07 marzo 2010

LA SITUACIÓN DE LAS MUJERES AFGANAS ENCARCELADAS


Rawa.org

Traducido del inglés  por Sinfo Fernández


Su día comienza con una canción que brota a través de las ondas y con unas horas dedicadas al estudio en un aula amplia y luminosa. En cualquier momento puedes encontrarte allí con 70 niños y niñas al menos. Los más pequeños tienen sólo unos meses.
Esos niños son los hijos de las mujeres encarceladas por motivos tales como abandonar a sus maridos o negarse a aceptar matrimonios concertados.
Mientras los pequeños juegan, los mayores aprenden a leer y a escribir y estudian matemáticas y arte. Sus dibujos decoran las paredes y si no fuera por las rejas de las ventanas, podría parecerse a cualquier jardín de infancia. Pero no, esta aula está dentro de una cárcel.
Torpekai es su profesora: “Este jardín de infancia pertenece a la prisión de mujeres de Badam Bagh”.
Torpekai es la única maestra de esos niños y, aunque está contenta con las instalaciones y con el material del que dispone, piensa que la prisión no es lugar para los niños.
“Los niños están en tensión la mayor parte del tiempo y no pueden aprender con fluidez. Tienen muchas dificultades de aprendizaje”.
Esta es una historia sobre las mujeres y niños que se encuentran en Badam Bagh, la única prisión para mujeres de Kabul. Hay allí noventa presas y muchas de ellas son madres. Krishma, de 18 años, es una de ellas.
Krishma nos cuenta: “Es difícil cuidar de los niños en una cárcel. Si tienes a alguien en casa, es mejor que un niño se quede con la familia y no entre en la cárcel. No se les puede educar bien aquí”.
Pero Badam Bagh supone una mejora notable para Krishma y su pequeña. Hace sólo dos años vivían en la sección para mujeres de Pol-e-Charkhi, una cárcel afgana espantosa. Sin instalaciones especiales para madres con niños, Krishma y su bebé vivieron en condiciones terribles muy cerca de criminales convictos y confesos
Reconociendo las necesidades especiales de las prisioneras y de sus niños, la Oficina contra el Crimen y la Droga de la ONU, UNODC (por sus siglas en inglés), con apoyo financiero del gobierno italiano, construyó esta prisión sólo para mujeres.
En Badam Bagh, las mujeres pasan sus días haciendo trabajo productivo, como costura y bordado. Aprenden también conocimientos nuevos, incluyendo informática.
A Krishma la condenaron por asesinato y la sentenciaron a dieciséis años de cárcel por un crimen que asegura no haber cometido.
Krishma: “Mataron al padre de mi amiga. Cuando me dirigía a su casa, un ladrón irrumpió allí y asesinó al padre de mi amiga. Pero me arrestaron a mí por el asesinato”.
Krishma fue afortunada al haber podido comparecer en dos ocasiones ante un tribunal. Ahora, un abogado defensor está luchando contra su condena. Sin familia que cuide de la niña, no se siente segura del futuro que le aguarda a su hija.
“El principal problema es que el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales no acepta a los hijos de las prisioneras en los orfanatos”.
Zarafshana es la directora de esta prisión: “Un niño no debería ir a la escuela dentro del entorno de una prisión. El niño no ha cometido ningún crimen”.
“Según la ley, los niños menores de tres años tienen que permanecer con sus madres en prisión. A los que tienen entre tres y siete se les lleva a instalaciones especiales que se encuentra adyacentes a la prisión. Pero se debería integrar a los niños más mayores en los colegios normales de esta ciudad”.
Pero la realidad es que muchos de esos niños no tienen otro lugar donde vivir ni quien cuide de ellos. Incluso aunque tengan a alguien, los expertos dicen que la separación de sus madres debido al encarcelamiento tiene un efecto traumático a largo plazo en ambos.
Otra joven presa en Badam Bah es Fawzia, que tiene siete hijos. Tomó la decisión de que no vinieran con ella a la cárcel. Viven ahora con su padre y una tía.
Fawzia: “No puedo tener a mis niños en la cárcel… Hay una guardería, pero la disciplina de aquí no es la misma que fuera. Soy madre y no quiero que vivan en la cárcel”.
Pero, ¿por qué está Fawzia en la cárcel?: “Hace dos meses que me arrestaron. Estoy aquí porque después de que mi marido me golpeara, me enfadé tanto que me fui de casa a vivir con mi cuñada”.
Y cuando el sobrino de Fawzia fue a hablar con su marido en su nombre, ambos, Fawzia y su sobrino, fueron acusados de adulterio.
Michael Hartmann es un asesor de derecho penal de la UNODC en Kabul: “El adulterio es aquí un delito. Pero lo que no es normal es que ese delito se castigue tan severamente”.
“El artículo 4-27 del código penal dice: ‘La persona que cometa adulterio será sentenciada a un período largo de cárcel’. Se entiende que un período largo va entre cinco a quince años”.
No se pudo probar el delito de Fawzia, pero sí se la sentenció a los tres años de cárcel que pidió el fiscal para ella.
Fawzia: “El fiscal le dijo a mi marido que si no le daba dinero, pediría una pena por adulterio para mí”.
Fawzia dice que ese mismo fiscal está ahora en la cárcel por aceptar sobornos y hacer acusaciones falsas.
La mayoría de las mujeres en Afganistán conocen muy poco sus derechos constitucionales y no tienen muchas posibilidades de acceder a la justicia. En otro país, Fawzia y muchas de las mujeres que están aquí ni siquiera pisarían la cárcel. Serían consideradas víctimas en vez de delincuentes.
Los miembros del parlamento de Afganistán han acusado a algunos guardias de la prisión de Pol-e-Charkhi en Kabul de violar a las mujeres prisioneras. Una delegación de parlamentarios afganos que visitó recientemente la prisión ha declarado que algunas mujeres están embarazadas como consecuencia de esas violaciones. (BBC Persian, 14 de noviembre de 2007).
Pero tras tres décadas de guerra, las políticas extremistas islámicas hacia las mujeres han tenido sobre ellas un impacto devastador.
En la actualidad, entre los renovados ataques de los talibanes y la corrupción rampante, las mujeres de Afganistán siguen luchando para conseguir justicia para ellas.
Justicia para jóvenes como Wagas, a la que comprometieron en un matrimonio con un hombre que ella no quería. En vez de aceptar casarse, se escapó de la casa de su padre con un muchacho del que estaba enamorada.
Wagas: “Después de dos días juntos, nos peleamos y mi novio me echó de su casa. Me dijo que no me necesitaba”.
Ambos, Wagas y su novio, fueron acusados de adulterio.
“Se considera adulterio no sólo cuando gente casada tiene relaciones sexuales, sino también la gente que no está casada. Esa es su definición de adulterio: tener relaciones sexuales. Y eso sería, creo, lo que están considerando, cuando hablan de crimen moral”.
Según la constitución afgana, no se considera ningún hecho como delito a menos que una ley así lo señale antes de que se cometa la ofensa.
“Por desgracia, lo que sucede es que hay ciertos delitos que forman parte de la Sharia, que representa lo que en Occidente pueden llamar el derecho común. Es parte de nuestros principios. Pero no está aún por escrito. Y esa ley de la Sharia, por desgracia, y digo esto desde mi perspectiva cultural, es lo que aquí se cumple”.
Como señal de cambio positivo, el gobierno afgano reconoce ahora las necesidades especiales de las mujeres prisioneras. Uno de las mejoras más importantes ha sido la de introducir mujeres como guardianas. Pero la cuestión de tener los niños aquí sigue sin resolver. Y, al igual que sus madres, esperan su destino tras las rejas.


