26 febrero 2008

UN FINAL PREVISTO



Uri Avnery

La auténtica guerra contra la ocupación tiene lugar en las mentes de la población ocupada. Por consiguiente, la tarea principal del combatiente por la libertad no es luchar contra la ocupación, como pudiera parecer, sino ganarse el corazón de su pueblo. Y en el otro lado, la tarea principal del ocupante no es matar a los combatientes por la libertad, sino impedir que la población los abrace. La batalla es por el corazón y la mente de los pueblos, sus pensamientos y emociones.
Una persona sabia dijo una vez: «Un necio aprende de su experiencia. Una persona inteligente aprende de la experiencia de los demás». A lo que se podría añadir: «Y un idiota ni siquiera aprende de su propia experiencia».

Así, ¿qué podemos aprender de un libro que demuestra que no aprendemos de la experiencia?

Todo esto da publicidad a una recomendación para semejante libro. Por norma no recomiendo libros, ni siquiera los míos. Pero esta vez siento la necesidad de hacer una excepción.

Hablo del libro de William Polk, «Política Violenta» que ha aparecido recientemente en Estados Unidos.

Polk estuvo en Palestina en 1946, en plena lucha contra la ocupación británica, y desde entonces ha estudiado la historia de las guerras de liberación. En menos de 300 páginas compara diversas insurrecciones; desde la revolución estadounidense a las guerras de Afganistán. Sus años en el gabinete de planificación del Departamento de Estado lo implicaron en el conflicto israelopalestino. Sus conclusiones son altamente esclarecedoras.

Tengo un interés especial en este asunto. Cuando me uní al Irgun, a los 15 años, me dijeron que leyera libros sobre las guerras de liberación anteriores, sobre todo la polaca y la irlandesa. Leí diligentemente cada libro que caía en mis manos y he seguido desde entonces las insurrecciones y guerras de guerrillas por todo el mundo, como las de Malaya, Kenia, Yemen del Sur, Sudáfrica, Afganistán, Kurdistán, Vietnam y otras. En una de ellas, la guerra de liberación de Argelia, tuve una cierta implicación personal.

Cuando pertenecía al Irgun, trabajaba en la oficina de un abogado formado en Oxford. Uno de nuestros clientes era un alto funcionario británico del gobierno del Mandato. Era una persona inteligente, agradable y divertida. Recuerdo una vez, cuando pasó cerca, que un pensamiento cruzó por mi mente: ¿Cómo puede, gente tan inteligente, dirigir políticas tan estúpidas?

Desde entonces, cuanto más me iba concentrando en otras insurgencias, más grande se volvía mi asombro. ¿Es posible que la propia situación de la ocupación y de la resistencia condene a los ocupantes a un comportamiento estúpido e incluso convierta al más inteligente en idiota?

Hace algunos años la BBC proyectó una larga serie sobre el proceso de liberación de las antiguas colonias británicas, desde la India a las islas del Caribe. Dedicó un episodio a cada colonia. Antiguos administradores coloniales, oficiales de los ejércitos de ocupación, combatientes por la liberación y otros testigos presenciales fueron largamente entrevistados. Muy interesante y muy deprimente.

Deprimente, porque los episodios se repetían casi exactamente. Los gobernantes de cada colonia calcaban los errores cometidos por sus predecesores en el episodio anterior. Albergaron las mismas ilusiones y sufrieron las mismas derrotas. Nadie aprendió ninguna lección de su predecesor, incluso cuando el predecesor era uno mismo, como en el caso de la policía británica que fue transferida de Palestina a Kenia.

En su denso libro, Polk describe las insurrecciones principales de los últimos 200 años, las compara entre sí y esboza conclusiones obvias.

Cada insurrección es, por supuesto, única y diferente de todas las demás, porque los antecedentes son distintos como lo son las culturas de los pueblos ocupados y de los ocupantes. Los británicos son diferentes de los holandeses y ambos de los franceses. George Washington era diferente de Tito, y Ho Chi Minh de Yasser Arafat. Hay, incluso a pesar de eso, una similitud asombrosa entre todas las luchas de liberación.

Para mí la lección principal es ésta: desde el momento en que el pueblo en general abraza a los rebeldes, la victoria de la rebelión está asegurada.

Esa es una regla férrea: una insurrección apoyada por la población está destinada a ganar, independientemente de las tácticas que adopte el régimen de la ocupación. El ocupante puede matar indiscriminadamente o ejercer métodos más humanos, torturar a los combatientes por la libertad capturados hasta matarlos o tratarlos como prisioneros de guerra; a la larga no hay diferencias. El último de los ocupantes puede embarcar en un buque en una ceremonia solemne, como el Alto Comisionado británico en Haifa, o puede luchar por un sitio en el último helicóptero, como los últimos soldados de EEUU en el tejado de la embajada estadounidense en Saigón: la derrota era segura desde el momento en que la insurrección alcanzó un punto determinado.

La auténtica guerra contra la ocupación tiene lugar en las mentes de la población ocupada. Por consiguiente, la tarea principal del combatiente por la libertad no es luchar contra la ocupación, como pudiera parecer, sino ganarse el corazón de su pueblo. Y en el otro lado, la tarea principal del ocupante no es matar a los combatientes por la libertad, sino impedir que la población los abrace. La batalla es por el corazón y la mente de los pueblos, sus pensamientos y emociones.

Esa es una de las razones por las que los generales casi siempre fracasan en su lucha contra los combatientes de la liberación. Un funcionario militar es la persona menos adecuada para la tarea. Toda su educación, su manera de pensar, todo lo que ha aprendido se opone a esta importante tarea. Napoleón, el genio militar, fracasó en su intento de vencer a los combatientes por la libertad de España (donde se acuñó originalmente la palabra guerrilla –guerra pequeña-) no menos que el general estadounidense más tonto en Vietnam.

Un oficial militar es un técnico entrenado para ejecutar un trabajo determinado. Ese trabajo no es pertinente para luchar contra un movimiento de liberación, a pesar de su adecuación superficial. El hecho de que un pintor de brocha gorda trate con colores no lo convierte en un pintor de retratos. Un excelente ingeniero hidráulico no se convierte en un fontanero experimentado. Un general no entiende la esencia de una insurrección nacional y por consiguiente no llega a enfrentarse con sus reglas.

Por ejemplo, un general mide su éxito por el número de enemigos muertos. Pero la organización combatiente clandestina se vuelve más fuerte cuantos más combatientes muertos puede presentar ante el pueblo, que los identifica con los mártires. Un general aprende a prepararse para la batalla y ganarla, pero sus rivales, los combatientes de la guerrilla, evitan por completo la batalla.

El gran Che Guevara definió bien las fases por las que pasa una guerra clásica de liberación: «Hay un bando parcialmente armado que al principio se refugia en algún lugar remoto, de difícil acceso (o en una población urbana, agregaría yo). Asesta un golpe de suerte contra las autoridades y se le unen unos pocos campesinos descontentos, jóvenes idealistas, etc., después contacta con la población y lleva a cabo ataques por sorpresa. Cuando nuevos alistamientos engrosan sus filas se enfrenta a una columna enemiga y destruye sus elementos principales. A continuación el bando organiza campamentos semipermanentes y adopta las características de un gobierno en miniatura…» y así sucesivamente.

