15 noviembre 2007

JUSTICIA YA


AUDIENCIAS DE LA SEMANA

(14 de noviembre – Prensa Justicia Ya Buenos Aires) Esta semana continúan las audiencias de testimonios en el juicio contra el represor de la ESMA Héctor Antonio Febres en el Tribunal Oral Federal (TOF) Nº 5 de la Capital Federal.

El martes 13 dieron su testimonio Ana Maria Soffiatini, Ana Maria Marti, Elvio Héctor Vasallo, Ana María Isabel Testa, todos ellos ex detenidos-desaparecidos que estuvieron secuestrados en el campo de concentración que funcionó en la Escuela de Mecánica de la Armada.

La primera en declarar fue Ana María Soffiantini, docente, quien fuera secuestrada junto a los dos hijos, a metros de su casa en Fragata Sarmiento y Juan B Justo. Fueron abordados por un grupo de personas armadas, entre ellos el represor Astiz. Fue conducida a la ESMA, donde fue sometida a condiciones inhumanas de vida y tormentos: “Convivir con los gritos, la tortura, era lo cotidiano en la esma.”

En su testimonio relató la existencia de los traslados: “Cada tanto, empezaban a nombrar –a los detenidos por- los números, había movimiento de grilletes, se armaba una fila. Esos días eran de grandes silencios...”. Describió como supo del asesinato de Horacio Maggio, -Nariz, secuestrado que logró fugarse de la ESMA, fue nuevamente secuestrado y asesinado- cuyo cuerpo fue llevado a la ESMA. Los detenidos-desaparecidos fueron obligados a ver su cuerpo sin vida. Asimismo relató como fue asesinada Norma Arrostito. “Ese día mataron a una compañera que amábamos mucho, que respetábamos mucho.” Asimismo detalló como los represores relataban lo que hacían con los cuerpos de los desaparecidos: “ellos mismos nos decían que cerca había un lugar llamado el campito, donde quemaban los cuerpos de los compañeros asesinados o heridos. Se hablaba de “hacer el asadito”.”

“Quiere un cuarto intermedio?” Le preguntó en un momento el juez a cargo del TOF 5, “No, ya esperé tantos años...” contestó Soffiatini, y continuó con su relato. Los represores la llevaron en una ocasión a Ramallo, su lugar de origen. Al llegar, su hermano le preguntó ¿cómo te enteraste?. Su padre había fallecido, de tristeza, y ese día lo habían enterrado. “No pude ver su cuerpo. Tampoco el de mi compañero Hugo Onofri. Eso quisiera que los asesinos digan: donde están los cuerpos de nuestros seres queridos.”

Finalizando su testimonio, Ana María manifestó: “Lo más terrible que intentaron hacer en nosotros fue querer que perdiéramos la confianza en los compañeros. No lo lograron, fue la gran batalla que dimos ahí adentro.”
El siguiente testimonio fue el de Ana María Martí.

Conoce a las victimas de la causa?, le preguntó el presidente del TOF 5 cuando comenzaba su testimonio. “A Margari y Garcia los conocí en la ESMA. A Lordkipanidse lo conocí hace unos años, no lo vi en la ESMA porque fue secuestrado después de que me llevaran al anexo de la ESMA. A Josefa Prada de Oliveri no sé si la vi en la ESMA, porque allí vi cientos y cientos y cientos de personas detenidas-desaparecidas encapuchadas y engrilladas a quienes no podría reconocer.”

“Quiero decir que estuve 20 meses secuestrada en la esma y 1 mes en un anexo”, comenzó diciendo la testigo. Fue secuestrada el 18 de marzo de 1979, en la estación de tren El Tropezón, cerca de San Martin. Cuando fue a sacar el boleto, el vendedor trató de advertirla del peligro con la mirada. Fue rodeada por un grupo de entre 12 y 15 personas.
Fue llevada a la ESMA, y la llevaron al sótano, donde le sacaron una fotografía. “Víctor Basterra, cuando sacó los documentos y las fotos, entre eso estaba mi ficha de entrada en la ESMA, que fue publicada en tapa en un ejemplar del Diario del Juicio”, relató Martí.
Allí fue sometida a condiciones inhumanas de vida y tormentos. Identificó detalladamente quienes eran los represores que actuaban en la ESMA. Fue conducida al altillo del Casino de Oficiales, conocido como Capucha. “La cucha, un cajón sin tapa. Allí estaba esposada y engrillada.”

Su relato sobre el paso por este campo de concentración fue muy amplio y detallado, un enorme ejercicio de memoria. Imaginen si tuvieran que recordar día por día lo que fue sus vidas durante dos años, suele decir Ana María para dar una dimensión de lo que significa.

Y lo hizo, habló de la primera persona que conoció detenida en Capucha:
“A mi derecha había una mujer de 50 años que se quejaba de dolor día y noche sin parar, tenia las piernas negras de los moretones. Cuando pasaba repetía: DIOS MÍO ESTO ES UN GENOCIDIO, DIOS MÍO, DIOS MÍO, ESTO ES UN GENOCIDIO. Era Alicia Eguren, la mujer de John William Cooke. Se la llevaron.”

Y lo hizo, habló de los traslados:
“Lo peor de la capucha eran los traslados, en general eran los miércoles, nos decían que eran a centros de recuperación que la marina tenia en el sur. Ese día no volaba una mosca, vaciaban el sótano. Una vez me llevaron a una salita de interrogatorios y se olvidaron de mi, y vi entrar al sótano a un enfermero de botas blancas, llevaba una bandeja de metal con tubos de metal, algodones y jeringas. Arriba no nos podiamos mover. Los guardias iban llamando a los detenidos por numero. La puerta se abría y se cerraba, los sacaban de a uno. Me anunciaron mi traslado 3 veces. “Yo quería estar en una cárcel, con una reja gruesa, gruesa, que me separara de los represores.”
El día siguiente del traslado en el sótano había marcas de zapatillas arrastradas, olor a desinfectante. Tincho, un detenido-desaparecido, contó que lo llevaron al sótano, que lo inyectaron, pentonaval, que lo llevaron en un camión, lo llevaron a aeroparque. A él lo devolvieron a la ESMA. Estaba medio adormecido.”

Y lo hizo, habló de los bebés nacidos en la ESMA:
“Si de alguien puedo decir que lo vi todos los días es a Héctor Febres. Era operativo, hacia compras, torturaba, llevaba a los detenidos a las casas de sus familiares, pero sobre todo fue responsable de la canallada de los bebés.

Era el que se ocupaba de las mujeres embarazadas. Yo iba cada vez que podía a la sala de las embarazadas. Un día estaba en la pieza de las embarazadas, había 3 o 4 compañeras, entre julio y agosto, entró Febres haciéndose el canchero, traía unas hojas de papel, sobres y lapiceras, se sentó y les empezó a decir que prepararan una carta para el familiar que ellas habían elegido para que cuidara el bebé. Les aconsejaba que pusieran los datos del bebé. Cuando ya se iba, Febres se levantó y dijo –cínicamente-: no se olviden de poner bien clarito el nombre y la dirección de su familiar, a ver si todavía me equivoco y la dejo en una casa con una familia que nada que ver.
Vi a Febres con un moisés, con ajuares de lujo, ahí me di cuenta que no los entregaban a las familias.

Estos juicios, todo lo que se fue sabiendo en los 30 años están basados en nuestros testimonios, pero si yo agarro el testimonio del 79 y veo lo que ha pasado ahora:

En el año 1979, en plena dictadura, a pocos meses de haber salido en libertad, dijimos que habíamos visto una chica muy jovencita, Bebé, Alfonsín de Cabandie, que había tenido un varón. Sabemos que fue apropiado por un policía de apellido Falco, y que hace un pocos años recuperó su identidad.
Dijimos que habíamos visto a Patricia Roisinblit, su bebé fue apropiado por un represor de la aeronáutica, y hoy es un nieto recuperado.
Sabemos de Cecilia Viñas, su bebé fue apropiado por el represor de la ESMA Jorge Vildoza, y hoy está recuperado.
De Maria Hilda Pérez de Donda, dijimos que tuvo una nenita, fue apropiada por un represor de la prefectura, Azic. Fue recuperada hace muy pocos años.

Ellos, los hijos recuperados son no sólo testimonio, sino prueba muy contundente de lo que ha pasado.

Lamento que Febres no esté en esto momento.
Que deje de torturar a las familias, que no saben donde están sus hijas, sus hijos, sus hermanos, y que saben que hay bebés, sangre de su sangre, no los pueden encontrar, y yo no tengo dudas que Febres, Acosta, los represores saben donde están.



Febres es un torturador hoy, las familias siguen torturadas hoy.

Ana María fue sometida a trabajo esclavo, en la Pecera, donde era obligada a realizar traducciones del francés. “Me llevaban con grilletes, la mejor muestra de la esclavitud.”

Dijo de sus compañeros:
“Había un grupo importante de compañeros en la Pecera, siempre digo que si estoy viva es gracias a mi compañeros de la capucha y de la pecera, porque aun ahí donde nos decían claramente que no podíamos ser solidarios porque era ser subversivos, aun en los peores momentos que tuve que pasar, siempre me contuvieron, fueron terriblemente solidarios conmigo.”

Lo peor que le sucedió en la ESMA:
“El 4 de octubre el tigre Acosta me informa que mis hijos habían sido secuestrados por el ejército.” Le dijeron que sus hijos no iban a ser devueltos a su familia porque estaban muy politizados: tenían 6 y 8 años.
Ana María pasó su último mes de cautiverio con sus hijitos en un anexo de la ESMA, una quinta que no logra ubicar, donde los tuvieron secuestrados a los tres. Finalmente, fueron llevados a Ezeiza y de allí viajaron exiliados a España, a la casa de una abuela. Febres le siguió los pasos hasta allí, e incluso un día le golpeó la puerta y entró a su casa allá, evidencia de la continuidad de la vigilancia y la persecución.

“Fue muy difícil sobrevivir. Me pasé años explicando por qué estaba viva, porque te decían que si estabas en libertad era por algo.” Ana María estuvo refugiada en Suiza desde 1979 hasta 2003, año en que volvió por primera vez a la Argentina.