CONJUROS CONTRA LA MUERTE: OPINIONES DE DAVID GROSSMAN

 

por JOSÉ MARÍA RIDAO 06/03/2010

David Grossman reformula la utopía sionista dando cabida en la conciencia de los israelíes al sufrimiento palestino. El activismo por la paz ha influido en su obra, y a la inversa. Vivir en una "zona de catástrofe" impulsa la tarea literaria y cívica del escritor, cuyo hijo Uri murió en la guerra de Líbano en 2006
David Grossman afirma que su tarea literaria y su actitud cívica obedecen a un único estímulo: vivir y trabajar en "una zona de catástrofe", según la expresión que dio título a una conferencia suya en Nueva York, pronunciada en abril de 2007. Hijo de un judío polaco emigrado a Palestina en 1936, y de una madre nacida bajo el mandato británico, forma parte de los israelíes comprometidos con una "universalidad progresista, civil, liberal y esencialmente laica" para que Israel alcance la "normalidad de una nación entre las naciones". El activismo en el "campo de la paz" ha influido en su narrativa, y a la inversa. Concebir la tarea del escritor como el esfuerzo de "conocer al otro por dentro" le ha llevado en cada una de sus novelas, y en una espiral cada vez más amplia y atrevida, a idear sus personajes como una indagación en las razones de los seres más próximos -familia, amigos, conciudadanos- y también de los más alejados. En sus propios términos: los enemigos, a quienes describió durante una vibrante alocución de 2006 con motivo de la conmemoración del asesinato de Rabin como "un pueblo no menos atormentado que nosotros; un pueblo ocupado, oprimido, sin esperanza".
El desenlace de la Guerra de los Seis Días en 1967, tras la que Israel se apoderó en una demostración de fuerza militar sin precedentes del Golán sirio y del Neguev egipcio, además de Cisjordania, Gaza y la parte este de Jerusalén, que correspondían a los palestinos según el plan de partición, fijó los datos políticos y morales sobre los que más tarde se desarrollaría el debate intelectual del país, en el que Grossman ocupa hoy una posición destacada. El objetivo declarado de aquel conflicto fue dotar a Israel de una poderosa baza negociadora frente a sus vecinos, a los que se ofrecería recuperar los territorios a cambio de aceptar un acuerdo de paz definitivo. La estrategia dio resultados con Egipto, pero fracasó en el resto de los casos. Y no tanto debido a obstáculos interpuestos por los países árabes, que en 1981 observaron con aprensión el asesinato del presidente egipcio Sadat a manos de militares contrarios a los acuerdos de paz de Camp David, como al cambio de postura israelí en relación con los nuevos territorios bajo su poder. Las reservas acuíferas del Golán, así como su valor estratégico para Israel, cerraron la puerta a una eventual negociación con Siria.
Entre tanto, la posibilidad de un acuerdo sobre Cisjordania, Gaza y la parte este de Jerusalén tropezó con un problema imprevisto y que no encontró solución hasta los acuerdos de Oslo. Israel pretendía entonces que su interlocutor para la paz fuera el Gobierno jordano, que había administrado esos territorios palestinos desde la guerra de 1948 y el armisticio de Rodas del año siguiente. El Gobierno jordano, por su parte, no estaba en condiciones de sentarse a ninguna mesa en ausencia de la OLP, considerada por Naciones Unidas como único y legítimo representante de los palestinos y no reconocida por Israel. Ya fuera porque el bloqueo de las negociaciones a cuenta de los problemas de interlocución permitió que los partidarios del Gran Israel impusieran su criterio o porque en el diseño original de la estrategia israelí no estuviera el abandono de los territorios palestinos ocupados, lo cierto es que desde muy pronto Israel puso en marcha un proyecto de colonización que conducía a la anexión de hecho de Cisjordania, Gaza y Jerusalén Este, y que provocaba la consecuente desposesión y desplazamiento de la población originaria, condenándola a vivir indefinidamente en campos de refugiados.
Cuando los acuerdos de Oslo de 1993 resolvieron el problema de la interlocución para la paz, ofreciendo a los palestinos la posibilidad de elegir democráticamente a sus representantes, la colonización de los territorios ocupados, así como las emociones y los intereses políticos en torno a ellos parecían irreversibles: como si la historia reciente de Oriente Próximo se reflejase en un espejo aterrador, el primer ministro Rabin, artífice de los acuerdos, fue asesinado en 1995 por un extremista israelí contrario a la devolución de los territorios, lo mismo que Sadat lo había sido por radicales egipcios contrarios a la paz. La salida del laberinto a la que se adscribía David Grossman quedó seriamente dañada, con el agravante de que el endurecimiento de la política israelí auspiciada por los sucesores de Rabin entró en resonancia con una simétrica radicalización palestina que dio lugar a la victoria de Hamás en las urnas. Durante esos años de esperanza brutalmente clausurados, el conflicto se extendió, además, hacia Líbano, un país invadido por Israel en 1982, ocupado parcialmente hasta 2000 y vuelto a atacar en 2006.
La degradación política y moral que ha supuesto para Israel el mantenimiento de la ocupación y la adopción de una política basada primordialmente en la fuerza ha propiciado entre sus intelectuales un género de crítica que, prolongando la posición de los "nuevos historiadores", propone revisar la utopía sionista y los mitos fundadores de la nación. A diferencia de esta aproximación, Grossman ha tratado de reformular la utopía y, sin cuestionar los mitos fundacionales, sino reflexionando a partir de ellos, dar cabida en la conciencia de los israelíes al sufrimiento de los palestinos. La simultánea publicación en España de su novela y su ensayo más recientes, La vida entera (Mondadori) y Escribir en la oscuridad (Debate), permite comprobar hasta qué punto el narrador y el intelectual responden a un único estímulo, según afirmó en su conferencia de Nueva York de 2007. Escribir en la oscuridad recoge los artículos y conferencias en los que Grossman reclama la paz con los palestinos y da cuenta de por qué la reclama, mostrando la indisolubilidad de su actitud cívica y de su tarea literaria. En La vida entera, por su parte, narra la angustia de una mujer cuyo hijo ha sido movilizado por el Ejército israelí en la Guerra de los Seis Días. Su manera de conjurar la muerte del hijo consiste en caminar sin descanso a lo largo y ancho de Israel, como si pretendiese zafarse de ese instante en que un representante del Ejército, de cualquier Ejército, llama a una puerta y entrega una sobria notificación y unos pocos efectos personales.
Según confiesa Grossman, con la redacción de La vida entera quiso hacer lo mismo que su personaje. Pero su hijo Uri murió en la guerra de Líbano de 2006, dejándolo más solo en la "zona de catástrofe". 

TRES MINUTOS CON FACUNDO



Por Roberto Caballero CAP-L / FA -


Cuando José Mujica cayó baleado en el Bar La Vía en el año 1970, junto a otros dos compañeros, el "Inglés" esa noche me dijo: "Cayó Facundo", y agregó: "Hablás tres minutos con Facundo y salís convencido de dejar la vida por la revolución. "No sólo muchos de nosotros comprobamos con el correr del tiempo que aquella definición del "Inglés" era exacta, sino que a partir de 1985, en una progresión geométrica, cientos y miles de compatriotas comenzaron a convencerse escuchando a Pepe en las mateadas, en los comités, en reportajes y audiciones radiales  que había que dejar la vida por la revolución. Ayer 1º de marzo  en la Asamblea General primero y al aire libre después en la Plaza Independencia, ante nuestro prócer Don José Artigas, con más tiempo que tres minutos sigue convenciendo de que no sólo es necesaria la revolución, sino que es tangiblemente posible y que la estamos viviendo cada día, que la misma no es exclusivamente el acto heroico un día en la vida de cualquiera sino que es un permanente proceso de acumulación y salto cualitativo, una constante a lo largo de toda la vida, tal como la ha llevado él: José Pepe Mujica, el compañero Presidente de todos los uruguayos. Distintos medios de prensa en estas horas andan detrás de otros viejos compañeros preguntando si Pepe ha cambiado, si es el mismo de su época de guerrillero tupamaro, demostrando que no les da la capacidad periodística y de análisis para escuchar, leer y entender el fenomenal pensamiento de político con visión estratégica sobre los destinos del país, de la región, del continente latinoamericano. Sin comprender o peor aún comprenden y callan  que José Mujica desde sus jóvenes años ha sido un luchador político, militante de ideas políticas que en determinada coyuntura de la historia del país se expresaron a través del accionar armado y que desde el día de su liberación ha hecho política con ideas, con propuestas, con programas, con organización.

