07 marzo 2010

FISCAL GUIANZE PIDIÓ AYER LA CONDENA PARA EL DICTADOR BORDABERRY Y BLANCO

CONTUNDENTE. DICTAMEN AFIRMA QUE "AMBOS ESTABAN AL TANTO DE LOS MÉTODOS REPRESIVOS QUE SE UTILIZABAN CONTRA PERSONAS"

FISCAL GUIANZE PIDIÓ AYER LA CONDENA PARA EL DICTADOR BORDABERRY Y BLANCO

La Fiscalía solicitó la condena del dictador Juan María Bordaberry y del ex canciller Juan Carlos Blanco por el homicidio de los ex legisladores Zelmar Michelini y Gutiérrez Ruiz. Ambos enfrentan un pedido de condena a 30 años de penitenciaría. "Estaban al tanto de los métodos represivos", dice la fiscal.

por Mauricio Pérez  (La República)

La fiscal Mirtha Guianze solicitó ayer la condena del ex dictador Juan Maria Bordaberry y del ex canciller Juan Carlos Blanco a la pena de 30 años de penitenciaría, por los homicidios de los ex legisladores Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz y del matrimonio de ex militantes del MLN Tupamaros, Rosario Barredo y William Whitelaw, en mayo de 1976.
En este sentido, la representante del Ministerio Público solicitó al juez penal de 11º Turno, Roberto Timbal, la condena de ambos referentes del proceso cívico-militar como coautores responsables de un delito "complejo de homicidio muy especialmente agravado".
"En su calidad de gobernantes, actuando las políticas represivas que sembraron el terror en nuestro país, determinaron a sujetos de menor jerarquía a ejecutar los delitos, bajo compromiso de impunidad, los que se llevaron a cabo, además, con la previa conexión con autoridades argentinas, previendo la utilización de un aparato represivo trasnacional", expresa la acusación fiscal a la cual accedió LA REPUBLICA.

"SABÍAN"
La "especial ubicación dentro del organigrama del gobierno cívico militar de los procesados, y su activa participación en los órganos de decisión, conducen a la plena certeza de que ambos estaban al tanto de los métodos represivos que se utilizaban contra personas opositoras al régimen, fueren guerrilleros o no", agrega el escrito.
Ambos "sabían de las torturas que se practicaban en los establecimientos de detención, militares o policiales, y los aprobaban. Sabían que había muertos y desaparecidos como consecuencia de tales operaciones, habían recibido múltiples denuncias, documentadas, no sólo de familiares de las víctimas sino de organismos internacionales".
Sin embargo, "frente a tal evidencia, su actitud fue de abierta cobertura a esa actividad criminal, que ellos mismos prohijaban. No sólo se trataba de negar esos hechos, sino de procurar la impunidad a los ejecutores directos. Estos se ajustaban al plan trazado, y se les aseguraba que la estructura terrorista del Estado impediría su persecución". "Los crímenes de que se trata no fueron hechos aislados, sino resultado de una estrategia definida, llevado a cabo por un aparato dictatorial", indicó la fiscal.
Por esta razón, "no atribuimos a Bordaberry y Blanco el mero conocimiento de los crímenes y la consiguiente omisión en proceder para impedir los excesos. A nuestro juicio, es claro que participaban en las esferas de decisión", ya que "integraban la estructura de poder que la dictadura cívico-militar instauró, tenían injerencia sus decisiones y aseguraron el marco institucional de actuación de las fuerzas represivas en las dos orillas del Río de la Plata".
Asimismo, la fiscal marcó las coincidencias entre el pensamiento de Blanco y Bordaberry, al considerar a los "países del Cono Sur" como "últimos bastiones de la civilización cristiana". "Ambos sustentaban un pensamiento político común en estos puntos, que se tradujo en acciones concretas de la más dura represión, sin límite alguno", lo cual se avala en documentación obtenida en el Ministerio de Relaciones Exteriores.

SECUESTROS
La acusación de la fiscal Guianze, por la cual se solicita la condena del ex dictador Bordaberry y del ex canciller Blanco realiza un pormenorizado detalle de los secuestros de Michelini, Gutiérrez Ruiz y del matrimonio Barredo Whitelaw, así como de los sucesos previos a la concreción de los operativos.
Michelini y Gutiérrez Ruiz se "vieron obligados" a exiliarse en la República Argentina, ante la situación imperante en Uruguay, al igual que el histórico líder nacionalista Wilson Ferreira Aldunate. La actividad desempeñada por ellos como "nucleamiento opuesto a la dictadura (...) así como sus relaciones internacionales, su intervención en foros y la posibilidad de que sus denuncias (sobre las violaciones a los derechos humanos perpetradas por la dictadura uruguaya) repercutieran en el exterior, era preocupación del gobierno de facto", recuerda la acusación.
Dentro de ese contexto, el gobierno uruguayo canceló la validez de sus pasaportes. "Por ese entonces ya se sabía, entre los exiliados, que estaban operando fuerzas represivas uruguayas en Argentina y que había compatriotas desaparecidos". Incluso, Michelini "tenía la certeza de que era vigilado constantemente, temía represalias uruguayas y había recibido amenazas", señaló Guianze.
Entre el 13 y el 18 de mayo, efectivos militares procedieron a la detención de las cuatro víctimas. Los captores actuaron "con total impunidad", lo cual evidenciaba una "zona liberada" para perpetrar los secuestros. Wilson Ferreira, en tanto, pudo escapar de las fuerzas represivas y obtener asilo diplomático en la Embajada de Austria. Las pruebas demuestran la participación de efectivos uruguayos en dichos operativos.

HOMICIDIO
Los cuerpos sin vida de los dos ex legisladores y del matrimonio fueron encontrados el 20 de mayo de 1976, dentro de un auto robado. El cuerpo de Michelini en el piso trasero y los restantes en el baúl "impregnados en sangre y con claros signos de muerte violenta".
"Sobre el tablero ubicaron un sobre que contenía una nota tamaño oficio, mecanografiada, en cuyo margen superior izquierdo había una bandera celeste y blanca con estrella roja en su centro e inscripción 'ERP' y la imagen del 'Che' Guevara como fondo".
En este sentido, la aparición de los cuerpos "torturados y acribillados" de Barredo y Whitelaw, junto a los de Michelini y Gutiérrez Ruiz, al igual que la nota, con identificación del ERP, que hacía mención a un ajusticiamiento por venganza y a la llamada Junta Coordinadora Revolucionaria "son muestra de que se buscó encubrir a los verdaderos autores y al móvil de los delitos".
Sin embargo, los símbolos del ERP y la nota fueron "una estrategia destinada a relacionar la actividad de los ex parlamentarios con la de personas vinculadas en el pasado con el MLN y desvinculados o escindidos al momento de su detención". Tampoco la participación de la dictadura uruguaya finalmente pudo esclarecerse.

