferencia de Anápolis surja una “paz justa” en la región. El mero eufemismo – “paz justa” – parece un disparate. ¿Se puede garantizar la convivencia intercomunitaria, la estabilidad regional, mediante una “paz injusta”? En este contexto, cabe preguntarse si la reunión de Anápolis no empieza con malos augurios.
Por Adrián Mac Liman
Las cancillerías y los medios de comunicación internacionales, en los últimos días, centran sus baterías en Anápolis, la capital del Estado de Maryland, que a partir del próximo día 27, albergará la Conferencia de Paz en Medio Oriente Este acontecimiento fue anunciado por el inquilino de la Casa Blanca allá por el mes de julio, cuando la mayoría de los politólogos dirigía sus miradas hacia Turquía, escenario del primer éxito de los llamados “islamistas moderados”, empeñados en retocar por vía pacífica las estructuras laicas del edificio republicano ideado en los años 20 del siglo pasado por Mustafá Kemal Atatürk.

El presidente Bush aludió en su primera intervención a la celebración de meras consultas sobre la situación en Medio Oriente; la idea de una conferencia internacional fue tomando cuerpo durante los primeros meses del otoño, coincidiendo con los viajes de la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, a la zona. La evaluación hecha en aquel entonces por la jefa de la diplomacia estadounidense resultaba más bien pesimista. Rice pudo comprobar in situ el sinfín de problemas pendientes, de reacciones contradictorias de todas las partes en el conflicto. No se trataba sólo de las posturas de Israel y la Autoridad Nacional Palestina (ANP), sino también y ante todo de las múltiples reticencias formuladas por Arabia Saudita, Líbano, Siria y Jordania, países interesados en la elaboración de un acuerdo de paz israelo-palestino. Para los estadistas árabes el aislamiento de Hamas en la Franja de Gaza, ideado por Israel con el apoyo de Estados Unidos, constituye otro factor de discordia en el ya de por sí inestable panorama político regional.

Señala el columnista del rotativo español ABC, que el polvorín de Gaza podría convertirse en la chispa de un nuevo conflicto con riesgo de contagio, como sucedió en Europa en 1914. Sin embargo, la Administración Bush apuesta por la presencia de medio centenar de gobiernos e instituciones internacionales y regionales en la cita de Anápolis, barajando probablemente dos opciones: el éxito compartido o un fracaso que la totalidad de los huéspedes debería asumir. La cita de Anápolis debería permitir a los interlocutores, exótico cóctel de naciones, que recuerda más una conferencia auspiciada por las Naciones Unidas que un intento de mediación de la única superpotencia mundial, hacer el inventario de los asuntos pendientes y tratar de buscar nuevos puntos de partida para posibles consultas venideras.

En el ámbito de las relaciones israelo-palestinas, es preciso hacer hincapié en las hasta ahora insolubles cuestiones relacionadas con el estatuto de Jerusalén, el derecho de retorno de los refugiados, el desmantelamiento de los asentamientos judíos de Cisjordania, la delimitación de las fronteras entre Israel y los territorios palestinos, las comunicaciones y el tránsito de personas y mercancías, etc.

A ello se debe sumar un acuerdo marco de convivencia y cooperación a escala regional, basado en la iniciativa de Arabia Saudita, avalada por el conjunto de los miembros de la Liga Árabe. Asimismo, cabe destacar el hecho de que algunos países de la zona, como Siria, por ejemplo, son partidarios de una solución global del conflicto, que implique la celebración de consultas entre Israel y la totalidad de los países vecinos.

Y si la nutrida participación árabe en esta cumbre sirve para reforzar la postura negociadora de Mahmud Abbas, los protagonistas son conscientes de que Tel Aviv y Washington llevan la voz cantante. En efecto, desde la firma, en septiembre de 1993, de los Acuerdos de Oslo, Israel ha aprovechado el pretexto del “terrorismo palestino” para obstaculizar la celebración de consultas bilaterales con la ANP. Los sucesivos gobiernos hebreos se han negado a abordar la cuestión de las fronteras entre los dos Estados, judío y palestino, el desmantelamiento de facto de los asentamientos de Cisjordania, la devolución de los territorios situados de el valle del Jordán o la retirada israelí a las fronteras de 1967.

