Los dos tercios de Evo Morales
Marcos Salgado - Rebelión
Cuando todavía faltaba contar el 20 por ciento de los votos del referéndum del domingo, el Sí al presidente Evo Morales superaba el 66 por ciento de los votos. Una abrumadora mayoría, inédita en la historia democrática latinoamericana. A pesar del esfuerzo mediático continental de presentar como saldo del comicio una Bolivia aún más dividida, los números revelan que el No al presidente prevaleció en apenas dos departamentos de la “media luna” boliviana, supuesto medio país alzado que, en rigor, apenas alcanza a los sectores de privilegio y las capas medias y altas de las ciudades capitales del oriente. Aunque el proceso de cambio en Bolivia se anota una victoria esperanzadora, los sectores desestabilizadores no cederán. Antes y después del cachetazo, dejaron claro que no aceptan las reglas de juego de la democracia. Está claro que la definición de “golpismo civil” que comenzó a utilizar el presidente boliviano es mucho más que una consigna electoral.
Aunque la política -y mucho menos los procesos de cambio profundo- nada se parecen a la matemática, muy de vez en cuando la contundencia absoluta de los números permiten entender procesos sociales. Sólo sucede cuando las mayorías construyen fenómenos unívocos, como las restas, las divisiones, las multiplicaciones y, en especial, las sumas.
Y las fracciones contundentes claro, como cuando se cuenta con dos tercios de un entero.
En su conversación del lunes último con su colega y amigo venezolano Hugo Chávez, el presidente Evo Morales dijo que el recuento oficial de los votos lo ponía en el umbral de “los dos tercios” de la votación. La mención a esa fracción que es sinónimo de mayoría absoluta en las democracias tradicionales no es casual. Es la misma fracción que lucían los “cívicos” de Santa Cruz en sus estandartes y escenarios cuando la Asamblea Constituyente se vio obligada a avanzar en la redacción de una nueva Constitución Política del Estado sin alcanzar los dos tercios de su composición inicial, precisamente por el sabotaje permanente al que los mismos “cívicos” y sus aliados sui géneris de la derecha parlamentaria la sometieron.
En ese momento -hablamos del último trimestre de 2007- se apropiaron del reclamo de las autonomías regionales como punta de lanza de su plan desestabilizador. No había que escuchar demasiado a los referentes de la media luna ni recorrer por demás las calurosas y venteadas calles de Santa Cruz de la Sierra para entender que el verdadero objetivo era (es) “tumbar al indio”, a la “chola de Chávez”, al de la “raza maldita”, al “fundamentalista aymara”: Evo Morales.
Algunos incautos -entre los que me cuento- creímos en aquellos días que aquella iniciativa, convenientemente apoyada en todos los terrenos por los Estados Unidos y articulada abrumadoramente por la inmensa mayoría de los medios de comunicación de masas podría llegar a tener éxito si seguía creciendo. Y tal vez así hubiera sido, de no ser por la decisión de Evo Morales de jugar a todo o nada y enviar al Congreso una ley de referéndum revocatorio para que sea el pueblo el que revalide o termine con los mandatos. Para que sea el pueblo el que decida. Aunque suena a consigna vacía tras décadas de salir de bocas oportunistas, neoconservadoras o fascistoides, no es ni más ni menos que eso lo que sucedió en Bolivia: el pueblo decidió, y vaya que lo hizo.
A la hora de entregar esta nota, con algo más del 80 por ciento de los votos contados, el Sí superaba -tal el anuncio de Evo- el 66 por ciento con tendencia clara a seguir creciendo. También se estrechaban las diferencias entre el No y el Sí en aquellos departamentos orientales donde las encuestas a boca de urna de las cadenas televisivas montaron una matriz que debe ser desmontada: medio mapa pintado de No, medio de Sí. Sí en la Sierra, No en el Oriente. Nada más lejos de la realidad de los números.
Repasemos el voto en la media luna supuestamente rebelde. En Pando, se impuso el Sí al presidente con el 52 por ciento, una tendencia irreversible cuando faltaban sumar un puñado de mesas; en Beni, el No se imponía con un abultado 68 por ciento, en un escrutinio sospechosamente estancado en el 41 por ciento de los centros de votación (recordemos que el recuento lo realiza cada corte electoral departamental, es decir, las mismas que realizaron los referéndum autonomistas ilegales); en Tarija, con la suma concluida, el Sí se ubicó en el 49,83%, 459 votos debajo del No. En Chuquisaca, todavía sin datos finales, la diferencia a favor del No era de cuatro puntos, y se encaminaba a otro empate cerrado como el de Tarija. Santa Cruz de la Sierra demanda un párrafo aparte.
En la tierra de la aristocracia boliviana, en esa ciudad trazada en anillos concéntricos a la coqueta Plaza Mayor hoy degenerada lastimosamente en el epicentro de la intolerancia, faltaba contar un cuarto de las mesas habilitadas y el Sí a Evo se ubicaba cerca del 40 por ciento. De no mediar una mano negra, se estima que en el cómputo final podría incluso subir algo más. Es un cuarenta por ciento histórico y valiente.
Histórico porque supera ampliamente el 33% que obtuvo Evo Morales en la presidencial del 2005. Valiente, porque no es fácil votar por el Sí cuando -con bates de béisbol y en turba agresiva- la temible Unión Juvenil Cruceñista “custodia” la puerta de las escuelas con la complicidad de la policía municipal, justo en las escuelas donde el voto de apoyo a Evo se pronosticaba mayor.
Valiente el voto de los indígenas chiquitanos de San Ignacio de Velasco, en el oeste de Santa Cruz, que votaron Sí el mismo día que sus médicos y educadores, cubanos ellos, fueron golpeados, secuestrados y abandonados en un paraje desolado por una banda a sueldo de los terratenientes locales, tal como lo adelantó el domingo la cadena Telesur y lo denunció luego la Coordinadora de Derechos Humanos de Bolivia.
En suma, el mapa de la división que presentaron los medios de comunicación privados el domingo por la tarde nunca fue tal. Los números pueden traducirse de forma simple: Evo Morales y el Sí a su continuidad arrasó por igual en ciudades, caseríos y campos de la sierra y el centro de la ciudad, y también recibió aval mayoritario en el interior de los departamentos del oriente. Allí sólo perdió en las ciudades capitales, en una derrota amplificada por los medios de desinformación y contrastada caprichosamente con la victoria de los prefectos, para generar la matriz de opinión de la Bolivia dividida, alegremente recogida luego por los medios hegemónicos del continente, que olvidaron Bolivia y su histórica elección apenas percibieron la contundencia de los números de la Corte Nacional Electoral.
Santa Cruz dividida, Bolivia no
Branko Marincovic, el multimillonario terrateniente y próspero empresario presidente del Comité Civico de Santa Cruz mascullaba bronca tras los resultados y pedía que el presidente “contara bien los votos blancos y nulos” antes de cantar victoria. Si lo pensó dos veces, se arrepintió de ese reclamo, igual, le tomamos la palabra, por aquello de las matemáticas y su siempre esquiva confluencia con la política.
Veamos. El referéndum de mayo último otorgó un 85 por ciento de aprobación a los estatutos autonómicos cruceños, pero con un “detalle” que no se puede soslayar: votó poco más de la mitad del padrón. Con un par de cálculos que no vamos a detallar aquí y con los datos de la votación del domingo en la mano, se explica el porque de tal deserción: los que no votaron y los que votaron contra los estatutos en mayo son el 40 por ciento del domingo. Los valientes del domingo en Santa Cruz. Un gobernante que se llena la boca de democracia y pueblo, como el prefecto local Rubén Costas, debería tener en cuenta estos datos. Debería entender que si hay algo que está dividido casi al medio no es el país sino su propio departamento. Pero no.
El mismo domingo por la noche, en una plaza mayor no muy llena y calculando la hora de su discurso para que coincidiera con el de Evo Morales, Costas se mostró intransigente y reeditó sus piezas más intolerantes y racistas (volvió a calificar de “macaco mayor” al presidente de Venezuela Hugo Chávez y habló del “fundamentalismo aymara” para referirse a al proyecto de Constitución Política del Estado), también ratificó que su estatuto autonómico es innegociable. A la misma hora en La Paz, el presidente Evo Morales -ratificados por los dos tercios de los bolivianas y los bolivianos- desde la Plaza Murillo llamaba a los prefectos opositores a compatibilizar el proyecto de Constitución con los estatutos votados por las mayorías relativas que ya remarcamos. Mientras tanto, en las otras regiones los prefectos opositores ratificados rayaban la cancha con el mismo tono pendenciero.
Así, tanto Evo Morales como los prefectos mostraron sus cartas para el panorama que se viene. “La oposición debería entender el mensaje del pueblo, pero no lo harán, no les interesa”, decía en la noche del domingo un dirigente del MAS de Santa Cruz, batallando entre la felicidad y el escepticismo. Pero la idea resume buena parte de lo que viene en el Bolivia, el país más pobre de la América continental y a la vez desde ahora -quién puede dudarlo honestamente- el de mayorías más categóricas.
Lo que viene
Ya sabemos que la oposición virulenta, encarnada acabadamente en los cívicos pero también en los medios de comunicación privados, no aceptarán el convite de un diálogo serio. Buscan “tumbar al indio” para mantener sus privilegios, en el medio no hay nada.
Pero el gobierno de Evo Morales no puede bajar los brazos en esa negativa, debe encarar una tarea titánica.
Por un lado, debe encontrar la forma de neutralizar el golpismo civil y arrebatarle las banderas en la cual estructuran su discurso mediático: las autonomías y el nuevo caballito de batalla: el impuesto directo a los hidrocarburos, resignificado por los medios como el gran problema de la liquidez de las prefecturas, mientras en rigor se trata de una redistribución de los ingresos que busca beneficiar a los más postergados.
Precisamente, eso lo más importante y ese el segundo gran desafío: seguir adelante con la prioridad que bien definió el presidente el domingo: combatir la pobreza extrema. Se viene de tan atrás que todos los esfuerzos son todavía pocos. Evo lo sabe mejor que nadie, y los pobres de toda pobreza saben que él lo sabe. Y le creen. Para el que no lo crea, están las matemáticas.