03 marzo 2010

ISRAEL: UN ESTADO FASCISTA RECUBIERTO con UNA PIEL de CORDERO NAZIFASCISTAFASCISTA



No es fácil sobrevivir en un país fascista, racista, chovinista, seudo democrático. No es fácil vivir dentro del apartheid del estado de Israel. Ni fácil, ni placentero. Llegué a este país exilado, directamente desde la cárcel en la Argentina, junto a mi familia. Único patrimonio; u$s 50.-. No pude recuperarme económicamente, no pude encabezar el retorno... Y cuando ya podía los amigos argentinos me dijeron: ¡tarde!, no te vas a poder arreglar. Nos resignamos con mucho pesar.
Ahora pago por mi exilio un precio muy alto: vivir en un país donde el racismo es moneda corriente. Donde el chovinismo es el placer de la mayoría de sus habitantes. En el que rige el apartehid  más cínico e hipócrita. Retomo la publicación de TODO EL MUNDO y nos reencontraremos con frecuencia. Andrés Aldao


La madre de todos los pretextos - Uri Avnery

La visión del choque de civilizaciones se adapta perfectamente a nosotros. De hecho, el mundo de las civilizaciones que chocan para nosotros es el mejor de todos los mundos posibles. La lucha entre Israel y los palestinos ya no es un conflicto entre el movimiento sionista que vino a establecerse a este país y el pueblo palestino que lo habitaba. No, ha sido desde el mismo principio una parte de una lucha mundial que no proviene de nuestros actos y aspiraciones. El ataque del Islam terrorista al mundo occidental no empezó por culpa nuestra. Nuestra conciencia puede sentirse completamente limpia; estamos entre los tipos buenos de este mundo.

Por Uri Avnery

Cuando oigo mencionar el 'choque de civilizaciones' no sé si reír o llorar.
Reír, porque semejante concepto es absurdo. Llorar, porque es propenso a causar desastres incalculables.
Llorar todavía más porque nuestros líderes están explotando ese eslogan como un pretexto para sabotear cualquier posibilidad de una reconciliación israelo-palestina. Sólo es uno más de una larga lista de pretextos.
¿Por qué el movimiento sionista necesitaba excusas para justificar la manera en que trató al pueblo palestino?
En el origen, el sionismo era un movimiento idealista. Tenía una gran carga moral. No sólo para convencer al mundo, sino, ante todo, para tranquilizar su propia conciencia.
Desde la más tierna infancia aprendimos de los pioneros, muchos de ellos hijos e hijas de familias acomodadas y de buena formación que dejaron atrás una vida cómoda en Europa para empezar una nueva en un lejano y -para los estándares de aquella época- primitivo país. Aquí, en un clima salvaje al que no estaban acostumbrados, a menudo hambrientos y enfermos, realizaron trabajos físicos de romperse los huesos bajo un sol brutal.
Para eso necesitaban creer totalmente en la rectitud de su causa. No sólo creyeron en la necesidad de salvar a los judíos de Europa de la persecución y los pogromos, sino también en la creación de una sociedad tan justa como nunca antes se había visto, una sociedad igualitaria que sería un modelo para el mundo entero. León Tolstoi no era menos importante para ellos que Teodor Herzl. Los quibutz y moshav eran símbolos de todo el proyecto.
Pero ese movimiento idealista tenía como objetivo establecerse en un país habitado por otro pueblo. ¿Cómo dirimir la contradicción entre sus ideales sublimes y el hecho de que su realización requería la expulsión de un pueblo de su tierra?
La manera más fácil fue reprimir totalmente el problema e ignorar su propia existencia: la tierra, nos dijimos, estaba vacía, no había ningún pueblo en absoluto viviendo aquí. Esa fue la justificación que sirvió de puente sobre el abismo moral.
Solamente uno de los Padres Fundadores del movimiento sionista fue lo suficientemente valiente para llamar al pan pan y al vino vino: Ze'ev Jabotinsky escribió hace ya 80 años que era imposible engañar al pueblo palestino (cuya existencia reconoció) y comprar su consentimiento a las aspiraciones sionistas.
Somos colonos blancos que colonizan la tierra de la población nativa, dijo, y no hay ninguna oportunidad en absoluto de que los nativos se resignen voluntariamente a esto. Se resistirán violentamente, como todos los pueblos nativos de las colonias europeas. Por lo tanto necesitamos un 'muro de acero' para proteger la empresa sionista.
Cuando a Jabotinsky le dijeron que su enfoque era inmoral, contestó que los judíos estaban intentando salvarse del desastre que los amenazaba en Europa y, por consiguiente, su moralidad ganaba a la moralidad de los árabes en Palestina.
La mayoría de los sionistas no estaba preparada para aceptar este enfoque de orientación a la fuerza y buscaron fervientemente una justificación moral con la que pudieran vivir.
Así empezó la larga búsqueda de justificaciones, con un pretexto tras otro según las cambiantes modas espirituales del mundo.
La primera justificación precisamente fue la que ridiculizó Jabotinsky: realmente hemos venido para beneficiar a los árabes. Los redimiremos de sus primitivas condiciones de vida, de la ignorancia y la enfermedad. Les enseñaremos métodos modernos de agricultura y les traeremos medicina avanzada. Todo (excepto el empleo, porque necesitábamos cada trabajo para los judíos que estábamos trayendo aquí, a los que estábamos transformando de judíos del gueto en un pueblo de obreros y labradores de la tierra).
Cuando los ingratos árabes procedieron a resistirse a nuestro gran proyecto, a pesar de todos los beneficios que supuestamente les estábamos trayendo, encontramos una justificación marxista: no son los árabes quienes se oponen a nosotros, sino sólo los effendis. Los árabes ricos, los grandes hacendados, tienen miedo de que el ejemplo resplandeciente del igualitarismo de la comunidad hebrea atraiga al explotado proletariado árabe y origine que éste se levante contra sus opresores.
Eso tampoco funcionó mucho tiempo, quizás porque los árabes vieron cómo los sionistas compraban la tierra de esos mismos effendis y expulsaban a los arrendatarios que la habían cultivado durante generaciones.
El ascenso de los nazis en Europa trajo masas de judíos al país. El público árabe vio cómo le segaban la hierba bajo los pies y empezó una rebelión contra británicos y judíos en 1936. ¿Por qué, preguntaron los árabes, debemos pagar por la persecución de los judíos por parte de los europeos? Pero la revuelta árabe nos dio una nueva justificación: los árabes apoyan a los nazis. Y de hecho, el Gran Muftí de Jerusalén Hajj Amin al-Husseini, se fotografió sentado junto a Hitler. Algunas personas 'descubrieron' que el muftí era el auténtico instigador del Holocausto (años después se reveló que Hitler detestaba al muftí, y que éste no tenía ninguna influencia sobre los nazis.)