Algunos conceptos de Pepe el 1º de marzo:
"Unidad nacional y concepción latinoamericana"... "que no es poca cosa tener libertad, disentir, respetarnos, multiplicar conocimiento y conciencia, ensayar todos los caminos y fórmulas posibles que sirvan para enriquecer la sociedad"... "pueblo querido: contigo cambiamos o contigo sucumbimos y estamos como abrazados"... "barrer la indigencia y disminuir la pobreza en un cincuenta por ciento, masificar el conocimiento y la cultura, llevar el conocimiento al Interior lejano, olvidado"... " el rumbo no es negociable"... "los dolores de nuestros hermanos son nuestros"... "unidad de los pueblos de América Latina"... " unidos para ser solidarios con nuestros compatriotas"... " comprometernos con la realidad"... "derrotados son sólo aquellos que dejan de luchar"...
Por mucho menos que esto, cientos de jóvenes ingresamos al MLN (T) a fines de los 60 y comienzos de los 70 en plena predictadura pachequista, bajo Medidas Prontas de Seguridad, sin libertades políticas, de prensa ni sindicales. La utopía, el sueño del cambio por un país mejor, más justo, por la liberación nacional y el socialismo. Somos parte de esas "reliquias que quisieron tocar el cielo con las manos". No llegamos; pero no nos quedamos rumiando el dolor de la derrota. Hoy le escuché a Pepe en el Ministerio de Defensa, delante de todos los generales de nuestras Fuerzas Armadas al tomar posesión del cargo Luis Rosadilla, una definición que sintetiza sentimientos de infinidad de compañeros de lucha: "No estoy para seguir leyendo las páginas amarillas de la historia".
Durante este proceso electoral, volví a ver una nueva generación de jóvenes comprometidos con el cambio, con decisión y compromiso militante como aquellos que construyeron las organizaciones de izquierda en la década del 60 y dieron forma y contenido al Frente Amplio. Por suerte, estas generaciones pueden escuchar a Pepe Mujica más de tres minutos y está en sus manos continuar la generosa tarea de construir un Uruguay para más de 30 años. Que así sea.

FISCAL GUIANZE PIDIÓ AYER LA CONDENA PARA EL DICTADOR BORDABERRY Y BLANCO

CONTUNDENTE. DICTAMEN AFIRMA QUE "AMBOS ESTABAN AL TANTO DE LOS MÉTODOS REPRESIVOS QUE SE UTILIZABAN CONTRA PERSONAS"

FISCAL GUIANZE PIDIÓ AYER LA CONDENA PARA EL DICTADOR BORDABERRY Y BLANCO

La Fiscalía solicitó la condena del dictador Juan María Bordaberry y del ex canciller Juan Carlos Blanco por el homicidio de los ex legisladores Zelmar Michelini y Gutiérrez Ruiz. Ambos enfrentan un pedido de condena a 30 años de penitenciaría. "Estaban al tanto de los métodos represivos", dice la fiscal.

por Mauricio Pérez  (La República)

La fiscal Mirtha Guianze solicitó ayer la condena del ex dictador Juan Maria Bordaberry y del ex canciller Juan Carlos Blanco a la pena de 30 años de penitenciaría, por los homicidios de los ex legisladores Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz y del matrimonio de ex militantes del MLN Tupamaros, Rosario Barredo y William Whitelaw, en mayo de 1976.
En este sentido, la representante del Ministerio Público solicitó al juez penal de 11º Turno, Roberto Timbal, la condena de ambos referentes del proceso cívico-militar como coautores responsables de un delito "complejo de homicidio muy especialmente agravado".
"En su calidad de gobernantes, actuando las políticas represivas que sembraron el terror en nuestro país, determinaron a sujetos de menor jerarquía a ejecutar los delitos, bajo compromiso de impunidad, los que se llevaron a cabo, además, con la previa conexión con autoridades argentinas, previendo la utilización de un aparato represivo trasnacional", expresa la acusación fiscal a la cual accedió LA REPUBLICA.

"SABÍAN"
La "especial ubicación dentro del organigrama del gobierno cívico militar de los procesados, y su activa participación en los órganos de decisión, conducen a la plena certeza de que ambos estaban al tanto de los métodos represivos que se utilizaban contra personas opositoras al régimen, fueren guerrilleros o no", agrega el escrito.
Ambos "sabían de las torturas que se practicaban en los establecimientos de detención, militares o policiales, y los aprobaban. Sabían que había muertos y desaparecidos como consecuencia de tales operaciones, habían recibido múltiples denuncias, documentadas, no sólo de familiares de las víctimas sino de organismos internacionales".
Sin embargo, "frente a tal evidencia, su actitud fue de abierta cobertura a esa actividad criminal, que ellos mismos prohijaban. No sólo se trataba de negar esos hechos, sino de procurar la impunidad a los ejecutores directos. Estos se ajustaban al plan trazado, y se les aseguraba que la estructura terrorista del Estado impediría su persecución". "Los crímenes de que se trata no fueron hechos aislados, sino resultado de una estrategia definida, llevado a cabo por un aparato dictatorial", indicó la fiscal.
Por esta razón, "no atribuimos a Bordaberry y Blanco el mero conocimiento de los crímenes y la consiguiente omisión en proceder para impedir los excesos. A nuestro juicio, es claro que participaban en las esferas de decisión", ya que "integraban la estructura de poder que la dictadura cívico-militar instauró, tenían injerencia sus decisiones y aseguraron el marco institucional de actuación de las fuerzas represivas en las dos orillas del Río de la Plata".
Asimismo, la fiscal marcó las coincidencias entre el pensamiento de Blanco y Bordaberry, al considerar a los "países del Cono Sur" como "últimos bastiones de la civilización cristiana". "Ambos sustentaban un pensamiento político común en estos puntos, que se tradujo en acciones concretas de la más dura represión, sin límite alguno", lo cual se avala en documentación obtenida en el Ministerio de Relaciones Exteriores.

SECUESTROS
La acusación de la fiscal Guianze, por la cual se solicita la condena del ex dictador Bordaberry y del ex canciller Blanco realiza un pormenorizado detalle de los secuestros de Michelini, Gutiérrez Ruiz y del matrimonio Barredo Whitelaw, así como de los sucesos previos a la concreción de los operativos.
Michelini y Gutiérrez Ruiz se "vieron obligados" a exiliarse en la República Argentina, ante la situación imperante en Uruguay, al igual que el histórico líder nacionalista Wilson Ferreira Aldunate. La actividad desempeñada por ellos como "nucleamiento opuesto a la dictadura (...) así como sus relaciones internacionales, su intervención en foros y la posibilidad de que sus denuncias (sobre las violaciones a los derechos humanos perpetradas por la dictadura uruguaya) repercutieran en el exterior, era preocupación del gobierno de facto", recuerda la acusación.
Dentro de ese contexto, el gobierno uruguayo canceló la validez de sus pasaportes. "Por ese entonces ya se sabía, entre los exiliados, que estaban operando fuerzas represivas uruguayas en Argentina y que había compatriotas desaparecidos". Incluso, Michelini "tenía la certeza de que era vigilado constantemente, temía represalias uruguayas y había recibido amenazas", señaló Guianze.
Entre el 13 y el 18 de mayo, efectivos militares procedieron a la detención de las cuatro víctimas. Los captores actuaron "con total impunidad", lo cual evidenciaba una "zona liberada" para perpetrar los secuestros. Wilson Ferreira, en tanto, pudo escapar de las fuerzas represivas y obtener asilo diplomático en la Embajada de Austria. Las pruebas demuestran la participación de efectivos uruguayos en dichos operativos.

HOMICIDIO
Los cuerpos sin vida de los dos ex legisladores y del matrimonio fueron encontrados el 20 de mayo de 1976, dentro de un auto robado. El cuerpo de Michelini en el piso trasero y los restantes en el baúl "impregnados en sangre y con claros signos de muerte violenta".
"Sobre el tablero ubicaron un sobre que contenía una nota tamaño oficio, mecanografiada, en cuyo margen superior izquierdo había una bandera celeste y blanca con estrella roja en su centro e inscripción 'ERP' y la imagen del 'Che' Guevara como fondo".
En este sentido, la aparición de los cuerpos "torturados y acribillados" de Barredo y Whitelaw, junto a los de Michelini y Gutiérrez Ruiz, al igual que la nota, con identificación del ERP, que hacía mención a un ajusticiamiento por venganza y a la llamada Junta Coordinadora Revolucionaria "son muestra de que se buscó encubrir a los verdaderos autores y al móvil de los delitos".
Sin embargo, los símbolos del ERP y la nota fueron "una estrategia destinada a relacionar la actividad de los ex parlamentarios con la de personas vinculadas en el pasado con el MLN y desvinculados o escindidos al momento de su detención". Tampoco la participación de la dictadura uruguaya finalmente pudo esclarecerse.

