31 mayo 2007

Verde Bush



LLUÍS BASSETS 31/05/2007 - EL PAÍS



El desastre más visible es la guerra de Irak, una catástrofe de proporciones colosales que afecta al conjunto de las relaciones internacionales y que costará muchos años enderezar. Pero hay otro desastre de efectos más profundos y prolongados, y es la política medioambiental, o mejor contra el medio ambiente, aplicada por esta presidencia de la oligarquía petrolera tejana, cuyos efectos sólo ha amortiguado su incapacidad política y la pérdida de la mayoría en las dos Cámaras. Bush quería sacar petróleo de Alaska y desproteger los parques nacionales, cosas que no ha conseguido, pero hasta ahora ha venido considerando una fantasía progresista la teoría del calentamiento global y se ha negado a ratificar el protocolo de Kioto de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Las consecuencias de tal política son muy graves. No sólo porque Estados Unidos con un 5% de la población emita entre una cuarta y una quinta parte de estos gases. El rechazo norteamericano conduce sobre todo a que otros dos grandes emisores como China e India se nieguen a adherirse a un convenio internacional que introduce fuertes cortapisas a su desenfrenado desarrollo industrial. EE UU es ahora mismo la clave de bóveda de la política medioambiental planetaria, y mientras no se comprometan a alguna limitación, por modesta que sea, todo quedará en papel mojado.
De ahí que los principales firmantes de Kioto se hayan concertado para obligar a Bush a cambiar, en una conspiración que no es precisamente de gobiernos buenistas y de izquierdas. Tony Blair, Shinzo Abe y Angela Merkel están trenzando desde hace meses la firma de un acuerdo que obligue a EE UU a acercarse al compromiso de Kioto. La llegada de Nicolas Sarkozy al Elíseo no va a facilitar las cosas a Bush, a pesar de que el nuevo presidente sea considerado como el más proamericano de toda la historia de la V República. Es bueno recordar lo que dijo mirando hacia la otra orilla del Atlántico la noche de su victoria: "Quiero lanzar un llamamiento a nuestros amigos americanos para decirles que pueden contar con nuestra amistad, forjada en las tragedias de la historia que hemos enfrentado juntos. Quiero decirles que Francia estará siempre a su lado cuando lo necesiten. Pero quiero decirles también que la amistad es aceptar que los amigos puedan pensar distinto, y que una gran nación como EE UU tiene el deber de no obstaculizar la lucha contra el cambio climático e incluso de ponerse en cabeza porque lo que está en juego es el futuro de la entera humanidad".
Empezó Blair en la cumbre del G 8 hace un año en Gleeneagles cuando consiguió que Bush reconociera la existencia de un problema, aunque sólo admitió que se trataba de conseguir un medio ambiente más limpio, no de frenar el cambio climático. Ahora en Heiligendamm, Angela Merkel quiere conseguir el compromiso de reducir las emisiones de gases en un 50% para el año 2050 respecto a lo emitido en 1990 (año de arranque del compromiso de Kioto). Si Bush rechaza todo tipo de cuantificación, como ha hecho hasta ahora, le espera para el año próximo otra presidencia, la japonesa, seriamente comprometida también en la reducción de la emisión de gases.
Entre tanto, Bush llegará Alemania para la cumbre con la guardia algo más baja que hace un año. En su discurso del Estado de la Unión del pasado enero, tras la inapelable derrota republicana en las elecciones de mitad de mandato, apareció como un converso a un neoecologismo conservador, súbitamente preocupado por el calentamiento de la tierra, aunque centrado en buscar alternativas al petróleo que proporcionen mayor independencia energética a EE UU y a sus aliados. La principal inquietud deriva de la fracasada estrategia de cambio geopolítico en Oriente Próximo: ya que no podemos democratizar y convertir en zona aliada a la mayor región petrolífera del mundo, preparémonos para no depender de ella en el futuro en cuanto a suministro energético.
El secreto para este neoecologismo no está en la reducción de las actuales emisiones, sino en las nuevas tecnologías. Se trata de buscar una mayor eficiencia energética que haga disminuir las emisiones y de utilizar energías alternativas como el etanol, biocombustible fabricado con productos vegetales como el maíz o la caña de azúcar, pero también de incrementar la producción de energía nuclear. La clave política de este Bush verde no está muy lejos de sus ideas sobre la guerra preventiva. Quiere que EE UU aborde el calentamiento global de forma unilateral y a partir de la misma confianza en la tecnología, americana por supuesto, que desplegara respecto a la eficacia de sus ejércitos. De ahí que la batalla que va a librar con sus aliados europeos sea en el fondo muy similar a la que ya ha perdido en relación con la democratización de Oriente Próximo a cañonazos.

Sanidad de pago bajo el PC chino

Cuando visité China en los últimos meses del año 1965, el criterio de igualdad era una búsqueda, un desafío cotidiano. Invitado por las autoridades chinas, además de los lugares consagrados y sagrados de la Revolución China, las visitas a las fábricas, las comunas populares, escuelas y ciudades y aldeas, el proceso de transformación estaba en plena marcha, a veces forzada, muchas con errores, pero China avanzaba sobre las ruinas dela guerra, el colonialismo y la pobreza.
Desde entonces mucha agua ha pasado debajo de los puentes de la Gran Marcha... La nostalgia que guardo en mi corazón no es suficiente para ocultar los males de la China capitalista manejada por el Partido de Mao tsé Tung. Por supuesto, éste es un copete de la nota, cuando lo que hace falta es una nota de fondo... (A.A.)



La privatización de la salud ha empobrecido el campo y alienta el fraude en los fármacos

JOSE REINOSO - El País - Pekín - 31/05/2007


El primer aparato que ven muchos pacientes cuando tienen que acudir al servicio de urgencias de un hospital en China no es una máquina de rayos X, sino un cajero automático. Los centros sanitarios se niegan a aceptar a los enfermos salvo que puedan hacerse cargo de los gastos. Y antes de ser recibido por el médico, el personal de recepción exige al visitante que desembolse la cantidad correspondiente.
A la factura de la consulta viene a sumarse, cuando se acude a un centro hospitalario, la de los medicamentos. Los fármacos son una de las principales fuentes de ingreso de los hospitales, por lo que es habitual ver a los enfermos salir cargados con bolsas de plástico repletas de los productos recién adquiridos en su farmacia.
Pero muchos chinos no se fían, porque consideran que los doctores prescriben teniendo en cuenta su propio interés económico, no el del paciente, y no es extraño que se dirijan con la receta a la botica más cercana para comprar una alternativa más barata.
Además, se quejan, de que, como ocurre en otros países de Asia, para ser bien atendidos, tienen que dar sobres con dinero a los médicos y a su equipo.
Esta situación es consecuencia de las reformas económicas lanzadas por Deng Xiaoping a finales de 1978, que convirtieron la Sanidad, ya sea pública o privada, en un artículo de pago, regido por las leyes del mercado. Un paisaje muy diferente al que existía durante el maoísmo, cuando los llamados doctores descalzos -mitad campesinos, mitad enfermeros- recorrían el país dispensando cuidados, que, aunque básicos, eran casi universales.
La privatización del sistema sanitario es uno de los factores que ha contribuido a la pobreza en el campo y a que en algunas regiones muy atrasadas la tasa de mortalidad haya subido desde la década de 1990. El 90% de la población rural y el 60% de la urbana no tienen cobertura sanitaria. El 40% de la población no va nunca al médico porque no puede hacer frente a la factura.
Pekín pretende cambiar esta situación, porque dice que es clave para impulsar el consumo interno, y por tanto la economía, y está introduciendo un programa de seguros médicos, que, sin embargo, exige pagos por parte de los pacientes, que muchos siguen sin poder efectuar.
Este es el caldo de cultivo en el que ha crecido la rentable industria farmacéutica, cuya producción subió a una media anual del 16,7% en valor entre 1978 y 2003.
China se ha convertido en uno de los principales fabricantes de medicamentos del mundo y uno de los mercados con mayor auge, aunque la inversión en investigación y desarrollo es mínima.
La euforia farmacéutica ha creado grietas en el sistema, con compañías que fabrican medicamentos falsos y empresarios poco escrupulosos que han sobornado a los funcionarios de la Administración Estatal de Alimentos y Medicinas para registrar sus fármacos sin necesidad de ensayos, lo que ha provocado decenas de muertes en los últimos años.
El Gobierno anunció el martes pasado que Zheng Xiaoyu, director de este organismo hasta 2005, ha sido condenado a muerte por corrupción.

