Editor: Andrés Aldao - Boletín de noticias y comentarios. Si no lees los diarios no estás informado, y si lo lees estás mal informado Una versión distinta de los hechos en el mundo. ¡DIFUNDILO!
17 enero 2009
OPERACIÓN PLOMO IMPUNE
OPERACIÓN PLOMO IMPUNE
Eduardo Galeano
(Este artículo está dedicado a mis
amigos judíos asesinados por las
dictaduras latinoamericanas que
Israel asesoró)
Para justificarse, el terrorismo de estado fabrica terroristas: siembra odio y cosecha coartadas. Todo indica que esta carnicería de Gaza, que según sus autores quiere acabar con los terroristas, logrará multiplicarlos.
***
Desde 1948, los palestinos viven condenados a humillación perpetua. No pueden ni respirar sin permiso. Han perdido su patria, sus tierras, su agua, su libertad, su todo. Ni siquiera tienen derecho a elegir sus gobernantes. Cuando votan a quien no deben votar, son castigados. Gaza está siendo castigada. Se convirtió en una ratonera sin salida, desde que Hamas ganó limpiamente las elecciones en el año 2006. Algo parecido había ocurrido en 1932, cuando el Partido Comunista triunfó en las elecciones de El Salvador. Bañados en sangre, los salvadoreños expiaron su mala conducta y desde entonces vivieron sometidos a dictaduras militares. La democracia es un lujo que no todos merecen.
***
Son hijos de la impotencia los cohetes caseros que los militantes de Hamas, acorralados en Gaza, disparan con chambona puntería sobre las tierras que habían sido palestinas y que la ocupación israelita usurpó. Y la desesperación, a la orilla de la locura suicida, es la madre de las bravatas que niegan el derecho a la existencia de Israel, gritos sin ninguna eficacia, mientras la muy eficaz guerra de exterminio está negando, desde hace años, el derecho a la existencia de Palestina.
Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa.
Los colonos invaden, y tras ellos los soldados van corrigiendo la frontera. Las balas sacralizan el despojo, en legítima defensa.
No hay guerra agresiva que no diga ser guerra defensiva. Hitler invadió Polonia para evitar que Polonia invadiera Alemania. Bush invadió Irak para evitar que Irak invadiera el mundo. En cada una de sus guerras defensivas, Israel se ha tragado otro pedazo de Palestina, y los almuerzos siguen. La devoración se justifica por los títulos de propiedad que la Biblia otorgó, por los dos mil años de persecución que el pueblo judío sufrió, y por el pánico que generan los palestinos al acecho.
***
Israel es el país que jamás cumple las recomendaciones ni las resoluciones de las Naciones Unidas, el que nunca acata las sentencias de los tribunales internacionales, el que se burla de las leyes internacionales, y es también el único país que ha legalizado la tortura de prisioneros.
¿Quién le regaló el derecho de negar todos los derechos? ¿De dónde viene la impunidad con que Israel está ejecutando la matanza de Gaza? El gobierno español no hubiera podido bombardear impunemente al País Vasco para acabar con ETA, ni el gobierno británico hubiera podido arrasar Irlanda para liquidar a IRA. ¿Acaso la tragedia del Holocausto implica una póliza de eterna impunidad? ¿O esa luz verde proviene de la potencia mandamás que tiene en Israel al más incondicional de sus vasallos?
***
El ejército israelí, el más moderno y sofisticado del mundo, sabe a quien mata. No mata por error. Mata por horror. Las víctimas civiles se llaman daños colaterales, según el diccionario de otras guerras imperiales. En Gaza, de cada diez daños colaterales, tres son niños. Y suman miles los mutilados, víctimas de la tecnología del descuartizamiento humano, que la industria militar está ensayando exitosamente en esta operación de limpieza étnica.
Y como siempre, siempre lo mismo: en Gaza, cien a uno. Por cada cien palestinos muertos, un israelí.
Gente peligrosa, advierte el otro bombardeo, a cargo de los medios masivos de manipulación, que nos invitan a creer que una vida israelí vale tanto como cien vidas palestinas. Y esos medios también nos invitan a creer que son humanitarias las doscientas bombas atómicas de Israel, y que una potencia nuclear llamada Irán fue la que aniquiló Hiroshima y Nagasaki.
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La llamada comunidad internacional , ¿existe?
¿Es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros? ¿Es algo más que el nombre artístico que los Estados Unidos se ponen cuando hacen teatro?
Ante la tragedia de Gaza, la hipocresía mundial se luce una vez más. Como siempre, la indiferencia, los discursos vacíos, las declaraciones huecas, las declamaciones altisonantes, las posturas ambiguas, rinden tributo a la sagrada impunidad.
Ante la tragedia de Gaza, los países árabes se lavan las manos. Como siempre. Y como siempre, los países europeos se frotan las manos.
La vieja Europa, tan capaz de belleza y de perversidad, derrama alguna que otra lágrima, mientras secretamente celebra esta jugada maestra. Porque la cacería de judíos fue siempre una costumbre europea, pero desde hace medio siglo esa deuda histórica está siendo cobrada a los palestinos, que también son semitas y que nunca fueron, ni son, antisemitas. Ellos están pagando, en sangre contante y sonante, una cuenta ajena.
(Este artículo está dedicado a mis
amigos judíos asesinados por las
dictaduras latinoamericanas que
Israel asesoró)
http://www.brecha.com.uy/alter/index.php?option=com_content&task=view&id=585&Itemid=70
15 enero 2009
LA JUSTICIA INTERNACIONAL JUZGARÁ A LOS CRIMINALES
LOS DIRIGENTES ISRAELÍES VAN A PAGAR POR EL BAÑO DE SANGRE EN GAZA
Gideon Levy − Haaretz
Cuando los cañones finalmente callen habrá llegado el tiempo de las preguntas y las investigaciones. El hongo producido por las nubes de humo y polvo se disipará en el cielo negro como la pez, el fervor, la desensibilización y el salto colectivo al vagón del tren [de la ofensiva militar israelí] quedarán enterrados en el olvido para siempre y tal vez dispondremos entonces de una imagen precisa de Gaza en todo su horror. Luego veremos el alcance de las matanzas y la destrucción, los cementerios rebosantes y los hospitales desbordados, los miles de heridos y discapacitados físicos y las casas destruidas que quedarán como legado de esta guerra.
Las preguntas que será necesario hacer, de la forma más cauta posible, serán quién es culpable y quién responsable. La exagerada predisposición del mundo a perdonar a Israel puede que no funcione esta vez. Los pilotos y artilleros, los tanquistas y los soldados de infantería, los generales y las miles de personas que se embarcaron en esta guerra con su correspondiente cuota de celo conocerán entonces las dimensiones del mal inflingido y la naturaleza indiscriminada de sus ataques militares. Es posible que no paguen ningún precio. Ellos fueron a la batalla, pero otros los enviaron.
El test público, moral y judicial se aplicará a los tres dirigentes israelíes que enviaron al ejército israelí a una guerra contra una población indefensa que ni siquiera disponía de un lugar donde refugiarse, en lo que ha sido tal vez la única guerra de la historia contra una franja de la tierra cercada por un muro. Ehud Olmert, Ehud Barak y Tzipi Livni estarán en el podium de los culpables. Dos de ellos son candidatos a primer ministro, el tercero es candidato a la acusación penal.
Es inconcebible que no se les pida cuentas por el derramamiento de sangre. Olmert es el único primer ministro israelí que ha enviado a su ejército a dos guerras opcionales y que lo ha hecho además durante uno de los mandatos más breves de la historia política israelí. El hombre que hizo una serie de valientes declaraciones sobre la paz a finales de su mandato ha orquestado nada menos que dos guerras. Hablando de paz y haciendo la guerra, nuestro "moderado" y "progresista" primer ministro se ha revelado como uno de nuestros mayores jaleadores de la guerra. Así es como lo recordará la historia. En comparación a eso, los delitos de los “sobres con dinero en metálico” y las infracciones de los "Rishon Tours" lo hacen aparecer como una persona tan pura como la nieve.
Barak, el líder del partido de la izquierda, deberá asumir el coste de las fechorías del ejército israelí bajo su tutela. Su cuenta quedará lastrada por el bombardeo de los centros de población, por los cientos de mujeres y niños muertos y heridos, por los numerosos ataques de su ejército contra personal médico, por el lanzamiento de proyectiles de fósforo en zonas civiles, por el bombardeo de una escuela dirigida por las Naciones Unidas que servía de refugio a civiles que tras el ataque permanecieron días enteros desangrándose porque el ejército israelí disparaba y bombardeaba a quienes trataron de evacuarlos. Incluso nuestro asedio de Gaza durante un año y medio, cuyas consecuencias se están haciendo visibles de forma aterradora merced a esta guerra, se volverá contra él. Golpe a golpe, todas esas cosas cuentan en el cómputo de los crímenes de guerra.
Livni, la ministra de Asuntos Exteriores y líder del partido centrista, será recordada como la persona que azuzó, legitimó y observó en silencio el desarrollo de todos estos acontecimientos. La mujer que prometió "un tipo diferente de política" resultó ser cómplice a tiempo completo. Esto no debe olvidarse.
Contrariamente a lo que se está diciendo, tenemos todo el derecho a pensar que estos tres dirigentes no se embarcaron en la guerra por consideraciones electorales. En Israel cualquier momento es bueno para hacer la guerra. La última guerra la iniciamos tres meses después de las elecciones, no dos meses antes. ¿Israel los juzgará con dureza a la luz de las imágenes que emanan de Gaza? Muy dudoso. En estos momentos los índices de aceptación electoral de Barak y Livni están subiendo, no bajando. La prueba que espera a estas personas no tendrá carácter doméstico. Es cierto que algunos estadistas internacionales han aplaudido cínicamente los golpes que ha asestado Israel. Es cierto que los USA han callado, Europa ha balbuceado y Egipto ha apoyado, pero otras voces se elevarán en el fragor del combate.
Los primeros ecos de esas voces ya se están oyendo. El pasado fin de semana las Naciones Unidas y la Comisión de Derechos Humanos en Ginebra han exigido una investigación sobre los crímenes de guerra presuntamente perpetrados por Israel. En un mundo en el que los dirigentes bosnios y sus homólogos de Rwanda ya han sido llevados a juicio, es probable que la misma exigencia emerja para enjuiciar a los azuzadores israelíes de esta guerra. Los jugadores de baloncesto de Israel no serán los únicos que tendrán que refugiarse vergonzosamente en los estadios, y los altos funcionarios israelíes que emprendieron esta guerra no serán los únicos que tendrán que esconderse en los aviones de El Al para evitar ser detenidos. Esta vez nuestros más dirigentes más prominentes, los miembros del gabinete de guerra, son susceptibles de pagar un precio personal y nacional por sus actos.
No escribo estas palabras con alegría, sino con profunda tristeza y vergüenza. A pesar de toda la manga ancha que el mundo nos ha dado desde que podemos recordar, a pesar de la indulgencia que siempre ha mostrado con Israel, esta vez la actitud del mundo puede ser diferente. Si seguimos así, es posible que algún día veamos constituirse otro tribunal especial en La Haya.
Fuente: http://www.haaretz.com/hasen/spages/1054578.html
LA HISTORIA NO EMPEZÓ CON UN KASAM
TODO: Entre la censura y el "consenso" logrado gracias a las bocas tapadas y no escuchadas,la desinformación y la fantasía diversionista de la propaganda, hay un sector de israelíes que no acepta la guerra y la masacre. Amira Hess, una de las valientes periodistas israelíes que publican notas sin prejuicios, ha contado hechos que son parte de la historia. No se trata de tener ciega fidelidad hacia gobernantes y militares que tienen la conciencia sucia y viven de la mentira permanente, ante la mirada cómplice de casi todo el resto del mundo. Escribí que los bombardeos a la población civil de Gaza son crímenes de guerra. Acaso, ¿no lo son? Andrés Aldao
LA HISTORIA NO EMPEZÓ CON UN KASAM
por Amira Hess* − Haaretz, 14 / I / 2009.
La historia no empezó con los cohetes kasam. Pero para nosotros, los israelíes, la historia siempre empieza cuando los palestinos nos lastiman, y entonces el dolor se extrae de su contexto. Pensamos que si les causáramos a los palestinos un dolor mucho más grande, ellos finalmente van a aprender la lección. Hay quien llama a esto “logros”.
De todas maneras, la “lección” sigue siendo abstracta para la mayoría de los israelíes. Los medios de comunicación israelíes le recetan a sus consumidores una estricta dieta de baja información y poca verdad, y rica en generales y sus bufones. Los medios son modestos, no nos refriegan por la cara sus logros: los niños muertos y los cadáveres que se pudren bajos sus escombros, los heridos que se desangran hasta morir, porque nuestros soldados disparan contra los equipos de salvamento, los niños cuyas piernas fueron amputadas por la terribles heridas causadas por distintos tipos de armas sofisticadas, los padres llorando amargamente, los barrios de viviendas borrados del mapa, las espeluznantes quemaduras que provoca el fósforo blanco; y también el pequeño éxodo −decenas de miles de personas fueron expulsadas de sus casas y siguen siéndolo en estos mismos momentos, y se les ordena concentrarse en zonas urbanas cada vez más reducidas, que también serán bombardeadas.