03 marzo 2010

ISRAEL: UN ESTADO FASCISTA RECUBIERTO con UNA PIEL de CORDERO NAZIFASCISTAFASCISTA



No es fácil sobrevivir en un país fascista, racista, chovinista, seudo democrático. No es fácil vivir dentro del apartheid del estado de Israel. Ni fácil, ni placentero. Llegué a este país exilado, directamente desde la cárcel en la Argentina, junto a mi familia. Único patrimonio; u$s 50.-. No pude recuperarme económicamente, no pude encabezar el retorno... Y cuando ya podía los amigos argentinos me dijeron: ¡tarde!, no te vas a poder arreglar. Nos resignamos con mucho pesar.
Ahora pago por mi exilio un precio muy alto: vivir en un país donde el racismo es moneda corriente. Donde el chovinismo es el placer de la mayoría de sus habitantes. En el que rige el apartehid  más cínico e hipócrita. Retomo la publicación de TODO EL MUNDO y nos reencontraremos con frecuencia. Andrés Aldao


La madre de todos los pretextos - Uri Avnery

La visión del choque de civilizaciones se adapta perfectamente a nosotros. De hecho, el mundo de las civilizaciones que chocan para nosotros es el mejor de todos los mundos posibles. La lucha entre Israel y los palestinos ya no es un conflicto entre el movimiento sionista que vino a establecerse a este país y el pueblo palestino que lo habitaba. No, ha sido desde el mismo principio una parte de una lucha mundial que no proviene de nuestros actos y aspiraciones. El ataque del Islam terrorista al mundo occidental no empezó por culpa nuestra. Nuestra conciencia puede sentirse completamente limpia; estamos entre los tipos buenos de este mundo.

Por Uri Avnery

Cuando oigo mencionar el 'choque de civilizaciones' no sé si reír o llorar.
Reír, porque semejante concepto es absurdo. Llorar, porque es propenso a causar desastres incalculables.
Llorar todavía más porque nuestros líderes están explotando ese eslogan como un pretexto para sabotear cualquier posibilidad de una reconciliación israelo-palestina. Sólo es uno más de una larga lista de pretextos.
¿Por qué el movimiento sionista necesitaba excusas para justificar la manera en que trató al pueblo palestino?
En el origen, el sionismo era un movimiento idealista. Tenía una gran carga moral. No sólo para convencer al mundo, sino, ante todo, para tranquilizar su propia conciencia.
Desde la más tierna infancia aprendimos de los pioneros, muchos de ellos hijos e hijas de familias acomodadas y de buena formación que dejaron atrás una vida cómoda en Europa para empezar una nueva en un lejano y -para los estándares de aquella época- primitivo país. Aquí, en un clima salvaje al que no estaban acostumbrados, a menudo hambrientos y enfermos, realizaron trabajos físicos de romperse los huesos bajo un sol brutal.
Para eso necesitaban creer totalmente en la rectitud de su causa. No sólo creyeron en la necesidad de salvar a los judíos de Europa de la persecución y los pogromos, sino también en la creación de una sociedad tan justa como nunca antes se había visto, una sociedad igualitaria que sería un modelo para el mundo entero. León Tolstoi no era menos importante para ellos que Teodor Herzl. Los quibutz y moshav eran símbolos de todo el proyecto.
Pero ese movimiento idealista tenía como objetivo establecerse en un país habitado por otro pueblo. ¿Cómo dirimir la contradicción entre sus ideales sublimes y el hecho de que su realización requería la expulsión de un pueblo de su tierra?
La manera más fácil fue reprimir totalmente el problema e ignorar su propia existencia: la tierra, nos dijimos, estaba vacía, no había ningún pueblo en absoluto viviendo aquí. Esa fue la justificación que sirvió de puente sobre el abismo moral.
Solamente uno de los Padres Fundadores del movimiento sionista fue lo suficientemente valiente para llamar al pan pan y al vino vino: Ze'ev Jabotinsky escribió hace ya 80 años que era imposible engañar al pueblo palestino (cuya existencia reconoció) y comprar su consentimiento a las aspiraciones sionistas.
Somos colonos blancos que colonizan la tierra de la población nativa, dijo, y no hay ninguna oportunidad en absoluto de que los nativos se resignen voluntariamente a esto. Se resistirán violentamente, como todos los pueblos nativos de las colonias europeas. Por lo tanto necesitamos un 'muro de acero' para proteger la empresa sionista.
Cuando a Jabotinsky le dijeron que su enfoque era inmoral, contestó que los judíos estaban intentando salvarse del desastre que los amenazaba en Europa y, por consiguiente, su moralidad ganaba a la moralidad de los árabes en Palestina.
La mayoría de los sionistas no estaba preparada para aceptar este enfoque de orientación a la fuerza y buscaron fervientemente una justificación moral con la que pudieran vivir.
Así empezó la larga búsqueda de justificaciones, con un pretexto tras otro según las cambiantes modas espirituales del mundo.
La primera justificación precisamente fue la que ridiculizó Jabotinsky: realmente hemos venido para beneficiar a los árabes. Los redimiremos de sus primitivas condiciones de vida, de la ignorancia y la enfermedad. Les enseñaremos métodos modernos de agricultura y les traeremos medicina avanzada. Todo (excepto el empleo, porque necesitábamos cada trabajo para los judíos que estábamos trayendo aquí, a los que estábamos transformando de judíos del gueto en un pueblo de obreros y labradores de la tierra).
Cuando los ingratos árabes procedieron a resistirse a nuestro gran proyecto, a pesar de todos los beneficios que supuestamente les estábamos trayendo, encontramos una justificación marxista: no son los árabes quienes se oponen a nosotros, sino sólo los effendis. Los árabes ricos, los grandes hacendados, tienen miedo de que el ejemplo resplandeciente del igualitarismo de la comunidad hebrea atraiga al explotado proletariado árabe y origine que éste se levante contra sus opresores.
Eso tampoco funcionó mucho tiempo, quizás porque los árabes vieron cómo los sionistas compraban la tierra de esos mismos effendis y expulsaban a los arrendatarios que la habían cultivado durante generaciones.
El ascenso de los nazis en Europa trajo masas de judíos al país. El público árabe vio cómo le segaban la hierba bajo los pies y empezó una rebelión contra británicos y judíos en 1936. ¿Por qué, preguntaron los árabes, debemos pagar por la persecución de los judíos por parte de los europeos? Pero la revuelta árabe nos dio una nueva justificación: los árabes apoyan a los nazis. Y de hecho, el Gran Muftí de Jerusalén Hajj Amin al-Husseini, se fotografió sentado junto a Hitler. Algunas personas 'descubrieron' que el muftí era el auténtico instigador del Holocausto (años después se reveló que Hitler detestaba al muftí, y que éste no tenía ninguna influencia sobre los nazis.)