30 mayo 2007

TODO el mundo





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La precampaña

ELVIRA LINDO 30/05/2007

Madrid rancia, Madrid retrógrada, Madrid reaccionaria, Madrid aguilucho, Madrid cuna de peligroso grupo de sesentonas parapetadas tras enormes abrigos de visón que aguardan a que aparezca un socialista por las esquinas del barrio de Salamanca para saltarle sin piedad a la chepa, Madrid España una grande y libre, Madrid centralista, Madrid crispación, Madrid poder, Madrid anti-España plural, Madrid pujol-enano-habla-castellano, Madrid Génova, Madrid banderitatúeresroja banderitatueresgualda, Madrid anti-catalana, Madrid casposa, Madrid manifestaciones antizapateristas, Madrid boicot productos catalanes, Madrid pepera, Madrid franquista, Madrid hortera, Madrid acaparadora, Madrid tensa, Madrid Aznar, Madrid ministerial, Madrid castizorra, Madrid feudo del PP, Madrid antiprogreso, Madrid ciudad robada, Madrid no es lo que era, Madrid T-4 Barcelona 0, Madrid ya no se puede vivir en Madrid, Madrid quién te ha visto y quién te ve, Madriz Madriz Madriz, Madrid anti-Rubianes, Madrid anti-LeoBassi, Madrid Ynestrillas, Madrid antiactores, Madrid se fue a la guerra qué dolor qué dolor qué pena, Madrid capital, Madrid cogollo de la bronca y del insulto, Madrid Congreso de los Diputados, Madrid capital de las capillitas, Madrid donde todo se cuece, Madrid medrar, Madrid la manzana podrida, Madrid garbancera, Madrid garbanzo negro, Madrid Esperanza Sara-Mago, Madrid chulo, Madrid anti- Tim Robbins, Madrid Valle de los Caídos, Madrid antiperiférica, Madrid es Telemadrid, Madrid qué mal tu nombre suena, Madrid rompepelotas de todas las Españas, Madrid culpable, Madrid hemos perdido por Madrid.
Ésta fue la precampaña. No sólo contribuyeron a difundir esta imagen de Madrid los políticos, también hay que agradecer a artistas, intelectuales, escritores y columnistas (algunos de ellos obligados los pobres a vivir en este infierno ostentando un cargo) el haberse sumado a reseñar por foros nacionales e internacionales esta encantadora imagen de la ciudad. Disfrutaron de más libertad para hacerlo que si la hubieran emprendido con algunas de sus ciudades de origen. Ahora resulta que la culpa de esos votos que faltan la tiene Madrid, ente brutal. Tal vez asesores y simpatizantes deberían cambiar el discurso, aunque sólo fuera por el interés te quiero Andrés.