Desde que se instauró la autoridad palestina, la máquina de parloteo israelí agrandó la magnitud del riesgo militar que implican para nosotros los palestinos. Y cuando ellos pasaron de la piedra al fusil, y de la bomba molotov a los atentados suicidas, y de las minas a los kasam y del kasam al grad, y de la OLP al Hamás, los nuestros dicen, con expresión victoriosa: se los dijimos, son antisemitas, por eso podemos enloquecernos.
Lo que permite la locura del ejército israelí −las palabras pertinentes para describirlo no se encuentran en mi diccionario− fue el paulatino proceso de aislamiento de Gaza. La desconexión convirtió a los habitantes de Gaza en objetos abstractos, sin nombre ni dirección, salvo la de sus milicias, sin historia, salvo las fechas que los del servicio de informaciones israelí establecen para ello. El sitio a Gaza no comenzó cuando el Hamás se apoderó de las fuerzas de seguridad en la franja, ni tampoco cuando Gilad Shalit fue tomado prisionero, ni cuando el Hamás fue elegido en elecciones democráticas. El sitio empezó en 1991, antes de los atentados suicidas, y desde entonces se perfeccionó hasta el máximo en el 2005.
La máquina de parloteo israelí presentó alegremente la desconexión como fin de la ocupación, ignorando, con descaro, todos los hechos. La separación y el cerco se presentaron como necesidad militar. Pero nosotros ya somos adultos y sabemos que las necesidades militares y las persistentes mentiras sirven metas políticas. La meta de Israel fue destruir la solución de dos estados, que el mundo esperaba que se concretase en 1990, con el fin de la guerra fría. La solución no era perfecta pero en ese momento los palestinos estaban dispuesto a aceptarla.
Gaza no es una potencia militar que agredió a su pequeña y pacífica vecina, Israel. Gaza es la zona que Israel conquistó en 1967 junto a la franja oriental (Judea y Samaria −nota de los traductores). Sus pobladores son parte del pueblo palestino, que perdió su país y su tierra en 1948.
En 1993, Israel tuvo la mejor oportunidad de demostrarle al mundo que lo que se dijo de ella no era verdad. Que no es un estado colonialista por naturaleza. Que expulsar a un pueblo de su tierra, desalojar a las gentes de sus casas, robar tierras palestinas para las colonias judías no son las bases de su existencia y de su ser. En los años 90 Israel tuvo la oportunidad de demostrar que el año 1948 no fue su paradigma. Israel perdió esa oportunidad cuando renovó los métodos de robo de tierras y desalojo de viviendas, cuando apiñó a los palestinos en un sector aislado. Ahora, en estos días negros, Israel demuestra que el año 1948 no ha finalizado. ■
Traducido del hebreo por Ester Mann y Andrés Aldao
* Amira Hess es periodista israelí del cotidiano Haaretz, especializada en temas relacionados con el conflicto israelo−palestino.
LA HISTORIA NO EMPEZÓ CON UN KASAM
por Amira Hess* − Haaretz, 14 / I / 2009.
La historia no empezó con los cohetes kasam. Pero para nosotros, los israelíes, la historia siempre empieza cuando los palestinos nos lastiman, y entonces el dolor se extrae de su contexto. Pensamos que si les causáramos a los palestinos un dolor mucho más grande, ellos finalmente van a aprender la lección. Hay quien llama a esto “logros”.
De todas maneras, la “lección” sigue siendo abstracta para la mayoría de los israelíes. Los medios de comunicación israelíes le recetan a sus consumidores una estricta dieta de baja información y poca verdad, y rica en generales y sus bufones. Los medios son modestos, no nos refriegan por la cara sus logros: los niños muertos y los cadáveres que se pudren bajos sus escombros, los heridos que se desangran hasta morir, porque nuestros soldados disparan contra los equipos de salvamento, los niños cuyas piernas fueron amputadas por la terribles heridas causadas por distintos tipos de armas sofisticadas, los padres llorando amargamente, los barrios de viviendas borrados del mapa, las espeluznantes quemaduras que provoca el fósforo blanco; y también el pequeño éxodo −decenas de miles de personas fueron expulsadas de sus casas y siguen siéndolo en estos mismos momentos, y se les ordena concentrarse en zonas urbanas cada vez más reducidas, que también serán bombardeadas.
Desde que se instauró la autoridad palestina, la máquina de parloteo israelí agrandó la magnitud del riesgo militar que implican para nosotros los palestinos. Y cuando ellos pasaron de la piedra al fusil, y de la bomba molotov a los atentados suicidas, y de las minas a los kasam y del kasam al grad, y de la OLP al Hamás, los nuestros dicen, con expresión victoriosa: se los dijimos, son antisemitas, por eso podemos enloquecernos.
Lo que permite la locura del ejército israelí −las palabras pertinentes para describirlo no se encuentran en mi diccionario− fue el paulatino proceso de aislamiento de Gaza. La desconexión convirtió a los habitantes de Gaza en objetos abstractos, sin nombre ni dirección, salvo la de sus milicias, sin historia, salvo las fechas que los del servicio de informaciones israelí establecen para ello. El sitio a Gaza no comenzó cuando el Hamás se apoderó de las fuerzas de seguridad en la franja, ni tampoco cuando Gilad Shalit fue tomado prisionero, ni cuando el Hamás fue elegido en elecciones democráticas. El sitio empezó en 1991, antes de los atentados suicidas, y desde entonces se perfeccionó hasta el máximo en el 2005.
La máquina de parloteo israelí presentó alegremente la desconexión como fin de la ocupación, ignorando, con descaro, todos los hechos. La separación y el cerco se presentaron como necesidad militar. Pero nosotros ya somos adultos y sabemos que las necesidades militares y las persistentes mentiras sirven metas políticas. La meta de Israel fue destruir la solución de dos estados, que el mundo esperaba que se concretase en 1990, con el fin de la guerra fría. La solución no era perfecta pero en ese momento los palestinos estaban dispuesto a aceptarla.
Gaza no es una potencia militar que agredió a su pequeña y pacífica vecina, Israel. Gaza es la zona que Israel conquistó en 1967 junto a la franja oriental (Judea y Samaria −nota de los traductores). Sus pobladores son parte del pueblo palestino, que perdió su país y su tierra en 1948.
En 1993, Israel tuvo la mejor oportunidad de demostrarle al mundo que lo que se dijo de ella no era verdad. Que no es un estado colonialista por naturaleza. Que expulsar a un pueblo de su tierra, desalojar a las gentes de sus casas, robar tierras palestinas para las colonias judías no son las bases de su existencia y de su ser. En los años 90 Israel tuvo la oportunidad de demostrar que el año 1948 no fue su paradigma. Israel perdió esa oportunidad cuando renovó los métodos de robo de tierras y desalojo de viviendas, cuando apiñó a los palestinos en un sector aislado. Ahora, en estos días negros, Israel demuestra que el año 1948 no ha finalizado. ■
Traducido del hebreo por Ester Mann y Andrés Aldao
* Amira Hess es periodista israelí del cotidiano Haaretz, especializada en temas relacionados con el conflicto israelo−palestino.
14 enero 2009
AVIGDOR LIBERMAN: UNO DE LOS PEORES NAZIFASCISTAS JUDÍOS

Político israelí pide ataque nuclear contra Gaza
14 de enero de 2009
Belén - Ma'an - El político israelí Avigdor Lieberman propuso una "solución" a la guerra en la Franja de Gaza el martes diciendo, "Israel no va a estar seguro siempre y cuando Hamas esté en el poder, y por lo tanto, tenemos que tomar una decisión que quiebre la voluntad de Hamas a seguir luchando ".
"Tenemos que seguir luchando contra Hamas como los Estados Unidos hizo con los japoneses en la Segunda Guerra Mundial", añadió Lieberman.
Según informes de medios de comunicación israelíes, él dijo que los ataques nucleares de EE.UU. habían hecho innecesaria una "ocupación del país."
Avigdor Lieberman, miembro del parlamento y presidente del partido Israel Beiteinu, habló en la Universidad Bar-Ilan.
Los comentarios de Lieberman causaron la crítica de los funcionarios palestinos.
Para el Dr. Mustafa Barghouthi, el Secretario General de la Iniciativa Nacional Palestina, "las declaraciones de los políticos israelíes son desproporcionadas, tales como sus acciones sangrientas a nuestro pueblo en Gaza."
"En 1945, EE.UU. lanzó dos ataques con bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, dando como resultado una de las mayores tragedias en la historia humana la cual ha sido condenada varias veces", agregó el diputado.
"Lieberman es un orador extremo y estamos acostumbrados a escuchar discursos extremos de él. Sin embargo, esto demuestra una vez más que Israel no aprende la lección del pasado sino que por el contrario, invoca una de las matanzas más sangrientas de la historia como el posible destino de Gaza. Ellos no tienen respeto por la vida humana", dijo, observando gran cantidad de apoyo a la guerra de Israel en la Franja de Gaza entre el público israelí.
13 enero 2009
VER, IMAGINAR, SENTIR, EL DOLOR AJENO

Millón y medio de palestinos padecen el asedio en el gueto de Gaza. Entretanto, los políticos de Israel proclaman su indiferencia ante los sufrimientos de los sitiados. Esto sólo puede producir más violencia
JUAN GOYTISOLO 13/01/2009
Sólo dañamos a los demás cuando somos incapaces de imaginarlos", leí en algún libro, no sé si de Todorov o de Carlos Fuentes. La frase se refería a gestas lejanas, como fueron la Conquista española de América o las guerras coloniales europeas del siglo XIX, cuando las crueldades de aquéllas, sufridas por pueblos "inferiores", se revestían con un nimbo de altruismo y heroicidad: misión evangelizadora o aportación de las luces de la civilización a su barbarie y atraso.
Las cosas son hoy distintas. Ya se trate de guerras de agresión, ya de supuestamente defensivas e incluso preventivas, las imágenes del daño causadas por ellas nos llegan directamente a domicilio. Asistimos en nuestra casa a las atrocidades de los bombardeos, a la muerte casi en directo de mujeres y de niños, al martilleo continuo de poblaciones aterrorizadas. La vista sobrecogedora de ruinas, cadáveres, desesperación de los próximos a las víctimas, puede ser captada no obstante sin que imaginemos los sentimientos de impotencia, rabia o dolor ajenos, sin que nos pongamos en la piel de quienes los sufren. El rechazo voluntario o inducido al reconocimiento del daño que causamos es a menudo producto de la ansiedad, del horror a nuestro propio pasado, de temores ancestrales a su reiteración en lo por venir. Matamos por miedo, atrapados en una espiral de zozobra, recelo e impulsos agresivos de la que es difícil escapar. A causa de ello dejamos que la fuerza de la razón ceda paso a la razón de la fuerza. No nos sentimos culpables del mal que infligimos en función del que pudiera abatirse sobre nuestras cabezas. La lógica del temor / castigo / temor no tiene fin, pero la angustia y la confianza ciega en la propia fuerza son malas consejeras.
Escribo esto a propósito de Gaza. ¿Era necesaria tal exhibición de prepotencia militar para poner fin al lanzamiento de cohetes artesanales a Sdirot y a otras localidades israelíes cercanas a la franja? El asedio por tierra, mar y aire a un millón y medio de personas hambrientas y que claman venganza, ¿conduce a una resolución del problema securitario de Israel o, más previsiblemente, lo agrava? ¿Era la única opción sobre el tapete después del minigolpe de Estado de Hamás contra la desacreditada Autoridad Palestina, como repiten a diario los portavoces militares y gubernamentales del Estado hebreo? La comunidad internacional, salvo los halcones de Bush, piensa lo contrario.
Machacar, machacar y machacar no garantiza el futuro de Israel: lo enclaustra en una mentalidad asediada que a largo plazo juega contra él. Sembrar el odio y el afán de revancha refuerzan, al revés, a Hamás, Hezbolá, y a sus mentores iraníes y sirios. ¿No es contradictorio alegar la legítima defensa del Estado judío contra "los lobos" que le rodean (empleo la terminología de un conocido analista norteamericano) y fomentar al mismo tiempo la proliferación infinita de estos "lobos" con una política de asfixia y destrucción de todas las infraestructuras civiles de la franja, incluidas escuelas, mezquitas, edificios administrativos y centros de acogida para refugiados de Naciones Unidas?
No basta con ver el destrozo cruel en los noticiarios televisivos para ponerse en la piel del daño infligido al otro: a estos centenares de miles de jóvenes de la franja, indignados por la patética incapacidad de Abbás y la complicidad en su desdicha de supuestos países hermanos, como el Egipto de Mubarak. Cualquier observador extranjero comprobará el efecto inverso del encarnizamiento que convierte a este gueto infame en un auténtico infierno: desde la frase de un profesor, laico por más señas, reproducida en uno de mis reportajes sobre Gaza de la pasada década -"mire a los jóvenes de los campos. Viven apretujados, sin trabajo, distracciones, posibilidades de emigrar ni de fundar una familia. Poco a poco se sienten morir en vida y su corazón se transforma en bomba. Y un día, sin avisar a nadie, correrán con un arma cualquiera a una operación terrorista suicida. No les importa morir porque se sienten ya muertos"-, hasta la recogida por el corresponsal de este periódico el pasado día 5 -"la gente apoya más que nunca a Hamás porque ha llegado un punto en el que la vida y la muerte son casi lo mismo"-, los hechos confirman que el Plomo Endurecido no resuelve nada: dilata y dificulta inútilmente la ya compleja y ardua resolución del conflicto.