Para tener éxito desde el principio, los insurgentes necesitan una idea que encienda el entusiasmo de la población. La población se une a su alrededor y les proporciona ayuda, cobijo e información. De esta fase en adelante, todo lo que hagan las autoridades de la ocupación ayuda a los insurgentes. Cuando los combatientes por la libertad mueren, muchos otros avanzan e inflan sus filas (como hice yo en mi juventud). Cuando los ocupantes imponen un castigo colectivo a la población sólo refuerzan su odio y su ayuda mutua. Cuando tienen éxito capturando o matando a los líderes de la lucha por la liberación, otros líderes ocupan el lugar, como la Hidra de la leyenda griega, a la que le crecían nuevas cabezas por cada una de las que Hércules cortaba.

Frecuentemente las autoridades de la ocupación tienen éxito, causan una fractura entre los luchadores de la libertad y consideran que han conseguido una importante victoria. Pero todas las facciones siguen combatiendo al ocupante por separado y compiten entre sí, como están haciendo actualmente Fatah y Hamás.

Lástima que Polk no dedique un capítulo especial al conflicto israelopalestino, pero no es muy necesario. Podemos escribirlo nosotros según nuestro entendimiento.

Durante los 40 años de ocupación, nuestros líderes políticos y militares han fracasado en la lucha contra la guerra de guerrillas palestina. No son ni más estúpidos ni más crueles que sus predecesores -los holandeses en Indonesia, los británicos en Palestina, los franceses en Argelia, los estadounidenses en Vietnam o los soviéticos en Afganistán-. Nuestros generales sólo los ganan a todos en arrogancia; en su creencia de que son los más inteligentes y en que la «cabeza judía» inventará nuevas patentes en las que todo esos goyim (no judíos) nunca podrían pensar.

Desde el tiempo en que Yasser Arafat tuvo éxito ganándose los corazones de la población palestina y uniéndola alrededor del deseo ardiente de liberarse de la ocupación, la lucha ya estaba decidida. Si nosotros hubiéramos sido sabios, habríamos llegado a un acuerdo político con él en aquel momento. Pero nuestros políticos y generales no son más sabios que todos los demás. Y por eso seguiremos matando, bombardeando, destruyendo y desterrando, con la estúpida creencia de que golpeando sólo una vez más, la tan esperada victoria aparecerá al final del túnel; sólo para descubrir que el oscuro túnel nos ha llevado a un túnel todavía más oscuro.

Como pasa siempre, cuando una organización de liberación no logra sus objetivos, surge otra más radical a su lado o en su lugar y se gana los corazones de la población. Hamás, igual que las organizaciones adscritas a Fatah. El régimen colonial que no alcanza un acuerdo a tiempo con la organización más moderada al final se ve obligado a llegar a un acuerdo con la más extrema.

El general Charles de Gaulle tuvo éxito haciendo la paz con los rebeldes argelinos antes de alcanzar esa fase. Un millón y cuarto de colonos escucharon una mañana que el ejército francés iba hacer el equipaje en una fecha determinada y que se iba a casa. Los colonos, muchos de ellos de cuarta generación, se apresuraron a salvar sus vidas sin obtener compensación alguna (a diferencia de los colonos israelíes que salieron de la Franja de Gaza en 2005). Pero nosotros no tenemos ningún de Gaulle. Estamos condenados a seguir eternamente.

Si no fuera por las terribles tragedias de las que damos testimonio todos los días, podríamos sonreír ante la patética impotencia de nuestros políticos y generales que se apresuran aquí y allá sin saber de dónde puede venir su salvación. ¿Qué hacer? ¿Matarlos de hambre a todos? Eso ha llevado al derrumbamiento del muro en la frontera de Gaza con Egipto. ¿Matar a los líderes? Ya hemos matado al jeque Ahmed Yassin y a muchos más. ¿Ejecutar la «Gran Operación» y volver a ocupar toda la Franja de Gaza? Ya hemos invadido dos veces la Franja. Esta vez encontraremos guerrillas mucho más capacitadas que se están arraigando todavía más en la población. Cada tanque y cada soldado se convertirán en un blanco. El cazador bien puede convertirse en la presa.

Así, ¿qué podemos hacer que ya no hayamos hecho?

En primer lugar, conseguir que cada soldado y cada político lean el libro de William Polk, junto con uno de los buenos libros sobre la lucha argelina.

Segundo, hacer lo que todos los regímenes de la ocupación han hecho al final en todos los países donde la población se ha levantado: alcanzar un acuerdo político con el que ambos bandos puedan convivir y del que los dos se puedan beneficiar. Y salir.

Después de todo, el final no está en duda. La única cuestión es cuántos muertos más, cuánta destrucción más y cuánto sufrimiento más hay que perpetrar antes de que los ocupantes lleguen a la conclusión ineludible.

Cada gota de sangre derramada es una gota de sangre desperdiciada.

Miles de palestinos protestan contra el bloqueo en Gaza



Hamás organiza una cadena humana desde el sur hasta el norte de la franja
JUAN MIGUEL MUÑOZ - Erez - 26/02/2008


En los kibutzim de Nahal Oz, Netiv Haashara y Nir Am se paralizaron ayer las labores agrícolas y ganaderas. Ubicadas a sólo cientos de metros de Gaza, parecían bases militares. Miles de soldados y policías israelíes vigilaban en las cercanías del muro fronterizo y las alambradas en estado de alerta.

Israel desplegó miles de soldados y policías para vigilar la frontera"Vuestro asedio no quebrará nuestra voluntad", se leía en las pancartas
A muy pocos kilómetros, a lo largo de la franja mediterránea, miles de mujeres y niños palestinos formaban una cadena humana para exigir el levantamiento del bloqueo económico del territorio. Un capítulo más de la guerra que libran Israel y Hamás. Con abrumadora ventaja en el campo de batalla para el Ejército hebreo, y mucho más equilibrada la balanza en el ámbito político. El movimiento islamista dicta la agenda y sabe obtener provecho mediático, no sólo en el mundo árabe, de las penurias de los civiles.

La voladura de la frontera de Gaza con Egipto, a finales de enero, fue una obra maestra de la estrategia de Hamás que situó al presidente Hosni Mubarak entre la espada y la pared. Fue también un mal trago para el Gobierno de Ehud Olmert: el brutal bloqueo impuesto a la franja se desmoronó, aunque durara 12 días. Entonces, Hamás dio un paso al frente en su objetivo de lograr el reconocimiento internacional: cada semana, sus dirigentes viajan a Egipto para negociar la apertura de la frontera.

Para Israel, sin embargo, la repetición de lo sucedido en Rafah es inadmisible. Los uniformados israelíes tenían ayer orden de impedir por todos los medios -incluso con disparos de francotiradores- que los palestinos se acercaran al linde. No cae en saco roto la advertencia lanzada hace un mes por Ahmed Yussef, consejero político del primer ministro Ismail Haniya: "La próxima vez enviaremos medio millón de personas a la frontera de Erez". Si alguna vez se lleva a cabo semejante desafío, no era ayer la fecha elegida. Este tipo de apuestas no se airea en los medios de comunicación, como hicieron los portavoces de Hamás. Más pareció un tanteo para averiguar la reacción del enemigo jurado. Olmert, escarmentado tras el fiasco de la guerra contra Hezbolá, no soportaría otra sorpresa amarga: "Israel", dijo, "siempre tiene en cuenta todos los escenarios". No faltaron en el despliegue decenas de carros de combate.

Los organizadores de la protesta -Comités Populares contra el Bloqueo de Gaza- ya advirtieron el domingo de que sería pacífica y que se impediría que los jóvenes y mujeres se aproximaran a la frontera. Controlados por la policía del Gobierno de Hamás, sin cuyo visto bueno no es posible un acto de esta naturaleza, apenas unas decenas de chavales se atrevieron a lanzar piedras contra los soldados israelíes cerca del cruce fronterizo de Erez. Los militares israelíes los dispersaron sin despeinarse.