LA REBELDÍA DE LA INCREDULIDAD

Carlos Benítez Villodres

Es sumamente difícil creer y, menos aún, confiar en “El Grupo de los Ocho” (G-8), compuesto por los regidores de los siete países más industrializados del mundo (EE UU, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia y Canadá más Rusia) ¿Por qué? Pues, porque en el G-8 están los problemas, no las soluciones. Incluso antes de que comenzaran esos diálogos de besugos, la sociedad mundial era consciente de que nada positivo, nada real brotaría o sucedería al finalizar los mismos. El G-8 quiso darles un barniz de pésima calidad a sus reuniones (la última en Escocia), invitando a algunos líderes de países en desarrollo o con economías emergentes como son: México, Brasil, la India, China y Sudáfrica, grupo este conocido por G-5, pero todos sabemos que estas invitaciones eran puro teatro, un barniz, como ya he expresado, que antes de que hiciera acto de presencia en Geneagles (Escocia), ya se había volatilizado.
El G-8, además de defender sus propios intereses, aunque lo niegue, busca la manera de incrementarlos, en detrimento de las necesidades vitales de una amplia gama de naciones. Ni el G-8, ni usted, ni yo podemos olvidar los gravísimos y sangrientos disturbios que se produjeron en Génova en 2001 durante la cumbre de estos “dioses todopoderosos”, pero, aunque se metan en la zorrera más lejana y escondida, el rechazo siempre será total, por parte del hombre de buena voluntad, a estas escenificaciones de la obra teatral “Conversaciones añejas en el corazón de la mentira”.
“Prefiero pecar de confiado, aunque me lleve mil decepciones, refiere Paul Gauguin, a vivir desconfiando de todo y de todos. En el primer caso se sufre sólo en el momento del desengaño, y en el segundo se sufre constantemente”. El pintor francés, pilar básico del postimpresionismo, tiene toda la razón, pero ante las continuas decepciones, a nivel mundial, que padece el hombre y la mujer de hoy, por parte de estos mandatarios, el sufrimiento es firme e incesante. Los propios jefes de Estado y de Gobierno de las naciones más desarrolladas son los que han hecho desaparecer la confianza que en ellos podíamos tener.
El materialismo es tan poderoso que reina en solitario en este mundo de todos y de nadie. Aquellos que intenten luchar contra él tienen hoy por hoy la guerra perdida, incluso puede que hasta la vida, porque es combatir contra los fantasmas de esa realidad única que es la materia (el dinero y todo cuanto se puede comprar o vender, gracias a él, todo... menos la muerte). No olvide, caro lector, que los gobernantes que dicen y gritan, aunque bien saben que es una patraña, que “la importancia de los intereses materiales es o debe ser lo más primordial para la sociedad y para cada miembro de ella, tienen el mundo en sus manos”.
Al poder económico universal no le interesa que en los países más pobres deje de existir la pobreza; ni talar las guerras actuales de cuajo para que sólo la paz habite en todas las naciones del orbe; ni que las enfermedades, en los países tercermundistas, dejen de crecer y crecer por el descontrol y la indiferencia reinantes; ni detener para mermar lo más posible el cambio climático que conlleva el empobrecimiento de la humanidad en especial el de los pueblos que ya se hallan inmersos en la más espantosa miseria; ni controlar y disminuir significativamente “el efecto invernadero” que sufre nuestro planeta; ni cooperar para que el extremismo de los fenómenos meteorológicos se mitigue; ni prevenir para evitar los impactos destructores de ecosistemas... “Todo el mundo sabe, dice Antonio Gala, y el G-8 mejor aún, lo que sucede en África, por mucho que apriete los párpados para no verlo. Hambre, miseria, prostitución, sida, violencias, analfabetismo y guerra. Y eso para el mayor beneficio del Primer Mundo y de algunos tiranos”. Por desgracia, es así de claro. Y lo mismo que ocurre en África, acontece en gran parte de América del Sur, de Asia y en ciertos países, por no generalizar, del Este de Europa ¡Cuánto más se extienda por el mundo el infortunio, más se enriquecen los países que atesoran más riquezas!
Los escaparates, que montan y decoran para las reuniones del G-8, son fastuosos, impresionantes. Tras estas pantallas ostentosas se elevan los discursos con palabras de humo, deseos sin raíces, secos, y esperanzas desesperanzadas. Todo es una farsa propia de los líderes de los países más enriquecidos del planeta. La teatralidad de estos actores excelentes ha calado hasta más allá del “más allá” ¿Quién cree que la deuda externa que se exige a los países más pobres del orbe se condone parcialmente? ¿Quién esperaba que estos “caballeros” establecieran un plan realista contra el cambio climático? ¿Quién calentaba la esperanza de que “algo” verdaderamente positivo para la humanidad se afianzara y se llevara a cabo con prontitud? “Somos capaces, manifiesta John F. Kennedy, de eliminar el hambre de la Tierra en el espacio de una generación. Lo único que falta es querer hacerlo”. En esta última oración, pronunciada por el presidente estadounidense un año antes de ser asesinado, está la solución a todos los problemas que afectan a la especie humana: “Lo único que falta es querer hacerlo”. Pero quienes pueden y deben resolver todos las cuestiones negativas que asaetean incesantemente a los seres humanos..., no quieren hacerlo ¿De qué sirve, pues, tantas y tantas reuniones de los jefes de los países más afortunados? Para nada. Sí, absolutamente para nada, porque “las palabras, asevera Demóstenes, que no van seguidas de los hechos no valen para nada”.
El mundo continuará su alocada carrera hacia ninguna parte, porque así lo decide la voluntad del G-8. No nos engañemos, si pensamos que estos “caballeros todopoderosos” actúan con veracidad, honradez y transparencia para solventar lo que no quieren arreglar, aunque expresen todo lo contrario. No piense, caro lector, que soy catastrofista, un ser alarmista, negativo por naturaleza. No, estoy en el extremo opuesto. Soy el primero que anhelo que mis opiniones sean erróneas para bien de toda la sociedad mundial. “Por los frutos conoceréis el árbol”, afirma Jesús, y quien sigue esta regla no yerra nunca. Ahí están los frutos. Mírelos, caro lector. Mírelos en sus árboles respectivos. Obsérvelos. Son frutos farisaicos, semejantes “a sepulcros encalados, hermosos por fuera, mas por dentro llenos de huesos de muertos y de toda suerte de inmundicia”. (Mateo XXIII, 27).
Pero el sufrimiento ajeno es una realidad que intenta aplastarme, machacarme. Una realidad que está presente constantemente en mí. Por ello, utilizo, como arma, la palabra. Estoy totalmente seguro de que a los miembros del G-8, si me leyeran, no les gustaría lo que escribo. Hay palabras que besan, que acarician, otras que sacan a la luz lo que ocultan mentes y corazones, y otras que expresan, con coraje y firmeza, aquello que ciertas personas no quieren escuchar. Evidentemente las palabras aclaran o enturbian las aguas del pensamiento. Las mías, así lo creo y lo afirmo, son de aquellas que las clarifican, aunque creen graves conflictos entre lo sano y lo podrido.
¿Por qué sucedieron las terroríficas matanzas terroristas en Nueva York, Madrid y Londres? ¿Por qué posiblemente haya una nueva ciudad en el punto de mira de los asesinos terroristas? ¿Por qué tanta sangre inocente derramada? ¿Por qué vivimos bajo la amenaza del terror? ¿Por qué en los campos de la Justicia se cultivan injusticias? ¿Por qué se alimenta el fuego de las guerras en vez de apagarlos? ¿Por qué tanta indigencia, tanto infortunio, tantas calamidades... en el mundo? ¿Por qué el tráfico de personas, de armamentos, de drogas... está cada día más en auge? ¿Por qué afirman los mandamases del orbe que anhelan la paz, cuando lo que verdaderamente desean con vehemencia es la guerra? ¿Por qué mueren, por no ser asistidos debidamente, tantísimos niños, mujeres y ancianos en los países donde la pobreza y el hambre conviven íntimamente? ¿Por qué...? Porque quienes pueden y deben acabar con todo estos males, con presteza y audacia y tesón..., no quieren hacerlo. Sí, “lo único que falta es querer hacerlo”, pero no quieren los miembros del G-8. Palabras, palabras y más palabras que se las lleva el viento de turno “al país de la oscuridad perpetua”.
No creo a estos 8 emperadores del mundo por permitir que todas estas desgracias y adversidades palpiten sobre la Tierra, cebándose, precisamente, en los seres más desamparados, más ninguneados, más desesperados... No creo a estos 8 dioses del orbe por torturar constantemente a la esperanza del ser humano que más necesitado está de ella. No creo a estos 8 poderosos manipuladores que tienen a más de la mitad de la humanidad viviendo de rodillas. No creo a estos 8 dirigentes que mienten, cuando dicen que luchan para favorecer a los más humildes, a los más necesitados, a los más maltratados física y psíquicamente... Ellos que sólo se preocupan de incrementar su poder y sus riquezas. No creo al G-8, porque considero a sus representantes unos irresponsables al no querer hacer, aunque afirmen que sí están dispuestos, aquello que están obligados a realizar, por ser quienes son, para bien de la humanidad de hoy y de mañana.
¡Cuántas y cuántas personas sufren en el mundo por la avaricia de estos 8 políticos que son considerados, falsamente, pilares de la democracia, paradigma de las libertades, forjadores del progreso y del bienestar...! ¡Cuántas y cuántas personas, como usted, caro lector, y como yo, malviven o sobreviven impotentes en esas naciones olvidadas por la inmensa mayoría de los que nos denominamos occidentales! A muchos hombres y mujeres de países desarrollados o en vías de desarrollo los han habituado, y han aceptado, a la indiferencia, a la sumisión, al conformismo..., de tal manera que viven sin que les afecten las desdichas del prójimo, de los hermanos de camino, habiten en su mismo bloque o calle o a 7 mil kilómetros de distancia. Han consentido que los deshumanicen, que los aborreguen, que los manipulen... A pesar de ello, tengamos siempre a flor de memoria aquellas palabras bellísimas y animosas del poeta: “Sonríe siempre, aunque tu sonrisa sea triste, porque más triste que tu sonrisa triste, es la tristeza de no saber sonreír”. Tampoco olvidemos que es mucho más fácil amar y solidarizarse con los que sufren y luchar por su bienestar, que permanecer impasible ante todas las miserias personales y sociales que paralizan y desesperan a millones y millones de seres humanos. ■