La audiencia continuó con el testimonio de Elvio Héctor Vasallo, de 75 años, quien fue secuestrado en marzo de 1977, cerca de su casa en haedo. Fue llevado a la ESMA, donde fue sometido a condiciones inhumanas de vida y a tormentos. Allí fue sometido a trabajo esclavo durante su cautiverio. “Nací en el 32, en el 30 ya había habido un golpe militar, crecí escuchando como me tenia que vestir, que tenia que leer. Han pasado 30 años, y me digo será justicia? No será justicia? Tengo 75 años.”

El último testimonio de la tarde fue el de Ana Testa, secuestrada el martes 13 de noviembre –exactamente 28 años después se encontró dando su testimonio en este juicio-, fue conducida a la ESMA donde permaneció detenida-desaparecida hasta el 25 de marzo de 1980. Allí fue sometida a tormentos y a trabajo esclavo. “Creo que no es importante abundar en la tortura física sufrida, tortura era todo, declaré en causa esma del 87 que luego fue inhibida con las leyes –de impunidad-. También declaré en España y deben tener mis testimonios, así que lo deben saber de memoria”, le dijo al tribunal.

La testigo se refirió a su secuestro identificando a los represores que participaron de él: “palito, fafá, gerardo, gordo juan carlos. En 28 años y gracias al trabajo de Victor Basterra de sacar los negativos, pudimos ponerles nombres y apellidos. Por ejemplo palito es Donda, Gerardo es Peyón, que está muerto –son muchos 28 años para empezar un juicio-.”

Realizó una descripción detallada del sótano, donde estuvo encerrada durante casi todo su cautiverio. Nombró a los compañeros con los que compartió cautiverio: “Hay mucha gente que no puede estar testimoniando en este juicio, por ejemplo los Villaflor.”

Finalizó su testimonio pidiendo por la identidad de los hijos de desaparecidos apropiados por los represores: “Mas allá de que se lo juzgue en este juicio por torturas, creo poco en la justicia, -a pesar de ello- iré a denunciar cada vez que sea necesario, porque tenemos que encontrar a los 400 chicos nacidos en cautiverio, al menos deberían decirnos donde están, ellos son los desaparecidos de hoy, los desaparecidos de identidad.”

14 noviembre 2007

El Waterloo del Rey de España

Editorial del diario La República de Uruguay


La voz del Sur estremeció los cimientos del planeta. Los jefes de Estado y Gobierno presentes durante el acto de clausura de la XVII Cumbre Iberoamericana, que tuvo lugar en el Salón Riescos, en Santiago de Chile, fueron observadores excepcionales de lo que millones de televidentes vimos y escuchamos. Como nunca, la palabra de los latinoamericanos se alzó bendecida por los padres fundadores: Bolívar, Sucre, Martí, Miranda, O'Higgins, San Martín, Artigas y otros próceres que vertieron su sangre para mostrar el camino de estos pueblos que han sido explotados y expropiados durante siglos.
Pero, fue precisamente el discurso retórico del jefe del Gobierno español, José Luis Zapatero --ante un supuesto milagro económico de su país conseguido sólo en 25 años--, y que hizo recordar al presidente bolivariano, Hugo Rafael Chávez Frías, que la historia de sometimientos y abusos de más de cinco siglos contra nuestras naciones no es agua pasada, sino historia reciente. Chávez citó ejemplos concretos de cómo hace apenas cinco años España, con el fascista Aznar, y Estados Unidos, con el guerrerista Bush, reconocieron al empresario golpista Pedro Carmona Estanga, Pedro el Breve, aun cuando la vía para derrocar a un presidente constitucionalmente electo fuera el magnicidio.
Tampoco fue casual que el Rey español, presente en la Cumbre, se molestara ante la posición asumida, específicamente, de los representantes de las repúblicas Bolivariana de Venezuela y de Nicaragua por defender el derecho inalienable de quienes buscamos una Latinoamérica unida para enfrentar los retos que impone, al mundo, la presencia de un imperio que pretende dominar y decidir los destinos de las naciones pobres.
Pero el Waterloo ideológico ocurrió cuando el Rey de España le preguntó a Chávez de forma abrupta: ¿Por qué no te callas? El monarca, como Carlos I y su imperio en donde no se ponía el sol, no sabe lo que sucede hoy en nuestra sufrida América.
Hace 500 años desde Madrid imperial salió la orden, que se callen "¿Y por qué no te callas indio Gauicarpuro? ¡Cállate Tecúm Umán!, ¿Por qué no te callas Tupac Amarú? ¿Por que no te callas Tupac Hatari, Tiuna, Chacao?, ¡Cállate! y los callaron", recordó Chávez. "No los callaron porque ellos bajaron la cabeza servilmente ante la orden imperial. Los callaron cuando les cortaron la garganta, sólo así los callaron, los descuartizaron los picaron en pedazos y colocaron sus cabezas en estacas a la entrada de los pueblos por los caminos. Ese fue el imperio español aquí", añadió el presidente venezolano, en alusión al pasado de nuestro continente.
Y precisamente ahora, cuando los pueblos del Sur estrechan lazos de unión, los servicios de Inteligencia de Washington, con el visto bueno de la Comunidad Económica Europea, tratan de apagar los movimientos revolucionarios pacíficos que surgen y proponen la refundación de nuestras repúblicas empobrecidas y desangradas por las corporaciones transnacionales, bajo el conjuro de los países poderosos y el apoyo de gobernantes peleles que representan los intereses de las oligarquías nacionales.
La denuncia a las maniobras de los sectores de la oposición, en Bolivia --que lograron impedir la modificación de la Constitución de ese país-- advierten de la conspiración para asesinar al presidente Evo Morales, legítimamente elegido por su pueblo, y demuestra la razón y urgencia de unirnos, como señaló el vicepresidente cubano Carlos Lage Dávila y cumplir el propósito que reclaman hoy los pueblos latinoamericanos y caribeños.
"Señor Juan Carlos, si yo me callara gritarían las piedras de los pueblos de América Latina, que están dispuestos a ser libres de todo colonialismo después de 500 años", ese fue el resumen de la cumbre presidencial para nuestro continente, que hoy marcha en busca de un destino mejor. *

Buenas noticias desde Gaza

Gideon Levy*

Haaretz, 11 de noviembre 2007

Un grupo de paracaidistas de la reserva regresó atónito: "Hamás luchó como un ejército". Compañeros del sargento primero Ehud Efrati, que cayó en combate em la Franja de Gaza hace dos semanas, relataron al periodista Amos Harel, que “desde todos los parámetros nos enfrentó un ejército y no bandas armadas”. Los soldados se sorprendieron al comprobar que los del Hamás usaban elementos infrarojos para visión nocturna desde la distancia táctica que había entre las dos fuerzas, e incluso las gomas de sus zapatos. Éstas son las buenas noticias de Gaza.
Ante todo, es una buena novedad que los reservistas fueron a cumplir la misión, “porque si la hubieron cumplido los conscriptos” −adujeron− “nadie de la población civil sabría qué ocurre en la franja.”. Así, pues, llegó el momento en que los soldados comiencen a hablar. Pero las noticias que trajeron son estimulantes también en otros aspectos. De acuerdo a sus descripciones, en Gaza se creó un Ejército de Defensa de Palestina. En lugar de muchas bandas armadas, se está formando un ejército disciplinado que se prepara para defender su tierra. Si se limita a organizarse en defensa de las incursiones israelíes, no podremos plantearles ningún argumento moral: el Hamás tiene derecho a defender a Gaza de la misma manera en que Tzáhal defiende a Israel.
La formación del ejército asegura que si Israel tratas de llegar a un acuerdo con el gobierno del Hamás − que es el único camino para detener el envío de kasamim− habrá en Gaza quien dé la orden de detener los disparos. Una dirección armada y organizada en el caos de la Franja, es una buena noticia incluso para Israel, pero el respeto que demostraron los soldados de reserva hacia la forma de lucha del Hamás puede entenderse más profundamente. “Nunca vimos así a los palestinos”, dijeron asombrados los soldados al diario Haaretz. Tendríamos que dejar de llamarlos “terroristas” y denominaros combatientes. Un poco de respeto a los palestinos y, fundamentalmente, terminar con la deshumanización que les hacemos, pueden señalar el inicio de un nuevo capítulo.
Aún más, el hecho de que en Gaza se haya creado un ejército (si esta valoración es cierta), puede impedir otra gran campaña militar terrestre que provocará muchas víctimas y no traerá resultados. Tal vez la buena noticia transmitida por los soldados de reserva es la que impedirá que el ministro de defensa concrete sus amenazas de ocupar Gaza e impulse a Israel a intentar, por primera vez, otro actitud hacia el Hamás −el camino de la negociación. Sólo el reconocimiento de la fuerza del Hamás podría convencer a Israel de ser más precavida antes de otra campañá, y sólo su fortalecimiento militar nos hará entender la estupidez de la políticá de boicot que pretende debilitarlos.
Porque ése fue siempre nuestro camino. Sin la oposición violenta de los palestinos, la vida en el Israel conquistador es “bárbara”, y nadie opina sobre el hecho de que hay que terminar la ocupación. No hay oposición− no hay palestinos; no hay terror −no hay avances. Si no fuera por los Kasamim nadie se hubiera acordado de Gaza después de la desconexión.
Un país que siempre estuvo dispuesto a concesiones políticas sólo luego de derramamientos de sangre −desde los acuerdos intermedios después de la guerra de Iomkipur y hasta el retiro del Líbano y la desconexión− tiene que ver otra vez un enemigo relativamente fuerte frente a ella para despertarse. Si no fuera por el Hizbolla, todavía estaríamos en el Líbano; si no fuera por el Hamás, todavía estaríamos en Gaza.
Llegó el momento del próximo capítulo: ¿creímos que sería suficiente salir de Gaza y encerrar a sus habitantes para que la vida en Israel continue siendo “bárbara”? Viene el Hamás y nos recuerda que no es suficiente. ¿Judea y Samaria están tranquilas por ahora? Hasta que no se renueve, también allí, el movimiento de oposición organizado y fuerte no se nos ocurrirá desocupar ni un pequeño asentamiento. Cada dos semanas hablaremos con Abu Mazen, iremos a Anápolis pero no diascutiremos allí ¡Dios nos libre! el punto principal. Continuaremos con nuestras agradables vidas mientras en Judea y Samaria las multirudes seguirán amontonándose en los puestos fronterizos durante horas, seguirán siendo humillados y poniendo en peligro sus vida cada vez que salen de sus casas.
Estas palabras no tienen como objetivo incitar una nueva ola de terror palestino, sino tratar de estimularnos para cambiar, por una vez, nuestras costumbres y llegar a la conclusión −esta vez sin derramamientos de sangre- que la ocupación no podrá continuar por la eternidad. Tal vez justamente las gomas en las suelas del calzado del Hamás nos afectará y el próximo círculo de violencia será evitado. ■

Traducción del hebreo: Ester Mann y Andrés Aldao

*Gideón Levy es una de las contadas voces periodísticas que no tiene compromisos con el establishment israelí.