La cadena humana pretende que no caiga en el olvido la pavorosa coyuntura económica de la franja: cortes de luz diarios se prolongan durante 10 horas; una actividad comercial bajo mínimos; un tráfico rodado que ha caído en picado para fomento de la tracción animal. "Vuestro asedio no quebrará nuestra voluntad", "¡fin al bloqueo ya!", se leía en las pancartas, escritas en árabe e inglés, que portaban los chavales. Pero no es casual que la protesta coincida con las cada vez más frecuentes declaraciones de políticos e instituciones de todo el mundo -el Parlamento Europeo, entre ellas- que consideran el asedio a Gaza un error político y una violación de la legislación humanitaria internacional.

La iniciativa demuestra también que Hamás, a pesar de su escasa capacidad militar frente al Ejército israelí, es capaz de marcar el paso a los dirigentes hebreos. Desde su victoria en las urnas, en enero de 2006, los islamistas han logrado propinar varios golpes que provocan chorros de tinta y un sinfín de declaraciones: la captura del soldado Gilad Shalit, todavía cautivo; la formación de un Gobierno de unidad nacional con Al Fatah, frustrado a los pocos meses; la toma del poder en Gaza, y la ruptura de la frontera con Egipto. En Jerusalén se escruta cada palabra de los líderes islamistas. "Son mucho más influyentes de lo que permite su capacidad como organización semiestatal. Su habilidad propagandística es increíble. Israel está descolocado", apunta Mario Sznajder, profesor de Ciencia Política de la Universidad Hebrea.


Tensar la cuerda
Los ataques de la aviación y las operaciones terrestres del Ejército israelí son diarios en Gaza. Más de 200 milicianos -tres fallecieron ayer- y civiles han perecido desde diciembre en el territorio palestino. Un goteo incesante que ni conmueve ni es noticioso ya para el resto del mundo. Tampoco para los milicianos ni dirigentes islamistas, acostumbrados a los entierros prematuros, supone nada especial. Así que los líderes de Hamás se las apañan para atraer la atención por otras vías: proliferan ahora las protestas pacíficas, algunas tan llamativas como las manifestaciones nocturnas a la luz de las velas por la carencia de electricidad.

Sami Abu Zuhri, portavoz islamista, amenazó: "La cadena humana es un mensaje a Israel y a otros países de que Gaza es una bomba de relojería que estallará en cualquier momento si el bloqueo no es levantado". Hamás necesita tensar la cuerda.

Mientras suena el tictac de esa bomba, el disparo de cohetes kassam prosigue. Tres artefactos impactaron ayer en Sderot, diana predilecta, hiriendo a un niño de 10 años. "Hamás ha convertido los kassam en un arma estratégica. Con un lanzamiento logra un impacto similar al de una campaña de radio y televisión", explica el profesor Mario Sznajder. La población israelí que bordea Gaza, exasperada, clama venganza, y la derecha y numerosos expertos militares piden que la cuerda se rompa de una vez con una invasión en toda regla de la franja de Gaza.

ALGO MALO NOS ESTÁ PASANDO


Editorial del diario Haaretz, 25 de febrero de 2008

Algo malo nos está pasando

TODO: El domingo 24 de febrero el diario israelí Haaretz publicó una nota de 3/4 de página en la que soldados de la unidad Kfir denuncian malos tratos, vejámenes y torturas a presos y detenidos palestinos, explicaciones de parte de jefes militares de situaciones que obviamente no pueden explicar ni justificar. Esa tarde y esa noche ninguno de los programas de noticias de los tres canales de televisión informaron de los hechos, o los mencionaron... Lo ocurrido (que rompió las barreras de la censura) no mereció la más fugaz atención. Lean el editorial que reproducimos, y difúndanlo al resto del mundo, reenvíenlo a todos los trogloditas que callan, miran hacia otro lado y niegan los crímenes, las humillaciones, el comportamiento criminal de las fuerzas de ocupación de Israel.
Siempre aparece la pregunta sádica del: ¿qué está primero, el huevo o la gallina? TODO tiene otra pregunta interesante: ¿Quién es el ocupante y quién es el ocupado? ¿quién es el agredido y quién el agresor? Lea la nota, y decida, lector. (A.A.)


Hace tres años la CBS transmitió fotografías de soldados americanos maltratando a presos en la cárcel de Abu Graieb. Las fotografías provocaban náuseas y condujeron a juicios contra ochos soldados, renuncias, y una gran tormenta. En el juicio del guardián que fue condenado a ocho años de cárcel se escuchó el informe de un psicólogo, que estableció que “...es un hombre completamente normal, sin inclinaciones específicas hacia la violencia”. Un hombre que fue carcelero en su vida civil, y nunca se comportó sádicamente con los presos americanos. La situación de conquistador y conquistado, a diferencia de ciudadano frente a ciudadano, transforma a gente común en violenta y desenfrenada. En la cárcel de Abu Graieb −se estableció en el juicio−, hubo desprecio moral verificado en todos los niveles. “Los carceleros entendieron que así deben conducirse aquí.”.

Ayer, en el programa televisivo del canal 2 “Ubdá” (Hechos) se transmitieron fotos de nuestro Abu Graieb. Es dudoso que un país acostumbrado a 40 años de dominio y de las consecuencias que conlleva, se horrorice. Nos acostumbramos a considerar a los palestinos personas inferiores. Las generaciones pasan, y los nuevos soldados maltratan a los habitantes de Hebrón casi de la misma manera. El slogan “La ocupación corrompe”, se convirtió en una consigna de la izquierda en lugar de ser una advertencia para todos.
Los reclutas de la unidad “Kfir” desnudaron sus traseros y sus órganos sexuales frente a los palestinos, adhirieron a la cara de un adolescente un difusor de calor, golpearon a jóvenes hasta hacerles perder el conocimiento, fotografiaron las escenas en sus móviles y las enviaron a sus amigos.
Una de las “travesusras” fue medir cuánto tiempo es capaz un palestino de aguantar sin respirar mientras lo asfixian: cuando se desmayaba, detenían la tortura. Los soldados relataron sus acciones para “romper la rutina” que, de hecho, eran torturas. Era suficiente que un chico “nos contemple con una mirada fea” para pegarle.

En el juicio del oficial superior Yacov Guigui, los otros oficiales hablaron de desgaste, de “algo malo está pasando en la unidad”, de vivir en el “lejano oeste”, de crisis de valores. El comandante de la unidad, jefe militar de la reserva, Ytai Virob, dice “Fracasamos en varios parámetros”. Sus palabras revelan la negación de la profundidad del fracaso. Esta permanente rutina, lejos de los ojos de la jefatura, tendría que llevar a una serie de investigaciones y posiblemente a expulsiones. Ni es posible que el comandante de la fuerza de Hebrón, el jefe de la división, el comandante de la jefatura y el comandante en jefe de las fuerzas armadas cierran los ojos ante la permanente conducta de los soldados que están bajo su mando y que tienen la responsabilidad de la seguridad de Judea y Samaria ocupadas. El comandante de la reserva, Virob, confiesa que hubo en la unidad una conspiración de silencio, vale decir, la tortura y su ocultamiento como norma. Para cambiar esta conducta, es necesario sacudirse y sacudir. No hay que conformarse con unos cuantos arrestos y oscuras palabras sobre la pérdida de valores.

Personas completamente normales, como dijo el psicólogo americano sobre los torturadores de Abu Graieb, cuando reciben el mensaje de arriba: atormentar, castigar, asfixiar, humillar, concretar todo lo que los malos instintos pueden inventar contra las personas que están bajo su dominio, se comportan como monstruos. Algo malo nos pasa, dicen en la unidad Kfir. Ese “algo” es la ocupación. ■

25 febrero 2008

Rostros de la represión en Rosario



Eduardo Constanzo reveló ante este diario los nombres de los responsables de torturas y secuestros retratados en una imagen.

