13 octubre 2008

LA CARA ANTIDEMOCRÁTICA DEL CAPITALISMO, AL DESCUBIERTO


LA CARA ANTIDEMOCRÁTICA DEL CAPITALISMO, AL DESCUBIERTO

Noam Chomsky - Irish Times

El desarrollo de una campaña presidencial norteamericana simultánea al desenlace de la crisis de los mercados financieros ofrece una de esas ocasiones en que los sistemas político y económico revelan vigorosamente su naturaleza.
Puede que la pasión por la campaña no sea una cosa universalmente compartida, pero casi todo el mundo puede percatarse de la ansiedad desatada por la ejecución hipotecaria de un millón de hogares, así como de la preocupación por los riesgos que corren los puestos de trabajo, los ahorros y la asistencia sanitaria.
Las propuestas iniciales de Bush para lidiar con la crisis apestaban a tal punto a totalitarismo, que no tardaron en ser modificadas. Bajo intensa presión de los lobbies, fueron reformuladas "para claro beneficio de las mayores instituciones del sistema… una forma de deshacerse de los activos sin necesidad de fracasar o casi", según describió el asunto James Rickards, quien negoció en su día, por parte del fondo de cobertura de derivados financieros Long Term Capital Managemen, su rescate federat en 1998, recordándonos ahora, de paso, que estamos pisando vía ya trillada. Los orígenes inmediatos del presente desplome están en el colapso de la burbuja inmobiliaria supervisada por el presidente de la Reserva Federal Alan Greenspan, quien sostuvo la cuitada economía de los años de Bush amalgamando el gasto en consumo fundado en deuda con la toma de préstamos del exterior. Pero las raíces son más profundas. En parte, se hallan en el triunfo de la liberalización financiera de los últimos 30 años, es decir, en las políticas consistentes en liberar a los mercados lo más posible de regulación estatal.
Las medidas tomadas a este respecto, como era predecible, incrementaron la frecuencia y la profundidad de los reveses económicos graves, y ahora estamos ante la amenaza de que se desencadene la peor crisis desde la Gran Depresión.
También resultaba predecible que los reducidos sectores que se hicieron con los enormes beneficios dimanantes de la liberalización llamarían a una intervención masiva del estado, a fin de rescatar a las instituciones financieras colapsadas.
Tal intervencionismo es un rasgo característico del capitalismo de estado, aunque la escala actual es inaudita. Un estudio de los investigadores en economía internacional Winfried Ruigrok y Rob van Tulder encontró hace 15 años que, al menos 20 compañías entre las 100 primeras en el ranquin de la revista Fortune, no habrían sobrevivido si no hubieran sido salvadas por sus respectivos gobiernos, y que muchas, entre las 80 restantes, obtuvieron substanciales ganancias por la vía de pedir a los gobiernos que "socializaran sus pérdidas", como hoy en el rescate financiado por el sufrido contribuyente. Tal intervención pública "ha sido la regla, más que la excepción, en los dos últimos siglos", concluían.
En una sociedad democrática que funcionara, una campaña política tendría que abordar estos asuntos fundamentales, mirar a la raíz de las causas y de los remedios, y proponer los medios a través de los cuales el pueblo que sufre las consecuencias pudiera llegar a ejercer un control efectivo.
El mercado financiero "deprecia el riesgo" y es "sistemáticamente ineficiente", como escribieron hace ya una década los economistas John Eatwell y Lance Taylor, alertando de los peligros gravísimos que entrañaba la liberalización financiera y mostrando los costes en que, por su causa, se había ya incurrido. Además, propusieron soluciones que, huelga decirlo, fueron ignoradas. Un factor de peso es la incapacidad para calcular los costes que recaen sobre quienes no participan en las transacciones. Esas "externalidades" pueden ser enormes. La ignorancia del riesgo sistémico lleva a una aceptación de riesgos mayor de la que se daría en una economía eficiente, y eso incluso adoptando los criterios más estrictos.
La tarea de las instituciones financieras es arriesgarse y, si están bien gestionadas, asegurar que las pérdidas potenciales en que ellas mismas puedan incurrir quedarán cubiertas. El énfasis hay que ponerlo en "ellas mismas". Bajo las normas del capitalismo de estado, no es asunto suyo tomar en cuenta los costes que para otros puedan tener –las "externalidades" de una supervivencia decente— unas prácticas que lleven, como suelen, a crisis financieras.
La liberalización financiera tiene efectos mucho más allá de la economía. Hace bastante tiempo que se comprendió que era un arma poderosa contra la democracia. El movimiento libre de los capitales crea lo que algunos han llamado un "parlamento virtual" de inversores y prestamistas que controlan de cerca los programas gubernamentales y "votan" contra ellos, si los consideran "irracionales", es decir, si son en beneficio del pueblo, y no del poder privado concentrado.
Los inversores y los prestamistas pueden "votar" con la fuga de capitales, con ataques a las divisas y con otros instrumentos que les sirve en bandeja la liberalización financiera. Esa es una de las razones por las que el sistema de Bretton Woods, establecido por los EEUU y la Gran Bretaña tras la II Guerra Mundial, instituyó controles de capitales y reguló el mercado de divisas. (1)
La Gran Depresión y la Guerra pusieron en marcha poderosas corrientes democráticas radicales que iban desde la resistencia antifascista hasta las organizaciones de la clase obrera. Esas presiones hicieron necesario que se toleraran políticas sociales democráticas. El sistema de Bretton Woods fue, en parte, concebido para crear un espacio en el que la acción gubernamental pudiera responder a la voluntad pública ciudadana, es decir, para permitir cierto grado de democracia.
John Maynard Keynes, el negociador británico, consideró como el logro más importante de Bretton Woods el de haber establecido el derecho de los gobiernos a restringir los movimientos de capitales.
Por espectacular contraste, en la fase neoliberal que siguió al desplome del sistema de Bretton Woods en los años 70, el Tesoro estadounidense contempla ahora la libre movilidad de los capitales como un "derecho fundamental", a diferencia, ni que decir tiene, de los pretendidos "derechos" garantizados por la Declaración Universal de Derechos Humanos: derecho a la salud, a la educación, al empleo decente, a la seguridad, y otros derechos que las administraciones de Reagan y Bush han displicentemente considerado como "cartas a Santa Claus", "ridículos" o meros "mitos".
En los primeros años, la gente no se hizo mayores problemas con el asunto. Las razones de ello las ha estudiado Barry Eichengreen en su historia, impecablemente académica, del sistema monetario. Allí se explica que, en el siglo XIX, los gobiernos "todavía no estaban politizados por el sufragio universal masculino, el sindicalismo y los partidos obreros parlamentarios". Por consiguiente, los graves costes impuestos por el parlamento virtual podían ser transferidos a la población general.
Pero con la radicalización de la población y de la opinión pública acontecida durante la Gran Depresión y la guerra antifascista, se privó de ese lujo al poder y a la riqueza privados. De aquí que en el sistema de Bretton Woods "los límites a la democracia como fuente de resistencia a las presiones del mercado fueran substituidos por límites a la movilidad del capital".
El obvio corolario es que, tras la desmantelación del sistema de posguerra, la democracia se ha visto restringida. Se ha hecho, por consiguiente, necesario controlar y marginar de algún modo a la población y a la opinión pública, procesos particularmente evidentes en las sociedades más aproadas al mundo de los negocios, como los EEUU. La gestión de las extravagancias electorales por parte de la industria de relaciones públicas constituye una buena ilustración.
"La política es la sombra que la gran empresa proyecta sobre la sociedad", concluyó en su día el más grande filósofo social norteamericano del siglo XX, John Dewey, y así seguirá siendo, mientras el poder resida "en los negocios para beneficio privado a través de un control sobre la banca, sobre el suelo y sobre la industria, un poder que se ve ahora reforzado por el control sobre la prensa, sobre los periodistas y sobre otros medios de publicidad y propaganda".
Los EEUU tienen, en efecto, un sistema de un sólo partido, el partido de los negocios, con dos facciones, republicanos y demócratas. Hay diferencias entre ellos. En su estudio sobre La democracia desigual: la economía política de la nueva Era de la Codicia, Larry Bartels muestra que durante las pasadas seis décadas "los ingresos reales de las familias de clase media crecieron dos veces más rápido bajo los demócratas que bajo los republicanos, mientras que los ingresos reales de las familias pobres de clase trabajadora crecieron seis veces más rápido bajo los demócratas que bajo los republicanos".
Esas diferencias se pueden ver también en estas elecciones. Los votantes deberían tenerlas en cuenta, pero sin hacerse ilusiones sobre los partidos políticos, y reconociendo el patrón regular que, durante los últimos siglos, ha venido revelando que la legislación progresista y el bienestar social siempre han sido conquistas de las luchas populares, nunca regalos de los de arriba.
Esas luchas siguen ciclos de éxitos y retrocesos. Han de librarse cada día, no sólo cada cuatro años, y siempre con la mira puesta en la creación de una sociedad genuinamente democrática, capaz de respuesta dondequiera, en las urnas no menos que en el puesto de trabajo.

NOTA: (1) El sistema de Bretton Woods de gestión financiera global fue creado por 730 delegados procedentes de 44 naciones aliadas en la II Guerra Mundial que acudieron a una Conferencia Monetaria y Financiera organizada por la ONU en el hotel Mont Washington en Bretton Woods, New Hampshire, en 1944. Bretton Woods, que colapsó en 1971, era el sistema de normas, instituciones y procedimientos que regulaban el sistema monetario internacional y bajo cuyos auspicios se creó el Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo (IBRD, por sus siglas en inglés) –ahora una de las cinco instituciones que componen el Grupo del Banco Mundial— y el Fondo Monetario Internacional, que echaron a andar en 1945.El rasgo principal de Bretton Woods era la obligación de todos los países de adoptar una política monetaria que mantuviera dentro de unos valores fijos la tasa de cambio de su moneda. El sistema colapsó, cuando los EEUU suspendieron la convertibilidad al oro del dólar. Eso creó la insólita situación por la que el dólar llegó a convertirse en la "moneda de reserva" para los otros países que estaban en Bretton Woods.

Noam Chomsky , el intelectual vivo más citado y figura emblemática de la resistencia antiimperialista mundial, es profesor emérito de lingüística en el Instituto de Tecnología de Massachussets en Cambridge y autor del libro Imperial Ambitions: Conversations on the Post-9/11 World.