La Segunda Guerra Mundial acabó y fue seguida por la guerra de 1948. La mitad del vencido pueblo palestino se convirtió en refugiado. Eso no preocupó a la conciencia sionista porque todos lo sabíamos: se fueron por su propia y libre voluntad. Sus líderes los habían llamado a dejar sus casas y volver después con los ejércitos árabes victoriosos. La verdad es que jamás se ha encontrado ninguna prueba para sostener esta afirmación absurda, pero era suficiente para aliviar nuestra conciencia hasta este día.
Se podría preguntar: ¿por qué no se permitió a los refugiados regresar a sus casas una vez que la que la guerra había terminado? Bien, fueron ellos quienes rechazaron el plan de partición de la ONU de 1947 y empezaron la guerra. Si debido a esto perdieron el 78% de su país, sólo se pueden culpar a sí mismos.
Entonces vino la Guerra Fría. Nosotros estábamos, por supuesto, en el lado del 'mundo libre', mientras que el gran líder árabe Gamal Abd-al-Nasser recibió sus armas del bloque soviético (ciertamente en la guerra de 1948 a nosotros nos fluyeron armas soviéticas, pero eso no es importante). Estaba bastante claro: hablar con los árabes es inútil porque apoyan la tiranía comunista.
Pero el bloque soviético se derrumbó. 'La organización terrorista llamada OLP', como la denominaba Menajem Begin, reconoció a Israel y firmó el acuerdo de Oslo. Hubo que buscar una nueva justificación para nuestra renuencia a devolverle al pueblo palestino los territorios ocupados.
La salvación vino de América: un profesor llamado Samuel Huntington escribió un libro sobre el 'Choque de Civilizaciones' y así nosotros encontramos la madre de todos los pretextos.
El enemigo mortal, según esta teoría, es el Islam. La civilización occidental judeocristiana, liberal, democrática y tolerante, está frente al ataque del monstruo islámico, fanático, terrorista y asesino.
El Islam es asesino por naturaleza. Realmente, 'musulmán' y 'terrorista' son sinónimos. Cada musulmán es un terrorista, cada terrorista un musulmán.
Un escéptico podría preguntar: ¿cómo fue que la maravillosa cultura occidental dio a luz a la Inquisición, los pogromos, la quema de brujas, la aniquilación de los nativos americanos, el Holocausto, las limpiezas étnicas y otras atrocidades sin par?; pero eso fue en el pasado. Ahora la cultura occidental es la encarnación de la libertad y el progreso.
El profesor Huntington no estaba pensando particularmente en nosotros. Su tarea era satisfacer un peculiar deseo de Estados Unidos: el imperio estadounidense siempre necesita un enemigo virtual que abarque todo el mundo, un solo enemigo que incluya a todos los opositores a Estados Unidos del mundo entero. Los comunistas cumplieron su promesa: el mundo entero se dividió entre tipos buenos (los estadounidenses y sus partidarios) y tipos malos (los comunistas). Todo el que se opusiera a los intereses estadounidenses automáticamente se convertía en comunista -Nelson Mandela en Sudáfrica, Salvador Allende en Chile, Fidel Castro en Cuba-, mientras que los señores del apartheid, los escuadrones de la muerte de Augusto Pinochet y la policía secreta del Sha de Irán pertenecían, como nosotros, al mundo libre.
Cuando se derrumbó el imperio comunista los Estados Unidos se quedaron sin un enemigo mundial. Este vacío ahora está ocupado por los musulmanes-terroristas. No sólo Osama ben Laden, sino también los combatientes chechenos por la libertad, la colérica juventud norteafricana de los suburbios de París, los guardias revolucionarios iraníes, los insurgentes de Filipinas...
Así, la visión mundial estadounidense se reestructuró: un mundo bueno (la civilización occidental) y un mundo malo (la civilización islámica). Los diplomáticos todavía tienen cuidado de hacer una distinción entre 'islamistas radicales' y 'musulmanes moderados', pero eso sólo es para las apariencias. Entre nosotros sabemos, por supuesto, que todos son Osamas ben Ladens. Todos son iguales.
Así, una gran parte del mundo formada por múltiples y muy diferentes países y una gran religión, con tendencias muy diversas e incluso opuestas (como en la cristiandad o el judaísmo), que ha dado tesoros científicos y culturales incomparables al mundo, se arroja entera al mismo saco.
Esta visión se adapta perfectamente a nosotros. De hecho, el mundo de las civilizaciones que chocan para nosotros es el mejor de todos los mundos posibles.
La lucha entre Israel y los palestinos ya no es un conflicto entre el movimiento sionista que vino a establecerse a este país y el pueblo palestino que lo habitaba. No, ha sido desde el mismo principio una parte de una lucha mundial que no proviene de nuestros actos y aspiraciones. El ataque del Islam terrorista al mundo occidental no empezó por culpa nuestra. Nuestra conciencia puede sentirse completamente limpia; estamos entre los tipos buenos de este mundo.
Ahora la línea argumental del Israel oficial es ésta: los palestinos eligieron a Hamás, un movimiento islámico asesino (si no existiera, habría que inventarlo -y de hecho, algunas personas afirman que, en su inicio, lo crearon nuestros servicios secretos-). Hamás es terrorista, igual que Hezbollah. Quizás Mahmoud Abbas no sea un terrorista, pero es débil y Hamás está a punto de tomar el control exclusivo de todos los territorios palestinos. Por lo que nosotros no podemos hablar con ellos. No tenemos ningún compañero. En realidad, posiblemente no podamos tener un compañero porque pertenecemos a la civilización occidental que el Islam quiere erradicar.
En su libro de 1896 Der Judenstaat, Teodor Herzl, el 'Profeta oficial del Estado israelí”, ya profetizó este desarrollo. Esto es lo que escribió en 1896: 'Nosotros constituiremos para Europa (en Palestina) una parte del muro contra Asia, serviremos como una vanguardia de cultura contra la barbarie'.
Herzl estaba pensando en un muro metafórico, pero entre tanto hemos erigido un muro auténtico. Para muchos, éste no es sólo un muro de separación entre Israel y Palestina, sino una parte del muro entre Occidente y el Islam, la línea de fuego del choque de civilizaciones. Más allá del muro no hay hombres, mujeres y niños, no existe una población palestina conquistada y oprimida, no hay pueblos y ciudades ahogados como Abu-Dis, a-Ram, Bil'in y Qalqilia. No, más allá del muro hay mil millones de terroristas, multitudes de musulmanes sedientos de sangre que sólo tienen un deseo en la vida: arrojarnos al mar simplemente porque somos judíos, parte de la civilización judeocristiana.
Con una posición oficial como ésta, ¿quién puede dirigirse a nadie? ¿De qué se puede hablar? ¿Cuál es el punto de encuentro en Annapolis o en cualquier otra parte?
¿Y qué podemos hacer, llorar o reír?