13 noviembre 2007

La censura iraní se ceba con la mujer


La censura iraní se ceba con la mujer:
Ya no es suficiente con los pañuelos que tapen el pelo, ahora es obligatorio que las mujeres se oculten hasta los hombros


ELPAIS.com - Madrid - 13/11/2007


Los periódicos iraníes han hecho pública una lista de conductas morales inapropiadas para que la policía del régimen de los ayatolás las prohíba y persiga y evite así su extensión entre la sociedad iraní, informa la BBC. Muchos de los vicios a reprimir se concentran en el aspecto occidental de algunas mujeres que desafían a diario al régimen ultraconservador de Mahmoud Ahmadineyad llevando maquillaje "que viola la moral pública" y sombreros en vez de la cara sin pintar y el tradicional pañuelo islámico.
Las autoridades policiales también tienen previsto suprimir películas “decadentes” , el consumo de drogas y alcohol, la extorsión y cualquier otra actitud “gamberra”.
El año 2007 está siendo uno de los más represivos que se recuerdan desde la fundación de la República Islámica, en 1979. La censura del régimen ataca toda conducta o vestimenta contraria a los dictados de la ley islámica. Además, esta última campaña punitiva cuenta con el respaldo explícito del líder supremo religioso, el ayatolá Ali Khamenei.
Adiós al reformismo
La policía ya ha advertido de que no tendrá contemplaciones y castigará con dureza a las mujeres que osen vestir pantalones cortos, abrigos ceñidos o camisas con trasparencias o escotes que dejen al descubierto la piel. Vestir botas altas en vez pantalones hasta los tobillos también estará terminantemente prohibido, como tampoco se tolerarán los sombreros para reemplazar a los pañuelos. De hecho, la policía no admitirá que la mujer sólo se cubra la cabeza con un pequeño pañuelo, tendrá que hacerlo con uno que la tape todo el rostro y el cuello, que llegue al menos hasta los hombros.
En los últimos seis meses, miles de mujeres han sido advertidas o detenidas por su aspecto. Durante el periodo reformista liderado por el ex presidente Mohamed Jatamí, en cambio, las restricciones a la vestimenta femenina se redujeron drásticamente, y comenzaron a proliferar mujeres que seguían al dictado las modas de Occidente, consiguiendo a la vez expresar su propia individualidad y dejar en papel mojado los estrictos postulados de los ayatolás.
Pero las últimas actuaciones y proclamas del Ejecutivo de Ahmadineyad han terminado con la libertad de esa época ya pasada. Hace una semana, el ayatolá Khamenei en persona pidió que la policía incrementara el control sobre los "vicios sociales" dejando la puerta abierta a este nuevo catálogo de prohibiciones que empequeñecen aún más si cabe el pequeño reducto de libertad que tiene la mujer iraní.

...consecuencias desastrosas tras el mandato de Bush


EL PREMIO NOBEL JOSEPH STIGLITZ AUGURA CONSECUENCIAS DESASTROSAS TRAS EL MANDATO DE BUSH

Según el experto, el actual presidente dejará a EEUU con una estructura de clases parecida a la de países en vías de desarrollo
Washington. (EFE).- El presidente de EEUU, George W. Bush, dejará a su sucesor un país endeudado hasta el cuello, un dólar hundido en la miseria y una nación cuya estructura de clases va camino de parecerse a la de México o Brasil.
Así lo asegura el premio Nobel de Economía de 2001, Joseph Stiglitz, en un artículo del número de diciembre de "Vanity Fair" que aparece en la página web de la prestigiosa revista. "Cuando miremos en retrospectiva a la catástrofe que fue la Administración Bush, pensaremos en muchas cosas", dice Stiglitz, quien menciona "la tragedia de la guerra de Iraq, la vergüenza de Guantánamo y Abu Ghraib y la erosión de las libertades civiles".

El experto, que imparte clases en la Universidad de Columbia (Nueva York), destaca que aunque "el daño infringido a la economía estadounidense no aparece cada día en los titulares", sus repercusiones "se dejarán sentir más allá de la vida de cualquiera que esté leyendo esta página".
Insiste en que el hecho de que la economía no haya entrado en recesión durante los casi siete años de Bush en la Casa Blanca o el que la tasa de desempleo esté en un respetable 4,6 por ciento, pueden hacer pensar que el actual presidente realizó una buena labor.

Pero Stiglitz llama la atención sobre la otra cara de la moneda. Destaca, en ese sentido, un sistema fiscal que favorece "terriblemente" a los ricos, una deuda nacional que "probablemente" habrá aumentado un 70 por ciento cuando el actual presidente deje el poder, una enorme morosidad en el sector inmobiliario y unos precios del petróleo más altos que nunca debido, en gran medida, a la inestabilidad en Oriente Medio.
A ello hay que sumar "un dólar tan débil que comprar un café en Londres o París se ha convertido en una operación de altas finanzas".
Esto no acaba ahí, ya que, según Stiglitz, "tras casi siete años de este presidente, Estados Unidos está peor preparado que nunca para afrontar el futuro".
El Nobel recuerda que el país no ha invertido lo suficiente en educar a ingenieros y científicos, "a la gente con las cualidades necesarias para competir con China e India". "No hemos invertido en el tipo de investigación que nos convirtió en la potencia tecnológica del siglo XX y, aunque el presidente entiende ahora -o al menos eso dice- que debemos de alejarnos del hábito de usar petróleo y carbón, durante su mandato hemos aumentado la dependencia de ambos", destaca el académico.

Stiglitz hace hincapié en que cuando Bush llegó a la Casa Blanca, en enero de 2001, Estados Unidos tenía un superávit de 2,2 billones de dólares, que pudieron haberse invertido en áreas clave. "Pero la Administración Bush tenía sus propias ideas", dice Stiglitz, que recuerda que la primera gran iniciativa económica del presidente fue un masivo recorte fiscal para los ricos en junio del 2001, al que le siguió otro en el 2003. "Los que tenían ingresos por encima del millón de dólares recibieron un recorte fiscal de 18.000 dólares, más de 30 veces superior que el que recibió el estadounidense medio", dice el autor.
El artículo apunta que el crecimiento económico ha favorecido a los que no necesitaban ayuda y destaca que un estadounidense de 30 años tiene unos ingresos, ajustados por inflación, un 12 por ciento inferiores a los que tenía su padre hace 30 años.
Además, unos 5,3 millones más de estadounidenses viven ahora en la pobreza que cuando Bush fue elegido presidente, lo que lleva a Stiglitz a concluir que "la estructura de clase de EEUU (...) sigue la dirección de Brasil y México".

A lo anterior hay que añadir el enorme coste de la guerra en Iraq, que según las cifras oficiales supera ya el medio billón de dólares, pero que según Stiglitz podría superar en cuatro veces esa cantidad si se añaden cifras como los incentivos para reclutar soldados o las pensiones vitalicias a soldados heridos. "Es normal preguntarse, ¿qué habríamos hecho con ese dinero si lo hubiéramos gastado en otras cosas?", dice el autor, quien recuerda que la ayuda estadounidense a Africa ronda los 5.000 millones de dólares anuales, el equivalente a menos de dos semanas de gastos en Iraq. ■

12 noviembre 2007

Tres fases de la nueva guerra fría

Opinión/Ideas



Maximiliano Sbarbi Osuna, director del Panorama Mundial de Historia y Actualidad y asiduo colaborador de El Corresponsal, acaba de publicar "Nueva guerra por los recursos - La lucha por la hegemonía de Europa Oriental y Asia Central" (Editorial Dunken). El libro explica la estrategia geopolítica llevada adelante por Estados Unidos, Rusia, la Unión Europea y China con respecto a la explotación y transporte de los nuevos y voluminosos recursos energéticos descubiertos en la cuenca del Mar Caspio y en el centro de Asia, a través de sus compañías multinacionales estatales y privadas. A modo de adelanto, anticipamos un capítulo: Tres fases de la nueva Guerra Fría.