El riesgo de informar en Rusia

Moscú dificulta la tarea de periodistas críticos en vísperas electorales

PILAR BONET - Moscú -

Las medidas de intimidación y castigo, las presiones y la censura contra los periodistas independientes o críticos se incrementan en Rusia a medida que se aproximan las elecciones parlamentarias y presidenciales que se celebrarán respectivamente en diciembre de 2007 y en marzo de 2008. Varios casos ocurridos en los últimos días provocan seria preocupación en medios nacionales e internacionales. Por sus eventuales repercusiones, el más grave es el que puede dejar a la Asociación de Periodistas de Rusia (APR) sin sus locales en Moscú. La APR, que tiene cerca de 100.000 socios, es una organización crítica que ha estado a la cabeza de la defensa del derecho de la libertad de información y expresión.
El pasado 15 de mayo, el Comité de la Propiedad Estatal de Rusia ordenó a la APR que desaloje unos locales que ella misma financió durante la época soviética y que ocupa en virtud de un decreto firmado en 1998 por el presidente Borís Yeltsin. La APR atribuye la perentoria exigencia de los gestores de la propiedad estatal al deseo de transferir las dependencias ocupadas por la asociación al canal de televisión Russia Today, un medio de propaganda creado por el Kremlin para mejorar la imagen del país en el extranjero. El canal, que emite en inglés desde 2005, lo hace en árabe desde este año y emitirá próximamente en español. Actualmente, la APR comparte el edificio en litigio con la agencia de información gubernamental Ría-Novosti, que es fundadora de Russia Today.
La decisión del Comité Estatal de la Propiedad ha sido anunciada en vísperas del 26º Congreso Mundial de los Periodistas, que comienza el próximo 28 en Moscú, y uno de cuyos temas es precisamente la libertad de prensa en Rusia. La iniciativa de desalojar la APR es la respuesta de las autoridades a la posición cívica de los periodistas rusos, según un comunicado firmado por varios defensores de derechos humanos, como Yelena Bonner, la viuda del premio Nobel de la Paz Andréi Sájarov, y Svetlana Gánnushkina, del comité Ayuda Cívica y Memorial. "Los periodistas honrados se encuentran hoy en la vanguardia, defendiendo los intereses sociales y los principios humanísticos y democráticos" y son "asesinados, juzgados, despedidos, censurados y perseguidos con todos los medios posibles", señalaban los firmantes. En los locales de la APR se alojan actualmente entidades tan prestigiosas como la Fundación Glasnost, que dirige Alexéi Símonov, y el Centro de Periodismo en Situaciones Extremas, que encabeza Oleg Panfílov.
Otro caso preocupante afecta al Servicio de Noticias Ruso (SNR), que surte de información a las emisoras del consorcio Russkaia Mediagruppa, donde cuatro periodistas han presentado su dimisión y se han despedido como respuesta a la censura introducida por su director. El responsable prohibió informar sobre las marchas organizadas en distintas ciudades por la Otra Rusia, la coalición de fuerzas que se oponen al Kremlin, según informó al diario Kommersant el periodista Artiom Jan, que renunció a su trabajo por razones éticas.
Asimismo, el SNR prohibió materiales críticos con los grupos juveniles al servicio del Kremlin que bloquearon la Embajada de Estonia en Moscú, y exigió que un 50% del tiempo de emisión como mínimo estuviera ocupado por "noticias positivas".
Los problemas no se limitan únicamente a la prensa rusa. La televisión estatal austriaca (ORF) ha visto anulada la entrevista que tenía apalabrada con el presidente, Vladímir Putin, en vísperas de la visita que emprende a Viena mañana. La Administración del Kremlin anuló la cita prevista para el lunes después de que la ORF se negara a retirar o alterar un anuncio del viaje del líder en el que figuraban unas imágenes de la guerra de Chechenia, que los representantes de Moscú consideraron como "hostiles".

La caza de brujas en Polonia...

...alcanza al fallecido Kapuscinski

El Gobierno de Varsovia amenaza con desenmascarar a "falsas figuras de prestigio"

C. G. / AGENCIAS - Madrid / Varsovia -

La caza de brujas lanzada en Polonia para limpiar cualquier resto del pasado comunista ha alcanzado a uno de los escritores y periodistas más prestigiosos del país, Ryszard Kapuscinski. El reportero, que falleció en enero, colaboró con los servicios secretos del régimen comunista mientras viajaba por medio mundo para escribir las crónicas que le hicieron famoso, según un expediente archivado en el Instituto de la Memoria Nacional, organismo utilizado por el Gobierno para su campaña de depuración ideológica anticomunista.
Kapuscinski no delató a ningún compañero, ni proporcionó información útil a la policía secreta, según se desprende del expediente secreto que ayer publicó la revista Newsweek Polska. Como todos los corresponsales extranjeros de las agencias estatales de noticias de la Europa comunista, debía colaborar con los servicios secretos si quería salir del país. Pero en el estado de histeria anticomunista que ahora vive Polonia, impulsada por los gemelos conservadores Lech y Jaroslaw Kaczynski (presidente y primer ministro), cualquier indicio de haber ayudado a la dictadura comunista es motivo de polémica. El Gobierno ha amenazado varias ocasiones con destapar el pasado comunista de lo que los Kaczynski llaman "falsas figuras de prestigio".
"Durante su colaboración, se ha mostrado cooperador, pero no ha proporcionado a la GB [policía secreta comunista] informaciones interesantes", según escribió un agente en uno de los informes que aparecen en su expediente y en los que se dice que trabajó para los servicios secretos entre 1967 y 1972. Sin embargo, el periodista se limitaba a describir la situación política general de los países que visitaba. Tres documentos muestran que recibió dinero a cambio.
Fuentes periodísticas polacas afirmaban ayer que la filtración del documento es un intento de desacreditar al escritor, que entre 1959 y 1981 cubrió los conflictos más importantes como corresponsal de la Agencia Nacional Polaca y retrató la pobreza de África y América Latina. El mismo Kapuscinski reconoció hace tiempo que, cuando trabajaba, tenía que escribir tres versiones de la misma historia: una para él mismo, otra para que se pudiera publicar en la agencia y otra para los espías.
La filtración de este expediente, archivado en el Instituto de la Memoria Nacional (investiga el pasado comunista), se produce después de una serie de informaciones que han salido a la luz estos días sobre la supuesta colaboración de prominentes figuras de la vida polaca con la policía secreta del régimen que dirigió el país de 1945 a 1989.
Entre los más destacados figuran dos magistrados del Tribunal Constitucional, cuya colaboración con los servicios secretos salió a la luz hace dos semanas, justo dos días antes de que el tribunal analizara una ley clave. El Constitucional debía decidir sobre una polémica medida del Gobierno que obligaba a periodistas, profesores y directores de empresas cotizadas a confesar si colaboraron con los servicios secretos. Un diputado del partido de los Kaczynski aireó entonces los informes secretos de dos de los 15 magistrados. Los jueces afectados dimitieron, aunque ayudaron a los espías tan poco como Kapuscinski. Pese a las presiones, el Constitucional declaró ilegal la iniciativa del Gobierno.
Kapuscinski, que sonó como candidato al premio Nobel, escribió libros que son auténticos referentes para los periodistas de hoy, como El emperador, El sha y La guerra del fútbol. "Los reporteros estadounidenses no tenían que trabajar con la CIA para salir del país", explicó a Reuters Ernst Skalski, periodista y amigo del reportero polaco. "Kapuscinski tuvo que hacerlo... Si no lo hubiera hecho, no habría escrito sus libros".

27 mayo 2007

Racimos de muerte


400 millones de personas viven en medio de infinidad de bombas listas para explotar


América del Sur debe convertirse en una región libre de bombas de racimo, reclamó la estadounidense Jody Williams, Nobel de la Paz, quien participó en la conferencia internacional que se realizó en Lima para impulsar la prohibición de esas municiones. "Nos gustaría ver que América del Sur sea una región libre de bombas de racimo, y que se sume a América Central que fue la primera del mundo en declararse libre de minas", dijo Williams, quien integra la Coalición contra las Municiones de Racimo (CMC, por sus siglas en inglés). En la región sólo Argentina y Brasil producen bombas de racimo, en tanto que Chile rechazó versiones de las ONG de que continuaba fabricándolas. "Las bombas de racimo son bombas asesinas, son racimos de muerte", afirmó la activista Williams, galardonada por su lucha a favor de la prohibición de las minas en 1997.

JOSE LUIS MARTINEZ - La República (Montevideo)

Las bombas de racimo son disparadas desde tierra o lanzadas desde el aire y se abren para esparcir submuniciones explosivas sobre amplias superficies, provocando graves daños, especialmente a civiles.


La capital peruana reunió esta semana a delegados gubernamentales de 68 países involucrados en un proceso iniciado por 46 países en Oslo, en febrero 2007, destinado a concluir en el 2008 un tratado internacional que prohíba las bombas de racimo. El gobierno peruano del presidente Alan García propuso que América Latina y el Caribe se autodefina como una zona libre de bombas de racimo.
La iniciativa será evaluada en agosto en Costa Rica, según acordaron 13 países latinoamericanos participantes. Africa, representada por 15 países en la reunión, también mostró interés en activar un tratado internacional. Las delegaciones de Japón y el Reino Unido por su lado presionaron para lograr que el futuro tratado incorpore un período de transición en el que las armas de racimo prohibidas pudieran seguir siendo utilizadas. En el encuentro, que reunió además a 10 organismos internacionales y 30 organizaciones no gubernamentales, se manifestó la falta de consenso sobre la definición de qué tipo de bombas de racimo deben ser incluidas en un futuro tratado.
Pese al desacuerdo, impulsado por Francia, Polonia, Finlandia, Argentina y Australia, el viceministro peruano de Defensa, Fabián Novak, destacó durante la clausura el anuncio de Hungría y Suiza de sumarse de inmediato a la moratoria de bombas de racimo ya declarada el 2006 por Austria, Noruega y Bélgica.
Los participantes anunciaron que Viena será sede de la tercera conferencia, en diciembre próximo,
Entre los asistentes estuvieron países que almacenan municiones de racimo y que han usado y producido este tipo de armas: Reino Unido, Francia y Alemania. También intervinieron países afectados, como Líbano, Laos, Camboya y Afganistán. Otros, como China, Rusia y Estados Unidos, los mayores productores de estas municiones, rechazan la prohibición, y plantean soluciones técnicas que buscarían mejorar la eficiencia de las bombas, propuesta rechazada tajantemente, dijo Simona Beltrami, representante de la Ong Campaña Internacional para Eliminar las Bombas Antipersonal.