Confieso mi perplejidad ante un dislate como el que, tras la terrible frase de Sharon -"los palestinos deben sufrir mucho más", formulada hace siete años a guisa de programa de acción-, un intelectual como Abraham Yehoshua la acepte hoy a su manera cuando, en estas mismas páginas, afirmaba sin rubor que "la capacidad de sufrimiento de los palestinos es mucho mayor
". ¿Se basa ello en un diagnóstico científico, en un psicómetro capaz de medir el dolor propio y ajeno? O ¿no será más bien reflejo de esta incapacidad de imaginar el padecimiento de los demás, ya fueren judíos, indoamericanos, negros o palestinos? Una oportuna lectura de Todorov nos sacaría de dudas.
El aplastamiento de Gaza no responde a una estrategia bien meditada: se funda más bien en una política oportunista de rentabilidad electoral de cara a las próximas elecciones parlamentarias, a costa de desvanecer las últimas ilusiones de quienes, desde Oslo a Annápolis, creyeron en la posibilidad de una solución dialogada, aunque desmentida año tras año, sobre el terreno, en los Territorios Ocupados: extensión imparable de la colonización, humillaciones diarias de los habitantes de Jerusalén Este y de Cisjordania, miseria y asfixia de Gaza, sobre todo después del triunfo electoral de Hamás, calificado de movimiento terrorista por Norteamérica y por una Unión Europea trágicamente desunida e incapaz de desempeñar el papel de mediador creíble que aconsejan las circunstancias.
El juego de separar el supuesto Estado palestino en dos entidades y de fragmentar el territorio cisjordano en bantustanes inviables perjudica ante todo al desacreditado Gobierno de Mahmud Abbás. Pues el radicalismo de una parte alimenta al de la otra y, con la excusa de no dialogar con los terroristas -obviando el hecho de que fueron democráticamente elegidos- el único "Estado democrático" de la región viola a diario las resoluciones de la ONU y desdeña olímpicamente la reprobación casi unánime de la opinión pública internacional.
Me vienen a la memoria la frase de alguien tan poco sospechoso de parcialidad antiisraelí como Marek Halter después de su visita a los Territorios Ocupados -"tengo miedo por Israel e Israel me da miedo"- y las reflexiones de mi amigo Jean Daniel sobre la paradoja histórica de que Israel -creado por los padres del movimiento sionista con el objetivo de constituir un Estado como los demás-, actúa desde 1967 como un Estado diferente de los demás, en la medida en que se sitúa deliberadamente al margen de la comunidad internacional que reconoció su existencia hace 60 años. La falta de imaginación respecto al dolor de los palestinos -la capacidad ética y, a fin de cuentas, humana de ponerse en su lugar- le encierra en un callejón sin salida: el de golpear más y más duro a sus enemigos, tanto a los que se niegan a aceptar la realidad con su infausta retórica e insostenibles bravatas -las de "arrojar a los judíos al mar"- como a los que aspiran a una paz y a un horizonte compartidos mediante el retorno a la llamada línea verde, conforme a la resolución 242 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Escucho, con esperanza y alivio, la voz de sus intelectuales disidentes, de esos hombres y mujeres resueltos a distanciarse de la unanimidad clamorosa que señalan las encuestas por el éxito efímero de la devastadora operación militar en la franja. Son los disidentes laicos de uno y otro bando quienes abanderan la vuelta a la razón. Su aún quimérico anhelo de paz, se basa en la esperanza de alcanzar algún día un acuerdo pragmático y justo. Simples seres humanos, ven, imaginan y sienten el daño que infligen a los otros y que no quieren para sí mismos. En la línea ejemplar de Edward Said, desarraigado a la fuerza desde su niñez palestina, se niegan a echar raíces, como los árboles en el suelo de la opresión. Quieren ser el viento y el agua, como todas las cosas que fluyen en la constante mutabilidad del río de Heráclito. ¡Ojalá un día, más temprano que tarde, la historia les dé la razón!
12 enero 2009
EINSTEIN, ISRAEL, GAZA
Por Juan Gelman |*|
El pasado sábado 27, a las 11.30 hora local, 50 cazas de combate israelíes demolieron unos 50 puntos de Gaza en tres minutos. Fue una violación de los Diez Mandamientos y de la santidad del sabbath, pero tal vez no se apliquen cuando de matar palestinos se trata: centenares en esta ocasión y más de mil heridos. Hay diferentes puntos de vista sobre las razones de esta matanza brutal. Tel Aviv asegura que es una represalia por la ominosa práctica de Hamas de lanzar cohetes al territorio israelí. Analistas varios opinan que más bien tiene que ver con las próximas elecciones en Israel, donde todavía es primer ministro ¬interino y renunciante por corrupción¬ Ehud Olmert. Los hechos históricos indicarían otra cosa: se trata del nunca olvidado intento de reconstruir el "Gran Israel" echando a los palestinos de su tierra.
Ben Gurion, que inauguró el cargo de primer ministro del flamante Estado de Israel, aceptó la partición de Palestina en territorios israelíes y territorios palestinos que la ONU estableció en 1947. Pero tenía un viejo pensamiento de fondo: en carta a su mujer confió que un Estado judío "parcial" ¬un proyecto de 1937 del ocupante británico que nunca se llevó a cabo¬ era sólo un comienzo y que planeaba organizar un ejército de primera y utilizar la coerción o la fuerza para absorber toda la extensión del país ("Letters to Paula and the Children", David Ben Gurion, University of Pittsburg Press, 1971, carta de fecha 5-12-37, págs. 153-57). Esto se cumplió con la ocupación militar israelí de los territorios palestinos desde 1967 a la fecha. En el 2006, Tel Aviv se "retiró" de Gaza, a la que impuso un cerco implacable. El triunfo de Hamas en las inobjetables elecciones de ese año disgustó a Israel: un Estado que se dice democrático no tenía por qué respetar la democracia cuando de palestinos se trata.
Olmert es del partido Kadima, una escisión del derechista Likud, del que no se diferencia mucho, como prueban las guerras que sigue desatando. El Likud, a su vez, desciende del Herut, organismo que dio forma política al grupo paramilitar de Menahem Begin, también primer ministro de Israel (1977-1983). Los nombres cambian, pero la contumacia no. En diciembre de 1948, a siete meses de la declaración de independencia de Israel, Begin visitó EEUU y causó reacciones dispares. Por ejemplo, la de Albert Einstein, Hannah Arendt, el rabino Jessurun Cardozo y otros 26 destacados intelectuales judíos estadounidenses. Consta en una carta abierta que el "New York Times" publicó el 4-12-48.
El texto comienza así: "Entre los fenómenos políticos más inquietantes de nuestra época figura la aparición, en el recién creado Estado de Israel, del 'Partido de la Libertad' (Tnuat Herut), un partido político estrechamente emparentado con los partidos nazifascistas por su organización, sus métodos, su filosofía política y su demanda social. Fue creado por los miembros y partidarios de la ex Irgun Zvai Lemi, una organización terrorista de extrema derecha y chauvinista en Palestina. La visita actual a EEUU de Menahem Begin, jefe de ese partido, ha sido evidentemente calculada para dar la impresión de un sostén estadounidense a su partido y para cimentar los lazos políticos con los elementos sionistas conservadores de EEUU".
Continúa así: "Muchos norteamericanos de reputación nacional han prestado su nombre para acoger esa visita. Es inconcebible que quienes se oponen al fascismo en el mundo entero, muy correctamente informados sobre el pasado y las perspectivas políticas de M. Begin, puedan sumar sus nombres y apoyar al movimiento que él representa". Señala que es preciso informar a la opinión pública del país sobre el pasado y los objetivos de Begin ¬"uno de los que han predicado abiertamente la doctrina del Estado fascista"¬ para no dar la impresión en Palestina de "que una mayoría de EEUU respalda a elementos fascistas en Israel". A continuación menciona la matanza que las fuerzas israelíes provocaron en la aldea árabe de Deir Yassin, "que no había participado en la guerra y que incluso había combatido a las bandas árabes que querían convertirla en su base de operaciones". Precisa: "El 9 de abril (de 1948), bandas de terroristas (israelíes) atacaron esa pacífica aldea, que no era un objetivo militar, asesinaron a la mayoría de sus habitantes ¬240 hombres, mujeres y niños¬ y dejaron a algunos con vida para hacerlos desfilar por las calles de Jerusalén. Invitaron a todos los corresponsales extranjeros a ver las montañas de cadáveres y los destrozos causados en Deir Yassin". El texto acusa a Herut de preconizar en el seno de la comunidad judía una "mezcla de ultranacionalismo, misticismo religioso y superioridad racial", signo indudable de un partido fascista para el cual el terrorismo "es un medio para alcanzar su objetivo de ser un 'Estado líder'". Agrega: "Es más trágico aún que la alta dirección del sionismo estadounidense se haya negado a hacer campaña contra los designios de Begin". Han pasado 60 años desde que se publicó esta carta que Einstein firmó. ¿Habrá perdido actualidad? Muchas cosas cambiaron en Israel desde entonces. Su objetivo central, no.
Exclusivo en Uruguay para LA REPUBLICA
El pasado sábado 27, a las 11.30 hora local, 50 cazas de combate israelíes demolieron unos 50 puntos de Gaza en tres minutos. Fue una violación de los Diez Mandamientos y de la santidad del sabbath, pero tal vez no se apliquen cuando de matar palestinos se trata: centenares en esta ocasión y más de mil heridos. Hay diferentes puntos de vista sobre las razones de esta matanza brutal. Tel Aviv asegura que es una represalia por la ominosa práctica de Hamas de lanzar cohetes al territorio israelí. Analistas varios opinan que más bien tiene que ver con las próximas elecciones en Israel, donde todavía es primer ministro ¬interino y renunciante por corrupción¬ Ehud Olmert. Los hechos históricos indicarían otra cosa: se trata del nunca olvidado intento de reconstruir el "Gran Israel" echando a los palestinos de su tierra.
Ben Gurion, que inauguró el cargo de primer ministro del flamante Estado de Israel, aceptó la partición de Palestina en territorios israelíes y territorios palestinos que la ONU estableció en 1947. Pero tenía un viejo pensamiento de fondo: en carta a su mujer confió que un Estado judío "parcial" ¬un proyecto de 1937 del ocupante británico que nunca se llevó a cabo¬ era sólo un comienzo y que planeaba organizar un ejército de primera y utilizar la coerción o la fuerza para absorber toda la extensión del país ("Letters to Paula and the Children", David Ben Gurion, University of Pittsburg Press, 1971, carta de fecha 5-12-37, págs. 153-57). Esto se cumplió con la ocupación militar israelí de los territorios palestinos desde 1967 a la fecha. En el 2006, Tel Aviv se "retiró" de Gaza, a la que impuso un cerco implacable. El triunfo de Hamas en las inobjetables elecciones de ese año disgustó a Israel: un Estado que se dice democrático no tenía por qué respetar la democracia cuando de palestinos se trata.
Olmert es del partido Kadima, una escisión del derechista Likud, del que no se diferencia mucho, como prueban las guerras que sigue desatando. El Likud, a su vez, desciende del Herut, organismo que dio forma política al grupo paramilitar de Menahem Begin, también primer ministro de Israel (1977-1983). Los nombres cambian, pero la contumacia no. En diciembre de 1948, a siete meses de la declaración de independencia de Israel, Begin visitó EEUU y causó reacciones dispares. Por ejemplo, la de Albert Einstein, Hannah Arendt, el rabino Jessurun Cardozo y otros 26 destacados intelectuales judíos estadounidenses. Consta en una carta abierta que el "New York Times" publicó el 4-12-48.
El texto comienza así: "Entre los fenómenos políticos más inquietantes de nuestra época figura la aparición, en el recién creado Estado de Israel, del 'Partido de la Libertad' (Tnuat Herut), un partido político estrechamente emparentado con los partidos nazifascistas por su organización, sus métodos, su filosofía política y su demanda social. Fue creado por los miembros y partidarios de la ex Irgun Zvai Lemi, una organización terrorista de extrema derecha y chauvinista en Palestina. La visita actual a EEUU de Menahem Begin, jefe de ese partido, ha sido evidentemente calculada para dar la impresión de un sostén estadounidense a su partido y para cimentar los lazos políticos con los elementos sionistas conservadores de EEUU".
