20 mayo 2008

PALESTINA: EL SUFRIMIENTO COMO IDENTIDAD

TODO: Los pocos lectores israelíes, y algunos pocos lectores del exterior, sionistas, han terminado por no "aguantar" la línea severa y crítica, objetiva, del TODO, basada en hechos sin ninguna clase de sentimentalismos, sólo realidades y tomando partido por los castigados, los humillados, los perdedores. Si un kassam mata a un inocente, chico o adulto en el sur de israel, lo lamentamos. Si matan a docenas de chicos e inocentes civiles en un par de semanas, también lo lamentamos. Cuando leemos Haaretz, o vemos los canales de televisión de Israel, la primer noticia (muertos en Israel) ocupa los monitores, vienen todos loos especialistas, comentaristas y militares a proponer "la gran operación armada en Gaza" hasta no dejar piedra sobre piedra. Pero no lo hacen... Hace meses que lo vienen anunciando: la "sangre en el ojo de la derrota en la 2da. aventura del Líbano" les quita el sueño, los irrita, los desastabiliza. Pero no se atreven. A todos los interrogados sobre el futuro del conflicto no se les ocurre decir, "hay que hacer la paz". Algunos pocos extraviados ven en la paz el futuro del Medio Oriente. Prefieren la paz de los cementerios, sobre todo los que no tienen hijos en el ejército.
Algunos israelíes murmuran, cuchichean a mis espaldas. Hoy, por primera vez un lector, o ex lector, se atrevió a desafiarme. ¿Cómo lo hizo? Tocando un clarinete desafinado, sectario, estúpido. Y acusandome de actividades que jamás fueron reales. No sabe nada de mí... Tuve (tengo) el buen cuidado de mostrar un par de cartas de mi pasado. Nadie sabe qué fui, qué hice, qué no hice. Y ellos felices y contentos con sus estúpidas invenciones. Bien, no quiero robar más tiempo a los lectores. Ahhh, y agradezco a los que entran, copian y reenvían a sus amigos. Andrés Aldao





A sesenta años del nacimiento del Estado de Israel, el sionismo ha sido bien estudiado. No es el caso de la identidad palestina, construida, a pesar de otros nacionalismos árabes, sobre la base de sucesivos fracasos. El éxito de Israel contrasta con la irresolución de la "cuestión palestina", sometida a los avatares de la descolonización del siglo XX.
Por Andrés Criscaut
En términos generales, los nacionalismos israelí y palestino tienen varias similitudes: fueron ideados por elites alejadas de la zona anhelada; se formaron en un contexto colonial; cristalizaron en ausencia de una estructura estatal y vieron como potenciales ciudadanos a poblaciones diseminadas en diásporas y muy disímiles entre sí. En su gran mayoría, israelíes y palestinos fueron -y lo son- refugiados, desplazados, migrantes y/o sobrevivientes; personas que han padecido o ejercido de alguna manera la violencia o la discriminación a la largo de sus vidas.

El sionismo, una de las variantes del nacionalismo judío que homologó a las diversas judeidades en la idea de un ser israelí, es un caso bien estudiado. Pero recién ahora se está comenzando a investigar y a entender desde un punto de vista académico la otra cara de la misma moneda: ¿quiénes son, qué creen ser y cómo son vistas esas personas que se denominan "palestinos"? Este retraso se debió en primer lugar a la dificultad de Occidente por entender las múltiples identidades y superposiciones de lealtades que se presentan en casi todos los nacionalismos de los países árabes. Para los ciudadanos occidentales, con una larga tradición de sistemas estatales que fomentan y sostiene identidades (escuelas, museos, fechas patrias, etc.) es difícil entender que para un palestino su identidad es mucho más compleja, móvil y simultánea (árabe en algún contexto, musulmán o cristiano en otro, de Naplús o de Jaffa, y finalmente palestina). A su vez, hasta fines de los años '60, cuando se diluyó la idea del pan-arabismo, el concepto de un Estado-Nación en el mundo árabe también había sido visto con temor y sospecha, como una más de las imposiciones del colonialismo europeo. El auge relativamente reciente de un nuevo pan-islamismo (otra fuente poderosa de representación), mucho más radical y anti-occidental, aún se encuentra en plena evolución en el mundo árabe.

Otro factor importante es haber entendido la historia del nacionalismo palestino como un subproducto o una simple reacción -y por lo tanto, menos legítima- de una de las más poderosas y efectivas narrativas nacionales: el sionismo-israelismo. La primera ministra israelí, Golda Meir, supo decir: "no hay nada que pueda entenderse como palestinos… ellos nunca han existido".

Por ejemplo, en un kibutz del norte de Israel, adolescentes judíos de todo el mundo juegan a ver quién sabe más de "israelidad". Cuál es el nombre del nuevo ministro de Defensa, cuántos escaños tiene la Knesset, qué equipo de Tel Aviv ganó la última final de básquet, y cuántos y cuáles son los países que limitan con Israel. Alguien responde "cuatro: Líbano, Siria, Jordania y Egipto", y todos aplauden esta respuesta. Pero otros no, y menos aun los palestinos, quienes han padecido una de las mayores políticas de "no existencia" o de "obliteración" de la historia.

Lo fascinante de la narrativa palestina fue que logró afianzarse casi exclusivamente en hacer del fracaso una fuente constante de identidad, haciendo de la derrota una victoria. En ese sentido, el nacionalismo palestino no es menos real o más ficticio que cualquier otro tipo de nacionalismo, pero sí podría decirse que pudo desarrollarse "a pesar" de los otros nacionalismos de la región, especialmente del israelí y del jordano.

Política de la negación

Al igual que todos los nacionalismos que se generaron en Medio Oriente durante el siglo XX, el palestino fue un producto de la injerencia extranjera. Paradójicamente, casi todos los procesos de descolonización estuvieron basados en las ideas de independencia, libertad y autodeterminación, influidas por el proceso de modernización al que se vieron arrastrados los pueblos colonizados. Así, el Mandato británico sobre Palestina significó un arma de doble filo, ya que a la par del control y la explotación, también representó una unificación política y administrativa sin precedentes. El sistema secular y centralizado del Mandato desarticuló ciertas lealtades religiosas y sectarias tradicionales, modelando y asentando las bases para el posterior desarrollo de un pensamiento nacional moderno. Al mismo tiempo que los británicos acentuaban y perpetuaban el antiguo sistema de patronazgo, clientelismo y favoritismo entre los árabes, la administración moderna generaba nuevos actores, necesidades y marginalidades que constituían un desafío para las nuevas elites palestinas.

Como todas las sociedades de estructura tradicional de Medio Oriente, los árabes de Palestina se vieron sumergidos en el gran vendaval de cambios que produjeron las fuerzas políticas y económicas de la modernidad de principios del siglo XIX, y la consolidación del mercado mundial y del capitalismo. Los profundos procesos de politización y control administrativo articularon una suerte de islam secularizado, que también involucraba en forma muy activa a los árabes cristianos, los primeros en entrar en contacto con las nociones europeas de nacionalismo y patriotismo en las escuelas misioneras o a través de otros contactos con europeos (1). Esto comenzó bajo el Imperio Otomano y se profundizó con las administraciones de Inglaterra y Francia en la zona.

Pero al caso palestino se le sumó un factor ausente en todos los otros procesos de construcción nacional del mundo árabe: una doble amenaza. El proceso "natural" de explotación, saqueo y dominio imperial se vio acompañado por una colonización judía, altamente modernizada en los cánones europeos, que competía por el mismo espacio geográfico y por los mismos factores de producción.

El nacionalismo palestino no es una simple reacción al proceso de construcción sionista de un Estado judío, pero sin él su evolución hubiera sido sumamente diferente. Los sionistas hicieron de la política de negación de la población autóctona uno de sus lineamientos ideológicos. La consigna "un pueblo sin tierra para una tierra sin pueblo", así como una política económica que excluía la mano de obra árabe a favor de un "trabajo judío" redentor, son tan sólo algunos ejemplos.

Por otro lado, Inglaterra mantuvo durante todo su mandato sobre Palestina una evidente política de favoritismo hacia los judíos, ya que dentro de la lógica de "civilización o barbarie" que guiaba al Imperio no había dudas cuál de estas dos comunidades debía ser civilizada y cual no. Un claro ejemplo de esto fue cuando Inglaterra tomó posesión del Mandato sobre Palestina tras el desmembramiento del Imperio Otomano, luego de la Primera Guerra Mundial. Una modificación de su Estatuto incluyó la aprobación de permitir un asentamiento judío en la zona (declaración de Balfour), pero aclarando que esto no debía perjudicar a las otras poblaciones "no judías". La población autóctona era definida por la negativa, pese a que los árabes representaban casi el 90% de la población del Mandato. El historiador israelí Ilan Pappé explica así esta falsa paridad: "Si los británicos hubieran llevado a cabo elecciones democráticas para representantes y autoridades locales, como hicieron en Egipto o en Irak, el carácter árabe de Palestina jamás hubiese sido puesto en duda" (2).

Durante ese período, la idea de una identidad particular palestina era compartida por una elite muy reducida de profesionales árabes urbanos, muchos de ellos cristianos, educados en escuelas de carácter europeo y favorecidos por la prosperidad del dominio del Mandato. Pero la gran mayoría de la población palestina se encontraba en el macizo central montañoso, conocido hoy como Cisjordania, y veía su tradicional vida campesina de fellaheen cada día más complicada por la colonización judía.