Argentina y Brasil

Argentina y Brasil son los únicos países fabricantes de las municiones de racimo (bombas, cohetes, artillería) en América Latina. Chile, que también las producía, negó ahora que los continúa fabricando como denuncian las Ong´s.
El coordinador de la CMC, Thomas Nash, deploró que Brasil no haya participado de la conferencia "lo que representa un notorio agujero por el peso de Brasil en la región", dijo.
No obstante, los gobiernos de Santiago y Buenos Aires firmaron la Declaración de Oslo, de febrero de este año, en que 47 países se pronuncian a favor de elaborar para 2008 un instrumento internacional vinculante que prohíba la producción, uso, transferencia y almacenamiento de las bombas de racimo.
Al menos 30 gobiernos se sumaron en Lima al compromiso de Oslo, dijo Nash. De esas nuevas naciones, una decena son productoras de bombas de racimo, entre ellas Alemania, Argentina, Canadá, Chile, España, Francia, Gran Bretaña e Italia.
La sociedad civil internacional se ha movilizado buscando la prohibición de las bombas de racimo. Bajo el paraguas de la CMC se encuentran Human Rights Watch, Landmine Action, Norwegian People's Aid, y Handicap International, entre otras Ong´s ligadas a la lucha contra las minas terrestres y la defensa de los derechos humanos.
Según Handicap International, 400 millones de personas viven en zonas contaminadas por dichas armas, sobre todo en el Medio Oriente, pero también en centroeuropa y en países del sudeste asiático, donde se utilizó masivamente en los años 70.

360 millones de bombas utilizadas

La organización presentó un informe que revela que hasta el momento se han utilizado en todo el mundo 360 millones de esas bombas que pueden liberar hasta 300 submuniciones, aunque entre el 5 y el 30% -entre 22 y 132 millones- no llegan a explotar, por lo que se convierten en un grave peligro para la población.
El informe "Círculo de impacto: la marca fatal de las bombas de racimo en las personas y sus comunidades" analiza el impacto socioeconómico en los 25 países y regiones en los que se han usado y que, oficialmente, ha causado 13.306 muertes aunque podrían llegar hasta las 100.000 a causa de la falta de información. Desde Laos, en la década de 1960, hasta Líbano el 2006, la mayoría (98%) de muertos o heridos por bombas de racimo han sido civiles y, entre éstos, los niños (35%), indicó un reporte de Handicap.
Las bombas de racimo son disparadas desde tierra o lanzadas desde el aire y se abren para esparcir submuniciones explosivas sobre amplias superficies, provocando graves daños, especialmente a civiles.
Al tocar el suelo estallan, pero muchas submuniciones quedan intactas y pueden mantenerse durante años como potenciales amenazas, detonando al menor contacto.
El responsable de Handicap Internacional, Stanislas Brabant, ha asegurado que la mayoría de las muertes se producen debido a las submuniciones no detonadas y una vez finalizado el conflicto, cuando la población regresa a sus hogares para retomar su vida y su trabajo, que es "cuando son más vulnerables".
Así sucedió en 1999 en Kosovo, donde el 53% de las muertes causadas por bombas de racimo se produjeron durante los dos primeros meses de paz, recuerda el documento.
El informe afirma que muchas de las víctimas son menores de edad, mientras que Brabant ha explicado que ello se debe a que "los niños se sienten atraídos por los artefactos porque tienen forma de pelota de tenis".
Asimismo, ha indicado que ese tipo de armamento suele utilizarse en países pobres y que el 43% de las víctimas son hombres en edad productiva por lo que, con la muerte de la principal fuente de ingresos, las economías familiares se ven seriamente afectadas en regiones devastada por los conflictos bélicos.
Algunos países o regiones en los que se ha utilizado ese armamento son Camboya, Sáhara Occidental, Afganistán, los países de la antigua Yugoslavia, Chechenia, Sudán, Etiopía y Líbano.
Los más afectados son Laos y Vietnam, donde fallecieron 5.000 personas entre 1965 y 1975, e Irak, cuyos muertos desde 1991 ascienden a 3.000, y donde Estados Unidos y Reino Unido han lanzado un millón de esos artefactos desde 2003.
La directora del Instituto de la ONU de Investigación sobre el Desarme (UNIDIR), Patricia Lewis, ha asegurado que existe un "sentimiento ambiguo" entre los ejércitos sobre el uso de las bombas de racimo porque conocen los efectos devastadores para la población.

Parecen juguetes

Las municiones de racimo, suelen tener apariencia de juguetes que matan indiscriminadamente a niños, denunciaron delegados de Camboya y Líbano.
En el caso del Líbano, estos explosivos quedaron regados en campos, jardines, calles, cerca de escuelas y con un potencial monstruoso, declaró Gebran Michel Soufan, representante permanente de Líbano ante las Naciones Unidas en Ginebra.
"Para los niños estas bombas pueden parecer juguetes y en algunos casos parecen botellas de perfume", explicó el diplomático en la conferencia.
"Se calcula que hay 1.2 millones de municiones de racimo sin explotar en el sur del Líbano, una región que está devastada", tras el conflicto entre Israel y el grupo fundamentalistas islámico Hezbolá puntualizó.
Un panorama parecido presentó Sam Sotha, asesor del primer ministro de Camboya, quien dijo que su país vive un drama permanente por numerosas bombas de racimo que no explotaron cuando Estados Unidos las lanzó en los años 70 durante la guerra de Vietnam y que involucró a Camboya y Laos.
"Muchos niños se ven atraídos por los colores brillantes y llamativos de estas bombas, las que, muchas veces, poseen formas interesantes y semejan juguetes", lamentó el funcionario quien precisó que es por eso que hay una alta tasa de muertes infantiles, como principales víctimas de la población civil.
Veinte millones de municiones de racimo fueron lanzadas sobre territorio camboyano, reveló al precisar que estos explosivos arrojados desde aire o tierra se abren antes de tocar suelo y liberan cientos de submuniciones que se dispersan sobre extensas áreas, más allá de su objetivo, abarcando un área de varias canchas de fútbol.
Muchas de esas municiones -añadió- no estallan y entonces se convierten en minas antipersonales que quedan sembradas por décadas hasta que personas, en su mayoría civiles, las activan resultando heridas o muertas.
El serbio Branislav Kapetanovic, sobreviviente de las bombas de racimo, quien perdió brazos y piernas cuando desactivaba una de estas municiones en Kosovo, también reclamó su eliminación.
Kapetanovic, de la Ong Coalición contra las Bombas de Racimo, trabajaba como desactivador hasta que en mayo de 1999 una submunición estalló y le provocó graves daños. "Me hicieron veinte operaciones y estuve cuatro años en un hospital de Belgrado", relató a los asistentes en Lima desde su silla de ruedas.
De acuerdo con la CMC, 34 países continúan produciendo los explosivos, otros 25 los han usado en varios conflictos y 75 almacenan cantidades que representan una amenaza para la humanidad.