La Segunda Guerra Mundial acabó y fue seguida por la guerra de 1948. La mitad del vencido pueblo palestino se convirtió en refugiado. Eso no preocupó a la conciencia sionista porque todos lo sabíamos: se fueron por su propia y libre voluntad. Sus líderes los habían llamado a dejar sus casas y volver después con los ejércitos árabes victoriosos. La verdad es que jamás se ha encontrado ninguna prueba para sostener esta afirmación absurda, pero era suficiente para aliviar nuestra conciencia hasta este día.
Se podría preguntar: ¿por qué no se permitió a los refugiados regresar a sus casas una vez que la que la guerra había terminado? Bien, fueron ellos quienes rechazaron el plan de partición de la ONU de 1947 y empezaron la guerra. Si debido a esto perdieron el 78% de su país, sólo se pueden culpar a sí mismos.
Entonces vino la Guerra Fría. Nosotros estábamos, por supuesto, en el lado del 'mundo libre', mientras que el gran líder árabe Gamal Abd-al-Nasser recibió sus armas del bloque soviético (ciertamente en la guerra de 1948 a nosotros nos fluyeron armas soviéticas, pero eso no es importante). Estaba bastante claro: hablar con los árabes es inútil porque apoyan la tiranía comunista.
Pero el bloque soviético se derrumbó. 'La organización terrorista llamada OLP', como la denominaba Menajem Begin, reconoció a Israel y firmó el acuerdo de Oslo. Hubo que buscar una nueva justificación para nuestra renuencia a devolverle al pueblo palestino los territorios ocupados.
La salvación vino de América: un profesor llamado Samuel Huntington escribió un libro sobre el 'Choque de Civilizaciones' y así nosotros encontramos la madre de todos los pretextos.
El enemigo mortal, según esta teoría, es el Islam. La civilización occidental judeocristiana, liberal, democrática y tolerante, está frente al ataque del monstruo islámico, fanático, terrorista y asesino.
El Islam es asesino por naturaleza. Realmente, 'musulmán' y 'terrorista' son sinónimos. Cada musulmán es un terrorista, cada terrorista un musulmán.
Un escéptico podría preguntar: ¿cómo fue que la maravillosa cultura occidental dio a luz a la Inquisición, los pogromos, la quema de brujas, la aniquilación de los nativos americanos, el Holocausto, las limpiezas étnicas y otras atrocidades sin par?; pero eso fue en el pasado. Ahora la cultura occidental es la encarnación de la libertad y el progreso.
El profesor Huntington no estaba pensando particularmente en nosotros. Su tarea era satisfacer un peculiar deseo de Estados Unidos: el imperio estadounidense siempre necesita un enemigo virtual que abarque todo el mundo, un solo enemigo que incluya a todos los opositores a Estados Unidos del mundo entero. Los comunistas cumplieron su promesa: el mundo entero se dividió entre tipos buenos (los estadounidenses y sus partidarios) y tipos malos (los comunistas). Todo el que se opusiera a los intereses estadounidenses automáticamente se convertía en comunista -Nelson Mandela en Sudáfrica, Salvador Allende en Chile, Fidel Castro en Cuba-, mientras que los señores del apartheid, los escuadrones de la muerte de Augusto Pinochet y la policía secreta del Sha de Irán pertenecían, como nosotros, al mundo libre.
Cuando se derrumbó el imperio comunista los Estados Unidos se quedaron sin un enemigo mundial. Este vacío ahora está ocupado por los musulmanes-terroristas. No sólo Osama ben Laden, sino también los combatientes chechenos por la libertad, la colérica juventud norteafricana de los suburbios de París, los guardias revolucionarios iraníes, los insurgentes de Filipinas...
Así, la visión mundial estadounidense se reestructuró: un mundo bueno (la civilización occidental) y un mundo malo (la civilización islámica). Los diplomáticos todavía tienen cuidado de hacer una distinción entre 'islamistas radicales' y 'musulmanes moderados', pero eso sólo es para las apariencias. Entre nosotros sabemos, por supuesto, que todos son Osamas ben Ladens. Todos son iguales.
Así, una gran parte del mundo formada por múltiples y muy diferentes países y una gran religión, con tendencias muy diversas e incluso opuestas (como en la cristiandad o el judaísmo), que ha dado tesoros científicos y culturales incomparables al mundo, se arroja entera al mismo saco.
Esta visión se adapta perfectamente a nosotros. De hecho, el mundo de las civilizaciones que chocan para nosotros es el mejor de todos los mundos posibles.
La lucha entre Israel y los palestinos ya no es un conflicto entre el movimiento sionista que vino a establecerse a este país y el pueblo palestino que lo habitaba. No, ha sido desde el mismo principio una parte de una lucha mundial que no proviene de nuestros actos y aspiraciones. El ataque del Islam terrorista al mundo occidental no empezó por culpa nuestra. Nuestra conciencia puede sentirse completamente limpia; estamos entre los tipos buenos de este mundo.
Ahora la línea argumental del Israel oficial es ésta: los palestinos eligieron a Hamás, un movimiento islámico asesino (si no existiera, habría que inventarlo -y de hecho, algunas personas afirman que, en su inicio, lo crearon nuestros servicios secretos-). Hamás es terrorista, igual que Hezbollah. Quizás Mahmoud Abbas no sea un terrorista, pero es débil y Hamás está a punto de tomar el control exclusivo de todos los territorios palestinos. Por lo que nosotros no podemos hablar con ellos. No tenemos ningún compañero. En realidad, posiblemente no podamos tener un compañero porque pertenecemos a la civilización occidental que el Islam quiere erradicar.
En su libro de 1896 Der Judenstaat, Teodor Herzl, el 'Profeta oficial del Estado israelí”, ya profetizó este desarrollo. Esto es lo que escribió en 1896: 'Nosotros constituiremos para Europa (en Palestina) una parte del muro contra Asia, serviremos como una vanguardia de cultura contra la barbarie'.
Herzl estaba pensando en un muro metafórico, pero entre tanto hemos erigido un muro auténtico. Para muchos, éste no es sólo un muro de separación entre Israel y Palestina, sino una parte del muro entre Occidente y el Islam, la línea de fuego del choque de civilizaciones. Más allá del muro no hay hombres, mujeres y niños, no existe una población palestina conquistada y oprimida, no hay pueblos y ciudades ahogados como Abu-Dis, a-Ram, Bil'in y Qalqilia. No, más allá del muro hay mil millones de terroristas, multitudes de musulmanes sedientos de sangre que sólo tienen un deseo en la vida: arrojarnos al mar simplemente porque somos judíos, parte de la civilización judeocristiana.
Con una posición oficial como ésta, ¿quién puede dirigirse a nadie? ¿De qué se puede hablar? ¿Cuál es el punto de encuentro en Annapolis o en cualquier otra parte?
¿Y qué podemos hacer, llorar o reír?

