07 enero 2008

Fascismo democrático

por TODO el mundo a través del pensamiento

El gabinete del señor Olmert incluye al fascista Ivett Liberman, que representa a los fascistas israelíes en el gobierno. Este señor, blanqueador de capitales mafiosos, tiene su público. Un público que vota a un partido con ideas y un programa ostensiblemente totalitario, es úna masa reaccionaria, racista y chovinista.

También incluye al troglodita Eli Ishay, representante de Shas en el gabinete. Un troglodita en el gobierno no es una ave solitaria, si no que representa a una masa de israelíes que tiene ideas bastante primitivas sobre la mayor parte de los conflictos terrenales y actúa de acuerdo a las directivas del rabino jefe de la agrupación.

El señor Olmert, responsable de la muerte de 117 soldados y 44 civiles israelíes, dentro de unos días será condenado por el informe final de la Comisión Winograd. Pero con la complicidad abierta o tácita de políticos de todos los grupos, que no desean ir a elecciones antes del término de sus mandatos, tratará de mantenerse en el poder y seguir cometiendo las barrabasadas que caracterizan a su gobierno.

Si Olmert no renunció, a pesar de su impopularidad, es porque hay sectores que han debido quitarse los antifaces y presentarse con su verdadero rostro. La actividad del ejército en la franja de Gaza demuestra, en efecto, que Israel está en guerra con Palestina-Franja de Gaza, y que mientras haya estado de guerra, las milicias palestinas no van a detener el bombardeo a Shderot, el Néguev e incluso Ashquelon.

Dado que Israel no quiere detener los ataques ni hacer un armisticio a largo plazo, la guerra proseguirá y se agravará: no puede haber fuerza en el mundo que detenga la lucha palestina por su independencia. El fascismo "democrático", la cúpula barak- estado mayor de Tzáhal, tiene las riendas efectivas del poder. Y mientras tanto, que corra la sangre y que siga la destrucción y la muerte de civiles para salvar el honor de los militares de la derrota.

Disculpas en Kafr Qasem

Recientemente, el presidente israelí se disculpó por la matanza de 47 árabes israelíes de la aldea de Kafr Qasem, ocurrida en 1956. La mayoría de los israelíes todavía encuentra difícil de reconocer su responsabilidad histórica por el problema de los refugiados palestinos. La visión sionista está basada, entre otras cosas, en la asunción de que sus necesidades no fueron causa de injusticia para nadie. Esta ficción histórica es muy dañina porque hasta tanto no nos convenzamos de haber tenido responsabilidad en la tragedia palestina, no tendremos ninguna razón real para intentar corregir la injusticia.

Por Tom Segev

El 29 de octubre de 1956, poco después de las 5 de la tarde, varias docenas de residentes de Kafr Qassem regresaban a sus casas del trabajo, ignorando que un toque de queda había sido declarado tras la Campaña del Sinaí. La policía fronteriza los alineó y los fusiló: 47 personas, árabes, ciudadanos de Israel.

El monumento erigido para ellos también perpetúa la memoria de un hombre mayor que murió cuando era informado de que su hijo estaba entre las víctimas del fusilamiento y el feto que una de las mujeres asesinadas llevaba en su vientre. Algunas otras personas resultaron heridas. La matanza fue parte de un plan de contingencia para expulsar a los habitantes del pueblo a Jordania.

Al principio, las autoridades intentaron acallar las noticias a través del censor militar. Shimon Peres, ahora presidente de Israel, era por entonces director general en el Ministerio de Defensa. Sólo unos seis sobrevivientes de la matanza todavía están vivos. La mayoría de los 18.000 habitantes del pueblo nació después de la matanza, y de ellos el 15 por ciento tiene algún parentesco con las víctimas. Ellos viven con la herencia de la matanza como un elemento importante en sus identidades.