Un negocio millonario

Los seis mayores fabricantes de estas armas -Lockheed Martin, EADS, Thales, GenCorp, Textron y Raytheon-, obtuvieron unos 12.600 millones de dólares de seis grupos financieros entre 2003 y 2006, de acuerdo con la organización no gubernamental belga Netwerk Vlaanderen.
Según el informe "Inversiones explosivas: Las instituciones que financian las bombas de racimo", elaborado por Netwerk Vlaanderen, 68 financieras y bancos internacionales destinan fondos a esta "industria de la muerte", dice otro de los informes sobre el tema.
La estadounidense Textron, cuyas bombas CBU-105 fueron utilizadas por el ejército estadounidense en Irak, recibió en 2005 créditos por 1.250 millones de dólares reunidos por Citigroup y JPMorgan Chase. Estas dos compañías financieras aportaron 120 millones cada una, y les siguieron, con 90 millones de dólares por cabeza, Bank of America, el británico Barclays, el alemán Deutsche Bank y el suizo UBS, entre otros.
Para el autor del estudio, Christophe Scheire, estos bancos "niegan la realidad", al pretender que la financiación "es una actividad neutral".
Según Scheir, el BBVA participó con 35 millones de dólares en un crédito sindicado en 2005 entre trece bancos a la empresa Raytheon, por un valor total de 2.200 millones. Este banco también habría participado, junto al Santander y otras 34 entidades de crédito, en una financiación de 3.650 millones a la empresa EADS. Desde el Santander confirmaron que se participó en esta operación, aunque se aclaró que "EADS es un consorcio de aviación europea que tan sólo dedica una porción de su volumen de negocio a la industria militar" y que "también participa" en esta compañía el gobierno español, junto al francés y alemán.
"La Convención de Ottawa (Sobre la Prohibición del Empleo, Almacenamiento, Producción y Transferencia de Minas Antipersonal) suponía cortar de facto la inversión de las fábricas. Pero parece que eso no sucede así, porque hay bancos que invierten en las empresas fabricantes, aunque pertenecen a países que han prohibido las minas", señalan los activistas.
"Bélgica no sólo ha prohibido la producción de bombas, sino que también ha puesto en vigor una ley en marzo que impide a sus bancos y financieras invertir en las compañías fabricantes. Todos los países deben imitar a Bélgica", sustuvo Nash. *

Municiones

Son municiones de racimo aquellas bombas que contienen submuniciones con explosivos. Son armas que se lanzan y están diseñadas para detonar en el momento del impacto con una distribución estadística en un área predefinida.
La proyección de municiones de racimo incluye municiones de artillería, de misiles o lanzadas desde aviones.
Las municiones de racimo se caracterizan por una falta de capacidad de detección de objetivos autónomos y, frecuentemente, por la existencia de un elevado número de peligrosos artefactos sin explotar que suponen serias amenazas humanitarias después de su uso.
El término "municiones de racimo" no cubre municiones de fuego directo, munición de llamarada y humo, munición equipada con sensores y capacidad de detección de objetivos autónomos, submunición sin explosivos y minas antipersona.

Para nostálgicos: "Mi padre, el camarada Carlos"

Una generación marxista se educó con los libros comprados en la Editorial Problemas, que a mis 15 años estaba situada en la calle Sarmiento al 1700 de Buenos Aires. Conocí a Carlos Dujovne en la casa de Juan José Real luego del famoso XX Congreso del PCUS (1956).Ya entonces era todo nostalgias y recuerdos. Decepcionado, vivía la etapa del "raconto" de su vida. Dujovne era un hombre inteligente pero nada brillante. Mi impresión, luego de conversar largamente con él, fue que cumplía y baja directivas. Y allí se quedó... Como tantos otros. (A.A.)

La autora cuenta la génesis de su nuevo libro, El camarada Carlos. Itinerario de un enviado secreto (Aguilar). La escritora investigó en los archivos de la Internacional Comunista de Moscú, para escribir la biografía de su padre

En noviembre de 2005 me hallé en el bar de un hotel de San Petersburgo, junto a los profesores Lazar y Victor Jeifets, autores del diccionario biográfico La Internacional Comunista en América Latina que contenía datos sobre mi padre, Carlos Dujovne. Acababan de traer a la mesa una jarra de buen tamaño, llena de un líquido incoloro que no resultó agua sino vodka. "Su padre fue un agente secreto", me repetían con marcada insistencia los dos historiadores. Vasitos después me animé a preguntarles: "¿Ustedes quieren decir... un espía?". "No -sonrieron con el típico ademán de espantarse una mosca-. Su padre no podía pertenecer al espionaje porque era un idealista, un puro. Queremos decir un enviado secreto o clandestino, destinado a la agitación sindical." Aunque la aclaración me serenó, decidí evitar en el subtítulo de este libro la palabra "agente", que se prestaba a confusiones, y me quedé con "enviado", que era precisamente la utilizada por Carlos en las raras ocasiones en que mentaba el tema.

Con respecto al título mismo, también, en cierto modo, me fue dictado. Cuando consulté a Olga Uliánova, la investigadora ruso-chilena de cierto episodio bastante desconocido que se llamó la República Socialista de Chile de 1932, sobre la participación de Carlos Dujovne en ese breve ensayo revolucionario, ella exclamó como ante el esclarecimiento de un misterio: "¡Ah! ¿Entonces el camarada Carlos, del que poseo documentos secretos, había sido su padre?".

Durante toda mi vida soñé con averiguar la verdad. Por "toda mi vida" deberá entenderse la parte en la que Carlos ya no estuvo presente. Sucede en las mejores familias, dejar morir al que pudo contar el cuento y preocuparse por reconstruirlo a posteriori . En dos de mis relatos de "autoficción ", El árbol de la gitana y Las perlas rojas, yo había esbozado su tumultuosa historia, a partir de la narración de mi madre, la escritora Alicia Ortiz, que la había obtenido de sus labios cuando al ex comunista todavía le quedaban ganas de hablar. Pero en septiembre de 2005, una beca del Ministerio de Relaciones Exteriores francés, llamada Mission Stendhal, reservada paraescritores franceses y absurdamente concedida a una escritora argentina medio francófona que deseaba rastrear la trayectoria familiar y aseguraba ser de origen, o de medio origen, judeo moldavo, me permitió subirme a un avioncito húngaro y aterrizar en Kishinev.

¿Por qué Kishinev? Buena pregunta. Mi padre, nacido en 1903 en las colonias entrerrianas del Barón de Hirsch, tenía una manera oscilante de identificar la cuna de los suyos. Movía la mano con gesto de "más o menos" y dudaba : "Bueno, eran de Besarabia, o de Moldavia, o de Rumania, o de Ucrania, o de Rusia". Y ante mi propio gesto interrogante, ése de origen italiano, agregaba: "Es que a todo el territorio se lo llamaba Besarabia, que a veces era rusa y a veces, rumana. Pero la ciudad cabecera siempre fue Kishinev". Necesité varios días en esa capital moldava para advertir mi error: Kurilovich, el pueblito natal de mis abuelos Sara y Samuel que, a fines del siglo XIX, viajaron a la Argentina para escapar de los pogroms , no quedaba en Moldavia sino en Ucrania, cerca de Moguilev-Podolski. Un ómnibus destartalado, atestado de gitanos que me miraban la cartera como si el cuero transparentara la beca francesa, me condujo entonces hasta el lindero entre los dos países.

Me acompañaba una joven intérprete moldava. La travesía nocturna del puente sobre el Dniéster, a pie y bajo la lluvia, quedará para siempre en la memoria de dos guardias fronterizos que se rascaron la cabeza al ver mi pasaporte, preguntando con aire de sospecha: "¿Qué es Mercosur?". Deduje que el pasaje no formaba parte del circuito habitual para turistas argentinos.

Ya en Moguilev nos esperaba Abraham Kaplan, director del diminuto y desgarrador Museo del Holocausto, que me mostró el mapa del gueto de la ciudad, donde él estuvo de chico y donde sus padres murieron junto con unos diecinueve mil judíos, en 1942.