La fuente:  Uri Avnery es periodista, ex legislador y pacifista israelí. La traducción del inglés pertenece a Carlos Sanchis para Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística.

Sospechosos en Dubai
El reciente asesinato en Dubai de un dirigente palestino muestra que el Mossad actúa como un feudo independiente que ignora los intereses vitales políticos y estratégicos de Israel a largo plazo y disfruta de la ayuda automática de un primer ministro irresponsable. Dubai, un país del Golfo enfrentado a Irán, es un aliado de Israel, tanto como Egipto y Jordania. Y aquí viene el propio gobierno israelí y lo avergüenza y humilla despertando entre las masas árabes la sospecha de que Dubai colabora con el Mossad.

Por Uri Avnery

De vez en cuando me pregunto: ¿qué sucedería si los gobiernos del mundo decidieran abolir simultáneamente todas sus agencias de espionaje?
Ciertamente sería un duro golpe para los escritores y productores de películas que viven de las historias de los servicios secretos. Sus producciones perderían el atractivo.
Sería un desastre para el enorme ejército de forofos que se traga las aventuras de espionaje, los entusiastas consumidores de libros y películas de héroes sobrehumanos como James Bond y “supergenios” tortuosos como Smiley, de John Le Carré.
Pero, ¿cuál sería el verdadero daño si Washington dejase de espiar a Moscú, Moscú dejara de espiar a Washington y ambos a Pekín? El resultado sería un empate. Se ahorrarían inmensas sumas de dinero, puesto que una gran parte de los esfuerzos de cada agencia de espionaje está dedicada a obstruir las intrigas de la competencia. ¿Cuántas enfermedades podrían curarse? ¿Cuánta gente hambrienta se alimentaría? ¿A cuántos analfabetos se les enseñaría a leer y escribir?
Las películas y libros populares celebran los éxitos imaginarios de las agencias de inteligencia. La realidad es mucho más prosaica y está repleta de auténticos fracasos.
Los dos clásicos desastres de espionaje ocurrieron durante la Segunda Guerra Mundial. En ambos, las agencias de inteligencia o proveyeron a sus jefes políticos de valoraciones falsas, o los líderes ignoraran sus exactas evaluaciones. En lo que se refiere a los resultados ambos equivalen a lo mismo.
El camarada Stalin fue sorprendido totalmente por la invasión alemana de la Unión Soviética, aunque los alemanes necesitaron meses para reunir su enorme fuerza invasora. El presidente Roosevelt fue totalmente sorprendido por el ataque japonés sobre Pearl Harbour, aunque el grueso de la armada japonesa tomó parte en él. Los fracasos fueron tan fabulosos que los aficionados al espionaje tuvieron que recurrir a teorías de conspiración para explicarlos. Una teoría de ese tipo dice que Stalin, deliberadamente, ignoró las advertencias porque él pretendía sorprender a Hitler con su propio ataque. Otra teoría afirma que Roosevelt prácticamente "invitó" a que los japoneses atacaran porque necesitaba un pretexto para empujar a Estados Unidos a una guerra impopular.
Pero desde entonces los fracasos continuaron sucediéndose uno tras otro. Todas las agencias occidentales de espionaje fueron sorprendidas totalmente por la revolución de Jomeini en Irán, cuyos resultados todavía hoy resuenan en los titulares. Todas las agencias fueron sorprendidas totalmente por el desplome de la Unión Soviética, uno de los acontecimientos definitorios del siglo XX. Fueron completamente sorprendidas por la caída del muro de Berlín. Y todas ellas proporcionaron información errónea sobre la bomba atómica imaginaria de Saddam Hussein que sirvió como pretexto para la invasión estadounidense de Iraq.
¡Ah!, dice nuestra gente, eso es lo que sucede entre gentiles. No aquí. Nuestra comunidad de espionaje es como ninguna otra. El cerebro judío ha inventado el Mossad, que todo lo sabe y es capaz de todo. (Mossad, "instituto", es la abreviatura de "Instituto para la Inteligencia y las Operaciones Especiales").
¿De veras? Al principio de la guerra de 1948 todos los jefes de nuestra comunidad de inteligencia unánimemente avisaron a David Ben-Gurion de que los ejércitos de los Estados árabes no intervendrían. (Afortunadamente, Ben-Gurion rechazó su evaluación). En mayo de 1967 toda nuestra comunidad de inteligencia era totalmente sorprendida por la concentración del ejército egipcio en el Sinaí, paso que condujo a la guerra de los Seis Días. (Nuestros jefes de inteligencia estaban convencidos de que el grueso del ejército egipcio estaba ocupado en Yemen, donde rabiaba una guerra civil). El ataque egipcio-sirio en el Yom Kippur de 1973 sorprendió por completo a nuestros servicios de inteligencia, aun cuando montones de avisos previos estaban disponibles.
Las agencias de espionaje fueron totalmente sorprendidas por la primera Intifada, y después por la segunda. Fueron completamente sorprendidas por la revolución de Jomeini, aunque (o porque) estaban profundamente empotradas en el régimen del Sha. Quedaron completamente sorprendidas por la victoria de Hamás en las elecciones palestinas.
La lista es larga e ignominiosa. Pero en un campo, como ellos dicen, nuestro Mossad actúa como ninguna otra: el de los asesinatos. (Perdón, “eliminaciones").
La película de Steven Spielberg Munich describe el asesinato ("eliminación") de miembros de la OLP después de la matanza de los atletas en los Juegos Olímpicos. Como una obra maestra de estilo barato puede compararse solamente a la película Éxodo, basada en el libro kitsch de León Uris.
Después de la matanza (cuya principal responsabilidad recae sobre los incompetentes e irresponsables policías bávaros), el Mossad, a las órdenes de Golda Meir, mató a siete directivos de la OLP, principalmente para regocijo del público israelí sediento de venganza. Casi todas las víctimas eran diplomáticos de la OLP, representantes civiles de la organización en capitales europeas que no tenían ninguna conexión directa con operaciones violentas. Sus actividades eran públicas, trabajaban en oficinas ordinarias y vivían con sus familias en edificios residenciales. Fueron blancos estáticos, como los patos de una caseta de tiro.
En una de las acciones -que recuerda al último asunto- un camarero marroquí fue asesinado por equivocación en el pueblo noruego de Lillehammer. El Mossad lo confundió con Ali Hassan Salameh, un importante dirigente de Fatah que sirvió como contacto con la CIA. Los agentes del Mossad, incluyendo unas glamourosas rubias (siempre hay unas rubias glamourosas) fueron identificados, arrestados y condenados a largas penas de prisión (pero liberados muy pronto). El verdadero Salameh fue "eliminado" más tarde.
En 1988, cinco años antes de los acuerdos de Oslo, Abu Jihad (Khalil al-Wazir), número dos de Fatah, era asesinado en Túnez ante los ojos de su esposa e hijos. De no haberlo matado, probablemente hoy sería el Presidente de la Autoridad Palestina en vez de Abu Mazen (Mahmud Abbas). Él habría disfrutado del mismo prestigio entre su pueblo que Yasser Arafat el cual, muy probablemente, fue asesinado con un veneno que no deja ningún rastro.
El fiasco que más se parece a la última acción fue el atentado del Mossad contra la vida de Khalid Mishal, un importante líder de Hamás, a petición del primer ministro Benjamín Netanyahu. Agentes del Mossad lo emboscaron en una calle principal de Ammán y rociaron una toxina nerviosa en su oreja, que era para matarlo sin dejar rastro. Fueron capturados en el lugar. El rey Hussein, el principal aliado del gobierno israelí en el mundo árabe, estaba lívido y lanzó un furioso ultimátum: o Israel proporcionaba inmediatamente el antídoto del veneno y salvaba la vida de Mishal, o los agentes del Mossad serían ahorcados. Netanyahu, como de costumbre, cedió, Mishal se salvó y el gobierno israelí, como una bonificación, liberó al jeque Ahmed Yassin, el principal líder de Hamás, de la prisión. Fue "eliminado" más tarde por el fuego de un misil Hellfire.
Durante las últimas semanas se ha vertido un diluvio de palabras sobre el asesinato en Dubai de Mahmoud al-Mabhouh, otro importante dirigente de Hamás.
Los israelíes aceptaron desde el primer momento que era un trabajo del Mossad. ¡Qué capacidades! ¡Qué talento! ¡Cómo supieron, con tanta anticipación, cuando iría el hombre a Dubai, qué vuelo tomaría, en qué hotel estaría! ¡Qué precisa planificación!
Los "corresponsales militares" y "los corresponsales de asuntos árabes" aparecieron radiantes en la pantalla. Sus caras dijeron: oh, oh, oh, si el material no estuviera clasificado. Si solamente le pudiera decir lo que sé. ¡Únicamente puedo contarles que el Mossad ha demostrado de nuevo que su largo brazo puede llegar a cualquier parte! ¡Vivid en el temor, oh enemigos de Israel!
Cuando los problemas comenzaron a volverse evidentes y las fotos de los asesinos aparecieron en la televisión de todo el mundo, el entusiasmo se enfrió, pero sólo ligeramente. Un viejo y probado método israelí se puso en juego: tomar algún detalle marginal y discutirlo apasionadamente ignorando el punto principal. Concentrarse en un árbol en particular y desviar la atención del bosque.
En realidad, ¿por qué usaron los agentes nombres de gente real que vive en Israel y tiene doble nacionalidad? ¿Por qué, de todos los pasaportes posibles, usaron los de países amigos? ¿Cómo podían estar seguros de que los propietarios de estos pasaportes no viajarían al extranjero en el momento crítico?
Además, ¿no se dieron cuenta de que Dubai está lleno de cámaras que graban cada movimiento? ¿No previeron que los policías locales compondrían películas del asesinato en casi todos sus detalles?
Pero esto no despertó demasiada excitación en Israel. Todos entendieron que británicos e irlandeses estaban obligados a protestar formalmente, pero que esto no era nada sino pasar por los gestos. Entre bastidores hay conexiones íntimas entre el Mossad y las demás agencias de inteligencia. Después de algunas semanas todo caerá en el olvido. Así funcionó en Noruega después de Lillehammer, así funcionó en Jordania después del asunto de Mishal. Protestarán, reprenderán, y ya está. Así, ¿cuál es el problema?
El problema es que el Mossad en Israel actúa como un feudo independiente que ignora los intereses vitales políticos y estratégicos de Israel a largo plazo y disfruta de la ayuda automática de un Primer Ministro irresponsable. Es, como dice la expresión inglesa, un "loose cannon”, una bomba liberada del cañón de un buque antiguo que ha roto su mecanismo y rueda libre por la cubierta, aplastando a cualquier desafortunado marinero que se interponga en su camino.
Desde el punto de vista estratégico la operación de Dubai causa un grave perjuicio a la política del gobierno, que define la presunta bomba nuclear de Irán como una amenaza existencial para Israel. La campaña contra Irán ayuda a desviar atención del mundo de la ocupación y colonización en curso e induce a Estados Unidos, Europa y otros a bailar a su son.
Barack Obama está en el proceso de tratar de establecer una coalición global para imponer "sanciones debilitadoras" a Irán. El gobierno israelí le sirve, de buena gana, de perro ladrador. Les dice a los iraníes: los israelíes están locos. Pueden atacar de un momento a otro. Yo los veto con gran dificultad. Pero si ustedes no hacen lo que les digo soltaré la correa y ¡que Alá se apiade de sus almas!
Dubai, un país del Golfo enfrentado a Irán, es un importante miembro de esta coalición. Es un aliado de Israel, tanto como Egipto y Jordania. Y aquí viene el propio gobierno israelí y lo avergüenza y humilla despertando entre las masas árabes la sospecha de que Dubai colabora con el Mossad.
En el pasado avergonzamos a Noruega, después enfurecimos a Jordania, ahora humillamos a Dubai. ¿Eso es inteligente? Pregunten a Meir Dagan, a quien Netanyahu acaba de otorgar un casi inaudito octavo año en el cargo de jefe del Mossad.
Quizás el impacto de la operación con respecto a nuestro lugar en el mundo es aún más importante.
Hubo una vez que era posible empequeñecer este aspecto. Dejar que los gentiles dijeran lo que quisieran. Pero desde la operación Plomo Fundido Israel se ha vuelto más consciente de sus implicaciones de largo alcance. El veredicto de juez Goldstone, los ecos de las payasadas de Avigdor Lieberman, la creciente campaña global para boicotear a Israel; todo esto tiende a sugerir que Thomas Jefferson no hablaba por hablar cuando dijo que ninguna nación puede permitirse ignorar la opinión de la humanidad.
El asunto de Dubai refuerza la imagen de Israel como un Estado bravucón, una nación macarra que trata a la opinión pública mundial con desprecio, un país que dirige una guerra de bandas, que envía al extranjero a la mafia como escuadrones de la muerte, una nación indeseable que debe ser evitada por las personas de bien.