La fuente:  Uri Avnery es periodista, ex legislador y pacifista israelí. La traducción del inglés pertenece a Carlos Sanchis para Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística.

Sospechosos en Dubai
El reciente asesinato en Dubai de un dirigente palestino muestra que el Mossad actúa como un feudo independiente que ignora los intereses vitales políticos y estratégicos de Israel a largo plazo y disfruta de la ayuda automática de un primer ministro irresponsable. Dubai, un país del Golfo enfrentado a Irán, es un aliado de Israel, tanto como Egipto y Jordania. Y aquí viene el propio gobierno israelí y lo avergüenza y humilla despertando entre las masas árabes la sospecha de que Dubai colabora con el Mossad.

Por Uri Avnery

De vez en cuando me pregunto: ¿qué sucedería si los gobiernos del mundo decidieran abolir simultáneamente todas sus agencias de espionaje?
Ciertamente sería un duro golpe para los escritores y productores de películas que viven de las historias de los servicios secretos. Sus producciones perderían el atractivo.
Sería un desastre para el enorme ejército de forofos que se traga las aventuras de espionaje, los entusiastas consumidores de libros y películas de héroes sobrehumanos como James Bond y “supergenios” tortuosos como Smiley, de John Le Carré.
Pero, ¿cuál sería el verdadero daño si Washington dejase de espiar a Moscú, Moscú dejara de espiar a Washington y ambos a Pekín? El resultado sería un empate. Se ahorrarían inmensas sumas de dinero, puesto que una gran parte de los esfuerzos de cada agencia de espionaje está dedicada a obstruir las intrigas de la competencia. ¿Cuántas enfermedades podrían curarse? ¿Cuánta gente hambrienta se alimentaría? ¿A cuántos analfabetos se les enseñaría a leer y escribir?
Las películas y libros populares celebran los éxitos imaginarios de las agencias de inteligencia. La realidad es mucho más prosaica y está repleta de auténticos fracasos.
Los dos clásicos desastres de espionaje ocurrieron durante la Segunda Guerra Mundial. En ambos, las agencias de inteligencia o proveyeron a sus jefes políticos de valoraciones falsas, o los líderes ignoraran sus exactas evaluaciones. En lo que se refiere a los resultados ambos equivalen a lo mismo.
El camarada Stalin fue sorprendido totalmente por la invasión alemana de la Unión Soviética, aunque los alemanes necesitaron meses para reunir su enorme fuerza invasora. El presidente Roosevelt fue totalmente sorprendido por el ataque japonés sobre Pearl Harbour, aunque el grueso de la armada japonesa tomó parte en él. Los fracasos fueron tan fabulosos que los aficionados al espionaje tuvieron que recurrir a teorías de conspiración para explicarlos. Una teoría de ese tipo dice que Stalin, deliberadamente, ignoró las advertencias porque él pretendía sorprender a Hitler con su propio ataque. Otra teoría afirma que Roosevelt prácticamente "invitó" a que los japoneses atacaran porque necesitaba un pretexto para empujar a Estados Unidos a una guerra impopular.
Pero desde entonces los fracasos continuaron sucediéndose uno tras otro. Todas las agencias occidentales de espionaje fueron sorprendidas totalmente por la revolución de Jomeini en Irán, cuyos resultados todavía hoy resuenan en los titulares. Todas las agencias fueron sorprendidas totalmente por el desplome de la Unión Soviética, uno de los acontecimientos definitorios del siglo XX. Fueron completamente sorprendidas por la caída del muro de Berlín. Y todas ellas proporcionaron información errónea sobre la bomba atómica imaginaria de Saddam Hussein que sirvió como pretexto para la invasión estadounidense de Iraq.
¡Ah!, dice nuestra gente, eso es lo que sucede entre gentiles. No aquí. Nuestra comunidad de espionaje es como ninguna otra. El cerebro judío ha inventado el Mossad, que todo lo sabe y es capaz de todo. (Mossad, "instituto", es la abreviatura de "Instituto para la Inteligencia y las Operaciones Especiales").
¿De veras? Al principio de la guerra de 1948 todos los jefes de nuestra comunidad de inteligencia unánimemente avisaron a David Ben-Gurion de que los ejércitos de los Estados árabes no intervendrían. (Afortunadamente, Ben-Gurion rechazó su evaluación). En mayo de 1967 toda nuestra comunidad de inteligencia era totalmente sorprendida por la concentración del ejército egipcio en el Sinaí, paso que condujo a la guerra de los Seis Días. (Nuestros jefes de inteligencia estaban convencidos de que el grueso del ejército egipcio estaba ocupado en Yemen, donde rabiaba una guerra civil). El ataque egipcio-sirio en el Yom Kippur de 1973 sorprendió por completo a nuestros servicios de inteligencia, aun cuando montones de avisos previos estaban disponibles.
Las agencias de espionaje fueron totalmente sorprendidas por la primera Intifada, y después por la segunda. Fueron completamente sorprendidas por la revolución de Jomeini, aunque (o porque) estaban profundamente empotradas en el régimen del Sha. Quedaron completamente sorprendidas por la victoria de Hamás en las elecciones palestinas.
La lista es larga e ignominiosa. Pero en un campo, como ellos dicen, nuestro Mossad actúa como ninguna otra: el de los asesinatos. (Perdón, “eliminaciones").
La película de Steven Spielberg Munich describe el asesinato ("eliminación") de miembros de la OLP después de la matanza de los atletas en los Juegos Olímpicos. Como una obra maestra de estilo barato puede compararse solamente a la película Éxodo, basada en el libro kitsch de León Uris.
Después de la matanza (cuya principal responsabilidad recae sobre los incompetentes e irresponsables policías bávaros), el Mossad, a las órdenes de Golda Meir, mató a siete directivos de la OLP, principalmente para regocijo del público israelí sediento de venganza. Casi todas las víctimas eran diplomáticos de la OLP, representantes civiles de la organización en capitales europeas que no tenían ninguna conexión directa con operaciones violentas. Sus actividades eran públicas, trabajaban en oficinas ordinarias y vivían con sus familias en edificios residenciales. Fueron blancos estáticos, como los patos de una caseta de tiro.
En una de las acciones -que recuerda al último asunto- un camarero marroquí fue asesinado por equivocación en el pueblo noruego de Lillehammer. El Mossad lo confundió con Ali Hassan Salameh, un importante dirigente de Fatah que sirvió como contacto con la CIA. Los agentes del Mossad, incluyendo unas glamourosas rubias (siempre hay unas rubias glamourosas) fueron identificados, arrestados y condenados a largas penas de prisión (pero liberados muy pronto). El verdadero Salameh fue "eliminado" más tarde.
En 1988, cinco años antes de los acuerdos de Oslo, Abu Jihad (Khalil al-Wazir), número dos de Fatah, era asesinado en Túnez ante los ojos de su esposa e hijos. De no haberlo matado, probablemente hoy sería el Presidente de la Autoridad Palestina en vez de Abu Mazen (Mahmud Abbas). Él habría disfrutado del mismo prestigio entre su pueblo que Yasser Arafat el cual, muy probablemente, fue asesinado con un veneno que no deja ningún rastro.
El fiasco que más se parece a la última acción fue el atentado del Mossad contra la vida de Khalid Mishal, un importante líder de Hamás, a petición del primer ministro Benjamín Netanyahu. Agentes del Mossad lo emboscaron en una calle principal de Ammán y rociaron una toxina nerviosa en su oreja, que era para matarlo sin dejar rastro. Fueron capturados en el lugar. El rey Hussein, el principal aliado del gobierno israelí en el mundo árabe, estaba lívido y lanzó un furioso ultimátum: o Israel proporcionaba inmediatamente el antídoto del veneno y salvaba la vida de Mishal, o los agentes del Mossad serían ahorcados. Netanyahu, como de costumbre, cedió, Mishal se salvó y el gobierno israelí, como una bonificación, liberó al jeque Ahmed Yassin, el principal líder de Hamás, de la prisión. Fue "eliminado" más tarde por el fuego de un misil Hellfire.
Durante las últimas semanas se ha vertido un diluvio de palabras sobre el asesinato en Dubai de Mahmoud al-Mabhouh, otro importante dirigente de Hamás.
Los israelíes aceptaron desde el primer momento que era un trabajo del Mossad. ¡Qué capacidades! ¡Qué talento! ¡Cómo supieron, con tanta anticipación, cuando iría el hombre a Dubai, qué vuelo tomaría, en qué hotel estaría! ¡Qué precisa planificación!
Los "corresponsales militares" y "los corresponsales de asuntos árabes" aparecieron radiantes en la pantalla. Sus caras dijeron: oh, oh, oh, si el material no estuviera clasificado. Si solamente le pudiera decir lo que sé. ¡Únicamente puedo contarles que el Mossad ha demostrado de nuevo que su largo brazo puede llegar a cualquier parte! ¡Vivid en el temor, oh enemigos de Israel!
Cuando los problemas comenzaron a volverse evidentes y las fotos de los asesinos aparecieron en la televisión de todo el mundo, el entusiasmo se enfrió, pero sólo ligeramente. Un viejo y probado método israelí se puso en juego: tomar algún detalle marginal y discutirlo apasionadamente ignorando el punto principal. Concentrarse en un árbol en particular y desviar la atención del bosque.
En realidad, ¿por qué usaron los agentes nombres de gente real que vive en Israel y tiene doble nacionalidad? ¿Por qué, de todos los pasaportes posibles, usaron los de países amigos? ¿Cómo podían estar seguros de que los propietarios de estos pasaportes no viajarían al extranjero en el momento crítico?
Además, ¿no se dieron cuenta de que Dubai está lleno de cámaras que graban cada movimiento? ¿No previeron que los policías locales compondrían películas del asesinato en casi todos sus detalles?
Pero esto no despertó demasiada excitación en Israel. Todos entendieron que británicos e irlandeses estaban obligados a protestar formalmente, pero que esto no era nada sino pasar por los gestos. Entre bastidores hay conexiones íntimas entre el Mossad y las demás agencias de inteligencia. Después de algunas semanas todo caerá en el olvido. Así funcionó en Noruega después de Lillehammer, así funcionó en Jordania después del asunto de Mishal. Protestarán, reprenderán, y ya está. Así, ¿cuál es el problema?
El problema es que el Mossad en Israel actúa como un feudo independiente que ignora los intereses vitales políticos y estratégicos de Israel a largo plazo y disfruta de la ayuda automática de un Primer Ministro irresponsable. Es, como dice la expresión inglesa, un "loose cannon”, una bomba liberada del cañón de un buque antiguo que ha roto su mecanismo y rueda libre por la cubierta, aplastando a cualquier desafortunado marinero que se interponga en su camino.
Desde el punto de vista estratégico la operación de Dubai causa un grave perjuicio a la política del gobierno, que define la presunta bomba nuclear de Irán como una amenaza existencial para Israel. La campaña contra Irán ayuda a desviar atención del mundo de la ocupación y colonización en curso e induce a Estados Unidos, Europa y otros a bailar a su son.
Barack Obama está en el proceso de tratar de establecer una coalición global para imponer "sanciones debilitadoras" a Irán. El gobierno israelí le sirve, de buena gana, de perro ladrador. Les dice a los iraníes: los israelíes están locos. Pueden atacar de un momento a otro. Yo los veto con gran dificultad. Pero si ustedes no hacen lo que les digo soltaré la correa y ¡que Alá se apiade de sus almas!
Dubai, un país del Golfo enfrentado a Irán, es un importante miembro de esta coalición. Es un aliado de Israel, tanto como Egipto y Jordania. Y aquí viene el propio gobierno israelí y lo avergüenza y humilla despertando entre las masas árabes la sospecha de que Dubai colabora con el Mossad.
En el pasado avergonzamos a Noruega, después enfurecimos a Jordania, ahora humillamos a Dubai. ¿Eso es inteligente? Pregunten a Meir Dagan, a quien Netanyahu acaba de otorgar un casi inaudito octavo año en el cargo de jefe del Mossad.
Quizás el impacto de la operación con respecto a nuestro lugar en el mundo es aún más importante.
Hubo una vez que era posible empequeñecer este aspecto. Dejar que los gentiles dijeran lo que quisieran. Pero desde la operación Plomo Fundido Israel se ha vuelto más consciente de sus implicaciones de largo alcance. El veredicto de juez Goldstone, los ecos de las payasadas de Avigdor Lieberman, la creciente campaña global para boicotear a Israel; todo esto tiende a sugerir que Thomas Jefferson no hablaba por hablar cuando dijo que ninguna nación puede permitirse ignorar la opinión de la humanidad.
El asunto de Dubai refuerza la imagen de Israel como un Estado bravucón, una nación macarra que trata a la opinión pública mundial con desprecio, un país que dirige una guerra de bandas, que envía al extranjero a la mafia como escuadrones de la muerte, una nación indeseable que debe ser evitada por las personas de bien.