Por José Maggi- Desde Rosario

“El primero de arriba es Pacheco, pero su nombre real era Pascuali. Era policía federal ferroviario en la Estación Rosario Norte y era agente de inteligencia.” A pedido de este diario, el represor Eduardo “Tucu” Constanzo, ex agente de inteligencia del Ejército, identificó a los represores registrados en una plantilla fotográfica rescatada en uno los allanamientos que se hicieron, durante los primeros años de democracia, en distintas viviendas de otros involucrados en la represión ilegal en Rosario bajo la última dictadura.
El listado de nombres de las personas fotografiadas fue siempre un misterio, y las identidades muchas veces discutidas. Esta es la primera vez que, con total claridad, más allá de las complicidades que puede encerrar su testimonio, un represor identifica a sus pares como responsables en los crímenes de lesa humanidad cometidos en la región por la patota de militares, policías y civiles comandada por el ex jefe de policía Agustín Feced, bajo supervisión del Comando del II Cuerpo del Ejército. En el marco de la megacausa Feced, la semana pasada Constanzo identificó ante el juez federal subrogante Félix Angelini a Juan Andrés Cabrera, alias “el Barba”, como quien realizó el seguimiento de Osvaldo Cambiasso, luego asesinado, y apuntó con nombre y apellido a los responsables del secuestro y tortura del dirigente comunista Rubén “Tito” Messiez, también asesinado. Tras ser empleado de la Defensoría del Pueblo en democracia, Cabrera está actualmente prófugo. Siguiendo el orden de la foto, Constanzo enumeró: “Este es Bigote, de apellido Navarro, era agente de inteligencia y trabajaba dentro del Departamento, en la sección Documentación. El otro es Walter Pagano. Este es Eduardo Rebecchi, alias ‘Rébora’”. Siempre siguiendo el orden, agregó: “Tito Orefice es el nombre de éste, hermano de quien fuera subjefe de la policía. Cacho Marengo es éste (dice con el dedo encima de la foto), trabajaba dentro del Destacamento. Era agente y un cuadro C 1, es decir, era oficinista. Acá está el Petiso Aguilar, que en verdad se llama Alcuri, que está vivo y tiene una agencia de seguridad, en la que trabajaba o trabaja Ariel Porra, alias ‘El Puma’. Aguilar era el fotógrafo que les sacaba fotos a los muertos”.
A los que siguen en la imagen no pudo identificarlos. Luego sí: “Este es “Gustavo Bueno”, conocido por su alias Germán Benegas. Bueno era el que manejaba el auto cuando lo secuestraron a Tito Messiez, y el que cava junto a nosotros para enterrarlo a Remo (un militante montonero de San Juan). El que sigue tampoco pudo decir quién era. Esta era Anita Cristheler –dice de la mujer–. Jorge Walter Pérez Blanco es este otro. Y éste es Walter Roscoe. Es el que hizo los pasaportes de los cinco que viajaron para la Operación México. Hoy vive en Misiones, en Posadas. Se casó con la viuda de un teniente que mataron los Montoneros”. Al último tampoco pudo identificarlo.
En su declaración ante la Justicia, hace una semana, Eduardo Constanzo dio detalles sobre el secuestro de Tito Messiez: “Eran entre las 11 y las 12 del mediodía cuando vi a bordo de un Renault 12 color naranja que usaba el Barba Cabrera a una persona tapada en el asiento de atrás, a un costado de la cual estaba Ariel Porra, alias “el Puma”, y al otro lado, siempre en la parte de atrás, a Carlos Sfulcini, que es abogado, y adelante conduciendo a Cabrera, y a su lado en la parte delantera a Gustavo Bueno. Yo le pregunto a Sfulcini quién era la persona y me dijo despacito: ‘Messiez, que está en el Partido Comunista’, y me contó que era un trabajo que había hecho él”.
Constanzo señala que el hecho ocurrió “a unas cuadras de La Calamita”, desde donde se retiró para volver “tres o cuatro horas después, momento en el que El Barba Cabrera me contó de qué se trataba’”.
Constanzo declaró que “nunca le vi la cara a Messiez porque el único que lo interrogaba y torturaba era Cabrera”. Luego precisó que “Cabrera actuó en los casos de Messiez, Cambiasso y (Eduardo) Pereira Rossi y en la detención del matrimonio de los cieguitos (en referencia a la pareja Vega-Ravelo). Cabrera es el que agarró después de eso al hijo de los cieguitos, que tenía 12 años en esa época, y lo entrega en una estación de servicio de Felipe Moré y 27 de Febrero a un señor que venía en un auto. Prácticamente Cabrera era el hombre de confianza de Fariña y de Guerrieri”. En su declaración judicial ante el fiscal de San Nicolás, Juan Murray, Constanzo aseguró que “quien torturó a Cambiasso y Pereira Rossi sobre el camioncito Mercedes Benz 608 fue Cabrera. Fue en Oroño y avenida de Circunvalación. Se ve que tenían la zona liberada”. Constanzo también dijo que “para esclarecer este secuestro habría que llamarlos a declarar a Filtro, que era el yerno del coronel Pozzi y al Puma Porra, para que digan a quién y dónde le entregaron a Cambiasso y Pereira Rossi”. En este punto Constanzo describe al Puma Porra, hoy en libertad: “Es gordo, tiene un poco de barba, tiene el pelo teñido de un color como rubio. Y al igual que seis o siete más eran hombres de confianza de los jefes y hacían de todo, hasta tirar gente de los aviones”.

CAMBIOS EN CUBA


El encumbramiento de Ramón Machado responde a la voluntad
de Fidel Castro

MAURICIO VICENT - La Habana - 25/02/2008

Ayer fueron elegidos el presidente, el primer vicepresidente, cinco vicepresidentes, el secretario y los 24 restantes miembros del Consejo de Estado, el máximo órgano de poder en Cuba cuando la Asamblea Nacional no está reunida. Pero cuando faltaba una hora para votar, nadie sabía cuáles eran los dirigentes que ocuparían las principales responsabilidades.
Ayer fueron elegidos el presidente, el primer vicepresidente, cinco vicepresidentes, el secretario y los 24 restantes miembros del Consejo de Estado, el máximo órgano de poder en Cuba cuando la Asamblea Nacional no está reunida. Pero cuando faltaba una hora para votar, nadie sabía cuáles eran los dirigentes que ocuparían las principales responsabilidades y la mayoría de los diputados consultados por este diario daban por seguro a Lage como primer vicepresidente.
Al final, la cúpula del Consejo de Estado quedó integrada por Raúl Castro y Machado Ventura, mientras que el resto de las vicepresidencias las ocupaban tres históricos -el comandante Juan Almeida Bosque, de 81 años; el ministro del Interior, Abelardo Colomé, de 68; y el vicepresidente de las Fuerzas Armadas, Julio Casas Regueiro, de 72, responsable de las actividades económicas de las empresas militares-. Se mantienen como vicepresidentes dos miembros de la generación intermedia, el propio Lage, de 57, y Esteban Lazó, de 63 años, integrante el Buró Político. De secretario del Consejo de Estado sigue en su puesto otro histórico, el médico José Miyar Barrueco.
No ha habido prácticamente ningún cambio: la salida de Fidel, que no es poco, el ascenso del general Casas Regueiro [a quien el nuevo presidente nombraba anoche ministro de Defensa, según informó France Presse] y el encumbramiento de Machado Ventura, compañero de Castro desde el alzamiento contra la dictadura de Batista y su fiel colaborador durante todos estos años. Hasta tal punto fiel que cuando delegó poderes el 31 de julio de 2006 debido a una grave enfermedad, el mandatario lo designó miembro del equipo que ayudaría a gobernar a Raúl Castro.
La señal de que no habría sorpresas en la nueva Asamblea Nacional, sino continuismo, llegó temprano. El miembro del Buró Político Ricardo Alarcón, de 70 años, fue ratificado en sus cargos en la primera votación del día. También el vicepresidente del Parlamento, Jaime Crombet, fue reelegido. Alarcón, con una vasta experiencia diplomática y principal experto en relaciones con EE UU, lleva tres legislaturas ocupando el mismo puesto y se le identifica como un hombre muy cercano al pensamiento de Fidel. Esta semana circularon rumores de que podría ser sustituido por un dirigente más joven con el propósito de dar una nueva imagen en el Parlamento, pero no fue así.
La Asamblea Nacional tiene funciones legislativas y de fiscalización, y se reúne en dos periodos ordinarios, de uno o dos días cada vez. El resto del tiempo queda representada por el Consejo de Estado, que por ser una autoridad de funcionamiento permanente es fundamental, ya que emite más decretos-leyes que leyes aprueba el Parlamento. Además, según la Constitución, es el máximo representante del Estado y su presidente, que es a la vez presidente del Consejo de Ministros, nombra a los ministros y embajadores.