La fuente:   Uri Avnery es periodista, ex legislador y pacifista israelí. Su artículo fue publicado en Gush Shalom. La traducción del inglés pertenece a Carlos sanchís para Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística.

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El terrorismo judío es venerado

En Israel, se convive tranquilamente con la apología del crimen y la justicia por mano propia. Con el tiempo se pierde lenta pero persistentemente toda sensibilidad por la vida humana, especialmente si se trata de palestinos.

Por Daniel Kupervaser

Israel está embarcada en una tenaz batalla mediática a propósito del informe Goldstone que apunta a su culpabilidad por delitos de guerra y probablemente de lesa humanidad como consecuencia del operativo Plomo Fundido en Gaza. El Estado judío trata de rebatir estas embestidas aferrándose a dos argumentos principales: un discutido curriculum de alto valor moral que caracteriza las acciones de su ejército y la reconocida firmeza e imparcialidad de la justicia israelí en investigar y penar todo responsable de transgresiones, tanto leves como atroces. Justamente, ayer un juzgado de Israel dio lugar a que el mundo sea testigo de que también la “reconocida firmeza e imparcialidad de la justicia de Israel” puede ser considerara muy dudosa.

El 25 de febrero de 1994 Baruj Goldshtein, médico residente de la colonia judía de Kiryat Arba, adjunta a la ciudad palestina de Hebrón, ingresó sin motivo alguno a la Tumba de los Patriarcas y en medio de las plegarias de inocentes palestinos, abrió fuego de su arma automática (hasta el día de hoy los colonos judíos de Cisjordania portan libremente este tipo de armas). La masacre fue horrenda con el diabólico desenlace de 29 muertos y 125 heridos. Los pocos sobrevivientes se sobrepusieron al atacante y le dieron muerte por sus propias manos.

La masacre dio lugar a festejos entre colonos judíos de Cisjordania quienes consagraron a Goldstein como héroe nacional y su cuerpo fue sepultado en un parque especial del cementerio de Kiryat Arba. En el mármol de su tumba resalta hasta hoy en día el grabado de una consigna que alumbra penosamente a todos los judíos del mundo como tablas de su nueva ley: “Entregó su alma por el pueblo de Israel, su Torá y su tierra. Fue inocente y generoso”.

Mijael Ben Jorin, activista muy vinculado a los sectores más extremos de la colonización judía en Cisjordania, fue entrevistado en televisión seis años atrás donde expresó loas hacia Baruj Goldstein y además agregó: “No hay como Baruj Goldstein en el mundo. Baruj Goldstein fue un caritativo, un sostén del mundo, único en nuestros días”.

Con mucha razón, la Fiscalía de Estado consideró tremendas declaraciones como una clara trasgresión a la ley en hechos que muy bien significan una incitación a tomar la ley por las manos y vengarse sanguinariamente ante atentados de los palestinos. La firmeza y la imparcialidad de la justicia israelí nos golpearon doblemente. Tanto en su primera instancia como en la de apelación, los jueces consideraron que las expresiones de Ben Jorin son legítimas, que no se pueden considerar una instigación y por lo tanto no representan una trasgresión a la ley. En su veredicto agregaron: “la sociedad está interesada que también esta gama de ideas, como las de Ben Jorin, lleguen a conocimiento público”.

Una sociedad que sostiene un Estado que se autodefine como judío se empecina en demostrar cada día con mayor intensidad que sufre de un terrible desequilibrio en la escala de valores humanos que lo lleva a referirse a tragedias humanas en tan diferentes formas según la cantidad o la pertenencia étnica de las víctimas. Tres decenas de personas asesinadas, si son palestinos, no es motivo para impedir que la sociedad escuche a quienes vanaglorian al asesino. Un millón y medio de victimas armenias es motivo para definirlo como tragedia pero no se debe culpar ni recriminar a quien niegue reconocerlo como genocidio, sobre todo si se tiene en cuenta ciertos acuerdos estratégicos. Cualquier número de víctimas, si son judíos, ya es motivo de un trato diferente con campañas públicas de protesta o contundentes penas a quienes osen vanagloriar a sus gestores.

La mayoría abrumadora de la población y los medios callan. Nuestra indiferencia nos lleva a convivir tranquilamente con la apología del crimen y la justicia por nuestras propias manos. Con el tiempo perdemos lenta pero persistentemente toda sensibilidad por la vida humana, especialmente si se trata de palestinos, cuyo destino y trato como personas se convirtió en la mercancía más barata de la región.

La fuente:  Daniel Kupervaser es editor del blog Ojalá me equivoque.

25 enero 2010

La Policía de Israel, Nuestra casa


Yosi Sarid, ministro y parlamentario en retiro del partido de izquierda Meretz, participó y nos informa con su lenguaje tan sutil de la manifestación del pasado viernes en protesta por el desalojo de familias palestinas del barrio Sheikh Jarrah de Jerusalén Oriental para dar lugar a la construcción de nuevos edificios destinados a colonos judíos. En el acto se pudo palpar y sentir sobre los huesos el comportamiento democrático de la sociedad israelí de nuestros días, en especial, de la policía. Para la sociedad israelí atacar violentamente a las fuerzas del orden en el marco del desacuerdo con el desmantelamiento de un asentamiento, inclusive con apoyo de decisiones de la Suprema Corte de Justicia, es considerado un acto de heroísmo patriótico que demanda de los parlamentarios el dictamen de leyes que protegen de juicios y penas a los infractores tras un manto de impunidad.
Para la misma sociedad, una pacifica manifestación en contra del desalojamiento de palestinos de Jerusalén Oriental para poblar colonos judíos, o sostener una pancarta con la consigna “judíos y árabes no quieren ser enemigos” es una traición a la patria que merece una brutal represión y prolongada detención.
Los últimos párrafos del artículo son una clara referencia al viejo refrán para quien le encantan las armas y violencia: hay que tener mucho cuidado. El tiro puede salir por la culata.    