La fuente:   Uri Avnery es periodista, ex legislador y pacifista israelí. Su artículo fue publicado en Gush Shalom. La traducción del inglés pertenece a Carlos sanchís para Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística.

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El terrorismo judío es venerado

En Israel, se convive tranquilamente con la apología del crimen y la justicia por mano propia. Con el tiempo se pierde lenta pero persistentemente toda sensibilidad por la vida humana, especialmente si se trata de palestinos.

Por Daniel Kupervaser

Israel está embarcada en una tenaz batalla mediática a propósito del informe Goldstone que apunta a su culpabilidad por delitos de guerra y probablemente de lesa humanidad como consecuencia del operativo Plomo Fundido en Gaza. El Estado judío trata de rebatir estas embestidas aferrándose a dos argumentos principales: un discutido curriculum de alto valor moral que caracteriza las acciones de su ejército y la reconocida firmeza e imparcialidad de la justicia israelí en investigar y penar todo responsable de transgresiones, tanto leves como atroces. Justamente, ayer un juzgado de Israel dio lugar a que el mundo sea testigo de que también la “reconocida firmeza e imparcialidad de la justicia de Israel” puede ser considerara muy dudosa.

El 25 de febrero de 1994 Baruj Goldshtein, médico residente de la colonia judía de Kiryat Arba, adjunta a la ciudad palestina de Hebrón, ingresó sin motivo alguno a la Tumba de los Patriarcas y en medio de las plegarias de inocentes palestinos, abrió fuego de su arma automática (hasta el día de hoy los colonos judíos de Cisjordania portan libremente este tipo de armas). La masacre fue horrenda con el diabólico desenlace de 29 muertos y 125 heridos. Los pocos sobrevivientes se sobrepusieron al atacante y le dieron muerte por sus propias manos.

La masacre dio lugar a festejos entre colonos judíos de Cisjordania quienes consagraron a Goldstein como héroe nacional y su cuerpo fue sepultado en un parque especial del cementerio de Kiryat Arba. En el mármol de su tumba resalta hasta hoy en día el grabado de una consigna que alumbra penosamente a todos los judíos del mundo como tablas de su nueva ley: “Entregó su alma por el pueblo de Israel, su Torá y su tierra. Fue inocente y generoso”.

Mijael Ben Jorin, activista muy vinculado a los sectores más extremos de la colonización judía en Cisjordania, fue entrevistado en televisión seis años atrás donde expresó loas hacia Baruj Goldstein y además agregó: “No hay como Baruj Goldstein en el mundo. Baruj Goldstein fue un caritativo, un sostén del mundo, único en nuestros días”.

Con mucha razón, la Fiscalía de Estado consideró tremendas declaraciones como una clara trasgresión a la ley en hechos que muy bien significan una incitación a tomar la ley por las manos y vengarse sanguinariamente ante atentados de los palestinos. La firmeza y la imparcialidad de la justicia israelí nos golpearon doblemente. Tanto en su primera instancia como en la de apelación, los jueces consideraron que las expresiones de Ben Jorin son legítimas, que no se pueden considerar una instigación y por lo tanto no representan una trasgresión a la ley. En su veredicto agregaron: “la sociedad está interesada que también esta gama de ideas, como las de Ben Jorin, lleguen a conocimiento público”.

Una sociedad que sostiene un Estado que se autodefine como judío se empecina en demostrar cada día con mayor intensidad que sufre de un terrible desequilibrio en la escala de valores humanos que lo lleva a referirse a tragedias humanas en tan diferentes formas según la cantidad o la pertenencia étnica de las víctimas. Tres decenas de personas asesinadas, si son palestinos, no es motivo para impedir que la sociedad escuche a quienes vanaglorian al asesino. Un millón y medio de victimas armenias es motivo para definirlo como tragedia pero no se debe culpar ni recriminar a quien niegue reconocerlo como genocidio, sobre todo si se tiene en cuenta ciertos acuerdos estratégicos. Cualquier número de víctimas, si son judíos, ya es motivo de un trato diferente con campañas públicas de protesta o contundentes penas a quienes osen vanagloriar a sus gestores.

La mayoría abrumadora de la población y los medios callan. Nuestra indiferencia nos lleva a convivir tranquilamente con la apología del crimen y la justicia por nuestras propias manos. Con el tiempo perdemos lenta pero persistentemente toda sensibilidad por la vida humana, especialmente si se trata de palestinos, cuyo destino y trato como personas se convirtió en la mercancía más barata de la región.