La semana última, el presidente Peres fue a Kafr Qasem -su oficina dijo que era para honrar la fiesta de Id al-Adha (n.de la r: festividad central del calendario litúrgico musulmán). Peres eligió cuidadosamente sus palabras cuando aludió a la matanza en una declaración que alaba la paz: "He escogido visitar Kafr Qasem -dijo-, donde en el pasado ocurrió un incidente muy serio, que nosotros sentimos profundamente" y destacó que "hoy hay cooperación y una vida de paz entre judíos y árabes". El alcalde de Kafr Qasem, Sami Issa, interpretó esas palabras como un pedido de disculpas. "Nosotros sentimos y nosotros nos disculpamos es la misma cosa", dijo. Hablando con líderes locales, Peres también usó la palabra disculpa. Según el vocero del presidente, Peres es el primer jefe de Estado israelí que se disculpó por la matanza.

Los pedidos de disculpas por injusticias históricas y gestos de conciliación nacional se han vuelto un fenómeno bastante común en varios lugares en los recientes años, de Sudáfrica a la Argentina. Para evaluarlos correctamente debemos examinar hasta qué punto expresan un remordimiento sincero y un verdadero reconocimiento de responsabilidad. También debemos examinar hasta qué punto las lecciones han sido aprendidas. El caso israelí no es inequívoco.

La matanza de Kafr Qasem sacudió al país y dio lugar a un debate público con cuestionamientos básicos relacionados con la moralidad y la democracia. Doce años después del fin de la Segunda Guerra Mundial esta discusión tuvo lugar con el telón de fondo del Holocausto. Los asesinos fueron expuestos al debate público. Benjamín Halevi, que más tarde fue uno de los magistrados en el juicio a Adolf Eichmann, preguntó a uno de los acusados si justificaría a un soldado nazi que obedeció las órdenes de sus superiores. El juicio habilitó a cada soldado de las Fuerzas de Defensa de Israel a asumir la obligación de negarse a obedecer una orden "descaradamente ilegal" como la de asesinar a civiles.

Sin embargo, no mucho tiempo después de que los responsables fueron declarados culpables y sentenciados a prisión, los asesinos fueron liberados, y unos años después el gobierno militar revocó las condenas. Las Fuerzas de Defensa de Israel no están haciendo lo suficiente para estimular en sus soldados la obligación a negarse a obedecer una orden descaradamente ilegal; está actuando con determinación en contra de la objeción de conciencia.

En las décadas siguientes a la matanza de Kafr Qasem, soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel han matado a miles de palestinos inocentes, la inmensa mayoría de ellos en la Franja de Gaza y Cisjordania. Algunas veces también han matado a manifestantes árabes de ciudadanía israelí. Hasta el momento los árabes de Israel no son ciudadanos con igualdad de derechos del igual, e Israel insiste en que no quiere ser un estado de todos sus ciudadanos sino un estado "judío y democrático". Los representantes gubernamentales no participan en el servicio conmemorativo anual por la matanza de Kafr Qasem, pero la disculpa del presidente probablemente será mencionada algún día como un primer paso hacia una declaración histórica de reconciliación entre judíos y palestinos.

La mayoría de los israelíes todavía encuentra difícil de reconocer su responsabilidad histórica por el problema de los refugiados palestinos. La visión sionista está basada, entre otras cosas, en la asunción de que sus necesidades no fueron causa de injusticia para nadie: si los árabes abandonaran sus anhelos nacionalistas y aceptaran el cumplimiento de nuestro sueño, sería bueno para todos, incluso para ellos.

Esta ficción histórica es muy dañina porque hasta tanto no nos convenzamos de haber tenido responsabilidad en la tragedia palestina, no tendremos ninguna razón real para intentar corregir la injusticia. Ésta es la importancia de reconocer nuestra responsabilidad. Cuando llegue el día de hacer pública una declaración histórica de reconciliación, será posible recordar la disculpa de Peres por la matanza de Kafr Qasem y la principal lección que surgen de ella: No lastima pedir perdón.