Por Maximiliano Sbarbi Osuna

Antes de los ataques a Washington y Nueva York de septiembre de 2001, Estados Unidos tenía una limitada participación en los grandes recursos energéticos del Caspio y Asia Central. Las relaciones diplomáticas con los ex estados soviéticos eran casi inexistentes.
Hasta mediados de los 90s, luego del espacio dejado por la URSS en las nuevas repúblicas independientes, el mundo se preguntaba qué iba a pasar con el arsenal nuclear heredado de la potencia, cómo evitar que cayera en manos de extremistas y de qué manera se iban a conseguir los fondos para la manutención o, llegado el caso, el desmantelamiento de las cabezas atómicas.
Otros gobiernos y analistas se preguntaban cómo iba a ser la transición del comunismo al capitalismo en Rusia, pero pocos miraban hacia el resto de la ex URSS. No obstante, por diversas razones, sólo algunos veían la posibilidad de explotar sus recursos. Era prácticamente imposible que una compañía occidental lograra establecerse en el espacio post soviético, al ser países tan remotos, sin salida al mar abierto en la mayoría de los casos, con fuertes lazos con Rusia y China. Era inconcebible invertir, arriesgar el capital en exploración porque durante los largos años socialistas Moscú privilegió la explotación de sus propios recursos y no realizó significativas inversiones en ductos para el resto de la Unión.
Además, no existía seguridad jurídica en la zona como para atraer grandes capitales occidentales. Las dictaduras que sucedieron a la URSS no habían abierto los mercados lo suficiente como para que hubiese empresas occidentales interesadas en arriesgar su patrimonio cuando no había una ley clara, que les asegurara grandes ganancias.
Por otro lado, Occidente disponía del petróleo de Medio Oriente como fuente primaria de energía y no se preocupaba por buscar alternativas. No se conocía a ciencia cierta el enorme volumen de recursos fósiles que tenía Asia Central y el Cáucaso sur.
Por esos años, Rusia seguía manteniendo dentro de su órbita de influencia al resto de la CEI, la Comunidad de Estados Independientes que sucedió al gigante socialista. Miraba con recelo la expansión de la OTAN y de la Unión Europea, que cada vez se acercaban más a sus fronteras.
Quizás por su cercanía geográfica a la región, o tal vez por su desesperada necesidad de conseguir fuentes de energía para su creciente industria, China ya se había adelantado a Occidente, en 1994 era el principal inversor en Asia Central, exceptuando a Rusia. Las inversiones chinas se centraban en gas y petróleo y más tarde se extendieron hacia recursos minerales como el oro y el uranio, que se utiliza para generar energía nuclear.
Recién en 1997 la empresa petrolera norteamericana Chevron logró una concesión para crear una empresa mixta con el estado de Kazajstán que le permitía extraer el petróleo de su subsuelo hasta un puerto ruso en el Mar Negro. [1] Pero aun era muy temprana la participación occidental en la región como para construir sus propios oleoductos, por lo tanto la vía que debía utilizar esta empresa era un viejo oleoducto construido por Moscú en la época soviética. Es decir, que Occidente debía seguir las reglas del juego ruso a pesar de intentar acercarse tímidamente a la región.
Se puede hablar de Nueva Guerra por los Recursos o Nuevo Gran Juego recién en 2001, con la guerra de Afganistán. Esa sería la primera fase, las otras dos fases serían las Revoluciones de Colores y el crecimiento del Grupo de Shanghai. A partir del 2001, EE.UU. logró ingresar primero militarmente a la zona y luego a través de las compañías energéticas norteamericanas y europeas, que comenzaron a invertir capitales en esta región vedada para Occidente.
Primera Fase: Guerra de Afganistán
Existen las más variadas teorías conspirativas acerca de los atentados del 11-S, que cambiaron la historia de la humanidad. No es la intención de este libro desarrollar todas las posibilidades que se plantean con respecto a la posibilidad de que este haya sido un autoatentado. La verdad absoluta al respecto no se va a develar en pocos años.
Lo cierto es que EE.UU. aprovechó la guerra de Afganistán en varios sentidos. La razón que nos interesa describir es de qué manera la invasión a Afganistán benefició a Washington en la lucha por los recursos de Asia Central.
A fines de septiembre de 2001, antes de iniciar la guerra contra los talibanes, el gobierno de George W. Bush solicitó al gobierno de Uzbekistán de Islam Karimov una base denominada K2, a Kirguizistán la base de Manás y a Tayikistán un aeropuerto. Tanto Tayikistán como Uzbekistán son limítrofes de Afganistán.
Además el gobierno de Georgia cedió su espacio aéreo para la guerra, y Kazajstán ofreció pistas de aterrizaje.
Washington consiguió estas bases, en nombre de la lucha contra el terrorismo y la democracia en Afganistán, a cambio de grandes beneficios económicos para los países locales y del silencio ante las violaciones de los Derechos Humanos y del autoritarismo ejercido por los gobiernos de Asia Central contra su población.
La penetración militar de EE.UU. en territorio de la ex Unión Soviética y la utilización de las antiguas bases de Moscú era un hecho impensado con anterioridad a los atentados del 11-S.
El interés que tenían las ex repúblicas soviéticas en estrechar lazos con EE.UU. tenía varios motivos. El primero, era lograr una mayor independencia de Rusia, algo que en parte ya había logrado Ucrania, que en ese momento actuaba de bisagra entre Oriente y Occidente, aunque su dependencia comercial y energética de Rusia impedía que se acercara demasiado a los gobiernos europeos.
El segundo motivo consistía en que la lucha de EE.UU. contra el islamismo radical profesado por el gobierno afgano coincidía con la guerra abierta librada por los estados centroasiáticos en contra de guerrillas como el MIU (Movimiento Islámico de Uzbekistán), que fue entrenado por los talibanes en Afganistán y cuyo objetivo era derrocar al gobierno dictatorial de Islam Karimov, que prohibía algunas corrientes del islam.
También, existía el movimiento Hizb ut Tahrir, que pretendía crear un califato musulmán que abarcara toda Asia Central desde el Mar Caspio incluyendo la única provincia musulmana de China, rica en recursos llamada Xinjiang.
La coincidencia de intereses entre EE.UU. y los países de Asia Central produjo que además de la alianza militar, la diplomacia avanzara y se comenzaran a forjar lazos comerciales que hasta ese momento no existían.
El periodista pakistaní Ahmed Rashid narra la historia de que el proyecto de Washington de beneficiarse de los recursos de la región es anterior a la guerra de Afganistán. El plan conjunto con Pakistán que consistía en tender un gasoducto que partiera desde Turkmenistán, atravesase Afganistán y llegase hasta Pakistán se vio entorpecido por la escarpada geografía afgana y por la ruptura de lazos con el gobierno talibán de Kabul. [2]
Otro proyecto que aun no se ha podido llevar a cabo es el oleoducto que parta desde Kazajstán, pase por Afganistán y llegue a Pakistán. La inestabilidad de Beluchistán, una nación que no tiene estado propio y que se encuentra repartida entre Irán, Afganistán y Pakistán ha entorpecido este plan.
Rashid cuenta que poco antes de la guerra, el rechazo de EE.UU. hacia Irán llevó a que éste simpatizara con el extremista régimen talibán y que el Congreso norteamericano autorizara a la CIA a que invirtiese 20 millones de dólares para desestabilizar a Irán. Teherán acusa de que este dinero fue a parar a manos de los talibanes. [3]
El cambio de postura de Washington acerca del movimiento talibán, luego de los atentados del 11-S, condujo a que EE.UU. reordenara el tablero de Asia y penetrara literalmente en la zona con sus tropas y armas de guerra.
Durante la contienda, Moscú percibió que la injerencia de Occidente podría traerle pérdidas de influencia en la zona, porque ya vislumbraba que luego de la guerra llegarían las inversiones y las compañías norteamericanas y europeas, con un escenario totalmente diferente al de la década del 90, en el cuál el petróleo comenzaba a escasear más y a subir de precio a lo que se sumaría la apertura de los mercados y de los gobiernos de los países ex soviéticos.
Sin embargo, Rusia decidió apoyar la lucha contra el terrorismo, en parte porque la segunda guerra de Chechenia ya había empezado y Moscú había sido duramente criticado desde el oeste por las violaciones a los Derechos Humanos que había cometido en contra de la población civil en este país del Cáucaso.
Durante los seis primeros meses de la guerra contra Bin Laden y el mullah Omar, Rusia escuchó lo que quería oír de Washington: que los guerrilleros chechenos tenían lazos con Al Qaeda y por lo tanto eran un blanco legítimo de la lucha global contra el terrorismo.
Ya debilitados los talibanes, Moscú se dio cuenta de que había perdido grandes aliados en la zona, por eso decidió iniciar una contraofensiva, las inversiones rusas en la región crecieron en Asia Central y las bases rusas en Georgia vieron aumentados sus efectivos militares.
Pero lo peor para Rusia no había llegado. Aun faltaban las revoluciones de terciopelo, un duro golpe del que Moscú todavía no ha podido recuperarse.
Segunda fase: Revoluciones de Colores
La primera vez que se utilizó el término Revolución de Terciopelo fue durante la revuelta popular pacífica que obligó a dimitir al gobierno comunista de Checoslovaquia a fines de 1989. Alrededor de 200 mil manifestantes ocuparon las calles, sin generar disturbios, en protesta por la violencia policial contra estudiantes que se revelaban en contra del gobierno en Praga. La multitud exigió la renuncia del presidente Gustav Husak, quien al verse acorralado por las protestas y por la falta de apoyo del gobierno soviético, encabezado por Mijail Gorbachov, debió renunciar al cargo, poniendo fin al período socialista.
La segunda parte en la que se puede dividir la lucha por lograr aliados en el ex espacio soviético, y por ende acceder a nuevos lugares a dónde invertir, se caracterizó por rebeliones populares que derribaron gobiernos de manera pacífica y se llamaron precisamente Revoluciones de Terciopelo o Revoluciones de Colores, que comenzaron a fines de 2003 y finalizaron a principios de 2005.
La hegemonía de Moscú sobre la extracción, refinamiento y transporte de los hidrocarburos en el ex espacio soviético comenzaba a resquebrajarse. Los viejos oleoductos de la era de la URSS empezaban a ser reemplazados por nuevos conductos de compañías europeas y norteamericanas.
Habitualmente el gas del Mar Caspio es explotado por empresas rusas y transportado por oleoductos rusos a Europa Oriental (Ucrania y Polonia principalmente) y de ahí siguen sus -cursos hacia Alemania, Austria e Italia. Sin embargo estos oleoductos deben pasar por zonas conflictivas del Cáucaso, como por ejemplo Chechenia, cuya población vive en una constante guerra contra Rusia, por su autodeterminación y su objetivo apunta a tomar parte en el negocio del transporte del petróleo y del gas.

Por eso, el bloque estadounidense-europeo logró concretar la construcción del oleoducto más costoso y ambicioso de la región, que une el Mar Caspio con el sur de Turquía, para llevar desde allí por barco el petróleo a todo el mundo. El ducto se llama Bakú- Tbilisi-Ceyhan, lo que significa que nace a orillas del Mar Caspio en la ciudad de Bakú, capital de Azerbaiyán, atraviesa Tbilisi, capital de Georgia y finaliza en el puerto turco de Ceyhan, en el Mar Mediterráneo.
Aunque el recorrido no sea directo y por lo tanto es más costoso al tener que zigzaguear sorteando países hostiles, de esta manera Occidente evitó que el ducto atravesase Irán y Rusia, ya que circula por tres países aliados.
El costo de esta obra fue de 3.600 millones de dólares y participan en la extracción y el transporte: British Petroleum, Unocal, Total Final Elf, ENI, Conoco Phillips entre otras compañías.

En noviembre de 2003, Estados Unidos dio un gran paso para arrebatarle la zona a Rusia. De acuerdo al Kremlin y a varios analistas, EE.UU, para asegurarse un tramo del transporte del petróleo, financió el derrocamiento incruento del presidente de Georgia Eduard Shevardnadze, que en ese momento cooperaba con Moscú.
En connivencia con Rusia, el presidente georgiano creó un impuesto a las empresas extranjeras, que perjudicó en su mayoría a las norteamericanas. Ese fue el factor decisivo para la caída de Shevardnadze, ya que esto elevaba el costo de la construcción y utilización del oleoducto.