Traducción para www.sinpermiso.info : Casiopea Altisench

El crimen de Rucci, en un debate entre peronistas

TODO: Amagues, tiros por elevación, insinuaciones y gambetas en el aire. Creo que el libro que debiera escribirse en estos días (hace mucho que llegó la hora...) tendría que titularse: ADEMÁS DE LAS FF.AA, ¿Quién más colaboró en la muerte de los treinta mil desaparecidos? . Hubo en el debate murmullos, gestos de entendimiento, hasta una "autocrítica" de Costas,"cuando propuso leer el libro de Reato "desde la responsabilidad y no desde el lugar de víctimas". Y agregó, antes de los aplausos: "Sobre todo, para que no se repita nunca más."
¡Conmovedor! Y Gullo recordando sus diálogos con un Perón senil manejado por el asesino creador de la Triple A, el cabo López.Otro intento de revisar la historia de los setenta, para cambiarla, sin cambiar nada . Mataron a Rucci, a Vandor... Y mataron a más de treinta mil personas, a Ortega Peña, a Silvio Frondizi, el P. Carlos Mujica los asesinatos del obispo Angelelli de La Rioja, del obispo Ponce de León , las monjas francesas Leonie Duquet y Alice Demon, a sindicalistas peronistas asesinados o desaparecidos...
Pienso que el crimen de Rucci fue un antecedente y una muy mala señal de lo que se proponían los jefes montoneros: mezcla rara de ultramontanismo y lucha de guerrillas. Pablo Giussani, en su libro "La soberbia montonera", y las contraposiciones del libro de Miguel Bonasso, "Recuerdo de la Muerte", donde se enfrentan el martirio y la crucificación de los militantes de base, y la cómoda dirección de la lucha, por parte de los "jefes", desde confortables suites europeas. Algunos de ellos tuvieron la lucidez de abandonar el puente de mando cuando entendieron que el buque hacía agua. Pero el profesor de la universidad de Barcelona continua impertérrito la gracia que le concedió el destino... O el finado Massera.
Andrés Aldao


em>Lucio Fernández Moores

Ninguno respondió a la pregunta que da nombre al libro, pero todos hablaron sobre la violenta década de los 70. "¿Quién mató a Rucci?", la investigación periodística que atribuyó ese crimen a Montoneros y que motivó a los familiares del ex jefe de la CGT a pedir y lograr la reapertura de la causa judicial, fue presentado ayer formalmente.

Ausente con aviso el veterano dirigente peronista Antonio Cafiero, estuvieron el ex jefe de la Juventud Peronista (JP) y actual diputado Juan Carlos Dante Gullo, los ex militantes montoneros Alejandro Peyrou y Emiliano Costa y el autor del libro, claro está, Ceferino Reato.

"No supimos acompañar a Perón en las cosas más fuertes del poder", concedió Gullo, quien recordó que el día del asesinato de Rucci, él estaba en la casa de la calle Gaspar Campos y le dijo al general Perón: "Nos están provocando, esto viene de afuera", en referencia a la CIA norteamericana.

"La violencia no se inventó en los 70", agregó Gullo. Entre el público, sin intervenir en la charla, lo escuchaban atentos desde el ex canciller Rafael Bielsa hasta el historiador Pacho O'Donnell y el ex embajador duhaldista en Washington Eduardo Amadeo.

Gullo, quien hasta hizo referencia a "Bombita" Rodríguez, el personaje del actor cómico Diego Capusotto --"nos hace reír porque usa palabras que usábamos en esa época", sostuvo--, aseguró que un mes antes de su muerte Rucci le dijo: "Yo también soy socialista."

"No sé quién apretó el gatillo, pero tuve el convencimiento en ese momento, y lo tengo ahora, que fuimos nosotros", expresó el periodista Costa, inicialmente integrante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Costa tuvo su autocrítica cuando propuso leer el libro de Reato "desde la responsabilidad y no desde el lugar de víctimas". Y agregó, antes de los aplausos: "Sobre todo, para que no se repita nunca más."

Peyrou, ex diputado del Frepaso y actual economista de la CTA, reveló que "a las 48 horas" del asesinato de Rucci supo que éste había sido obra de Montoneros. En ese momento, setiembre de 1973, Peyrou trabajaba en la Gobernación bonaerense a cargo de Oscar Bidegain. "Lo de Rucci, además de un crimen, fue una estupidez", dijo.

"La Organización le hizo una lista a Perón con sus candidatos para todos los cargos de gobierno, tres por cada puesto, hasta el rango de subsecretario. Hace poco charlaba con Carlos Kunkel y le preguntaba qué haría hoy (Néstor) Kirchner si le exigieran eso. Se agarró la cabeza y me respondió: 'un disparate'", recordó ayer Peyrou.

Reato aseguró que "detrás de este libro no hay nada, ni los Rucci, ni el sindicalismo", y que la motivación fue escuchar otras voces de la década del 70. Su obra ya lleva vendidos 35 mil ejemplares. ■




11 octubre 2008

Marche preso a Campo de Mayo


Marche preso a Campo de Mayo

Fue llevado al Instituto Penal de las Fuerzas Armadas, que está custodiado por el Servicio Penitenciario Federal. “La gravedad de los hechos resulta un escollo insalvable para el otorgamiento de la libertad ambulatoria”, señaló el juez.

Por Diego Martínez

Hace casi un tercio de siglo lideró el golpe que dio comienzo al terrorismo de Estado. Hace 22 años fue sentenciado a prisión perpetua por la Cámara Federal porteña, condena que comenzó a cumplir servido por subordinados en una unidad militar. Hace 17 años recuperó su impunidad gracias al indulto de Carlos Saúl Menem. Hace una década el juez federal Roberto Marquevich ordenó encerrarlo en la cárcel de Caseros por robo de bebés nacidos en cautiverio, pero 37 días después la Cámara Federal de San Martín le concedió el arresto domiciliario. Estuvo en su casa durante diez años. Ayer, a los 83 años, el dictador Jorge Rafael Videla volvió a pisar una cárcel: la unidad 34 del Servicio Penitenciario Federal, ex Instituto Penal de las Fuerzas Armadas, ubicada en el predio militar de Campo de Mayo pero con custodia de agentes penitenciarios.
Videla llegó a los tribunales de Comodoro Py acompañado por un uniformado del Servicio Penitenciario pero, a diferencia de los ladrones de gallinas, sin esposas. Vestía un traje gris jaspeado y llevaba una carpeta abajo del brazo. El juez federal Norberto Oyarbide lo hizo pasar a su despacho y le comunicó que había revocado su arresto domiciliario, que desde 1998 cumple en su departamento de avenida Cabildo 639. Videla salió de Tribunales hacia Campo de Mayo con “cierto enojo sereno”, describió un abogado que se lo topó en el tercer piso.
El 11 de agosto pasado, una delegación de familiares y víctimas del terrorismo de Estado encabezada por María Isabel “Chicha” Mariani, fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo, se presentó ante Oyarbide para recordarle que Videla era el único represor condenado con arresto domiciliario y pedirle que lo enviara a la cárcel. El abogado Alejo Ramos Padilla, que ya había logrado el traslado al penal de Marcos Paz de Miguel Etchecolatz y su patota, recordó en su escrito que la prisión hogareña “no es un derecho automático”, según estableció la propia Corte Suprema de Justicia, y que no pueden existir “diferencias ni privilegios” a favor de Videla. Luego de esa presentación, formulada en la causa por el plan sistemático de apropiación de menores, hizo lo propio la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación en la causa por el secuestro extorsivo de los empresarios Federico y Miguel Gutheim.
No sólo los abogados de Videla se opusieron, invocando que llevaba más de diez años detenido sin eludir la acción de la Justicia. El fiscal federal Federico Delgado argumentó que los efectos del indulto de 1990 seguían vigentes porque, si bien la Cámara Federal había confirmado su inconstitucionalidad, la defensa del dictador había presentado un recurso extraordinario que aún esperaba respuesta. Pero el trámite siguió su curso, los peritos médicos determinaron que Videla podía ser trasladado a un lugar de detención siempre que tuviera una atención médica acorde con su edad, y Oyarbide tomó ayer la decisión histórica.
“Al perder virtualidad jurídica el decreto de indulto” menemista “Videla volvió a ostentar carácter de condenado” por la sentencia del Juicio a las Juntas, sostuvo Oyarbide. Recordó que se le atribuye responsabilidad en 27 casos de sustracción, retención y ocultación de menores nacidos en cautiverio o robados a sus padres, en concurso con el delito de sustitución de identidad, por lo que su condena inevitable –si la muerte no lo salva– sería de cumplimiento efectivo. La elevación de la causa a juicio oral y público es inminente. Videla compartirá el banquillo de los acusados con los generales Reynaldo Bignone, Cristino Nicolaides y el marino Jorge “Tigre” Acosta, entre otros.
“La gravedad de los hechos que se endilgan a Videla resulta un escollo insalvable para el otorgamiento de la libertad ambulatoria –agregó el juez–. El carácter permanente de los delitos que se le imputan implica necesariamente la sucesiva renovación del dolo”, es decir su voluntad de continuar ocultando el destino de las criaturas robadas.
Oyarbide evaluó que “cualquier intervención negativa en la investigación afectaría seriamente el desarrollo de la pesquisa al punto de tornar estéril la labor del Tribunal, enderezada a la búsqueda de la reconstrucción de los hechos criminosos”, y consideró que la unidad penal de Campo de Mayo, que aloja a varios gerontes, “cuenta con el equipamiento, la infraestructura y el personal necesario” para atender cualquier emergencia médica que pudiera sufrir el dictador.
Todo indica que el primer juicio oral y público que deberá afrontar Videla será en la causa Plan Cóndor, radicada en el Tribunal Oral Federal 1, aún sin fecha de inicio. Antes, los magistrados deben aceptar o rechazar un pedido de unificación con la causa Automotores Orletti, la cueva que albergó secuestrados a disposición de varios dictadores sudamericanos. En abril, el juez federal Daniel Rafecas lo indagó además por 570 secuestros, 270 tormentos y 29 homicidios en jurisdicción del Primer Cuerpo de Ejército que no formaron parte del Juicio a las Juntas y por los que también deberá rendir cuentas.
“Haber recibido llamados de Abuelas, Madres y familiares para agradecerme es la mayor satisfacción profesional que puede recibir un abogado que pretende buscar justicia. En realidad soy yo quien les tiene que agradecer a ellos”, comentó emocionado Ramos Padilla. “Era vergonzoso que Videla estuviera en su casa, con innumerables privilegios, cuando hay gente de baja jerarquía cumpliendo prisión preventiva en cárceles comunes, que a diferencia de Videla no fueron condenados”, agregó.
“Es una buena noticia, signo de que al fin algunos jueces y fiscales están despertando. Videla es el genocida mayor, con mayúsculas. Siento que se hace un poco de justicia, nada más que un poco porque ¿dónde están los desaparecidos? ¿Dónde están los niños? ¿Dónde está mi nieta, que ya tiene 32 años?”, se preguntó ayer Chicha Mariani, que dos meses atrás exigió la cárcel para Videla junto con Elsa Pavón, Mirta Baravalle, Clara Petrakos, Paula Logares, Genoveva Dawson de Teruggi y Rosaria Valenzi.
“Este Gobierno es el que más ha hecho por los derechos humanos, lo aplaudo y agradezco, pero falta lo principal: los desaparecidos. Porque así como uno no tiene a sus nietos tampoco tiene la tumba de los hijos para llevarles un flor”, explicó la fundadora de Abuelas, que hace tres décadas busca a su nieta Clara Anahí Mariani.
–¿Qué cree que debería hacer la Presidenta? –le preguntó PáginaI12.
–Creo que la doctora Kirchner, a quien respeto, debe pedirles a los militares que digan dónde están los chicos. Como jefa de las Fuerzas Armadas tiene el derecho y el deber de hacerlo. Los militares, empezando por Videla, tiene que decir quién los tiene. Ellos lo saben. Sé que la Presidenta trabaja mucho, pero espero que tenga tiempo para hacerlo antes de que yo decida partir.