Esta pauperización persistente del interior montañoso del país contrastaba con el auge de la planicie costera, cuya pujante economía se orientaba al voraz mercado europeo, y donde comenzaba a delinearse asimismo una clase social de jóvenes trabajadores árabes marginados, desclasados y desempleados, los shabab. El conflicto comenzaba a perfilarse en sus múltiples facetas: autóctonos contra foráneos, ricos contra pobres, campo y ciudad, modernidad versus tradición... árabes contra árabes.

Esta segmentación dentro de la misma sociedad palestina era fomentada por los británicos en su política de "divide y reinarás" favoreciendo y potenciando las lealtades locales de los pueblos y de los clanes en detrimento de un incipiente sentimiento nacional palestino.

Un pueblo sin líderes

Antes de la Primera Guerra Mundial existía una identidad arraigada que cementaba en términos pre-nacionales a la población con la región: una percepción de Palestina como lugar sagrado para musulmanes y cristianos, como centro de peregrinaje y de codicia para los europeos, dentro de una tradición política de patriotismo local. Esta identificación con el pueblo o la aldea nunca ha desaparecido del todo en las múltiples identidades árabes de la zona, a tal punto que muchos de los palestinos de los campos de refugiados aún siguen identificándose con los lugares de donde fueron expulsados sus padres o abuelos, pese a que jamás hayan estado allí y que muy probablemente ya ni siquiera existan.

Pero varios cambios políticos producidos en las décadas de 1920 y 1930 impondrían un fuerte viraje de adaptación y de reorganización identitarios en la región para todas las colectividades árabes. Durante la Primera Guerra Mundial, Inglaterra venció a los turcos otomanos en Medio Oriente gracias al apoyo de los rebeldes árabes, a quienes prometió como contrapartida la creación de un gran Estado árabe independiente. Sin embargo, los acuerdos con los franceses tenían prioridad. En 1920, Francia expulsaba de Damasco al rey Faisal, poniendo fin al sueño de una "Gran Siria" (Siria, Jordania, Líbano y Palestina), al que muchos de los incipientes nacionalistas palestinos adherían con fervor. Dos años después, los ingleses pusieron en práctica lo que se puede considerar la primera división de Palestina, creando un gobierno de beduinos hashemitas semi autónomo, pero funcional a los intereses de Londres, al otro lado del río Jordán.

Así, donde antes no había casi diferencias, ahora existían fronteras, pasaportes, visas, monedas y aduanas. Donde antes había una población árabe casi indiferenciada, ahora había sirios, transjordanos y judíos. Los árabes de Palestina, tanto urbanos como campesinos, se vieron por primera vez solos y ante una colonización judía que creció de 12.500 personas en 1932 a 66.000 en 1935, cuando se intensificó la huída de la Alemania nazi.

Entre 1936 y 1939 se produjo una revuelta espontánea -similar a la ocurrida en la última década con las dos Intifadas- compuesta básicamente por campesinos y marginados de los centros urbanos, conocida como la Gran Revuelta árabe de Palestina, y que tomaría por sorpresa a la pequeña elite de dirigentes palestinos (sólo un 9% participaron, y menos de un 5% digirió acciones armadas o de guerrilla) (3).

El levantamiento, si bien fue disparado por los desafíos y las inequidades ante el creciente enclave judío en el Mandato, tuvo una orientación abiertamente antibritánica, ya que la Corona era responsable directa de ese desequilibrio. Pero en su etapa final terminó siendo una verdadera guerra civil entre palestinos (4). La revuelta puso en serios aprietos a la administración del Mandato, que desplegó más tropas en la pequeña zona de Palestina que en todo el subcontiente indio.

A pesar de obtener una restricción limitada de la migración judía por parte de Londres, la revuelta resultó en un fracaso total desde el punto de vista palestino: la represión británica, una de las más brutales de todas sus colonias, dejó un saldo de 5.000 muertos (10% de los varones adultos), entre 15.000 y 20.000 heridos y la casi total desaparición y destierro de los líderes urbanos y dirigentes campesinos. A su vez, ratificó para los británicos la imposibilidad de ejercer el mandato por mucho tiempo más bajo esas condiciones, mientras que para los judíos constituyó la certeza de que no habría posibilidad alguna de evitar el conflicto con los árabes. Este fue el primer paso para la militarización de la sociedad judía, que tras la revuelta mantendría a más de 15.000 personas entrenadas en la disciplina militar y con experiencia en la logística del combate.

Durante la revuelta, los líderes campesinos palestinos obligaron a usar en las "zonas liberadas" la kafiya (el pañuelo negro y blanco que diferenciaba a los campesinos de las montañas de la elite ciudadana, que usaba el fez o sombrero redondo otomano), posteriormente utilizado como símbolo por excelencia de la identidad palestina. Como explican los historiadores Baruch Kimmerling y Joel Migdal: "En el momento en que la política británica estaba tomando decisiones cruciales para el futuro de Palestina, los palestinos se encontraron a sí mismos sin los grupos que habían definido hasta entonces su sociedad, que habían modelado el movimiento nacional, o que habían sido los portavoces de sus asuntos locales e internacionales. La dirigencia había comenzado un exilio que duraría hasta hoy" (5).

Otra de las características que perdurarían por mucho tiempo fue que, a partir de ese momento, los británicos dejaron de negociar directamente con los palestinos y comenzaron a tratar el conflicto local a través de los gobiernos árabes de los países vecinos. La representación palestina se encontró entonces ante un vacío de líderes, que fue llenado con árabes no palestinos. Esto sería una constante en varias etapas de la historia palestina, en las cuales las elites dejaron en manos "extranjeras" varios elementos cruciales de su destino. Como ejemplo, la "opción jordana" (una posible solución con Israel a través de la mediación de Amman), recién finalizó en 1988, cuando Jordania dejó de reclamar la soberanía sobre Cisjordania.

De derrota en derrota

Cuando Naciones Unidas, inaugurando una línea política de resolución de conflictos a través de la división -India-Pakistán, Corea, Vietnam, etc.- decidió la creación de dos Estados, uno judío y otro árabe, en el territorio de la Palestina británica, la suerte ya estaba quizás echada. El historiador israelí Benny Morris denominó al período que va de 1937 y 1948 "la neutralización política y militar de los árabes de palestina" (6). En 1947, cuando llegó el momento de luchar para llenar el espacio de poder dejado por los ingleses, los palestinos ya eran un pueblo derrotado, con una marcada desventaja frente a la estructura casi estatal y muy bien organizada de los judíos.

Ese año, gran parte de los 1,3 millones de árabes de Palestina se convirtieron en refugiados y/o se vieron afectados por la primera guerra árabe-israelí.

En 1948, siguiendo un arreglo tácito entre el rey de Jordania y el gobierno judío, las tropas jordanas invadieron la margen occidental del río Jordán, conocida como Cisjordania, y núcleo central de lo que debería haber sido el Estado de los árabes de Palestina. Por su parte Egipto se apoderó de la franja de Gaza. Para los israelíes, 1948 fue el año en que los judíos ganaron la "Guerra de la Independencia" y crearon el Estado de Israel. Para los palestinos, fue el año de la Nakba (el desastre), el año que perdieron Palestina y su sociedad fue devastada.

Entre 1948 y 1964, cuando se creó la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), muchos llegaron incluso a creer que los palestinos habían desaparecido del mapa político como actores independientes, e incluso quizás como pueblo. Sin embargo, la derrota del '48 inauguraría una nueva cultura del refugiado y de la dispersión conocida como Ghurba, la fantasía de un Paraíso Perdido, de una vida pueblerina apacible volatilizada; la de ser simples víctimas de una conspiración internacional. Esto sería un nuevo factor que redefiniría a los múltiples fragmentos de la comunidad palestina: los refugiados en los campos de Naciones Unidas; los que fueron "jordanizados"; los que permanecieron en Cisjordania, o los que se transformaron en palestinos-israelíes.

Esta traumática y prolongada experiencia los identificaría con la visión común de una realidad de sufrimiento en el exilio y de un destino de redención y justicia puesto en el retorno al Paraíso Perdido. Como aclara el historiador Rashid Khalidi: "lo que ahora los palestinos comparten es algo mucho mayor de lo que los separaba: todos han sido desposeídos, ninguno es dueño de su destino, todos están a merced de autoridades hostiles, distantes y frías. Si hasta 1948 la población árabe de Palestina no había estado segura de su identidad, ahora la experiencia de la derrota, de la privación y del exilio garantizó que ellos supieran muy pronto lo que significa su identidad como palestinos" (7). Así quedó inaugurada una nueva narrativa histórica que haría de toda derrota o error un triunfo y, en cierta medida, absolvería a los palestinos y a sus dirigentes de cualquier tipo de responsabilidad sobre su propio destino. La imagen recurrente de esta nueva etapa es la del sumud; el que resiste.

A partir de ese momento las colectividades palestinas dispersas y fragmentadas se vieron ante el desafío de forjar estructuras institucionales representativas, pero siempre sometidas a poderosas fuerzas centrífugas o de "despalestinización". Las dos primeras son las que afectaron al casi 80% de la población palestina que permaneció, de alguna u otra manera, dentro de los límites de la Palestina del Mandato.

Los palestinos israelíes fueron sometidos a un férreo sistema de "judaización", de control y de cooptación. Con una evolución marginal dentro de la sociedad israelí, en cierta medida lograron articular, a través del Partido Comunista Israelí, la idea de ser parte de la causa palestina, pero siempre dentro de su intento por alcanzar todos sus derechos dentro de la sociedad israelí (8).

Por su parte, Amann pondría en práctica durante sus casi 20 años de control en Cisjordania un fuerte aparato para evitar el nacionalismo palestino y "jordanizar" a los palestinos, que forman casi el 75% de la población total del reino hashemita.

Pero el gran reservorio identitario será preservado en las particulares características de la sociedad de los campos de refugiados. Una nueva generación de palestinos será formada a través del patronazgo de Naciones Unidas, en donde un sistema educativo que en 1980 cubría a casi el 95% de los niños y empleaba en su gran mayoría a palestinos, generará una nueva clase dirigente altamente politizada, dinámica y con una gran noción del poder de la educación y los medios como factores de concientización. Al universo simbólico palestino de desarraigo, resentimiento y desesperanza, se agregarán la imagen del fedayin, el guerrero mártir, así como la posterior representación del shahid o niño de las piedras de la primera Intifada. A su vez se irá formando en la diáspora palestina en los países árabes una clase dirigente de profesionales que logrará, con el tiempo, canalizar políticamente a las sociedades de refugiados.

La construcción de la unidad

Cuando en 1968 el grupo Al-Fatah de Arafat, una de las tantas organizaciones guerrilleras que luchaban por la causa palestina, toma la dirección de la Organización de Liberación Palestina (creada por la Liga Árabe y por el presidente egipcio Nasser como una fachada para enfrentar indirectamente a Israel y también testear el compromiso del "britanizado" rey de Jordania con la causa del panarabismo), comenzará la institucionalización definitiva de la identidad palestina.

Varios fueron los factores que hicieron de Al-Fatah-OLP el único representante de los Palestinos. El primero, la presentación de una plataforma política lo suficientemente amplia y difusa como para aglutinar al amplio abanico de actores y estamentos de las comunidades palestinas: desde ricos comerciantes en Jordania hasta guerrilleros maoístas en el Líbano, pasando por paupérrimos refugiados en Gaza, estudiantes universitarios en El Cairo o campesinos en Cisjordania. El segundo, ser la primera organización en tener como prioridad única y particular la liberación de Palestina y el retorno de los refugiados, idea a contracorriente de la gran unidad árabe del momento.

Pero, paradójicamente, el gran catalizador y homogenizador de la identidad palestina sería la victoria israelí de 1967 en la "Guerra de los Seis Días"; la humillación y la evidente ineficiencia de los gobiernos árabes. Tras la invasión de Gaza y Cisjordania (llamada por los palestinos la Naksa, La tragedia), los israelíes pondrían nuevamente a la gran mayoría de la sociedad palestina bajo una misma unidad administrativa, tras dos décadas de separación. Un año después de la derrota del '67, la OLP, con la ayuda del ejército jordano, logró derrotar a los israelíes en un enfrentamiento en un campo de refugiados: en la "batalla de Karama" la OLP logró el reconocimiento y la adhesión de casi todas las colectividades palestinas.

La historia palestina seguiría su curso con importantes fluctuaciones (acuerdos de paz; reconocimiento de Israel; declaración de independencia; aceptación de un Estado sólo en Gaza y Cisjordania; creación de Estados dentro de Estados en Jordania y Líbano; apoyo a Saddam Hussein; Intifadas; surgimiento del islam político, etc.) pero ya no habría dudas de qué es ni quiénes son los palestinos.

Pero hablar de "catástrofes" y "tragedias" -sin duda las hubo para los palestinos- es también entender la historia como un desastre natural que simplemente acontece, libre de cualquier tipo de responsabilidad y dimensión humana. Los palestinos existen, pero lo que aún no queda tan claramente definido, más allá de su narrativa "quijotesca" o su panteón de heroicas derrotas, es la "dimensión" que tendrá su identidad. Les queda el desafío de demostrar que, así como han dado un claro ejemplo de la posibilidad de estructurar una identidad no "a pesar" sino "gracias a" los intentos de evitar y silenciar el surgimiento nacional, también son capaces de mostrar cómo y qué implica construir un nuevo país en el mapa del siglo XXI.

Notas:

1 Dos de los diarios más importantes que fomentaron el nacionalismo palestinos, Filistin y al-Karmil, fueron fundados, dirigidos y escritos mayoritariamente por árabes palestinos cristianos.
2 Ilan Pappé, A History of Modern Palestine, Cambridge Univesity Press, Londres, 2004.
3 Bayan Nuweihid al-Hout, "The Palestinian Elite during the Mandate Period", Journal of Palestine Studies, nº 9, Berkeley, 1979.
4 Baruch Kimmerling y Joel Migdal, Palestinians: The Making of a People, New York Free Press, Nueva York, 1993.
5 Ibid.
6 Benny Morris, The Birth of the Palestinian Refugee Problem 1947-1949, Cambridge University Press, Londres,1987.
7 Rashid Khalidi, Palestinian Identity, The Constructions of Modern National Consciousness, Columbia University Press, Nueva York, 1997.
8 Joseph Algazy, "El traumatismo persistente de los árabes-israelíes", Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, Buenos Aires, octubre de 2005.
La fuente: El autor es un periodista especializado en política internacional. Colaborador en Israel y Palestina de Amnesty International, Rabbis for Human Rights y Machsom Watch durante 2007.

19 mayo 2008

BOICOTEAN AL HALCÓN BUSH EN ISRAEL

El grupo parlamentario de Jadash boicotea la sesión
festiva de la Knesset en la que participa Bush


Los miembros del grupo parlamentario de Jadash en la Knesset (parlamento israeli), Mujammad Barakeh, Jannah Sweid y Dov Khenin, boicotearon hoy la sesión festiva, la semana pasada, a la que en la que participo el presidente de los EEUU, George W. Bush. Un comunicado emitido por el frente explica que "a lo largo de los años Bush ha estado liderando una agresiva política que no tiene en consideración los intereses humanos, sociales y medioambientales de las distintas naciones de la región. Estos últimos años nos han llevado a pensar que la alianza estratégica estadounidense-israelí es peligrosa para el futuro mismo de la región."

El pasado enero varios cientos de activistas del Jadash (Frente Democrático por la Igualdad y la Paz) y del Partido Comunista de Israel participaron en una concentración anti-Bush en frente del consulado norteamericano en Jerusalén oeste. Llegaron a pie, debido a los puestos de control y los cierres masivos de calles en la ciudad, establecidos para facilitar la movilidad del convoy de Bush. El lider de Jadash, y miembro del CC del CPI, Barakeh, dijo durante esta concentración que:

"Bush adopta ciegamente las posturas más extremistas de Israel y entorpece los progresos hacia un acuerdo final. Sin las presiones internacionales a Israel, no habría ningún progreso en el proceso de paz."

NÁPOLES SE HUNDE EN LA BASURA Y EL CAOS


TODO:...e Italia se hunde en la basura fascista de Berlusconi. ¿Los pueblos tienen los gobiernos que se merecen? ¡NO! tIENEN LOS GOBIERNOS QUE VOTAN!!!

Incendios, desórdenes y alarma sanitaria reciben el primer Consejo de Ministros de Berlusconi
MIGUEL MORA - Roma - 19/05/2008

"La inmundicia es riqueza", se dice en Nápoles. Para demostrarlo, 4.200 toneladas de basura inundaban ayer otra vez la ciudad. Las hogueras humeaban en el centro, la periferia y el campo. La población volcó contenedores, cortó calles y vías ferroviarias e incendió un centenar de montañas de desperdicios. Grupos de guerrilla urbana, subidos en las inevitables vespinos, lanzaron piedras contra los bomberos y la policía. Aunque la empresa de basuras ha recogido 2.000 toneladas en las últimas horas, la situación es terrible en la capital y la provincia. El caos preside la ciudad y un olor nauseabundo lo impregna todo.

Bomberos y policías fueron atacados a pedradas durante sus intervenciones
La organización de los actos de protesta hace pensar en la mano de la Camorra
"Esto es horrible. Aunque están recogiendo, la basura se está pudriendo con el calor y el olor es insoportable", explicaba ayer por teléfono Elvira Zingone, una agente de viajes de estudios que vive y trabaja en Nápoles. "La sensación es apocalíptica, de abandono total. Ya no es la sensación de vivir en el Tercer Mundo, es peor que eso. Los niños no pueden ni respirar".
El Colegio de Médicos advirtió ayer de que la situación higiénica está al límite de lo tolerable. "Era ya difícil, pero tiende a hacerse dramática", dijo su presidente, Giuseppe Scalera.
Los fuegos y el desorden son la enésima señal de protesta que lanza al mundo una población desesperada, que se siente abandonada por sus gobernantes. Pero la metódica organización de los incendios y de la consiguiente guerrilla, subrayada por los responsables policiales, hace pensar que la Camorra está detrás de la revuelta.
Nápoles sufre hace 15 años la llamada "emergencia de los residuos", que es vista como una consecuencia directa de la incapacidad de los políticos italianos, de todas las ideologías, para poner orden en un sector económico controlado, como tantos otros en la provincia, por la mafia napolitana.
Gomorra, la novela-reportaje de Roberto Saviano, que ha sido llevada al cine por Matteo Garrone y se ha estrenado este fin de semana en toda Italia, explica con claridad el origen del problema. La Camorra lleva 30 años descargando ilegalmente y a bajo precio millones de toneladas de residuos tóxicos, producidos por las empresas del rico norte de Italia, en la región de Campania. El progresivo envenenamiento del territorio, que ha aumentado la incidencia del cáncer en la zona en un 20%, ha producido el lógico pánico entre los habitantes, que se niegan a dejar que se construyan más vertederos e incineradoras. De manera que ya no hay sitio donde eliminar la basura fresca, y ésta debe ser exportada, pagando cantidades millonarias, a países como Alemania o Suiza.
El nuevo Gobierno de Silvio Berlusconi ha prometido que resolverá el problema como sea. Durante la campaña, Berlusconi anunció que celebraría su primer Consejo de Ministros en Nápoles para simbolizar su voluntad de reparar antes que nada la "arruinada imagen del país".
El miércoles, el Ejecutivo se debe reunir en Nápoles y aprobar las primeras medidas del llamado "paquete de seguridad", obra del ministro del Interior, Roberto Maroni, y que tanta polémica ha levantado. El recibimiento preparado por los napolitanos invita a pensar que el Gobierno tiene ahora problemas más urgentes.
Ayer, el gobernador de la región de Nápoles, Antonio Bassolino, del Partido Democrático, tendió la mano a Berlusconi para colaborar y resolver el problema. "La única posibilidad que tenemos está ligada a la colaboración con el Gobierno", dijo en una entrevista concedida al diario La Repubblica. "Tampoco a Berlusconi le interesa que se desestabilice la situación en Nápoles".
La solución, añadió Bassolino, es terminar la incineradora que se está construyendo -hay una en Acerra-, mejorar la recogida diferenciada y abrir los vertederos "creando a continuación leyes y ordenanzas".
En Nápoles se dice que la revuelta es un mensaje camorrista al nuevo Gobierno: si Berlusconi realmente piensa trabajar tres días a la semana en Nápoles, como prometió también en la campaña, tendrá que hacerlo con la nariz tapada. Si quiere arreglar el problema de la basura, tendrá que pactar con nosotros.
La ciudad celebró ayer, entre las nueve de la mañana y la una de la tarde, el día sin coches; una singular jornada ecológica: ratas, escarabajos e insectos circulaban a sus anchas entre montones de desperdicios y contenedores volcados.
Los médicos advierten del peligro a corto y medio plazo: "Los daños mayores los provocan las dioxinas desprendidas por los incendios de basura, que pueden contaminar la cadena agroalimentaria y los acuíferos superficiales", dijo ayer Scalera. "No hay tiempo que perder, porque el riesgo de enfermedades aumentará con el calor".
Militares y policías han sido movilizados para ayudar a la empresa Asia a recoger los detritus esparcidos. Casi todas las tiendas y bares han cerrado sus puertas ante la inmundicia acumulada. En el Vomero, uno de los barrios ricos, donde los vecinos afirman que ni en los peores días se ha dejado de recoger la basura, hay un océano de bolsas tiradas.
La situación ha alarmado incluso a los marines, que han tomado muestras de tierra y de agua en 130 de las 1.800 viviendas que ocupan los militares y civiles estadounidenses que habitan en la región, en total 9.000 personas. Las muestras se enviarán a Alemania para ser analizadas.
Un portavoz de la Oficina de Apoyo a la Actividad Naval estadounidense de Nápoles expresó ayer "la preocupación de los miembros de servicio de Estados Unidos por los incendios de basura y la presencia de vertederos tóxicos e ilegales".

BUSH Y EL ESPEJISMO DE LA 'PAX AMERICANA'




SAMI NAÏR 19/05/2008

Israel no ha tenido nunca, desde 1948, un aliado tan bien dispuesto como el presidente Bush. Más que un aliado, un partidario incondicional, totalmente devoto de los ideales sionistas y religiosos de las facciones israelíes más radicales. Para los dirigentes israelíes es una maravilla; para muchos israelíes lúcidos, conscientes del reto histórico que representa la existencia de Israel en esa parte del mundo, es una catástrofe.

Sin negociar con Hamás, Siria e Irán es imposible la paz en Oriente Próximo
Annapolis no lleva a ninguna parte porque se basa en premisas erróneas
Porque, desde que llegó a la Casa Blanca, Bush ha desempeñado el papel de genio malvado: ha empujado a Israel a seguir sus peores inclinaciones, ha convertido la política de la fuerza brutal y la expansión del caos -la que él mismo ha practicado en Irak- en estrategia banal para gestionar el conflicto palestino-israelí, e incluso llegó a extender esta concepción a las relaciones con el vecino libanés cuando Israel llevó a cabo su intervención en 2007. Esta solidaridad cómplice con los halcones israelíes ha quedado al descubierto como un desastre estratégico, diplomático y moral para Israel, que hoy, ocho años después de la llegada de Bush al poder, no ha avanzado absolutamente nada hacia la solución del conflicto. Es decir, la paz está más lejos que nunca.
Ahora, Bush está a punto de retirarse y quiere dejar como legado un recuerdo feliz: el del hombre que organizó Annapolis y abrió el camino a la paz. Pero también ahí fracasará, porque toda la estrategia estadounidense obedece a cálculos equivocados, que no tienen en cuenta ni la realidad de las correlaciones de fuerzas sobre el terreno, ni la naturaleza sociopolítica de los movimientos involucrados en el conflicto, ni la debilidad de los aliados tradicionales de Estados Unidos en Oriente Próximo, ni mucho menos la complejidad del juego de las potencias regionales.
¿Cuál es la situación? Ehud Olmert, primer ministro israelí, está muy debilitado por sus dificultades con la justicia; además, sus adversarios no van a dejarle tomar ninguna decisión, sobre todo a pocos meses de las elecciones estadounidenses, porque saben que el futuro de cualquier iniciativa depende del próximo titular de la Casa Blanca. El bando palestino, por su parte, está más dividido que nunca, tanto porque la Autoridad Palestina representada por Abbas ya no representa a la mayoría de los palestinos como porque el movimiento Hamás está excluido -por su no reconocimiento formal de Israel- de las negociaciones. El vecino Líbano está en llamas, consecuencia, entre otras cosas, de la invasión israelí de 2007, que provocó el reforzamiento de Hezbolá. Siria, a la que se pretendía marginar mediante una estrategia franco-norteamericana, es la que controla Líbano y sabe que el tiempo, factor decisivo en Oriente Próximo, juega a su favor.
Sigamos. Irán, demonizado desde el principio de los años ochenta, se ha convertido en la principal potencia regional, gracias a la intervención estadounidense en Irak. En cuanto a los
aliados árabes de Estados Unidos, son más impotentes que nunca. Egipto prácticamente no cuenta por su seguidismo proamericano; Arabia Saudí, considerable potencia económica, se ha debilitado tras su casi ruptura con Siria y la negativa israelí a discutir sus propuestas de paz. Además, está presa de un dilema: no puede abandonar el apoyo a Hamás por miedo a empujarlo en brazos de Irán, que ya le respalda con fuerza. Y Hamás sabe aprovecharse de esa rivalidad.
En resumen, las grandilocuentes perspectivas de Annapolis, que debían desembocar en la creación del Estado palestino este mismo año, se encuentran en bastante mal estado. ¿Significa eso que estamos ante un objetivo inalcanzable? No está claro, porque la Autoridad Palestina, Israel, Egipto y Arabia Saudí pueden firmar un papel, un simple papel, que proclame "la existencia de un Estado palestino" e intente dar el pego. Un documento que no resolvería nada sobre el terreno, del mismo modo que Annapolis no ha aportado ninguna solución.
¿Por qué este estancamiento? Por desgracia, no es nada nuevo: es el bloqueo de siempre, el grano de arena que paraliza todas las soluciones. El problema fundamental es un parámetro de la propia negociación: Israel y Estados Unidos no aceptan negociar más que con quienes reconozcan de antemano la existencia de Israel, lo cual para ellos significa la renuncia a la resistencia.
Es un parámetro de negociación erróneo que pone en un callejón sin salida una realidad estructural del conflicto: Israel no puede ser reconocido mientras siga adelante con sus asentamientos, como no puede tener paz y seguridad al tiempo que sigue ocupando los territorios palestinos. O una cosa o la otra.
Baste pensar lo que ocurrió después de los Acuerdos de Oslo y el histórico encuentro entre Rabin y Arafat. Los acuerdos implicaban el reconocimiento del Estado israelí por parte de los palestinos, cosa que estos últimos hicieron, pero también el fin de los asentamientos y la ocupación.
Ahora bien, el general Sharon se propuso destruir los acuerdos porque los consideraba peligrosos para Israel. Y efectivamente los destruyó y sacó provecho de ello: regresó al poder y acabó con la infraestructura del incipiente Estado palestino, con lo que dejó el territorio palestino en manos de la resistencia islamista. Al destruir así a la OLP, en 2002, Israel abrió la puerta a Hamás.
Arafat se negó a someterse a la estrategia de israelíes y estadounidenses -basada en el parámetro de que el reconocimiento de Israel implica, en la práctica, la no resistencia a la colonización y, por tanto, equivale a una capitulación- y, como consecuencia, fue bombardeado en Yenín, aislado y eliminado.
Su sucesor, Abbas, fue elegido con el aval de Estados Unidos y, desde que está en el poder, no ha cambiado nada, absolutamente nada, en los parámetros de la negociación, salvo que sobre el terreno manda Hamás.
Una serie de grandes tendencias muestran la inanidad del parámetro estratégico mencionado. Por una parte, la opinión pública israelí, en su gran mayoría, quiere la paz. El pueblo israelí tiene la sensación de que sólo es posible ganar esta guerra de más de medio siglo si los palestinos obtienen su propio Estado. Por otra parte, los palestinos no votaron mayoritariamente a Hamás porque sea un partido islamista integrista, sino porque les parece que representa la resistencia a la ocupación y está libre de corrupción, a diferencia de Al Fatah. La Autoridad Palestina está totalmente desacreditada y Mahmud Abbas tiene la imagen, real o equivocada, de hombre de Estados Unidos.
Ya no es posible la Pax americana en el conflicto palestino-israelí. El modelo de Annapolis, que excluye a Irán y Hamás, está condenado al fracaso. La paz pasa por la negociación directa con todas las fuerzas palestinas, incluido Hamás, que ha declarado estar dispuesto a aceptar la existencia de dos Estados, israelí y palestino, si terminan la ocupación y los asentamientos. Y tampoco es posible ninguna paz que excluya a Siria e Irán.
Pero Bush no tiene más estrategia respecto a Irán, Siria y Hamás que la confrontación. Una estrategia nada inteligente y cargada de sufrimiento para todos los pueblos de la zona, empezando por israelíes y palestinos.

Sami Naïr es profesor invitado de la Universidad Carlos III de Madrid. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.

Un poco de poesía combativa no viene mal

GANANCIA

desidia y desatino intentan tasar todo
y promover exclusivas
en pos de ganancia

tras este pacto, a toda costa
mercado trata de alimentarse
evadiendo fronteras, y humanas.


GUERRA

término poco desprendido desde los albores del hombre

llámese a la conquista
o expropiación de lo ajeno
con el uso de la fuerza

(acepción: cuando se trata de recuperar lo autóctono
actualmente nos lo definen como "Terrorismo")

de momento
los misiles toman el lugar de las aves
y las lágrimas riegan la tierra rojo púrpura.

________________________________________________________________________________

JORGE BOUSOÑO (La Habana, 1957)

Poeta e Informático. Licenciado en Cibernética Matemática por la Universidad de La Habana (1990). Textos poéticos suyos figuran en diversas antologías de poesía hispanoamericana (aBrace Editora; The Refined Savage Editions; Alternativa Editorial; Editorial Poetas de América, Editorial Maribelina), entre otras publicaciones especializadas de Canadá, España, Italia, Estados Unidos de América, y países latinoamericanos. Representante en Cuba del Movimiento Cultural aBrace y Cónsul por La Habana en Poetas del Mundo.

http://alascuba.blogspot.com/

10 GUERRAS, 10 MENTIRAS MEDIÁTICAS

michelcollon.info
Traducido por Caty R.


Contra Venezuela y Ecuador, Bush recupera la estrategia de las «armas de
destrucción masiva».
Todas las guerras van precedidas por una gran mentira mediática. Actualmente, Bush amenaza a Venezuela y a Ecuador. ¿Mañana a Irán? ¿Y después? ¿A quién le tocará el turno.
Con el presidente Uribe, narcotraficante y exterminador de indios (cuatro millones de desplazados) en el papel de marioneta. Uribe pretende haber hallado en el indestructible ordenador de Raúl Reyes (FARC), las pruebas del apoyo de Chávez al «terrorismo» y la militarización de la región.
Periódicos como Le Monde se hacen eco de esta campaña de propaganda para la próxima guerra de Bush. Recordemos simplemente cuántas veces los mismos Estados Unidos y los mismos medios de comunicación ya nos manipularon. «Nos justifican» cada gran guerra con lo que aparecerá más tarde (demasiado tarde) como una información falsa.


Inventario rápido…

1. Vietnam (1964-1975):
Mentira mediática: El 2 y el 3 de agosto Vietnam del Norte atacó a dos barcos estadounidenses en la bahía del Tonkin.
Lo que supimos después: El ataque nunca existió. Fue una invención de la Casa Blanca.
Objetivo real: Impedir la independencia de Vietnam y mantener la dominación estadounidense sobre la región.
Consecuencias: Millones de víctimas, malformaciones genéticas (agente naranja), enormes problemas sociales.

2. Granada (1983):
Mentira mediática: Se acusa a la pequeña isla del Caribe de construir una base militar soviética y poner en peligro la vida de médicos estadounidenses.
Lo que supimos después: Totalmente falso. El presidente Reagan fabricó el pretexto de cabo a rabo.
Objetivo real: Impedir las reformas sociales y democráticas del Primer Ministro Bishop (que fue asesinado).
Consecuencias: Represión brutal y restablecimiento de la influencia de Washington.

3. Panamá (1989):
Mentira mediática: La invasión tenía por objeto detener al presidente Noriega por tráfico de drogas.
Lo que supimos después: Noriega era un producto de la CIA y reclamaba la soberanía del canal cuando acabase la concesión a USA. Intolerable para Estados Unidos.
Objetivo real: Mantener el control estadounidense en esta vía de comunicación estratégica.
Consecuencias: Los bombardeos estadounidenses mataron entre 2.000 y 4.000 civiles, ignorados por los medios de comunicación.

4. Iraq (1991):
Mentira mediática: Los Iraquíes habían robado las incubadoras de la maternidad de Kuwait City.
Lo que supimos después: Invención total de una agencia publicitaria pagada por el emir de Kuwait, Hill & Knowlton.
Objetivo real: Impedir que Oriente Próximo resista a Israel y consiga independizarse de EEUU.
Consecuencias: Innumerables víctimas de la guerra y después un largo embargo incluso sobre los medicamentos.

5. Somalia (1993):
Mentira mediática: Kouchner «sale a escena» como héroe de una intervención humanitaria
Lo que supimos después: Cuatro sociedades estadounidenses habían comprado la cuarta parte del subsuelo somalí, rico en petróleo.
Objetivo real: Controlar una región militarmente estratégica
Consecuencias: Al no conseguir controlarla, Estados Unidos mantendrá la región sumida en un caos interminable.

6. Bosnia (1992 - 1995):
Mentira mediática: La empresa estadounidense Ruder Finn y Bernard Kouchner ponen en escena supuestos campos serbios de exterminio.
Lo que supimos después: Ruder Finn y Kouchner mentían. Eran campos de prisioneros para intercambios. El presidente musulmán Izetbegovic lo reconoció.
Objetivo real: Romper Yugoslavia, demasiado a la izquierda, eliminar su sistema social, someter la zona a las multinacionales, y controlar el Danubio y las rutas estratégicas de los Balcanes.
Consecuencias: Cuatro años de una guerra atroz para todas las nacionalidades (musulmanes, serbios, croatas), provocada por Berlín y prolongada por Washington.

7. Yugoslavia (1999):
Mentira mediática: Los serbios cometen un genocidio sobre los albaneses de Kosovo
Lo que supimos después: Invención pura y simple de la OTAN, como reconoció Jamie Shea, su portavoz oficial.
Objetivo real: Imponer la dominación de la OTAN sobre los Balcanes, y su transformación en policía del mundo. Instalación de una base militar estadounidense en Kosovo.
Consecuencias: Dos mil víctimas de los bombardeos de la OTAN. Limpieza étnica de Kosovo por la UCK, protegida de la OTAN.

8. Afganistán (2001):
Mentira mediática: Bush pretende vengar el 11-S y capturar a Bin Laden
Lo que supimos después: No hay ninguna prueba de que exista la red (Al Qaeda, N. de T.). En cualquier caso, los talibanes habían propuesto extraditar a Bin Laden.
Objetivo real: Controlar militarmente el centro estratégico de Asia, construir un oleoducto que permitiera controlar el suministro energético del sur de Asia.
Consecuencias: Una larga ocupación y un gran incremento de la producción y el tráfico de opio.

9. Iraq (2003):
Mentira mediática: Sadam poseía peligrosas armas de destrucción masiva, afirmó Colin Powell a la ONU, probeta en mano.
Lo que supimos después: La Casa Blanca ordenó a sus servicios que falsificaran o fabricaran las pruebas (asunto Libby).
Objetivo real: Controlar todo el petróleo y chantajear a sus rivales: Europa, Japón, China…
Consecuencias: Iraq hundido en la crueldad, las mujeres relegadas a la sumisión y el oscurantismo.

10. Venezuela - Ecuador (¿2008?):
Mentira mediática: Chávez apoya el terrorismo, importa armas, es un dictador (el pretexto definitivo parece que todavía no se ha elegido).
Lo que ya sabemos: Ya se han vertido varias mentiras mediáticas: Chávez dispara contra su pueblo, Chávez es antisemita, Chávez es militarista… Y la satanización continúa.

Objetivo real: Las multinacionales estadounidenses quieren el control del petróleo y los demás recursos de toda América Latina. Tienen miedo de la liberación social y democrática del continente.

Consecuencias: Washington está librando una guerra global contra el continente: golpes de Estado, sabotajes económicos, chantajes, establecimiento de bases militares cerca de las riquezas naturales.

En resumen, todas las guerras van precedidas y «justificadas» por una gran mentira mediática. ¡Y nuestro inventario está muy lejos de ser completo!
Para impedir las guerras es imprescindible destapar estas mentiras mediáticas cuanto antes y de la forma más amplia posible. Gracias por difundir este texto y, si es posible, traducirlo y comunicarnos dichas traducciones ¡En la guerra de la información la verdadera fuerza es nuestra!

Sobre las mentiras mediáticas:
Actualmente muchos de los pretextos para las guerras y las mentiras mediáticas han salido a la luz. Otras, por el contrario, siguen en pie. Por ejemplo, sobre Bosnia y Yugoslavia exponemos las pruebas de la desinformación en los libros Poker menteur y Monopoly.

17 mayo 2008

EL ABC DE LA DEMOLICIÓN DE CASAS EN ISRAEL

EL ABC DE LA DEMOLICIÓN DE CASAS EN ISRAEL

Beit Arabiya es el nombre de la casa de Salim y Arabiya Shawamreh, una familia de nueve personas cuya vivienda ha sido demolida cuatro veces. Ahora, en cualquier momento, la administración civil o el gobierno militar de Israel en los territorios ocupados, pueden arrasar la casa por quinta vez. La vivienda, convertida en un centro de paz, es un símbolo de los opositores a la ocupación.

Por Eileen Fleming

La casa de los Shawamreh en la aldea de Anata, situada en Cisjordania, pero sólo a unos metros de los límites municipales de Jerusalén, se ha convertido en el símbolo de la lucha palestina contra la política israelí de demolición de viviendas palestinas, y contra la ocupación en general. Salim y Arabiya proceden ambos de familias convertidas en refugiados en 1948. A principios de los años 90, compraron una pequeña parcela en la aldea de Anata, próxima al campamento de refugiados de Shuafat donde creció Salim. Por tres veces presentaron solicitudes ante la administración civil para conseguir un permiso de edificación y en cada una de las ocasiones les fue denegado por distintas razones: la principal es que Israel ha dividido prácticamente todo Cisjordania en zonas para uso agrario de acuerdo con un plan británico (RJ-5), redactado en 1942, que congela la construcción palestina de la misma manera que hace 65 años.
En efecto, el RJ-5 se utiliza "legalmente" para denegar a los palestinos las licencias de construcción en los Territorios Ocupados. Y como otros miles de familias -el Comité Israelí contra la Demolición de Casas (ICAHD) estima que el número de órdenes de demolición en Cisjordania y Jerusalén oriental llega a decenas de miles-, los Shawamreh se han visto obligados a construir su casa "ilegalmente", aunque el derecho a la vivienda es uno de los derechos humanos fundamentales.
Centenares de voluntarios -palestinos, israelíes y de otros países- organizados por el ICAHD y por el Comité Palestino para la Defensa de la Tierra [LDC, en sus siglas inglesas], han vuelto una y otra vez para reconstruir una casa edificada para la paz. La casa para la paz Beit Arabiya se ha convertido en un lugar de encuentro para activistas por la paz israelíes, palestinos y de todo el mundo, situado en el punto angular y de intersección de las zonas A, B y C.
En los Acuerdos de Oslo, Israel dividió la Cisjordania ocupada en tres zonas:
A. Comprende aproximadamente el 17,2% de Cisjordania, y está dividida en 13 áreas separadas y no contiguas de cuya seguridad es responsable la Autoridad Palestina.
B. La zona ocupa el 23,8% de Cisjordania, pero Israel mantiene el control total de la seguridad. Esta zona ha dejado de existir funcionalmente y ha estado bajo el control israelí absoluto.
C. Supone el 59% de la Cisjordania ocupada. Israel tiene la responsabilidad completa en asuntos civiles y de seguridad . Es la única zona contigua de Cisjordania, y rodea y divide las zonas A y B. Está situada principalmente alrededor de las colonias israelíes establecidas en Cisjordania, no sujetas a la clasificación de las zonas A, B o C .
La Cuarta Convención de Ginebra prohíbe a la potencia ocupante aplicar sus leyes y administración a un territorio ocupado, lo que hace del proceso de conceder o denegar los permisos a los palestinos -por no mencionar la política israelí de demolición de casas- algo absolutamente ilegal según las leyes internacionales.
Resignados ante la realidad de que los tribunales israelíes no respetan el derecho internacional, los abogados de los Shawamreh han denunciado la ilegalidad de aplicar un plan, el RJ-5, nunca revisado durante los últimos 65 años a pesar de los significativos cambios demográficos y de uso de la tierra, entre ellos la construcción de unas 300 colonias [judías], en sí mismas ilegales según la Cuarta Convención de Ginebra, autorizadas por el gobierno israelí en el mismo terreno calificado como agrícola y en el que a los Shawamreh y a otros miles de familias palestinas se les ha negado su fundamental derecho a la vivienda.
Finalmente, la ilegalidad de echar abajo repetidamente la casa de los Shawamreh por medio de una original orden de demolición "perpetua" ha sido cuestionada, especialmente habida cuenta de que esa práctica es ilegal también en Israel y no se aplica a las colonias israelíes en los Territorios Ocupados.
En una colina frente a la Casa Arabiya-Centro por la Paz, se encuentra la recientemente construida cárcel y el centro de interrogatorios del Shin Bet (servicio secreto). Un nuevo tramo de la carretera de circunvalación que enlaza las ilegales colonias pasa entre ambos, y el muro del apartheid constituye el brutal paisaje que tienen enfrente.
Cuando esta periodista lo visitó en octubre de 2006, los vecinos más cercanos vivían en un campamento de beduinos que iba a ser desmantelado pronto. La política del gobierno israelí de llevar a cabo "una transferencia tranquila" está desplazando (o ya lo ha hecho) a los beduinos nómadas autóctonos hacia un vertedero que los llevará a la extinción, ya que se les ha negado la libertad de moverse y llevar a pastar sus rebaños.
Sobre las paredes de la Casa y Centro Arabiya para la Paz hay un mural donado por los North American Workers Againts the USA occupation of Iraq and the Israeli occupation of Palestine [Obreros Norteamericanos contra la ocupación estadounidense de Iraq y la ocupación israelí de Palestina]. El mural representa a Rachel Corrie, la norteamericana arrollada por una excavadora Caterpillar en Gaza cuando se puso delante para defender la casa de un farmacéutico con cinco hijos. La otra figura es la de la joven palestina de diez años embarazada y también asesinada en Gaza. La pintura angelical de las dos mujeres flota sobre una imagen de la excavadora Caterpillar, fabricada en EEUU, situada en un lateral y flanqueada por tanques y armas destructivas. A ambos lados de las armas de destrucción hay mucha gente. Una línea de ferrocarril recuerda al visitante que, con anterioridad a 1948, judíos y palestinos trabajaron juntos en paz y solidariamente en la construcción de la línea férrea.
La Casa y Centro de Paz Arabiya se encuentra también en la intersección de Anata y el campamento de refugiados de Shuafat, en la misma zona donde el profeta Jeremías en el siglo VI a.C. criticó los violentos conflictos de Medio Oriente, que ya eran ancestrales: "He oído noticias de violencia y destrucción en la ciudad, enfermedad y heridas es todo lo que veo." (Jeremías, 6:7).
Mohamed Alatar, productor del la película The Iron Wall [El Muro de Hierro] habló con nuestro grupo de más de cien voluntarios internacionales que compartía el pan y la fiesta preparados por la familia Arabiya: "Soy un palestino estadounidense musulmán y cuando mi hijo me preguntó quién era mi héroe me llevó tres días pensar sobre ello. Le dije que mi héroe era Jesús, porque adoptó una postura y murió por ella. Lo que las iglesias precisan hacer es ser como Jesús: desafiar la ocupación israelí y enfrentarse a las prácticas de apartheid como una cuestión moral. Incluso si todas las iglesias dejan de invertir y boicotean a Israel ello no le hará daño. Tras EE.UU. y Rusia, Israel es el tercer mayor exportador de armas del mundo. Se trata de un asunto moral que las iglesias deben afrontar."

La fuente: Eileen Fleming ha estado en los Territorios Ocupados Palestinos en cuatro ocasiones desde junio de 2005. Es periodista y editora de We Are Wide Awake. Su segundo libro, Memoirs of a Nice Irish-American 'Girl's' Life in Occupied Territory, ha aparecido en febrero de 2007. La traducción del inglés pertenece a Felisa Sastre para Znet.

''EL TERRORISTA FUE NEUTRALIZADO''

''EL TERRORISTA FUE NEUTRALIZADO''

Jihad Shaar era un joven palestino que fue asesinado por soldados israelíes en una parada de taxis de Belén, cuando iba en camino de la Universidad. Aunque los testigos afirman que no medió provocación alguna por parte del joven a los soldados de una patrulla, el ejército cerró el caso sin investigación, acusando a Jihad de haber querido agredir a los militares con un cuchillo. El autor, periodista israelí, reconstruye el incidente.

Por Gideon Levy

El taxi a Belén se retrasó, y Jihad estaba de pie, esperando junto a la polvorienta parada de taxis. Iba en camino de la Universidad Abierta de Belén para matricularse en el próximo año escolar. Su padre dice que no había decidido qué quería estudiar. Tal vez estuviera pensando en eso mientras permanecía de pie en la parada, expuesto al sol abrasador.
¿Qué estaría pasando por las cabezas de los soldados que le pegaron implacablemente, con una porra, con la culata de un rifle y dándole puntapiés en la cabeza para que muriera? ¿Es posible que intentara atacarlos con un cuchillo, aunque dos testigos presenciales no lo vieron? ¿Aun cuando lo hiciera, por qué los soldados siguieron pegándole, incluso después de ser puesto sobre el suelo, inconsciente y quizás también atado, como nos dijo un testigo? ¿Y qué tipo de conducta monstruosa es ésa de esposar al desolado padre, y dejarlo en el piso, delante del cuerpo agozinante de su hijo? Sobre todo, ¿por qué se apresuraron las Fuerzas de Defensa Israelíes a cerrar este grave incidente, "después de una investigación inicial" en la que nadie interrogó a los testigos y se concluyó que "los soldados actuaron apropiadamente?"
Las fotografías de la muerte de Jihad Shaar parpadean en la pantalla del ordenador: La cara golpeada y tranquila de un hombre joven con tres agujeros en su cráneo, delante y atrás. También una foto del desconsolado padre, Khalil, obrero en una fábrica de Belén que produce recuerdos en madera de olivo. Sus manos están atadas a la espalda y arrodillado en el suelo, su cara irradia dolor refrenado y humillación, y el soldado, de pie a su lado, empuña el arma; todo esta documentado en la pantallar. Las casas de piedra al borde del desierto, en el pueblo de Tekoa, en una ladera de la montaña frente al yacimiento arqueológico de Herodion y también del asentamiento judío Tekoa. Esta área es normalmente tranquila, con la excepción de las molestas patrullas del ejército israelí.
Khalil, con trazas de luto en su cara, es un hombre afable y tranquilo. Dicen que su hijo también era así. El día después del incidente, la prensa israelí afirmó que Jihad era mentalmente inestable, quizás inclusive disminuido. Es todo una maquinación. El año pasado Jihad estudió duramente para mejorar su examen de graduación y ahora se suponía que se matricularía en el campus de Belén de la Universidad Abierta de Al-Quds.
El viernes 27 de julio la familia se despertó como de costumbre. La madre iba de visita familiar y Jihad planeó viajar a la universidad. Nada en la casa evidenciaba lo que iba a tener lugar poco tiempo después. Jihad, como el resto de su familia, nunca había sido arrestado.
A las 9.30 de la mañana, Jihad abandonó la casa y caminó varios cientos de metros hasta la parada de taxis en la carretera de Belén. Su padre, que estaba en casa, dice que Jihad no se llevó nada consigo. Pero el Hummer blindado ya estaba apostado al lado de la carretera, a varias docenas de metros de la parada de taxis. Casi siempre hay un Hummer apostado allí, un tipo de bloqueo de carreteras sorpresa para los residentes del pueblo, donde los soldados verifican papeles, atormentan y humillan, y mantienen el debido orden en la carretera.
Como Jihad estaba de pie solo en la parada, los soldados, al parecer, lo llamaron para que se les acercara. El policía palestino Musa Suleiman iba en aquel momento en un taxi a Belén que estaba acercándose a la parada. Suleiman vio a Jihad que caminaba "a paso normal, de una manera que no despertó ninguna sospecha", hacia los soldados. Dice que Jihad no tenía nada en sus manos.
Un soldado estaba de pie al lado de la puerta del conductor del Hummer y otros tres soldados estaban sentados dentro. Cuando Jihad llegó al Hummer, Suleiman dice que vio al soldado tomar a Jihad por la camisa y tirarlo fuertemente detrás del vehículo. Suleiman, que ya estaba aproximadamente a 20 metros del vehículo, dice que, posiblemente, surgió una discusión entre Jihad y el soldado que lo agarró por la camisa, que derivó en un forcejeo violento entre los dos. Unos segundos después los vio a los dos en el suelo.
Fue cuando los otros tres soldados salieron del Hummer. Suleiman oyó dos tiros. Los cuatro soldados, según Suleiman, empezaron a pegarle a Jihad, que yacía en el suelo. Usaron cachiporras de madera y la culata del fusil, al tiempo que Jihad trataba de protegerse la cabeza con las manos. Eso fue todo lo que Suleiman vio, porque el taxi en el que viajaba pasó entonces despacio por el Hummer.
Cuando el taxi se había alejado unos metros del área de la paliza, retrocedió para ver lo que estaba pasando tras el Hummer. Suleiman dice que los soldados continuaron pegándole a Jihad. Vio las porras impactar por lo menos dos veces en su cabeza. "Sentí que eran golpes mortales", dice el policía. Cuenta que Jihad ya no se movió. Suleiman se apresuró a ir a la casa de Jihad para alertar a su padre: "Venga rápidamente, los soldados le están pegando a su hijo". Acompañado por Suleiman, se apresuró en dirección de la parada.
Cuando se acercaron al área, los soldados les apuntaron sus armas y les ordenaron que se fueran. Uno de los lugareños que había llegado , que habla hebreo, intentó explicarles a los soldados que Khalil era el padre del joven al que golpearon y que sólo quería saber qué le había pasado a su hijo. Y entonces el soldado le dijo: "Dígale que su hijo ya está muerto."
Entonces los soldados esposaron a Khalil a la espalda, y lo pusieron en la carretera, el Hummer lo separaba del cuerpo de su hijo, mientras perseguían a los otros dos hombres lejos del lugar. Entretanto, llegaron más fuerzas, junto con una ambulancia militar cuya dotación intentó, al parecer, salvar la vida de Jihad. Después de aproximadamente 40 minutos durante los cuales estuvo sentado al sol, dice Khalil, un funcionario de la Administración Civil, Taysir, llegó y pidió que los soldados liberaran de sus esposas al padre y le dijo que su hijo había sido enviado al cercano hospital de Beit Jala.
El funcionario de la Administración Civil le preguntó a Khalil: "¿Por qué su hijo hizo esto?" El padre contestó: "Mi hijo estaba de camino a la universidad". El funcionario: "Su hijo dio problemas a los soldados y sacó un cuchillo de cocina". Khalil le dijo al funcionario: "Mi hijo no salió de casa con un cuchillo. Muéstreme el cuchillo, estoy familiarizado con los cuchillos de nuestra cocina."
"¿Usted quiere ver el cuchillo?", le preguntó el funcionario, que inmediatamente se retractó de su oferta: "La Policía Militar ya ha retirado el cuchillo del lugar". Khalil no vio el cuchillo.
Taysir le dijo a Khalil que Jihad estaba gravemente herido. Khalil llamó a su hermano y juntos se dirigieron rápidamente hacia el hospital. En el camino fueron retenidos de nuevo, en el mismo lugar donde su hijo fue asesinado. Sólo después de unos 10 minutos les permitieron continuar, tras la intercesión de uno de los soldados que había visto a Khalil anteriormente en el área y lo reconoció.
Jihad había sido evacuado del lugar de los hechos aproximadamente a las 11.15. Poco tiempo después su padre llegó al hospital. Pero el cuerpo de su hijo sólo alcanzó Beit Jala hacia las 3 de la tarde aproximadamente. El funcionario de la Administración Civil le había dicho al padre que su hijo estaba "gravemente herido"", pero el soldado le había dicho anteriormente que Jihad había muerto, y por consiguiente Khalil no tenía ninguna esperanza de ver de nuevo a su hijo vivo. Habla sobre todo en un asombroso tono de aceptación y autocontrol.
Cuando el cuerpo llegó al hospital, los médicos lo examinaron. Determinaron que a Jihad no le habían disparado, sino que fue golpeado hasta morir. Descubrieron los tres agujeros superficiales en su cabeza y varios golpes en otras partes del cuerpo, principalmente alrededor de las caderas. El cuerpo fue enviado para una autopsia a Abu Dis, y después se trajo para el entierro; el entierro fue muy concurrido. Varios residentes del pueblo dicen que cuando empezaron a cavar la tumba, un Hummer de una patrulla de fronteras llegó al pueblo y sus ocupantes, en árabe y mediante un altavoz, dijeron: "Jihad está muerto. Que Alá tenga misericordia de él y de la c... de su madre."
El vocero de las Fuerzas de Defensa Israelíes, esta semana: "El 26 de julio, en el transcurso de la actividad operativa de una patrulla de las FDI cerca del pueblo de Hirbet al-Dir, al este de Belén, un palestino armado con un cuchillo se acercó a la patrulla e intentó atacar a uno de los soldados. En respuesta, el soldado disparó al terrorista y lo alcanzó en la parte baja de su cuerpo. Después de que el palestino continuó con sus intentos por apuñalar al soldado, otro soldado que estaba presente fue obligado a usar una porra para neutralizar al terrorista. Al terrorista palestino, que estaba gravemente herido, se le dio tratamiento médico en el lugar por efectivos de las FDI y al final fue declarado muerto."
Unos cipreses han sido plantados al pie de la ladera del lugar donde Jihad fue asesinado. Algunas descoloridas manchas de sangre todavía son visibles en el suelo. La parada de taxis está desierta. Un Hummer nos observa desde la colina que domina la carretera. Ascendemos la colina y sobrepasamos el Hummer, cuyos ocupantes, cuatro soldados con anteojos de sol, están riéndose entre ellos. ¿Son estos los soldados que mataron a Jihad? ¿Son de la misma unidad?
En una hermosa casa de piedra con colmenas en el patio desde las que se ve la parada de taxis y el lugar del asesinato vive otro testigo ocular, Nur Harmas. El día del incidente, ella despertó por el ruido del motor del Hummer, allá abajo. Harmas dice que vio a un hombre joven en la parada, esperando. Ella fue adentro y empezó a hacer las cosas de la casa. Después de unos 15 minutos oyó un ruido sordo. Miró desde la ventana y vio la parada vacía. Jihad ya no estaba allí de pie. Un ciprés esconde el lugar donde el Hummer estaba estacionado.
Harmas se apresuró a su alcoba, abrió la puerta del balcón, desde el cual puede verse el lugar donde estaba el Hummer. "Vi al joven que yacía en tierra, con sus manos esposadas en la espalda y tres soldados de pie alrededor de él, uno de ellos dándole patadas en la cabeza. En el momento en que vi esto, me apresuré a pedir ayuda a los vecinos". Se lo dijo al primo de su marido, que rápidamente bajó para ver qué le estaban haciendo a Jihad.
Karim Jubran, investigador de B'Tselem (el Centro Israelí de Información para los Derechos Humanos en los Territorios Ocupados), saca de su cartera un par esposas de plástico blanco que encontró en el lugar del incidente. ¿Fue esposado Jihad en el momento en que los soldados lo golpearon hasta matarlo? ¿O estas esposas eran con las que los soldados esposaron al desconsolado padre, delante del cuerpo de su hijo? ¿Representa esto una diferencia?