Aunque en el pasado, Georgia había sido aliado de Washington al permitir que los aviones militares norteamericanos cargaran combustible para seguir su viaje a Irak, donde EE.UU. estaba librando una nueva guerra, pero el contexto regional había cambiado en pocos meses, lo que provocó que Washington tuviese que derrocar al gobierno georgiano para preservar el megaproyecto energético.

En lugar de Shevardnadze, asumió un abogado de 36 años formado en EE.UU., llamado Mijail Saakashvili. Así, luego de la presión popular, se llevó a cabo la llamada Revolución Rosa, denominada de esta manera por ser pacífica.
En diciembre de 2004, ocurrió otra revolución pacífica, pero esta vez en Ucrania. También Europa y Estados Unidos estuvieron sospechados de ser partícipes de los hechos. Ésta fue llamada Revolución Naranja, por el color del partido del nuevo presidente, el prooccidental Víktor Yuschenko.
Y por úlimo en marzo de 2005, un cambio pacífico de gobierno se produjo en Asia Central, precisamente en Kirguizistán. La Revolución Amarilla o de los Tulipanes llegó esta vez a las fronteras de China.
Para lanzar a las calles a las multitudes, el modus operandi que usaron los gobiernos occidentales, en representación de sus compañías petroleras fue, de acuerdo a varios politólogos, la utilización de ONG (Organizaciones No Gubernamentales) financiadas para crear propagandas opuestas a los regímenes que eran contrarios a sus intereses.
De esta manera las ONG utilizaban los fondos para fortalecer la publicidad de la oposición y se pagaba a los militantes, quienes eran los encargados de difundir el odio antigubernamental y de resaltar la grave corrupción existente luego de la caída de la URSS.
La primera vez que se utilizó este método fue en Serbia, cuando los manifestantes obligaron a renunciar al presidente Slobodan Milosevic en 2000.
Los nuevos gobiernos fortalecieron las alianzas con Europa y EE.UU., tanto Ucrania como Georgia han solicitado formar parte de la OTAN y de la Unión Europea, le dieron la espalda a Rusia en cuestiones políticas, comerciales y energéticas. Ucrania con apoyo norteamericano logró ingresar mucho antes que Rusia a la OMC (Organización Mundial del Comercio), lo que le abrió las posibilidades de acceder a nuevos mercados, y dejar paulatinamente de importar y de exportar casi todo lo que produce a Rusia.
Pero Moscú seguía teniendo la carta fuerte con Ucrania, ya que este país no tiene yacimientos de gas y debe aprovisionarse desde el este, es decir de Rusia.
En el nuevo escenario, con tres nuevos países dentro de la órbita occidental, no sólo se vieron beneficiadas las empresas de hidrocarburos occidentales, sino que las buenas relaciones diplomáticas entre los gobiernos abrieron las puertas a un intercambio comercial que abarcó distintas industrias, pero se privilegiaron las energéticas, que son las que más han invertido en la región.
En este contexto, el gobierno de Georgia aceleró la construcción del nuevo oleoducto y se aseguró de protegerlo de eventuales atentados, demostrando su nuevo alineamiento con el Oeste.
Aunque, el caso de Georgia y Ucrania encaje perfectamente con la teoría de que las Revoluciones de Terciopelo fueron dirigidas desde Occidente, Kirguizistán parece ser la excepción a la regla porque no hubo ONG occidentales operando en su territorio. Por eso, muchos expertos sostienen que este cambio de gobierno responde a una elite que se sucedió a sí misma mediante un golpe interno.
Tercera Fase: Grupo de Shanghai
Las dos primeras fases fueron ganadas por el bloque estadounidense-europeo, el cuál logró afianzar sus empresas transnacionales por primera vez en una región que tradicionalmente estuvo bajo la influencia rusa y abrir un camino más amplio a nuevas compañías, la tercera fase constituye un contraataque del bloque ruso-chino y sus aliados regionales. Este período comenzó en marzo de 2005, luego de la Revolución Amarilla en Kirguizistán.
Después del cambio de gobierno en este país centroasiático, el Grupo de Shanghai conformado por: Rusia, China, Uzbekistán, Kirguizistán, Tayikistán y Kazajstán, que se formó en 2001 y cuyo principal fin es combatir al terrorismo, se reunió en julio de 2005 y declaró su repudio a la presencia estadounidense en la región, incluyendo la exigencia del abandono de la base de K2 en Uzbekistán y de Manás en Kirguizistán.
La dura reacción del bloque no sólo se limitó a las declaraciones de sus líderes, sino que Moscú estrechó aun más los lazos con los miembros del Grupo de Shanghai, para que no se resquebrajase ante la posibilidad de perder a Kirguizistán por el cambio de gobierno.
Hasta ahora ningún estudioso del tema ha demostrado que la revuelta popular en Kirguizistán haya sido influenciada por Washington, como ocurriera en Georgia y Ucrania. Esto no quita que el nuevo gobierno kirguiz no se haya acercado a EE.UU. para ampliar sus mercados y posibilidades comerciales, dado que Kirguizistán a diferencia de sus vecinos es un país muy pobre en recursos, y ha dependido casi exclusivamente de Rusia luego de la disolución de la URSS. Como Moscú le ha dejado de comprar varios productos por su crisis económica de la década del 90, Bishkek ha visto estancada su economía. La posibilidad de un cambio de gobierno incluía la potencial apertura de este país hacia capitales occidentales.
A todo esto hay que sumarle que en mayo de 2005, una cruenta represión del gobierno uzbeco de Islam Karimov, que dejó entre 170 y 700 muertos (las cifras difieren según las fuentes), contra manifestantes que reclamaban la liberación de presos islámicos en la ciudad oriental de Andizán, cercana a Kirguizistán.

Las fuentes oficiales de Uzbekistán adujeron que la manifestación comenzó de manera pacífica, pero luego se sumaron guerrilleros islámicos armados, por eso la policía comenzó la matanza indiscriminada.

Pero, organismos independientes de Derechos Humanos denunciaron que la policía le tiró a los manifestantes desarmados. [4]

Inmediatamente, luego de estos hechos, la secretaria de Estado de Estados Unidos Condoleeza Rice, anunció que iba a promover una investigación independiente para que determine qué pasó exactamente el día de la masacre de Andizán.
La respuesta uzbeka fue la exigencia de que Estados Unidos se retirara de su base, ya que según Karimov la situación en Afganistán se había estabilizado.

Kirguizistán importa el gas de Uzbekistán, por eso a lo largo de su corta historia como país independiente, ha tenido que someterse a los caprichos del gobierno de Karimov, no sólo para recibir hidrocarburos, sino que se ha visto obligado a cambiar sus prestigiosas políticas de libertad de opinión, únicas en Asia Central, porque según Uzbekistán eran una mala influencia para los ciudadanos de este país. Además, el depuesto gobierno kirguiz de Askar Akayev ha tenido que reprimir duramente a los militantes islámicos por expreso pedido de Karimov. [5]
Por su parte, la consolidación del bloque ruso-chino se acentuó también en el Mar Caspio, ganándole terreno a la coalición norteamericana, con la creación de una patrulla multinacional, formada por los países del Caspio afines a Rusia, con la excusa de prevenir el terrorismo, pero con el fin de controlar lo que aun Rusia mantiene bajo su esfera de influencia.

Sin embargo, para que esta empresa sea viable debe contar con el visto bueno de Naciones Unidas. De todas maneras es un paso adelante para dominar la zona.

Asimismo, las inversiones chinas de hidrocarburos y comunicaciones en Uzbekistán, Kazajstán y Tayikistán crecieron considerablemente durante el 2005.

El actual gobierno kirguiz también declaró, presionado en el marco de la reunión del Grupo de Shanghai, que EE.UU. debería irse de la zona.

Estados Unidos, al ver que su ex aliado Karimov se mostraba cada vez más hostil hacia Washington y más cercano a Moscú y a Pekín, que Kirguizistán manifestara que Estados Unidos debía retirarse de la región y que las empresas chinas arribaban a Asia Central en grandes contingentes, decidió mover a su alfil y amenazar a varias piezas enemigas.

El entonces secretario de defensa norteamericano, Donald Rumsfeld realizó un viaje relámpago en agosto de 2005 a Kirguizistán y Tayikistán para hacerles acordar de quién manda. Luego de la entrevista con Rumsfeld, el nuevo presidente kirguiz, Kurmanbek Bakiyev, en un reportaje hecho por la televisión rusa, manifestó una gran contradicción: "La presencia de tropas norteamericanas responde a nuestros intereses nacionales. El problema de Afganistán está muy lejos de solucionarse".

Por otra parte, el alquiler de la base de Manás representa el 7 % del Producto Bruto Interno de Kirguizistán, algo difícil de despreciar. Lo cierto es que la situación en Afganistán está lejos de resolverse y que el movimieno Talibán ha ganado terreno durante 2006. Pero también es cierto que la presencia de EE.UU. en Asia Central no se debe solamente a la guerra de Afganistán, sino a aumentar y preservar la inversión en materia energética.
A comienzos de 2006, EE.UU. ofreció aumentar el alquiler de la base de Manás al gobierno kirguiz.
El Grupo de Shanghai existía desde hacía 4 años, pero cobró mayor importancia en 2005 por la reacción de Rusia y China que temieron seguir perdiendo mercados y países aliados por la militarización de la zona por parte de Occidente y por las revueltas pacíficas, que seguían a cada elección en los ex estados soviéticos.
Este Grupo tiene el objetivo de formar un bloque económico y sobre todo defensivo en contra de la creciente actividad de guerrillas islámicas con fuertes influencias de los talibanes afganos. A pesar, de que el gobierno de Kabul haya caído, las guerrillas de la zona centroasiática son autónomas y han seguido realizando incursiones armadas contra los gobiernos que comparten el Valle de Fergana, entre Uzbekistán, Kirguizistán y Tayikistán.
El interés que tiene China en que el Grupo de Shanghai se fortalezca se debe precisamente a la preservación de su provincia noroccidental rica en recursos petroleros denominada Xinjiang, cuya población es mayoritariamente musulmana, y que ya ha manifestado el deseo de separación de Pekín.
Por otro lado, el bloque ruso-chino no sólo aumentó la integración y el repudio a Occidente, sino que además boicoteó a los países que cambiaron de bando, como Georgia, Ucrania, Moldavia y también a la Unión Europea.
A comienzos de 2006 Moscú intentó desestabilizar a su vecino del Cáucaso sur, Georgia, al cortarle el suministro de gas, con un atentado a un gasoducto que partía desde Rusia hacia Tbilisi. Al mismo tiempo bloqueó la entrada de vinos gerogianos, produciéndole numerosas pérdidas a esa fructífera industria georgiana. Además alentó los separatismos en sus provincias secesionistas.
Con respecto a Ucrania, Moscú decidió aumentarle el precio preferencial del gas que venía pagando Kiev como país amigo, muy por debajo del internacional. La crisis del gas que perjudicó a varios países de Europa, la analizaremos más adelante.
Es difícil ver quién ganó la tercera fase. No hay duda de que el bloque ruso-chino conquistó posiciones y debilitó en algunos sectores al bloque enemigo, tanto a los países que lo encabeza, como a los post soviéticos aliados de Occidente. Pero, aun esta fase no ha concluido del todo, es muy prematuro hacer un análisis preciso de cómo finalizó o va a finalizar el auge del Grupo de Shanghai.
Notas: [1] – Periódico El economista de Cuba Nro 142, Octubre 2001. “¿Por qué Afganistán?” ; [2] Ahmed Rashid en http://www.socialismo-o-barbarie.org/medio%20oriente/060611_afganistan_a_rashid.htm; [3] Ahmed Rashid en http://www.wsws.org/es/articles/2001/nov2001/span-n14.shtml; [4] Amnistía Internacional http://www.amnestyusa.org/countries/uzbekistan/document.do?id=ENGEUR620112006; [5] Ahmed Rashid en “Yihad” (Ediciones Península. Barcelona. 2002). Pág. 96.