de Página12

09 octubre 2008

RUSIA, GEORGIA Y EE.UU., DOBLE MORAL EN ACCIÓN

Edward S. Herman

Ante la breve guerra rusa contra Georgia, los medios dominantes de EE.UU. corrieron a las barricadas de un modo ya familiar y rutinario, como el de su servicio usual de apoyo a la invasión-ocupación de Iraq y su descripción de la “inmensa amenaza” planteada por el programa nuclear de Irán. Ciertamente, la invasión y ocupación por Rusia se diferenciaban en mucho de las de EE.UU. en Iraq. En primer lugar, Georgia limita con Rusia y ha sido armada y sus militares entrenados por potencias que no son amistosas hacia Rusia (EE.UU. e Israel). La amenaza a la seguridad nacional que plantea Georgia a Rusia como cliente de esos poderes extranjeros no carece de importancia. Al contrario, Iraq había sido efectivamente desarmado y no era un cliente de una potencia extranjera amenazante – de ahí que su amenaza para la seguridad nacional de EE.UU. era insignificante.
Un segundo punto estrechamente relacionado es que el armamento occidental de Georgia y el esfuerzo de EE.UU. por incorporarla a la OTAN forma parte de un programa más amplio que ha puesto seriamente en peligro la seguridad nacional de Rusia. Al permitir que Alemania Oriental se uniera a Alemania Occidental en 1990, el presidente soviético Gorbachev recibió una garantía del Secretario de Estado de EE.UU., James Baker, de que la OTAN no se expandiría “ni una pulgada” hacia el este, menos aún que incorporaría a cualesquiera ex clientes soviéticos a una alianza militar occidental. No sólo fue violada esa promesa, sino EE.UU. ha intervenido agresivamente en los asuntos políticos de una serie de ex Estados soviéticos en el flanco sur de Rusia y ha establecido bases en varios de ellos, planteando de nuevo una amenaza para la seguridad nacional de Rusia. Más recientemente, EE.UU. incluso ha negociado el establecimiento de bases antimisiles en la República Checa y en Polonia, supuestamente para proteger contra misiles nucleares iraníes inexistentes y que incluso si existieran no amenazarían a los países anfitriones de las bases. De nuevo, al contrario, Iraq no tenía ningún programa contra EE.UU. y no formaba parte de una alianza que planteara alguna amenaza para la seguridad nacional de EE.UU.
Otro punto de gran relevancia es que la reciente seria escalada de la violencia entre Georgia y Rusia comenzó en la noche del 7 de agosto con el bombardeo por Georgia de Tsjinvali, capital de Osetia del Sur, y con el envío de una fuerza militar sustancial a la provincia. Ya que Georgia es un cliente de EE.UU., que EE.UU. (junto con Israel) armó y entrenó a las fuerzas georgianas, que sólo días antes del ataque participó en maniobras conjuntas con fuerzas georgianas, y que personal de EE.UU. e Israel estuvo presente en Georgia cuando ocurrió el ataque, es muy posible – e incluso muy probable – que el ataque georgiano no haya sido un error imprudente de la dirigencia georgiana, sino más bien una acción por encargo realizada por cuenta de EE.UU. Su objetivo no está claro, pero podría haber sido una ulterior humillación de Rusia, que no había reaccionado ante la larga serie de acciones hostiles de Occidente. O tal vez se proponía provocarla para probar su capacidad de reacción, o para llevar la nueva Guerra Fría a un nivel superior para obtener ventajas políticas (ayudar al partido de la guerra y a John McCain – la esperada sorpresa de octubre – un mes antes).
En todo caso, Rusia reaccionó 24 horas después del bombardeo georgiano en gran escala contra Tsjinvali, expulsó a los georgianos, y atacó y ocupó parte de la propia Georgia durante los días siguientes. Durante algunos años Osetia del Sur ha sido casi independiente, aunque legalmente parte de Georgia. La paz había sido anteriormente mantenida por un acuerdo de status quo que conservó la independencia de Osetia del Sur y a una cantidad de mantenedores de la paz rusos y de otras nacionalidades. El ataque georgiano del 7-8 de agosto apuntó, junto a la población civil de Tsjinvali, a las residencias de los mantenedores de la paz rusos que sufrieron numerosas bajas mortales y muchos heridos. Una vez más, el contraste con el ataque de EE.UU. contra Iraq es obvio: Iraq no había atacado o amenazado a EE.UU.; fue atacado sobre la base de afirmaciones falsas para ayudar a vender una invasión con ocupación. (En mayo de 2003, se hizo famoso el reconocimiento por Wolfowitz de que el argumento de las “armas de destrucción masiva” fue utilizado por razones burocráticas y políticas.)
La manera como los responsables y los medios de EE.UU. trataron la reacción rusa al ataque georgiano fue una lección en el uso del sesgo, de la tergiversación, y de la aplicación de la doble moral. También fue a menudo bastante divertida.
Acción rusa amenaza con el comienzo de una nueva Guerra Fría
Una de las reacciones más notables y divertidas del cliché utilizado por los círculos oficiales y los medios dominantes ha sido la acusación de que el ataque ruso amenazaba con iniciar una nueva Guerra Fría. Pero la Guerra Fría fue reinaugurada de inmediato después del colapso de la Unión Soviética en 1991, con el apoyo de EE.UU. y Occidente para un programa de terapia de ultra-choque y de privatización y robo masivo que aplastó la economía rusa, aseguró una estructura oligárquica de control económico y de no-democracia, redujo a Rusia a condiciones económicas casi al nivel del Tercer Mundo y a la impotencia. Esto fue realizado bajo el gobierno de Boris Yeltsin, el “reformador,” que sirvió de agente de facto de EE.UU. Ese programa fue acompañado o seguido por:
§ la expansión de la OTAN hasta la frontera rusa
§ el desmantelamiento de Serbia, aliada de Rusia
§ la cancelación por el gobierno de Bush del Tratado de Misiles Antibalísticos (ABM)
§ el establecimiento de nuevos clientes y bases en los Estados ex-soviéticos del sur
§ misiles ABM en Europa Oriental
§ el armamento de Georgia
Incluso Thomas Friedman reconoce que el equipo de política exterior de Clinton decidió “imponer a los rusos la expansión de la OTAN porque Moscú es débil y, a propósito, se acostumbrarán a que sea así” ("What Did We Expect?" 20 de agosto de 2008). Pero, evidentemente, esto no llevó a Friedman a calificar el programa de la OTAN de “expansionismo” o “imperialismo,” o a explicar que Putin merece que se reconozca que terminó por oponer resistencia a un programa semejante que incluía la agresión abierta. No, Putin sigue recibiendo una “medalla de oro por estupidez brutal,” mientras que Clinton y Bush sólo reciben bronce por “miopía.” Friedman no explica lo que Putin podría haber hecho para terminar con la explotación de la debilidad rusa, ni explica por qué el ataque ruso – que los propios georgianos afirman que causó algunos cientos de muertos civiles – fue brutal, mientras el ataque de EE.UU. contra Iraq, con un millón de civiles muertos, no fue calificado de brutal y posiblemente genocida.