Todos los intentos de marginar a los palestinos contaron con el apoyo del ejecutivo y el legislativo estadounidenses. En estas circunstancias, parece difícil contemplar la posibilidad de una “paz justa” en la región. El mero eufemismo – “paz justa” – parece un disparate. ¿Se puede garantizar la convivencia intercomunitaria, la estabilidad regional, mediante una “paz injusta”? En este contexto, cabe preguntarse si la reunión de Anápolis no empieza con malos augurios.

La fuente: el autor es escritor y periodista, miembro del Grupo de Estudios Mediterráneos de la Universidad de La Sorbona (París). Su artículo se publica por gentileza del Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS).

19 noviembre 2007

Cualquier paz es mejor que desaparecer de la liza.





por Andrés Aldao − 19/11/07

Un lector de TODO el mundo reprocha mi antijudaísmo, mi posición radical antiisraelí., mi apoyo a Irán, todo lo cual −según opina− me convierte en antisemita. Ante todo, que critique a gobernantes y políticos israelíes judíos por sus posiciones y decisiones en el contexto general y particular de lo que ocurre en el Medio Oriente, no me convierte en “antijudío” sino en adversario de gobernantes, generales, funcionarios y políticos israelíes que han demostrado hasta el hartazgo su compromiso con los EEUU, con el petrolero Bush y su ama de llaves, Condoleza Rice, para la aplicación sistemática de las ideas expansionistas del gran capital de USA (judíos y gentiles) y su negativa a hacer la paz con el pueblo palestino, excepto la concesión de algunas medidas melifluas e inconsistentes que contradicen leyes y normas internacionales vigentes que nadie se molesta en recordar.

Si analizo la política de los gobiernos de Israel y la crítico, puedo ser una persona antiestablishment, un periodista adversario del gobierno. Si Israel se reclama “democrática”, debe concederme el derecho a ser opositor del gobierno y de sus ideas y conductas, asimismo de los políticos y los militares de la derrota. Pero el eficaz departamento de propaganda de los cuerpos de inteligencia de Israel han estudiado a fondo la concepción del “agi−prop” del GPU y los textos del Komintern de Stalín, y saben convertir una oposición legítima en su contrario. En ese contexto, yo no soy opositor del gobierno israelí sino antisemita, antijudío, enemigo del “pueblo judío” (una calificación étnica muy discutible y que no se aplica en absoluto a los ciudadanos del Estado de Israel).

Por último, veamos mi “apoyo a Irán”. Por no apuntalar a Irán, por denunciar la flexibilidad del Sr. Arias Manso y su triste apretón de manos con quien niega el holocausto y auspicia la desaparición del estado en el que vivo con mi familia, debí renunciar a Poetas del Mundo. Pero en esa misma nota de ruptura, aclaré que disiento con la política genuflexa y diversionista del gobierno israelí, ariete de USA. Irán tiene derecho a desarrollar su programa nuclear pacífico, el mismo que tuvieron Pakistán, la India e Israel. El presidente de Irán me es tan poca garantía como Putin, o el pakistano Mushraff, o los generales de la derrota israelíes, que están buscando la revancha contra el Hizbollah por la histérica derrota sufrida en julio−agosto de 2006 a manos de los milicianos libaneses que defendieron su tierra de la agresión ordenada por Olmert.