Mientras Fidel Castro estuvo en plenitud de sus funciones, el Consejo tuvo una importancia relativa, ya que el modo de gobernar del líder comunista, siempre apoyándose en un reducido número de colaboradores y guiándose por su instinto político, hacía que muchos asuntos y decisiones se tomaran sin salir de su despacho. Sin embargo, con el nuevo Gobierno se esperaban cambios. Raúl Castro, proclive al gobierno colectivo y al reparto de funciones se ha declarado varias veces partidario de favorecer el relevo generacional cuando todavía siguen en activo cuadros de la vieja guardia.
Ayer, el diario Juventud Rebelde, órgano de la Juventud Comunista, salió al paso a lo publicado estos días en la prensa internacional sobre el cambio en Cuba y las posibles reformas que se introducirán. En un artículo titulado Aclaraciones necesarias para tontos globales, el diario admite que en la isla habrá reformas, pero advierte que "lo que se cambia, cuándo se cambia y cómo se cambia es asunto exclusivo de quienes hicieron la Revolución y de los que hoy la mantienen viva".
"No esperen ni siquiera cortés audiencia quienes busquen otra cosa. Ni siquiera explicaciones sobre lo que planeamos cambiar o no", afirma el diario en un artículo firmado por Pablo Valiente, una firma poco habitual en la prensa cubana que cuando aparece es para lanzar mensajes de línea. Tan de línea, que expone claramente la política oficial del Gobierno hacia la comunidad internacional, y especialmente hacia EE UU, en estos momentos cruciales.
"Lo que ocurra en Cuba, la velocidad y la naturaleza de los sucesos, no dependerá para nada de la actitud de las autoridades norteamericanas", afirma el diario, que reitera el ofrecimiento hecho tres veces por Raúl de sentarse a negociar con EE UU.
"No actuamos movidos por esperas y anhelos ajenos. Obedecemos a intereses y ritmos propios. No necesitamos asesores para decidir sobre nuestro destino futuro, como no los necesitamos para hacer la Revolución y defenderla". En una aparente respuesta al aspirante demócrata a la Casa Blanca Barack Obama, quien ofreció sentarse a dialogar con Raúl Castro tras conocer la renuncia de Fidel, Rebelde afirma: "No ofrezcan rupturas ni diálogos condicionados. Aquí somos edificadores de consensos y de unidad (...) Quien quiera d-i-a-l-o-g-a-r con Cuba, apréstese a hacerlo de a igual".
Como Juventud Rebelde, dos conceptos manejó Raúl Castro en su discurso de investidura: Fidel sigue siendo el líder indiscutible de la revolución, y cambios sí, pero para hacer eficiente el socialismo. Dicho esto, las reformas económicas van, aunque a ritmo cubano.

24 febrero 2008

Ahmadinajed, mal parado frente a las próximas elecciones legislativas


Los comicios de marzo próximo podrían marcar un cambio importante en las relaciones de fuerza de la política iraní. Según Azadeh Kian, especialista en el tema, lo más probable es que los conservadores radicales pierdan su mayoría en manos de los conservadores tradicionalistas, debido a que el electorado está disconforme con la marcha de la economía y con la radicalización de la política regional e internacional del presidente.


Por Émilie Sueur

En ocasión del 29º aniversario de la revolución islámica, la semana última, el presidente iraní, sin sorpresas, atacó a Occidente y reafirmó el derecho de su país a la energía nuclear. Más interesante fue que Mahmoud Ahmadinejad se la agarró también con sus detractores iraníes. A un mes de las elecciones legislativas del 14 de marzo, el presidente está a la defensiva. Su gestión del problema nuclear, pero también y sobre todo el fracaso total de su política económica son cada vez más criticados en Irán. Y no solamente por algunos economistas o por los reformistas y sus partidarios. El guía supremo en persona, Ali Khamenei, parecer haber abandonado al presidente ultraconservador. Este gran y creciente descontento debería traducirse, según Azadeh Kian, profesora de sociología política en la Universidad París VII y especialista de Irán, durante las elecciones legislativas, en una victoria para los conservadores tradicionalistas en detrimento de los conservadores radicales. Un serio revés para Ahmadinejad.
Si bien para una gran parte del mundo Irán rima con amenaza nuclear, la principal preocupación de los iraníes está en el orden económico. Una preocupación que pesará fuertemente en los comicios del 14 de marzo. En las elecciones presidenciales de 2005, "los iraníes eligieron a Ahmadinejad sobre la base de un programa que prometía un alza del poder adquisitivo de las clases media y baja, así como también en la creación de empleo -recuerda Azadeh Kian-. Pero, desde la elección, la situación económica del país se degradó mucho, a pesar de que se triplicaron los ingresos petroleros en relación con 2005".
En mayo de 2007, el Banco Central iraní preveía que la inflación sería del 17% para 2007-2008. Sin embargo, el centro de investigación del Parlamento estima que esa tasa estaría en el 23,4 %. Los productos alimenticios y la construcción son los sectores más afectados por la suba de los precios.
"El problema es que Ahmadinejad no tenía un plan económico preciso en el momento de su elección. Se contentaba con lanzar promesas, sin explicar cómo llegaría a cumplirlas -explica la especialista-. En lugar de aprovechar la suba de los ingresos petroleros para invertir en la industria y crear empleos, redistribuyó el dinero en la sociedad, sobre todo entre los más pobres". Una medida que generó un alza del volumen de liquidez en circulación y una suba de la inflación. "Paralelamente, los salarios no aumentaron", destaca Kian. Por eso se multiplicaron los movimientos de protesta en las universidades y también en el nivel de los docentes, los conductores de autobuses y los obreros. "Aun los más pobres, que aprovecharon la redistribución, están descontentos, pues la mayor cantidad de dinero que recibieron fue neutralizada por el alza del costo de vida. Además, sigue sin haber empleo para sus hijos", agrega.