En clásico lenguaje orwelliano, Condoleeza Rice declaró hace poco – mostrando indignación – que en su ataque contra Georgia, Rusia ha vuelto a una política de fuerza, lo que es algo chocante y terrible en esta era ilustrada. “Rusia es un Estado que por desgracia utiliza precisamente el instrumento que siempre ha empleado cada vez que desea enviar un mensaje, o sea su poder militar. No es el modo de actuar en el Siglo XXI.” Como subraya Glen Greenwald, ella lo dijo “con cara seria,” y no provocó ningún comentario en los medios dominantes, lo que prueba que los responsables de EE.UU. pueden decir cualquier cosa y salirse con la suya. Rice habla en nombre de un gobierno que ha utilizado y sigue utilizando extrema fuerza en dos guerras importantes realizadas en violación de la Carta de la ONU y que ha reivindicado abiertamente el derecho a utilizar violencia preventiva violando el estado de derecho. Rice también es famosa por su apologética para la política de fuerza de Israel en el Líbano en 2006 como simples “dolores de parto de un nuevo Oriente Próximo” que ella no quería interrumpir.
No hay nada nuevo en este súper auto-engaño o hipocresía. En 1965, James Reston, el principal periodista del New York Times, afirmó que EE.UU. estaba en Vietnam para establecer el principio de que la fuerza no paga y que “ningún Estado debe utilizar la fuerza militar o la amenaza de fuerza militar para lograr sus objetivos políticos.” Lo dijo a pesar de que todos los responsables y analistas informados reconocían que el “enemigo,” el Frente de Liberación Nacional, contaba con apoyo masivo en Vietnam del Sur, que nuestra camarilla minoritaria tenía poco, y no sobreviviría durante un mes sin el apoyo militar de EE.UU., y que toda la justificación de la política de EE.UU. se basaba en la idea de que el enemigo se rendiría mientras escalábamos e introducíamos nuestra fuerza masiva. (Vea “The Perils of Dominance” de Gareth Porter para un estudio del uso genocida de la fuerza por EE.UU. en Indochina.)
Agresión o reacción a una amenaza para la seguridad nacional
Es asombroso ver al establishment imperialista de EE.UU., incluyendo a los medios, deshaciéndose en indignación sobre la “agresión rusa,” la “brutalidad” rusa, y una renovación del “expansionismo” ruso. Este establishment jamás logra admitir sus propias agresiones regulares, seriales y masivas – la palabra “expansionismo” nunca fue utilizada por los periodistas o editores de los medios dominantes para describir el ataque contra Vietnam, entre 1954 y 1975, o en Iraq en 2003 y después. Y la guerra en Iraq nunca ha sido atribuida a un expansionismo planificado, aunque esta “proyección de poder” en Oriente Próximo y más allá, fue realmente anunciada anticipadamente en el Proyecto para un Nuevo Siglo Estadounidense, Reconstrucción de las Defensas de EE.UU., (2000) y en el programa de Seguridad Nacional de 2002. Podemos matar a millones en Indochina e Iraq – incluyendo en este último las 500.000 muertes de niños resultantes de las “sanciones de destrucción masiva” que “valieron la pena” (para Madeleine Albright) – pero eso no es “brutal,” una palabra utilizada libremente en el caso de los cientos muertos en la agresión rusa. Lo que demuestra que el establishment de EE.UU. puede tragarse cualquier cosa, no importa lo estrambótica que sea, para justificar la proyección de poder incorporada ahora en la economía política de EE.UU. Mientras McCain la saborea, Obama también se inclina ante ella en su busca de la victoria electoral.
Nosotros, y nuestro “departamento de defensa” protegemos la “seguridad nacional” de EE.UU., según el cliché-mito. Que la intervención electoral, la captura política, el armamento, y la propuesta absorción de Georgia en la OTAN hayan planteado una amenaza para la seguridad de Rusia, fue apenas reconocido en Occidente. Si los rusos (o los chinos) hubieran formado una alianza militar con México, le hubieran suministrado armas y asesores militares, utilizado una versión rusa o china de la “Fundación Nacional por la Democracia” [NED] y a otros agentes para producir un cambio político en México (hay que recordar que México ha tenido una serie de elecciones ganadas mediante el fraude), y tal vez colocado algunos ABM para proteger a México contra una posible amenaza colombiana, ¿podéis imaginar el frenesí de los políticos y de la “prensa libre” de EE.UU.?
Para el establishment imperialista sólo EE.UU. y sus clientes enfrentan amenazas “a la seguridad nacional.” Ciertamente, no es el caso de los rusos, aunque los cercamos y colocamos ABM directamente en sus fronteras.
Cuando se reconoce ocasionalmente que la expansión de la OTAN y la condición de cliente de EE.UU. y el armamento de Georgia preocupan a Rusia, esto no va acompañado por sugerencias de que tal vez debiéramos dejarla en paz, retirarnos, y dejar de tratar de intimidar a Rusia (o China) para que se someta. No, fue utilizado para explicar que dio a Rusia una excusa para reiniciar su comportamiento expansionista, es decir, “dio a Putin una excusa fácil para usar su puño de hierro” (Friedman, "What Did We Expect?", 20 de agosto).
Sólo Rusia tiene motivos malos. El presidente de Georgia, Saakashvili, sólo cometió un “error” o “puso (atolondradamente) un cebo” a los rusos, o EE.UU. se descuidó o no fue muy cuidadoso al no retenerlo – pero ni el uno ni el otro fueron culpables de agresión, brutalidad, chantaje, o expansionismo.
Elusión del inicio del conflicto por Georgia
Ha sido abochornante para el establishment occidental que Saakashvili haya sido realmente el que inició el conflicto con un bombardeo importante y orientado contra civiles, así como con un ataque por tierra contra Tsjinvali. Los rusos no hicieron la primera jugada y pueden afirmar de modo verosímil que reaccionaron ante el ataque georgiano. El establishment de EE.UU. ha manejado la situación mediante: 1) haciendo caso omiso del hecho básico del inicio por Georgia; 2) ignorando la orientación contra los civiles como objetivo de este ataque inicial; 3) argumentando que los rusos habían provocado a Georgia y la habían arrastrado deliberadamente a un conflicto mayor. Pero ninguna de esas respuestas sirve para algo. Las primeras dos eluden por completo el problema y la tercera no explica por qué Saakashvili hizo algo tan aparentemente autodestructivo – y por cierto no llega a considerar la posibilidad de que no haya esperado una reacción rusa, que esperaba apoyo militar occidental, o que haya sido utilizado por EE.UU. para sus propios fines. Sean cuales sean las respuestas, Georgia comenzó la guerra, no Rusia, y Occidente ha tenido que eludir y / o minimizar ese hecho.
También es interesante que EE.UU. y la UE se hayan mostrado totalmente despreocupados por el uso por parte de Georgia de poderosos e indiscriminantes misiles Grad en el ataque inicial contra lo que parecen haber sido lugares estrictamente civiles en Tsjinvali. En 1996, el Tribunal para Yugoslavia declaró culpable de crímenes de guerra al líder serbo-croata Milan Martic por haber realizado bombardeos indiscriminados al atacar Zagreb, un área densamente poblada, aunque afirmó que apuntaba al Ministerio de Defensa y al aeropuerto. Pero el tribunal concluyó que trataba de aterrorizar a la población (mientras que la fiscal Carla Del Ponte estableció que aunque la OTAN también utilizó bombas de racimo, “No hay indicación de que las bombas de racimo hayan sido utilizada de esa manera por la OTAN.”) y Martic recibió una sentencia de 35 años por utilizar bombas de racimo. Pienso que podemos concluir sin temor a equivocarnos que el uso por Saakashvili de bombas de racimo será tratado como el de la OTAN y no como el de Milan Martic.
Redescubrimiento de la Carta de la ONU y del Derecho Internacional
La Carta de la ONU y el derecho internacional van y vienen en EE.UU. según si EE.UU. los ignora o los viola o trata de utilizarlos para sus propios fines políticos. Sería difícil encontrar una violación más grosera de ambos que el ataque contra Iraq, pero no hubo mención alguna de las palabras “Carta de la ONU” o “derecho internacional” en los 70 editoriales del New York Times sobre Iraq que aparecieron entre el 11 de septiembre de 2001 y el 21 de marzo de 2003 (Friel and Falk, Record of the Paper). El Times finalmente mencionó el derecho internacional a fines de marzo de 2003, para atacar a Iraq, cuando el gobierno iraquí presentó a varios prisioneros de guerra estadounidenses en la televisión, pero también para amonestar al gobierno de Bush por hacer poco caso de esa legislación y al hacerlo, poner en peligro a nuestros soldados tomados prisioneros en el extranjero (ed., "Protecting Prisoners of Wad," 26 de marzo de 2003).
En cuanto a Rusia y Georgia, los medios no se han concentrado explícitamente en la Carta de la ONU, pero han acusado repetidamente a Rusia de agresión, que es una violación fundamental de la Carta de la ONU, así como de violencia desproporcionada, y de no respetar la soberanía y la integridad territorial de Estados. La acción de Rusia fue una agresión “descarada”, pero la invasión estadounidense de Iraq o el ataque israelí contra el Líbano fueron de una categoría totalmente diferente, ciertamente no “descarados”, “inaceptables,” o requiriendo una reacción internacional. La integridad territorial de Georgia “debe ser respetada,” pero la de Yugoslavia y de Serbia eran un “caso especial,” basado en la vigencia de la doble moral.
El primer editorial del Washington Post arremetiendo contra Rusia por Georgia subrayó lo maravilloso que es el Estado “víctima” Georgia, ya que uno de sus logros ha sido su apoyo para “la misión en Iraq” (ed., "Stop ping Rusia," 9 de agosto de 2008). Pero la misión en Iraq, a la que la honorable Georgia contribuyó con 2.000 soldados, fue y sigue siendo un importante acto de agresión, que hace que el ataque ruso contra Georgia parezca insignificante en comparación, y que posiblemente sea un acto de autodefensa, lo que no fue la agresión de EE.UU. Los editores de una institución ideológica como el Washington Post se muestran, claro está, completamente inconscientes ante la ironía de su palmadita en la espalda para el apoyo de la víctima de agresión, Georgia, a esa agresión en mayor escala.
Amenaza para la “democracia elegida”
Junto con el redescubrimiento de la importancia del derecho y de la integridad territorial, “el mundo libre” se ha apresurado por lo tanto a exigir que los rusos salgan rápidamente de Georgia, un objetivo primordial de la rápida visita a Moscú del presidente Sarkozy de Francia. El contraste con Iraq en este caso va más allá de ser dramático: el agresor recibió rápidamente la aprobación del Consejo de Seguridad para que se quedara, y cuando la agresión produjo una notable resistencia y resultó en las muertes de tal vez un millón (en comparación con tal vez 300 del ataque ruso contra Georgia) y en millones de refugiados, todavía no hubo una demanda de retirada, y el agresor organiza ahora una estadía permanente, con “bases duraderas” y derechos de inversión para compañías petroleras. Pero todo eso no constituyó una “agresión” para los Estados de la UE, igual como el desposeimiento de los palestinos por Israel no constituye una “limpieza étnica.”
Prácticamente cada artículo y editorial sobre el conflicto ruso-georgiano se refiere a Georgia como “Estado democrático elegido,” a veces también como una democracia “orientada al mercado,” a veces “aliada con las democracias occidentales,” y también “independiente.” Y el presidente Saakashvili es “educado en Occidente.” También democráticamente elegido, aunque su primera victoria electoral le otorgó un 96% de los votos, una cantidad que provocaría sospechas si no fuera obtenida por un dirigente educado en Occidente. Su victoria electoral en 2004 fue una de esas operaciones apoyadas por Occidente-Soros-NED-CIA que sería brutalmente ilegal si algún país extranjero la realizara en EE.UU. No constituye, sin embargo, “expansionismo” occidental, y la hostilidad rusa a ese intervencionismo y al establecimiento de un cliente hostil en su frontera muestra el intento ruso de establecer su “hegemonía” en el Cáucaso.
Varios observadores han señalado que Saakashvili ha mostrado tendencias marcadamente autoritarias. Su pérdida de popularidad, de su 96% de votos favorables en 2004 hasta la actualidad ha sido dramática. En la elección de 2007-2008 decenas de miles de manifestantes que se reunieron en las calles de Tiflis exigiendo reformas democráticas fueron dispersados el 7 de noviembre de 2007 usando gases lacrimógenos, balas de goma, carros lanza-agua, y porras, y más de 600 personas necesitaron atención médica. Una emisora disidente fue allanada, su equipo desbaratado, los periodistas golpeados, y sus operaciones suspendidas, dejando sólo en función una estación de televisión controlada por el Estado. Dos dirigentes de la oposición fueron acusados de traición y de conspirar con Rusia, mientras otros dos potenciales contrincantes fueron eliminados de la elección mediante trucos legales. Observadores de la OSCE (Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa) cuestionaron la integridad de la elección sobre la base de afirmaciones sobre el uso por Saakashvili de dinero del Estado, chantaje, y compra de votos.
Pero nada de esto afecta a los medios de información occidentales, que se entusiasmaron ante la extremadamente corrupta elección rusa de 1996, ganada por el “reformador” Yeltsin, e incluso ante las elecciones de 1982 y 1984 en El Salvador, en las que ganaron dirigentes aprobados por EE.UU. bajo condiciones de extremo terror estatal. Así que ¿por qué no entusiasmarse respecto a Saakashvili, un fervoroso cliente “educado en Occidente” y sirviente de un Estado expansionista global que se las da de defensor de la democracia?
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Edward S. Herman es un columnista sobre temas económicos y políticos, y crítico mediático.
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