Volvamos a nuestro tema central. En una época le exigieron a Arafat reconocer a Israel; luego, que luchase contra el “terrorismo” palestino, pero que aceptara el terrorismo de Tzáhal. Después, Israel planteaba que no tenía “interlocutor” para las conversaciones de paz. Más tarde, una vez que el Hamás ganó las elecciones en la Franja de Gaza, transparentes, en una jornada sin incidentes, con veedores internacionales, Israel y EEUU desconocieron los resultados y hostigaron, conspiraron y encerraron al movimiento islámico (creado y financiado por el Shabac para enfrentar a Arafat), dentro del ángulo agudo de las medidas de represalias draconianas, al margen y por encima de las leyes internacionales.
¿Cuál es la nueva muletilla frente a Anápolis? Los palestinos deben, ante todo, reconocer a Israel como “Estado Judío”, una cosa que no existe, una pretensión autocrática, una peligrosa coincidencia con la Alemania aria del tercer Reich, el Irán musulmán, el Misisipi del klu klux klan, la España de Dios Patria y Hogar de la falange franquista, las colonias kahnaistas del CAJ y Marzel, y la hinchada de Beitar Irushalaim, el más numeroso y peligroso conjunto de huliganim sin la cabeza rapada...
Me niego a ser parte de este “estado judío” y, como yo, muchos millares de israelíes se niegan a integrar este estrafalario y vergonzante proyecto racista, antiisraelí y antidemocrático, en el que sustituyen la nacionalidad por una caracterización religiosa y minoritaria.
Israel, como “estado judío”, debe volver a las fronteras de la partición de 1948, restituir todas las tierras y propiedades robadas a la población palestina que vivía en este territorio, Y debe devolver las tierras robadas en la Franja de Gaza, Samaria y Judea a sus legítimos dueños, trasladar las colonias al territorio de Israel reconocido y legítimo según la histórica decisión de las Naciones Unidad: el Estado de Israel junto al Estado de Palestina. Fuera de esto no hay ni habrá paz. ¡Nunca!

Hambrearon a los palestinos, desplazaron a Abu Mazen al margen del proceso, no reconocieron los esfuerzos del Hamás para frenar la violencia y desechan su legitimidad. Israel no detiene sus provocaciones ni el comportamiento autoritario e inhumano en las vallas, prosigue su política de ajusticiamientos ilegales, pretende cortar aprovisionamientos elementales que suministra a la Franja de Gaza (luz, agua y otros servicios vitales). Y los Kassam caen y seguirán cayendo en Sderot.
El fascista y Rasputin Liberman, ministro del gobierno, procesado por cooperar en el blanqueo de dinero negro de las mafias rusas, y el condenado (y liberado) delincuente sexual Jaim Ramón son, “un solo corazón”, piensan lo mismo. En Liberman no causa extrañeza, y en Ramón tampoco, dado que este último se mostró partidario de bombardear el Líbano indiscriminadamente, aun al costo de matar niños, hombres y mujeres, ancianos inocentes, cuyo delito era (y es) vivir en ese país: “Aunque no me resulta agradable decirlo −adujo en una entrevista en el canal 10 de TV durante los días de la aventura libanesa (julio de 2006)− prefiero que mueran niños del Líbano y no los israelíes”.
Esta clase de ministros fascistas, irracionales, dignos discípulos de la barbarie, el racismo y el chovinismo, son los que junto al desprestigiado cerOlmert rigen los destinos del estado de Israel en vísperas de su 60º aniversario. En cuanto a Eli Ishai, el correveidile del rabino Ovadia Iosehp, nadie lo toma en cuenta a pesar de la fuerza electora que representa.
El Partido Laborista, por su parte, bien socialdemócrata y oportunista, siempre opta por andar en la cuerda floja, huyendo de las decisiones que le den un tono coherente. Siempre se columpian entre el todo y la nada, el sí o el no, escabuyéndose entre innumerables matices de gris mate. La figura de Shimón Peres (hoy de Kadima) es el símbolo del repertuorio laborista israelí: una caterva pringosa, resbaladiza y falsa, envejecida, artrítica, que padece de un irreversible proceso de Altzheimer político y social.