Continúa así: "Muchos norteamericanos de reputación nacional han prestado su nombre para acoger esa visita. Es inconcebible que quienes se oponen al fascismo en el mundo entero, muy correctamente informados sobre el pasado y las perspectivas políticas de M. Begin, puedan sumar sus nombres y apoyar al movimiento que él representa". Señala que es preciso informar a la opinión pública del país sobre el pasado y los objetivos de Begin ¬"uno de los que han predicado abiertamente la doctrina del Estado fascista"¬ para no dar la impresión en Palestina de "que una mayoría de EEUU respalda a elementos fascistas en Israel". A continuación menciona la matanza que las fuerzas israelíes provocaron en la aldea árabe de Deir Yassin, "que no había participado en la guerra y que incluso había combatido a las bandas árabes que querían convertirla en su base de operaciones". Precisa: "El 9 de abril (de 1948), bandas de terroristas (israelíes) atacaron esa pacífica aldea, que no era un objetivo militar, asesinaron a la mayoría de sus habitantes ¬240 hombres, mujeres y niños¬ y dejaron a algunos con vida para hacerlos desfilar por las calles de Jerusalén. Invitaron a todos los corresponsales extranjeros a ver las montañas de cadáveres y los destrozos causados en Deir Yassin". El texto acusa a Herut de preconizar en el seno de la comunidad judía una "mezcla de ultranacionalismo, misticismo religioso y superioridad racial", signo indudable de un partido fascista para el cual el terrorismo "es un medio para alcanzar su objetivo de ser un 'Estado líder'". Agrega: "Es más trágico aún que la alta dirección del sionismo estadounidense se haya negado a hacer campaña contra los designios de Begin". Han pasado 60 años desde que se publicó esta carta que Einstein firmó. ¿Habrá perdido actualidad? Muchas cosas cambiaron en Israel desde entonces. Su objetivo central, no.
Exclusivo en Uruguay para LA REPUBLICA
TRES AÑOS VIVIENDO EN UNA RATONERA
REPORTAJE: El conflicto de Oriente Próximo RADIOGRAFÍA DE LA TRAGEDIA EN GAZA
Sin agua ni energía, casi sin comida, sin calefacción y sin medicinas, el millón y medio de palestinos de la franja padece un desastre humanitario descomunal
JUAN MIGUEL MUÑOZ - Jerusalén - 12/01/2009
"Para muchas personas es un tormento cuidar a los bebés y los niños más pequeños. ¿Sabes? Se cagan. Pero no hay agua ni pañales. Imagina cómo nos las arreglamos", comenta Mohamed, padre de cuatro. Sin agua corriente, con escasísimo abastecimiento de alimentos, sin calefacción en invierno, sin poder escapar de la franja, sin capacidad para curar heridos.
"Para muchas personas es un tormento cuidar a los bebés y los niños más pequeños. ¿Sabes? Se cagan. Pero no hay agua ni pañales. Imagina cómo nos las arreglamos", comenta Mohamed, padre de cuatro. Sin agua corriente, con escasísimo abastecimiento de alimentos, sin calefacción en invierno, sin poder escapar de la franja, sin capacidad para curar heridos, el millón y medio de sus habitantes padece un desastre humanitario descomunal. Causado no sólo por el ataque brutal de 16 días de las Fuerzas Armadas israelíes. Desde hace tres años, el territorio sufre un bloqueo asfixiante que no hace sino empeorar. Pretende Israel acabar con el lanzamiento de cohetes. Sin duda, es cierto. Pero muchos apuntan a una estrategia calculada. "Gaza no es un caso de subdesarrollo económico. Es un caso único y cruel de subdesarrollo deliberado", ha escrito el historiador israelí Avi Shlaim. Para que no levanten cabeza. "Haremos volver a Gaza 20 años atrás", ha dicho un miembro del Gabinete israelí. Lo han conseguido.
En agosto de 2005 el Gobierno de Ariel Sharon ejecutó la evacuación de los colonos judíos de Gaza y representantes de organismos financieros internacionales auguraban un futuro halagüeño. Algunos hablaban de convertir Gaza en un enclave al estilo de Singapur. Pero los palestinos no celebraron aquella evacuación. Ni un alma salió a las calles. Están hartos de escuchar promesas. Ayer, amplias zonas del campo de refugiados de Yabalia, de Rafah, de Beit Lahia y de la ciudad de Gaza ofrecían imágenes dantescas, que recuerdan a la destrucción de Grozni, la capital chechena bombardeada.
La magnitud del desastre es especialmente cruda para los más de 3.000 heridos por el fuego israelí y los enfermos, quienes padecen una coyuntura traumática. No es nuevo. Ya lo vivieron casi 300 seres que murieron por falta de atención médica en 2008. El Gobierno israelí -y también el egipcio- les impidió ser tratados fuera de Gaza. Hubo casos sangrantes. Una familia obtuvo al fin el permiso de los servicios secretos israelíes. Tarde. El enfermo había sido enterrado días antes.
Es dramático también para los médicos, que pelean por paliar una situación desesperada. Los datos de las Agencias de Naciones Unidas son esclarecedores: el 70% de los pacientes crónicos ha suspendido sus tratamientos; entre el 25% y el 50% de los doctores y enfermeros no puede acudir a los hospitales, aunque en el sur superan el 90%. Se alerta del riesgo de epidemias. Los servicios de epidemiología, prenatales y los laboratorios han suspendido su actividad; las campañas de vacunaciones se han interrumpido en los 58 hospitales y centros de salud, de los que sólo 34 funcionan, y con generadores. Porque la electricidad es un lujo.
Tres de cada cuatro vecinos carece de luz. Hace frío y el riesgo de hipotermia para los niños es grave. "Hay muchas viviendas con las ventanas destrozadas. La gente tiene que colocar plásticos. Pero muchos que las conservan las abren para evitar que la onda de los bombardeos las destroce y lesione a alguien. Es peligroso", explica Mohamed.
Hace sólo tres años, Gaza era un lugar pobre. Con una economía a merced de los avatares políticos y siempre en declive. Sus habitantes se aprestaban entonces a votar. Venció Hamás. Y casi ningún país del mundo aceptó el veredicto de las urnas. Se acababa de firmar un acuerdo entre la Autoridad Palestina, Estados Unidos, la Unión Europea e Israel que fijaba en 450 contenedores el suministro diario a la franja. El promedio de los últimos días es de 67. Buen registro comparado con la media del mes de noviembre, cuando sólo 23 camiones descargaron cada día sus mercancías. Durante los meses de tregua, entre junio y diciembre de 2008, Israel nunca permitió un flujo que se aproximara ni remotamente a lo pactado.
Hace tres años, se compraba de todo en los supermercados. El día a día es hoy una lucha por la subsistencia. De las 27 fábricas de pan sólo nueve funcionan. "Las colas para comprar son kilométricas. Esperas cuatro horas para irte a menudo con las manos vacías. Hacemos en casa pan sin levadura. En las tiendas no hay de nada, se come habas secas, alguna legumbre y garbanzos a precios muy altos. ¿Verduras? ¿Eso qué es? Nadie se atreve a recogerlas en los campos. Y las carnicerías han cerrado. Los dueños no compran carne porque no pueden conservarla. ¡Pero si han bombardeado hasta las granjas de pollos!", explica Kayed, residente en la capital.
Casi un millón de personas dependen de la ayuda alimentaria de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (UNRWA) y del Programa Mundial de Alimentos. Han suspendido varias veces el reparto de comida. Y todo agravado porque Israel no permite a las demás ONG trabajar en Gaza desde el 4 de noviembre.
Se apreciaba en 2005 miseria. Y se observaban vertederos inmundos. Pero no sucedía lo que ocurre ahora en las ciudades norteñas de Beit Lahia y Beit Hanún. Las aguas negras emergen por las alcantarillas. Hay 170 estaciones de bombeo de agua y de tratamiento de aguas residuales. No funcionan. No hay combustible. El suministro de agua, que sabe a sal desde hace años, se ha cortado para el 80% de la población. Es un colapso general. Miles de palestinos no pueden comunicarse por el pésimo funcionamiento de la red de telefonía móvil y fija. Ni pueden, a veces, acudir a los entierros. No se enteran de la muerte de familiares o amigos.
Los reservistas entran en acción
Los reservistas israelíes han entrado en acción. Una señal de que la invasión terrestre se extenderá en las próximas horas o días y que ayer ya podía anticiparse porque los soldados combatían por primera vez en los barrios del sur de la ciudad de Gaza. Ocho días atrás, el Ejército llamó a filas a decenas de miles de reservistas para el caso de que se decidiera esa ampliación de los ataques por tierra al interior de las ciudades, lo que puede provocar un aumento de víctimas mortales ya escalofriante tras 16 días de batallas y bombardeos: 884 palestinos muertos -al menos 368 mujeres y niños-, y más de 3.800 heridos, 413 de ellos en estado crítico, según fuentes médicas palestinas.
Los acontecimientos se precipitan en esta guerra en la que el Ejército israelí está empleando, según Human Rights Watch, bombas de fósforo, prohibidas por los convenios internacionales. Mark Regev, portavoz de la Oficina del Primer Ministro, no lo desmintió. Sólo señaló que Israel utiliza armas de las que hacen uso otros países occidentales. Hamás disparó también por vez primera un misil tierra-aire.
Los masivos bombardeos produjeron ayer los primeros cuatro heridos por metralla en territorio egipcio. Y también se desató un incidente en el Golán sirio ocupado. Soldados israelíes fueron atacados a tiros. No hubo heridos. El Gobierno israelí cree que no fue obra de militares sirios, sino de hombres armados palestinos.
La franja en cifras
- Víctimas: 879 muertos y más de 3.100 heridos (1.080 niños).
- Desplazados: entre 80.000 y 90.000, la mayor cifra desde la guerra de 1967.
- Electricidad: el 75% de la población no tiene luz.
- Agua: 800.000 vecinos carecen de agua corriente. Paralizadas las 170 estaciones de bombeo de agua y de tratamiento de aguas negras.
- Ayuda: llegan de media 67 contenedores al día, cuando son necesarios 450 para mantener una actividad económica normal.
- Enfermos: el 70% de los pacientes crónicos ha suspendido su tratamiento.
- Médicos: el 25% de los médicos y enfermeros no puede acudir a los hospitales en la ciudad de Gaza. Los servicios de epidemiología, prenatales y los laboratorios han suspendido su actividad.
- Ambulancias: hay 92 en la franja. Once de ellas y tres clínicas móviles han sido alcanzadas por artillería o la aviación.
- Fábricas de pan: hay 27, pero funcionan sólo nueve.
Sin agua ni energía, casi sin comida, sin calefacción y sin medicinas, el millón y medio de palestinos de la franja padece un desastre humanitario descomunal
JUAN MIGUEL MUÑOZ - Jerusalén - 12/01/2009
"Para muchas personas es un tormento cuidar a los bebés y los niños más pequeños. ¿Sabes? Se cagan. Pero no hay agua ni pañales. Imagina cómo nos las arreglamos", comenta Mohamed, padre de cuatro. Sin agua corriente, con escasísimo abastecimiento de alimentos, sin calefacción en invierno, sin poder escapar de la franja, sin capacidad para curar heridos.
"Para muchas personas es un tormento cuidar a los bebés y los niños más pequeños. ¿Sabes? Se cagan. Pero no hay agua ni pañales. Imagina cómo nos las arreglamos", comenta Mohamed, padre de cuatro. Sin agua corriente, con escasísimo abastecimiento de alimentos, sin calefacción en invierno, sin poder escapar de la franja, sin capacidad para curar heridos, el millón y medio de sus habitantes padece un desastre humanitario descomunal. Causado no sólo por el ataque brutal de 16 días de las Fuerzas Armadas israelíes. Desde hace tres años, el territorio sufre un bloqueo asfixiante que no hace sino empeorar. Pretende Israel acabar con el lanzamiento de cohetes. Sin duda, es cierto. Pero muchos apuntan a una estrategia calculada. "Gaza no es un caso de subdesarrollo económico. Es un caso único y cruel de subdesarrollo deliberado", ha escrito el historiador israelí Avi Shlaim. Para que no levanten cabeza. "Haremos volver a Gaza 20 años atrás", ha dicho un miembro del Gabinete israelí. Lo han conseguido.
En agosto de 2005 el Gobierno de Ariel Sharon ejecutó la evacuación de los colonos judíos de Gaza y representantes de organismos financieros internacionales auguraban un futuro halagüeño. Algunos hablaban de convertir Gaza en un enclave al estilo de Singapur. Pero los palestinos no celebraron aquella evacuación. Ni un alma salió a las calles. Están hartos de escuchar promesas. Ayer, amplias zonas del campo de refugiados de Yabalia, de Rafah, de Beit Lahia y de la ciudad de Gaza ofrecían imágenes dantescas, que recuerdan a la destrucción de Grozni, la capital chechena bombardeada.
La magnitud del desastre es especialmente cruda para los más de 3.000 heridos por el fuego israelí y los enfermos, quienes padecen una coyuntura traumática. No es nuevo. Ya lo vivieron casi 300 seres que murieron por falta de atención médica en 2008. El Gobierno israelí -y también el egipcio- les impidió ser tratados fuera de Gaza. Hubo casos sangrantes. Una familia obtuvo al fin el permiso de los servicios secretos israelíes. Tarde. El enfermo había sido enterrado días antes.
Es dramático también para los médicos, que pelean por paliar una situación desesperada. Los datos de las Agencias de Naciones Unidas son esclarecedores: el 70% de los pacientes crónicos ha suspendido sus tratamientos; entre el 25% y el 50% de los doctores y enfermeros no puede acudir a los hospitales, aunque en el sur superan el 90%. Se alerta del riesgo de epidemias. Los servicios de epidemiología, prenatales y los laboratorios han suspendido su actividad; las campañas de vacunaciones se han interrumpido en los 58 hospitales y centros de salud, de los que sólo 34 funcionan, y con generadores. Porque la electricidad es un lujo.