La fuente: Haaretz (Tel Aviv, Israel). La traducción del inglés pertenece a Sam More para elcorresponsal.com.

El Síndrome Beilin

Ury Avnery

Bajo la dirección de Beilin el partido pacifista Meretz ha sido una rara avis: ni un partido de oposición real ni miembro de la coalición gubernamental. Beilin creció en la clase dirigente e, incluso cuando está formalmente en la oposición, piensa y actúa como un miembro del gobierno. No sólo Meretz, bajo su dirección, dio apoyo al plan de separación de Sharon y a la Guerra de Líbano de Olmert, sino que desde entonces Beilin ha estado coqueteando abiertamente con el primer ministro. Justo cuando la gran mayoría del país ha sacado la conclusión que Olmert está incapacitado para el cargo, Beilin le da un certificado Kosher.

Mefistófeles, el diablo que compró el alma de Fausto en el monumental drama de Goethe, se describe a sí mismo como «una parte de esa fuerza que siempre quiere el mal y siempre crea el bien».
Yossi Beilin, que dimitió esta semana como presidente del partido Meretz, es lo contrario de Mefistófeles: siempre quiere el bien y demasiado a menudo crea el mal.
Los «bloques de asentamientos» son un ejemplo brillante. Fue Beilin quien inventó ese término hace una docena de años. Estaba incluido en el acuerdo extraoficial que se llegó a conocer como el «acuerdo Beilin-Abu Mazen».
La intención era buena. Beilin creyó que si la mayoría de los colonos se concentraba en varias áreas limitadas cerca de la línea verde, en conjunto aceptarían una retirada del resto de Cisjordania.
El resultado real fue desastroso. El gobierno y los colonos saltaron sobre la oportunidad. El permiso del «movimiento sionista de la paz» se desplegó como un certificado Kosher (alimento permitido por la ley judía, N. de T.) en la pared de una carnicería de chuletas de cerdo. Los bloques de asentamientos se agrandaron a un ritmo frenético y se convirtieron en verdaderos pueblos como Maaleh Adumim, el bloque de Etzion y Modiin Illit.
Durante docenas de años Estados Unidos insistió en que todos los asentamientos violaban la ley internacional. Pero la aprobación otorgada a los «bloques de asentamientos» permitió al presidente George W. Bush cambiar su postura y aprobar los «centros de población» israelíes en los territorios ocupados. Haim Ramon, que antes había sido compañero de Beilin en el grupo de las «ocho palomas» dentro del Partido Laborista, incluso fue más lejos: empezó la construcción del muro de separación, que en la práctica anexiona los bloques de asentamientos a Israel.
Pero la inteligente idea de Beilin no disminuyó en lo más mínimo la oposición de los colonos a una retirada del resto de Cisjordania, al contrario: siguen impidiendo por la fuerza el desmantelamiento de los puestos avanzados de los asentamientos, incluso el más diminuto. No salió nada bueno de esa idea. El resultado fue totalmente penoso.
Se pueden seguir enumerando las ideas inteligentes de Beilin. Como en la canción del anterior maestro de la comedia (y actual rabino ortodoxo) Uri Zohar: «La cabeza judía está inventando patentes para nosotros». En la arena política y diplomática de Israel no hay ninguna cabeza más fecunda que la de Beilin.
No sé qué papel exacto jugó Beilin en la invención de patentes desplegada en la Conferencia de Camp David en 2000. Por ejemplo: la idea de que Israel debe exigir la soberanía sobre la Montaña del Templo, pero sólo debajo de la superficie no aplacó a la derecha israelí, pero aterró a los palestinos que temieron que Israel estaba pensando minar los santos lugares islámicos hasta hacerlos derrumbarse y de ese modo hacer posible reemplazarlos por el Tercer Templo Judío. El paso siguiente fue la «visita» de Ariel Sharon a ese lugar tan sensible, que activó la erupción de la segunda Intifada.