http://www.zcommunications.org/zmag/viewArticle/18994

08 octubre 2008

DE LOS RESPONSABLES DE LA CRISIS Y DEL CASTIGO QUE MERECERÍAN


Simon Jenkins
Sin Permiso



El Estado esquivó su papel mientras la estupidez y la avaricia de la City se deslizaban hacia el robo. Cuando la crisis amaine, se hará necesaria una investigación.

¿Quiénes son? ¿Y dónde están ahora? Dijeron que no podía volver a suceder. Dijeron que eran los amos del universo. Se habían enseñoreado de la historia misma y tenían a ese astuto monstruo temblando a sus pies. Ya no habría más derrumbes ni más recesiones ni más auge y caída, sólo claros de luna y arco iris, y mermelada para la merienda.

Si los errores que han hundido a los mercados financieros mundiales los hubieran cometido los estadistas y hubiesen conducido a la guerra, habría muertos colgando de las farolas. Si los hubiesen cometido los generales, se habrían abierto el vientre sobre la espada. Si hubieran sido obra de jueces, o de cirujanos o expertos académicos, alguna estructura de sanción profesional se estaría poniendo en movimiento. Pero quienes son responsables de nuestras finanzas pueden volatilizarse en el bosque como gatos de Cheshire, dejando solo una mueca chapada en oro. Para ellos no hay tribunal de La Haya ni Comisión Hutton.(1) No se trata sólo de que se les dé bien deshacerse del riesgo: es que se deshacen de las culpas.

Estamos asistiendo a lo que los historiadores de las ideas llaman un cambio de paradigma. En el siglo pasado, las necesidades bélicas y el ascenso del socialismo impulsaron la intervención gubernamental llevándola a un primer plano. Cuando esto fracaso en los años 60 y 70, la “revolución de Reagan y Thatcher” volvió a poner el acento en la empresa privada y la desregulación. Esa época ha terminado con asombrosa brusquedad. Los gobiernos de Gran Bretaña y los Estados Unidos han estado nacionalizando y gastando el dinero público con un empeño que habría hecho sonrojarse a Attlee o Roosevelt.

A quienes estudiamos economía en los viejos tiempos nos enseñaron que los bancos debían ser oligopolios regulados, debido a que su papel en una economía capitalista era crucial. Se basaba en el sostenimiento de la confianza pública que sólo el gobierno, respaldado por el ciudadano en tanto que contribuyente, podía proporcionar. En Gran Bretaña, la banca comercial, la banca de inversión y las cajas mantenían una diferenciación legal, separadas por barreras que impedían una contaminación entrecruzada del género de la que provocó el crac del 29.

El libro de J.K. Galbraith sobre esa crisis es el Doctor Strangelove del holocausto financiero. Si alguna lección nos ofrece es que las depresiones no son obra de Dios sino que las causa la interacción del comportamiento corporativo y la regulación del Estado. Tampoco ocurre que el mercado se administre su propia disciplina. Comprender esto, escribió Galbraith, “es la mejor salvaguarda para que no vuelva a suceder”.

Esas lecciones aprendidas de joven suelen quedarse bien grabadas. De ahí que recuerde el malestar que sentí cuando el “big bang”de 1986 derribó los muros de seguridad y permitió comerciar con riesgos y recompensas en todo el sector financiero. Se trataba de una reforma que se repitió con la supresión de la Ley Glass-Steagall, que había sido resultado de la Depresión.

Ese mismo nerviosismo saludó cada uno de las conmociones posteriores del sistema: el desplome de la vivienda en 1991, Lloyd´s de Londres, Barings, Enron, Northern Rock. En todas esas ocasiones nos aseguraron que se había aprendido una nueva lección. La regulación a la ligera funcionaba bien, aunque a veces los chicos son como son.

Queda ahora al descubierto la ingenuidad de todo ello. La clase política alentó a la ciudadanía a considerar como “derecho” la posesión de una vivienda; la propiedad se convirtió en el patrimonio engastado en oro del ciudadano. Los banqueros animaron a su personal a especular con el dinero de los depositantes premiándoles con enormes incentivos para mantener el rendimiento. Los encargados de salvaguardar los ahorros de los demás se comportaron, efectivamente, como ladrones. La pura avaricia hizo enloquecer a hombres y mujeres jóvenes. Ninguna autoridad pestañeó.

Al mismo tiempo, Gordon Brown “dio libertad” al Banco de Inglaterra para que fijase los tipos de interés. Me acuerdo de un comentarista que me confió que debería “saltar de alegría, pues tus hijos y nietos nunca tendrán ya que pasar por la inflación”. Pues no, sólo se han quedado en el paro. Aquello fue una comedia. A lomos de la baja inflación, el Banco alimentó un auge del crédito que resultaba claramente vulnerable si aumentaban los precios y/o se hundían los créditos. Han ocurrido ambas cosas.

No hay tipo oficial de interés que sea “apolítico”. El Banco se encuentra ahora presionado tanto para que recorte los tipos de interés a fin de impedir la recesión como para elevarlos, con todo, al objeto de evitar la inflación, pero no puede hacer ambas cosas. Puesto que sería una locura al modo de 1929 aumentar los tipos ahora mismo, Brown debe en efecto decirle al Banco que los reduzca modificando su objetivo de inflación. Se trata de una decisión patente y adecuadamente política.

No hay mercado perfecto. Los mercados precisan de regulación, lo mismo que las comunidades necesitan leyes. Pero como escribió Galbraith, de nuevo, los reguladores pueden iniciar su existencia “vigorosos, agresivos, evangélicos, hasta intolerantes”, pero se ablandan con la edad y se convierten en “una rama de la industria que regulan, o se vuelven seniles”.

Ignorar el peligro de las hipotecas al 125% o la cultura de incentivos de la City mostraba a la vez la penetración y la senilidad del sector. Lo primero era rapacidad de usureros y lo segundo, una obscenidad. Igual de distorsionados para unas finanzas sanas son los incentivos al final del año que deberían sencillamente prohibirse. Quienes tienen la responsabilidad de jugarse los ahorros de los demás deberían hacerlo sobre la base de un salario.

Aunque el thatcherismo ingenuo pueda haberse llevado una paliza, no hay razón para que el capitalismo proteste por la presencia del gobierno en un dominio que le es propio. No frenamos el poder del Estado cuando está en riesgo su seguridad, y tampoco deberíamos hacerlo cuando es la seguridad de la economía la que está amenazada.

El fenómeno más extraño de estos días ha sido la disposición a hacer valer el “riesgo moral”, un concepto que el gobernador del Banco de Inglaterra considera que disuade de correr riesgos. Esto es absurdo. El desplome de Enron no disuadió a quienes en Lehman negociaban con derivados. La psicología del dinero no funciona así. Las víctimas de la crisis del crédito no son unos cuantos corredores de Bolsa asalvajados. Son todos ellos partícipes de la economía británica. No veo que tenga ningún sentido dejar que reviente Northern Rock, Lehman o cualquier otra institución a la que se le confían depósitos sólo para que los reguladores que han fracasado en su tarea se las den de machitos después de que suceda.

No es cuestión de fundirse el dinero de los contribuyentes en los peces gordos financieros. Con gusto haría detener y llevaría a juicio a todos aquellos cuya estupidez y avaricia está a punto de causar una indecible penuria a millones, si pudiera encontrar una ley que hubieran quebrantado. El Doctor Johnson andaba bastante errado cuando dijo que a un nombre “nunca se le emplea más inocentemente que al hacer dinero”. Pero cuando se derrumba un edificio, no se liquida al arquitecto, se intenta que vuelva a construirlo de nuevo.

Apuntalar el crédito financiero es función enteramente del gobierno, algo que no ha cambiado desde el nacimiento del capital. Está claro que esto necesita una redefinición constante. Cuando termine esta saga debería convocarse un tribunal de investigación. Entonces podrán decirnos lo que hace falta arreglar y a quién señalar y pasar por las armas.

NOTA T. : (1) La Comisión Hutton, dirigida por el Lord del mismo nombre, se estableció en Gran Bretaña para aclarar las circunstancias de la muerte del Dr. David Kelly, un experto en armamento, que, según todos los indicios, se suicidó en julio de 2003. En septiembre de 2002, el gobierno británico había publicado un informe sobre las supuestas armas de destrucción masivas de Irak, alegando que podían desplegarse en 45 minutos. En mayo de 2003, un programa de la BBC hizo saber que el informe había sido deliberada y considerablemente manipulado para sembrar la alarma, y en julio Kelly apareció citado como fuente de dicha información. Dr Strangelove, or How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb, es el título de una celebre película de Stanley Kubrick, rodada en 1964 y titulada en España, ¿Teléfono rojo, volamos hacia Moscú? (1). En ella, Peters Sellers interpretaba, entre otros, al personaje del Dr. Strangelove, científico de orígenes hitlerianos y demente partidario de la aniquilación atómica del enemigo, parodia a la vez de Herman Kahn, estratega termonuclear y el Dr. Braun, antiguo nazi autor de varios ingenios balísticos y espaciales norteamericanos en la postguerra.