Tres de cada cuatro vecinos carece de luz. Hace frío y el riesgo de hipotermia para los niños es grave. "Hay muchas viviendas con las ventanas destrozadas. La gente tiene que colocar plásticos. Pero muchos que las conservan las abren para evitar que la onda de los bombardeos las destroce y lesione a alguien. Es peligroso", explica Mohamed.
Hace sólo tres años, Gaza era un lugar pobre. Con una economía a merced de los avatares políticos y siempre en declive. Sus habitantes se aprestaban entonces a votar. Venció Hamás. Y casi ningún país del mundo aceptó el veredicto de las urnas. Se acababa de firmar un acuerdo entre la Autoridad Palestina, Estados Unidos, la Unión Europea e Israel que fijaba en 450 contenedores el suministro diario a la franja. El promedio de los últimos días es de 67. Buen registro comparado con la media del mes de noviembre, cuando sólo 23 camiones descargaron cada día sus mercancías. Durante los meses de tregua, entre junio y diciembre de 2008, Israel nunca permitió un flujo que se aproximara ni remotamente a lo pactado.
Hace tres años, se compraba de todo en los supermercados. El día a día es hoy una lucha por la subsistencia. De las 27 fábricas de pan sólo nueve funcionan. "Las colas para comprar son kilométricas. Esperas cuatro horas para irte a menudo con las manos vacías. Hacemos en casa pan sin levadura. En las tiendas no hay de nada, se come habas secas, alguna legumbre y garbanzos a precios muy altos. ¿Verduras? ¿Eso qué es? Nadie se atreve a recogerlas en los campos. Y las carnicerías han cerrado. Los dueños no compran carne porque no pueden conservarla. ¡Pero si han bombardeado hasta las granjas de pollos!", explica Kayed, residente en la capital.
Casi un millón de personas dependen de la ayuda alimentaria de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (UNRWA) y del Programa Mundial de Alimentos. Han suspendido varias veces el reparto de comida. Y todo agravado porque Israel no permite a las demás ONG trabajar en Gaza desde el 4 de noviembre.
Se apreciaba en 2005 miseria. Y se observaban vertederos inmundos. Pero no sucedía lo que ocurre ahora en las ciudades norteñas de Beit Lahia y Beit Hanún. Las aguas negras emergen por las alcantarillas. Hay 170 estaciones de bombeo de agua y de tratamiento de aguas residuales. No funcionan. No hay combustible. El suministro de agua, que sabe a sal desde hace años, se ha cortado para el 80% de la población. Es un colapso general. Miles de palestinos no pueden comunicarse por el pésimo funcionamiento de la red de telefonía móvil y fija. Ni pueden, a veces, acudir a los entierros. No se enteran de la muerte de familiares o amigos.
Los reservistas entran en acción
Los reservistas israelíes han entrado en acción. Una señal de que la invasión terrestre se extenderá en las próximas horas o días y que ayer ya podía anticiparse porque los soldados combatían por primera vez en los barrios del sur de la ciudad de Gaza. Ocho días atrás, el Ejército llamó a filas a decenas de miles de reservistas para el caso de que se decidiera esa ampliación de los ataques por tierra al interior de las ciudades, lo que puede provocar un aumento de víctimas mortales ya escalofriante tras 16 días de batallas y bombardeos: 884 palestinos muertos -al menos 368 mujeres y niños-, y más de 3.800 heridos, 413 de ellos en estado crítico, según fuentes médicas palestinas.
Los acontecimientos se precipitan en esta guerra en la que el Ejército israelí está empleando, según Human Rights Watch, bombas de fósforo, prohibidas por los convenios internacionales. Mark Regev, portavoz de la Oficina del Primer Ministro, no lo desmintió. Sólo señaló que Israel utiliza armas de las que hacen uso otros países occidentales. Hamás disparó también por vez primera un misil tierra-aire.
Los masivos bombardeos produjeron ayer los primeros cuatro heridos por metralla en territorio egipcio. Y también se desató un incidente en el Golán sirio ocupado. Soldados israelíes fueron atacados a tiros. No hubo heridos. El Gobierno israelí cree que no fue obra de militares sirios, sino de hombres armados palestinos.
La franja en cifras
- Víctimas: 879 muertos y más de 3.100 heridos (1.080 niños).
- Desplazados: entre 80.000 y 90.000, la mayor cifra desde la guerra de 1967.
- Electricidad: el 75% de la población no tiene luz.
- Agua: 800.000 vecinos carecen de agua corriente. Paralizadas las 170 estaciones de bombeo de agua y de tratamiento de aguas negras.
- Ayuda: llegan de media 67 contenedores al día, cuando son necesarios 450 para mantener una actividad económica normal.
- Enfermos: el 70% de los pacientes crónicos ha suspendido su tratamiento.
- Médicos: el 25% de los médicos y enfermeros no puede acudir a los hospitales en la ciudad de Gaza. Los servicios de epidemiología, prenatales y los laboratorios han suspendido su actividad.
- Ambulancias: hay 92 en la franja. Once de ellas y tres clínicas móviles han sido alcanzadas por artillería o la aviación.
- Fábricas de pan: hay 27, pero funcionan sólo nueve.
EL TIEMPO DE LOS JUSTOS
EL TIEMPO DE LOS JUSTOS
Gideon Levy − Haaretz
Esta guerra, quizás más que las que la precedieron, está exponiendo las verdaderas venas profundas de la sociedad israelí. El odio y el racismo están impulsando sus mentes, así como el impulso de venganza y la sed de sangre. La "inclinación del comandante" en las Fuerzas de defensa de Israel es ahora "matar cuantos sea posible", como lo describen los corresponsales militares en televisión. Y aún si la referencia es a luchadores de Hamas, esta inclinación es espeluznante.
La desbordada agresión y brutalidad se justifican como "ejercicio de prudencia": el terrorífico balance de sangre-cerca de 100 palestinos muertos por cada israelí muerto, no despierta ninguna interrogante, como si hubiésemos decidido que su sangre vale una centésima parte de la nuestra, como reconocimiento a nuestro racismo inherente.
Derechistas, nacionalistas, chauvinistas y militaristas son las únicas tónicas legítimas aquí en casa. No nos molesten con humanismo y compasión. Sólo marginalmente se puede escuchar alguna voz de protesta - ilegítima, ostracizada e ignorada por la cobertura de los medios - por parte de un reducido, pero valiente grupo de judíos y árabes. Al lado de esta, otra voz suena, quizás la peor de todas: la voz de los "justos" e hipócritas. Mi colega Ari Shavit parece ser su más elocuente vocero. Esta semana, Shavit escribió aquí ("Israel debe duplicar, triplicar, cuadruplicar su ayuda médica a Gaza," Haaretz, enero 7): "La ofensiva israelí en Gaza es justificada.... Sólo una inmediata y generosa iniciativa humanitaria probaría que aún durante la brutal guerra a que nos han forzado recordamos que hay seres humanos en el otro bando"
Para Shavit, quien defiende esta guerra e insiste en que no debe perderse, el precio es irrelevante, así como el hecho de que no haya victorias en guerras tan injustas. Y se atreve a hablar de humanismo en el mismo texto.
¿Deseará Shavit que matemos y matemos, y luego vayamos a instalar hospitales de campaña y mandemos medicinas para atender a los heridos? Él sabe que una guerra contra una población indefensa, quizás la más indefensa del mundo, que no tiene adonde escapar, puede sólo ser cruel y despreciable. Pero estos tipos siempre quieren salir de ella luciendo bien. Lanzamos bombas sobre edificios residenciales y luego tratamos a los heridos en Ichilov; bombardeamos reducidos refugios en escuelas de las Naciones Unidas y luego rehabilitamos a los discapacitados en Beit Lewinstein. Les disparamos y luego lloramos, los asesinamos y luego nos lamentamos, despedazaremos mujeres y niños como máquinas de muerte automática y también preservaremos nuestra dignidad.
El problema es que esto no funciona de esa manera. Esto es una asquerosa hipocresía y autojustificación. Aquellos que hacen los más incendiarios llamados para más y más violencia sin considerar las consecuencias son por lo menos más honestos al respecto.
No se puede tener razón en los dos frentes. La única "pureza" en esta guerra es la de "purificarnos de los terroristas", que en realidad significa sembrar horrendas tragedias. Lo que acontece en Gaza no es un desastre natural, un terremoto o una inundación, en cuyo caso sería nuestro deber y derecho extender una mano con ayuda, enviar escuadrones de rescate, como tanto amamos hacer. De la peor suerte, todos los desastres que ocurren en Gaza son producto del hombre - de nosotros. No se puede ofrecer ayuda con las manos ensangrentadas. La compasión no brota de la brutalidad.
Aún así, hay quienes desean ganar en ambos frentes. Matar y destruir indiscriminadamente y salir de ello luciendo bien y con una conciencia limpia. Seguir cometiendo crímenes de guerra sin sentido alguno de la pesada culpa que debería acompañarlos. Hay que tener riñones. Quienquiera que justifique esta guerra justifica también sus crímenes. Quienquiera que predique a favor de esta guerra y crea en la legitimidad de los asesinatos en masas siendo cometidos no tiene ningún derecho para hablar sobre moralidad y humanismo. No hay tal cosa como matar y cuidar simultáneamente. Esta actitud es una representación fehaciente del básico sentimiento dual israelí que ha estado con nosotros desde siempre: cometer injusticias y vernos puros en nuestros ojos. Matar, demoler, hambrear, meter en prisión y humillar – y estar en lo correcto, sin mencionar ser justos. Los justos propiciadores de guerras no podrán permitirse estos lujos.
Todos los que justifican esta guerra justifican también todos sus crímenes. Todos los que la vean como una guerra defensiva deberán cargar la responsabilidad moral por sus consecuencias. Todos los que ahora aupan a los políticos y a los militares a continuar deberán llevar impresa en sus frentes la marca de Caín luego de la guerra. Todos los que apoyan la guerra apoyan también el horror.
Fuente: http://www.haaretz.com/hasen/spages/1054158.html
Gideon Levy − Haaretz
Esta guerra, quizás más que las que la precedieron, está exponiendo las verdaderas venas profundas de la sociedad israelí. El odio y el racismo están impulsando sus mentes, así como el impulso de venganza y la sed de sangre. La "inclinación del comandante" en las Fuerzas de defensa de Israel es ahora "matar cuantos sea posible", como lo describen los corresponsales militares en televisión. Y aún si la referencia es a luchadores de Hamas, esta inclinación es espeluznante.
La desbordada agresión y brutalidad se justifican como "ejercicio de prudencia": el terrorífico balance de sangre-cerca de 100 palestinos muertos por cada israelí muerto, no despierta ninguna interrogante, como si hubiésemos decidido que su sangre vale una centésima parte de la nuestra, como reconocimiento a nuestro racismo inherente.
Derechistas, nacionalistas, chauvinistas y militaristas son las únicas tónicas legítimas aquí en casa. No nos molesten con humanismo y compasión. Sólo marginalmente se puede escuchar alguna voz de protesta - ilegítima, ostracizada e ignorada por la cobertura de los medios - por parte de un reducido, pero valiente grupo de judíos y árabes. Al lado de esta, otra voz suena, quizás la peor de todas: la voz de los "justos" e hipócritas. Mi colega Ari Shavit parece ser su más elocuente vocero. Esta semana, Shavit escribió aquí ("Israel debe duplicar, triplicar, cuadruplicar su ayuda médica a Gaza," Haaretz, enero 7): "La ofensiva israelí en Gaza es justificada.... Sólo una inmediata y generosa iniciativa humanitaria probaría que aún durante la brutal guerra a que nos han forzado recordamos que hay seres humanos en el otro bando"
Para Shavit, quien defiende esta guerra e insiste en que no debe perderse, el precio es irrelevante, así como el hecho de que no haya victorias en guerras tan injustas. Y se atreve a hablar de humanismo en el mismo texto.
¿Deseará Shavit que matemos y matemos, y luego vayamos a instalar hospitales de campaña y mandemos medicinas para atender a los heridos? Él sabe que una guerra contra una población indefensa, quizás la más indefensa del mundo, que no tiene adonde escapar, puede sólo ser cruel y despreciable. Pero estos tipos siempre quieren salir de ella luciendo bien. Lanzamos bombas sobre edificios residenciales y luego tratamos a los heridos en Ichilov; bombardeamos reducidos refugios en escuelas de las Naciones Unidas y luego rehabilitamos a los discapacitados en Beit Lewinstein. Les disparamos y luego lloramos, los asesinamos y luego nos lamentamos, despedazaremos mujeres y niños como máquinas de muerte automática y también preservaremos nuestra dignidad.
El problema es que esto no funciona de esa manera. Esto es una asquerosa hipocresía y autojustificación. Aquellos que hacen los más incendiarios llamados para más y más violencia sin considerar las consecuencias son por lo menos más honestos al respecto.