Editor: Andrés Aldao - Boletín de noticias y comentarios. Si no lees los diarios no estás informado, y si lo lees estás mal informado Una versión distinta de los hechos en el mundo. ¡DIFUNDILO!
13 agosto 2008
RESEÑA DE LA LIMPIEZA ÉTNICA DE PALESTINA, DE ILAN PAPPÉ

RESEÑA DE LA LIMPIEZA ÉTNICA DE PALESTINA, DE ILAN PAPPÉ
Andrés Criscaut − La Nación
El historiador israelí Illan Pappé ha logrado ponerle un punto final a una de las polémicas más sensibles y persistentes de la historia moderna. La limpieza étnica de Palestina, que hace referencia a hechos ocurridos entre 1947-49, cauteriza un tema del cual dependen desde hace más de sesenta años tanto la identidad palestina como la israelí. Para los primeros fue el 'Desastre', la Nakba , un componente fundamental de representación nacional; para los segundos, la guerra de la independencia, con acontecimientos considerados casi como 'secretos de Estado' y hasta ahora silenciados y negados.
Pappé es parte de una generación de investigadores e intelectuales conocidos desde los años ‘80 como 'los nuevos historiadores israelíes', quienes han sabido analizar de una manera mucho más crítica y fundamentada el material oficial israelí desclasificado en las últimas décadas junto con la incipiente historiografía y testimonios palestinos. Tom Segev, también integrante de este grupo, prefiere hablar de “los primeros historiadores, porque durante los inicios de Israel no hubo historiografía, sino mitología, ideología y adoctrinamiento”. (Pappé en) Su libro combina rigor académico y claridad periodística para explicar (a la vez que denunciar y responsabilizar) la política árabe de Israel a partir del concepto de limpieza étnica, entendido como el esfuerzo de homogenizar la población de una zona mediante la expulsión y la violencia.
Pappé corrobora la existencia y puesta en práctica por parte de los dirigentes sionistas liderados por Ben Gurión de un plan conocido como D (Dalet en hebreo). Este plan, oficialmente nombrado Yehoshua, se basaba en un relevamiento realizado durante los últimos años del mandato británico en Palestina que incluía pormenorizadamente casi todos los aspectos de la sociedad árabe en las ciudades, aldeas, mezquitas, iglesias y centros comunitarios. “En la creación de su Estado–Nación el movimiento sionista no libró una guerra que «trágica, pero inevitablemente» condujo a la expulsión de «una parte» de la población indígena, sino todo lo contrario: su principal meta era la limpieza étnica de toda Palestina, el territorio que el movimiento codiciaba para su nuevo Estado” sintetiza claramente el autor lo ocurrido en 1948.
La limpieza étnica de Palestina rebate los argumentos de que los árabes de Palestina huyeron por voluntad propia, y que la idea de hacer un Estado exclusivo para los judíos en Medio Oriente no podía significar otra cosa que 'desarabizar' el territorio. 'A partir del 10 de marzo de 1948, cuando se aprobó el plan (Dalet), en seis meses se desarraigó a más de la mitad de la población nativa de Palestina, se destruyeron 531 aldeas y se vaciaron once barrios árabes de las ciudades', sostiene. Mediante los más variados métodos de presión, terror y guerra psicológica, 800.000 palestinos fueron expulsados en aquel entonces, y sus casas, posesiones y tierras saqueados, demolidos y/o expropiados. El autor sugiere que los 150.000 árabes que lograron quedarse dentro de las fronteras israelíes (hoy casi 2,5 millones de palestinos israelíes), una gran parte de ellos colaboradores o informantes y que pasaron a ser ciudadanos de segunda, fueron simplemente la excepción que confirmó la regla.
También queda expuesta la responsabilidad de Inglaterra en la generación del conflicto. Más allá de que “los británicos ya habían destruido la jefatura y las capacidades de defensa palestinas al suprimir la revuelta árabe palestina en 1936”, la mayor parte del sistema de información sobre los árabes, así como el comienzo de la limpieza étnica, se cometieron siendo ellos aún los garantes de mantener la ley y el orden en su mandato sobre Palestina.
Pappé desarticula también el mito de que en 1948 un pequeño ejército israelí tuvo que enfrentar una aplastante coalición de ejércitos árabes. La disparidad de efectivos, coordinación, motivación, entrenamiento e incluso armamento evidenció una 'supremacía militar israelí garantizada'. Más aún, la actividad militar pan árabe no sólo tuvo un carácter “extremadamente limitada”, fue también tardía (a cinco meses y medio de la resolución de la ONU) y además existía un acuerdo tácito entre los israelíes y el ejército del rey de Jordania, el único importante de la región. “Casi la mitad de las aldeas árabes habían sido atacadas para la época en la que los gobiernos árabes finalmente decidieron intervenir (a regañadientes, como sabemos)”. Los mismos informes israelíes citados revelan que los 'Palestinos no estaba inclinados a luchar' ante 'un ejército judío que casi duplicaba a todas las fuerzas árabes combinadas'.
Otro punto crucial para entender los orígenes del conflicto en Medio Oriente fue la indiferencia de la comunidad internacional, ocupada en aquellos años con las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, y el papel de una joven ONU que dictaminó con su resolución 181 de partición de Palestina 'una receta garantizada para la tragedia'. 'La división en dos partes iguales del país, abrumadoramente palestino -anota Pappé-, ha tenido consecuencias tan desastrosas porque se llevó a cabo contra la voluntad de la mayoría de la población nativa'. Y continúa: 'Si la ONU hubiera decidido hacer corresponder el tamaño del futuro Estado con el territorio en que los judíos se habían asentado en Palestina (compraron el 5,8% de la tierra y representaban un tercio de la población total), a éstos no se les habría otorgado más de un 10% del total del país. Pero la ONU aceptó las exigencias nacionalistas del movimiento sionista y, además, buscó compensar a los judíos por los estragos causados por el Holocausto nazi en Europa'. La resolución 181 tampoco incluía mecanismo alguno para impedir la limpieza étnica, sino que dejaba dentro del área judía 400 aldeas palestinas con casi un millón de palestinos, quienes 'de acuerdo con el derecho internacional se habían convertido en ciudadanos israelíes'.
Si a esto se le suma lo dicho por Ben Gurión durante un discurso en diciembre del ´47: “hay un 40% de no judíos en las áreas asignadas al Estado judío (…) únicamente un Estado con al menos un 80 % de población judía puede ser viable y estable”, era de preverse un futuro bastante catastrófico.
Este libro puede ser valorado como una suerte de J’accuse del conflicto, un intento por parte de Pappé de salvar el abismo entre realidad y representación, por invertir una “realidad deformada que demoniza a un pueblo que ha sido colonizado, ocupado y expulsado, y glorifica en cambio a las mismas personas que lo colonizaron, ocuparon y expulsaron” . Su aporte es clave ya que la base de todo el conflicto palestino-israelí se condensa en el reconocimiento de lo ocurrido durante 1948, y que cualquier intento de resolución que no lo entienda o perciba de esa manera parece destinado de antemano al fracaso.
La limpieza étnica de Palestina
Por Ilan Pappé
Crítica/Trad.: Luis Noriega
414 páginas
Andrés Criscaut: andrescriscaut@yahoo.com
Fuente: Revista ADN El sitio cultural del diario LA NACION – Sábado 9 de agosto de 2008 / Bs. As. Argentina http://adncultura.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1036752&origen=acumulado&acumulado_id=6733
12 agosto 2008
¡SON BOLIVIANOS, NO BOLUDOS!
TODO:
y ADEMÁS DE BOLIVIANOS, VIENEN DE LAS MINAS DE ESTAÑO CUYO MARGEN DE VIDA ERAN LOS 32 Años, VIENEN DE LA POBREZA MÁS POBRE, DEL HAMBRE MÁS HAMBRIENTO, DEL INFIERNO DE LOS BARONES DEL ESTAÑO... SON LOS SOLDADOS HISTÓRICOS DEL GENERAL GUALBERTO VILLARROEL, COLGADO DE UN FAROL POR PATRIOTA, ANTIMPERIALISTA, POR OPONERSE A LOS GRINGOS NEGREROS... (A.A.)
Retrato intencionado del referendo de Bolivia.
Orlando Barone.
Si en la Argentina actual se hiciese un referendo como en Bolivia es probable que el resultado sería al revés. Ganaría la Argentina occidental, blanca y secesionista y dejaría en minoría a la Argentina pobre, criolla y popular. En los cuatro últimos meses ese ha sido el escenario visible y sensible, y nada indica que haya cambiado. La Pampa húmeda quiere alambrar su frontera con la del Conurbano. El gringo emprendedor quiere ser bien diferenciado del provinciano norteño subsidiado. La cacerola aspira a sonar mejor que el bombo. Por eso en Bolivia, Santa Cruz quiere ser autónoma: porque le pesa el lastre pobretón de la avanzada indigenista. Si los indios fueron conquistados hace cinco siglos que no vengan ahora a reclamar tardíamente lo que perdieron y ya tiene propietarios. Los autonomistas de Bolivia consideran que Evo Morales no debe abusarse de la democracia. Que no pretenda aupar a hombros de los prósperos, el peso de ese atraso cultural y económico. Lo que es de uno no es de los otros. Aunque sea brutalmente injusto. Lo de Bolivia es un buen espejo para que aquí cada uno se haga su autorretrato. ¿Cómo nos cae ese 62 % de aprobación que en el país hermano alentó la continuidad del objetivo de Evo Morales? Y ¿Cómo describen el fenómeno cada medio, cada analista, y cada taxista? Lean y escuchen atentamente todo.