Simon Jenkins es un periodista económico, columnista habitual del diario británico The Guardian.
Traducción para www.sinpermiso.info: Lucas Antón



(1) Teléfono rojo: Volamos hacia Moscú (1964)

Título original: Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb (Reino Unido)
Género: Películas > Comedia / Drama / Thriller
Director: Stanley Kubrick.
Duración: 93 minutos.

Resumen:
Un general medio loco, Jack D. Ripper, obsesionado por el temor de que los comunistas estén controlando la fluorización de las aguas potables de los Estados Unidos, lanza su ola de bombarderos atómicos contra Rusia.
El presidente de los Estados Unidos, sus Jefes de Estado Mayor en el Pentágono e incluso el siniestro Dr. Strangelove, se dan cuenta de que es demasiado tarde para detener el ataque y se disponen a esperar sus terribles consecuencias.
Esta controvertida comedia negra está protagonizada por Peter Sellers, en tres papeles diferentes, y co-protagonizada por George C. Scott, Sterling Hayden y Slim Pickens. Hilarante, satírica e incluso terrorífica, "Dr. Strangelove" es un manual de cómo "Dejar de preocuparse y amar la bomba".
Actores:
Peter Sellers, George C. Scott, Sterling Hayden, Keenan Wynn, Slim Pickens, Peter Bull, James Earl Jones, Tracy Reed, Jack Creley, Frank Berry, Robert O'Neil, Glenn Beck, Roy Stephens, Shane Rimmer, Hal Galili.

07 octubre 2008

BASTA DE HABLAR



Guideon Levy

El más inestable país del Medio Oriente está nuevamente cambiando su gobierno. Israel pronto tendrá un nuevo gobierno con “continuas negociaciones de paz con los palestinos” grabadas sobre su estandarte. Bien, ahora es el momento de terminar la farsa después de más de 15 años de inefectivas negociaciones que no condujeron a parte alguna y no trajeron la paz. Ya es hora de decir basta al segundo pasatiempo más dañino que el pasatiempo de la guerra -el pasatiempo del “proceso político”.
Éste consiste principalmente en jugar con nosotros un idioma que en algunos lenguajes significa masturbación, y que constituye así una perfecta metáfora para este “proceso de paz” que ahora debemos darle fin. Debemos apagar esta fogata de vanidades, este proceso de autoengaño que nos lleva siempre más allá de cualquier acuerdo. Ha llegado el momento de decisiones y acciones- guerra o paz, anexión y un estado para toda su gente, o dividir el país en dos estados soberanos. Todo esto tiene que tener lugar en tiempo de descuento; los 90 minutos ya han pasado hace largo rato.
Después de 15 años de platicar, nada ha sido dejado sin hablar o sin discutir. Luego de inacabables planes de paz, planes “encajonados” y “archivados”, hojas de ruta y acuerdos interinos, ninguno de los cuales ha sido llevado a cabo, debemos pedir a gritos al nuevo gobierno: No comiencen nuevamente con ese carrusel de negociaciones inútiles. Ehud Olmert y Mahmoud Abbas, Tzipi Livni y Ahmed Qureia, Yitzhak Rabin y Shimon Peres y Yasser Arafat, Yossi Beilin y Abu Mazen, Ami Ayalon y Sari Nusseibeh, Ehud Barak y Arafat- ya lo han dicho todo absolutamente. Ahora es el momento de decidir. Sacar los minuciosos planes de los cajones de Bill Clinton o de Yossi Beilin o de Barak o de Rabin. Las diferencias entre ellos son mínimas. Hay solo un plan sobre la mesa: el fin de la ocupación, las fronteras del 67 y resolver el problema de los refugiados a cambio de paz -sí o no. Todo lo demás es insignificante. No puede tomar mucho más tiempo, porque simplemente el tiempo se agotó ya hace un largo rato. Tomen el plan de Clinton y el de la Iniciativa de Ginebra, y a quienes conocen en que consisten las diferencias, y comiencen a implementarlo. No habrá otros planes.
No es meramente una pérdida criminal de tiempo, que siempre actúa contra la paz. Lo que pudo haberse llevado a cabo hace una década, no puede ser logrado ahora, y lo que hoy es todavía alcanzable no será posible dentro una década. Este peligro es real: a la finalización de cada ronda de negociación acecha el próximo ciclo de violencia. Nada es más peligroso en esta región que otra negociación fracasada.
Además, la misma existencia de negociaciones de paz posibilita a Israel fingir estar haciendo algo por la situación, sin que realmente haga algo. Israel puede de este modo examinar detenidamente las mociones sin que tenga la intención de alcanzar un acuerdo de paz y sintiendo como si estuviera haciendo todo lo posible para lograrlo.
Pero mientras el tiempo crítico está siendo desperdiciado Israel no se mantiene ocioso, ni tampoco la Autoridad Palestina. Mientras estuvieron negociando, Israel estuvo construyendo más y más casas en los asentamientos de la Margen Occidental. De hecho, este accionar nunca se detuvo. Incluso Barak, el más atrevido de todos ellos, agregó 6000 unidades al indigno proyecto. De una negociación a la próxima, más y más oportunidades dilapidadas. La ocupación se volvió cada vez más insensible y cruel como lo es asimismo el terrorismo palestino.
El único ingrediente faltante en todas las tediosas y superfluas negociaciones fue la buena voluntad de alcanzar la paz. Nada es más crítico que esto, que nunca ha estado sobre la mesa, ni siquiera en la gran ilusión de la era de Oslo. Eso es debido porque Israel nunca ofreció, incluso entonces, evacuar una sola parcela de terreno en los asentamientos de la Margen Occidental. Todo lo que hizo fue construir más y más, dunam tras dunam, destruyendo toda oportunidad. No hay otro conflicto en el mundo, parece, donde las negociaciones hayan durado tantos años para resolverlo, mientras que la solución se desplaza siempre alejándose, tal como el horizonte.
Si el nuevo gobierno se encamina hacia la paz -y esto es sumamente dudoso- debe comenzar con acciones, no con discursos. Es muy fácil cambiar la hoja de ruta de la ocupación: sólo tomar unas pocas medidas como la liberación masiva de prisioneros o desmantelar los puestos de controles internos como indicación que el gobierno intenta lograr la paz. Esto mejoraría el proceso político más que todos los discursos, tan osados como ellos puedan llegar a ser.
Si yo fuera un líder palestino, le diría al nuevo gobierno: ustedes conocen cuales son nuestras posturas, como nosotros conocemos las vuestras. No empecemos todo de nuevo. Si usted es sincera, comience actuando, aún antes de la primera foto operación entre Livni y Abbas. Esto es aún más pertinente en lo que se refiere a la paz con Siria- nosotros conocemos cuales son las condiciones, no hay nada de que hablar, solamente decidir. Basta de hablar. Es tiempo de actuar.
Fuente: Haaretz - 28/09/2008

06 octubre 2008

TURISTAS PEDERASTAS


las fotos que aparecen en la nota pertenecen al archivo de TODO

TODO: No alcanza la imaginación, supura la indignación. En todos los "negocios" de prostitución de menores se hallan involucrados gobernantes, policías, militares, personas "dignas" y "respetables"... Tal vez ha llegado el momento de enfrentarnos a la pregunta clave e ineludible: ¿cuánto más bajo debe caer la sociedad humana? No se trata de un problema "menor", secundario... (A.A.)

En América Latina es el tercer mercado criminal junto con el narcotráfico y las armas

Gennaro Carotenuto − Latinoamerica e tutti i sud del mondo


Son italianos, sobre todo del norte, pero también europeos de todos los países, estadounidenses y japoneses. Cada año al menos tres millones de personas respetadas e intachables en su casa, salen de países ricos para convertirse en monstruos a la vuelta de la esquina. Se aprovechan de la pobreza y se sienten y casi siempre son impunes. Según la Organización Mundial del Turismo uno de cada cinco turistas en el mundo busca sexo pagando y un sexto de ellos, entre los que viajan a América latina o al Caribe, tienen un objetivo concreto: abusar de un niño. América Latina ofrece paraísos naturales, cultura, música, pero hay millones de turistas que buscan otra cosa.
Niñas de unos 8 años y chicos de más o menos 12, son los más buscados. Evidentemente son pobres, porque la prostitución infantil como el trabajo infantil tiene una relación directa con la pobreza en la cual sigue viviendo una parte importante de la población del continente. Los estupradores gastan y representan un mercado criminal muy floreciente. Este tipo de turismo se encuentra de hecho en el tercer puesto después del narcotráfico y el tráfico de armas como negocio para la criminalidad produciendo ganancias de millones de dólares al año. Si hasta el decenio pasado el primer destino de los estupradores de niños era sobre todo el norte de Brasil, donde según el “Correio Braziliense” a un niño estuprado se le paga poco más de un euro, el derrumbe de la economía mexicana después del desastre del tratado de libre comercio con Estados Unidos en 1994 ha convertido al país norteamericano en el primer destino del turismo pederasta.
Es difícil orientarse entre tantos números. En el mundo por lo menos dos millones de niños están obligados a prostituirse, dos tercios de los cuales son niñas, pero según la Organización Mundial de la Salud 150 millones de niñas y 73 millones de niños han sufrido abusos sexuales. Si bien en Asia los números son mayores, aproximadamente un cuarto de las victimas es latinoamericano (en América Latina viven 40 millones de niños en estado de abandono o semiabandono) y son en torno a 100.000 cada año los niños secuestrados de sus familias, reducidos a la esclavitud y llevados a las capitales turísticas para ser prostituidos. En el norte de Argentina se calcula que el 90% de los niños que desaparecen son secuestrados para destinarlos al mercado de la pedofilia en la capital. Sólo en Buenos Aires son obligados a prostituirse por lo menos 5000 niñas y niños.
Para los niños y niñas obligados a la prostitución las consecuencias son nefastas. Casi siempre son incitados u obligados al consumo de drogas y además de la degradación psicológica y social a la cual están sometidos están expuestos a violencias que van más allá de las sexuales, embarazos en el caso de las niñas y la exposición a toda clase de enfermedades de transmisión sexual, a partir del SIDA.
La UNICEF y la Organización Mundial del Trabajo ponen en relación directa el turismo sexual con el “secuestro de menores” y la “pornografía infantil” y los asocian a legislaciones permisivas y a altos niveles de corrupción. Y si pocos miles de niños se sustraen cada año a su destino, la impunidad es la cifra de los violadores que del Norte del mundo bajan al Sur.
Los denunciados este año son pocos centenares pero solo poquísimos son efectivamente condenados. Entre estos por primera vez, en marzo de 2007, fue condenado un italiano, el veronés (el Véneto es la primera región de proveniencia de los estupradores de niños italianos) Giorgio Sampec, de 56 años. Se jactaba de haber abusado de 400 niñas y niños en Tailandia. Ha sido condenado por el tribunal de Milán a 14 años de reclusión. Uno de cada tres millones.