Yosi Sarid: La Policía de Israel, Nuestra casa
Después de escuchar la versión de la policía, arribé a la conclusión que los agentes y nosotros, “los anarquistas”, estuvimos en dos manifestaciones distintas. Permanecimos en las cercanías del barrio más de tres horas y no se arrojó ni una piedra, no se levantó una sola mano, no se irrumpió en ninguna casa de algún colono judío. Si la policía no hubiese empleado tanta violencia extrema, se hubiese podido informar de una manifestación sin desbordamientos y sin gritos, con una despedida entre amigos.
La consigna más agresiva que flameaba era: “el fascismo no pasará”, y eso no ayudó mucho pese a ser muy conocida de otras manifestaciones. Efectivamente, el fascismo ya franqueó muchas vallas. Otra pancarta recibió un honor muy especial cuando fue lanzada por la fuerza dentro de un patrullero junto con quien la sostenía: “Judíos y árabes no quieren ser enemigos”. Seguramente será presentada ante el juez como prueba fehaciente de un grave delito. En verdad, en un lugar tan delicado como Jerusalén, hay que tener cuidado en no hacer ondear lemas tan subversivos.
Fui joven y hoy viejo soy, pero mi memoria no recuerda una manifestación tan moderada, que según una interpretación normal de la ley ni siquiera requiere de permiso. Ningún agente de policía, inclusive un sub-comisario, tiene la autoridad para declararla “ilegal”. Si la policía ve en la manifestación de anteayer un delito, esto significa que se abolió definitivamente el derecho democrático de la protesta y Jerusalén cada día se parece más a Teherán. Ya no es del todo claro si se trata de la Policía de Israel o la Policía de Israel Nuestra Casa (1)
Desde que abandoné el campo político no participé en manifestaciones, aunque se debe reconocer que nunca faltaron motivos de protesta. Mis protestas ya las manifesté, ahora que proteste la nueva generación. Pero Nitzan Horovitch, Ylan Gilon, Sheli Yejimovich y Daniel Ben Simón son parlamentarios que le interesa la sociedad, y el desalojo de familias palestinas de sus hogares no es un asunto social. No solo las personalidades de la política tienen la obligación de expresar su oposición, también la tienen todos los ciudadanos simples. Y así se juntaron el viernes pasado los “jubilados de las manifestaciones”, de lejos vinieron “viejardos” como yo. Debemos agradecer a la Policía de Israel. Con su comportamiento brutal  de la semana pasada como que nos invitó a un reencuentro.
Las confrontaciones en el barrio de Sheikh Jarrah no terminaron. Solo comienzan. Nuevas familias palestinas serán próximamente despropiadas y desalojadas en acto de transferencia poblacional. Es muy difícil suponer que el actual gobierno sea capaz de detenerse ante una luz roja. El se arriesgará, nos hará peligrar y pasará. Es muy difícil confiar en el intendente de la ciudad. Jerusalén le queda grande, muy grande. Es muy difícil, inclusive, confiar en los jueces de Jerusalén tan ridiculizados por los colonos judíos. Cuando los jueces dictan sentencia a favor de sus intereses saltan de alegría. Tienen su comprobante: no solo infames en la Tora, sino también en la justicia. Pero cuando la sentencia los perjudica, la ignoran totalmente. Presten atención: ya hace más de dos meses que la Corte Suprema de Justicia ordenó demoler la Casa Yonathan construida ilegalmente para judíos en el barrio Silwan de Jerusalén Oriental. ¿Y qué?  Pues nada. Como que la orden de demolición no existió nunca y el intendente de Jerusalén la pisotea. Los jueces en sus diversas instancias tendrían que prestar atención a este tipo de conducta embaucadora.
Los ministros del gobierno deberían prestar atención. Tal vez no comprendan que con tanta insensatez están autorizando el derecho de retorno. Si se echa y encierra palestinos que habitan casas desde 1948 con el pretexto de propiedad del un lejano antaño, entonces por los mismos motivos volverá a su hogar un refugiado que fue desalojado de su casa en Sarafand (Área del centro de Israel conocida como Tzrifin). Me encontré con él anteayer, y recuerda perfectamente de donde vino, lo que dejó atrás y donde quisiera ir cuando se abra la temporada del retorno. . Hoy vive con su familia en una carpa cerca de su casa robada y como refugiado en segunda vuelta el ve a los colonos judíos en sus habitaciones donde todavía se puede sentir el olor de sus hijos y el aroma de sus platos. El ve a quien lo expulsa subirse a su lecho que todavía no enfrió. Sus ojos húmedos y Sarafand lo llama de sus entrañas.
No solo un aldeano. También árabes de Jerusalén estarían muy contentos de volver a sus hogares de Talbie, Baka y en Katamon. Señor Primer Ministro hueco y atolondrados ministros, no me cuenten que no ustedes son los que hacen todo el peligroso camino de Sheikh Jarrah a Sheikh Monis (Barrio palestino del centro de Tel Aviv desalojado en 1948) sino Erwin Moscovich con sus iniciativas (Filántropo americano judío que dona fortunas para financiar la conquista de propiedades palestinas en Cisjordania). Es cierto que Bibi Natanihau siente mucha simpatía por dueños de casinos y salones de bingo, y ellos le devuelven su sentir, pero ¿porqué todos pagamos la culpa, porqué tira sus dados allá por nuestras vidas acá, porqué juegan con nuestra suerte como si fuésemos fichas de ruleta?   
(1) Israel Nuestra Casa es el partido de discutido Canciller Avigdor Liberman
Diario Haaretz, 24-1-2010
Traducción: Daniel Kupervaser

Israel compensa a la ONU por los daños en Gaza

Durante más de un año el gobierno y los militares israelíes negaron haber causado daños a edificios de la UNRRA, escuelas, casas habitadas, etc. Además de criminales de guerra, de bombardear con armas prohibidas   a la población civil, desconocieron el informe del juez Goldstone, se negaron a formar una comisión que investigue lo ocurrido durante la masacre en la franja de Gaza y prodiguen su cruzada propagandística que nadie cree ni toma en serio, excepto una gran parte de los ciudadanos de Israel, tanto los que votaron por Netaniahu, Liberman, Livne, Meretz y Cia. Ahora, el gobierno impoluto y los generales más moralistas del mundo han acordado pagar una indemnización de diez millones de dólares por los daños causados al patrimono de la UN.
En resumen, criminales y mentirosos. Andrés Aldao 



Israel compensa a la ONU por los daños en Gaza

 JUAN MIGUEL MUÑOZ | Jerusalén 23/01/2010 EL PAÍS


A mediados de enero de 2009 Ban Ki-Moon, secretario general de la ONU, recibía estupefacto la noticia del bombardeo del cuartel general en Gaza de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados palestinos (UNRWA). Asistía a una conferencia de prensa junto a Tzipi Livni, entonces jefa de la diplomacia israelí y una de las más firmes impulsoras de la guerra que asoló la infraestructura económica y educativa de la franja, además de causar 1.400 muertes. Diez días después, los escombros del enorme almacén de la agencia todavía desprendían humo. Ahora, el Gobierno israelí ha confirmado el pago de 10,5 millones de dólares (7,4 millones de euros) en compensación por los daños a numerosos edificios del organismo internacional en Gaza. "El acuerdo final cierra la disputa entre las partes", afirmó un portavoz de la ONU.
Decenas de colegios y hospitales fueron severamente dañados por la artillería y la aviación israelíes. Aún hoy boquetes de varios metros de extensión pueden observarse en las paredes de los colegios de UNRWA en Beit Lahia o Beit Hanún, las ciudades más próximas a la frontera con Israel. No hay modo de tapar los agujeros. El bloqueo israelí de la franja continúa con el inestimable respaldo de Egipto y el silencio de los países occidentales. El cemento es un bien preciadísimo y de los fondos para la reconstrucción -más de 4.000 millones de euros- prometidos por líderes de todo el mundo no se ha visto un solo billete.
La decisión de pagar la compensación sirve para curar heridas que causaron profundas cicatrices. El Ejército israelí y el Gobierno que encabezaba Ehud Olmert justificaban los bombardeos de las escuelas y otros edificios de la ONU con el argumento de que los milicianos palestinos los utilizaban para disparar sus cohetes. Un pretexto tildado de falso por el indignado jefe de UNRWA, John Ging, extremadamente cuidadoso en el control de sus instalaciones.
Previsiblemente, la resolución de este conflicto afectará poco, o nada, a otro expediente que gestiona Naciones Unidas y que es un quebradero de cabeza para la diplomacia hebrea: la tramitación del Informe Goldstone, que atribuye al Ejército israelí la comisión de crímenes de guerra, en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. En marzo, dicho consejo votará sobre la remisión del informe al Consejo de Seguridad y, eventualmente, al Tribunal Internacional de Justicia. Muy improbable es que termine en La Haya, dado el derecho de veto del goza EE UU en el Consejo de Seguridad.