La fuente: El autor es analista de temas internacionales y director del Panorama Mundial de Historia y Actualidad.
tomado de El Corresponsal

Israel construye una carretera al ’apartheid’


La Cisjordania ocupada es un enjambre de controles militares, vallas metálicas, alambradas, torretas grises a las salidas de los pueblos palestinos, y de carreteras, algunas exclusivas para los colonos que viven en su torre de marfil. Es probable que algún día se desmantelen algunos asentamientos. Pero el este de Jerusalén es diferente. Israel no va a renunciar a un centímetro de esa tierra que pretende anexionar y que habitan un cuarto de millón de árabes. En esta zona se está terminando una carretera, que unirá Ramallah con Belén, propia del régimen del apartheid. En uno de sus lados circularán los israelíes; en el otro, segregados por un muro, los palestinos. Los primeros podrán salir a cualquier pueblo o ciudad; los segundos, no. Y menos aún a la Ciudad Santa.

Por Juan Miguel Muñoz

La proporción de población palestina crece paulatinamente respecto a la judía en Jerusalén. Aunque algunos líderes políticos y religiosos israelíes la preconizan, no es posible su expulsión. Pero ese cuarto de millón de personas van a quedar recluidas en el interior del muro de hormigón, que bordeará por el este el asentamiento en expansión de Maale Adumín. Necesitan una salida. Eso sí, nunca en dirección a Jerusalén. La carretera en construcción servirá para que los palestinos puedan trasladarse desde el norte hasta el sur de Cisjordania sin necesidad de atravesar barrios judíos. E Israel la utilizará para seccionar Jerusalén del resto del territorio ocupado y para construir un cinturón de asentamientos alrededor de la Ciudad Santa, anexionada ilegalmente en 1981 por el Ejecutivo hebreo.
En el desierto, habitado por beduinos y dominado por el asentamiento judío de Maale Adumín (35.000 residentes), a los pies de la Universidad Hebrea y del monte de los Olivos, se asfalta esa carretera dividida por un muro construido con piedra blanca, el material preceptivo en toda construcción de Jerusalén desde los tiempos del mandato británico. Es menos impactante que el gris hormigón que se levanta alrededor de pueblos y ciudades palestinas. La carretera contará con muchas más salidas para los ciudadanos israelíes que para los palestinos, que no podrán acceder a Jerusalén, y permitirá que los israelíes viajen por territorio ocupado sin toparse con árabes.
"Hay cuatro carreteras más de este tipo ya terminadas y seis en construcción. Teóricamente, son vías para conectar pueblos aislados por la construcción del muro. Se trata de que los palestinos puedan moverse en zonas que quedarán bajo control israelí", explica Yehezkel Lein, uno de los coordinadores de B’tselem, una de las ONG israelíes que examinan periódicamente los hechos sobre el terreno. Dentro del muro
"Estas carreteras transcurrirán en gran medida dentro del muro, e Israel podrá controlarlas a su antojo para restringir los movimientos de los palestinos", añade. La obra -"irracional desde el punto de vista económico", a juicio de Lein- requerirá soterrar la carretera con terraplenes en sus bordes y la construcción de túneles. "Por motivos de seguridad", según las autoridades hebreas.
Hoy día es frecuente ver a los colonos judíos de Cisjordania circular en sus vehículos por el arcén para no perder tiempo en los controles militares. Los soldados les dan vía libre. No esperan. Pero no deja de suponer una molestia. "Hoy día, si se monta un control en cualquier vía, también les afecta. Con este sistema [de segregación] se podrán colocar puestos militares en el lado palestino sin que los conductores israelíes los padezcan", comenta Lein. Cuando entre en funcionamiento, los colonos de Cisjordania podrán acudir a sus empleos en Jerusalén sin padecer la menor molestia.
La nueva vía -llamada "fábrica de vida" por las autoridades israelíes, porque los palestinos podrían circular sin cortapisas- no es más que una nueva modalidad en un sistema laberíntico organizado a veces para beneficio de unos pocos. Existen carreteras construidas sólo para unas decenas de usuarios. "El gran boom de la construcción de carreteras para colonos se dio en los años noventa, durante el proceso de Oslo, para impedir que israelíes viajaran por zonas controladas por la Autoridad Nacional Palestina". Hoy ya existen en Cisjordania 24 tramos de vías -unos 315 kilómetros- totalmente vetados a los palestinos, o a las que muy pocos pueden acceder, con permiso del Ejército. En las que pueden utilizar, las restricciones -mediante los controles militares fijos y los móviles, siempre sorprendentes- provocan desesperación. A este tipo de vetos alude el ex presidente de Estados Unidos Jimmy Carter cuando equipara el apartheid surafricano con el régimen de ocupación que el Gobierno israelí impone en los territorios ocupados.
En opinión de Lein, impera la arbitrariedad. Los palestinos lo saben mejor que nadie y lo han interiorizado. En la autopista 443, una alternativa a la vía principal que conecta Jerusalén con Tel Aviv, la carretera transcurre en parte por la Cisjordania ocupada y, en teoría, los palestinos podrían acceder. No hay prohibición expresa. "El Ejército dice que no existe tal prohibición para entrar en la 443 o en otras carreteras, pero todos los pueblos árabes tienen a la salida bloques de piedra o montañas de arena cortando la entrada a la autopista. Los mandos dan órdenes verbales de las que no queda constancia", concluye Lein. Con la nueva carretera, siempre bajo llave israelí, puede suceder lo mismo.

La fuente: El País (Madrid, España). (tomado de El Corresponsal)

10 noviembre 2007

Balada para un loco

nota: Publico este texto aparecido en La República de Montevideo, en mi carácter de rioplatense y porteño jubilado de tanta arrogancia, napia pa´rriba y ceñuda egolatría de pillado de Buenos Aires. Sí, soy también porteño y cuando escribo "los hermanos uruguayos" pienso en Rama, Quijano, Onetti, Idea Vilariño, los tablados, Marcha, Telecataplum y Viglietti...(Andrés Aldao)