No se puede tener razón en los dos frentes. La única "pureza" en esta guerra es la de "purificarnos de los terroristas", que en realidad significa sembrar horrendas tragedias. Lo que acontece en Gaza no es un desastre natural, un terremoto o una inundación, en cuyo caso sería nuestro deber y derecho extender una mano con ayuda, enviar escuadrones de rescate, como tanto amamos hacer. De la peor suerte, todos los desastres que ocurren en Gaza son producto del hombre - de nosotros. No se puede ofrecer ayuda con las manos ensangrentadas. La compasión no brota de la brutalidad.
Aún así, hay quienes desean ganar en ambos frentes. Matar y destruir indiscriminadamente y salir de ello luciendo bien y con una conciencia limpia. Seguir cometiendo crímenes de guerra sin sentido alguno de la pesada culpa que debería acompañarlos. Hay que tener riñones. Quienquiera que justifique esta guerra justifica también sus crímenes. Quienquiera que predique a favor de esta guerra y crea en la legitimidad de los asesinatos en masas siendo cometidos no tiene ningún derecho para hablar sobre moralidad y humanismo. No hay tal cosa como matar y cuidar simultáneamente. Esta actitud es una representación fehaciente del básico sentimiento dual israelí que ha estado con nosotros desde siempre: cometer injusticias y vernos puros en nuestros ojos. Matar, demoler, hambrear, meter en prisión y humillar – y estar en lo correcto, sin mencionar ser justos. Los justos propiciadores de guerras no podrán permitirse estos lujos.
Todos los que justifican esta guerra justifican también todos sus crímenes. Todos los que la vean como una guerra defensiva deberán cargar la responsabilidad moral por sus consecuencias. Todos los que ahora aupan a los políticos y a los militares a continuar deberán llevar impresa en sus frentes la marca de Caín luego de la guerra. Todos los que apoyan la guerra apoyan también el horror.
Fuente: http://www.haaretz.com/hasen/spages/1054158.html
REBELIÓN JUDÍA CONTRA EL ATAQUE DE ISRAEL
REBELIÓN JUDÍA CONTRA EL ATAQUE DE ISRAEL
Pere Rusiñol
El historiador Ilan Pappé sostiene que hay que calificar de "genocidio" la campaña militar de Israel en Gaza. Su colega Yakov Rabkin se muestra escandalizado por la "masacre". La periodista Naomi Klein afirma que toda la economía israelí depende en realidad de su músculo bélico. Y la activista Diana Ralph advierte que los "crímenes de guerra" no pueden quedar impunes.
Si está pensando que la Liga Antidifamación debería intervenir inmediatamente para frenar este tipo de declaraciones y cortar así la extensión del antisemitismo, aguarde un segundo: todos ellos son judíos. La invasión israelí de Gaza ha desencadenado un alud de actos y proclamas de ciudadanos de tradición judía contrarios a la política de Israel . En ocasiones, la rebelión apunta a la esencia misma de este país como "Estado judío". Y casi siempre se dirige contra la pretensión de Israel de representarles y de hablar en su nombre.
" Israel actúa en nombre de todos los judíos del mundo, pero muchísimos consideramos un error tremendo su política: por la violencia que genera y porque nos perjudica gravemente", explica, en conversación telefónica desde Montreal, Yakov Rabkin, catedrático de Historia de la Universidad de Montreal y autor de La amenaza interior . Historia de la oposición judía al sionismo , publicada en España por Hiru.
La creación del Estado, en 1948, supuso un auténtico cisma en el mundo judío, nunca resuelto. Pese a que el país tiene desde entonces las puertas abiertas para todos los judíos del mundo, la mayoría ha declinado establecerse en Israel, que alberga a menos de un 40% del total, aunque suele hablar en nombre de todos ellos.
Portavoces cuestionados
"Muchos de los autoproclamados portavoces de la comunidad judía en el mundo son en realidad portavoces del Estado de Israel pero, en los países democráticos, las comunidades culturales o religiosas no necesitamos portavoces", añade Rabkin. Y agrega: "Los demás somos gente corriente y no nos organizamos tanto ni tenemos tanto dinero, pero somos la mayoría".
"El problema es que una minoría de extrema derecha ha logrado imponer su agenda mientras los judíos no militantes están en los márgenes.
¿Una exageración? Nadie lo sabe. Los portavoces de las organizaciones judías son mayoritariamente proisraelíes. Pero ello no significa que los ciudadanos de tradición judía compartan sus postulados.
Las elecciones de EEUU, que cuentan con radiografías demoscómicas muy precisas, demuestran más bien que existe un divorcio notable. En los últimos años, las principales organizaciones judías han apoyado de forma entusiasta a los republicanos George W. Bush y John McCain. Pero los judíos han votado masivamente demócrata : siempre por encima del 70%, entre 20 y 30 puntos más que la media del pueblo estadounidense. En la pasada campaña, McCain incluso se rodeó permanentemente del senador Joe Liberman, judío proisraelí. Pero el 77% del voto judío fue para Barack Obama.
"Creo que hay una mayoría silenciosa de judíos en el mundo que apoya la aplicación de los derechos humanos para toda la gente", recalca CecilieSurasky, portavoz de Voz Judía para la Paz , organización con sede en California. "El problema es que una minoría de extrema derecha ha logrado imponer su agenda mientras los judíos no militantes están en los márgenes. Sucesos como los de estos días en Gaza convencen a los judíos que hasta ahora han estado callados de que deben levantarse y decir basta" , añade.
"¡No en nuestro nombre!"
Su organización cuenta ya con 43.000 afiliados y la tendencia es al alza. La invasión ha activado iniciativas pacifistas similares en todos los lugares donde hay una comunidad judía importante: en Francia, Otra Voz Judía ha programado una catarata de actividades, incluyendo conciertos de rap palestino y obras de teatro. Hay entidades parecidas en muchos países de Europa, aunque no en España, donde la comunidad judía es reducida.
En Canadá, Voces Judías Independientes y otros grupos han promovido acciones como la ocupación del consulado israelí al grito de "¡No en nuestro nombre!". Y más de 340 profesionales judíos han firmado un manifiesto que pretenden publicar como "carta abierta a los soldados israelíes" en periódicos de este país contra la campaña militar en curso y los "crímenes de guerra" y las "atrocidades".
"Un Estado judío es intrínsecamente racista y no puede ser democrático porque por definición discrimina a todos los que no son judíos"
"Esta actividad criminal no hace nada para mejorar el bienestar y la salud de los judíos. Al contrario: desde Sderot hasta Sidney, pasando por Ashkelon y Amsterdam, todos nos beneficiaremos de que haya justicia para los palestinos", recalca este llamamiento a la insumisión impulsado, entre otros, por Judíos Americanos por una Paz Justa .
Que los judíos hostiles o indiferentes a la política de Israel son muchos más de los que el activismo de las organizaciones sionistas puede hacer pensar lo demuestra un estudio reciente publicado en EEUU por Steven M. Cohen y Ari Y. Kelman: Más allá del distanciamiento . Los judíos americanos jóvenes y su alienación de Israel. La investigación, que explota los datos de la Encuesta Nacional de Judíos Americanos de 2007, muestra el choque que provoca Israel en el mundo de tradición judía y subraya de manera rotunda que la desafección entre los más jóvenes es muy acentuada: entre los menores de 35 años, menos del 20% dice estar "siempre orgulloso de Israel" .
El fenómeno va mucho más allá de rechazar las acciones militaristas o campañas como la invasión de Gaza y se refieren a los cimientos mismos del Estado de Israel. Son judíos, pero no sienten que Israel o el sionismo tenga nada que ver con ellos: por ejemplo, entre esta franja de menores de 35 años apenas el 50% se siente "confortable con la idea de un Estado judío" . Y el dato más extremo: sólo el 50% dice que "la destrucción de Israel sería una tragedia personal", porcentaje que llega hasta el 80% en la franja de mayores de 65 años encuestados.
"Un Estado judío es intrínsecamente racista y no puede ser democrático porque por definición discrimina a todos los que no son judíos", opina desde Canadá Diana Ralph, coordinadora de Voces Independientes Judías . "El sionismo es desde su inicio un proyecto imperalista y racista condenado al fracaso si no fuera por el apoyo masivo de EEUU y sus aliados", remacha.
Las disidencias, que existen desde siempre en la tradición judía y que ahora se han acentuado, empiezan a dar signos de anidar también directamente en Israel. El apoyo a la contundencia bélica "como derecho a la autodefensa" sigue siendo muy alto en este país, pero las grietas existen, como demuestra el importante movimiento de objetores de conciencia.
Uno de sus miembros destacados es Jonathan Ben-Artzi, sobrino del halcón Benjamin Netanyahu, que ha hecho un llamamiento al Gobierno de EEUU: "Hablo como un israelí que apela a los estadounidenses para decirles que no tienen que apoyar ciegamente a Israel . Las acciones de Israel no son todas santas (...) A veces es necesario que se dirijan con firmeza a Israel y nos digan, le digan a nuestro Gobierno, que ponga fin a sus acciones."
El todavía embrionario cisma interior israelí ha dado un salto notable en el campo intelectual en muy poco tiempo con la publicación de obras revolucionarias por parte de los "nuevos historiadores", que han puesto en cuestión desde dentro los grandes dogmas de Israel, aunque suponen una corriente netamente minoritaria.
Quizá el caso más notorios es el de Ilan Pappé (Haifa, 1954), que ha sacudido Israel con la publicación de La limpieza étnica de Palestina (Crítica). El libro sostiene que la limpieza étnica ha sido deliberada y organizada desde el principio del Estado con el fin de asegurar una mayoría judía en Israel.
Las principales autoridades del mundo intelectual israelí, con Benny Morris al frente, se han volcado en rechazar el trabajo y en cuestionar su rigor. Pappé vive ahora en Reino Unido e incluso se ha sumado a las campañas de boicot académico contra las universidades israelíes, incluida la suya de siempre: la de Haifa.
En estos días de furia, el blog de Pappé echa humo. "Parece que incluso los crímenes más horrendos, como el genocidio en Gaza, son tratados [por la comunidad internacional] como acontecimientos discretos, sin conexión con nada del pasado y sin asociación con ninguna ideología" , escribía en un post del 3 de enero.
A juicio de Pappé, es crucial que la opinión pública comprenda la naturaleza de la "ideología sionista" como "la mejor manera de explicar las operaciones genocidas como la que vive ahora Gaza" y al mismo tiempo avanzar en acciones que prevengan "cosas incluso peores" en el futuro.
"Hay una gran confusión entre los términos israelí, judío y sionista. El propio Estado de Israel la fomenta, pero es muy peligrosa"
Shlomo Sand (Linz, Austria, 1946), historiador de la Universidad de Tel Aviv, acaba de publicar otro libro rompedor, aún no traducido al español, Cómo y cuándo se inventó el pueblo judío , en el que hace añicos los mitos fundacionales. La academia oficial también ha salido en tromba a criticarlo, pero su extraordinario éxito de ventas en el país -más de 20 semanas consecutivas en la lista de más vendidos- muestra hasta qué punto las cosas están cambiando incluso en Israel.
El fenómeno ha sacudido la política tradicional en episodios aislados, pero de gran impacto simbólico. Abraham Burg, ex presidente del Parlamento de Israel, de la Agencia Judía y de la Organización Sionista Mundial, ha abjurado de manera estruendosa del sionismo y trata de agitar a la sociedad israelí para que empuje hacia un cambio de rumbo radical. De lo contrario, advierte, Israel no tiene ningún futuro.
La crítica de Burg va a la raíz del sionismo mismo: ha llegado a decir que la presión que observa en Israel contra los árabes tiene paralelismos con la que sufrieron los judíos en los regímenes nacional-socialistas antes de la Segunda Guerra Mundial. Su tesis es que Israel, en su actual formato que privilegia a los judíos, sólo puede sostenerse a través de la violencia y augura que esta será cada vez más brutal.
Responsables
El catedrático Yakov Rabkin le secunda desde Canadá: "Toda la idea de crear un Estado étnico contra la voluntad de gran parte de la población implica uso de la fuerza. ¡No hay otra manera de hacerlo!", opina. El historiador se pregunta cómo es posible que la comunidad internacional y la potencia colonial en la zona, Reino Unido, se laven ahora las manos ante una situación explosiva que a su juicio contribuyeron a crear.
"¡Hannah Arendt tenía razón! Ella advirtió exactamente qué iba a pasar: es imposible que este Estado viva en paz. Y los judíos de todo el mundo pagamos las consecuencias", concluye Rabkin. La consecuencias, aclara, es el aumento de ataques e intimidación contra los judíos en todo el mundo y la minimización del Holocausto .
"Hay una gran confusión entre los términos israelí, judío y sionista. El propio Estado de Israel la fomenta, pero es muy peligrosa", lamenta. Y concluye: "El antisemitismo tradicional sigue existiendo, pero ya no es la mayor causa de acoso a los judíos. Ahora, el principal riesgo de sufrir una agresión son represalias por la política de Israel" .
La confusión causa estragos: si Rabkin estuviera hoy en Madrid y decidiera ir a la manifestación contra la guerra, muy probablemente avistaría más de una pancarta equiparando el símbolo nazi con la estrella de David. O haciendo lamentables juegos de palabras con el Holocausto.
http://www.publico.es/internacional/189928/rebelion/judia/ataque/israel
Pere Rusiñol
El historiador Ilan Pappé sostiene que hay que calificar de "genocidio" la campaña militar de Israel en Gaza. Su colega Yakov Rabkin se muestra escandalizado por la "masacre". La periodista Naomi Klein afirma que toda la economía israelí depende en realidad de su músculo bélico. Y la activista Diana Ralph advierte que los "crímenes de guerra" no pueden quedar impunes.