Porque debajo de cuanto se dice y se publica corren ríos subterráneos en sentido derecho. Así como en esta “carta abierta” corre un riachuelo populista sin disimulo. La marca en el orillo se nota enseguida en cualquiera que hable. O que calle. Porque el interior de uno sale siempre, y cuanto más lo disfracemos más se desnuda. ¿Hace falta sacar una fotografía ampliada para saber en qué sentido se orienta últimamente una gran parte de la sociedad argentina? No hay en el mundo ningún gobierno de derecha al que se le exijan referendums para ser confirmados. En cambio los populares son siempre sospechosos. Por eso el izquierdismo de Evo Morales, la nacionalización de la economía de Bolivia, la alfabetización de las capas más vulnerables de la sociedad nativa e indígena justifican tanta inquietud ideológica. Porque quienes ya estaban cómodamente alfabetizados e integrados históricamente a la economía, defienden la patria no estatal y de libertad de mercado que ellos creen pródiga. Aunque sea pródiga en inequidad para la mayoría. La diferencia de votos a favor de Evo Morales es abrumadora, pero los votos de quienes perdieron son abrumadoramente más poderosos. Esos votos tienen una plusvalía de clase y de banca. La minoría debería asumir lealmente el resultado. Porque la democracia es el Gobierno de los más, pero funciona si los menos no se la pasan haciendo zancadillas al que gana.
.....................................................................................
eNVIADO POR LA Lic. Virginia Edit Perrone.
Para visitar el Trazo: http://virginiaperrone.blogspot.com
y ADEMÁS DE BOLIVIANOS, VIENEN DE LAS MINAS DE ESTAÑO CUYO MARGEN DE VIDA ERAN LOS 32 Años, VIENEN DE LA POBREZA MÁS POBRE, DEL HAMBRE MÁS HAMBRIENTO, DEL INFIERNO DE LOS BARONES DEL ESTAÑO... SON LOS SOLDADOS HISTÓRICOS DEL GENERAL GUALBERTO VILLARROEL, COLGADO DE UN FAROL POR PATRIOTA, ANTIMPERIALISTA, POR OPONERSE A LOS GRINGOS NEGREROS... (A.A.)
Retrato intencionado del referendo de Bolivia.
Orlando Barone.
Si en la Argentina actual se hiciese un referendo como en Bolivia es probable que el resultado sería al revés. Ganaría la Argentina occidental, blanca y secesionista y dejaría en minoría a la Argentina pobre, criolla y popular. En los cuatro últimos meses ese ha sido el escenario visible y sensible, y nada indica que haya cambiado. La Pampa húmeda quiere alambrar su frontera con la del Conurbano. El gringo emprendedor quiere ser bien diferenciado del provinciano norteño subsidiado. La cacerola aspira a sonar mejor que el bombo. Por eso en Bolivia, Santa Cruz quiere ser autónoma: porque le pesa el lastre pobretón de la avanzada indigenista. Si los indios fueron conquistados hace cinco siglos que no vengan ahora a reclamar tardíamente lo que perdieron y ya tiene propietarios. Los autonomistas de Bolivia consideran que Evo Morales no debe abusarse de la democracia. Que no pretenda aupar a hombros de los prósperos, el peso de ese atraso cultural y económico. Lo que es de uno no es de los otros. Aunque sea brutalmente injusto. Lo de Bolivia es un buen espejo para que aquí cada uno se haga su autorretrato. ¿Cómo nos cae ese 62 % de aprobación que en el país hermano alentó la continuidad del objetivo de Evo Morales? Y ¿Cómo describen el fenómeno cada medio, cada analista, y cada taxista? Lean y escuchen atentamente todo.
Porque debajo de cuanto se dice y se publica corren ríos subterráneos en sentido derecho. Así como en esta “carta abierta” corre un riachuelo populista sin disimulo. La marca en el orillo se nota enseguida en cualquiera que hable. O que calle. Porque el interior de uno sale siempre, y cuanto más lo disfracemos más se desnuda. ¿Hace falta sacar una fotografía ampliada para saber en qué sentido se orienta últimamente una gran parte de la sociedad argentina? No hay en el mundo ningún gobierno de derecha al que se le exijan referendums para ser confirmados. En cambio los populares son siempre sospechosos. Por eso el izquierdismo de Evo Morales, la nacionalización de la economía de Bolivia, la alfabetización de las capas más vulnerables de la sociedad nativa e indígena justifican tanta inquietud ideológica. Porque quienes ya estaban cómodamente alfabetizados e integrados históricamente a la economía, defienden la patria no estatal y de libertad de mercado que ellos creen pródiga. Aunque sea pródiga en inequidad para la mayoría. La diferencia de votos a favor de Evo Morales es abrumadora, pero los votos de quienes perdieron son abrumadoramente más poderosos. Esos votos tienen una plusvalía de clase y de banca. La minoría debería asumir lealmente el resultado. Porque la democracia es el Gobierno de los más, pero funciona si los menos no se la pasan haciendo zancadillas al que gana.
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eNVIADO POR LA Lic. Virginia Edit Perrone.
Para visitar el Trazo: http://virginiaperrone.blogspot.com
11 agosto 2008
GUALBERTO VILLARROEL, PREDECESOR DE EVO MORALES

TODO: Tenía 16 años, la experiencia nacional boliviana con un gobierno dirigido por un militar nacionalista, antiyanqui, antiimperialista, era paralela y semejante a la experiencia del general Juan Domingo Perón, que inauguró el gobierno nacional y popular del justicialismo entre 1945 / 1955. La etapa más rica de la historia argentina. Hoy, con el triunfo de un indígena, de un "condenado de la tierra", Evo Morales, se renueva la etapa liberadora de América Latina junto a Chávez, Correa, lula, los KA, Tabaré Vázquez, cada uno en su medida, en sus posibilidades. ¡La América Maya.Inca, Toba, Querandíes, Diaguita , Patagones etc, se pone de pie, y yo te saludo bandera de mi patria Latinoamericana!
Andrés Aldao
Encarnaba una realidad nacional distinta a la enfocada por el marxismo ortodoxo. Fue artífice del Primer Congreso Indigenal, promovió el fortalecimiento de los sindicatos proletarios e impulsó una reforma constitucional para consolidar sus medidas sociales mediante la Asamblea Nacional que presidió Franz Tamayo. Lo mataron por todo eso.

El 21 de julio de 1946, 60 años atrás, fue asesinado y colgado en un farol de la Plaza Murillo el presidente Gualberto Villarroel, cochabambino nacido en Punata, tras una revuelta del populacho paceño organizada por sectores reaccionarios que se aliaron con el pro soviético Partido de la Izquierda Revolucionaria (PIR).
El "rosco-pirismo" acusaba al presidente nacionalista como "fascista", alineándose con la política norteamericana que entonces, en plena Segunda Guerra Mundial, se enfrentaba a Hitler y Mussolini. Sin embargo Gualberto Villarroel encarnaba una realidad nacional distinta a la enfocada por el marxismo ortodoxo. Fue el artífice del primer Congreso Indigenal, celebrado en mayo de 1945, que legitimó medidas sociales y económicas a favor de las comunidades indígenas.
El gobierno de Villarroel favoreció también al proletariado minero y fabril dictando medidas que promovían el surgimiento de organizaciones sindicales. Impulsó asimismo una reforma constitucional para consolidar sus medidas sociales mediante la Asamblea Nacional que fue presidida por Franz Tamayo.
El 21 de julio de 1946 huestes del PURS y del PIR asaltaron el Palacio Quemado donde Villarroel se encontraba junto sus colaboradores más leales, negándose a huir de los agresores, quienes lo ultimaron en su despacho y luego arrojaron su cuerpo hacia la Plaza Murillo donde fue colgado en un farol, constituyéndose ese episodio en uno de los más trágicos de la historia boliviana.
Wilson García Mérida
KARADZIK O LA JUSTICIA INTERNACIONAL SELECTIVA
Augusto Zamora R.
La reciente captura de Radovan Karadzic –el perseguido y denostado dirigente de los serbo-bosnios en las atroces guerras étnicas que destruyeron la Yugoslavia de Tito– y su fulminante remisión al Tribunal Penal para la Antigua Yugoslavia trae a la memoria el tema de la justicia universal y sus más connotados brazos ejecutores: los tribunales internacionales creados por Naciones Unidas, de 1993 a la fecha.
El más importante de ellos es el Tribunal Penal Internacional (TPI) que, aunque aprobado en 1998, no nació jurídicamente hasta 2002. Su trascendencia no ha impedido que tenga escaso desempeño, a lo que debe agregarse un dato singular, como que el TPI ha concentrado sus acciones en África. Los tres únicos expedientes que tiene abiertos son africanos: Congo, Uganda y el genocidio de Darfur, con el problema de que Sudán –igual que EEUU– no ha reconocido al TPI. Desde su creación, este tribunal sólo ha conocido un caso, el abierto contra Thomas Lubanga, líder de la Unión Patriótica Congolesa, una guerrilla de niños-soldado acusada de haber reclutado, matado o incitado a matar a jóvenes menores de 15 años en la provincia de Ituri, entre 1998 y 2003. Detenido en marzo de 2005, fue entregado pocos meses después al TPI. Pero no es Lubanga el único responsable de crímenes en África. En la Segunda Guerra del Congo murieron casi 4 millones de personas, la mayoría refugiados. De los demás jefes poco se sabe. Algunos son jerarcas de multinacionales, que financiaban las guerras étnicas para obtener, a precios irrisorios, metales preciosos como el tantalio, o los casi siempre ensangrentados diamantes africanos, cuyo uso debería prohibirse por ética.
Antes que el TPI, se crearon varios tribunales ad hoc, cuyos objetivos son muy expresivos. En 1993 se creó el Tribunal para la Ex Yugoslavia y en 1994 el Tribunal para Ruanda. En agosto del año 2000, el Consejo de Seguridad (CS) estableció un Tribunal Especial por acuerdo con Sierra Leona. En 2001, Camboya y la ONU crearon un tribunal para los crímenes del Jemer Rojo. En marzo de 2005, el CS remitió la crisis de Darfur al TPI, siendo la primera vez que el CS remitía un caso a dicho tribunal. En 2007, el CS creó un Tribunal Especial para Líbano, que juzgaría a los responsables del asesinato del ex primer ministro Rafik Hariri y otras 22 personas, cometidos en 2005.
En el ínterin, se han sucedido episodios singulares (como el intento de enjuiciar en España a Pinochet) y otros terribles, de venganza pura y dura, disfrazada de justicia, como los juicios –y posteriores ejecuciones– en Irak, del derrocado presidente Sadam Hussein y miembros de su gobierno. El caso de Sadam puso en evidencia el doble rasero moral y legal con que se vienen aplicando los sagrados principios de la justicia y la moral internacionales.