Y ahora Anápolis, versión desvaída de reuniones anteriores en las que todas las esperanzas de un acuerdo naufragaron y abortaron mucho antes del encuentro formal.
En Anápolis se demostrará, una vez más, que los representantes de Israel no desean la paz, ni el acuerdo ni sentarse a debatir los problemas del Medio Oriente, en general, y el de Israel, Palestina y Siria en particular.
La paz pareciera ser una causa perdida y sólo el lenguaje de la guerra, la sangre y el duelo podrá convencer a los dirigentes de Israel de que cualquier paz es siempre mejor que desaparecer de la liza. Esto es, la realidad deberá llevarlos al convencimiento forzoso de que si no aceptan negociar, el estado de Israel tiene su futuro oscuro y lóbrego en el breve plazo histórico, según la profecía apocalíptica y fundada de Abraham Burg... ■

Atrapado entre el cáncer y el bloqueo



 Un joven ha muerto víctima de esta enfermedad y del hermetismo de las fronteras
 Los casos similares al de Nael El Kurdi se han multiplicado recientemente en la Franja


SAL EMERGUI

GAZA.- El bloqueo de la Franja de Gaza asfixia y a veces mata a los bloqueados si éstos padecen una grave enfermedad. Este es el caso del joven Nael El Kurdi, de 21 años, que ha muerto víctima del cáncer y del hermetismo de las fronteras entre Israel y Gaza.
En los últimos cuatro meses, Nael intentó sin éxito ser tratado del tumor cancerígeno en su testículo derecho y de una hepatitis. Su destino era el Hospital Ijilov de Tel Aviv, pero en el camino se topó con el paso fronterizo de Erez. Cuatro meses esperando un permiso que nunca llegó. Desde que el grupo islamista Hamas se hiciera con el control de la Franja —expulsando por las armas a sus rivales de Al Fatah— Israel ha cerrado la mayoría de accesos.
Detrás del bloqueo se esconden nombres y apellidos como Nael El Kurdi. "El último mes ha sido un infierno. Apenas comía, sufría mucho y la enfermedad se agravaba cada día. No le dejaban entrar en Israel pese a que nunca ha pertenecido a ninguna banda armada ni constituye un peligro para nadie", asegura su tío Hani, que solloza: "Mi sobrino quería salir de Gaza solo para vivir, nada más".
Pero el paso de Erez que separa —más que nunca— Israel de la Franja no le abrió sus puertas. Nael quedó atrapado mortalmente entre la Gaza de Hamas y las bloqueadas puertas de Israel y Egipto. Su fallecimiento este fin de semana ha pasado tan desapercibida como su sufrimiento.
"La muerte de Nael es el ejemplo de las consecuencias terribles de la política que utiliza el Shabak [servicios secretos internos israelíes], al impedir el tratamiento médico a los enfermos palestinos de Gaza", acusa Ran Yaron, de la ONG israelí Médicos por los Derechos Humanos. Una voz de denuncia convertida en ángel protector de centenares de enfermos palestinos.
'Un asunto de vida o muerte'
El temor ahora se centra en la vida de Mirfat Al Wawi, de 31 años, madre de seis hijos y que padece una grave hepatitis. Todavía no ha sido autorizada para entrar en Israel pese a que su estado es crítico. Su pecado es que está casado con Ahmed, un militante de Hamas que suplica: "No le dejen morir porque viva conmigo. No le castiguen por mi culpa".
El director de Médicos por los Derechos Humanos, Danny Filk, indica a elmundo.es: "Son casos muy duros y sus historiales médicos han sido confirmados por doctores israelíes. Es un asunto de vida o muerte. No entiendo por qué no les dejan ser intervenidos en los hospitales".
Si antes de junio, cuando Hamas se convirtió en amo y señor de Gaza, Israel permitía la entrada diaria de unos 40 enfermos palestinos, ahora la cifra se ha reducido a la mitad. Datos fríos para reflejar dramáticas historias como la de Inaf Nadjar, de 20 años, que tardó semanas antes de someterse a una terapia en Tel Aviv. El cáncer, de nuevo.
Apelando a "motivos de seguridad", las autoridades israelíes hacen caso omiso a las peticiones de operarse de urgencia en Israel. El Shabak hizo oídos sordos a Imad Zarab, de 27 años, sordo de nacimiento, con un tumor cerebral y a la espera de ser internado en el hospital San José de Jerusalén. Gracias a la ayuda de la ONG israelí y de varios recursos ante el Tribunal Supremo, finalmente pudo entrar al "primer mundo".
Entre Hamas y el Shabak
Fuentes del Shabak afirman que cada petición es estudiada detalladamente. "Gaza es una zona controlada por un grupo terrorista que pide la destrucción de Israel y podemos decir que la población que vive allí está bajo su cobijo. Desde su territorio lanzan diariamente cohetes Kassam contra nuestras ciudades. Los terroristas han aprovechado estos casos humanitarios para cometer atentados", dicen dichas fuentes refiriéndose a dos mujeres embarazadas, que con una falsa autorización médica y enviadas por Yihad Islámica, fueron interceptadas en el paso fronterizo antes de cometer un atentado suicida.
"No creo que la seguridad esté en peligro por una mujer afectada por el cáncer o un sordo con tumor cerebral", rebate Filk.
Wajidi necesitaba urgentemente ser operado de los ojos debido a un desprendimiento de la retina. Para evitar la pesadilla de la ceguera, tuvo que vivir un infierno. Tras recibir los permisos, se dirigió al paso de Erez. Al otro lado de la frontera, la tierra prometida para sus desgastados ojos.
Tras varias horas haciendo cola, fue llamado por un 'reclutador' del Shabak. "Me preguntó en qué operaciones armadas había participado y si conocía a personas que han disparado Kassam contra Israel. Le dije que no sabía nada y me respondió que si yo no le ayudaba, él no me podría ayudar". No hacia falta más palabras y Wajidi se tuvo que volver a su casa, consciente que en su caso el permiso no sirve de nada si no acepta ser fuente de información en 'territorio hostil'.
Yaron revela el drama: "Por un lado, los enfermos están preocupados por su salud y harían todo lo que sea para poder entrar en Israel y salvarse. Por otro, si aceptan ser colaboracionistas y son descubiertos, sus paisanos les asesinarán. Les colocan en una dramática encrucijada".