Si está pensando que la Liga Antidifamación debería intervenir inmediatamente para frenar este tipo de declaraciones y cortar así la extensión del antisemitismo, aguarde un segundo: todos ellos son judíos. La invasión israelí de Gaza ha desencadenado un alud de actos y proclamas de ciudadanos de tradición judía contrarios a la política de Israel . En ocasiones, la rebelión apunta a la esencia misma de este país como "Estado judío". Y casi siempre se dirige contra la pretensión de Israel de representarles y de hablar en su nombre.
" Israel actúa en nombre de todos los judíos del mundo, pero muchísimos consideramos un error tremendo su política: por la violencia que genera y porque nos perjudica gravemente", explica, en conversación telefónica desde Montreal, Yakov Rabkin, catedrático de Historia de la Universidad de Montreal y autor de La amenaza interior . Historia de la oposición judía al sionismo , publicada en España por Hiru.
La creación del Estado, en 1948, supuso un auténtico cisma en el mundo judío, nunca resuelto. Pese a que el país tiene desde entonces las puertas abiertas para todos los judíos del mundo, la mayoría ha declinado establecerse en Israel, que alberga a menos de un 40% del total, aunque suele hablar en nombre de todos ellos.
Portavoces cuestionados
"Muchos de los autoproclamados portavoces de la comunidad judía en el mundo son en realidad portavoces del Estado de Israel pero, en los países democráticos, las comunidades culturales o religiosas no necesitamos portavoces", añade Rabkin. Y agrega: "Los demás somos gente corriente y no nos organizamos tanto ni tenemos tanto dinero, pero somos la mayoría".
"El problema es que una minoría de extrema derecha ha logrado imponer su agenda mientras los judíos no militantes están en los márgenes.
¿Una exageración? Nadie lo sabe. Los portavoces de las organizaciones judías son mayoritariamente proisraelíes. Pero ello no significa que los ciudadanos de tradición judía compartan sus postulados.
Las elecciones de EEUU, que cuentan con radiografías demoscómicas muy precisas, demuestran más bien que existe un divorcio notable. En los últimos años, las principales organizaciones judías han apoyado de forma entusiasta a los republicanos George W. Bush y John McCain. Pero los judíos han votado masivamente demócrata : siempre por encima del 70%, entre 20 y 30 puntos más que la media del pueblo estadounidense. En la pasada campaña, McCain incluso se rodeó permanentemente del senador Joe Liberman, judío proisraelí. Pero el 77% del voto judío fue para Barack Obama.
"Creo que hay una mayoría silenciosa de judíos en el mundo que apoya la aplicación de los derechos humanos para toda la gente", recalca CecilieSurasky, portavoz de Voz Judía para la Paz , organización con sede en California. "El problema es que una minoría de extrema derecha ha logrado imponer su agenda mientras los judíos no militantes están en los márgenes. Sucesos como los de estos días en Gaza convencen a los judíos que hasta ahora han estado callados de que deben levantarse y decir basta" , añade.
"¡No en nuestro nombre!"
Su organización cuenta ya con 43.000 afiliados y la tendencia es al alza. La invasión ha activado iniciativas pacifistas similares en todos los lugares donde hay una comunidad judía importante: en Francia, Otra Voz Judía ha programado una catarata de actividades, incluyendo conciertos de rap palestino y obras de teatro. Hay entidades parecidas en muchos países de Europa, aunque no en España, donde la comunidad judía es reducida.
En Canadá, Voces Judías Independientes y otros grupos han promovido acciones como la ocupación del consulado israelí al grito de "¡No en nuestro nombre!". Y más de 340 profesionales judíos han firmado un manifiesto que pretenden publicar como "carta abierta a los soldados israelíes" en periódicos de este país contra la campaña militar en curso y los "crímenes de guerra" y las "atrocidades".
"Un Estado judío es intrínsecamente racista y no puede ser democrático porque por definición discrimina a todos los que no son judíos"
"Esta actividad criminal no hace nada para mejorar el bienestar y la salud de los judíos. Al contrario: desde Sderot hasta Sidney, pasando por Ashkelon y Amsterdam, todos nos beneficiaremos de que haya justicia para los palestinos", recalca este llamamiento a la insumisión impulsado, entre otros, por Judíos Americanos por una Paz Justa .
Que los judíos hostiles o indiferentes a la política de Israel son muchos más de los que el activismo de las organizaciones sionistas puede hacer pensar lo demuestra un estudio reciente publicado en EEUU por Steven M. Cohen y Ari Y. Kelman: Más allá del distanciamiento . Los judíos americanos jóvenes y su alienación de Israel. La investigación, que explota los datos de la Encuesta Nacional de Judíos Americanos de 2007, muestra el choque que provoca Israel en el mundo de tradición judía y subraya de manera rotunda que la desafección entre los más jóvenes es muy acentuada: entre los menores de 35 años, menos del 20% dice estar "siempre orgulloso de Israel" .
El fenómeno va mucho más allá de rechazar las acciones militaristas o campañas como la invasión de Gaza y se refieren a los cimientos mismos del Estado de Israel. Son judíos, pero no sienten que Israel o el sionismo tenga nada que ver con ellos: por ejemplo, entre esta franja de menores de 35 años apenas el 50% se siente "confortable con la idea de un Estado judío" . Y el dato más extremo: sólo el 50% dice que "la destrucción de Israel sería una tragedia personal", porcentaje que llega hasta el 80% en la franja de mayores de 65 años encuestados.
"Un Estado judío es intrínsecamente racista y no puede ser democrático porque por definición discrimina a todos los que no son judíos", opina desde Canadá Diana Ralph, coordinadora de Voces Independientes Judías . "El sionismo es desde su inicio un proyecto imperalista y racista condenado al fracaso si no fuera por el apoyo masivo de EEUU y sus aliados", remacha.
Las disidencias, que existen desde siempre en la tradición judía y que ahora se han acentuado, empiezan a dar signos de anidar también directamente en Israel. El apoyo a la contundencia bélica "como derecho a la autodefensa" sigue siendo muy alto en este país, pero las grietas existen, como demuestra el importante movimiento de objetores de conciencia.
Uno de sus miembros destacados es Jonathan Ben-Artzi, sobrino del halcón Benjamin Netanyahu, que ha hecho un llamamiento al Gobierno de EEUU: "Hablo como un israelí que apela a los estadounidenses para decirles que no tienen que apoyar ciegamente a Israel . Las acciones de Israel no son todas santas (...) A veces es necesario que se dirijan con firmeza a Israel y nos digan, le digan a nuestro Gobierno, que ponga fin a sus acciones."
El todavía embrionario cisma interior israelí ha dado un salto notable en el campo intelectual en muy poco tiempo con la publicación de obras revolucionarias por parte de los "nuevos historiadores", que han puesto en cuestión desde dentro los grandes dogmas de Israel, aunque suponen una corriente netamente minoritaria.
Quizá el caso más notorios es el de Ilan Pappé (Haifa, 1954), que ha sacudido Israel con la publicación de La limpieza étnica de Palestina (Crítica). El libro sostiene que la limpieza étnica ha sido deliberada y organizada desde el principio del Estado con el fin de asegurar una mayoría judía en Israel.
Las principales autoridades del mundo intelectual israelí, con Benny Morris al frente, se han volcado en rechazar el trabajo y en cuestionar su rigor. Pappé vive ahora en Reino Unido e incluso se ha sumado a las campañas de boicot académico contra las universidades israelíes, incluida la suya de siempre: la de Haifa.
En estos días de furia, el blog de Pappé echa humo. "Parece que incluso los crímenes más horrendos, como el genocidio en Gaza, son tratados [por la comunidad internacional] como acontecimientos discretos, sin conexión con nada del pasado y sin asociación con ninguna ideología" , escribía en un post del 3 de enero.
A juicio de Pappé, es crucial que la opinión pública comprenda la naturaleza de la "ideología sionista" como "la mejor manera de explicar las operaciones genocidas como la que vive ahora Gaza" y al mismo tiempo avanzar en acciones que prevengan "cosas incluso peores" en el futuro.
"Hay una gran confusión entre los términos israelí, judío y sionista. El propio Estado de Israel la fomenta, pero es muy peligrosa"
Shlomo Sand (Linz, Austria, 1946), historiador de la Universidad de Tel Aviv, acaba de publicar otro libro rompedor, aún no traducido al español, Cómo y cuándo se inventó el pueblo judío , en el que hace añicos los mitos fundacionales. La academia oficial también ha salido en tromba a criticarlo, pero su extraordinario éxito de ventas en el país -más de 20 semanas consecutivas en la lista de más vendidos- muestra hasta qué punto las cosas están cambiando incluso en Israel.
El fenómeno ha sacudido la política tradicional en episodios aislados, pero de gran impacto simbólico. Abraham Burg, ex presidente del Parlamento de Israel, de la Agencia Judía y de la Organización Sionista Mundial, ha abjurado de manera estruendosa del sionismo y trata de agitar a la sociedad israelí para que empuje hacia un cambio de rumbo radical. De lo contrario, advierte, Israel no tiene ningún futuro.
La crítica de Burg va a la raíz del sionismo mismo: ha llegado a decir que la presión que observa en Israel contra los árabes tiene paralelismos con la que sufrieron los judíos en los regímenes nacional-socialistas antes de la Segunda Guerra Mundial. Su tesis es que Israel, en su actual formato que privilegia a los judíos, sólo puede sostenerse a través de la violencia y augura que esta será cada vez más brutal.
Responsables
El catedrático Yakov Rabkin le secunda desde Canadá: "Toda la idea de crear un Estado étnico contra la voluntad de gran parte de la población implica uso de la fuerza. ¡No hay otra manera de hacerlo!", opina. El historiador se pregunta cómo es posible que la comunidad internacional y la potencia colonial en la zona, Reino Unido, se laven ahora las manos ante una situación explosiva que a su juicio contribuyeron a crear.
"¡Hannah Arendt tenía razón! Ella advirtió exactamente qué iba a pasar: es imposible que este Estado viva en paz. Y los judíos de todo el mundo pagamos las consecuencias", concluye Rabkin. La consecuencias, aclara, es el aumento de ataques e intimidación contra los judíos en todo el mundo y la minimización del Holocausto .
"Hay una gran confusión entre los términos israelí, judío y sionista. El propio Estado de Israel la fomenta, pero es muy peligrosa", lamenta. Y concluye: "El antisemitismo tradicional sigue existiendo, pero ya no es la mayor causa de acoso a los judíos. Ahora, el principal riesgo de sufrir una agresión son represalias por la política de Israel" .
La confusión causa estragos: si Rabkin estuviera hoy en Madrid y decidiera ir a la manifestación contra la guerra, muy probablemente avistaría más de una pancarta equiparando el símbolo nazi con la estrella de David. O haciendo lamentables juegos de palabras con el Holocausto.
http://www.publico.es/internacional/189928/rebelion/judia/ataque/israel
BOICOTEE A ISRAEL
BOICOTEE A ISRAEL
Naomi Klein - The Nation
Ha llegado el momento. Hace mucho que llegó. La mejor estrategia para poner fin a la cada vez más sangrienta ocupación es convertir a Israel en objetivo del tipo de movimiento mundial que puso fin al régimen de apartheid en Sudáfrica.
En julio del 2005 una gran coalición de grupos palestinos diseñó planes para hacer justamente eso. Hicieron un llamamiento a "la gente de conciencia de todo el mundo para imponer amplios boicots y adoptar contra Israel iniciativas de desinversión similares a las adoptadas contra Sudáfrica en la época del apartheid". Había nacido la campaña Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS).
Cada día que Israel aplasta a Gaza más conversos se adhieren a la causa del BDS y las pláticas de alto el fuego no hacen que disminuya el ritmo de ese movimiento.
La campaña de boicot a Israel está comenzando a recibir apoyos incluso entre los judíos de Israel. En pleno ataque a Gaza unos 500 israelíes, decenas de ellos conocidos artistas y académicos, enviaron una carta a los embajadores extranjeros destacados en Israel. En ella hacían un llamamiento para "la inmediata adopción de medidas restrictivas y sanciones" y dibujaban un claro paralelismo con la lucha antiapartheid. "El boicot contra Sudáfrica fue eficaz, pero a Israel se la trata con guantes de seda... Este respaldo internacional debe cesar".
Sin embargo, incluso ante estos inequívocos llamamientos muchos de nosotros no podemos ir allí. Las razones son complejas, emocionales y comprensibles. Y simplemente no son lo suficientemente buenas. Las sanciones económicas son las herramientas más eficaces de que dispone el arsenal de la no violencia. Renunciar a ellas raya en la complicidad activa. A continuación exponemos las cuatro principales objeciones que se hacen a la estrategia del BDS, acompañadas de sus correspondientes refutaciones.