Sadam Hussein fue ejecutado en 2006, tras una parodia de juicio, por la muerte de 148 iraquíes.
Israel, desde el año 2000 y hasta julio de 2006, había matado a 783 niños palestinos. En su última agresión contra Líbano, en 2006, Israel dejó más de 1.500 muertos y daños materiales incalculables.Los magnicidios en Líbano, como señaló un informe del Secretario General de la ONU, significaron la muerte de tres personalidades políticas y de otras 22 personas.
En Darfur se habla de unos 300.000 muertos. Charles Taylor está acusado de provocar, directa o indirectamente, unas 200.000 muertes en Liberia. Pero éstas y otras cifras resultan exiguas comparadas con el holocausto iraquí, donde los muertos, desde la invasión de EEUU, oscilan, según contabilidades, entre los 650.000 y los 3 millones de personas. Se trata de la mayor matanza de civiles desde los bombardeos masivos contra Vietnam del Norte en los años 70.
Para ninguno de estos crímenes existen tribunales, ni ningún gobierno ha planteado siquiera la obligación moral y legal de constituirlos.
Si de números se trata y tomamos Líbano como punto de partida, ¿no sería más justo y perentorio investigar los crímenes de la OTAN en Afganistán? Según la Cruz Roja Internacional, solamente desde el pasado 4 de julio han muerto más de 250 civiles a causa de los bombardeos de la OTAN, unos 700 desde el inicio de 2008.
Diversos estudios cifran los muertos entre 2001 y 2008 en unos 25.000 civiles, a manos de la ISAF ¿Y qué decir de los crímenes de Israel contra el pueblo palestino, condenado, encerrado en ese inmenso campo de concentración llamado Gaza? ¿O los crímenes de Rusia en Chechenia, que han quedado enterrados bajo un manto de petróleo?
Los tribunales especiales y el TPI enjuician a ciudadanos del Tercer Mundo, sin más excepción que el caso de la ex Yugoslavia, un país de la Europa periférica que osó enfrentar en el peor momento a la maquinaria militar de la OTAN. Salvo grupos de Derechos Humanos o expertos en Derecho, nadie plantea el enjuiciamiento de ningún gobernante o ex gobernante del Primer Mundo, aunque sus crímenes estén probados, la lista de ellos sea extensa y las víctimas se cuenten por millones, de Serbia a Afganistán.
Peor que una justicia internacional incompleta es una justicia internacional desfigurada, selectiva y sometida a intereses políticos. Con el juicio a Karadzic se quiere cerrar el capítulo yugoslavo, dejando a los países de la OTAN –culpables del crimen de agresión y otros más– limpios como patena y puros como ángeles. A Karadzic hay que juzgarlo, pero al tiempo que se sientan con él otros no menos culpables.
El Tribunal Especial para Sierra Leona lo financian, en un 75%, cuatro países (EEUU, Holanda, Gran Bretaña y Canadá). España aporta 300.000 euros. El Tribunal para la ex Yugoslavia lo forman 16 jueces, 10 de los cuales son europeos o de la OTAN. El de Ruanda lo forman otros 16. Tres son africanos, por cinco de la OTAN. El TPI lo forman también 16 jueces, 9 de ellos provenientes de países de la OTAN. Las sedes de estos tribunales están todas en Holanda. La justicia universal la paga y juzga Occidente desde Occidente. Es más justicia occidental, que no universal. Así pasa lo que pasa.
Augusto Zamora es profesor de Derecho Internacional en la UAM y embajador de Nicaragua en España
La reciente captura de Radovan Karadzic –el perseguido y denostado dirigente de los serbo-bosnios en las atroces guerras étnicas que destruyeron la Yugoslavia de Tito– y su fulminante remisión al Tribunal Penal para la Antigua Yugoslavia trae a la memoria el tema de la justicia universal y sus más connotados brazos ejecutores: los tribunales internacionales creados por Naciones Unidas, de 1993 a la fecha.
El más importante de ellos es el Tribunal Penal Internacional (TPI) que, aunque aprobado en 1998, no nació jurídicamente hasta 2002. Su trascendencia no ha impedido que tenga escaso desempeño, a lo que debe agregarse un dato singular, como que el TPI ha concentrado sus acciones en África. Los tres únicos expedientes que tiene abiertos son africanos: Congo, Uganda y el genocidio de Darfur, con el problema de que Sudán –igual que EEUU– no ha reconocido al TPI. Desde su creación, este tribunal sólo ha conocido un caso, el abierto contra Thomas Lubanga, líder de la Unión Patriótica Congolesa, una guerrilla de niños-soldado acusada de haber reclutado, matado o incitado a matar a jóvenes menores de 15 años en la provincia de Ituri, entre 1998 y 2003. Detenido en marzo de 2005, fue entregado pocos meses después al TPI. Pero no es Lubanga el único responsable de crímenes en África. En la Segunda Guerra del Congo murieron casi 4 millones de personas, la mayoría refugiados. De los demás jefes poco se sabe. Algunos son jerarcas de multinacionales, que financiaban las guerras étnicas para obtener, a precios irrisorios, metales preciosos como el tantalio, o los casi siempre ensangrentados diamantes africanos, cuyo uso debería prohibirse por ética.
Antes que el TPI, se crearon varios tribunales ad hoc, cuyos objetivos son muy expresivos. En 1993 se creó el Tribunal para la Ex Yugoslavia y en 1994 el Tribunal para Ruanda. En agosto del año 2000, el Consejo de Seguridad (CS) estableció un Tribunal Especial por acuerdo con Sierra Leona. En 2001, Camboya y la ONU crearon un tribunal para los crímenes del Jemer Rojo. En marzo de 2005, el CS remitió la crisis de Darfur al TPI, siendo la primera vez que el CS remitía un caso a dicho tribunal. En 2007, el CS creó un Tribunal Especial para Líbano, que juzgaría a los responsables del asesinato del ex primer ministro Rafik Hariri y otras 22 personas, cometidos en 2005.
En el ínterin, se han sucedido episodios singulares (como el intento de enjuiciar en España a Pinochet) y otros terribles, de venganza pura y dura, disfrazada de justicia, como los juicios –y posteriores ejecuciones– en Irak, del derrocado presidente Sadam Hussein y miembros de su gobierno. El caso de Sadam puso en evidencia el doble rasero moral y legal con que se vienen aplicando los sagrados principios de la justicia y la moral internacionales.
Sadam Hussein fue ejecutado en 2006, tras una parodia de juicio, por la muerte de 148 iraquíes.
Israel, desde el año 2000 y hasta julio de 2006, había matado a 783 niños palestinos. En su última agresión contra Líbano, en 2006, Israel dejó más de 1.500 muertos y daños materiales incalculables.Los magnicidios en Líbano, como señaló un informe del Secretario General de la ONU, significaron la muerte de tres personalidades políticas y de otras 22 personas.
En Darfur se habla de unos 300.000 muertos. Charles Taylor está acusado de provocar, directa o indirectamente, unas 200.000 muertes en Liberia. Pero éstas y otras cifras resultan exiguas comparadas con el holocausto iraquí, donde los muertos, desde la invasión de EEUU, oscilan, según contabilidades, entre los 650.000 y los 3 millones de personas. Se trata de la mayor matanza de civiles desde los bombardeos masivos contra Vietnam del Norte en los años 70.
Para ninguno de estos crímenes existen tribunales, ni ningún gobierno ha planteado siquiera la obligación moral y legal de constituirlos.
Si de números se trata y tomamos Líbano como punto de partida, ¿no sería más justo y perentorio investigar los crímenes de la OTAN en Afganistán? Según la Cruz Roja Internacional, solamente desde el pasado 4 de julio han muerto más de 250 civiles a causa de los bombardeos de la OTAN, unos 700 desde el inicio de 2008.
Diversos estudios cifran los muertos entre 2001 y 2008 en unos 25.000 civiles, a manos de la ISAF ¿Y qué decir de los crímenes de Israel contra el pueblo palestino, condenado, encerrado en ese inmenso campo de concentración llamado Gaza? ¿O los crímenes de Rusia en Chechenia, que han quedado enterrados bajo un manto de petróleo?
Los tribunales especiales y el TPI enjuician a ciudadanos del Tercer Mundo, sin más excepción que el caso de la ex Yugoslavia, un país de la Europa periférica que osó enfrentar en el peor momento a la maquinaria militar de la OTAN. Salvo grupos de Derechos Humanos o expertos en Derecho, nadie plantea el enjuiciamiento de ningún gobernante o ex gobernante del Primer Mundo, aunque sus crímenes estén probados, la lista de ellos sea extensa y las víctimas se cuenten por millones, de Serbia a Afganistán.
Peor que una justicia internacional incompleta es una justicia internacional desfigurada, selectiva y sometida a intereses políticos. Con el juicio a Karadzic se quiere cerrar el capítulo yugoslavo, dejando a los países de la OTAN –culpables del crimen de agresión y otros más– limpios como patena y puros como ángeles. A Karadzic hay que juzgarlo, pero al tiempo que se sientan con él otros no menos culpables.
El Tribunal Especial para Sierra Leona lo financian, en un 75%, cuatro países (EEUU, Holanda, Gran Bretaña y Canadá). España aporta 300.000 euros. El Tribunal para la ex Yugoslavia lo forman 16 jueces, 10 de los cuales son europeos o de la OTAN. El de Ruanda lo forman otros 16. Tres son africanos, por cinco de la OTAN. El TPI lo forman también 16 jueces, 9 de ellos provenientes de países de la OTAN. Las sedes de estos tribunales están todas en Holanda. La justicia universal la paga y juzga Occidente desde Occidente. Es más justicia occidental, que no universal. Así pasa lo que pasa.
Augusto Zamora es profesor de Derecho Internacional en la UAM y embajador de Nicaragua en España
EVO MORALES CELEBRA SU ÉXITO CON UN LLAMAMIENTO A LA UNIDAD Y AL DIÁLOGO

La votación le supuso más apoyos que los logrados en las presidenciales de 2005
Dos prefectos opositores resultaron revocados, por uno oficialista
El resultado ratifica a Gobierno y oposición en sus posiciones
'Estamos acá para seguir avanzando en la recuperación de los recursos naturales'
LA PAZ.- El presidente de Bolivia, Evo Morales, se declaró este domingo vencedor de un referendo revocatorio, al tiempo que ofreció un dialogo a la oposición y anunció que continuará con su política de nacionalización de la economía del país más pobre de Sudamérica.