La histérica arrogancia del "Israel uber alles"...

Muere un joven enfermo de cáncer en Gaza mientras esperaba autorización para entrar en Israel

Las autoridades denegaron varias peticiones de acceso alegando motivos de seguridad


EUROPA PRESS - Gaza - 19/11/2007

El joven Nail al Kurdi de 22 años y residente en Gaza, murió el pasado fin de semana víctima del cáncer que padecía mientras esperaba autorización para entrar en el Estado de Israel y recibir el tratamiento médico, según informó hoy la agencia de noticias israelí Haaretz.
A pesar de las numerosas peticiones por parte de la asociación de Médicos por los Derechos Humanos, el servicio de seguridad israelí, Shin Bet, le denegó la entrada al país alegando motivos de seguridad.
Ante esto la asociación presentó una petición al Tribunal Supremo de Justicia de Israel para conseguir que Al Kurdi pudiera recibir su tratamiento.
Yohanna Lerman, la abogada que representa a la institución de médicos, afirmó que la petición, que fue archivada en nombre de Al Kurdi y otro siete palestinos a la espera de recibir cura, aún no ha sido atendida después de que el Tribunal Supremo ofreciera a los fiscales del Estado tiempo para poder estudiar el caso.
"Así pues, la Corte dio tiempo al estado a pesar de las numerosas advertencias médicas que alertaban que si Al Kurdi no recibía tratamiento médico a tiempo, moriría", señaló un comunicado de la organización.
"Continuaremos luchando por la causa para poder ayudar a los siete pacientes restantes. Desgraciadamente, no podremos ayudar a Nail al Kurdi nunca más", sentenció Lerman.