La fuente:  Daniel Kupervaser es editor del blog Ojalá me equivoque.

25 enero 2010

La Policía de Israel, Nuestra casa


Yosi Sarid, ministro y parlamentario en retiro del partido de izquierda Meretz, participó y nos informa con su lenguaje tan sutil de la manifestación del pasado viernes en protesta por el desalojo de familias palestinas del barrio Sheikh Jarrah de Jerusalén Oriental para dar lugar a la construcción de nuevos edificios destinados a colonos judíos. En el acto se pudo palpar y sentir sobre los huesos el comportamiento democrático de la sociedad israelí de nuestros días, en especial, de la policía. Para la sociedad israelí atacar violentamente a las fuerzas del orden en el marco del desacuerdo con el desmantelamiento de un asentamiento, inclusive con apoyo de decisiones de la Suprema Corte de Justicia, es considerado un acto de heroísmo patriótico que demanda de los parlamentarios el dictamen de leyes que protegen de juicios y penas a los infractores tras un manto de impunidad.
Para la misma sociedad, una pacifica manifestación en contra del desalojamiento de palestinos de Jerusalén Oriental para poblar colonos judíos, o sostener una pancarta con la consigna “judíos y árabes no quieren ser enemigos” es una traición a la patria que merece una brutal represión y prolongada detención.
Los últimos párrafos del artículo son una clara referencia al viejo refrán para quien le encantan las armas y violencia: hay que tener mucho cuidado. El tiro puede salir por la culata.    


Yosi Sarid: La Policía de Israel, Nuestra casa
Después de escuchar la versión de la policía, arribé a la conclusión que los agentes y nosotros, “los anarquistas”, estuvimos en dos manifestaciones distintas. Permanecimos en las cercanías del barrio más de tres horas y no se arrojó ni una piedra, no se levantó una sola mano, no se irrumpió en ninguna casa de algún colono judío. Si la policía no hubiese empleado tanta violencia extrema, se hubiese podido informar de una manifestación sin desbordamientos y sin gritos, con una despedida entre amigos.
La consigna más agresiva que flameaba era: “el fascismo no pasará”, y eso no ayudó mucho pese a ser muy conocida de otras manifestaciones. Efectivamente, el fascismo ya franqueó muchas vallas. Otra pancarta recibió un honor muy especial cuando fue lanzada por la fuerza dentro de un patrullero junto con quien la sostenía: “Judíos y árabes no quieren ser enemigos”. Seguramente será presentada ante el juez como prueba fehaciente de un grave delito. En verdad, en un lugar tan delicado como Jerusalén, hay que tener cuidado en no hacer ondear lemas tan subversivos.
Fui joven y hoy viejo soy, pero mi memoria no recuerda una manifestación tan moderada, que según una interpretación normal de la ley ni siquiera requiere de permiso. Ningún agente de policía, inclusive un sub-comisario, tiene la autoridad para declararla “ilegal”. Si la policía ve en la manifestación de anteayer un delito, esto significa que se abolió definitivamente el derecho democrático de la protesta y Jerusalén cada día se parece más a Teherán. Ya no es del todo claro si se trata de la Policía de Israel o la Policía de Israel Nuestra Casa (1)
Desde que abandoné el campo político no participé en manifestaciones, aunque se debe reconocer que nunca faltaron motivos de protesta. Mis protestas ya las manifesté, ahora que proteste la nueva generación. Pero Nitzan Horovitch, Ylan Gilon, Sheli Yejimovich y Daniel Ben Simón son parlamentarios que le interesa la sociedad, y el desalojo de familias palestinas de sus hogares no es un asunto social. No solo las personalidades de la política tienen la obligación de expresar su oposición, también la tienen todos los ciudadanos simples. Y así se juntaron el viernes pasado los “jubilados de las manifestaciones”, de lejos vinieron “viejardos” como yo. Debemos agradecer a la Policía de Israel. Con su comportamiento brutal  de la semana pasada como que nos invitó a un reencuentro.
Las confrontaciones en el barrio de Sheikh Jarrah no terminaron. Solo comienzan. Nuevas familias palestinas serán próximamente despropiadas y desalojadas en acto de transferencia poblacional. Es muy difícil suponer que el actual gobierno sea capaz de detenerse ante una luz roja. El se arriesgará, nos hará peligrar y pasará. Es muy difícil confiar en el intendente de la ciudad. Jerusalén le queda grande, muy grande. Es muy difícil, inclusive, confiar en los jueces de Jerusalén tan ridiculizados por los colonos judíos. Cuando los jueces dictan sentencia a favor de sus intereses saltan de alegría. Tienen su comprobante: no solo infames en la Tora, sino también en la justicia. Pero cuando la sentencia los perjudica, la ignoran totalmente. Presten atención: ya hace más de dos meses que la Corte Suprema de Justicia ordenó demoler la Casa Yonathan construida ilegalmente para judíos en el barrio Silwan de Jerusalén Oriental. ¿Y qué?  Pues nada. Como que la orden de demolición no existió nunca y el intendente de Jerusalén la pisotea. Los jueces en sus diversas instancias tendrían que prestar atención a este tipo de conducta embaucadora.
Los ministros del gobierno deberían prestar atención. Tal vez no comprendan que con tanta insensatez están autorizando el derecho de retorno. Si se echa y encierra palestinos que habitan casas desde 1948 con el pretexto de propiedad del un lejano antaño, entonces por los mismos motivos volverá a su hogar un refugiado que fue desalojado de su casa en Sarafand (Área del centro de Israel conocida como Tzrifin). Me encontré con él anteayer, y recuerda perfectamente de donde vino, lo que dejó atrás y donde quisiera ir cuando se abra la temporada del retorno. . Hoy vive con su familia en una carpa cerca de su casa robada y como refugiado en segunda vuelta el ve a los colonos judíos en sus habitaciones donde todavía se puede sentir el olor de sus hijos y el aroma de sus platos. El ve a quien lo expulsa subirse a su lecho que todavía no enfrió. Sus ojos húmedos y Sarafand lo llama de sus entrañas.
No solo un aldeano. También árabes de Jerusalén estarían muy contentos de volver a sus hogares de Talbie, Baka y en Katamon. Señor Primer Ministro hueco y atolondrados ministros, no me cuenten que no ustedes son los que hacen todo el peligroso camino de Sheikh Jarrah a Sheikh Monis (Barrio palestino del centro de Tel Aviv desalojado en 1948) sino Erwin Moscovich con sus iniciativas (Filántropo americano judío que dona fortunas para financiar la conquista de propiedades palestinas en Cisjordania). Es cierto que Bibi Natanihau siente mucha simpatía por dueños de casinos y salones de bingo, y ellos le devuelven su sentir, pero ¿porqué todos pagamos la culpa, porqué tira sus dados allá por nuestras vidas acá, porqué juegan con nuestra suerte como si fuésemos fichas de ruleta?   
(1) Israel Nuestra Casa es el partido de discutido Canciller Avigdor Liberman
Diario Haaretz, 24-1-2010
Traducción: Daniel Kupervaser

Israel compensa a la ONU por los daños en Gaza

Durante más de un año el gobierno y los militares israelíes negaron haber causado daños a edificios de la UNRRA, escuelas, casas habitadas, etc. Además de criminales de guerra, de bombardear con armas prohibidas   a la población civil, desconocieron el informe del juez Goldstone, se negaron a formar una comisión que investigue lo ocurrido durante la masacre en la franja de Gaza y prodiguen su cruzada propagandística que nadie cree ni toma en serio, excepto una gran parte de los ciudadanos de Israel, tanto los que votaron por Netaniahu, Liberman, Livne, Meretz y Cia. Ahora, el gobierno impoluto y los generales más moralistas del mundo han acordado pagar una indemnización de diez millones de dólares por los daños causados al patrimono de la UN.
En resumen, criminales y mentirosos. Andrés Aldao 