Unas tres horas después de que la televisión privada proyectó su ratificación con más de 60% de votos, el mandatario encabezó una bulliciosa celebración callejera frente al palacio gubernamental en La Paz, donde prometió, al grito de "patria o muerte, venceremos", seguir su política socialista.
"Estamos acá para seguir avanzando en la recuperación de los recursos naturales, en consolidación de las nacionalizaciones, en la recuperación de las empresas del Estado", dijo Morales ante decenas de miles de sus seguidores que le pedían "mano dura" con algunos opositores.
Aseguró que respetara la "legitimidad" de los prefectos opositores ratificados en el mismo referendo y les ofreció compatibilizar sus procesos de autonomía con una nueva Constitución que pretende poner en vigencia, buscando resolver la crisis política que amenaza con dividir al país.
La división continúa
El tono concertador de Morales contrastó con un amenazante discurso previo del también ratificado prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas, líder derechista que dijo que el Gobierno se metería en "un callejón sin salida" si pretende seguir adelante con su plan de cambio constitucional.
Morales, quien asumió el poder en enero del 2006 y ese mismo año nacionalizó la industria de hidrocarburos -que exporta vitales suministros de gas a Argentina y Brasil-, saludó la participación ciudadana en el primer referendo revocatorio de mandatos efectuado en el país.
Afirmó que su ratificación era un nuevo mandato que "sera aplicado en distintos sectores y regiones del país para que de esta manera Bolivia cambie, tenga igualdad y dignidad para todos los bolivianos y bolivianas".
Señaló que el referendo le dio también el mandato de unir a los bolivianos, lo cual dijo que "sólo se dará juntando la nueva Constitución con los estatutos autonómicos" aprobados en meses pasados sin permiso del Gobierno por cuatro departamentos, liderados por Santa Cruz, el motor económico del país.
"Convoco a todos los prefectos a primero trabajar por la unidad de los bolivianos, respetando las normas", añadió, sin dar señas de cuando se realizaría un previamente anunciado referendo para aprobar la nueva Constituciín "plurinacional" y de línea socialista.
Tras el discurso presidencial, los seguidores del Gobierno montaron un recital folclórico en la misma plaza, donde la gente organizó un improvisado baile.
08 agosto 2008
SOBREVIVEN LAS MENTIRAS DE HIROSHIMA COMO APOYO A LOS CRÍMENES DE GUERRA DEL SIGLO XX

Sobreviven las mentiras de Hiroshima como apoyo a los crímenes de guerra del siglo XX
John Pilger - The Guardian
Traducido para Rebelión y Tlaxcala por Àngel Ferrero
Cuando fui por primera vez a Hiroshima en 1967, su sombra todavía estaba ahí. Era la impresión casi perfecta de una persona descansando: inclinada, con las piernas separadas, y una mano en la cintura mientras, sentada, esperaba a que abriera el banco. A las ocho y cuarto de la mañana del 6 de agosto de 1945, ella y su silueta fueron grabadas a fuego en el granito. Estuve contemplando la sombra durante una hora o más, luego caminé hacia el río y me encontré con un hombre llamado Yukio, en cuyo pecho quedó grabado el dibujo de la camisa que vestía cuando fue arrojada la bomba atómica.
Él y su familia vivían todavía en una casucha que fue levantada por el polvo de un desierto atómico. Describió el resplandor sobre la ciudad que siguió a la bomba como “una luz azulada, algo parecido a un cortocircuito”, después del cuál se produjo un tornado y empezó a caer una lluvia negra. “Me arrojó al suelo y me di cuenta de que de mis flores solamente quedaban los tallos. Todo se quedó quieto y en silencio, y cuando me levanté, había gente desnuda, sin decir nada. Algunos de ellos no tenían ni piel ni pelo. Estaba seguro de haber muerto.” Nueve años después, cuando volví a buscarle, había muerto de leucemia.
En los días inmediatamente posteriores a la bomba, las autoridades de ocupación de los aliados prohibieron toda mención al envenamiento radioactivo, e insistieron en que la gente había muerto o resultado herida únicamente como consecuencia de la onda expansiva. Ésa fue la primera gran mentira. “No hay radioactividad entre las ruinas de Hiroshimas”, decía la portada del New York Times, un clásico de la desinformación y la abdicación periodística, que el reportero australiano Wilfred Burchett puso en su lugar con su primicia del siglo. “Escribo esto como advertencia al mundo”, escribió Burchett en el Daily Express, después de haber llegado a Hiroshima tras un peligroso viaje, siendo el primer corresponsal en atreverse a ello. Describió las salas de los hospitales llenas de gente sin ninguna herida visible, pero muriendo de lo que denominó “una plaga atómica”. Por decir la verdad se le retiró su acreditación y fue puesto en la picota pública y difamado -pero también vindicado.
El bombardeo atómico de Hiroshima y Nagasaki fue un acto criminal a una escala épica. Fue un asesinato en masa premeditado desatado por un arma de criminalidad intrínseca. Por esta razón sus apologistas han tratado de buscar refugio en la mitología de que ésta fue la última “guerra buena”, cuya “sumersión ética” (ethical bath), como lo ha llamado Richard Drayton, ha permitido a occidente no sólo expiar su sangriento pasado imperial sino promover 60 años de guerras de rapiña, siempre bajo la sombra de la Bomba.
La mentira más perdurable es aquella que asegura que la bomba fue lanzada para finalizar la guerra en el Pacífico y salvar vidas. “Incluso sin el bombardeo atómico”, concluyó el United States Strategic Bombing Survey [la comisión para el seguimiento de Bombardeos Estratégicos de los Estados Unidos] de 1946, “la superioridad aérea sobre Japón podría haber ejercido la suficiente presión como para llevar a una rendición incondicional y hacer innecesaria la invasión. Basándose en una detallada investigación de los hechos, y apoyados en el testimonio de los líderes japoneses supervivientes, es la opinión de esta Comisión que... Japón se habría rendido incluso si las bombas atómicas no hubieran sido arrojadas, incluso si Rusia no hubiera entrado en guerra e incluso si no se hubiera planeado o contemplado la invasión.”
El Archivo Nacional de Washington guarda documentos estadounidenses que testimonian los acercamientos japoneses hacia la paz en fecha tan temprana como 1943. Se les hizo caso omiso. Un cable enviado el 5 de mayo de 1945 por el embajador alemán en Tokio e interceptado por los norteamericanos disipa cualquier duda de cómo los japoneses estaban desesperados por reclamar el fin de las hostilidades, incluyendo “la capitulación, incluso si los términos fueran duros.” En cambio, el secretario de guerra estadounidense, Henry Stimson, dijo al presidente Truman que “temía” que las fueras aéreas norteamericanas hubieran “bombardeado tanto” Japón, que el nuevo arma no pudiera “mostrar toda su fuerza”. Más tarde admitió que “no se hizo ningún esfuerzo, y ninguno de los que se hicieron fue seriamente considerado, para conseguir la rendición, y no se hizo para no tener que no emplear la bomba”. Sus colegas en el departamento de exteriores estaban impacientes “por intimidar a los rusos con la bomba, haciéndola explotar más que paseándose con ella bajo el brazo”. El general Leslie Groves, director del Proyecto Manhattan que construyó la bomba, declaró que “nunca hubo por mi parte ninguna ilusión que me apartara de la idea de que Rusia era nuestro enemigo, y que el proyecto estaba siendo desarrollado sobre ese punto de partida.” El día después de que Hiroshima fuera arrasada, el presidente Truman expresó su satisfacción por el “éxito abrumador” del “experimento”.
Desde 1945, se cree que los Estados Unidos han estado a punto de emplear sus armas nucleares en al menos tres ocasiones. En su falaz “guerra contra el terror”, los actuales gobiernos de Washinton y Londres han declarado que están preparados para llevar a cabo ataques nucleares “preventivos” contra estados no-nucleares. Con todos los indicadores apuntando hacia la medianoche de un Apocalipsis nuclear, las mentiras con las que se justifica resultan todavía más escandalosas. Irán es la actual “amenaza”. Pero Irán no tiene armas nucleares y la desinformación de que planea crear un arsenal nuclear proviene de la MEK, un desacreditado grupo opositor iraní esponsorizado por la CIA. Exactamente lo mismo que las mentiras sobre las armas de destrucción masiva de Saddam Hussein que se originaron en el Congreso Nacional Iraquí y que fabricó Washington.
El papel de la prensa occidental a la hora de poner en pie a este espantajo ha sido fundamental. Que la Inteligencia Militar estadounidense afirme que, “casi con toda seguridad”, Irán abandonó su programa de armas nucleares en el 2003, ha sido relegado al cuarto trastero de la memoria. Que el presidente iraní Mahmoud Ahmadineyad nunca amenazó con “borrar a Israel del mapa”, es algo sin interés. Pero éste ha sido el mantra de los “hechos” proporcionado por los medios de comunicación a los que, en su reciente actuación lacayuna ante el parlamento israelí, Gordon Brown aludió para amenazar, una vez más, a Irán.
Esta progresión de mentiras nos ha llevado a una de las crisis nucleares más peligrosas desde 1945, porque la amenaza real sigue siendo algo casi innombrable en los círculos del establishment occidental y, por consiguiente, en los medios de comunicación. Solamente existe una potencia nuclear cuyo arsenal prolifera en todo Oriente Medio, y ésa es Israel. Mordechai Vanunu intentó heroicamente avisar al mundo de ello en 1986, cuando sacó clandestinamente del país pruebas de que Israel estaba construyendo al menos unas 200 cabezas nucleares. Desafiando las resoluciones de la ONU, Israel está hoy claramente impaciente por atacar Irán, temerosa de que una nueva administración norteamericana pudiera -sólo pudiera- conducir a genuinas negociaciones con una nación que occidente ha estado perjudicando desde que Gran Bretaña y Estados Unidos acabasen con la democracia iraní en 1953.