1. Las medidas punitivas no servirán para persuadir a los israelíes sino para acrecentar su hostilidad.
El mundo ha intentado lo que solía llamarse "compromiso constructivo" y ha fracasado estrepitosamente. Desde 2006 Israel ha ido aumentando constantemente su nivel de criminalidad: ampliando asentamientos, iniciando una atroz guerra contra el Líbano e imponiendo un castigo colectivo a Gaza a través del brutal bloqueo. A pesar de esa escalada Israel no ha sufrido ningún castigo, sino todo lo contrario. Las armas y los 3.000 millones de dólares anuales de ayuda que los USA envían a Israel son solo el principio. A lo largo de este período clave Israel se ha beneficiado de una notable mejora en sus actividades diplomáticas, culturales y comerciales con gran número de aliados. Por ejemplo, en 2007 Israel se convirtió en el primer país no latinoamericano en firmar un acuerdo de libre comercio con Mercosur. En los nueve primeros meses del 2008 las exportaciones israelíes a Canadá aumentaron el 45%. Un nuevo acuerdo comercial con la Unión Europea duplicará las exportaciones israelíes de alimentos procesados. Y el 8 de diciembre los ministros europeos "mejoraron" el Acuerdo de Asociación UE-Israel, una recompensa por la que Israel suspiraba desde hace mucho tiempo.
Este es el contexto en el que los dirigentes israelíes comenzaron su última guerra confiando en que no les iba a suponer costos significativos. Es notable que tras más de siete días de guerra el índice de referencia de la Bolsa de Valores de Tel Aviv haya subido un 10.7%. Cuando no funcionan las zanahorias es preciso recurrir a los palos.
2. Israel no es Sudáfrica.
Por supuesto que no lo es. La relevancia del modelo sudafricano es que demuestra que las tácticas del BDS pueden ser eficaces cuando medidas más suaves (protestas, peticiones, cabildeos) han fracasado. Y en los territorios palestinos ocupados se detectan inequívocos y profundamente angustiosos ecos del "apartheid" de Sudáfrica: documentos de identidad y permisos de viaje de colores distintos, viviendas arrasadas y expulsiones forzosas, carreteras para uso exclusivo de los colonos judíos. Ronnie Kasrils, un destacado político de Sudáfrica, dijo que la arquitectura de segregación que observó en Cisjordania y Gaza es "infinitamente peor que el apartheid". Eso fue en el 2007, antes de que Israel comenzara su guerra total contra la prisión a cielo abierto que es Gaza.
3. ¿Por qué elegir a Israel como único objetivo de la campaña BDS, cuando los Estados Unidos, Gran Bretaña y otros países occidentales hacen lo mismo en Irak y Afganistán?
El boicot no es un dogma sino una táctica. La razón por la que la estrategia del BDS deba ser intentada contra Israel es de tipo práctico: en un país tan pequeño y dependiente del comercio podría dar resultados.
4. Los boicots cortan los canales de comunicación; lo que necesitamos es más diálogo, no menos.
Voy a responder a esta objeción con una historia personal. Durante ocho años mis libros han sido publicados en Israel por una casa comercial llamada Babel. Pero cuando publiqué The Shock Doctrine quise respetar el boicot. Con el asesoramiento de activistas de BDS, entre ellos el maravilloso escritor John Berger, me puse en contacto con una pequeña editorial llamada Andalus. Andalus es una editorial militante profundamente involucrada en el movimiento de lucha contra la ocupación israelí y la única editorial israelí dedicada exclusivamente a la traducción al hebreo de libros árabes. Redactamos un contrato para garantizar que todos los ingresos procedentes de la venta del libro sean destinados al trabajo de Andalus, sin reservarme nada para mí. En otras palabras, estoy boicoteando la economía israelí pero no a los israelíes.
Sacar adelante nuestro modesto plan de publicación requirió docenas de llamadas telefónicas, correos electrónicos y mensajes instantáneos entre Tel Aviv, Ramallah, París, Toronto y la ciudad de Gaza. Lo que quiero decir es lo siguiente: desde el momento en que se empieza a aplicar una estrategia de boicot el diálogo aumenta dramáticamente. Y ¿por qué no debería hacerlo? Para construir un movimiento se requiere un flujo de comunicación incesante, como recordarán muchos activistas de la lucha antiapartheid. El argumento de que apoyar los boicots significará romper los lazos entre unos y otros es particularmente engañoso habida cuenta de la variedad de tecnologías de la información que tenemos al alcance de las manos a precio módico. Estamos inundados de formas para transmitir nuestros argumentos a través de las fronteras nacionales. No hay boicot que nos pueda detener.
Justamente ahora muchos orgullosos sionistas se están preparando para obtener beneficios récord. ¿Acaso no es cierto que muchos de esos juguetes de alta tecnología proceden de parques de investigación israelíes, líderes del mundo en infotecnología? Sí, es cierto, pero no todos ellos van a salir beneficiados. Varios días después de iniciado el asalto israelí contra Gaza, Richard Ramsey, director gerente de una empresa británica de telecomunicaciones especializada en servicios de voz via Internet, envió un correo electrónico a la empresa de tecnología israelí MobileMax: "Como consecuencia de la acción emprendida por el gobierno israelí en los últimos días ya no estamos en condiciones de considerar seguir haciendo negocios con usted o con ninguna otra empresa israelí".
Ramsey dice que su decisión no fue política. Simplemente, no quieren perder clientes. "No podemos permitirnos el lujo de perder a uno solo de nuestros clientes", explica, "de modo que se trata de una decisión comercial puramente defensiva".
Fue este tipo de frío cálculo empresarial lo que llevó a muchas empresas a retirarse de Sudáfrica hace dos décadas. Y es precisamente el tipo de cálculo sobre el que se asienta nuestra esperanza más realista de lograr la justicia negada durante tanto tiempo a Palestina.
Fuente: http://www.alternet.org/story/118332/
Naomi Klein - The Nation
Ha llegado el momento. Hace mucho que llegó. La mejor estrategia para poner fin a la cada vez más sangrienta ocupación es convertir a Israel en objetivo del tipo de movimiento mundial que puso fin al régimen de apartheid en Sudáfrica.
En julio del 2005 una gran coalición de grupos palestinos diseñó planes para hacer justamente eso. Hicieron un llamamiento a "la gente de conciencia de todo el mundo para imponer amplios boicots y adoptar contra Israel iniciativas de desinversión similares a las adoptadas contra Sudáfrica en la época del apartheid". Había nacido la campaña Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS).
Cada día que Israel aplasta a Gaza más conversos se adhieren a la causa del BDS y las pláticas de alto el fuego no hacen que disminuya el ritmo de ese movimiento.
La campaña de boicot a Israel está comenzando a recibir apoyos incluso entre los judíos de Israel. En pleno ataque a Gaza unos 500 israelíes, decenas de ellos conocidos artistas y académicos, enviaron una carta a los embajadores extranjeros destacados en Israel. En ella hacían un llamamiento para "la inmediata adopción de medidas restrictivas y sanciones" y dibujaban un claro paralelismo con la lucha antiapartheid. "El boicot contra Sudáfrica fue eficaz, pero a Israel se la trata con guantes de seda... Este respaldo internacional debe cesar".
Sin embargo, incluso ante estos inequívocos llamamientos muchos de nosotros no podemos ir allí. Las razones son complejas, emocionales y comprensibles. Y simplemente no son lo suficientemente buenas. Las sanciones económicas son las herramientas más eficaces de que dispone el arsenal de la no violencia. Renunciar a ellas raya en la complicidad activa. A continuación exponemos las cuatro principales objeciones que se hacen a la estrategia del BDS, acompañadas de sus correspondientes refutaciones.
1. Las medidas punitivas no servirán para persuadir a los israelíes sino para acrecentar su hostilidad.
El mundo ha intentado lo que solía llamarse "compromiso constructivo" y ha fracasado estrepitosamente. Desde 2006 Israel ha ido aumentando constantemente su nivel de criminalidad: ampliando asentamientos, iniciando una atroz guerra contra el Líbano e imponiendo un castigo colectivo a Gaza a través del brutal bloqueo. A pesar de esa escalada Israel no ha sufrido ningún castigo, sino todo lo contrario. Las armas y los 3.000 millones de dólares anuales de ayuda que los USA envían a Israel son solo el principio. A lo largo de este período clave Israel se ha beneficiado de una notable mejora en sus actividades diplomáticas, culturales y comerciales con gran número de aliados. Por ejemplo, en 2007 Israel se convirtió en el primer país no latinoamericano en firmar un acuerdo de libre comercio con Mercosur. En los nueve primeros meses del 2008 las exportaciones israelíes a Canadá aumentaron el 45%. Un nuevo acuerdo comercial con la Unión Europea duplicará las exportaciones israelíes de alimentos procesados. Y el 8 de diciembre los ministros europeos "mejoraron" el Acuerdo de Asociación UE-Israel, una recompensa por la que Israel suspiraba desde hace mucho tiempo.
Este es el contexto en el que los dirigentes israelíes comenzaron su última guerra confiando en que no les iba a suponer costos significativos. Es notable que tras más de siete días de guerra el índice de referencia de la Bolsa de Valores de Tel Aviv haya subido un 10.7%. Cuando no funcionan las zanahorias es preciso recurrir a los palos.
2. Israel no es Sudáfrica.
Por supuesto que no lo es. La relevancia del modelo sudafricano es que demuestra que las tácticas del BDS pueden ser eficaces cuando medidas más suaves (protestas, peticiones, cabildeos) han fracasado. Y en los territorios palestinos ocupados se detectan inequívocos y profundamente angustiosos ecos del "apartheid" de Sudáfrica: documentos de identidad y permisos de viaje de colores distintos, viviendas arrasadas y expulsiones forzosas, carreteras para uso exclusivo de los colonos judíos. Ronnie Kasrils, un destacado político de Sudáfrica, dijo que la arquitectura de segregación que observó en Cisjordania y Gaza es "infinitamente peor que el apartheid". Eso fue en el 2007, antes de que Israel comenzara su guerra total contra la prisión a cielo abierto que es Gaza.
3. ¿Por qué elegir a Israel como único objetivo de la campaña BDS, cuando los Estados Unidos, Gran Bretaña y otros países occidentales hacen lo mismo en Irak y Afganistán?
El boicot no es un dogma sino una táctica. La razón por la que la estrategia del BDS deba ser intentada contra Israel es de tipo práctico: en un país tan pequeño y dependiente del comercio podría dar resultados.
4. Los boicots cortan los canales de comunicación; lo que necesitamos es más diálogo, no menos.
Voy a responder a esta objeción con una historia personal. Durante ocho años mis libros han sido publicados en Israel por una casa comercial llamada Babel. Pero cuando publiqué The Shock Doctrine quise respetar el boicot. Con el asesoramiento de activistas de BDS, entre ellos el maravilloso escritor John Berger, me puse en contacto con una pequeña editorial llamada Andalus. Andalus es una editorial militante profundamente involucrada en el movimiento de lucha contra la ocupación israelí y la única editorial israelí dedicada exclusivamente a la traducción al hebreo de libros árabes. Redactamos un contrato para garantizar que todos los ingresos procedentes de la venta del libro sean destinados al trabajo de Andalus, sin reservarme nada para mí. En otras palabras, estoy boicoteando la economía israelí pero no a los israelíes.
Sacar adelante nuestro modesto plan de publicación requirió docenas de llamadas telefónicas, correos electrónicos y mensajes instantáneos entre Tel Aviv, Ramallah, París, Toronto y la ciudad de Gaza. Lo que quiero decir es lo siguiente: desde el momento en que se empieza a aplicar una estrategia de boicot el diálogo aumenta dramáticamente. Y ¿por qué no debería hacerlo? Para construir un movimiento se requiere un flujo de comunicación incesante, como recordarán muchos activistas de la lucha antiapartheid. El argumento de que apoyar los boicots significará romper los lazos entre unos y otros es particularmente engañoso habida cuenta de la variedad de tecnologías de la información que tenemos al alcance de las manos a precio módico. Estamos inundados de formas para transmitir nuestros argumentos a través de las fronteras nacionales. No hay boicot que nos pueda detener.
Justamente ahora muchos orgullosos sionistas se están preparando para obtener beneficios récord. ¿Acaso no es cierto que muchos de esos juguetes de alta tecnología proceden de parques de investigación israelíes, líderes del mundo en infotecnología? Sí, es cierto, pero no todos ellos van a salir beneficiados. Varios días después de iniciado el asalto israelí contra Gaza, Richard Ramsey, director gerente de una empresa británica de telecomunicaciones especializada en servicios de voz via Internet, envió un correo electrónico a la empresa de tecnología israelí MobileMax: "Como consecuencia de la acción emprendida por el gobierno israelí en los últimos días ya no estamos en condiciones de considerar seguir haciendo negocios con usted o con ninguna otra empresa israelí".
Ramsey dice que su decisión no fue política. Simplemente, no quieren perder clientes. "No podemos permitirnos el lujo de perder a uno solo de nuestros clientes", explica, "de modo que se trata de una decisión comercial puramente defensiva".
Fue este tipo de frío cálculo empresarial lo que llevó a muchas empresas a retirarse de Sudáfrica hace dos décadas. Y es precisamente el tipo de cálculo sobre el que se asienta nuestra esperanza más realista de lograr la justicia negada durante tanto tiempo a Palestina.
Fuente: http://www.alternet.org/story/118332/
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