Perseguir el nepotismo

Por otra parte, Ahmadinejad había prometido, durante la campaña presidencial, poner fin al nepotismo. "Pero hoy los grandes contratos son atribuidos por el Ministerio del Petróleo a organismos económicos ligados a la pasdaran (guardia revolucionaria islámica), sin llamar a licitación. Y se habla acá de miles de millones de dólares", afirma la especialista. Finalmente, las cajas del Estado están vacías. "Cuando el ex presidente Mohammed Khatami dejó el poder, en 2005, había casi 25 mil millones de dólares en las arcas del Estado. Ahmadinejad ha gastado prácticamente todo. Sin invertir. Al mismo tiempo, los capitales extranjeros, así como también los iraníes, salieron del país", relata Kian.
Desde hace varios meses, la política económica del presidente es regularmente atacada por economistas iraníes, que critican los gastos públicos excesivos y la multiplicación de promesas que tienen efectos inflacionarios.
A las críticas sobre su balance económico, se agrega un descontento creciente en cuanto a la radicalización de la política regional e internacional de Ahmadinejad. Y, sobre todo, en relación con las sanciones internacionales contra Irán por su programa nuclear. "Irán -explica Kian- es una economía rentista y con un barril de petróleo a 90 dólares, el dinero sigue entrando. Por el contrario, los jóvenes industriales son las primeras víctimas de las sanciones internacionales. Muchas de las pequeñas y medianas empresas fracasaron porque no podían obtener créditos por las sanciones internacionales contra el sistema bancario iraní. El problema es que las sanciones golpean a los grupos más dispuestos a modernizar la economía iraní, a los grupos más dispuestos a trabajar con Occidente".

El guía supremo

Un hecho destacable es que el descontento alcanzó a los que respaldaban tradicionalmente al presidente. "Según una encuesta reciente, solo el 25% de los que han votado por Ahmadinejad en 2005 lo respaldan todavía hoy", afirma Kian.
Asimismo, algunos responsables políticos conservadores cuestionan abiertamente al presidente. El año último, diputados conservadores criticaron con dureza el presupuesto. Más grave aún, el guía supremo se desentiende cada vez más de quien era su pollo en 2005. El 21 de enero último, Ali Khamenei ordenó públicamente hacer aprobar una ley sobre el sector del gas cuando ésta estaba en el centro de una disputa entre Ahmadinejad y el Parlamento. Este tipo de intervención pública es muy rara en la política iraní. Esos últimos meses, el guía supremo habría dado, además, autorización a algunos diarios cercanos para criticar al presidente.
"Los más cercanos consejeros del guía supremo llevan adelante una política diametralmente opuesta a la de Ahmadinejad. Sobre asuntos exteriores, Ali Akbar Velayati está para calmar el juego, para la moderación. Sobre la economía, Elias Naderan, diputado por Teherán y consejero del guía, fue muy crítico, públicamente, de la política de Ahmadinejad", asegura Kian, quien agrega: "Creo que el alejamiento comenzó a fin del primer año de mandato."
Para la especialista, dos factores explican esta toma de distancia por parte del guía: "Por un lado, el hecho de que el presidente no aplique el programa económico que preveía una liberalización de la economía, privatizaciones y un retiro del Estado de la economía. Por otra parte, la baja de popularidad del presidente".

Poder para la destitución

En relación con Ahmadinejad, Ali Khamenei debe todavía permanecer prudente. "El guía debe estar atento a que el debilitamiento del presidente no sea aprovechado por los reformistas radicales que están en vías de laicización o ya son laicos, y critican la influencia del guía en la política y las instituciones iraníes", explica Kian.
Debe, además, estar atento a que el presidente siempre se beneficia del respaldo en el seno de la pasdaran y los bassidjis (milicianos islamistas). "Creo que el guía cuenta con las legislativas y la formación de un Parlamento en el cual los partidarios de Ahmadinejad no serán mayoría. Constitucionalmente es el Parlamento el que tiene el poder de destituir a un presidente".
Según Kian, "se puede esperar que en estas legislativas, los conservadores radicales, como Ahmadinejad, pierdan su mayoría en favor de los conservadores tradicionalistas". Entre estos últimos se encuentran personalidades como Ali Larijani, el secretario del Consejo Supremo de la Seguridad Nacional y principal negociador en el tema nuclear iraní que renunció en octubre último, y Mohammad Baqer Qalibaf, alcalde de Teherán y antiguo adversario de Ahmadinejad en la elección presidencial de 2005. "La palabra clave de los conservadores tradicionalistas es la moderación", agrega la especialista.

Las debilidades de los reformistas

El descenso de la popularidad de Ahmadinejad no sería aprovechado, entonces, por los reformistas. "Su posicionamiento es malo porque quedaron afuera varios de sus candidatos", explica Kian. De los casi 2.200 candidatos reformistas separados, solo 580 fueron admitidos luego por el Consejo de los Guardias de la Constitución, una instancia que tiene la última palabra sobre la validez de las candidaturas para las elecciones. Estas aceptaciones se produjeron por las protestas del ex presidente Mohammed Khatami, y también de figuras conservadoras como Ali Akbar Hashemi Rafsanjani, otro ex presidente.
"Pero esta no es la única razón de su mal posicionamiento. Los reformistas no lograron reconquistar a su electorado, aquellos que votaban por Mohammed Khatami, es decir, los jóvenes y las mujeres de la clase media instruida y las minorías étnicas", explica la especialista.
Otro problema es que los reformistas carecen de una figura carismática o que tenga consenso en el electorado. "Probablemente ésta sea la razón por la que impulsan a Ali Eshraghi, el nieto de Khomeini", cuya candidatura fue rehabilitada luego de ser rechazada.
El retorno al poder de los reformistas parece a priori difícil, sin embargo, este año debería estar marcado por un cambio en las relaciones de fuerza de la política en Irán.

La fuente: L'Orient-Le Jour, Líbano.18.000 ejemplares, periódico. Nacido el 15 de junio de 1971 de la fusión de los dos más grandes periódicos francófonos de Beirut, "El Oriente-El Día" está próximo a las preocupaciones de los cristianos libaneses, tanto en la guerra como en la paz. Se difunde en el Líbano y también en los países que tienen comunidades libanesas importantes. La traducción del francés pertenece a María Masquelet para elcorresponsal.com.

Hay 102 enclaves ilegales en Cisjordania

102 enclaves ilegales...


Según Paz Ahora, 75 de esos enclaves han sido levantados al menos en parte de tierras pertenecientes a propietario privados palestinos.
El número de enclaves ilegales en Cisjordania se eleva a 102 según reveló el movimiento israelí Paz Ahora (Shalom Ajshav). Se trata de asentamientos erigidos entre 1996 y 2004 en distintos puntos de Cisjordania, y que se sumaron a los legales, que comenzaron a crearse después de la guerra de 1967, cuando Israel tomó el control de ese territorio a la sazón bajo dominio de Jordania. El ex primer ministro Ariel Sharón, promotor de los asentamientos siendo líder del partido Likud y jefe de la oposición parlamentaria, se comprometió en su momento con el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, a evacuar sólo los establecidos desde marzo de 2001, que fueron 25 según el Ministerio de Defensa, y 50 conforme a la investigación de los pacifistas. En total, hasta la fecha fueron evacuados, en algunos casos mediando violenta resistencia de parte de los colonos, 31 del total de los enclaves, la mitad deshabitados. El sucesor y heredero político de Sharón, el actual primer ministro Ehud Olmert, recibirá el próximo miércoles a Bush en Jerusalén y, según sus allegados, volverá a comprometerse con el presidente estadounidense a que ordenará evacuar los enclaves, una decisión fundamental para la continuación del renovado proceso de paz. El Gobierno se niega a proporcionar datos sobre esos mini-asentamientos. Ante una petición en ese sentido de la Suprema Corte de Justicia a instancia de organizaciones pacifistas locales, el Ministerio de Defensa invocó razones de seguridad para no darlos y sostuvo que publicarlos afectaría las relaciones exteriores de Israel. El mayor de esos asentamientos no autorizados previamente por las autoridades es el de Beit Hanotzrim-Beit Horón, erigido en 2002 y actualmente con 1.400 habitantes; otros ocho cuentan con entre 100 y 600 residentes, y los demás con entre 100 y cuatro colonos. Según Shalom Ajshav, 75 de esos enclaves han sido levantados al menos en parte de tierras pertenecientes a propietario palestinos.
El Consejo de los Asentamientos de Judea y Samaria niega ese dato y asegura que en el 98 por ciento de los casos en que está probado que se trata de terrenos palestinos privados "se puede hallar una solución legal"(¿¿??) para que los enclaves sigan allí.