Después de las elecciones de 2006 Beilin tuvo otra idea inteligente: invitar a Avigdor Liberman a un desayuno amistoso bien publicitado. Indudablemente la intención era buena (aun cuando yo no puedo comprender qué era) pero el resultado fue calamitoso: dio a Liberman un «Kosher izquierdista» que le permitió a Ehud Olmert incluirlo en su gobierno.
Después de eso Meretz anunció que, bajo ninguna circunstancia, se sentaría en un gobierno que incluyera a Liberman. Pero no se puede devolver la semilla del diablo al útero de su madre. Liberman se quedó en el gobierno y Meretz permanece fuera. Ahora Olmert explica a los estadounidenses que no puede desmantelar ni siquiera un puesto avanzado de los asentamientos ni negociar «los problemas centrales» del conflicto porque entonces Liberman llevaría a la coalición gubernamental a un estrepitoso desplome.
Verdaderamente Beilin es muy generoso dispensando certificados Kosher a la extrema derecha. En vísperas de una de las masivas reuniones anuales de la «izquierda sionista» en conmemoración de Isaac Rabin, anunció que estaba preparado para aparecer junto al líder de la más extrema derecha, el general Effi Eytam. Afortunadamente para él, nada de eso sucedió.
Debe de haber alguna conexión entre estas ideas y su firmeza en coyunturas críticas. Por ejemplo: su apoyo para el plan de separación de Ariel Sharon sin condicionarlo a alcanzar un acuerdo con los palestinos. Resultado: la Franja de Gaza se convirtió en «la prisión más grande de la tierra».
Peor: el resuelto apoyo de Beilin a la segunda guerra de Líbano durante su primera y más crítica fase. En el transcurso de la guerra propuso atacar también a Siria. Sólo a la cuarta semana, después de una docena de tormentosas manifestaciones en contra de la guerra, Beilin empezó a expresar alguna crítica e hizo que el Meretz organizase su propia manifestación.
En el otro platillo de la balanza están dos importantes contribuciones positivas de Beilin: la Declaración de Principios de Oslo y la iniciativa de Ginebra.
Su aportación a Oslo fue ciertamente significativa, aunque no impidió dos agujeros negros en el acuerdo: la omisión de las palabras cruciales «Estado Palestino» y la ausencia de una prohibición clara e inequívoca a la continuación de la actividad colonizadora.
Esas dos faltas enterraron el acuerdo. Las negociaciones para el acuerdo de una paz permanente, que tenían que concluir en 1999, ni siquiera empezaron. Los asentamientos se fueron agrandando rápidamente mientras todos estábamos hablando de la paz.
La iniciativa de Ginebra, por otro lado, fue completamente una creación de Beilin. Podría haber coronado su carrera. Su inauguración se convirtió en un acontecimiento internacional. El Grande de la Tierra le dio su bendición. Parecía que daría un empujón firme al proceso de paz.
Esto no pasó. Ariel Sharon la barrió de la mesa con el dorso de la mano: anunció el plan de separación y la atención nacional e internacional se desvió lejos de Ginebra.
Eso no tendría que haber sido necesariamente el fin de la iniciativa. Pudo haber habido una campaña sostenida en Israel y por todo el mundo, predicándola desde cada púlpito, poniéndola una y otra vez de nuevo en la agenda. Pero entonces Beilin cometió el mayor error de su vida: postuló a la presidencia del Meretz y ganó.
El error estaba claro desde el primer momento: hay una contradicción básica entre ser el presidente de un partido y el profeta de Ginebra, una persona totalmente identificada con la iniciativa y su principal abogado, en casa y en el extranjero.
Cuando el iniciador de Ginebra se convirtió en líder del Meretz dejó lisiada la iniciativa convirtiéndola en la plataforma de un pequeño partido. Y por otro lado convirtió el Meretz en un partido de un solo problema, completamente consagrado a la promoción de la iniciativa. La iniciativa y el partido perdieron.
Una persona inteligente como Beilin debe de haber entendido eso. Pero sospecho que tiene dos almas que luchan por el dominio: el alma de un hombre-idea y el alma de un operario del partido. No se conforma con ser sólo uno.