18 noviembre 2007

El primer ministro es responsable por la muerte de 33 soldados”



El periódico londinense Sunday Times, afirma que "el primer ministro, Ehud Olmert, fue hallado responsable por la Comisión Vinograd, de la continuación de la segunda guerra del Líbano de verano de 2006 por 60 horas, cuando ya se sabía que era inminente el acuerdo de cese del fuego."
En ese período de tiempo murieron 33 soldados israelíes.
Fuentes allegadas a la Comisión Vinograd que investiga los sucesos de la guerra entre Israel y los soldados de Hesbollah, habrían afirmado que el informe final, aún aguardado por la población del país, se centrará en esas horas de los combates.
El documento, según esas fuentes, mostrará que "Olmert sabía que el acuerdo para detener el enfrentamiento estaba cerca y ordenó al Ejército salir a una misión imposible con la finalidad de sellar el fracaso con una declaración de principios."
Un alto oficial del Ejército habría dicho a un corresponsal del mismo medio de prensa, que el operativo fue planeado durante dos meses y su meta era liquidar a la organización terrorista libanesa. Pero el ataque estaba planeado para ser el inicio de la guerra y no para finalizarla, porque se requerían 96 horas para llevarlo a cabo y las tropas no contaron con ese tiempo."
Días atrás la Comisión Vinograd publicó las declaraciones del que fuera asesor del ex primer ministro Ariel Sharón, Dov Veisglass. Afirmó en su testimonio que seguramente Sharón no habría salido a una guerra en las condiciones planteadas el día que fueron secuestrados dos soldados reservistas por Hesbollah en la frontera con Líbano

Miles de negros piden justicia en Estados Unidos



Marcharon contra los crímenes racistas

Miles de negros estadounidenses se manifestaron en Washington para pedirle a las autoridades federales más firmeza frente a los crímenes racistas y menos intransigencia frente a los delincuentes negros.

WASHINGTON, AFP

La manifestación se inscribe en un movimiento de descontento nacido tras varios casos de jóvenes negros muertos por policías o perseguidos por la justicia de "manera excesiva", y de una multiplicación de episodios de nudos de horcas colgados de árboles, símbolo de los años de segregación y linchamientos en el sur.
"El gobierno estadounidense debe intervenir y proteger a sus ciudadanos", declaró el reverendo negro Al Sharpton, líder de la lucha por los derechos civiles, que había convocado a la manifestación.
"Cuando alguien cuelga un nudo de ahorcado, no es una broma para nosotros", dijo a los manifestantes, que desfilaron por las calles de la ciudad en dirección al Departamento de Justicia.
El movimiento se cristalizó en torno a la pequeña ciudad de Jena, en Luisiana (sur), sacudido por tensiones raciales desde el otoño de 2006.
La mayoría de los blancos implicados en la violencia y las intimidaciones no han sido perseguidos por la justicia pero seis estudiantes negros que agredieron e hirieron ligeramente a un adolescente blanco fueron detenidos e inculpados de intento de asesinato.
Los cargos contra los "Six de Jena" fueron luego revisados, pero los adolescentes todavía corren el riesgo de pasar varios años en prisión.
A fines de setiembre, una manifestación en su apoyo reunió 20.000 personas en Jena.
Según las estadísticas del FBI (Policía federal), casi 4.700 crímenes o delitos racistas fueron registrados en 2005 en Estados Unidos, de los cuales el 68% contra negros.