El ministro de Defensa Ehud Barak, líder del Partido Laborista, ha intentado en los últimos meses llegar a un acuerdo con los líderes de los colonos para desalojar los enclaves en forma pacífica, pero hasta la fecha fracasó en sus esfuerzos(nadie cree esta afirmación, porque al señor Barak, carnicero del pueblo palestino, le interesa tres cominos resolver el conflicto de los enclaves ilegales "¡Israel uber alles!" .

23 febrero 2008

EL INFIERNO EN LA PUERTA DE GAZA

TODO:Interesante, muy interesante. De pronto todos los que han tomado distancia de TODO elmundo a través del pensamiento, que han acusado con el índice extendido del silencio absoluto, o que salieron a demoler su posición ante la sucia aventura del Líbano, la condena a TODO y el editor por las cartas que envió hacia todo el mundo desde el 12 de julio de 2006, etc. hoy se pelean por tener la primicia, PAZ AHORA, ARGENTINA co il, etc. Organos oportunistas se subieron a la locomotora y terminan en estos días siendo el furgón de cola de la política israelí. Nadie abrió la boca, 0hhh qué horror, kassamim en Shderot (hecho consecuencia de la política del ejército, y ni una sola palabra de condena a los asesinatos, las sanciones colectivas, la actitud criminal del gobierno y el ejército. Pero mla realidad funciona... A la corta o la larga, funciona. Un ejército agresor, un gobierno de mediocres que oprime a otro pueblo jamás van a derrotar a un pueblo que quiere ser independiente... ¡Ohh, que terrible delito!!
Gaza - El infierno en la puerta de casa

Escrito por Igal Sarna

¿Qué estamos haciendo para apaciguar el infierno? Echar más leña al fuego. Todos los años matamos a cientos de sus habitantes, destruimos sus casas y vehículos, y pretendemos que las cosas se calmen. Así es como va el asunto en Gaza. Y así es como no funcionará jamás.
Matamos a diecinueve personas en un día, entre ellos a los hijos de Mahmud Zahar, un alto dirigente de Hamás, y pretendemos que reine la calma. Sigue una lluvia de Kassam. Simple rutina: Tzáhal, con pocas ganas de entrar en la franja por temor a incrementar las grandes pérdidas, procede a ataques esporádicos, no siempre selectivos.
¿Podríamos limpiar la inmensa prisión que es esa región?
La idea de una invasión por tierra aparece de nuevo; es exactamente lo que se hizo al final de la Segunda Guerra de Líbano - que dio como resultado las treinta y tres muertes inútiles de las últimas horas. Una invasión a Gaza es como el tratamiento de la calvicie: todo el mundo habla de él pero nadie se lo cree.

Supongamos que entráramos en Gaza, que revisáramos todas las casas, todos sus miserables campos y que efectuáramos detenciones. ¿Podríamos limpiar la inmensa prisión que es esa región, con su millón y medio de presos? ¿Arrestar a todos los hombres armados? ¿Encontrar todos los escondites de armamentos y explosivos? ¿Podríamos permanecer allí, quizás un año, soñando con marcharnos? ¿No veríamos caer un diluvio de cohetes Kassam sobre las casas de Sderot durante la operación? Recordemos la guerra del Líbano y tendremos todas las respuestas.


Servicios de seguridad: En Gaza no hay solución militar posible

No hay ninguna manera de aplastar la resistencia de un pueblo frente a un ejército extranjero. Ya oímos este mensaje cientos de veces de las propias bocas de los responsables de nuestros servicios de seguridad: No hay solución militar posible, dicen; y sin embargo, el sagaz abogado Olmert - que parece haber perdido su fe en Tzáhal e incluso se atrevió a objetar sobre el verdadero poder de éste para implicarnos a todos con él - sigue, error tras error, con el mismo método, impulsado por Ehud Barak, su ministro de Defensa, que por otra parte es su rival político y desea sacarlo de su puesto.

Es el mismo sistema de defensa que no pudo impedir a algunos hombres armados capturar al soldado Guilad Shalit en su tanque en la frontera con Gaza. Es el mismo sistema de defensa que no pudo reanudar las operaciones inmediatamente después de la emboscada y rescatar al gendarme; el mismo sistema que no pudo poner en marcha negociaciones rápidas y eficaces para obtener su liberación.


El alcance de los cohetes es proporcional a la profundidad de la desesperación

Digámoslo por enésima vez: Gaza es el infierno. Durante los cuarenta años que la franja estuvo en nuestras manos - y está todavía a pesar de nuestra salida, gracias a nuestros aviones espías, nuestras incursiones, nuestros colaboradores y nuestros candados - no se construyó allí ni una habitación de hospital ni se cavó un solo pozo de agua potable. Es un infierno expuesto a bombardeos e incursiones nocturnas incesantes. Gaza es un infierno en la puerta de nuestras casas. Y mientras no sea más que un punto en la mira para nuestros soldados, mientras no haya ayuda ni verdaderas negociaciones diplomáticas, nos envenenará como un cáncer.

Ninguna incursión terrestre salvará a Sderot: Ella y las poblaciones palestinas de Jan Younis y Beit Hanún están ligadas como siamesas. Cuanto más se hunda Gaza, cuanta más hambre tenga y más se sumerja en el desastre, abrasada, pulverizada y golpeada, más larga será la distancia de los misiles. El alcance de los cohetes es proporcional a la profundidad de la desesperación. Gaza no volverá a la calma hasta que no empiece a vislumbrar una esperanza.


Gaza - Ese infierno triste, herido, enfermo y sin esperanzas

Todos - quien más, quien menos - conocemos este infierno triste, enfermo, polvoriento, sediento, desesperado de hambre, sin trabajo y sin esperanzas. Estará siempre aquí, junto a nosotros; y como todos los infiernos seguirá escupiendo sus llamaradas y nos abrasará.

Los que pretenden apagar el incendio con una incursión terrestre o matando a los hijos de la dirigencia local deberían leer otra vez el reciente informe Winograd sobre los fracasos de la guerra en el Líbano. Todo está ahí: los errores de la organización militar, la incapacidad del ejército y la inaptitud absoluta de las autoridades políticas frente a ese problema.