por ROBERTO CABALLERO *

El martes 2 de octubre sobre las 15 horas bajé del Buquebús en el puerto de Buenos Aires, iba enviado por un grupo de compañeros de la Corriente de Acción y Pensamiento ¬ Libertad (CAP-L) a visitar al Flaco Nicolini, quien había hecho un infarto precisamente cruzando el Río de la Plata el sábado anterior y operado de urgencia el domingo 30 de mañana en un sanatorio bonaerense.
Llevaba los saludos de decenas de compañeros, portaba el abrazo solidario de mucha gente, cargaba el mensaje de que los compañeros estamos en cualquier circunstancia, pero sobre todo cuando --como en el caso del Flaco-- estás pasando por una mala. Toda esta responsabilidad no sólo me pesaba mucho más que el bolso con mi ropa, sino que debía llevarla con el mayor de los amores porque aquello del "Che" es cierto, hay que endurecerse, pero sin perder la ternura, jamás.
Me encontré con el Flaco rodeado por el amor de una familia increíble, numerosa, que se prodigaban en entregarle todo el afecto y cariño que fuera posible para sacarlo adelante, me sentí incómodo, intruso en medio de ese estrechar filas en torno a quien necesitaba apoyo. Así, me dije, es como debe ser el compañerismo, la camaradería: generosa y a cada cual según su necesidad. Entré al CTI tres minutos, le di un apretón de manos y alcancé a decirle: "... Flaco los compañeros me mandaron a buscarte, te queremos en Montevideo lo antes posible, vamo'arriba...", se sonrió, me preguntó cómo estaban las cosas, los demás, "el que importa sos vos", contesté y me fui, lo dejé casi sin respuesta.
Hacía 48 horas le habían practicado una angioplastia ingresando por la arteria femoral aplicándole dos stent en tantas otras arterias, agravado por una neumonía que lo tenía con más de 38ª de fiebre.
Viajé al otro día al centro porteño. En el tren, un veterano, de impecable camisa y corbata, tocaba al bandoneón "Verano Porteño", de Piazzola, siguió con "Cambalache" de Enrique Santos Discépolo, los pasajeros del vagón lo aplaudimos y llenamos su gorro de monedas; en los andenes, grandes afiches de tipo comercial anunciaban que dentro de 20 días había elecciones en Argentina, sin ser eso, poca cosa electoral más y si uno era medio distraído podría llegar a pensar que era publicidad de programas de la TV como los de Tinelli.
Por Florida, cada dos o tres cuadras, parejas de bailarines evolucionaban con cortes y quebradas para las fotografías de los turistas, todo Buenos Aires respira tango, tal vez por eso cuando de tardecita regresé al barrio de San Isidro --donde está el sanatorio--, me encontré de pronto caminando por una calle alfombrada de naranjas, pensé que se habían caído del naranjal de alguna casa.
No, los naranjales estaban en la vereda sobre el cordón, llenos de naranjas, tantas que las ramas se doblaban por el peso, seguí caminando asombrado ante ese espectáculo de los naranjales en la vía pública, hasta que en la esquina miré el nombre de la calle: Arenales, fue leerlo y el play accionó mi memoria, era la voz del Polaco Goyeneche: "Salís de tu casa por Arenales. Lo de siempre en la calle y en vos...Cuando, de repente, de atrás de un árbol, me aparezco yo".
Me imaginé que el Flaco Nicolini era el personaje del tango. Horacio Arturo Ferrer debió conocerlo antes que nosotros o inventarlo a imagen y semejanza.
Cuál fue la locura del Flaco para vivir este calvario de casi un año, acaso es más grave que las acusaciones cruzadas entre otros compañeros del FA sobre fraude, estafa, traba de embargo, etc.
¿Alguien les pidió la renuncia a sus bancas ante acusaciones de tan subido como grave porte?, ¿con qué vara medimos la apariencia de la honestidad? Se argumenta que un hombre público --como la mujer del César-- ocupando un cargo público no sólo debe ser honrado, sino aparentarlo, argumento con el que no estoy de acuerdo. En mis años de bancario, conocí infinidad de tipos que parecían, aparentaban, simulaban ser honestos y eran todo lo contrario, lo que importa es serlo; si después andás con medio melón en la cabeza y no parecés, a qué prejuiciado le importa. Entonces vuelvo a lo mismo: ante estas nuevas acusaciones entre otros compañeros me pregunto: ¿la teoría de la mujer del César es "pa'todos o pa'lgunos"?
Hubo muchos saludos de apoyo, pero faltaron otros, de los que no quiero hablar hoy.
Salvo de la cancillería.
El señor Bustillo, embajador en Argentina, quien no hace mucho nos llevó junto a Nicolini (cuando era senador) a conocer el lujo desmedido de la embajada en Buenos Aires, no leyó la prensa uruguaya o no vio o escuchó por otros medios la noticia de que Leonardo Nicolini estaba internado con un infarto. ¿No se enteró realmente? Hay que avisarle: ¡Bustillo, Nicolini perdió la banca pero no la nacionalidad! ¡Pobres uruguayos de a pie y anónimos si les llega a pasar algo en la Argentina!
Sí, el Flaco es esa cosa rara que sale cada tanto de atrás de un árbol, mezcla de penúltimo linyera y primer polizonte en quien sabe qué viaje, por eso, por estar piantao, pero bien piantao, se trepó a la locura de operarse en Salud Pública hace casi un año.
Hoy los medios de prensa están dando la primicia de que la Justicia lo declaró inocente y archivó el caso. Pero claro, eso no le devuelve la banca de senador, ni le paga el alquiler, ni la luz, ni los impuestos, ni nada..., salvo su dignidad, esa que no necesariamente necesita aparentarse, figurarse, maquillarse como si fuera la mujer del César, ¿qué cosa ¿no?
Recuerdo ahora, que cuando por Arenales llegué a Avda. Libertador y pegué la vuelta me pareció sentir todavía al Polaco:
"Abrite los amores que vamos a intentar la mágica locura total de revivir...¡Vení, volá, vení!"
Vení Flaco, vení, vamos a tomar ahora sí una de más. *

* Secretario del Senador E. Fernández Huidobro. Ex preso político (MLN-T) 1972- 1985

La madre de todos los pretextos

DELIRIUM TREMENS...

El gobierno menesteroso de Ehud Olmert se parece a un barquichuelo a la deriva, aunque siempre gira sobre su eje y en el mismo lugar.
¿Llamarlo lamentable? ¿Desdoroso? ¿Inservible? ¿Peligroso? El señor Olmert, un pequeño y triste mafioso, ha cometido todos los errores y desarciertos previstos. Incluidos sus peregrinos aciertos (ninguno)... Rodeado de fascistas, ineptos, corruptos y ladrones, arrogantes y resbaladizos laboristas, rabinos trepadores e ignorantes, gente convicta de hurtos y defraudaciones −ladronzuelos y estafadores− (incluido y en primer lugar el propio primer ministro), prosigue imperturbable su marcha hacia el precipicio, hacia el hundimiento del estado de Israel en vísperas del 60º aniversario de su creación. Un lúcido análisis de Ury Avnery pone a los ciudadanos de Israel frente a su propia conciencia: los que no comparten que traigan pruebas, sólidas, inefables y contundentes...

Este artículo es de uno de los pocos, contados,a veces inhallables israelíes que tienen lucidez, valentía, conocimiento profundo de la situación y nada de pelos en la lengua... Es digno de leerse varias veces, y aquellos que forman parte de la legión de pilaricos raholistas, que cierren la boca sucia y vocera de los fulleros del gran poder imperial- ¡Bravo, Ury Avnery! (Andrés Aldao)



La visión del choque de civilizaciones se adapta perfectamente a nosotros. De hecho, el mundo de las civilizaciones que chocan para nosotros es el mejor de todos los mundos posibles. La lucha entre Israel y los palestinos ya no es un conflicto entre el movimiento sionista que vino a establecerse a este país y el pueblo palestino que lo habitaba. No, ha sido desde el mismo principio una parte de una lucha mundial que no proviene de nuestros actos y aspiraciones. El ataque del Islam terrorista al mundo occidental no empezó por culpa nuestra. Nuestra conciencia puede sentirse completamente limpia; estamos entre los tipos buenos de este mundo.