17 noviembre 2007

El documental es un arma



REPORTAJE: El cine como espejo del conflicto

Una nueva generación de realizadoras palestinas pelea por rodar sus historias en un entorno de hostilidad

BEATRIZ PORTINARI - Santa Cruz de Tenerife - 17/11/2007

"Los primeros 45 días de interrogatorios fueron especialmente duros en aquella cárcel israelí. Empleaban un método de tortura distinto cada hora. Después de las palizas, dos hombres y una mujer soldado me metieron en una habitación, me desnudaron y esposaron. Y mientras la mujer me pisaba la cabeza en el suelo y uno de los hombres me sujetaba, el otro intentaba violarme con un palo". A sus casi 50 años, la activista palestina Aysha Odeh cuenta a la cámara las torturas que sufrió durante su etapa como joven militante de la resistencia contra la ocupación israelí.
No existe industria y los jóvenes cineastas carecen de medios económicos
Ella es uno de los rostros de Women in struggle (2004), el escalofriante documental que la cineasta palestina Buthina Canaan presentó esta semana en el Docusur de Tenerife, el Festival Internacional y Mercado de Documentales del Sur. "Tardé casi cuatro años en rodarlo. Entrevisté a 37 mujeres que se quedaron en cuatro preparadas mentalmente para mirar dentro de sí mismas y hablar", explica Canaan. "Para ellas fue una especie de terapia", añade. En su último trabajo, Maria's Grotto, que ha presentado en Docusur en busca de distribución, también habla de un tema tabú: los crímenes de honor.
Si algo caracteriza a la emergente cinematografía palestina es la denuncia, la crítica social de la vida bajo la ocupación. En general, los jóvenes realizadores prefieren hacer documentales antes que ficción, porque es una forma de contribuir a la lucha no-violenta. Y lo hacen en un páramo. No existe industria ni disponen de medios económicos. A veces ni siquiera tienen equipo técnico y es el director quien debe hacerlo todo; buscar los testimonios, escribir el guión y rodar. Tras la crisis del sector en los años setenta y ochenta -por los conflictos y los problemas económicos- se ha dado un aumento de producciones de cine con escasos medios. En The gates are open... sometimes!, de 2006 (premio en la Muestra Internacional de Florencia), la novelista y realizadora Liana Badr recorre distintos pueblos de Cisjordania y su vida cotidiana, alterada por los checkpoints. Niños que se levantan a las cinco de la madrugada para cruzar la valla y llegar a clase; agricultores que no pueden pisar sus tierras... "Fue peligroso grabar. No teníamos permiso y los soldados nos apuntaban con sus armas", explica Badr, asesora del Departamento de Cine del Ministerio de Cultura palestino.
En Palestina, a la dificultad de hacer cine sin medios y bajo la presión del Ejército, se añade el lastre del machismo. No se ve con buenos ojos el trabajo de las cineastas. No sólo porque no están en sus casas, sino también porque se atreven a hacer preguntas polémicas. Suheir Ismail Farraj, cineasta y fundadora de la organización TAM-Mujeres, medios y desarrollo, ha sufrido el acoso de los soldados imberbes en los checkpoints. Trataban de tocarla a cambio de permitirle rodar. "Incluso entre mis compañeros del equipo técnico, todo hombres, al principio no estaba bien visto. Sólo por eso, pensaban que era una chica fácil".
Después de presentar trabajos sobre hombres-bomba o familias de prisioneros, su último documental, Land in black and white (2003) establece una inquietante comparación entre Palestina y Suráfrica: el apartheid y la reclamación de tierras recuerda demasiado a la política de Israel.
"Antes pensaba que lo importante es la tierra... pero tras estar en África he cambiado de idea. Lo más importante es el ser humano, y en Palestina, aunque las cosas están mal, nadie se muere de hambre ni duerme en la calle. Siempre habrá un familiar o vecino que te ayude. ¡Y nosotros estamos perdiendo la vida por las tierras! Habría que replanteárselo", advierte Farraj.
Aunque la proliferación de cadenas árabes como Al Jazeera y Al Arabiya está permitiendo difundir el trabajo de esta generación de documentalistas, siguen siendo casi desconocidos en su país. Tienen además otro problema; el "robo de historias" por parte de los cineastas israelíes, con mayor libertad de movimiento, subvenciones, acceso a financiación internacional y permisos para grabar en sitios donde sólo por estar, un palestino podría ir a la cárcel.
"Claro ejemplo de competencia desleal", lamenta Canaan. "Aunque sea 100% una historia palestina, con personajes y problemas palestinos, pero con director o productor israelí, ya tienen todas las puertas abiertas y después ganan premios con nuestros problemas. No sólo nos roban las tierras. También nuestras historias".