Israel compensa a la ONU por los daños en Gaza

 JUAN MIGUEL MUÑOZ | Jerusalén 23/01/2010 EL PAÍS


A mediados de enero de 2009 Ban Ki-Moon, secretario general de la ONU, recibía estupefacto la noticia del bombardeo del cuartel general en Gaza de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados palestinos (UNRWA). Asistía a una conferencia de prensa junto a Tzipi Livni, entonces jefa de la diplomacia israelí y una de las más firmes impulsoras de la guerra que asoló la infraestructura económica y educativa de la franja, además de causar 1.400 muertes. Diez días después, los escombros del enorme almacén de la agencia todavía desprendían humo. Ahora, el Gobierno israelí ha confirmado el pago de 10,5 millones de dólares (7,4 millones de euros) en compensación por los daños a numerosos edificios del organismo internacional en Gaza. "El acuerdo final cierra la disputa entre las partes", afirmó un portavoz de la ONU.
Decenas de colegios y hospitales fueron severamente dañados por la artillería y la aviación israelíes. Aún hoy boquetes de varios metros de extensión pueden observarse en las paredes de los colegios de UNRWA en Beit Lahia o Beit Hanún, las ciudades más próximas a la frontera con Israel. No hay modo de tapar los agujeros. El bloqueo israelí de la franja continúa con el inestimable respaldo de Egipto y el silencio de los países occidentales. El cemento es un bien preciadísimo y de los fondos para la reconstrucción -más de 4.000 millones de euros- prometidos por líderes de todo el mundo no se ha visto un solo billete.
La decisión de pagar la compensación sirve para curar heridas que causaron profundas cicatrices. El Ejército israelí y el Gobierno que encabezaba Ehud Olmert justificaban los bombardeos de las escuelas y otros edificios de la ONU con el argumento de que los milicianos palestinos los utilizaban para disparar sus cohetes. Un pretexto tildado de falso por el indignado jefe de UNRWA, John Ging, extremadamente cuidadoso en el control de sus instalaciones.
Previsiblemente, la resolución de este conflicto afectará poco, o nada, a otro expediente que gestiona Naciones Unidas y que es un quebradero de cabeza para la diplomacia hebrea: la tramitación del Informe Goldstone, que atribuye al Ejército israelí la comisión de crímenes de guerra, en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. En marzo, dicho consejo votará sobre la remisión del informe al Consejo de Seguridad y, eventualmente, al Tribunal Internacional de Justicia. Muy improbable es que termine en La Haya, dado el derecho de veto del goza EE UU en el Consejo de Seguridad.


30 diciembre 2009

HOLA, JORGE, ¿CÓMO ESTÁS? Jorge Di Pascuale


Silenciado por el establishment del 1976-1983, Jorge Di Pacuale fue un abnegado militante de la causa popular, Tan abnegado y tan militante, con la cabeza bien puesta sobre los hombros y distanciado ideológicamente de los "legalistas o revolucionarios de café", como de los partidarios de la violencia a ultranza ( la mayoría del pueblo trabajador no apoyaba esa línea táctica de élite). Era un hombre modesto; nos conocimos en reuniones que efectuamos en el local del Sindicato de Farmacia, y luego, ya en conversaciones con dirigentes de Peronismo de Base en los que a veces participaba de refilón. La figura y el trato dispensado por Jorge Di Pascuale en nuestras conversacione, es inolvidable.
Jamás me gustó presumir de "alto dirigente" pero respetaba draconianamente las normas de seguridad y los férreos principios de la clandestinidad. Jorge actuaba de cara al sol porque no tenía otra, por eso la represión se ensañó con él. Mi carrera política en la Argentina se acabó con mi detención el 1º de noviembre de 1974, más un año en Devoto y Resistencia junto a centenares de compañeros de todas las tendencias. Finalmente, el exilio, pero el recuerdo de Di Pascuale hizo posible la lucha en todos los niveles y su imagen ha quedado en la memoria como uno de los combatientes más claros de la lucha popular. Por eso lo recordamos y admiramos. Sólo el establishment acodado en el 76/83 y la burocracia lo ignoran.
Andrés Aldao

HOLA, JORGE, ¿CÓMO ESTÁS?

Por Manuel Justo Gaggero *

Al enterarme, los otros días, de que habían encontrado tus restos luego de que pasaran 33 años de aquel fatídico 29 de diciembre de 1976, en que te secuestró un “grupo de tareas” de la dictadura militar, sentí una profunda congoja y angustia, pensé que sería oportuno recordar los buenos momentos que pasamos en aquellos turbulentos años de las décadas del ’60 y del ’70, cuando pensamos que estábamos al borde de alcanzar el “cielo con las manos” y que la revolución era un “sueño eterno” pero posible.


Te conocí en 1962, en Paraná, cuando llegaste con varios dirigentes de las 62 Organizaciones para lanzar una campaña nacional por la libertad de los presos Conintes entre los que estaba el mítico Sebastián Borro, que había dirigido la huelga en el Frigorífico Lisandro de la Torre y la insurrección popular que la acompañó en el barrio de Barracas. Luego, dos años mas tarde, nos vimos en la casa de John William Cooke.


Me impresionaron tu firmeza, tu bonhomía y la seguridad que trasmitías cuando hablabas. Alicia Eguren, la compañera de John, me dijo en esa oportunidad, cuando vos ya te habías ido, que eras “el mejor exponente del sindicalismo combativo peronista”.


Seguimos viéndonos en diferentes oportunidades en ese verdadero reducto de la militancia en que habías transformado junto con los compañeros de Farmacia la sede de la calle Rincón donde este 29 de diciembre de 2009 te dieron el último adiós.


Con gran amplitud, entendiendo la diversidad y fomentando la unidad y el respeto a las diferencias, allí te encontrabas con militantes de la nueva izquierda como el Vasco Bengochea; de la Juventud Peronista como los recordados Eduardo Salvide, Envar El Kadre e intelectuales de la talla de Daniel Open y Alberto Carri.
Al constituirse la CGT de los Argentinos, tu sindicato fue un puntal para impulsar el Bloque de Agrupaciones Peronistas de Apoyo a dicha central. Con esta propuesta viajaste a Paraná, con los dos Alfredos –Carballeda y Ferraressi–, organizando el Bloque en toda la provincia. Luego vino el Cordobazo, tu encarcelamiento, tu libertad, mi paso por Caseros, Trelew, el triunfo de Cámpora, aquel inolvidable 25 de mayo del ’73 en que junto con miles de compatriotas hicimos el trayecto desde la Plaza de Mayo hasta la cárcel de Devoto para exigir la libertad de los presos del campo popular.
La idea de editar un diario te pareció un desafío interesante y junto a otros amigos y compañeros conformaste el Consejo Editorial del diario El Mundo, desde donde batallamos contra la derecha lopezreguista, denunciamos a la burocracia sindical de los Lorenzo Miguel y Cía. y cuestionábamos las medidas que en nada respondían a los enunciados en la campaña electoral por el General Perón.


La denuncia falsa de que había un supuesto complot para asesinar al presidente ejecutado por Julio Troxler, Envar El Kadre y Carlos Caride determinó que iniciáramos una fuerte campaña desde el diario para demostrar la falsedad de la imputación.