En el New York Times del 18 de julio, el historiador israelí Benny Morris, considerado en su día un liberal y hoy asesor del establishment político y militar de su país, amenazó con “un Irán convertido en un páramo nuclear.” Esto sería un asesinato en masa. Tratándose de un judío, la ironía es sangrante.
La cuestión que sobreviene es: ¿somos el resto de nosotros meros espectadores, asegurando, como hicieron los buenos alemanes, “que no sabemos nada”? ¿Nos escondemos por más tiempo detrás de lo que Richard Falk ha llamado “una pantalla legal y moral farisaica [de] imágenes positivas de valores occidentales e inocencia y nos hacemos los amenazados, dando validez a una campaña de violencia ilimitada”? La caza de los criminales de guerra vuelve a estar de moda. Radovan Karadzic se sienta en el banquillo de los acusados, pero Sharon y Olmer, Bush y Blair no. ¿Por qué no? La memoria de Hiroshima exige una respuesta.
Enlace original: http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2008/aug/06/secondworldwar.warcrimes
EL VERDADERO ROSTRO DE CECILIA

O LA VERDADERA JETA DE LA "OSA PANDO" (SOBRENOMBRE MÍO A.A.)
Defensora del obispo Baseotto, del capellán Christian Von Wernich, de cuanto represor andaba suelto en espera de un juicio, Cecilia Pando se dejó llevar por su instinto. Las cámaras de la tele, que tanto usó, la expusieron sin maquillajes.
Por Nora Veiras Página 12
Los ojos desorbitados, la mandíbula copándole el rostro, la voz ronca lastimada de tanto gritar. Cecilia Pando se convirtió ayer en la atroz caricatura de sí misma. Su odio y rencor quedaron al descubierto en forma y contenido. La mujer que sigue repitiendo que “los desaparecidos están vivos en España” se mostró en plenitud tras la condena a un grupo de represores en Corrientes. Ante la Justicia, la amenaza de muerte.
En los estertores del verano del 2005, la esposa del mayor del Ejército Rafael Mercado empezó a construirse como icono de la ultraderecha a partir de una carta de lectores publicada en La Nación. La defensa del entonces obispo castrense Antonio Baseotto fue la excusa para criticar la política de derechos humanos del gobierno de Néstor Kirchner. “En esa famosa carta manifesté mis ideas, lo que pienso, porque me sentí y me siento agredida continuamente por el presidente de la Nación. Primero, con el hecho de que lo había sacado a monseñor Baseotto del obispado castrense. Porque el presidente en ese tema no es nadie, tiene que cerrar la boca y respetar lo que dice el Vaticano. Pero él siempre quiere más, quiere pasar por sobre la autoridad del Vaticano”, explicó.
Baseotto oficiaba de padre espiritual de los familiares y represores que empezaban a ser detenidos por delitos de lesa humanidad. Pando, joven, madre de siete hijos, docente, apareció como el mascarón de proa de una remake de los Familiares y Amigos de Muertos por la Subversión (Famus), la entidad que durante el alfonsinismo había intentado contrarrestar la lucha de los organismos defensores de los derechos humanos.
A medida que ganaba espacio en los medios, aparecieron los sponsors. Bernardo Neustadt la catapultó como uno de “los talentos” de su fundación. Mercado fue pasado a retiro por no haberse diferenciado de los dichos de su esposa, agraviantes para el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, a la sazón, el Presidente, pero rápidamente consiguió trabajo en Scanner S.A. La empresa fundada por el teniente coronel retirado Héctor Schwab, detenido en el 2003 por orden del juez español Baltasar Garzón, le dio cobijo y apeló a sus contactos para encontrarle lugar a Pando en uno de los colegios de Fasta. La Fraternidad de Agrupaciones Santo Tomás de Aquino (Fasta), que encabeza el cura ultranacionalista Aníbal Fosbery, quien supo acompañar en los ’70 a José López Rega a Libia, es uno de los refugios del matrimonio y lugar de estudio de sus hijos.
En ese momento desde la secretaría de la Unión de Promociones, Schwab apadrinó a su hija María Pía y a Pando para formar la Asociación de Familiares y Amigos de los Presos Políticos de Argentina (Afyappa). Remeras blancas con una gran bandera argentina encerrada entre rejas –la “Patria presa”– fue el distintivo de ella y otras señoras frente a los tribunales de Comodoro Py. “Reclamamos libertad ya, para todos los detenidos sin sentencia o proceso por supuestos delitos de la década del ’70. Una Navidad sin presos políticos será el primer paso para terminar este cíclico proceso de venganzas, nuestra historia tiene demasiados vaivenes. Quiera Dios que mañana la venganza y la revancha política que hoy se implementan no causen nuevas víctimas al pueblo argentino”, empezó a arengar en diciembre de 2005.
Para entonces ya se había acercado al entonces ascendente Juan Carlos Blumberg y aportado conciencias de colegios de la zona norte a sus marchas por seguridad. En marzo de 2006 irrumpió en la Casa Rosada. Como asesora de la diputada Nélida Mansur del partido de Luis Abelardo Patti, se coló en un acto por el Día de la Mujer y cruzó a Kirchner a los gritos. Se quejó, con razón, porque su esposo había sido castigado por los dichos de ella en función del código castrense. Fue un ensayo de los gritos desaforados. Poco después amenazó con encadenarse a las rejas del Edificio Libertador, sede del Ministerio de Defensa, y a los pocos días se le impidió entrar en un acto en el Colegio Militar.
Así, a fuerza de escandaletes Pando fue forjando su lugar mediático. En el camino había quedado el otro rostro femenino de la defensa de los represores: Karina Mujica. La ex novia de Alfredo Astiz tuvo que resignar protagonismo cuando una cámara la descubrió en un prostíbulo marplatense. La doble moral la alejó de las luces y la relegó a una escuela de danza y folklore en Luján. Su militancia en Memoria Completa quedó opacada.
Las señoras de Afyappa redoblaron esfuerzos al ritmo del avance de los procesos contra los represores. Aparecieron en las audiencias del juicio al capellán de Ramón Camps, Christian Von Wernich y Pando tuvo un primer conato de gritos hasta que le prohibieron entrar. En la página web políticaydesarrollo, escribió horrorizada por el traslado del cura al penal de Marcos Paz: “Dios, que en su infinita sabiduría sabe escribir derecho con las conductas torcidas de los hombres, seguramente encontrará en este injusto traslado la posibilidad de que otros detenidos encuentren la paz y el apoyo espiritual que necesitan para soportar su calvario”.
Este año la tropa pandista intentó disputar cada martes la Plaza de Mayo. Un grupo raleado pintó crespones cerca de los pañuelos de las Madres para pedir justicia por “los muertos por la subversión”. Entrenadas ya, se sumaron a más de una marcha en favor del reciente lockout ruralista.
Pando había aparecido en el inicio del juicio en Corrientes y fue consecuente en el final. Desencajada, dejó al descubierto la impotencia de su marginalidad.
TODO LA RAHOLA

TODO: Con la Pilarica ya he ajustado cuentas. Funcionaria secreta del servicio de informaciones de Israel, el shabac y el shin bet (el contraespionaje), su figura sonriente engañabobos es una máscara de su alma repelente y repugante, buchona que usa su talento para amañar, falsificar y urdir patrañas. Veamos que aporta la nota.
J.M. Álvarez − insurgente
Pilar Rahola tiene debilidad por los medios de información. Ha participado en algún programa “rosa” de televisión y en tertulias radiofónicas, útiles para alienar, aún más si cabe, la mente de los ciudadanos. Rahola, que dice ser nacionalista, es admiradora del sionismo y enemiga acérrima del pueblo palestino.
Esta barcelonesa odia a los árabes; a los comunistas; a Fidel Castro y a Hugo Chávez. Si Evo Morales continúa reuniéndose con el ”carcamal” Fidel (como ella lo denomina) acordando medidas conjuntas que beneficien a los obreros y campesinos bolivianos- quienes podrán ser tratados médicamente en Cuba o estudiar becados en la isla- será considerado un indio perverso, e ingresará en la lista negra de Pilar.
También colabora- entre otras- en una publicación con sede en Miami, capital de la mafia anticubana, compartiendo espacio con Vargas Llosa o Carlos Alberto Montaner. Ahí se explaya a gusto con Hugo Chávez llamándolo “chulo inculto”, o pone el grito en el cielo cuando Venezuela compra armas para defenderse. Desde luego que no lo hace por una supuesta posición pacifista, ya que no le preocupa, en absoluto, el inmenso arsenal que posee Estados Unidos, el Imperio de la tortura y los centros secretos de exterminio. Repite que, el objetivo del terrorismo no es matar por matar, sino matar mucho para socializar el terror e imponer su dominio. Ahí acierta de pleno, porque precisamente eso es lo que hacen las “democracias” occidentales.
Cuando salta a la palestra el Estado de Israel, Pilar entra en una especie de trance místico, que desemboca en una catarata de descalificaciones dirigidas contra los que critican el muro de la vergüenza de Cisjordania, los crímenes selectivos o el asesinato de mujeres y niños palestinos. Enarbola la bandera de la lucha contra el antisemitismo, mezclando, intencionadamente, la gimnasia con la magnesia porque semitismo y sionismo son dos cosas diferentes. El sionismo es una ideología de conquista y expansión que se realiza aplastando los derechos de otros pueblos; por tanto es similar a la que parió el Tercer Reich.
Se indigna cuando el cantaor José Mercé manifiesta que nunca actuaría para George Bush y le pregunta si haría lo propio con las antiguas dictaduras del telón de acero, olvidando que, ahora, las dictaduras están enquistadas en sociedades como la española, que tortura, clausura periódicos, dicta leyes para ilegalizar partidos políticos, niega el derecho al voto a miles de ciudadanos, efectúa juicios al más puro estilo franquista, y se alborota, cínicamente, cuando un general cita un artículo de la Constitución- gestada por la oligarquía y acatada por la casta política- que concede manga ancha al Ejército para imponer el “orden” en Cataluña o el País Vasco. Todo ello demuestra, una vez más, que el Estado español es un siniestro régimen, heredado de Franco, y no una democracia de la que Rahola
pueda presumir delante de nadie.