Fuente: Yediot Aharonot

19 febrero 2008

un presunto criminal de guerra israelí

Scotland Yard permitió escapar a un presunto criminal de guerra israelí
Los agentes británicos rechazaron abordar un avión en el que viajaba el general Doron Almog por miedo a un tiroteo


JUAN MIGUEL MUÑOZ - Jerusalén - 19/02/2008

El 11 de septiembre de 2005 el general israelí Doron Almog pretendía aterrizar en el aeropuerto londinense de Heathrow. Pesaba sobre el militar reservista una orden secreta de detención por crímenes de guerra cometidos en Gaza. Almog lo ignoraba. Pero no la Embajada israelí en la capital británica. Un diplomático hebreo abordó el avión de la compañía El Al y recomendó al perseguido que no descendiera del aparato. Los agentes del Reino Unido, según revelan documentos de la propia policía, permitieron que el supuesto criminal regresara a Tel Aviv por temor a que se desatara un tiroteo a bordo si intentaban el arresto.
La legislación del Reino Unido autoriza la persecución de estos delitos, aunque sean cometidos fuera de sus fronteras. Pero, ¿cómo conoció la Embajada de Israel la orden de detención? El informe policial no precisa la identidad, pero Scotland Yard sondeó con un confidente sobre la eventual reacción de la comunidad judía en el Reino Unido en el caso de que se detuviera a un general israelí, del que no se facilitó la identidad. Ese confidente es miembro de la comunidad judía.
El abogado Daniel Machover, que representa a los palestinos que interpusieron la demanda ante la justicia, explicó al diario The Guardian: "Si se empiezan a hacer preguntas de ese tipo, es fácil sumar dos y dos y saber que se trataba de Almog". Probablemente, las autoridades hebreas ya andaban con la mosca detrás de la oreja, porque Scotland Yard había realizado consultas con la línea aérea israelí mientras el avión se hallaba en vuelo.
Ya en tierra, la policía reclamó a El Al el acceso al avión, y recibieron una negativa por respuesta. Los mandos barajaron entonces irrumpir en la nave. No se hizo. El oficial que redactó el informe policial escribió por qué. "Existía un riesgo real de enfrentamiento armado. A la luz de ese peligro, se decidió no abordar el avión". Todo apunta a que se prefirió esconder la embarazosa situación que cumplir la ley. El letrado Machover precisa que la policía no necesitaba ningún permiso y que debió proceder a aprehender a Almog o al menos impedir que la nave despegara. Dos horas después del aterrizaje, el militar volaba de vuelta a Israel.

Represalia

El 10 de enero de 2002 excavadoras del Ejército israelí demolieron 59 casas en el campo de refugiados palestino de Rafah. Cientos de familias lo perdieron todo. Se trató de una represalia por la muerte de cuatro soldados en la franja acaecida poco antes, una violación flagrante de la Cuarta Convención de Ginebra. El oficial que ordenó la destrucción de los edificios fue el general Almog.
El Comité Palestino de Derechos Humanos, que ha asistido a los demandantes y proporcionado documentación sobre el supuesto crimen de guerra perpetrado por Almog, mostraba ayer su indignación: "Una vez más la justicia ha sido denegada a las víctimas civiles palestinas. El quebrantamiento de la aplicación de la ley y la persecución de los responsables de ataques a civiles socavan el respeto a la legalidad internacional, tan necesaria si se pretende llegar a una solución pacífica en la región. Hasta entonces, afrontaremos la ley de la jungla".■

Armas “made in USA” en el zoco de Medio Oriente

Tomado de El Corresponsal

Mientras los estrategas de Tel Aviv manifiestan su disconformidad ante la caótica situación provocada por las ventas masivas e incontroladas de material bélico norteamericano a los países de la zona, Washington parece obsesionarse con el incremento de los contratos firmados por las empresas estatales de la antigua URSS.

Por Adrián Mac Liman

Durante la gira del Presidente Bush por las capitales de Medio Oriente, un prestigioso semanario estadounidense se hacía eco de la “bonanza” de los traficantes de armas de Gaza, cuyas ganancias mensuales ascienden, según los servicios de inteligencia occidentales, a alrededor de 3.000 dólares mensuales. Una cantidad superior al sueldo anual de cualquier trabajador de la Franja. Mientras, la información relativa a las ventas de armas norteamericanas a los “aliados” de la región quedaba relegada a un discreto segundo plano.
Sin embargo, el actual inquilino de la Casa Blanca aprovechó su periplo por la conflictiva zona para ultimar o firmar contratos de suministro de material bélico por valor de 50.000 millones de dólares. Más del 60% de esta cantidad, unos 30.000 millones, se dedicará a la ayuda militar destinada a Israel. Lo que representa un incremento del 25% en comparación con las sumas percibidas por Tel Aviv durante la última década. Los fondos se emplearán para mejorar el nivel de preparación de la infantería y las unidades de blindados. Asimismo, el Estado judío tiene intención de desarrollar un sistema de defensa antimisiles capaz de proteger los núcleos urbanos contra posibles ataques procedentes de países “enemigos”, como Irán.
Aseguran los expertos en cuestiones estratégicas que la Administración Bush prefiere preservar la supremacía del ejército hebreo, sin descuidar la modernización de los arsenales de los Estados amigos de la zona: Arabia Saudita, Egipto, los Emiratos Árabes Unidos, principales beneficiarios de las ayudas de 20.000 millones de dólares que financiarán la compra de “bombas inteligentes”, de aviones de última generación y de navíos de guerra. El objetivo es fortalecer la capacidad de combate de los países moderados, con miras a crear un cordón sanitario frente a la amenaza de Al Qaeda, Hezbollah, Siria e Irán. En pocas palabras, se trata de crear una alianza político-militar dispuesta a seguir a Estados Unidos en caso de una nueva intervención bélica.
Los mensajes subliminales de los servicios de propaganda norteamericanos indican que el enemigo potencial de la Casa Blanca sigue siendo, al menos aparentemente, el régimen de los ayatollahs. Sin embargo, hay quien cree que los designios de Washington son aún más maquiavélicos, ya que la futura coalición debería tratar de contrarrestar la creciente influencia rusa en la zona. Por ahora, Washington se limita a esgrimir argumentos basados en la necesidad de promover las reformas democráticas, cuya aplicación constituye la verdadera clave para la estabilidad regional. Un discurso poco creíble en la recta final del segundo mandato de George W. Bush, uno de los presidentes menos respetados por la sociedad árabe.
Las hazañas bélicas de Bush han puesto de manifiesto la inoperancia del establishment militar norteamericano. Según los expertos del Congreso de los Estados Unidos, el Pentágono ha perdido la pista del 30% de las armas enviadas a Irak en los últimos tres años. Recordemos el escándalo generado por la desaparición de 190.000 armas de fabricación norteamericana que llegaron a comercializarse en el mercado negro del país ocupado. Por si fuera poco, de los 19.200 millones de dólares asignados a la compra de material para el ejército iraquí, se emplearon sólo 2.800 millones. El resto desapareció en el “agujero negro” de la mala gestión generado por las fuerzas de ocupación.
A estos inquietantes datos se suman el descubrimiento de 100.000 fusiles destinados a la policía de la región shiíta de Anbar, incautados por la brigada italiana antimafia o la desaparición de 90 toneladas de armas que iban a ser trasladadas de Bosnia a Bagdad por la empresa moldavo-ucrania Aerocom, que jamás solicitó un plan de vuelo para la capital iraquí, etc.
Mientras los estrategas de Tel Aviv manifiestan su disconformidad ante la caótica situación provocada por las ventas masivas e incontroladas de material bélico norteamericano a los países de la zona, Washington parece obsesionarse con el incremento de los contratos firmados por las empresas estatales de la antigua URSS.
Las denuncias contra los grandes productores y exportadores de armamento, Estados Unidos, Rusia, Francia, Inglaterra, China y Ucrania, proliferan. Se trata de países que aprovechan el “zoco” de Oriente Medio para facilitar las actividades de compañías que se dedican al negocio de la muerte. Los pequeños traficantes de armas de Gaza, Bagdad o Beirut quedan así relegados a un irrelevante segundo plano.

La fuente: el autor es escritor y periodista, miembro del Grupo de Estudios Mediterráneos de la Universidad de La Sorbona (París). Su artículo se publica por gentileza del Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS).