08 noviembre 2007

EN AMÉRICA LATINA MUCHAS COSAS PASAN POR CHÁVEZ...


Sin cultos a la personalidad, EN AMÉRICA LATINA MUCHAS COSAS PASAN POR CHÁVEZ

El presidente venezolano Hugo Chávez es la persona idónea para mediar en el canje entre rehenes de las FARC y guerrilleros presos en Colombia, pues el grupo rebelde tendrá que "oírlo y prestarle mucha atención", opinó Juan Carlos Lecompte, esposo de Ingrid Betancourt, una de las secuestradas en manos de la guerrilla.

CARACAS, AFP

"Chávez lo puede lograr, porque quiéranlo o no, es el líder de la izquierda en América Latina hoy", dijo Lecompte en una entrevista que publicó ayer el diario El Nacional.
"El grupo que tiene a mi mujer dice ser una guerrilla de izquierda. Si es así tendrán que oír y prestar mucha atención a lo que diga la máxima figura de la izquierda latinoamericana", agregó Lecompte.
Betancourt, ex candidata presidencial de nacionalidad colombiana y francesa, forma parte de los 45 rehenes en poder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (comunistas) que podrían ser intercambiados por unos 500 guerrilleros presos.
Sobre las dificultades de la negociación, Lecompte opinó que "hay dos bandos: el gobierno colombiano y la guerrilla están atrincherados y en un pulso político por la zona de despeje".
"Allí es donde se verá la destreza y creatividad de Chávez, porque ese es el principal escollo que se debe superar", refirió.
Lecompte, quien se encuentra en Caracas en una actividad de la Federación de los partidos Verdes de las Américas, no tiene previsto reunirse con el presidente Chávez o algún otro funcionario del gobierno venezolano en esta ocasión.
Chávez anunció el lunes que estaba a punto de reunirse con dos integrantes del secretariado (mando central) de las FARC, que se encuentran en Venezuela para negociar el canje humanitario.
Después de eso, el presidente venezolano no ha dado otras informaciones.
El esposo de Betancourt narró que la última vez que vio a Chávez fue el 31 de agosto, cuando el mandatario venezolano se reunió en Bogotá con Uribe y fue encargado de la mediación internacional para el canje.
"En esa oportunidad me pregunté cómo podría tocarle el corazón. Entonces tomé una foto de una entrevista que tuvo con Ingrid después de ser electo presidente, pero antes de tomar posesión en 1999. Allí aparecen los dos abrazados, riéndose. El se quedó con la foto", dijo.
"El presidente se conmovió muchísimo, me dijo que la admiraba y me prometió que iba a luchar por su liberación. Ingrid me contó alguna vez que durante sus encuentros tuvieron buena química", agregó.
Pero sobre los contactos con el gobierno colombiano dijo que ningún funcionario lo ha llamado nunca para informarle sobre las gestiones para liberar a su esposa. *

Hugo Chávez llama "ignorante" a Dick Cheney
CARACAS, AFP
El presidente venezolano, Hugo Chávez, llamó "ignorante" al vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney, por confundir a Perú con Venezuela. "Como son tan ignorantes, son una pila de ignorantes", señaló Chávez durante un encuentro con militantes del Partido Socialista (PSUV) para impulsar el "Sí" en la reforma constitucional.
El mandatario venezolano leyó el martes unas declaraciones realizadas por Cheney, quien señaló que "Chávez es un peligro para América Latina, aunque creo que los peruanos se encargarán de él". Chávez, que mantiene tensas relaciones con la administración estadounidense, agregó con sorna: "Y ese es el Vicepresidente de Estados Unidos. Estos 'caballeritos' se les pone a dibujar el mapa del mundo y no saben dónde queda Venezuela, Perú, Namibia ni China". El presidente venezolano, que llama "genocida" al presidente George Bush cada vez que habla de la Guerra de Irak, dijo recientemente que Venezuela está interesada en mantener buenas relaciones diplomáticas con todo el mundo, menos con Estados Unidos. También señaló que Bush "está al borde del manicomio", al comentar su proyecto de un escudo antimisiles en Europa. *

Hugo Chávez llama "ignorante" a Dick Cheney

CARACAS, AFP

El presidente venezolano, Hugo Chávez, llamó "ignorante" al vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney, por confundir a Perú con Venezuela. "Como son tan ignorantes, son una pila de ignorantes", señaló Chávez durante un encuentro con militantes del Partido Socialista (PSUV) para impulsar el "Sí" en la reforma constitucional.
El mandatario venezolano leyó el martes unas declaraciones realizadas por Cheney, quien señaló que "Chávez es un peligro para América Latina, aunque creo que los peruanos se encargarán de él". Chávez, que mantiene tensas relaciones con la administración estadounidense, agregó con sorna: "Y ese es el Vicepresidente de Estados Unidos. Estos 'caballeritos' se les pone a dibujar el mapa del mundo y no saben dónde queda Venezuela, Perú, Namibia ni China". El presidente venezolano, que llama "genocida" al presidente George Bush cada vez que habla de la Guerra de Irak, dijo recientemente que Venezuela está interesada en mantener buenas relaciones diplomáticas con todo el mundo, menos con Estados Unidos. También señaló que Bush "está al borde del manicomio", al comentar su proyecto de un escudo antimisiles en Europa. *

EL ESCEPTICISMO DEFINE LA REUNIÓN DE ISRAELÍES Y PALESTINOS EN EE UU


La cumbre fijada para el 26 de noviembre será la primera en siete años

JUAN MIGUEL MUÑOZ - Jerusalén - 08/11/2007

Será poco más que una fotografía. El 26 de noviembre en Annapolis (Estados Unidos) arrancará, siete años después de la última intentona frustrada y si nada se tuerce, una negociación entre israelíes y palestinos que casi nadie augura fructífera. Cunde el escepticismo. Mientras los líderes políticos de una y otra acera hablan y hablan de la cumbre, la desconfiada sociedad israelí poco quiere saber de Annapolis. Y la población palestina, pendiente de la mera subsistencia, apenas atiende a los avatares diplomáticos. Tanto árabes como israelíes coinciden en que un factor novedoso supone un escollo añadido a los de siempre: la irrupción de Hamás como fuerza pujante en los territorios ocupados.

En los últimos siete años han muerto 4.500 palestinos y 1.000 israelíes

Los socios del Gobierno israelí amenazan a diario con abandonar
Las posiciones iniciales no pueden ser más distantes. La delegación palestina eleva el listón de las reivindicaciones y exige límites temporales a la negociación. Los representantes israelíes se niegan a fijar plazos y a abordar el meollo del conflicto hasta después de la conferencia. El primer ministro, Ehud Olmert, y el presidente palestino, Mahmud Abbas, conversan desde hace 11 meses, aunque ambos admiten que los progresos son nulos hasta la fecha. El propio gobernante hebreo asegura, rebajando expectativas: "El propósito de la reunión es crear la atmósfera adecuada para el diálogo". Será un banderazo de salida. Después habrá que afrontar las raíces del conflicto: fronteras, asentamientos judíos, Jerusalén, refugiados, la seguridad de Israel, el agua... Olmert ha prometido que así será. Pero las dificultades se adivinan innumerables.
Henri Kissinger lanzó décadas atrás una sentencia siempre vigente: "La política exterior israelí es su política interior". Sin el carisma de sus predecesores (Ariel Sharon, Ehud Barak o Isaac Rabin), Olmert parece enfrentarse a los políticos hebreos que sólo plantean rechazos categóricos.
Sus principales socios de la coalición de Gobierno amenazan a diario con abandonar el Ejecutivo; el opositor Likud -"Los esfuerzos de Olmert son para conseguir la paz con un socio virtual en una realidad virtual", apunta Benjamín Netanyahu- desprecia la iniciativa, y la derecha fundamentalista, ya soliviantada por el hecho de que se negocie, empapela Jerusalén con carteles en los que aparece el presidente Simón Peres tocado con una kufía palestina. Como en los meses precedentes al magnicidio de Rabin, en 1995. La frase que lanzó en 2001 el hoy ministro de Defensa, Ehud Barak -"No tenemos socio para la paz"-, ha calado en la sociedad israelí.
En la otra orilla, la coyuntura tampoco es halagüeña. El desacreditado presidente Abbas es incapaz de poner orden en Al Fatah, su partido, y en sus milicias, que desafían su poder a cara descubierta. Si en 2000, en los estertores del mandato de Bill Clinton, el proceso de paz se frustró por el asunto de Jerusalén, 4.500 muertes de palestinos y un millar de israelíes después, todo se ha complicado con la súbita aparición de Hamás en la arena política. Son ya dueños de Gaza, y su capacidad para desbaratar el proceso negociador nadie lo pone en duda.
Son legión quienes opinan que en Annapolis sólo se trata de apaciguar este frente de Oriente Próximo porque la Administración de George W. Bush tiene el punto de mira en Irán. Y para ello necesita el apoyo de sus aliados: Egipto, Jordania y Arabia Saudí, siempre susceptibles ante la cuestión palestina, y temerosos a su vez del ansiado poder nuclear de Teherán.
La obsesión de Israel es y será la seguridad. Olmert y Abbas han acordado regresar a la Hoja de Ruta, el plan elaborado en 2003 y cuya primera fase exige el desmantelamiento de las milicias palestinas y la congelación de la expansión de los asentamientos. Pero lejos queda la fecha del desarme de los hombres de Hamás. Es más, abundan quienes auguran que el fracaso del diálogo fortalecerá a los islamistas. Paradójicamente, los servicios de inteligencia militar israelí coinciden con las predicciones de Hamás. "Las posibilidades de éxito tienden a cero", filtraron ayer los espías hebreos.
En las colinas y carreteras de Cisjordania tampoco hay mejorías. La ONG israelí Paz Ahora denunciaba ayer que 88 asentamientos siguen ampliándose y que los más fanáticos alzan nuevas colonias.
Olmert lo admite: "No hemos cumplido nuestra parte". Tampoco las promesas de eliminar controles militares y retirar bloques de cemento -560 en un territorio como La Rioja- que impiden la circulación a los palestinos. Tony Blair, enviado del Cuarteto (EE UU, UE, ONU y Rusia), que todavía tantea el terreno, resume la coyuntura: "La ironía es que el acuerdo final no es muy difícil de ver. Pero el camino está plagado de tensiones".

06 noviembre 2007

Una reflexión en torno al concepto de refugiado y un acercamiento al caso palestino

Al menos en el caso palestino, que cuenta con millones de refugiados y miles de desplazados, el concepto de refugiado resulta al mismo tiempo problemático y paradójico, puesto que refugiado proviene de la palabra refugio, que se asocia a protección, cobijo, etc. La realidad que viven la mayoría de los refugiados en el mundo y particularmente los palestinos es precisamente de desesperanza, desprotección y vulnerabilidad.

Por Nicolás Chadud D.

En términos estrictamente jurídicos el concepto de refugiado se refiere a las personas que han sido forzadas a dejar un país o territorio y han tenido que “refugiarse” en otros países. A diferencia del desplazado que se ve forzado a irse de un lugar y busca cobijo en otra zona del país, sin cruzar una frontera internacional (1). Ahora bien, esta distinción o matiz conceptual y jurídico se puede ver superada por la dinámica y complejidad de los acontecimientos políticos, que incluso la puede hacer indistinguible.
En el caso palestino, miles de personas provenientes de Jaffa, Haifa, Ramle o Jerusalén pasaron a ser en un primer momento “sólo” desplazados y se reubicaron o concentraron en Gaza y Cisjordania hasta 1967 (Guerra de los Seis Días). Para luego ser expulsados definitivamente de Palestina y llegar como refugiados, principalmente, a Jordania, Líbano o Siria (2). Otros miles, corrieron peor suerte, porque llegaron a ser directamente refugiados como resultado de la instalación del Estado de Israel y de la primera Guerra Árabe Israelí en 1948. Pero esa condición, para otras tantas personas, tampoco ha sido definitiva, como lo que experimentan actualmente los refugiados palestinos que han debido dejar el campamento de Nahr al Bard, o los que vivieron los horrores de Sabra y Shatila en septiembre de 1982.
La experiencia histórica de los refugiados palestinos en estos países es del todo desgarradora. A modo de ejemplo, en Líbano no sólo no se les asegura ningún derecho social o económico, sino también se les percibe como “una amenaza electoral” real o potencial al denominado “equilibrio político libanés” (3). A su vez, no pueden ejercer una lista numerosa de profesiones, entonces el problema sería su existencia propiamente tal, la vida misma. La excusa de los sucesivos gobiernos libaneses para marginar a los palestinos de la sociedad es que Israel debe aceptar el retorno de esos refugiados o compensarlos debidamente. Lo que es cierto, pero no contradictorio, de acuerdo al derecho internacional y a la resolución 194 de Naciones Unidas.
Al menos en el caso palestino, que cuenta a su haber con millones de refugiados y miles de desplazados, el concepto de refugiado resulta al mismo tiempo problemático y paradójico, puesto que refugiado proviene de la palabra refugio, que se asocia a protección, cobijo, etc. Es decir, el concepto refugiado se define por su oposición, por su antónimo, los sin refugio . La realidad que viven la mayoría de los refugiados en el mundo y particularmente los palestinos es precisamente de desesperanza, desprotección y vulnerabilidad (4). Se encuentran literalmente “desnudos y a la intemperie”, son personas propias de ésta época post moderna, “sin certezas o fundamentos”, pero en un sentido “carnal”.
El asunto de los refugiados palestinos es relevante de analizar no sólo porque constituye uno de los ejes centrales en las reivindicaciones palestinas, sino también porque se inserta en un contexto sociopolítico mundial (“lucha contra el terrorismo”) de desfiguración y monstruosidad del “otro-enemigo”, una especie de humanoide, que ya no es un oponente político legítimo como lo fue en la Guerra Fría.
Se trataría más bien de personas que se encuentran al margen de la “ley” y de todo “orden”, en “estado de excepción” permanente (5). Algo próximo u homologable a lo que Michel Foucault denominó en su momento como la categoría de monstruo humano. “La noción de monstruo es esencialmente una noción jurídica -jurídica en el sentido amplio del término, claro está, porque lo que define al monstruo es el hecho de que, en su existencia misma y forma, no sólo es violación de las leyes de la sociedad, sino también de las leyes de la naturaleza…es lo que combina lo imposible y lo prohibido” (6).
El retorno de los refugiados palestinos a sus tierras, se dice, amenazaría la “subsistencia” de Israel como Estado Judío, como si se tratara de un organismo vivo que perdería su “esencia”, vitalidad y poder de “reproducción”. Sin duda, nos encontramos inmersos en un conflicto de carácter biopolítico, en el cual el poder se inscribe y se ejerce sobre los cuerpos mismos de los individuos (7).
La sofisticación y minuciosidad del poder es lo que se encuentra en juego y por tanto, lo decisivamente político es, por de pronto, rastrear esa ideología “apolítica” que se refugia en nombre del “bien”- léase “los demócratas”- para “Luchar contra el mal”, encarnado por gente monstruosa (“militantes”, “insurgentes”,“fundamentalistas” o “rebeldes”) en países como Irak o Palestina, que se han convertido en el último tiempo en grandes “campos de refugiados”, que no son otra cosa que campos de concentración y exterminio sistemático, puesto que se planifica un “tratamiento técnico” para acelerar la fase biológica de la muerte, a través de incursiones militares, atentados y la asfixia total de la vida cotidiana (8), increíblemente acompañado de una retórica política a favor de los derechos humanos.
Cuando en otro momento “crítico” de la historia “lo monstruoso” e impronunciable se vinculaba con “lo judío” y por tanto en su mérito debía ser perseguido, detenido, aislado y extinguido, a través de un “procedimiento quirúrgico” (técnico) propio de la sociedad moderna. A su vez, la actual sociedad moderna y tecnificada, denominada de la (des)información se encuentra en crisis, pero esta “anomalía histórica” se ha hecho crónica e irreversible, más bien pareciera ser parte de su fundamento, átomo del espectáculo terrorífico mismo y eso implicaría, que es irreconciliable con la propia “razón” que se supone sustenta éste proceso histórico. En definitiva si existe algo que se podría denominar “razón”, de eso prescinde precisamente la modernidad. Por el momento, sólo opera la “razón de Estado” y el “tratamiento” de los refugiados no son la excepción.
Notas: 1. Revisar la discusión en http://dicc.hegoa.efaber.net/listar/mostrar/74. 2. En la Guerra de los Seis Días fueron expulsados una cifra cercana a los trescientas mil palestinos. 3. En Líbano existe una especie de democracia consociativa. 4. La mayoría de los refugiados se concentran en zonas fronterizas o en la llamada “tierra de nadie”; entre Irak y Jordania, entre Afganistán y Paquistán, entre Líbano e Israel. Por tanto, son los primeros afectados en guerras como la experimentada entre Hezbollah e Israel en el año 2006. 5. El mejor ejemplo son los presos en Guantánamo, que ni siquiera poseen la condición de prisioneros de guerra. 6. Foucault Michel, Los anormales, Fondo de Cultura Económica, Argentina, 1999, p.61. 7. Ha sido recurrente la política israelí de privar por largos periodos de agua y luz a los habitantes palestinos de Gaza. Esto es lo que Israel denomina a menudo como represalia. Revisar en http://www.elpais.com/articulo/internacional/Israel/planea/cortar/luz/agua/Gaza/ represalia/ataques/palestinos/elpepuint/20070912elpepiint_2/Tes. 8. “ Cientos de miles de personas han perdido la vida en Irak desde la invasión de EEUU y el país entero sufre de carencias de comida, electricidad y agua. El conflicto en Irak ha producido más refugiados que ningún otro hoy en día y más de la mitad de la población sunita en Bagdad ha sido eliminada en episodios de violencia étnica”. Revisar en http://www.avaaz.org/en/.

La fuente: El autor es licenciado en Ciencia Política, Universidad Arcis. Su artículo fue publicado en la revista Hoja de Ruta.

El búnker nuclear de Jerusalén


ESTARÁ ACABADO EN 2011

 Con la construcción del refugio Israel contaría con dos comandos centrales subterráneos
 ¿Quiénes formarán parte de la selecta lista de personas con derecho a acceso al búnker?



SAL EMERGUI

JERUSALÉN.- Es un secreto discretamente conocido- o en este caso, enterrado- pero de vez en cuando salen pequeñas noticias al respecto. Siempre envueltas en gran misterio y hermetismo oficial. Un silencio para no detallar y revelar lo que es uno de los proyectos más ambiciosos en la historia de Israel: la construcción en las montañas que rodean Jerusalén de un amplio y moderno búnker que servirá de centro de mando en caso de un ataque nuclear.
Espaciosos túneles que permiten a dos camiones viajar de forma paralela, salas de control, ascensores de emergencia, cuarteles militares, habitaciones y despachos donde serían evacuados el presidente, el primer ministro, el Gobierno en pleno, los altos mandos del Ejército y los miembros de la Knésset (Parlamento).
El complejo subterráneo, que estará acabado en 2011, servirá de protegido escenario para gobernar y tomar las decisiones en los momentos de "emergencia nacional". "No se trata sólo de un ataque nuclear. El búnker está destinado también a situaciones extremas de crisis como un atentado de grandes proporciones, un terremoto o una guerra", explica un experto que ha visitado un lugar cada vez menos secreto.
"Uno camina dentro de él con sorpresa cuando piensa que desde ahí podrían funcionar las oficinas gubernamentales. Sencillamente es un lugar de ciencia ficción", reconoce al diario local Yediot Ajaronot una personalidad que ha recorrido parte de este proyecto valorado en más de 200 millones de euros.
La censura militar no permite revelar datos como la profundidad y longitud del refugio que tendrá dos entradas. Una de ellas se encontrará en el nuevo Complejo del Gobierno, en Jerusalén. Es decir, apretando tan solo un botón, el primer ministro y los principales líderes podrán descender de forma segura y directa al refugio y manejar los acontecimientos en momentos de máxima incertidumbre.
En la actualidad, el único búnker conocido que cuenta la cúpula militar israelí se encuentra debajo de la Kiriah de Tel Aviv, donde se levanta el Ministerio de Defensa. Varias modernas salas de control que centralizan todos los brazos y ojos de los organismos de seguridad. Las pantallas planas dominan el centro de mando.
El Estado Mayor del Ejército pasó la mayor parte de la última guerra del Líbano, en este centro del que todos hablan pero pocos han visitado. Con la construcción del refugio en Jerusalén, Israel contaría con dos comandos centrales subterráneos, conectados pero independientes y sobre todo a salvo de todo tipo de bombas y amenazas químicas o biológicas.
Sólo trabajadores israelíes
Aludiendo "estrictas medidas de seguridad", en este proyecto solo trabajan obreros israelíes judíos que tras pasar un exhaustivo interrogatorio han sido contratados para una obra asumida conjuntamente por cuatro constructoras con prestigio mundial.
Por muy protegido y espectacular que planea ser, este refugio no se ha librado de la lucha de varias organizaciones ecológicas israelíes que temen que su ubicación debajo de las montañas colindantes con la ciudad santa "provoquen un gran daño al medioambiente".
Hace unos meses, pidieron al Ministerio de Defensa que les permitiera hacer un recorrido en el lugar para "verificar que las obras se hacen según las normas de construcción y sin perjudicar al medioambiente". La respuesta oficial de las autoridades fue la prevista: "No es posible por motivos de seguridad".
Como suele ocurrir en Israel cada vez que se inicia o revela un proyecto, la polémica aparece. Analistas se preguntan: ¿Cómo es que el Estado tiene dinero para proteger a sus líderes y no para blindar los colegios en la modesta ciudad de Sderot ante los cohetes Kassam lanzados desde Gaza? ¿Quiénes formarán parte de la selecta lista de personas con derecho a acceso al búnker en momentos de "vida o muerte"? ¿Quién elabora esta lista? ¿Los familiares de los dirigentes están incluidos o no? Muchas preguntas enterradas de momento como el refugio de Jerusalén.
En una caricatura se veía a un risueño Ehud Olmert (primer ministro) con una hoja y pluma en la mano, conversando con su mujer: "Alisa, no sé si meter a Bibi en la lista de invitados", en alusión a la inclusión en el búnker o "arca de Noé" de su máximo rival interno y líder de la oposición, Beniamin Netanyahu.
Yediot Ajaronot es uno de los pocos medios que ha dado información al respecto. Sus revelaciones –imposibles sin el directo o indirecto beneplácito de los organismos de seguridad- no son casuales y se enmarcan en la guerra psicológica en torno al proyecto nuclear de Irán y las afirmaciones del presidente Mahmoud Ahmadineyad a favor de "borrar del mapa al Estado sionista". Por si hubiera alguna duda, la noticia sobre la construcción de este búnker compartía página con el anuncio iraní de su primera "bomba inteligente".

05 noviembre 2007

La herencia de Patrice Lumumba


Hija del héroe de la independencia africana, Juliana Lumumba nació en el Congo y fue criada en El Cairo por una pareja egipcia. Con los principios de una "familia negra" y una "familia blanca", ella se convirtió en la encarnación de la coherencia del continente africano, a pesar de las diferencias étnicas y culturales de los distintos países.

Por Lamiaa Al-Sadaty

"¿Tú tienes un padre negro y otro blanco? ¿Una madre negra y otra blanca?" Una pregunta que la pequeña Juliana les hacía a menudo a sus compañeros durante la infancia. Una pregunta que refleja tanto la ingenuidad de la infancia como resume profundamente la mirada que tiene de su vida "excepcional": una congoleña que vivió y creció en el seno de una familia egipcia.
La historia comenzó en 1961, cuando el palacio presidencial donde vivía el militante congoleño Patrice Lumumba con su familia fue sitiado por las fuerzas de las Naciones Unidas. Porque su padre fue el primero en comprender que la única fuerza que permitiría a su país acceder a la independencia era la de las masas oprimidas, supo reunirlas a su alrededor para alcanzar la libertad. Esto lo había convertido en el hombre más popular del Congo y el más detestado en Bélgica. "El embajador de Egipto en el Congo en esa época, Mohamad Ibrahim Kamel, le propuso a mi padre un plan bien definido para que mis hermanos y yo dejáramos el país hacia Egipto. Este plan fue ejecutado con la supervisión del presidente Nasser. El consejero Abdel-Aziz Ishaq, que trabajaba entonces en la embajada egipcia, nos dio pasaportes con nombres egipcios como si nosotros fuéramos sus hijos", cuenta Juliana Lumumba, con los ojos brillantes.
Pocos días después, Lumumba fue asesinado, y su cadáver desapareció para siempre. "Tshombé, el primer ministro congolés, y Mobutu Sese Seko, el comandante en jefe del ejército, estaban implicados en el asunto, en connivencia con Bélgica, los Estados Unidos, e inclusive las Naciones Unidas… Fueron momentos muy duros e incidentes dramáticos de los que nunca me ha gustado hablar mucho", comenta con tono firme, reflejo de una fuerte personalidad que controla sus emociones.
Con cinco años, Juliana llegó a El Cairo para instalarse con sus cuatro hermanos en la casa de Abdel-Aziz Ishaq. "Nosotros no vivimos como extranjeros a los que él ayudaba, sino como integrantes de una misma familia. Ishaq se convirtió en nuestro padre; su mujer, Zizi, en nuestra madre, y su hija, en nuestra hermana", afirma Juliana con sencillez. Pero, siempre es difícil entender cómo "una congoleña", es decir, "una cristiana cuya lengua materna era el francés", pudo adaptarse a vivir en una familia "egipcia" y "musulmana" con todo lo que esto implica, sin pasar por una gran crisis de identidad. "Todo el mundo sufrió en cierto momento de su vida una crisis de identidad, sobre todo en la adolescencia. Pero yo no puedo decir que pasé una crisis de identidad, en el real sentido del término. Por el contrario, conocí un mestizaje cultural que me enriqueció muchísimo. Esto me hizo más abierta al mundo, más tolerante y capaz de comprender la diferencia y de respetarla".
Ella recuerda los días en que "su madre egipcia" los acompañaba, a ella y a sus hermanos, a la misa del domingo, y los días en que festejaban la Navidad con sus amigos.
Por otra parte, recién comenzado el colegio, ella se sorprendía de la reacción de algunos compañeros de la escuela Notre-Dame de los Apóstoles, cuando ella pronunciaba una palabra familiar en egipcio. "Eran los otros los que tenían una mirada sorprendida hacia mí. Una mirada simpática, más que hostil. Yo soy tan congoleña como egipcia. Yo soy africana",
Hija de un héroe del continente negro, se reconoce como con una identidad africana. Ella, que tanto combatió para salir de la mentalidad del exiliado, para reencontrarse y, sobre todo, "guardar la memoria de su padre". "Las últimas palabras que mi padre nos dijo fueron: 'deben irse de Egipto para estudiar, pero deben regresar algún día, porque el país necesita aprovecharlos'", recuerda Juliana.
El testamento de su padre está escrito en su corazón. "Estudiar para ser la mejor y ayudar a su país", ésta era la divisa. Pero ¿qué país? ¿El Congo? ¿Egipto? "El Congo, Egipto, toda África".
Así, Juliana decidió seguir sus estudios universitarios en Ciencias Políticas en París. "Los primeros años fueron difíciles. Viví una nueva ruptura, pero esta vez con mi familia egipcia. Tenía que enfrentar el mundo real. Yo vivía en una burbuja, y tuve una vida privilegiada y protegida, con chofer y un custodio personal. Mis hermanos y yo llevábamos una vida digna de los hijos de un presidente. De un día para el otro, tenía que pagar la factura de la luz, del teléfono… Nadie estaba para ayudarme como sucedía en Egipto. En Europa, uno se siente realmente extranjero, uno recuerda todo el tiempo que es diferente. Mi sentido de la responsabilidad y de la perseverancia se desarrolló notablemente gracias a esta experiencia".
Siempre guiada por el sentimiento de querer ser la mejor, Juliana Lumumba siguió sus estudios superiores y trabajó durante varios años como periodista. Luego decidió cumplir con el testamento de su padre y volver a su casa: el Congo. Fue un día inolvidable. "Veía una masa de gente con pancartas y pañuelos blancos… ¡y no podía creer que toda esa gente estaba allí por mí!" Entusiamada, se lanzó a varias carreras: periodista, después viceministra de Información, luego ministra de Información y Cultura, y más tarde, cuando se separaron los dos ministerios, fue nombrada ministra de Cultura.
También incursionó en el sector privado y fundó una empresa de publicidad que se encargaba de la organización de campañas electorales… Todo este potencial extraordinario hace preguntar por sus causas: ¿Hay un deseo de vengar a su padre, de lograr una compensación? "Para nada. Nuestra madre nos enseñó que la venganza está vinculada con el odio y se relaciona con la destrucción. Es un deseo de cumplir lo que mi padre no pudo… Él murió por sus principios y yo me acuerdo siempre de sus frases escritas en la última carta a mi madre: el futuro del Congo es bello, espero de mis hijos lo que espero de todos los congoleños, que cumplan la sagrada misión de reconstruir el país." ¿Misión cumplida? "No es una cuestión de heroísmo, hay que hacer siempre lo mejor que uno pueda… Necesitamos ser considerados por lo que hacemos, romper las barreras y estar seguros de que nadie trabajará por nosotros".
Gracias a su pragmatismo y sus relaciones, Juliana Lumumba fue elegida secretaria general de la Unión Africana de la Cámara de Comercio, Industria, Agricultura y Oficios. Un puesto, con sede en Egipto, que va a ubicarla frente a varios problemas, con la corrupción a la cabeza, que dificultan el desarrollo económico del continente negro. "Se debe aquí, en primer lugar, desembarazarse del complejo de extranjero", dice en perfecto dialecto egipcio, y agrega: "Tenemos que aprovechar los recursos humanos no explotados, facilitar la transferencia de tecnología, el intercambio de conocimientos, resolver problemas de transporte terrestre, aéreo y marítimo entre los países del continente y poner fin a la falta de información. Para esto hay que hacer una red de comunicación que una todos los países africanos, con una lista de productos de cada país con las indicaciones de cantidades, calidades, precios, procedimientos de inversión, etc., con el objetivo de lograr una verdadera complementación que desembocará, sin dudas, en un desarrollo en el seno del continente".
Aparentemente, Juliana Lumumba se quedará para siempre en su África, como decía el testamento de su padre. Jean-Paul Sartre tuvo razón, al decir: "Con su muerte, Lumumba dejó de ser una persona. Se convirtió en toda África". De tal padre, tal hija.

La fuente: Al-Ahram Hebdo. Semanario egipcio (10.000 ejemplares) del grupo Al Ahram destinado a los francófonos. La traducción del francés pertenece a María Masquelet para elcorresponsal.com.

Cheney, Lieberman y la conspiración para una guerra en Irán

El vicepresidente norteamericano, Dick Cheney, está conspirando para llevar adelante un plan específico para la guerra con Irán. Y el senador Joe Lieberman es una parte activa de esta conspiración.

Por Gareth Porter

Nunca fui de aquellos que creyeron que el gobierno de Bush se estaba preparando para atacar a Irán en el 2006 o a principios del 2007. Pero ahora, está claro que por lo menos el vicepresidente Dick Cheney está conspirando para sacar adelante un plan especifico para una guerra con Irán. Y el senador Joe Lieberman es una parte activa de esta conspiración.
Sabemos desde hace tiempo que Cheney quiere atacar las instalaciones nucleares iraníes y otros objetivos militares y económicos. Pero el 9 de agosto, una noticia publicada por el periódico McClatchy revela que, en vez de esperar a que se tome una decisión para llevar a cabo dicho ataque estratégico contra Irán, Cheney espera ahora conseguir que Bush apruebe un ataque a campamentos en Irán donde supuestamente ha estado entrenando la milicia shiita iraquí estos últimos años.
La historia del McClatchy dice que Cheney propuso esta idea al gobierno "hace varias semanas" citando "a dos funcionarios de EE.UU. que están implicados en la política con Irán". Fuentes oficiales dicen que Cheney "argumentó a favor de un ataque militar si aparecen nuevas pruebas firmes del apoyo que reciben de Irán las fuerzas antinorteamericanas en Irak." Un ejemplo de estas "nuevas pruebas firmes", según una de las fuentes oficiales del informe, sería "detener un camión lleno de soldados o de armas cruzando de Irán a Irak."
La historia también indica que esos mismos funcionarios dicen que Condoleezza Rice "está en contra de esta idea" y sugiere que el secretario de Defensa, Robert M. Gates, está de acuerdo con su postura.
La propuesta de Cheney para un ataque aéreo contra tres bases en Irán solo puede tener un objetivo: provocar una represalia iraní que haría posible desencadenar un ataque aéreo en condiciones contra Irán. La provocación estratégica sería el camino obvio para evitar los obstáculos políticos para un ataque no provocado.
Esta no sería la primera vez que se atribuye una estrategia de provocación al gobierno de Bush. En febrero del 2007, Hillary Mann, director del Consejo de Seguridad Nacional para Asuntos de Irán y del Golfo Pérsico hasta 2004, dijo a la CNN que el gobierno de Bush estaba "forzando una serie de provocaciones contra los iraníes anticipando que Irán al final tomaría represalias, y eso le daría a los EE.UU. la posibilidad de lanzar ataques limitados contra Irán, contra objetivos en Irán que nosotros consideramos importantes."
La revelación de la propuesta de ataque de Cheney proporciona una nueva perspectiva sobre una serie de asuntos relacionados con Irak desde principios de junio. El primer asunto que toma un nuevo significado es el llamamiento público que hizo Joe Liebeman el 11 de junio para exactamente la misma clase de ataque contra las supuestas bases de entrenamiento en Irán por las que Cheney estaba abogando dentro del gobierno.
En el programa de la cadena CBS Face the Nation, Lieberman dijo: "Creo que tenemos que estar preparados para realizar una campaña militar agresiva contra los iraníes para que dejen de matar a norteamericanos en Irak. Y para mí, eso incluiría atacar al otro lado de la frontera, en Irán, donde tenemos pruebas de que existe una base en la que están entrenando a gente que vuelve a Irak a matar a nuestros soldados."
¿Fue esto una simple coincidencia? De ninguna manera, dice una fuente en Washington que está muy familiarizada con Lieberman y el funcionamiento interno de la clase neoconservadora. "Lieberman no es la clase de hombre que hace una propuesta como ésta por su cuenta", dice el observador. "Es muy disciplinado. Es un soldado de a pie, una parte integral del movimiento neoconservador."
En otras palabras, Lieberman estaba actuando como una pantalla para la propuesta de Cheney, debilitando la oposición pública para una posterior propaganda de guerra.
Más tarde, el 2 de julio, el nuevo portavoz del mando de EE.UU. en Bagdad, Brig. Gen. Kevin Bergner, dio una charla a la prensa en perfecta conjunción con la estrategia de Cheney. Uno de sus temas principales fue sugerir que Irán participó en la planificación de un ataque de la milicia shiita en enero en Karbala en la que murieron cinco soldados norteamericanos. Otro punto importante que expuso Bergner fue que Irán estaba usando lo que él denominaba "grupos especiales" de milicias shiitas "radicales"que desestabilizan Irak, en parte, al entrenarlos en campamentos en Irán.
He desacreditado estos argumentos aquí y allá. Y en otro análisis de esta semana muestro que el índice de muertes de tropas de EE.UU. en la lucha con el Ejército Mahdi está principalmente en función de los objetivos del ejército de EE.UU. contra esas unidades y de la dirección de las operaciones militares, no de la política iraní.
Pero parece que la charla de Bergner ha sido un elemento clave hacia la conspiración para la guerra, dirigida a conseguir la clase de "pruebas" que podrían usarse para sacar adelante la propuesta de Cheney dentro y fuera del gobierno.
Para traducir el impacto mediático de la charla de Bergner a un apoyo político para la propuesta de Cheney, el senador Lieberman tenía preparada una nota de prensa emitida el mismo día de la charla, la cual citaba como prueba de que Irán estaba entrenando a shiitas en Irán que estaban matando a soldados de EE.UU. Lieberman utilizó la ocasión para repetir su llamamiento para un ataque de EE.UU. contra los campamentos en Irán. Entonces Lieberman presentó una enmienda que decía: "El asesinato de miembros de las Fuerzas Armadas de EE.UU. por parte de un gobierno extranjero o sus agentes es un acto de hostilidad intolerable contra los EE.UU."
Esto sonaba como una declaración de guerra, aunque se borraron de la enmienda, que se aprobó por 97 votos a 0, las palabras de apoyo a un ataque militar contra Irán.
No está claro si Bush ha autorizado explícitamente a Cheney a que prepare las bases para su nueva estrategia de provocación. En la primavera, Rice tuvo éxito al conseguir que Bush aceptara contactos diplomáticos directos con Irán. Cheney dejó claro en los círculos conservadores de Washington que le preocupaba que Bush no apoyase la opción militar contra Irán y que él, Cheney, estaba planeando una "jugada estratégica" para asegurarse de que esto no ocurra. Pero en una reunión de políticos sobre Irán en la Casa Blanca en junio, según un artículo del mes pasado del The Guardian, Bush se puso de parte de Cheney en una discusión sobre si estas conversaciones diplomáticas deberían seguir hasta 2009.
Tanto si la conspiración de Cheney con Lieberman y el mando de EE.UU. es parte de una "jugada estratégica" como si Bush las sanciona, la habilidad que tiene Cheney para manipular a Bush supone la escalofriante posibilidad de que un desventurado presidente cometa la última metedura de pata con una guerra contra Irán.

La fuente: El artículo fue publicado inicialmente por Huffington Post. La traducción del inglés pertenece a Eva Calleja, con revisión de Anahí Seri, para ZNet, revista electrónica orientada al cambio social.

La derecha fundamentalista israelí vuelve a la carga

Fanáticos judíos cuelgan carteles del presidente Peres tocado con una kefia palestina y le tildan de "liberador de terroristas"

JUAN MIGUEL MUÑOZ - Jerusalén - 05/11/2007

Condoleezza Rice, secretaria de Estado norteamericana, exclama en una viñeta del dibujante Biderman, del diario “Haaretz”: “¡Preparados!”. Enfrente, el primer ministro Ehud Olmert suda y carga sobre sus hombros a dos dirigentes de su partido, mientras un par de líderes ultras –Avigdor Lieberman y el ultraortodoxo Eli Yishai, ministros de su Gobierno— le traban los pies. El semblante del presidente palestino, Mahmud Abbas, también denota esfuerzo, dado que a sus espaldas se encarama un miliciano armado de Hamás con su cinturón de explosivos.
Los obstáculos para impulsar un proceso de paz son innumerables y de calado. Ambas partes admiten que nada se ha acordado a día de hoy. Todavía no hay fecha para la conferencia de Annapolis (Estados Unidos), que debe congregar a finales de mes a delegaciones israelíes y palestinas, y que sólo supondrá un banderazo de salida a la negociación. Pero la derecha fundamentalista israelí no acepta la más mínima concesión, ni siquiera que se hable del desmantelamiento de una colonia en territorio ocupado. No digamos de ceder un milímetro de Jerusalén o del retorno de un refugiado. Y comienza a soliviantarse.
En muchas paredes de las calles de Jerusalén aparecieron la noche del domingo –exactamente 12 años después del magnicidio del entonces jefe del Ejecutivo, Isaac Rabin— carteles en los que aparece el presidente israelí, Simón Peres, tocado con una kefia palestina. "Liberador de terroristas. Peres, presidente de los árabes", reza el eslogan. También se representa a George W. Bush de igual guisa. Idénticos montajes a los que sufrió Rabin desde meses antes de ser asesinado por Yigal Amir en Tel Aviv, el 4 de noviembre de 1995.
Son sólo alrededor de 300 los prisioneros palestinos liberados en los últimos meses, reos de delitos poco relevantes y condenados a penas reducidas. Pero, ahora, Olmert ha anunciado que estudia la excarcelación de cientos de reclusos para fortalecer al mandatario Abbas en su lucha contra los islamistas de Hamás. La derecha radical, para nada marginal en el Estado judío, ha comenzado su campaña de amenazas siempre encubiertas. La noche del domingo brotaron manifestaciones en repulsa a los esfuerzos mediadores de la secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice.
Quienes han empapelado montones de muros de la ciudad santa son activistas del Frente Nacional Judío. Dan miedo. Dirigidos por Baruch Marzel, un ex dirigente del partido Kach, ilegalizado en Israel por racista y terrorista, están regenerando el caldo de cultivo que propició el asesinato de Rabin. Nadie se toma a broma ni considera una baladronada los exabruptos de Marzel y sus huestes.
"Nadie ha muerto a causa de la libertad de expresión", declaró este hombre residente en uno de los asentamientos de Hebrón, ciudad de Cisjordania en la que sus acólitos atacan con fuerza y frecuencia crecientes a la población civil árabe al amparo de la protección del Ejército. Se sienten impunes, entre otros motivos porque los gobiernos hebreos siempre les han tratado con guante de seda. Y gozan de un respaldo popular más amplio del que reflejan sus resultados en las urnas. Porque a la hora de votar, al fin y al cabo, los israelíes optan por partidos que defienden similares posiciones y que cuentan con verdaderas opciones de cosechar buen número de escaños.
Los indicios de fanatismo brotan en los últimos días. El domingo, el Maccabi Haifa disputaba un partido de fútbol con el Beitar Jerusalén. Cuando se reclamó un minuto de silencio en memoria de Isaac Rabin, cientos, sino miles, de aficionados del equipo jerosolimitano abuchearon –"¿quién es Rabin?", se mofaron- y gritaron consignas en alabanza de Yigal Amir, el asesino confeso del ex primer ministro. En la cancha del Beitar es frecuente escuchar a la turba gritar: "Muerte a los árabes". "Detesto a esta gente bruta y violenta que, lamento decirlo, representan a un sector considerable de la afición", reaccionó Ehud Olmert, seguidor apasionado de este club y de este deporte.
Nahum Barnea, analista del periódico Yediot Ajoronot, augura: "Parece que la temporada de calma en el debate político ha llegado a su fin. Un periodo diferente se está iniciando. Un periodo tormentoso, dramático…".

15 septiembre 2007

la masacre de palestinos en Sabra y Chatila

Entre 800 y 2.000 muertos civiles tras la intervención israelí en el Líbano
Recuerdan la masacre de palestinos en Sabra y Chatila
Hace 25 años, el mundo se horrorizó con las imágenes de centenares de cadáveres de niños, mujeres y ancianos asesinados y mutilados en Sabra y Chatila, en la periferia sur de la capital de Líbano, donde hoy sigue vivo el recuerdo de aquella masacre.


BEIRUT, AFP

Palestinos muertos en los campos de refugiados. La protección de los campos de refugiados palestinos, donde el ejército libanés se abstiene de entrar, sigue siendo un problema actual.

Así lo demostraron los hechos de Nahr al Bared (norte del Líbano), donde se atrincheró el grupo islamista Fatah al Islam, que el 2 de septiembre fue destruido por las tropas de Beirut tras cuatro meses de enfrentamientos.

El primer ministro Fuad Siniora anunció que Nah al Bared pasará bajo la exclusiva autoridad libanesa, en un gesto preconizador de que Líbano tiene intención de hacerse cargo de la seguridad en los campos de refugiados palestinos.

En cuanto a Sabra y Chatila, el desencadenante fue el asesinato el 14 de setiembre de 1982 del presidente libanés, Béchir Gemayel, ex jefe de las Fuerzas Libanesas (FL), la milicia cristiana de derecha.

Gemayel había sido elegido jefe del Estado en agosto por presión de Israel, que invadió Líbano dos meses antes, y fue asesinado en un atentado con bomba reivindicado por un partido prosirio.

Amparándose en ese asesinato el ejército israelí entró en Beirut oeste, contrariamente al acuerdo sobre la evacuación de los combatientes de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) de Yasser Arafat, firmado a finales de agosto bajo mediación estadounidense.

Israel afirmó querer "impedir un baño de sangre" y luchar contra "2.000 terroristas" escondidos en esa zona.

El 16 de setiembre por la noche las milicias cristianas proisraelíes, ayudadas por el ejército israelí, entraron en Sabra y Chatila.

Durante tres días en la más total impunidad perpetraron una masacre sin que intervinieran las tropas israelíes desplegadas alrededor de ambos campos, donde vivían unos 8.000 refugiados palestinos.

El 19 de setiembre la opinión pública mundial descubrió horrorizada las imágenes de una matanza que se cobró entre 800 y 2.000 muertos civiles.

Con el paso de los años Sabra se ha convertido en un barrio popular donde viven miles de obreros extranjeros y libaneses chiitas. En Chatila siguen viviendo unos 8.300 refugiados, según la agencia de la ONU para la ayuda a los refugiados palestinos (Unrwa).

Desde hace varios años Chatila conmemora el aniversario de la masacre en presencia de decenas de militantes internacionales pro-derechos humanos.

La comisión de investigación oficial israelí, presidida por el juez Kahan, atribuyó en 1983 a Ariel Sharon, por aquel entonces ministro de Defensa, la "responsabilidad personal" aunque "indirecta" de la matanza, afirmando que ni la previó, ni la impidió.

Sharon se vio obligado así a dimitir en febrero de 1983, aunque volvió al gobierno como ministro sin cartera.

La comisión atribuyó la responsabilidad directa a Elie Hobeika, jefe de los servicios secretos de las FL, que fue asesinado el 24 de enero de 2002.

Numerosos sobrevivientes de la matanza señalaron la participación del Ejército de Líbano Libre, una milicia creada por Israel en el sur de Líbano. *

09 septiembre 2007

¿CAMBIO DE LEYES SOBRE NATALIDAD EN CHINA?

Carlos Benítez Villodres
Málaga (España)



El propio Zhang Weiqing, ministro chino de Población Nacional y de la Comisión de Planificación Familiar, declaró en su día, con jactancia y sarcasmo, que las restrictivas políticas antinatalistas de los últimos Gobiernos chinos, incluido el suyo, lograron para la ciudadanía de este país un nivel económico más elevado, un bienestar social bastante aceptable, un avance sumamente significativo en todas las actividades humanas… Ello es debido a los 650 millones de nacimientos, según fuentes occidentales, que no llegaron a producirse en los últimos 30 años (400 millones, según el ministro). “El objetivo de asegurar al pueblo chino una vida relativamente confortable, manifestó Zhang Weiqing, no hubiera sido posible si tuviéramos hoy 400 millones de personas más”.
Esta práctica ya está prohibida (?), pero se espera que las nuevas reglas establezcan sanciones específicas tanto para padres como para doctores.
Actualmente el gobierno chino prepara un proyecto de ley (?) para hacer frente al creciente desequilibrio de género causado por el aborto generalizado de fetos de sexo femenino. Obviamente los actuales regidores chinos no admiten lo de los crímenes generalizados de bebés de sexo femenino. ¡Cómo lo van a admitir!
La Asociación de Planificación Familiar de China anunció que la magnitud del desequilibrio es tal que una ciudad hay 20 niños por cada 5 niñas.
Los expertos temen que el fenómeno podría tener consecuencias sociales impredecibles. Algunos creen que con millones de hombres que no logran encontrar una esposa, podría haber riesgos de un incremento en la conducta violenta y antisocial, incluso una revolución del pueblo chino contra sus máximos dirigentes. Recientemente se anunció que la ciudad de Lianyugang, en el este del país, tiene un importante desequilibrio. Entre la población menor de cuatro años hay 564 niños por cada 100 niñas.
Zhang Weiqing dice, ahora, que podrían pasar 15 años para que el desequilibrio de género en el país se resuelva. Si continúan las tendencias actuales, podría haber más de 30 millones de hombres en edad de casarse pero sin pareja para el año 2020. Weiqing, ministro de Hu Jintao, presidente de la República Popular de China, reconoció que el desequilibrio está relacionado con la política china de tener sólo un hijo, pero negó que esa sea la razón principal.
Con toda su desvergüenza y palabrería, Zhang dijo que el problema está vinculado, además, a la visión tradicional de China que favorece a los varones. “Hay muchas razones para este desequilibrio de género y la primera es la existencia por miles de años de una tradición profundamente arraigada en que los hombres valen más que las mujeres”.
En 2005, 418 niños nacieron por cada 100 niñas. China es la nación más poblada en el mundo, con más de 1,3 billones de habitantes. Zhang señaló que el gobierno podría tomar algunas medidas para elevar la situación de las mujeres en la sociedad y proteger a las niñas. Según Hu Jintao, el grave problema se está resolviendo. Un problema ocasionado por las políticas antinatalistas de los mandatarios chinos, causas que Hu Jintao no reconoce, ya que éstas son generadas por el terrorismo de Estado practicado por distintos Gobiernos chinos, incluso por el suyo.
Escoger el sexo del bebé se ha vuelto una práctica común, a medida que los futuros padres en las ciudades -quienes enfrentan multas financieras y estigma social si tienen más de un hijo- frecuentemente optan por el aborto, coaccionados por las leyes, cuando la prueba demuestra que será niña.
Asimismo, se pretende acabar con las pruebas ilegales para elegir el género del bebé y los abortos de fetos femeninos, los cuales serán castigados severamente por el gobierno (?).
Por otra parte, un diario británico desveló que el Reino Unido importa productos de belleza chinos fabricados con la piel de prisioneros ejecutados, de asesinatos de bebés de sexo femenino, de embriones obligatoriamente abortados… Es decir, estas políticas antinatalistas, aprobadas y apoyadas por la ONU, de los distintos gobiernos chinos tienen sus raíces en asesinatos de bebés, incluidos los abortos, las esterilizaciones forzosas y permanentes y las multas a las familias que superan la cuota de un solo hijo generalmente varón.
Estas actividades contaron, no obstante, con el visto bueno del Fondo de Población de las Naciones Unidas, como ya he referido, el cual participó en el programa de control de la natalidad chino. Este hecho llevó al Gobierno de Estados Unidos, bajo la actual Administración Bush, a recortar sustancialmente sus aportaciones al Fondo.
Junto a estos asesinatos masivos, China tiene el “honor” de ser el país que aplica a más personas la pena de muerte. El año pasado, según Amnistía Internacional, fueron ejecutados en el país 3.400 prisioneros.
De nuevo asoma aquí una mentalidad utilitarista. Hace unos meses, varios grupos de derechos humanos denunciaron que las autoridades chinas están utilizando los órganos de las personas ejecutadas para trasplantes dentro y fuera de China.
En un sinnúmero de ocasiones se ha acusado también a China de utilizar la piel de estos cuerpos (piel de bebés asesinados, de fetos abortados y de prisioneros ejecutados en China) para el negocio a nivel mundial de cosméticos.
Esta última acusación parece estar confirmándose en el Reino Unido, donde una compañía china, cuyo nombre no ha sido desvelado, está siendo investigada por utilizar en sus productos la piel de prisioneros ejecutados, embriones abortados… Se trata de un colágeno para aumentar el volumen de los labios y para tratamientos antiarrugas.
Según el diario “The Guardian”, un representante de la empresa afirma que ésta es una práctica “tradicional”. “En China es una práctica muy normal y me ha sorprendido que se haga un escándalo de esto en Occidente”.
Para la investigación y desarrollo de nuevos productos, el representante de la compañía reconoce que se utiliza “material sobrante” de las empresas de biotecnología radicadas en la provincia de Heilongjiang. Se trata, fundamentalmente, de cadáveres de embriones procedentes de abortos. ¿Nada más?
Ésta ha sido también una de las denuncias más reiteradas por parte de los grupos pro vida, y no se refieren únicamente a China, sino también a otros países de Asia y África.
Por lo tanto, lo que investiga el Reino Unido es si, efectivamente, los productos de la compañía china contienen restos de embriones, de prisioneros ejecutados, de personas asesinadas en especial niñas… Además de una preocupación de tipo ético, existiría, en este caso, un considerable riesgo para la salud.
Así se encuentran los temas de los fetos de sexo femenino y de la natalidad de niñas, de la pena de muerte y del tráfico de personas y de órganos humanos… en la República Popular de China. Si no se resuelven, con presteza, estos gravísimos problemas sociales, una revolución popular contra el Gobierno actual y su posterior derrocamiento se palpa en China.

Carlos Benítez Villodres
Escritor, poeta, periodista, crítico literario
Málaga (España)

Parque de la memoria

Por José Pablo Feinmann


Es un parque. Un espacio que se recorta en el espacio y recupera en esa interioridad un sentido. Lo recupera porque ese sentido suele extraviarse, perderse en las zonas protectoras del olvido. Es un parque contra el olvido. Una sociedad vacila –siempre– entre la memoria y el olvido. Sobre todo si el terror la hirió y de esa herida quiere salir. Del terror que nos reclama desde el pasado se sale mal y se sale bien. Mal, cuando la sociedad elige olvidar, hundir en algún recoveco de la conciencia todo cuanto reniega, eso de lo que no quiere hacerse cargo. Lo que se olvida pasa a segundo o a tercer término. O no tiene término: cae en un socavón oscuro que, algunos suelen llamar inconsciente colectivo. El olvido es –sin embargo– persistente. Todo lo negado persiste en la conciencia, persevera. Lo negado engendra peste. Una patología devastadora que enferma a los pueblos. Hay una frase que se utiliza en estos casos y dice que los pueblos que olvidan su pasado están condenados a repetirlo. La frase exige a los pueblos recordar lo malo para no sufrirlo otra vez. Es una frase-advertencia. Pero los pueblos no creen en las advertencias. Las advertencias advierten sobre el futuro y los pueblos –que son las personas, cada uno de los desvalidos seres que habitan este cascote que llamamos “mundo”– quieren habitar el presente, dado que el pasado quieren olvidarlo y el futuro los asusta. Nada más cómodo que olvidar. Hagamos una prueba. Usted, que lee estas líneas, no sabe aún de qué tratan. Supongamos que ahora, sin aviso ni preparación previa, yo le arrojo una cita de un libro de Pilar Calveiro: “Muchos militantes murieron por efecto de la ‘pastilla’. Sin embargo, ya en 1977, el personal de algunos campos sabía cómo neutralizar el efecto del cianuro y podía revivir a una persona ‘empastillada’. Obviamente pasaba del médico al torturador; sacar a alguien del envenenamiento ya había insumido un tiempo importante, por lo que la tortura se ‘debía’ aplicar de inmediato e intensivamente para obtener información” (Pilar Calveiro, Política y violencia. Una aproximación a la guerrilla de los años ’70, Norma, Buenos Aires, 2006, p. 181). Algunos dirán: yo no quería saber esto. Otros: si leo este diario me lo tengo que bancar. Otros: yo no leo más, bastante tengo con mis problemas de hoy. Aun el mejor intencionado, el más abierto a los temas de los derechos humanos sentirá un horror inocultable: ¿no bastaba con tomar “la pastilla” para salvarse del horror de la tortura? No. La búsqueda de información (a la que, recuperando la instrumentalidad, la racionalidad del terror nazi, se llamó acción “de inteligencia”) bloqueó esa salida al militante (armado o no, clandestino o de superficie) que buscara ese último refugio: morir. Hubo médicos que estudiaron cómo limpiar a los “empastillados”. Porque para esa tarea se necesita a un médico. Un médico certero, eficaz. Que no estudió para eso pero que ahora pone ese saber al servicio de la búsqueda de información. “Tráiganlo, póngalo ahí, lo limpio y se los entrego.” Acaso con cierto alivio habíamos pensado que para muchos la pastilla entregó la posibilidad de eludir el tormento. Tal vez usted, que lee este horror desatinado que me permito arrojarle, tenía un amigo y le dijeron que había tomado la pastilla. Ahora no sabe si el saber del terror planificado e instrumental lo limpió y lo entregó a los torturadores. Seguramente no tolera imaginar (porque es inimaginable) el padecimiento de un ser que despierta y descubre que no, que no murió, que su pastilla fue conjurada y que le espera todavía lo peor.
Así murieron muchos. Y tenemos la obligación de recordar ese horror. No porque si lo recordamos no volverá a repetirse sino porque recordarlo es aún nuestra posibilidad de habitar sanamente en este país y hasta en este mundo. Una moral es posible: la de no olvidar el horror y la de pensarlo sin claudicaciones. El Estado argentino llegó a los extremos de la abyección para pelear una “guerra” que consideró parte de otra: la de Occidente contra el comunismo, la “Guerra Fría”. Esa guerra fue “fría” entre las potencias que encarnaban cada uno de los dos bloques. Pero fue caliente en los países del Tercer Mundo: en Vietnam y en América latina. Aquí, en el patio trasero del Imperio, había que aniquilar cualquier foco de resistencia. Otra Cuba, jamás. De este modo, “ni el socialismo democrático de Allende, ni un peronismo de raíz nacional-popular con influencia de sectores radicalizados, ni la alianza política de la izquierda uruguaya con fuerte presencia del comunismo, a pesar de sus diferencias ostensibles, resultaban ‘tolerables’ para un proyecto de apertura y penetración profunda de las economías, las sociedades y los sistemas políticos que no admitía freno ni contraparte” (ibid., p. 189). Ese “peronismo de raíz nacional-popular con influencia de sectores radicalizados” (que se identificaban también como peronistas o como trotskistas) fue el masacrado en los campos de la dictadura. Su suerte ha sido tan turbia que –además de morir tan malamente– todavía es cuestionado por una izquierda “anti-populista” o “social-demócrata” que jamás inquietó al Estado desaparecedor y que pudo permanecer casi intocada. Algunos demoran demasiado en entender la explosividad que esa mezcla de marxismo, populismo, nacionalismo hegeliano, “negrada peronista” y hasta ese líder, Perón, que siempre se le atragantó a los Estados Unidos (hiciera o no “buena letra”) representaba para los sectores dominantes de la Argentina y para el Imperio transnacional, el que dio la orden para la matanza por medio de su más eficiente y vigoroso criminal de guerra, Henry Kissinger: “Mátenlos, pero que sea antes de Navidad”.
Ahora camino por el Parque de la Memoria junto a Marcelo Brodsky, que empuja el proyecto desde la Asociación Civil Buena Memoria. Es la mañana de un sábado y el río perdió la línea del horizonte porque una niebla intempestiva lo sofoca. Raro, pensamos. Cuando salimos desde el centro de la ciudad hacia la costa del Río de la Plata el sol nos sorprendió y hasta nos dijimos que al fin aflojaba este invierno duro. Aquí, en la costa, no. Está húmedo y el río se ve gris y la niebla semeja –lo sé: es una metáfora previsible, pero no la puedo evitar porque así ocurrió, porque la realidad es, a veces, evidente, lineal pero siempre temible pues revela lo oculto por ausencia o por presencia excesiva– un sudario, una mortaja: ahí los tiraron, algunos ya estaban muertos; otros, demasiados, no. El Parque de la Memoria exhibe, para quienes entren en él, para quienes quieran recordar, el Monumento a las Víctimas del Terrorismo de Estado. Son unos muros largos con nombres, nombres, tantos nombres como infinito fue el terror. Uno no puede evitar estremecerse por las edades de las víctimas: veinte años, dieciséis, veinticinco, dieciocho, veintitrés, catorce. Hay, también, “veteranos”, “hombres de edad”: treinta y dos años, veintinueve, treinta y uno, treinta y tres. Los torturaron, los mataron y los tiraron a ese río en que el monumento desemboca con una coherencia escalofriante: cuando terminamos de leer los nombres (que están ordenados por años: los desaparecidos en el setenta y cinco, en el setenta y seis, en el setenta y siete y así hasta el ochenta y tres) estamos, nosotros, frente al río.
Alguien se acerca a Marcelo. No sé quién es. Juro que no lo conozco, pero pareciera pertenecer a los que han participado en el proyecto. O no: por lo que pregunta, digo. Porque su pregunta dice: “No sabía que iban a estar también los nombres de los muertos en combate”. Marcelo no duda: “Por supuesto”, dice. Marcelo tiene un hermano desaparecido. No “en combate”, pero sí “desaparecido”. Como todos. Porque todos están desaparecidos. Porque no hay desaparecidos buenos y desaparecidos malos. No hay desaparecidos “inocentes” y desaparecidos “culpables”. El monumento no es para los que desaparecieron aunque “no tenían nada que ver”. O sólo eran “inocentes perejiles”. El Monumento es para las Víctimas del Terrorismo de Estado. Es, también (seamos rotundamente claros), para Roberto Santucho, que organizó el nefasto ataque a Monte Chingolo y le hizo más fácil todavía el golpe a Videla además de llevar a la muerte a demasiados militantes que creyeron en su delirante propuesta: organizar el ataque guerrillero más importante desde el asalto al Moncada. Ni yo ni Pilar Calveiro, por ejemplo, tenemos la menor simpatía por Santucho. Hemos tenido enormes y agrias diferencias con los que eligieron los fierros en lugar de la política. Con los que se apartaron para siempre de todo proyecto popular a partir del asesinato alevoso y no confesado de José Rucci. Escribí un largo ensayo contra la violencia y los violentos, los que se escindieron de las bases, los que se sustantivaron en una estrategia ciega y militarista que se extravió a sí misma reproduciendo en su interior el orden militar al que creían oponerse. Pero aquí, hoy, todos, ellos y los otros (insisto: todos) son mis compañeros y los de Marcelo. Porque ninguno merecía morir como murió. Ninguno merecía la muerte por desaparición. Ninguno merecía no ser entregado a sus familiares para que, al menos, pudieran velarlo y enterrarlo como se vela y se entierra a un hijo o a un hermano o a un amigo. No importa el número de muertos que provocó la guerrilla. La derecha de este país se empeña en subir esa cifra como si eso pudiera “empatar” la cuestión. Como si eso pudiera consagrar la teoría que postula la existencia de “dos demonios”: la guerrilla y el poder militar. ¿Quién sabe cuántos murieron en enfrentamientos si los enfrentamientos se fraguaban? ¿Qué “guerra” es la que origina seiscientos u ochocientos muertos de un lado y treinta mil del otro? (“Dos mil de los cuales eran judíos”, como me dicen los dirigentes de la AMIA, que también tendrá su monumento a las víctimas del atentado terrorista que sufrió a manos de un “autor intelectual” que ellos conocen bien y de cómplices de adentro que también conocen y son los mismos que ejercieron el terrorismo de Estado que fue, además, rabiosamente antisemita. Me lo dicen un día viernes mientras, invitado, almuerzo con ellos. “La mayoría de esos jóvenes judíos postulaban que el Estado de Israel es la cuña del imperialismo en Medio Oriente”, les digo con deliberada aspereza. “No importa”, me responden, “eran judíos”.) Pero hay algo que diferencia de modo definitivo a los muertos del Estado terrorista y a los muertos de la militancia de la izquierda peronista, obreros, profesionales, universitarios, guerrilleros, perejiles y familiares, amigos o “tímidos”. Los de un lado (el Estado y el Ejército que impuso el plan neoliberal de Martínez de Hoz o Walter Klein, los socios civiles, abundantes, del terror) pudieron tener a los suyos y velarlos y sepultarlos. Los otros, no. Las víctimas del Estado desaparecedor no están. Se esfumaron, como dijo claramente Videla. Para que nadie los olvide se hace este Parque de la Memoria. Es una herida en la ciudad, un gesto testimonial, valiente, que habrá que cuidar de la injuria de las hienas y visitar asiduamente para estar ahí, cerca de ellos, inocentes todos, porque el que muere sin justicia, sin defensa, sin ley, con su cuerpo escamoteado al amor postrero de los suyos, es inocente, estemos o no de acuerdo con lo que hizo cuando vivía, aunque discutamos hasta el final de nuestras vidas qué estuvo bien, qué estuvo mal. Porque muchos errores sin duda se cometieron para que todo terminara tan mal. Pero esa generación creyó que podía cambiar el mundo, hacerlo mejor, tener ideales y jugarse por ellos. Pocos, hoy, creen en esas enmohecidas vehemencias del pasado.