Por Uri Avnery

Cuando oigo mencionar el 'choque de civilizaciones' no sé si reír o llorar.
Reír, porque semejante concepto es absurdo. Llorar, porque es propenso a causar desastres incalculables.
Llorar todavía más porque nuestros líderes están explotando ese eslogan como un pretexto para sabotear cualquier posibilidad de una reconciliación israelo-palestina. Sólo es uno más de una larga lista de pretextos.
¿Por qué el movimiento sionista necesitaba excusas para justificar la manera en que trató al pueblo palestino?
En el origen, el sionismo era un movimiento idealista. Tenía una gran carga moral. No sólo para convencer al mundo, sino, ante todo, para tranquilizar su propia conciencia.
Desde la más tierna infancia aprendimos de los pioneros, muchos de ellos hijos e hijas de familias acomodadas y de buena formación que dejaron atrás una vida cómoda en Europa para empezar una nueva en un lejano y -para los estándares de aquella época- primitivo país. Aquí, en un clima salvaje al que no estaban acostumbrados, a menudo hambrientos y enfermos, realizaron trabajos físicos de romperse los huesos bajo un sol brutal.
Para eso necesitaban creer totalmente en la rectitud de su causa. No sólo creyeron en la necesidad de salvar a los judíos de Europa de la persecución y los pogromos, sino también en la creación de una sociedad tan justa como nunca antes se había visto, una sociedad igualitaria que sería un modelo para el mundo entero. León Tolstoi no era menos importante para ellos que Teodor Herzl. Los quibutz y moshav eran símbolos de todo el proyecto.
Pero ese movimiento idealista tenía como objetivo establecerse en un país habitado por otro pueblo. ¿Cómo dirimir la contradicción entre sus ideales sublimes y el hecho de que su realización requería la expulsión de un pueblo de su tierra?
La manera más fácil fue reprimir totalmente el problema e ignorar su propia existencia: la tierra, nos dijimos, estaba vacía, no había ningún pueblo en absoluto viviendo aquí. Esa fue la justificación que sirvió de puente sobre el abismo moral.
Solamente uno de los Padres Fundadores del movimiento sionista fue lo suficientemente valiente para llamar al pan pan y al vino vino: Ze'ev Jabotinsky escribió hace ya 80 años que era imposible engañar al pueblo palestino (cuya existencia reconoció) y comprar su consentimiento a las aspiraciones sionistas.
Somos colonos blancos que colonizan la tierra de la población nativa, dijo, y no hay ninguna oportunidad en absoluto de que los nativos se resignen voluntariamente a esto. Se resistirán violentamente, como todos los pueblos nativos de las colonias europeas. Por lo tanto necesitamos un 'muro de acero' para proteger la empresa sionista.
Cuando a Jabotinsky le dijeron que su enfoque era inmoral, contestó que los judíos estaban intentando salvarse del desastre que los amenazaba en Europa y, por consiguiente, su moralidad ganaba a la moralidad de los árabes en Palestina.
La mayoría de los sionistas no estaba preparada para aceptar este enfoque de orientación a la fuerza y buscaron fervientemente una justificación moral con la que pudieran vivir.
Así empezó la larga búsqueda de justificaciones, con un pretexto tras otro según las cambiantes modas espirituales del mundo.
La primera justificación precisamente fue la que ridiculizó Jabotinsky: realmente hemos venido para beneficiar a los árabes. Los redimiremos de sus primitivas condiciones de vida, de la ignorancia y la enfermedad. Les enseñaremos métodos modernos de agricultura y les traeremos medicina avanzada. Todo (excepto el empleo, porque necesitábamos cada trabajo para los judíos que estábamos trayendo aquí, a los que estábamos transformando de judíos del gueto en un pueblo de obreros y labradores de la tierra).
Cuando los ingratos árabes procedieron a resistirse a nuestro gran proyecto, a pesar de todos los beneficios que supuestamente les estábamos trayendo, encontramos una justificación marxista: no son los árabes quienes se oponen a nosotros, sino sólo los effendis. Los árabes ricos, los grandes hacendados, tienen miedo de que el ejemplo resplandeciente del igualitarismo de la comunidad hebrea atraiga al explotado proletariado árabe y origine que éste se levante contra sus opresores.
Eso tampoco funcionó mucho tiempo, quizás porque los árabes vieron cómo los sionistas compraban la tierra de esos mismos effendis y expulsaban a los arrendatarios que la habían cultivado durante generaciones.
El ascenso de los nazis en Europa trajo masas de judíos al país. El público árabe vio cómo le segaban la hierba bajo los pies y empezó una rebelión contra británicos y judíos en 1936. ¿Por qué, preguntaron los árabes, debemos pagar por la persecución de los judíos por parte de los europeos? Pero la revuelta árabe nos dio una nueva justificación: los árabes apoyan a los nazis. Y de hecho, el Gran Muftí de Jerusalén Hajj Amin al-Husseini, se fotografió sentado junto a Hitler. Algunas personas 'descubrieron' que el muftí era el auténtico instigador del Holocausto (años después se reveló que Hitler detestaba al muftí, y que éste no tenía ninguna influencia sobre los nazis.)
La Segunda Guerra Mundial acabó y fue seguida por la guerra de 1948. La mitad del vencido pueblo palestino se convirtió en refugiado. Eso no preocupó a la conciencia sionista porque todos lo sabíamos: se fueron por su propia y libre voluntad. Sus líderes los habían llamado a dejar sus casas y volver después con los ejércitos árabes victoriosos. La verdad es que jamás se ha encontrado ninguna prueba para sostener esta afirmación absurda, pero era suficiente para aliviar nuestra conciencia hasta este día.
Se podría preguntar: ¿por qué no se permitió a los refugiados regresar a sus casas una vez que la que la guerra había terminado? Bien, fueron ellos quienes rechazaron el plan de partición de la ONU de 1947 y empezaron la guerra. Si debido a esto perdieron el 78% de su país, sólo se pueden culpar a sí mismos.
Entonces vino la Guerra Fría. Nosotros estábamos, por supuesto, en el lado del 'mundo libre', mientras que el gran líder árabe Gamal Abd-al-Nasser recibió sus armas del bloque soviético (ciertamente en la guerra de 1948 a nosotros nos fluyeron armas soviéticas, pero eso no es importante). Estaba bastante claro: hablar con los árabes es inútil porque apoyan la tiranía comunista.
Pero el bloque soviético se derrumbó. 'La organización terrorista llamada OLP', como la denominaba Menajem Begin, reconoció a Israel y firmó el acuerdo de Oslo. Hubo que buscar una nueva justificación para nuestra renuencia a devolverle al pueblo palestino los territorios ocupados.
La salvación vino de América: un profesor llamado Samuel Huntington escribió un libro sobre el 'Choque de Civilizaciones' y así nosotros encontramos la madre de todos los pretextos.
El enemigo mortal, según esta teoría, es el Islam. La civilización occidental judeocristiana, liberal, democrática y tolerante, está frente al ataque del monstruo islámico, fanático, terrorista y asesino.
El Islam es asesino por naturaleza. Realmente, 'musulmán' y 'terrorista' son sinónimos. Cada musulmán es un terrorista, cada terrorista un musulmán.
Un escéptico podría preguntar: ¿cómo fue que la maravillosa cultura occidental dio a luz a la Inquisición, los pogromos, la quema de brujas, la aniquilación de los nativos americanos, el Holocausto, las limpiezas étnicas y otras atrocidades sin par?; pero eso fue en el pasado. Ahora la cultura occidental es la encarnación de la libertad y el progreso.
El profesor Huntington no estaba pensando particularmente en nosotros. Su tarea era satisfacer un peculiar deseo de Estados Unidos: el imperio estadounidense siempre necesita un enemigo virtual que abarque todo el mundo, un solo enemigo que incluya a todos los opositores a Estados Unidos del mundo entero. Los comunistas cumplieron su promesa: el mundo entero se dividió entre tipos buenos (los estadounidenses y sus partidarios) y tipos malos (los comunistas). Todo el que se opusiera a los intereses estadounidenses automáticamente se convertía en comunista -Nelson Mandela en Sudáfrica, Salvador Allende en Chile, Fidel Castro en Cuba-, mientras que los señores del apartheid, los escuadrones de la muerte de Augusto Pinochet y la policía secreta del Sha de Irán pertenecían, como nosotros, al mundo libre.
Cuando se derrumbó el imperio comunista los Estados Unidos se quedaron sin un enemigo mundial. Este vacío ahora está ocupado por los musulmanes-terroristas. No sólo Osama ben Laden, sino también los combatientes chechenos por la libertad, la colérica juventud norteafricana de los suburbios de París, los guardias revolucionarios iraníes, los insurgentes de Filipinas...
Así, la visión mundial estadounidense se reestructuró: un mundo bueno (la civilización occidental) y un mundo malo (la civilización islámica). Los diplomáticos todavía tienen cuidado de hacer una distinción entre 'islamistas radicales' y 'musulmanes moderados', pero eso sólo es para las apariencias. Entre nosotros sabemos, por supuesto, que todos son Osamas ben Ladens. Todos son iguales.
Así, una gran parte del mundo formada por múltiples y muy diferentes países y una gran religión, con tendencias muy diversas e incluso opuestas (como en la cristiandad o el judaísmo), que ha dado tesoros científicos y culturales incomparables al mundo, se arroja entera al mismo saco.
Esta visión se adapta perfectamente a nosotros. De hecho, el mundo de las civilizaciones que chocan para nosotros es el mejor de todos los mundos posibles.
La lucha entre Israel y los palestinos ya no es un conflicto entre el movimiento sionista que vino a establecerse a este país y el pueblo palestino que lo habitaba. No, ha sido desde el mismo principio una parte de una lucha mundial que no proviene de nuestros actos y aspiraciones. El ataque del Islam terrorista al mundo occidental no empezó por culpa nuestra. Nuestra conciencia puede sentirse completamente limpia; estamos entre los tipos buenos de este mundo.
Ahora la línea argumental del Israel oficial es ésta: los palestinos eligieron a Hamás, un movimiento islámico asesino (si no existiera, habría que inventarlo -y de hecho, algunas personas afirman que, en su inicio, lo crearon nuestros servicios secretos-). Hamás es terrorista, igual que Hezbollah. Quizás Mahmoud Abbas no sea un terrorista, pero es débil y Hamás está a punto de tomar el control exclusivo de todos los territorios palestinos. Por lo que nosotros no podemos hablar con ellos. No tenemos ningún compañero. En realidad, posiblemente no podamos tener un compañero porque pertenecemos a la civilización occidental que el Islam quiere erradicar.
En su libro de 1896 Der Judenstaat, Teodor Herzl, el 'Profeta oficial del Estado israelí”, ya profetizó este desarrollo. Esto es lo que escribió en 1896: 'Nosotros constituiremos para Europa (en Palestina) una parte del muro contra Asia, serviremos como una vanguardia de cultura contra la barbarie'.
Herzl estaba pensando en un muro metafórico, pero entre tanto hemos erigido un muro auténtico. Para muchos, éste no es sólo un muro de separación entre Israel y Palestina, sino una parte del muro entre Occidente y el Islam, la línea de fuego del choque de civilizaciones. Más allá del muro no hay hombres, mujeres y niños, no existe una población palestina conquistada y oprimida, no hay pueblos y ciudades ahogados como Abu-Dis, a-Ram, Bil'in y Qalqilia. No, más allá del muro hay mil millones de terroristas, multitudes de musulmanes sedientos de sangre que sólo tienen un deseo en la vida: arrojarnos al mar simplemente porque somos judíos, parte de la civilización judeocristiana.
Con una posición oficial como ésta, ¿quién puede dirigirse a nadie? ¿De qué se puede hablar? ¿Cuál es el punto de encuentro en Annapolis o en cualquier otra parte?
¿Y qué podemos hacer, llorar o reír?

La fuente: Uri Avnery es periodista, ex legislador y pacifista israelí. La traducción del inglés pertenece a Carlos Sanchis para Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística.

Duras críticas de Chávez y Kirchner a las empresas españolas


El presidente venezolano acusa a la CEOE de haber apoyado el golpe de 2002

JORGE MARIRRODRIGA - Santiago de Chile - 10/11/2007

Los empresarios españoles se convirtieron ayer en los inesperados protagonistas de la sesión plenaria de la 17ª Cumbre Iberoamericana cuando fueron citados tanto por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez -que dedicó un furibundo ataque contra el presidente de la CEOE, la patronal española-, como por el presidente argentino, Néstor Kirchner. Mientras, y tratando de desechar la visión de que es un simple acuerdo retórico, los representantes de los 22 países asistentes a la cumbre aprobaron ayer impulsar el desarrollo de un sistema de cohesión social panamericano que beneficie sobre todo a los seis millones de emigrantes de Iberoamérica.
Chávez, quien llegó al amanecer a Santiago cantando una ranchera -"No soy monedita de oro pa caerle bien a todos"-, calificó el programa de acción aprobado como "una declaración de buenas intenciones sin metas que se puedan medir en el tiempo" e hizo blanco de sus críticas al presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, quien esta misma semana manifestó su preocupación por la inseguridad jurídica que existe en Venezuela, Bolivia y Ecuador. "Son los mismos que apoyaron el golpe de abril [de 2002, contra el propio Chávez y que no tuvo éxito], la derecha española. Y ahora los empresarios vienen a decirnos que el capitalismo es el camino", destacó el venezolano, quien a continuación arremetió contra el ex presidente José María Aznar, a quien acusó de ser el encargado de vender "el discurso de Washington" y tachó de "fascista". Algunos asistentes al acto comentaron que don Juan Carlos regañó después, en tono distendido y para rebajar la tensión, a Chávez por sus palabras. El ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, expresó anoche a su homólogo venezolano, Nicolás Maduro, el malestar de España por las declaraciones de Chávez.
El presidente de Venezuela restó valor a los acuerdos alcanzados en la cumbre y volvió a proponer a sus homólogos que abracen su proyecto bolivariano para Latinoamérica, del que subrayó ya se han puesto en marchas iniciativas concretas como el Banco del Sur, PetroSur, ALBA (el tratado económico alternativo al ALCA) y Telesur. En particular sobre la televisión, Chávez subrayó que "las élites se han adueñado de los medios" y aseguró que tiene razones para cerrar "todas las televisiones privadas" de Venezuela. "Aunque en Venezuela somos generosos y en vez cerrarlas esperamos a que se acaben las concesiones", anunció. La de Chávez no fue la única referencia al empresariado español que se escuchó ayer en la sede del encuentro. "Los empresarios españoles me corrían por todos lados y yo no tuve más remedio que pelear", destacó el argentino Néstor Kirchner, en un discurso que suponía su despedida oficial de sus homólogos. Kirchner agradeció en público su apoyo al rey Juan Carlos.
Hay dos grandes empresas españolas que atraviesan momentos delicados en Argentina: por un lado Repsol, que está negociando la venta del 25% de YPF a un empresario amigo personal del presidente argentino y, por otro, el Grupo Marsans, propietario de Aerolíneas Argentinas, compañía con un altísimo nivel de conflictividad laboral donde el Estado argentino quiere aumentar su participación.
Quien es, según las encuestas, el presidente más popular de los asistentes a la cumbre, el ecuatoriano Rafael Correa, pidió que se emitiera una condena del racismo y la xenofobia, espoleada por la reciente agresión a una ecuatoriana en Barcelona.