Esta clase de gente, defensora de regímenes oligárquicos, tienen la desvergüenza e indignidad de atreverse imprecar a los que se niegan a aceptar la imposición de un nuevo orden mundial de corte fascista. Utilizando sus mismas palabras habría que recordarle a Pilar Rahola que la plutocracia es, sin duda, un malvado reto a la democracia y a los principios de la libertad, pero en el terreno práctico representa, además, un peligro para toda la humanidad. Así lo demuestra las cien mil personas asesinadas en Iraq por Estado Unidos y sus aliados, o los millones de seres humanos que mueren de hambre y enfermedad por el simple hecho de haber nacido en el mundo pobre.
Calificada como independentista; republicana; izquierdista; feminista, y un sin fin de adjetivos más, Rahola- fiel a su condición de burguesa que desprecia a las clases populares- sólo es una servidora de la plutocracia y una asidua visitante de las cloacas del submundo de la farándula. Aunque parezca lo contrario, la bandera de esta chica “progre” no es precisamente la senyera catalana, por suerte para lo que ésta representa.
Diga la verdad, Shimon (recomendado)

Opinión/Ideas (tomado de El Corresponsal)
En una durísima carta abierta escrita por quien fue durante cuatro años su ayudante, el periodista israelí Gideon Levy no le ahorra críticas al ministro de Relaciones Exteriores, Shimon Peres, por permancer en un gobierno al que califica de criminal. "Usted es cómplice de Sharon. Usted también ha encarcelado a un pueblo entero durante un año con un grado de crueldad inaudito en la historia de la ocupación israelí. Su gobierno está pisoteando a tres millones de personas, dejándolos sin nada parecido a una vida normal. Nada de ir al mercado, nada de ir trabajar, nada de ir al colegio o visitar a un tío enfermo. Nada. Ningún permiso para ir a ninguna parte, y ningún permiso para volver de ningún lugar. Ni de día ni de noche. El peligro acecha por todas partes, y por todas partes hay otro puesto de control ahogando la vida".
Por Gideon Levy
En los 24 años que nos conocemos, cuatro de los cuales los dediqué a trabajar con usted como su ayudante, ésta es la tercera vez que le escribo una carta abierta. En 1989, cuando usted era ministro de Finanzas en el gobierno de Shamir y la primera intifada estaba en apogeo, yo usé estas páginas para escribir "Una carta a mi ex jefe". Entonces, yo le dije que "por primera vez en su vida, usted no tenía nada que perder, excepto la perspectiva de esfumarse en el aire". Esto fue después de que usted guardó silencio ante la conducta de las Fuerzas de Defensa israelíes durante la intifada, ante la continuación de la ocupación y la terca negativa de Israel para reconocer a la OLP como legítima representante de los palestinos. En ese tiempo, yo creía que usted pensaba diferente de Yitzhak Shamir y de Yitzhak Rabin (conocido entonces como el "rompehuesos"), pero que simplemente no tenía la valentía suficiente para hablar.
Once años después, en 2000, yo le escribí otra carta abierta. Esto fue después de Oslo y el asesinato de Rabin, y de que usted perdiera nuevamente una elección, esta vez, para la presidencia. Entonces, yo dije: "Muchos israelíes lo ven como una persona diferente ahora. Para ellos, usted representa la esperanza de algo distinto". Y ahora, cuando le escribo nuevamente, tengo que decirle: Usted ya no representa ninguna esperanza para nadie.
El gobierno del que usted es un importante integrante, nada menos que el ministro de Relaciones Exteriores, no es más que un gobierno de último recurso; este gobierno es un gobierno criminal. Y ser socio del crimen ya es otra cuestión. Ya no es posible absolverlo, darle crédito por Oslo, entender que su corazón tal vez sufra por lo que está
pasando y entender que usted puede estar reventando de rabia por lo que pasa y se abstiene de hablar, de gritar, y, sobre todo, de actuar, tal vez debido a esas consideraciones tácticas que usted entiende mejor que cualquiera.
No, su silencio e inacción ya no pueden ser justificados de ninguna manera: Shimon, usted es cómplice del crimen. El hecho de que usted pueda sentir esto y, de vez en cuando, incluso profiera algunas palabras débiles de condena, el hecho de que usted no es el primer ministro y Estados Unidos nos está dando carta blanca... son excusas. Usted
continúa sirviendo en un gobierno con sangre en sus manos y todavía ocupadas en matar, encarcelar y humillar. Y usted es cómplice de todos sus hechos. Así como el ministro de Relaciones Exteriores talibán es parte del régimen talibán, usted es parte del régimen de Sharon. Su responsabilidad no es mucho menor que la del primer ministro. Es igual a la del ministro de Defensa y jefe del estado mayor, cuyas acciones usted ha criticado duramente en discusiones privadas. Siempre sólo en discusiones privadas.
Usted dice que se enteró del asesinato de Raed Karmi (1), después de tres semanas de tregua palestina, por la radio. Desde su perspectiva, eso es suficiente para eximirlo de responsabilidad en el hecho e incluso de permitirse criticarlo. Mientras las Fuerzas de Defensa israelíes estaban reocupando Tulkarem, usted se encontraba con Bill Clinton. Cuando preguntó por eso, usted masculló algo incoherente. Siguieron las demoliciones de viviendas en Rafah (2), y usted se mordió los labios y guardó silencio. Uno puede asumir que la explosición de la sede de la radiotelevisión palestina tampoco fue asunto suyo. Pero usted carga con la terrible responsabilidad por todas estas cosas,
por todas estas acciones que no pueden definirse como otra cosa que crímenes de guerra
Pregúntele a su cuñado, el profesor Rafi Walden, jefe de cirugía del Centro Médico Sheba, quien a veces viaja a los territorios palestinos como voluntario de Médicos por los Derechos Humanos, y él le dirá de qué cosas usted es parte. Él le dirá sobre las mujeres a punto de dar a luz -no una o dos, no sólo una rara excepción- que no pueden llegar al hospital debido a la crueldad del ejército del que usted alguna vez estuvo tan orgulloso, y cuyos bebes se mueren apenas después de haber nacido. Él le dirá sobre los pacientes de cáncer necesitados de llegar a Jordania para su tratamiento. Pero no, ellos ni siquiera pueden ya ir a Jordania, por "razones de seguridad".
Él le dirá sobre los hospitales de Belén que fueron bombardeados por las Fuerzas de Defensa. Él le dirá sobre los doctores y enfermeras que duermen en el hospital porque no pueden conseguir una casa. Le dirá sobre los pacientes de diálisis obligados a perder horas viajando tres veces por semana en un esfuerzo desesperado por alcanzar las máquinas de las que dependen sus vidas. Él le dirá sobre los pacientes a los que se les niega tratamiento médico debido al cierre y sobre las ambulancias impedidas de atravesar los puestos de control, inclusive cuando transportan a personas extremadamente enfermas. Él le dirá sobre las personas que se han muerto en los puestos de control
y sobre aquéllos que se murieron en su casa porque ni siquiera se atrevieron a acercarse al puesto de control, que están hechos ahora de tanques estacionados en el medio del camino o de montones de tierra y bloques de cemento que no pueden moverse, ni siquiera para alguien al borde de la muerte.
Usted ha encarcelado a un pueblo entero durante un año con un grado de crueldad inaudito en la historia de la ocupación israelí. Su gobierno está pisoteando a tres millones de personas, dejándolos sin nada parecido a una vida normal. Nada de ir al mercado, nada de ir trabajar, nada de ir al colegio o visitar a un tío enfermo. Nada. Ningún permiso para ir a ninguna parte, y ningún permiso para volver de ningún lugar. Ni de día ni de noche. El peligro acecha por todas partes, y por todas partes hay otro puesto de control ahogando la vida.
Una nación entera ya dio parcialmente su mano en son de paz, no menos de lo que nosotros hemos hecho -usted lo sabe muy bien-. Han tenido demasiado sufrimiento, desde el Nakba, en 1948, a través de la ocupación de 1967 y durante el sitio de 2002, y ellos quieren exactamente las mismas cosas que los israelíes queremos para nosotros: un poco de sosiego, un poco de seguridad y una gota de orgullo nacional. Un pueblo entero despierta cada mañana a un abismo de desesperación, desempleo y privaciones, y ahora también con tanques estacionados al final de la calle.
Usted siempre fue perdonado por todo esto, pero ya no más. Alguien que es socio en un gobierno que deliberadamente sabotea cada esfuerzo palestino para lograr una tregua, que humilla absolutamente a sus líderes, para quien la venganza es la única fuerza motivadora, que cínicamente explota la situación del mundo después del 11 de Septiembre para hacer cuanto quiera, no puede ser perdonado por mucho más tiempo. Realmente, si usted no está de acuerdo con todo lo que este gobierno quiere hacer, ¿qué sucede? Usted está adentro, usted es cómplice como en cualquier otro crimen. A veces lo veo contestar la pregunta de algún periodista sobre el último hecho despreciable de su gobierno. La mirada en su cara (y yo estoy bastante familiarizado con sus expresiones) sugiere
rechazo, incluso aversión. Y entonces usted da una de su evasivas y no una respuesta directa. Usted masculla algo e intenta desembarazarse por medio de algún torpe juego de palabras. Así pasó esta semana, cuando usted
estaba de pie junto a Clinton y se le preguntó por la ocupación de Tulkarem y usted no dijo nada, nada. Simplemente esperó que la pregunta pasara para poder hablar de su visión sobre la paz.
Cuando se le pregunta por los asesinatos, las demoliciones, la humillación de Arafat y su encierro escandaloso, la destrucción del aeropuerto de Dahaniya o el festival del despliegue de las municiones en Eilat, usted frunce su
frente y da una respuesta a medias. Pero eso ya no es suficiente.
Ahora es el momento de respuestas directas, honradas y verdaderas. O nada. Ahora es el momento de decir que la ocupación de Tulkarem fue una acción estúpida, que el asesinato de Raed Karmi fue proyectado para renovar la violencia y que la destrucción de las casas de Rafah fueron un crimen de guerra... Estos no son tiempos para las sutilezas, para los significados ocultos, para las veladas críticas en privado -porque, aquí afuera, un desastre terrible está ocurriendo y un viento enfermo está soplando y echando todo a perder.
¿Debo darle un ejemplo? Hace unos días, usted fue citado diciendo (de nuevo, en forma privada) que era duro para usted criticar acciones del gobierno cuando los Estados Unidos no decían nada. ¿Qué clase de patética excusa
es ésa? El hecho de que haya una administración rapaz en los EE.UU., que no tiene contrapeso en el mundo, y que hace cuanto quiere y le permite a Israel hacer lo que le plazca, ¿que tiene que ver con sus principios? ... ¿Qué tiene eso que ver con valores básicos de justicia y moral?
Quizás usted podría tomar un solo día de vacaciones, que tan raramente toma, y visitar los territorios ocupados. ¿Ha visto alguna vez el puesto de control de Qalandiyah? ¿Ha visto usted lo que pasa allí? ¿Usted piensa que puede hacer su trabajo sin haber visto el pueso de control de Qalandiyah? ¿Entiende usted que también es responsable de lo que pasa allí? ¿Entiende que cualquier ministro de Relaciones Exteriores de un estado que establece estos puestos de control tiene responsabilidad por su existencia?
También usted podría ir al pueblo de Yamoun y reunirse con Heira Abu Hassan y Amiya Zakin, quienes perdieron a sus bebés hace tres semanas cuando soldados de las Fuerzas de Defensa israelíes no permitieron el paso de sus automóviles a través del puesto de control, mientras ellas estaban en trabajo de parto y sangrando. Escuche sus historias terribles. ¿Y qué les dirá? ¿Que lo lamenta? ¿Que no debe de haber pasado? ¿Que es parte de la lucha contra el terror? ¿Que está avergonzado? ¿Que tal vez fue un error de Shaul Mofaz (jefe del estado mayor) y
no suyo? El vocero de las Fuerzas de Defensa no ha expresado pesar ni siquiera sobre estos dos casos, ni mencionó ninguna investigación al respecto. El sólo confirmó que uno de los episodios ocurrió y que sobre el otro "no sabía nada".
Y algo igualmente importante: ¿qué dirá usted sobre los soldados que se comportan de este modo? ¿Que es debido a la seguridad nacional? ¿Que los palestinos son los responsables? ¿O Arafat? La verdad, Shimon, es que usted tiene responsabilidad por las muertes de esos dos bebés. Porque usted guardó silencio. Porque usted ocupa un lugar en este gobierno.
Estos son tiempos terribles. Pero lo peor todavía está por venir. El ciclo de violencia y odio está lejos de alcanzar su cima. Todas las injusticias y los males perpetrados contra los palestinos explotarán en el futuro en nuestras caras. Un pueblo que es abusado de esta manera durante años explotará un día en una terrible furia, aun peor que la que nosotros vemos ahora. Y entretanto nosotros tenemos los soldados entrando en la estación de radio, poniendo explosivos y volando el lugar sin detenernos a preguntar por qué.
Estos soldados son portadores de malas noticias, pero no sólo para sus víctimas. Soldados que destruyen decenas de casas que pertenecen a refugiados, con todas sus miserables posesiones adentro, sin un momento de vacilación -y, ciertamente, ninguna oposición para ejecutar tales órdenes, descaradamente ilegales-, no son buenos soldados, inclusive para su país. Pilotos que bombardean blancos en el corazón de ciudades pobladas, tanquistas que apuntan,
sus armas a mujeres que intentan llegar al hospital para dar a luz en medio de la noche y policías de frontera que abusan de las mujeres y los adolescentes, no son un buen augurio de las cosas por venir...
Sí, este año nosotros hemos perdido nuestro camino. Usted ha unido fuerzas con un primer ministro que es el traficante de guerra más veterano de Israel, y nadie puede decir con seguridad cuáles son intenciones. Y con un público al que le lavaron el cerebro con discursos con una uniformidad aterradora, usted la tiene fácil. Desde que otro miembro de su partido, Ehud Barak, destruyó intencionalmente el campo de la paz, usted ha quedado habilitado para hacer cuanto quiera. Las Fuerzas de Defensa israelíes ya no investigan ningún crimen de guerra y el sistema legal aprueba cada injusticia, que siempre viene cubierta bajo el manto de la seguridad. El mundo entero está ocupado luchando contra el terror, la prensa esconde su cara y el público no quiere oír, no quiere ver y no quiere saber. Sólo quiere venganza. Y bajo la cobertura de esta ignorancia y con el apoyo de una persona de su estatura, la ocupación se ha vuelto una máquina del crimen y el mal.
Naturalmente, usted dirá: ¿Qué puedo hacer? Yo no fui elegido primer ministro. Y tampoco fui elegido presidente del Partido Laborista. Yo ni siquiera soy el ministro de Defensa. Usted tiene razón: en este gobierno usted no puede hacer nada. Y no está haciendo nada. ¿Cuál es la razón por la que usted se transformó en un integrante de este gobierno? Usted dirá: Yo tengo influencia, yo pertenezco a una fuerza moderadora, yo estoy intentando. No tiene sentido. Las cosas no podrían estar mucho peor que ahora; entonces, ¿dónde exactamente ha ejercido su influencia y qué cosas usted ha prevenido que sucedieran? Alguna vez en su vida imaginó estar sentado en un gobierno que volvía a ocupar partes el Area A (bajo control total palestino) sin dificultades?
Simplemente piense qué hubiera pasado si usted abandonaba ruidosamente este gobierno y le hubiera dicho al mundo lo que siente (quizás) en su corazón. El Premio de Nobel de la Paz contra los crímenes del gobierno de Sharon. Imagine si hubiera ido a Ramallah a ver a Arafat, que está allí sitiado, y hubieran caminado juntos por la calle, frente a los tanques israelíes, pidiendo un cese del fuego. En verdad, el cielo no se hubiera caído, la ocupación no hubiera acabado y el cierre de Jenin no hubiera sido levantado, pero se hubiera abierto una fisura en la conciencia moral de este gobierno actualmente impune. Imagine si usted hubiera dicho: Sí, las demoliciones de viviendas son un crimen de guerra. Sí, un estado que tiene listas de blancos para ser asesinados no es un estado de derecho. Sí, instalar puestos de control que causan la muerte de personas es un acto de terror. No, los palestinos no son los únicos culpables de esta orgía de sangre. Sí, nosotros tenemos un primer ministro que es un peligro para la democracia. Sí, nosotros tenemos un ministro de Defensa y presidente del Partido Laborista que es el contratista del gobierno
para los asesinatos y demoliciones de viviendas. Sí, nosotros tenemos un primer ministro que sólo quiere ocupar, vengar, matar, expulsar, demoler y extirpar y no tiene ningún otro plan en mente.
¿Eso es lo que piensa? Si lo es, entonces dígalo, por el amor de Dios. Y si no, entonces su lugar está realmente con este gobierno y nosotros, los que una vez creimos en usted, cometimos un error terrible. Y por favor no diga que a usted lo están convirtiendo en un "punching bag" una vez más. A usted no. Desde Oslo, usted fue la encarnación de nuestras esperanzas. Y éstas han sido defraudadas.
El tiempo es corto, Shimon. No sólo para usted, sino para todos nosotros. Nosotros estamos de pie al borde del abismo. Si usted espera hasta que Benjamín Ben-Eliezer, Ephraim Sneh, Ra'anan Cohen, Dalia Itzik y su gusta venido a con otro furtivo los resignar-de-el-gobierno-para-elección-propósitos reparten, usted simplemente puede
encuentre que usted dio de puntapiés en el olvido por ellos. Usted sabe que ellos han estado intentando librarse de usted durante algún tiempo. Y aun cuando usted tenga un gesto ahora, puede que ya sea demasiado tarde. Puede que ya todos estemos muy defraudados y que ya no haya manera de reconstuir las ruinas provocadas por Sharon.
Pero la única manera de que usted agregue un logro más significativo a su rica biografía no es justamente levantándose ahora y resignando este gobierno, al que sin embargo usted puede influir hasta cierto punto, sino
hablando fuerte y claramente, y diciéndole a los israelíes todo lo que piensa sobre lo que está pasando, especialmente sobre el mal que estamos perpetrando con nuestras propias manos. Una vez más en su vida, intente construir algo nuevo, no un reactor atómico o una nueva industria aeronáutica, que ya tenemos suficientes. Ahora, contra todas las desigualdades, intente construir un sólido campo de paz israelí, para hacer algo antes que nada. ¿Es posible todavía creer que usted ve las cosas de manera diferente al resto de sus colegas en el gobierno? Diga la verdad, Shimon.
Notas: (1) Karmi era el jefe del brazo armado de Al-Fatah, partido del presidente palestino, Yasser Arafat. El 15 de enero fue víctima de los llamados "asesinatos selectivos" perpetrados por el ejército israelí. (2) El ejército israelí destruyó en Rafah, al sur de Gaza, decenas de viviendas de palestinos como represalia por un atentado palestino en el que murieron cuatro soldados israelíes.
La fuente: el autor es un detacado periodista del diario Haaretz (80.000 ejemplares, Tel-Aviv). Primer diario publicado en hebreo durante el mandato británico, en 1919, "El país" es el periódico de referencia de los políticos e intelectuales israelíes. Austero e independiente, su falta de complacencia le valió perder lectores, sobre todo en 1982, durante la guerra del Líbano, y en 1987, al comienzo de la primera Intifada. Siempre propiedad de la familia Schocken, que lo adquirió en 1935, Haaretz construyó su reputación con el análisis. A pesar de su costado voluntariamente "cuadrado", el periódico se abrió a las nuevas tecnologías al proponer todos los martes un suplemento multimedia. Haaretz (www.haaretz.co.il) está en Internet desde fines de 1996. Se limita a reproducir los artículos aparecidos en su edición de papel, pero se distingue por la publicación periódica de varios de sus artículos traducidos en inglés, en colaboración con el International Herald Tribune. La versión inglesa es gratuita. El acceso a las páginas en hebreo es pago. El periódico tiene un sitio espejo en los Estados Unidos (www.haaretzdaily.com), lo que facilita el acceso a las páginas.
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