Traducido para Rebelión por Lucía Alba Martínez
http://www.giannimina-latinoamerica.it/visualizzaNotizia.php?idnotizia=175

...LA INVETERADA VÍA DEL SOBORNO Y LA CORRUPCIÓN"

“Para lograr aprobar el Plan Paulson, lo que han hecho ha sido proceder por la inveterada vía del soborno y la corrupción”
Joseph Stiglitz
(Sin Permiso)

Amy Goodman y Juan González entrevistaron radiofónicamente al Premio Nóbel de economía Joseph Stiglitz el pasado viernes, después de la aprobación legislativa del Plan Paulson de rescate público de Wall Street. Reproducimos a continuación un fragmento de la transcripción de esa entrevista.


−Bienvenido a Democracy Now!, Professor Stiglitz.

−Encantado de estar aquí.

−¿Qué piensa de la aprobación del rescate por parte del Senado?

−Creo que sigue siendo una ley muy mala. Es una decepción, pero no una sorpresa, que la Admimnistración venga ahora con una ley que sigue basándose en la teoría económica del derrame o del goteo de la riqueza de arriba abajo. La idea es que si viertes dinero bastante en Wall Street, una parte de él se derrama hacia abajo y llega a la economía. Es como un paciente con hemorragia interna sometido a transfusión masiva de sangre; no sirve de nada, y en nada toca a la causa que ha generado la hemorragia, que es el problema de base. Dicho esto, es mejor que no hacer nada, y hay que esperar que, tras las elecciones, podremos enmendar los muchos yerros del plan.
Debo decir, sin embargo, que esta forma de enfrentarse al problema realmente apesta. Añadieron –ya sabe que el coste inicial prevista era ya de 700 mil millones de dólares—, añadieron otros 150 mil millones en beneficios fiscales. Algunos de ellos resultan, de hecho, bastante, bastante, asombrosos: crédito fiscal para las empresas norteamericanas en Samoa, un 50% de crédito fiscal para algunos gastos o para el mantenimiento de vías ferroviarias, el ofrecimiento de siete años de recuperación para los propietarios del mundo de las carreras de automóviles… Y la lista sigue. Lo que han hecho ha sido, básicamente, proceder por la inveterada vía del soborno y la corrupción. Yo hice en su día el chiste de que lo que querían inicialmente era organizar una subasta invertida para vender los activos dañados; y ahora lo que han hecho es una subasta invertida para comprar congresistas, y han terminado por poner en el plan todo lo necesario para conseguir la adhesión de los congresistas a una medida legislativa que, en lo fundamental, anda errada.

−Bueno, señor Stglitz, usted está ahora mismo hablándonos desde Europa. Y en Europa los gobiernos han optado por una vía muy distinta para enfrentarse a la crisis bancaria. ¿O no han nacionalizado esta semana pasada algunos de los mayores bancos, haciéndose así tanto con la deuda tóxica como con la deuda sana de esos bancos? Parece una vía distinta de la que se ha emprendido aquí, en donde, aparentemente, el Congreso se queda con toda la deuda tóxica, dejando en manos privadas la buena.

−Así es; lleva usted razón. (…). El plan de Paulson es un rescate no-transparente de Wall Street, conforme al cual les sacamos de las manos la patata caliente de los malos activos y les dejamos con los activos buenos. Es complejo, porque estamos hablando de miles, de centenares de miles de activos, y el gobierno no está en una buena posición para hacer eso.
El modelo alternativo es un modelo probado. Funcionó en Suecia, en Noruega. No sé por qué no siguieron ese modelo, a todas luces mejor. Y hay versiones que no llegan a la nacionalización completa. A veces me refiero a eso como al modelo Buffett. Buffett puso dinero en Goldman Sachs, y a cambio, se quedó con acciones preferenciales y con garantías, de modo que obtuvo, a la vez, protección por abajo y participación por arriba. Eso habría sido mucho mejor que la revigorización de nuestros bancos, y habría servido para proteger al contribuyente norteamericano.
Me parece que el problema fundamental es que Paulson todavía no ha entendido que los bancos hicieron pésimos préstamos. Prestaron sobre la base de precios de activos hinchados por la burbuja inmobiliaria. Esa burbuja ha estallado. Algunos de esos préstamos no serán devueltos, o sólo lo serán en parte. Hay un agujero en la balanza contable, y eso ha de subsanarse. Lo tienen que hacer; y este plan no lo hará, a menos que proceda, subrepticiamente, a adquirir esos valores pagando un sobreprecio. (…)

Joseph Stiglitz, uno de los críticos más agudos y respetados de la globalización neoliberal, es profesor en la Universidad de Columbia, ganador del Premio Nobel de Economía en 2001 y coautor de The Three Trillion dollar War.

Traducción para www.sinpermiso.info: María Julia Bertomeu

05 octubre 2008

ALFONSÍN EN LA ROSADA



Por José Pablo Feinmann


A partir del punto final y la obediencia debida todos empezaron a ser duros con Alfonsín. No hubo cosa que no se le dijera. No sólo desde la izquierda o los organismos de derechos humanos, también desde el peronismo. Lo del peronismo tiene poco espesor porque muchos de los lapidadores de Alfonsín apoyaron al peronista Menem cuando dictó los indultos. Por obediencia partidaria o por participar del festín que se venía. Otros no: otros rechazaron los indultos del jefe riojano. Pero no fueron mayoría. El justicialismo de los noventa se encolumnaba con la farra menemista, con las privatizaciones, con la farandulización de la política, el despedazamiento del Estado y la deificación de la economía. Se lo trae a Juan Manuel de Rosas de Southampton para abrir el espacio de la tolerancia, de la amplia amnistía histórica que habría de incluir también, y sobre todo, el indulto a Videla. Notable la elasticidad de los sectores hegemónicos, de los sectores dirigentes que siempre odiaron a Rosas, principalmente desde la figura egregia del general Mitre, y les importó poco que el riojano federalista (al que de federalista le quedaba poco) lo trajera al Restaurador de las Leyes. Siempre imperó en el país la maldición del poeta José Mármol: “Ni el polvo de tus huesos la América tendrá”. Pero los negocios son los negocios. El sentido último del poder es ganar dinero para conservar el poder y si Menem lo permitía, pues con Menem habrían de estar. Como fuere, tampoco Menem lo traía a Rosas por federalista. En los ’90, el federalismo de Menem era una postal del pasado. Les habrá dicho a quienes lo impulsaron al poder: “Vean, olviden sus rencores con Rosas, déjenmelo traer. Si lo traigo a él proclamo la amnistía nacional, la era del olvido y lo indultamos a Videla y a todos los que haga falta”. Quienes lo escuchaban eran los mismos que habían volteado a Alfonsín. Pensemos esto: sabemos que a Alfonsín lo tiró abajo un “golpe de mercado”. O sea, tuvimos ya un golpe en democracia. Fue el que dio el mercado en 1989. ¿Quiénes habrán sido? ¿Qué otros sino los que manejan el mercado? Hubo algo que Alfonsín no les concedió. Seguramente la desnacionalización de la economía. O no. Pero lo esencial para voltearlo a Alfonsín era imponerle condiciones a Menem: “O hace lo que decimos o lo tiramos a usted también”. Desalojadas las Fuerzas Armadas de su protagonismo para los golpes contra las instituciones, las maniobras para condicionar-debilitar o voltear gobiernos democráticos quedó en dos manos. Fueron las corporaciones, el poder económico, el que aniquiló a Alfonsín. Por el contrario, hoy es el poder agrario el que asume ese protagonismo. Se habrá observado la reticencia de los capitales transnacionales, de los hombres de las finanzas durante la embestida agraria. Hubo algo que no arreglaron. O las multinacionales y los jerarcas de la banca eligieron quedar como opción para el futuro o no quisieron agredir tan duramente al gobierno. Pero el encuadre para interpretar la cuestión sería: 1) Actividad golpista habitual en la Argentina: las Fuerzas Armadas, en representación del establishment; 2) Ante el colapso de la FF.AA. en Malvinas y su desprestigio por los crímenes de lesa humanidad (en el ámbito internacional sobre todo), ante lo insostenible de contar con su único sector golpista y antidemocrático (los “carapintadas”) por su escasa presentabilidad, por lo imprevisible de sus cuadros (¿quién podía controlar a Seineldín?, ¿quién podía controlar a un milico que decía “no hay camellos verdes ni judíos decentes”?) son los propios hombres del poder financiero quienes encarnan el golpismo, el “golpe de mercado”. Es, además, el que ellos pueden dar. Los financistas pueden golpear con el mercado. Con eso tiraron a Alfonsín y condicionaron a Menem que hizo lo que le dictaron y todos felices y todos se llenaron de oro durante los ’90 y el país se arruinó; 3) Ante la aún vigente ausencia de los militares para agredir a la democracia, ante el retraimiento del poder financiero, el golpismo o los duros planteos para condicionar a un gobierno democrático vienen del ámbito agropecuario. Si el golpe de mercado arruinaba las finanzas, el golpe agrario tiene el poder de hambrear al país, de desabastecerlo. Y otra gran virtud (de la que carecen los financistas, más identificados con el poder multinacional): los agrarios pueden decir que, al tener la tierra, son la patria. De ahí que tantos taxis y tantos otros argentinos amantes de las virtudes de la tierra hayan puesto banderas en sus automóviles. “Estamos –decían– con los que representan a la patria.” Sólo un detalle: las tierras de los productores no son la patria, son sus propiedades. Son de ellos. Son su propiedad privada. Y todos sabemos que la propiedad privada es inviolable. Que la Constitución del ’49 la aceptó solamente en la medida en que se pudiera declarar su “función social”. La frase era: “La función social de la propiedad privada”. Pero, razonablemente, la Libertadora liquidó esos incómodos artículos. Sólo una vez, que recuerde, Antonio Cafiero, cuando era gobernador de la provincia de Buenos Aires, volvió a hablar de la función social de la propiedad privada. Lo declararon el Lenin argentino y tuvo que aflojar en seguida o lo colgaban de un poste de alumbrado. La cuestión, entonces, sería: el golpismo ha exhibido hasta el momento tres facetas: a) las Fuerzas Armadas; b) los grupos financieros; c) el poder agrario. Todos, siempre, apoyados por un periodismo pendenciero que le abrió el camino.
De aquí la importancia de la presencia de Raúl Alfonsín en la Casa Rosada. Comparto el cariño con que la Presidenta lo recibe en la foto que se dio a publicidad. Se lo ve viejito a Alfonsín, pero acaso deba saber que el país le va a reconocer un par de cosas. Son muy pocos los que llegan a tan alto mérito. Se dirá que después hizo el Pacto de Olivos. Es cierto, todos le reprochamos eso. Pero Alfonsín tiene dos años impecables. O, sin duda, buenos. Su punto máximo es el Juicio a las Juntas. Se juzgó a los culpables del genocidio y eso lo hizo Alfonsín. No lo hubiera hecho Luder. Alfonsín tenía un compromiso con los derechos humanos. Hoy, ese Juicio a las Juntas, revela su valentía. Hoy, en que está de moda defender a los matarifes de la guerra sucia, en que está de moda demostrar que son sus víctimas las que gobiernan (las víctimas no gobiernan: los militares no juzgaron a los guerrilleros, los mataron, los empalaron, los quemaron vivos en una ceremonia a la que llamaban “el asadito”), que reaparezca Alfonsín es saludable para la democracia y los derechos humanos. El puso a los militares en el banquillo de la Justicia. Y hoy, descaradamente, se busca demostrar que todos los desaparecidos eran montoneros. Una manera de decir: no estuvo tan mal, eh. Ellos también habían matado. Todo apunta a los dos demonios. Lo de Rucci también. ¿Quién no sabe que ése fue un crimen horrendo? Como todo crimen, por lo demás. Pero –de los desaparecidos– el 60 por ciento fueron obreros. Se leyó bien: fueron obreros la mayoría de los desaparecidos. Y muchos, también, peligrosísimos pibes de 16 años y hasta de 14. No sé si Alfonsín se amparó en la teoría de los dos demonios. Puede ser y también es posible que lo necesitara. Pero juzgó a los culpables de lesa humanidad. A los que matan desde el Estado. El Estado debe juzgar. Ante todo, juzgar. Y luego aplicar la justicia. Aquí, en la Argentina, no hay pena de muerte. Los matarifes a los que se busca reivindicar no juzgaron y, para colmo, aplicaron la pena de muerte.
Pero éste no es mi tema de hoy. Es la visita de Alfonsín a la Presidenta. En un momento en que los muñecoides del campo vuelven a aparecer en esas fotos que los muestran alineados como los jugadores de fútbol, en que un tipo como De Angeli decide un paro, uno piensa en Alfonsín. Dos años buenos. El primer juicio a militares masacradores en toda la historia de América latina. No es poco. Hoy, en que está de moda odiar a las víctimas de los militares (lo que inevitablemente relativiza la condena sobre ellos), es bueno que aparezca Alfonsín. Un tipo que logró unir su imagen a la de la democracia. Y se fue a fotografiar con la Presidenta. No con los mediáticos dirigentes agrarios. Que ni se representan a ellos. Son un mero instrumento del OTRO peronismo. Del que busca reemplazar a los que ahora están. O sea, todo lo que están haciendo los antiperonistas de este país (algo que se torna patético en los ilustrados) es apoyar el retorno de la derecha peronista.