El error le ha acarreado un alto precio. Esta semana Beilin fue obligado a anunciar su renuncia a la presidencia del Meretz.
Hay algo misterioso en el carácter de este partido: devora a sus líderes uno tras otro. Primero a su madre fundadora, Shulamit Aloni, a la que expulsó prácticamente a puntapiés. El hombre que hizo eso, Yossi Sarid, fue obligado a dimitir a su vez, cuando el partido se encogió de 12 a 6 escaños en la Knesset y pasó de ser un partido mediano a uno pequeño. En las últimas elecciones, con Beilin, descendió a 5.
Bajo la dirección de Beilin el Meretz ha sido una rara avis: ni un partido de oposición real ni miembro de la coalición gubernamental. Beilin creció en la clase dirigente e, incluso cuando está formalmente en la oposición, piensa y actúa como un miembro del gobierno. No sólo el Meretz, bajo su dirección, dio apoyo al plan de separación de Sharon y a la Guerra de Líbano de Olmert, sino que desde entonces Beilin ha estado coqueteando abiertamente con el Primer Ministro. Justo cuando la gran mayoría del país ha sacado la conclusión que Olmert está incapacitado para el cargo, Beilin le da un certificado Kosher.
Dice que cree que Olmert quiere la paz sinceramente. Cita con aprobación los dichos del nuevo Olmert: «Mi padre estaba equivocado y Ben Gurion tenía razón» (el padre de Olmert fue un acérrimo del Irgun), y también «Israel está perdido si no lleva a cabo la solución de los dos Estados». Frases biensonantes; sólo que Olmert se mueve en la dirección totalmente opuesta, evita negociaciones serias de paz y se empeña en la guerra en Gaza. Ahora la gente del Meretz parece que ha tenido bastante.
Cuando un partido echa a puntapiés a su líder, siempre es un hecho triste. Pero no es la primera vez que esto le pasa a Beilin, y eso invita a hacer algunas preguntas serias.
Creció, desde su más tempana juventud, en el Partido Laborista y era uno de los hijos adoptivos más prometedores de Simón Peres. Como viceministro de Exteriores tuvo la oportunidad de dar rienda suelta a su creatividad incansable.
Pero entonces llegó al poder Ehud Barak con su misteriosa habilidad para poner a la persona equivocada en el lugar equivocado y nombró a Beilin ministro de Justicia, un trabajo que paralizó su especial talento.
En vísperas de las elecciones siguientes el Partido Laborista desterró a Beilin a un lugar desesperado en su lista electoral. Con furia y frustración dejó el partido, dio un portazo tras de sí y se unió al Meretz. Ahora ha sido prácticamente empujado fuera del partido.
A diferencia de Shulamit Alon y Yossi Sarid, Beilin no tiene ninguna intención de «irse a casa». Su fecundo cerebro ya está sacando del cascarón nuevos planes. Profetiza, en recientes entrevistas, un cambio fundamental en el paisaje político y la creación de una nueva fuerza política que incluya a miembros de Kadima, Laboristas y Meretz. Probablemente imagina que ese partido estaría encabezado por Olmert y que él jugaría un papel central. Estaría luchando contra Benjamín Netanyahu y Ehud Barak.
Una idea interesante, pero sus oportunidades están cerca de la nada.
Los problemas de Beilin van más allá de su historia personal. Simbolizan la tragedia del campo llamado a sí mismo «izquierda sionista». Probablemente la propia denominación ya contiene el problema.
Este campo nació hace cien años y parece que nunca acometió una autocrítica real. En su última entrevista Beilin usa toda la terminología de la clase dirigente sionista. Como todos los demás llama «terroristas» a los combatientes palestinos de la Franja de Gaza. En su escala de valores, «es importante que un muchacho logre el rango de un soldado excelente». Y, por supuesto, «si Israel deja de ser un estado judío, yo no tendré interés en él».
Con semejantes puntos de vista, el campo sionista de la paz no puede convertirse en una fuerza política combativa comprometida en una lucha de oposición real que promueva cambios en el país. Y eso es mucho más que un problema personal de Yossi Beilin.