Abraham Kaplan me llevó a Kurilovich. Por el camino me fue explicando el modo en que los alemanes fusilaron en masa a todos los judíos de esas lindas aldeas, en enero y agosto de ese año, comenzando por balear a los niños ante la vista de sus padres. ¿Cabía la posibilidad de que los parientes que mi padre había visitado en 1925, y de los que yo conservaba una foto donde todos aparecían agobiados por una vieja o premonitoria pesadumbre, se hubieran salvado? El señor Kaplan negó con la cabeza. Al salir de los plácidos bosques otoñales que sirven hasta hoy de tumba colectiva, apareció el pueblito, en cuya municipalidad me sacaron a relucir partidas de nacimiento y defunción de unos cuantos Dujovnes, fallecidos en condiciones que permitieran anotarlo en un libro. Pero lo que a mí me interesaba, aparte de los desaparecidos parientes, era la ruta del adiós: ver el lugar preciso por donde los míos se fueron de su tierra para siempre, inaugurando una modalidad desarraigada que en varios de sus descendientes aún perdura.

El paso por Kurilovich apenas fue un desvío, antes de mi visita a Moscú. En 1920, mi padre había formado parte del grupo fundador del Partido Comunista argentino. Y en 1923, confiado en que su primo, Ben Sión Dujovne, entonces presidente del Banco Central de Moscú, podría recibirlo en su casa, viajó a la URSS. Ochenta y dos años después, yo le seguía los pasos, dispuesta a sumergirme en los archivos de la Comintern, o Internacional Comunista, a la que el flamante doctor en diplomacia soviética, recibido en la Primera Universidad Estatal de Moscú, había pertenecido, por lo que yo sabía, a partir de 1928. Para desarrollar mis búsquedas contaba con un intérprete ruso, enorme, hosco y eternamente resfriado, y con el recuerdo del relato materno, cada uno de cuyos puntos se fue revelando verídico.

Los archivos de la Comintern quedan en la calle Bólchaia Dmítrovka. A partir de la apertura dispuesta por Boris Yeltsin, la condición de miembro de la familia del personaje buscado da derecho a consultarlos. Pero mentiría si dijera que los archivistas se deshicieron en sonrisas al aportarme la carpeta con el nombre de Carlos. En términos generales, la balalaika que siempre llevé en el corazón sufrió un rudo golpazo durante mi permanencia en Moscú.

La carpeta contenía, entre otras cosas, un juramento de guardar silencio acerca de todas las actividades y documentos que se le confiaran al abajo firmante, juramento escrito en cirílico y suscrito por el camarada en 1927; su designación como acompañante de Henri Barbusse, el autor de El fuego , a quien Carlos sirvió de intérprete ante Stalin; el célebre cuestionario autobiográfico que todo comunista debía llenar al asumir un cargo (método estaliniano utilizado para que los servicios de inteligencia recabaran, acerca de cada uno, la información suficiente para utilizarla en su contra); una opinión sobre mi padre, bastante atravesada, vertida en 1937 por la notoria soplona búlgara Stella Blagóeva, cuyas denuncias mandaron al sótano de la Lubianka a centenares de camaradas que terminaron con un balazo en la nuca (aviesa opinión expresada en el peor momento de las Purgas, dentro del proceso a otro pobre desdichado, fusilado poco después); y, para terminar, un sobre celeste donde un ganchito oxidado sostenía la foto desconocida de un Carlos veinteañero.

Sin dudarlo un instante y aprovechando una distracción del resfriado, me la metí en la cartera. ¿Qué podía importarles a los archivistas la imagen de un argentino muerto en 1973? Pero les importaba. "Me han llamado a armarme un escándalo", tartamudeó al día siguiente mi traductor, secándose la gota. Con la fotografía salvada en mi computadora, nada me costó devolver el tesoro, sin bajar la mirada ante los frenéticos defensores de una memoria tan suya como mía.

La carpeta amarillenta contenía otro dato: la dirección y el número de teléfono del departamento donde Ben Sión Dujovne había alojado al primo venido del Sur. Como el resfrío se le había transformado en gripe, cambié a mi enorme traductor por una pequeña rusita que sabía francés. Con ella emprendí la peregrinación a la morada familiar. El elegante edificio de Nikitzky Boulevard estaba en reparaciones. La rusita, animosa, me incitó a tomar un arruinado ascensor, buscando el departamento 119 mencionado en la carpeta. No estaba: el último era el 90. Yo no ignoraba que la policía había ido a arrestar al pariente de mi padre durante el Gran Terror, arrojando a la calle en pleno invierno a su mujer y a su hijo mientras el banquero comunista se enmohecía en la Lubianka. De allí a imaginar pisos condenados con polvorientos esqueletos, no había más que un paso.

Era el momento de enfrentar una segunda carpeta: la del primo Ben Sión. No la busqué en los archivos de la Internacional, sino del Banco de Estado. El día de la expedición cayó una impresionante nevada. Titubeábamos con la rusita en medio de la tormenta, cuando sufrí un ataque de risa que retrasó la marcha. "Es que era urgente -repetía tragando nieve-. Había que venir corriendo justo hoy para buscar a un tío ejecutado en los años 30."

La carpeta existía. Contenía una lista de los puestos ocupados por Ben Sión desde 1917, con sus respectivos salarios, y la fecha de su expulsión. "Para conocer el tipo de proceso al que tuvo derecho, tiene que ir al Memorial de las víctimas de la guerra y del estalinismo", me informaron unas archivistas menos hurañas que las otras.

El Memorial cuenta con una excelente computadora donde me enteré de que Ben Sión había sido juzgado por un auténtico tribunal, no por una troika cualquiera. Eso significaba que el preso no era fusilado hasta no confesar sus presuntas fechorías, a fin de conservar la declaración en el archivo de la KGB. Ben Sión aguantó cuatro meses antes de terminar declarando: "Bueno, sí, he cometido actos de terrorismo contra la Unión Soviética". Cuatro meses de torturas físicas y morales, entre las que siempre se contaba la más convincente: la fidelidad al Partido. Si el Partido pedía que se confesara un crimen no cometido, era difícil que el militante se negara a cumplir. Sobre el paradero de la mujer y del hijo sólo encontré una pista insegura. En cambio, al seguir la de mi padre en la URSS, he logrado averiguar que todos sus jefes, camaradas y novias de nacionalidad rusa terminaron fusilados igual que Ben Sión.

En 1928, Lozovsky, el patrón del Profintern o Internacional Sindical Roja (que también, naturalmente, acabó en la Lubianka), envió a mi padre a Montevideo para trabajar en el Buró Sudamericano de ese organismo sindical. Rastrear al "emisario secreto" en la capital uruguaya resultó más arduo que escudriñarlo en Moscú: no hay ninguna computadora que dé testimonio de que Montevideo funcionó, durante aquellos años, como un centro soviético. Sin embargo, así fue. Gracias a una maravillosa biblioteca porteña, la del Cedinci, dirigida por Horacio Tarcus, pude enterarme de que Carlos participó en la publicación de la revista quincenal montevideana El Trabajador Latinoamericano y en la organización de la Conferencia Sindical Latinoamericana que tuvo lugar allí en 1929. Un año más tarde fue enviado a "monitorear" huelgas en Bolivia y Perú, y luego a Chile donde intervino en el efímero gobierno, soi disant socialista, de Marmaduke Grove. Socialista o no, los comunistas chilenos, asesorados por dos "instructores clandestinos" llamados Dujovne y Mariansky, aprovecharon para crear los soviets en la Universidad y en barrios de Santiago. El tema de estos soviets desencadenó una feroz polémica en el seno de la Internacional, al cabo de la cual todos los rusos, adversarios o partidarios de fundarlos, finalizaron en Moscú con el balazo en la nuca.