La fragilidad del héroe


REPORTAJE: El cine como espejo del conflicto

La película israelí 'Beaufort' utiliza el asedio a una fortaleza libanesa como metáfora antimilitarista

JUAN MIGUEL MUÑOZ - Jerusalén - 17/11/2007

Ron Leshem (Tel Aviv, 31 años), nacido en una familia de marchamo izquierdista, sólo ha observado el castillo libanés de Beaufort desde la lejanía de la frontera. Su ansia por conocer a libaneses, palestinos o iraníes y por visitar Teherán o Gaza es infinita. La figura emergente de las letras israelíes no puede viajar a esos lugares, pero sí utilizar la literatura como un medio "para vivir otras vidas y sentirse cercano a personas muy diferentes". En su ópera prima, Beaufort, narra las desventuras de un grupo de soldados que, en 2000, recibieron la orden de resistir en esa fortaleza de los cruzados, sin ninguna finalidad y asediados por Hezbolá. 22 años de ocupación del sur de Líbano acabaron ese año en fiasco. La cinematografía israelí es la estrella invitada en la Semana de Cine Experimental de Madrid, inaugurada el jueves con la película basada en el libro de Leshem, en la que ha trabajado como guionista.

Leshem: "No somos una sociedad, sino varias tribus que se odian"
Que Beaufort haya sido premiada con el Oso de Plata al mejor director en el Festival de Berlín, y que la novela haya sido un éxito rotundo -150.000 ejemplares vendidos en Israel, un país de siete millones de habitantes- ha hecho que incluso el estamento militar respete la obra. "Aunque prohibida en los cuarteles porque tres de los actores se negaron a servir en filas, es obligatorio", sonríe Leshem, "leer el libro en la academia de oficiales. Sirve para preguntarse cómo un comandante debe manejar el miedo".
En su despacho de una productora de televisión, Leshem se explaya. "Las películas que versan sobre el Ejército israelí", apunta, "ofrecen la imagen de los triunfadores, de la fortaleza ideológica. O bien, de la crueldad. En Beaufort queremos proyectar compasión y decir que los soldados eran débiles, que los héroes tienen miedo. Recreamos cómo se forja la amistad, cómo se comporta un grupo de niños, aunque tuvieran 18 años, aislado durante meses en territorio enemigo. Cuando eso sucede, crean su propio lenguaje, se acercan a la religión...". "Pero", añade, "es un relato optimista, porque cuatro madres de soldados se movilizaron y lograron la retirada del Ejército israelí de Líbano".
Salpicada la película de humor negro, de brutalidad, y siempre presente el enemigo chií al que nunca se ve, Leshem lanza su mensaje crítico de las Fuerzas Armadas y de un país de complejidad extraordinaria. "¿A quién estamos enviando a morir por nosotros?". "Cuando se fundó el Estado en 1948", se contesta el escritor, "ingresaban en filas ricos y pobres. Desde hace 10 años, esto ha cambiado. Se manda a la primera línea del frente a los débiles, a los jóvenes de los suburbios, a los inmigrantes recién llegados".
Leshem lo tiene claro: admitir la ignorancia es la base para comprender. "No somos una sociedad, somos varias tribus que se odian. Yo no soy religioso y la gente como yo no se relaciona con ellos". Miembro de una familia acomodada, jamás durmió en una base militar y apenas vistió uniforme. "Hice el servicio en una unidad de inteligencia", apostilla antes de asegurar que vive "en una burbuja": Tel Aviv. "Cuando comencé a saber de esas historias en Líbano, me percaté de que no sabía nada. Me sentí avergonzado". ■