Nos reunimos, ¿te acordás?, con Bernardo Alberte –El Mayor–, en uno de los Pipos y programamos toda la actividad a desarrollar para destruir este nuevo intento de la derecha que ya había organizado la Triple A para asesinar a los militantes combativos.
En esos días, y hasta la clausura del diario, nos vimos casi diariamente, compartíamos largas charlas en las que no sólo abordábamos los temas políticos sino también la vida personal, el futuro de los hijos y las perspectivas.
En la soledad en que me encontraba –mi familia seguía viviendo en Paraná, y yo estaba en la Gran Ciudad– fuiste una gran compañía, siempre de buen humor y con la seguridad de que recorríamos el camino correcto.
Después del intento de copamiento por parte del ERP del Regimiento de Azul, acción que criticaste sin sumarte al coro de los que hablaban de provocación, o de agentes de la CIA, ofreciste tu casa para celebrar un encuentro con un compañero del Buró del PRT y un compañero de la dirección de las Fuerza Armadas Peronistas a los efectos de tratar una posible negociación con el gobierno de Isabel Perón para lograr la liberación del coronel Igarzábal, que había sido tomado prisionero por el ERP.
Estuvieron Benito Urteaga por el PRT Y José Osvaldo Villaflor por las FAP, las condiciones que ponía la organización guerrillera para liberar al militar encarcelado eran la libertad de los presos políticos, la derogación de la legislación represiva, la investigación de las bandas paraestatales –Triple A, Comando Libertadores de América– y la libre organización y actividad de las comisiones internas de fábricas. El PRT-ERP ofrecía, además, discutir una posible tregua en determinadas condiciones.
Vos hiciste todo lo posible para que la reunión tuviera alguna posibilidad de concretarse o asegurar un clima diferente en el país. Los compañeros de la FAP trasmitirían la propuesta al ministro de Justicia Antonio Benítez con el que mantenían un diálogo fluido. Lamentablemente el intento fracasó. Nos vimos por última vez días antes de que te fueras a Venezuela, yo estaba clandestino y traté de no crearte problema alguno, por lo que la reunión la organizaron varios compañeros garantizando todas las condiciones de seguridad.
Coincidimos en el carácter que tenía la ofensiva militar. Te insistí en que te quedaras en el exterior, pero finalmente el compromiso que sentías con los que habían quedado hizo que regresaras y fueras secuestrado aquel 29 de diciembre.
Será difícil olvidarte y estoy seguro de que, si estuvieras hoy aquí, estarías apoyando firmemente las luchas que libran los trabajadores contra el “sindicalismo de negocios”. Hasta siempre, Flaco, ya sos parte de la historia que escriben los que luchan y mueren por una sociedad más justa y un mundo mejor.


* Abogado, ex director del diario El Mundo.

26 diciembre 2009

Mensaje de las Abuelas de Códoba

QUE APAREZCAN LOS HIJOS ROBADOS A SUS MADRES
ENJUICIAR A LOS ASESINOS DE TRIPLE A Y
 DEL PROCESO

21 diciembre 2009

Homenaje a los miembros del ERP asesinados en Monte Chingolo

Homenaje a los miembros del ERP asesinados en Monte Chingolo

Una escultura por la memoria
Mañana, en el cementerio de Avellaneda, se descubrirá un friso realizado por Enrique Azcárate para recordar a los militantes torturados y desaparecidos en 1975, tras el intento de copamiento del Batallón de Arsenales Domingo Viejobueno.
Por Julián Bruschtein
“Fueron personas comunes que dieron su vida por la lucha de los pueblos”, dijo el escultor Azcárate.
Al conmemorarse un nuevo aniversario del enfrentamiento en Monte Chingolo entre la guerrilla del ERP y el Ejército se inaugurará en el cementerio de Avellaneda una escultura que recuerda a los desaparecidos que fueron enterrados allí. “Intentamos mostrar que eran personas comunes de gran nobleza y desprendimiento”, señaló Enrique Azcárate, autor de la obra. El emplazamiento de la obra es la culminación del emprendimiento de los familiares para que el lugar sea reconocido y resguardado oficialmente. “Ahora podemos hacer este acto, pero hubo momentos en que para los familiares era peligroso acercarse hasta el lugar”, contó Alicia Delfino, uno de los familiares organizadores.
“Intentamos que la obra estuviera a la altura moral de las personas que están reflejadas allí. Personas comunes que dieron su vida por la lucha de los pueblos”, aseguró a Página/12 el escultor Enrique Azcárate. El artista inaugurará mañana, a las 10.30, junto a familiares, amigos y compañeros, un friso de dos metros de ancho por tres de alto en el cementerio de Avellaneda en homenaje a los militantes torturados, fusilados y desaparecidos luego de participar en 1975 en el intento de copamiento al Batallón de Arsenales Domingo Viejobueno, en Monte Chingolo, límite del partido de Lanús.
“Son catorce figuras con banderas y pancartas. Cuatro están en primer plano y avanzan erguidas de frente –explicó el artista sobre el contenido y la simbología de la escultura–. Casi todos tienen los puños cerrados y armas para señalar ese momento, la determinación de cumplir con una idea.” Azcárate tiene 75 años y se ofreció voluntariamente para realizar la obra. Es el presidente de la Asociación de Argentina de Artistas Escultores y sus obras se encuentran en plazas y lugares públicos de la zona sur del conurbano bonaerense, como la del Indio Kilme, ubicado en la localidad ribereña de Quilmes, y otra dedicada al Maestro en Avellaneda, o al Amigo, en la plaza Villa de los Industriales, en Lanús.
El 23 de diciembre de 1975, el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) se lanzó sobre el destacamento Domingo Viejobueno. Pero la organización guerrillera había sido infiltrada por las Fuerzas Armadas que consiguieron que el delator Jesús “el Oso” Ranier trabajara para ellos. Al llegar al destacamento, los militares los estaban esperando y fueron reducidos rápidamente, replegándose en los barrios de los alrededores. Además de los muertos, en el enfrentamiento el Ejército rastrilló la zona apresando a algunos que posteriormente fueron torturados y fusilados. Casi todos –49 según informes militares revelados en 2006, aunque se sabe que faltan nombres en el listado– fueron enterrados en tumbas NN en el cementerio de Avellaneda. Antes les cercenaron las manos y las guardaron en frascos de formol para su identificación.
De allí que los familiares de los desaparecidos, fusilados y caídos en combate en el enfrentamiento se reunían en el cementerio de Avellaneda cada año al cumplirse un nuevo aniversario. “A partir de 2005 intentamos hacer las cosas de manera más organizada y en 2006 logramos que el Concejo Deliberante de Avellaneda emitiera una ordenanza para preservar el espacio y poder inhumar los restos” que se fueron identificando, dijo Alicia Delfino, hermana de Eduardo Delfino, uno de los sepultados en la tumba NN. “Ese mismo año, Laura Bonaparte –Madre de Plaza de Mayo con una hija allí– propuso hacer un mural en el lugar y así llegamos hasta acá”, recordó Delfino. En el medio, el empuje de los familiares logró que se pusiera en el lugar una placa con los nombres de algunos de los desaparecidos y se delimitara la zona. Además, la Secretaría de Derechos Humanos bonaerense la declaró patrimonio de la provincia.
“Se concretaron ahí, aun bajo el gobierno constitucional, todas las atrocidades y crímenes de lesa humanidad que vinieron después –dijo Delfino, en alusión a que todavía se encontraba María Estela Martínez de Perón en la presidencia–. Históricamente es fundamental que se dé a la luz la verdad.”

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