Carlos Dujovne tuvo la inteligencia de no volver a Rusia y de escaparse a caballo por la Cordillera para reintegrarse a su país. Le debo a esa inteligencia el hecho de haber nacido. A partir de ese instante, se desligó de la Internacional para convertirse en un comunista argentino mostrable y no secreto. Pasarían varios años, sin embargo, antes de completar el "blanqueo": cuando en 1935 conoció a Alicia Ortiz en una reunión de la Aiape -Asociación de intelectuales antifascistas-, todavía se presentaba bajo su nombre de guerra: Carlos Fuentes. Al mes de casado, conoció también su primera cárcel con pateaduras y picana incluidas (eran los tiempos de la Sección Especial y de la campaña "anti-judeo-bolchevique"). En 1939, ya como Carlos Dujovne, fundó la Editorial Problemas, especializada en temas marxistas. Yo recuerdo el día de junio de 1943 en que la policía clausuró la editorial y quemó los libros por orden del GOU (Grupo de Oficiales Unidos). También recuerdo la visita que mi madre y yo le hicimos a Carlos en la prisión de Neuquén, donde pasó dos años junto con decenas de comunistas, amontonados allí con la intención expresa de matarlos de frío.

Volvió a casa con más reumatismos y menos dientes, pero también con ideas de conciliación que no se condecían con la "línea" del comunismo argentino, ni con la del ruso. En la cárcel pensó, rumió, ató cabos y, en 1947, nueve años antes del XX Congreso donde Khruschev denunció los crímenes de Stalin, renunció al Partido. Desde ese momentose convirtió en lo que la jerga partidaria denomina un "muerto civil" y se sumió en la más completa soledad hasta el fin de sus días, excepción hecha de un período, en los años cincuenta, cuando el entonces presidente de Bolivia, Hernán Siles Suazo, lo invitó a colaborar con la revolución del MNR.

No he escrito este libro a partir de mi devoción filial. Aunque el cariño resulte perceptible, éste es un trabajo repleto de documentos no necesariamente aburridos, donde sólo me permito la primera persona para narrar viajes, búsquedas y esos hallazgos inesperados que surgen de repente, como guiados por una inteligencia benévola que nos diera una mano. Un día, por ejemplo, en Buenos Aires, un conocido historiador me preguntó qué estaba escribiendo. Se lo dije. "¡Ah! -me contestó con ojitos traviesos-. ¿No querés que te pase la ficha del FBI sobre tu padre y tu madre?". No creo ni en el destino ni en el azar, sino en una combinación de los dos, acaso generada por la energía que desplegamos para lograr un fin. Tampoco diría que me he lanzado a indagar en esta historia para aliviarme yo misma de una carga pesada. La existencia del camarada Carlos estuvo ligada a una de las mayores tragedias del siglo XX, que él vivió de modo absoluto, en la esperanza y en la desilusión. La he investigado por ella misma y no por mí, cerrando el círculo de un sentido que no debía permanecer abierto.

Por Alicia Dujovne Ortiz

El pasado persigue a Fujimori


La justicia de Chile se pronunciará en breve sobre la entrega a Perú del ex presidente golpista

Juan Jesús Aznárez 27/05/2007 - El País

La fiscalía chilena se pronunciará próximamente sobre la extradición a Perú del ex presidente de este país, Alberto Fujimori, reclamado por acusaciones de corrupción masiva y crímenes de lesa humanidad. El hombre que gobernó en Perú desde 1990 hasta 2000 tiene ahora 68 años, presenta un aspecto saludable, juega al golf en las estribaciones de la cordillera de Santiago y devora cebiche y mariscos en los restaurantes caros de la capital de Chile.
Fujimori no parece angustiado. El proceso de extradición sufrió "un retroceso" desde que Alan García asumió la presidencia de Perú, en julio de 2006, según denunció Gisela Ortiz, portavoz de una asociación de víctimas. Algunos analistas atribuyen el supuesto "desinterés" de García a que necesita el apoyo político de los cargos electos leales a la disciplina de Fujimori.
El reo, prófugo de la justicia peruana desde su huida en el año 2000 a Japón, aguarda la decisión de la fiscal chilena Mónica Maldonado, que habrá de ser tenida en cuenta por la Corte Suprema de Chile para la sentencia definitiva sobre la extradición. El ex gobernante llegó inesperadamente a Chile el 6 de noviembre de 2005, en un avión privado, con la descarada intención de participar en las elecciones generales peruanas del año 2006, ganadas por Alan García. El hombre conocido por el apelativo de El Chino, procedía de Tokio, cuyo Gobierno le amparó contra la persecución judicial peruana mediante la concesión de la nacionalidad nipona.
"Espero que Chile actúe de acuerdo con la ley y envíe el fuerte mensaje a la comunidad internacional de que la corrupción y las violaciones de los derechos humanos no son tolerables", pidió Alejandro Toledo, que presidió Perú entre 2001 y 2006.
Fujimori, ingeniero agrónomo, gobernó en Perú con una presidencia golpista desde el año 1992; una liberalización económicamente prometedora, pero plagada de corrupción; y unos cuerpos de seguridad con licencia para matar. En suma: con ausencia del Estado de derecho en una sociedad afectada por la débil adscripción a los principios de la democracia. Los escuadrones de la muerte mataron a muchas personas, pero algunos asesinatos fueron especialmente escandalosos: 15 personas murieron acribilladas en 1991, en el barrio limeño de Barrios Altos, y un profesor y 10 estudiantes de la Universidad de la Cantuta, al año siguiente. Todos, acusados falsamente de ser terroristas de Sendero Luminoso.
En su momento, el fiscal Anticorrupción de Perú, Carlos Briceño, pidió a Chile que procediera a la detención de Fujimori para evitar una nueva fuga durante los trámites de la extradición. El ex presidente peruano permaneció detenido seis meses en Santiago, pero fue puesto en libertad a la espera de sentencia. El largo proceso contra el advenedizo que derrotó al escritor Mario Vargas Llosa en la segunda vuelta de las elecciones generales de 1990 -gracias al apoyo a Fujimori del APRA (Alianza Popular Revolucionaria Americana), a la que pertenece el actual presidente, Alan García- es atentamente seguido por tres países: Chile y Perú, cuyas disputas territoriales les llevaron a la guerra en el siglo XIX; y Japón, nada interesado en la entrega del ex mandatario a Perú, donde su figura cuenta con un número de adeptos nada desdeñable.
La justicia peruana prometió respetar el fallo chileno. Pero dado el simbolismo del caso Fujimori, la decisión "creará olas, no importa cuál sea la que tome La Moneda" (sede del Gobierno chileno), señaló el analista peruano Mirko Lauer.

"No sabía nada"

Alberto Fujimori afirmó ante un juez que "no sabía nada" sobre las barbaridades cometidas por el Ejército y sus escuadrones de la muerte. El que fuera su jefe de las Fuerzas Armadas, Nicolás Hermoza, testificó, sin embargo, que Fujimori estuvo al tanto de la guerra sucia de los matones policiales o castrenses.
Si el ex gobernante fuera extraditado, se toparía en prisión con su principal cómplice: Vladimiro Montesinos, ex jefe del Servicio de Inteligencia y del grupo paramilitar Colina, y ejecutor, con el general Hermoza, del golpe del 5 de abril de 1992. Ese cuartelazo disolvió los poderes ejecutivo y judicial de Perú para sustituirlos por una forma institucional a la medida de la autocracia en construcción.
La prioridad del tridente al mando fue acabar con Sendero Luminoso, liderado por Abimael Guzmán, detenido en 1992. Para ello, Fujimori ignoró todo límite y autorizó una política de aniquilación del sospechoso: la tortura, el asesinato, la ejecución sumaria y el encarcelamiento masivo -siempre según los cargos que pesan sobre él- con juicios presididos por magistrados que ocultaban su identidad: los denominados jueces sin rostro. Más de 5.000 personas fueron condenadas a severas penas en vistas sin garantías procesales.