03 octubre 2008

LA "BURBUJA" PALIN

Naomi Wolf − Público

La elección de Sarah Palin como candidata a la vicepresidencia con McCain ha caído sobre EEUU como una tormenta eléctrica. Para sus legiones de admiradoras de derechas que agitan pintalabios, Palin es una “mamá común y corriente”, mujer práctica y temerosa de Dios, cuya afición a la caza del alce, su fe evangélica e, incluso, su caótica vida familiar constituyen pruebas, todas ellas, de que es una americana real y típica.
Para sus detractores, igualmente frenéticos, de izquierdas –y cada vez más, de centro–, es el temible heraldo de un EE UU teocrático, una ejecutora en materia de asuntos estatales de estilo mafioso, que miente sobre la conexión de los ataques terroristas del 11-S con Irak, que se burla de Barack Obama por su oposición a la tortura de prisioneros y que desafía las citaciones. Piénsese en ella como George W. Bush II, pero con zapatos de diseño.
Los dos grupos están reaccionando ante realidades auténticas. Los que la apoyan responden a un potente conjunto de símbolos, y sus detractores a un conjunto aún más potente de hechos.
Es importante entender el atractivo simbólico de Palin para cierto grupo de votantes femeninas y debemos respetar la rabia y el ansia que refleja. El subtexto de dicho atractivo es la clase social.
En EEUU, las mujeres blancas de clase trabajadora han sufrido la explotación e infravaloración de su talento desde el nacimiento de la nación. Mientras que las mujeres que consiguieron obtener una instrucción de calidad –como Hillary Clinton, Madeleine Albright y Condoleezza Rice– rompieron el techo de cristal que tenían por encima e incluso tienen el movimiento de las mujeres para encumbrarlas, las mujeres blancas de clase trabajadora han contemplado ese ascenso con un resentimiento comprensible.
Sus pares más acomodadas contratan a mujeres como ellas para hacer el trabajo sucio o, si no, han tenido que aceptar el estancado salario mínimo del gueto del sector femenino o del sector de los servicios del mercado laboral. Su techo es de cemento y queda muy bajo. Han quedado excluidas, práctica y simbólicamente, del discurso político del país y los políticos suelen tratarlas con condescendencia.
También la raza es un factor. Aunque ha salido a la luz que Palin dijo a un grupo de afroamericanos que no tenía la obligación de contratar a personas negras, con frecuencia las mujeres blancas de clase trabajadora conciben su propia experiencia desde el punto de vista de la hostilidad racial. Notan la existencia de una clase inferior que recibe prestaciones sociales que a ellas se les deniegan y de una economía próspera que se queda con puestos americanos bien pagados de trabajo manual.
Por eso, Palin se convierte en la fantasía de revancha simbólica de muchas de esas trabajadoras de fábricas y secretarias agotadas y silenciadas. Ver a una mujer blanca de clase trabajadora elegida para prestar servicio a la distancia de un latido de corazón del presidente de EEUU ejerce una potente resonancia en ellas. Piénsese en el atractivo de películas como Thelma y Louise o Armas de mujer, en la que la protagonista es una secretaria explotada y con agallas que, pese a verse pisoteada por una presuntuosa jefa, al final consigue el empleo soñado, el novio soñado y un despacho propio.
Prácticamente cualquier mujer que no tenga un origen social privilegiado, que tenga hijos pequeños y no sea una caníbal o una adepta al satanismo, había de obtener al principio clamores de aprobación por parte de las mujeres en general y, desde luego, por parte de un grupo que se ha visto silenciado y trivializado durante tanto tiempo. Cuando te has pasado toda la vida preparando café para los demás, resulta agradable imaginarte dirigiendo el mundo libre.
Ahora bien, la pérdida de puestos en los índices de aprobación de Palin muestran que no son tontas. Han empezado a advertir que Palin aparece presentada como una modelo en una exhibición de automóviles para que conozca a jefes de Estado, como si fueran vendedores de coches locales, y se permite a los medios de comunicación tomar fotografías, pero no hacer preguntas (“¡Ésa soy yo con Henry Kissinger!”). También advierten que la economía está desmoronándose, mientras que Irak se está calmando solo porque EEUU está pagando a los insurgentes y a los simpatizantes de Al Qaeda, para que no maten a sus soldados, el equivalente de la letra mensual de un coche comprado a plazos por persona.
Además, a medida que cobra forma el personaje político de Palin, resulta cada vez más alarmante. El problema no es sólo que la campaña de McCain la haya rodeado de veteranos de la camarilla de Bush-Cheney, sino que, además, cree que Dios estableció su programa legislativo en Alaska y, por lo que se refiere a viajes al extranjero, no ha pasado del canal de televisión Discovery.
Entretanto, el gran motivo de preocupación es que, según están confirmando los dermatólogos, el tipo de cáncer para el que McCain ha recibido tratamiento tiene en una persona de su edad una tasa de supervivencia desde el punto de vista actuarial de entre dos y cuatro años. De modo que, a medida que la preocupante perspectiva de una larga presidencia de Palin empieza a instaurarse, ya no les parece tan estupenda a las mujeres blancas de clase trabajadora. Así, pues, ¿qué nos enseña esa breve burbuja Palin?
Al pasar a ser la chica del cartel para la continuación del Gobierno de Bush, Palin está demostrando que tiene mucho en común con brillantes populistas falsas como Eva Perón(1) o la dirigente anti inmigración danesa Pia Kjaersgaard. Lo que debemos aprender es que se está pasando por alto a las grandes dirigentes potenciales –y los grandes sueños que albergan– que hay en las mujeres que preparan nuestra comida, tramitan nuestros pedidos por Internet y limpian nuestros hospitales.
Las voces de esas mujeres son las que merecen apoyo… no la de una aterradora candidata de paja para otros ocho años más (o más) de gobierno de los matones que han saqueado la hacienda de Estados Unidos, han hundido su economía y han enviado a 4.000 jóvenes a morir en una guerra basada en mentiras.

Naomi Wolf es escritora y cofundadora de la Campaña Americana por la Libertad
(1) Nota de todo: esta frase de la articulista demuestra que tiene que tomar mucha sopa antes de calificar con total ligereza e ignorancia la figura mítica e histórica de María Eva Duarte de Perón, Evita
Copyright:Project Syndicate, 2008
Traducción de Carlos Manzano