La fuente: El autor es periodista del diario israelí Haaretz (Tel Aviv). La traducción del inglés pertenece a Sam More para elcorresponsal.com.

¡LA NECESIDAD IMPULSA UNA CREATIVIDAD INSUPERABLE!

Najwa Sheij
The People’s Voice

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

A pesar de la triste y fea realidad de estos días en Gaza, amo su primavera; siempre me encantó, siempre me ofreció un atisbo de esperanza en que las cosas podrían cambiar, podrían mejorar… Contemplar cómo florecen los árboles, oler el delicioso perfume de sus flores me hace sentir mejor; me gustaba tanto caminar por las calles con presencia de árboles para poder disfrutar de sus múltiples flores, especialmente de las del naranjo, el limón, el almendro y las enredaderas de jazmín, todas constituían para mí un tesoro especial.
Sin embargo, desde que los israelíes emprendieron la política de aparecer arrasándolo todo con sus bulldozer, inmensas zonas agrícolas fueron desapareciendo, y cada vez fui echando más de menos los extensos espacios plagados de naranjos, limoneros y almendros que producían tan cálidos perfumes e imágenes. Pero siempre hay algo que permanece: las huellas de la primavera.
Es primavera en Gaza, pero la primavera de este año cuán diferentes olores nos trae; nada que nos recuerde el maravilloso aroma de los árboles en flor, tan sólo el olor de los aceites para comida rápida utilizados una y otra vez que proviene de los exhaustos coches. El creativo pueblo de la depauperada Gaza está mezclando gasolina con aceite de cocinar para conseguir que sus coches resistan distancias un poco más largas, tratando de superar así la ausencia de fuel, una creatividad que transforma los agradables aromas de antaño por un olor agobiante, asqueroso y feo.
Los conductores de Gaza intentan romper el asedio utilizando aceite de cocinar en vez de petróleo, tratando de ignorar el asfixiante olor que ellos mismos, los niños, las mujeres, los ancianos y los enfermos se ven obligados a inhalar, sin importar las consecuencias de tal acción. Qué ironía que a eso la gente lo denomine creatividad y que sea capaz de alabarla.
Cerraron las gasolineras de Gaza y los supermercados pasaron a sustituirlas, allí se pueden encontrar, apilados ante sus puertas, montones de tetrabrik con aceite de soja para cocinar, o en cualquier lugar de las calles, o en la principal estación de taxis de la ciudad de Gaza, en “Saha”.
Mientras los conductores utilizan aceite para cocinar como alternativa al alto coste y carencia de combustible, los investigadores y doctores empiezan a advertir a la gente de la amenaza auténtica, que tanto para el medio ambiente como para la salud pública, supone utilizar ese producto.
En este contexto, los sanitarios están avisando que la mezcla de aceite de cocinar con fuel produce gases de combustión con partículas que causan cáncer en quien los inhala, que la gente de Gaza es vulnerable a diversas enfermedades por esa razón y que, a largo plazo, los efectos de esa creatividad van a dejarse sentir sin duda.
La vida de los habitantes de Gaza lleva amenazada décadas: el armamento que el ejército israelí utiliza contra nosotros, las sanciones que su gobierno nos impone, la creatividad de mi pueblo, todo constituye una serie de factores que demuestran que el pueblo de Gaza sobrevive como conejillos de Indias y no como seres humanos.

Enlace con texto original en inglés:
http://www.thepeoplesvoice.org/cgi-bin/blogs/voices.php/2008/05/14/the_need_leads_to_extreme_creativity

HILLARY, EL DERECHO DIVINO

Jorge Camil
La Jornada

Esposa de ex presidente, ex primera dama, senadora por el poderoso estado de Nueva York, y con un notorio interés por los de abajo (que le permite disfrazar su perenne ambición por el poder y el dinero), Hillary se pavoneaba a últimas fechas en el Senado de Estados Unidos como la próxima presidenta; la presidenta inevitable, era el consenso general. Imposible pensar en alguien más.

Este es el año de los demócratas, reconocen hasta los republicanos, cansados del descrédito que le trajo al partido y al país la nefasta presidencia de George W. Bush. Ella sería la primera mujer, la que regresaría el binomio conocido como Billary (Bill y Hillary) a la Casa Blanca.
Había rumores sobre una incipiente candidatura de Obama, el joven senador por Illinois. ¡Imposible! Hillary era esposa de Bill, el presidente campechano, el hombre bautizado por la Nobel Toni Morrison como “el primer presidente negro de Estados Unidos”, y la historia jamás permitiría dos “primeros” presidentes negros. “Obama no tiene experiencia. Ya llegará su hora”, declaraban indiferentes los voceros de Hillary a los medios de comunicación.
Y así, con la arrogancia que caracteriza a los políticos iluminados, la candidata inevitable asistía de mala gana a los debates que precedieron al proceso electoral como mero formalismo: una generosa contribución al proceso democrático. “Aquí estoy, pero no necesito este foro”, parecía decir su lenguaje corporal. Su actitud era condescendiente; su tono, paternalista. No “contestaba” preguntas de periodistas y moderadores: ¡hablaba ex cátedra!
Jamás esgrimió argumentos vulgares como “ha llegado la hora de la mujer” o “yo sé gobernar”. No era necesario. Todos los sondeos la favorecían, y todos los analistas estaban conscientes de que durante el mandato de Bill había compartido el poder. Especialmente cuando el presidente mujeriego, considerado un adicto sexual, luchaba en la Cámara de Representantes para evitar el desafuero por el affaire Monica Lewinsky, al tiempo que también litigaba en los tribunales comunes otras acciones legales por acoso sexual. Hillary mantuvo el timón en la Casa Blanca y diseñó un formidable contrataque que ridiculizó el histórico predicamento de Bill, caracterizándolo frente a tirios y troyanos como el “último ataque de la derecha fundamentalista”.
Ahora sabemos por qué toleró con paciencia franciscana las infidelidades de Bill, cuando fue procurador de justicia en Arkansas, gobernador del estado y finalmente presidente de Estados Unidos. Imaginó que esa humillación traería como recompensa la Casa Blanca. Terminó creyéndose su propio cuento: nadie quería a los pobres como Hillary, nadie protegía a las minorías como Hillary. Convenció a negros, obreros, latinos y discapacitados.
La lista era interminable. Tuvo el ingenio para surgir de su fracasada reforma al sistema de salud como autoridad en la materia. Con el paso de los años asumió el monopolio de la compasión social; era defensora de todas las causas y protectora de los pobres. ¿Cómo imaginar que su país no la premiaría con la presidencia? Había llegado su hora: ¡le correspondía la presidencia por derecho divino! No solamente la nominación del Partido Demócrata (¡eso era poca cosa!), sino la presidencia misma. John McCain, cuyo triunfo sería considerado por propios y extraños como “el tercer mandato de Bush”, era un mero escollo en el camino a la elección general.
Nada ni nadie se interpondría entre los Clinton, eternos campeones de las minorías, y la Casa Blanca. Pero, parafraseando a un famoso cómico estadunidense, “algo curioso le sucedió a Hillary en el camino a la Casa Blanca”: ¡Obama!
Más que una expresión de sorpresa, el apellido africano se convirtió en una pesadilla. Obama ganaba incontenible en todos los frentes: más estados en las primarias, más delegados electorales y, finalmente, más apoyo de los superdelegados (los jerarcas del partido con derecho a decidir en caso de empate técnico).
Eso obligó a Bill, “el primer presidente negro”, y a Hillary, campeona de las minorías, a lanzar una guerra sucia para convertir a Barack Obama, un candidato que rehúsa recurrir a temas raciales, en un afroestadunidense más que busca el sueño imposible. “Obama no puede ganar entre los incansables trabajadores blancos”, declaró Hillary, inyectándole a la campaña un explosivo tema racial que está destruyendo al partido. Parece decidida a que la elección sea suya o de nadie más. ¡Al diablo con el partido! Además de destruir al partido está dispuesta a hundir la candidatura de Obama en la elección general.
McCain, por razón de la edad, será un presidente de cuatro años. Si gana, Hillary tendría oportunidad, y edad, para buscar la presidencia en 2012. Obama, en cambio, sería seguramente un presidente de ocho años. Y en 2016 Hillary sería muy vieja para buscar la presidencia. Así que contra viento y marea, y contra todos los pronósticos, continúa en una campaña en la que invirtió recientemente 11 millones de dólares de su propio dinero. Busca bloquear (o destruir) la candidatura de Obama al precio que sea.