La fuente: El autor es es periodista, ex legislador y pacifista israelí. La traducción del inglés pertenece a Carlos Sanchis y Caty R. para Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística.

04 enero 2008

GAZA



TODO: “Vine hoy aquí para tender mi mano al pueblo palestino y a nuestros vecinos, los países árabes, mano para la paz, mano para el comienzo de la reconciliación histórica...”. fueron las primeras palabras del señor Ehud Olmert, primer ministro de Israel, en la reunión de Anápolis, el 28 de noviembre de 2007.

Un misil mata a una madre y tres hijos en su propia casa en Jan Yunis

LUIS JIMÉNEZ - Jerusalén - 04/01/2008

El Ejército israelí no da respiro a los palestinos, y ayer mató al menos a cuatro milicianos y a cinco civiles en ataques terrestres y aéreos llevados a cabo en la franja de Gaza, controlada por Hamás, que confirmó que sus milicianos murieron bajo el fuego israelí después de que éstos tratasen de disparar misiles contra poblaciones israelíes. La violencia se recrudece cuando faltan seis días para que el presidente de EE UU, George Bush, llegue a la zona para reforzar el plan de paz pactado en Annapolis en noviembre.

Las fuerzas israelíes han matado a 50 palestinos en las últimas semanas
Olmert exigirá a Bush que limite la soberanía del futuro Estado palestino


Desde que hace tres semanas el ministro israelí de Defensa, Ehud Barak, resolviera intensificar las operaciones militares en la franja para reducir los ataques palestinos con morteros y cohetes artesanales Kassam, han muerto alrededor de 50 combatientes palestinos y civiles. Durante 2007, las fuerzas israelíes mataron a 366 palestinos (284 en Gaza), de ellos 53 menores y más del 40% civiles, según un informe del Centro Israel por los Derechos Humanos en los territorios ocupados.
Una organización minoritaria, el Frente Popular para la Liberación de Palestina-Jefatura General, que comanda Ahmed Jibril desde Siria, disparó ayer las alarmas en el Ejército israelí. Sus militantes dispararon un cohete Grad de 122 milímetros, un Katyusha. Se remontó desde algún lugar de Gaza y recorrió 16 kilómetros y medio para estallar a pocos metros de una casa en construcción en un barrio al norte de la ciudad israelí de Ashkelon.
Las Fuerzas Armadas israelíes, particularmente el Ejército de tierra y la aviación, se muestran impotentes, no saben cómo contrarrestar los cohetes y morteros palestinos. Un oficial se quejaba ayer, bajo anonimato, en la radio israelí de la falta de mecánicos y de pilotos para tripular los helicópteros que participan en las operaciones militares contra los palestinos, "y se caen al suelo de cansancio".
La mayoría de las víctimas palestinas de las últimas semanas militaban en Yihad Islámica, pero otros eran milicianos de Hamás, que gobierna en Gaza, y de las Brigadas de Al Fatah. Un total de 14 de ellas han muerto desde el pasado miércoles, incluida la esposa, Karima, y tres hijos de Hamdan Fayad, concejal municipal de Hamás en el municipio de Jan Yunis. Un proyectil israelí cayó sobre el edificio, dirigido contra milicianos que presuntamente se habían refugiado allí.
A pesar de la guerra de represalias que libran los dos bandos, con fuerzas totalmente desiguales, no se registraron víctimas mortales en la ciudad israelí de Sderot, a cuatro kilómetros de Gaza y el centro urbano más atacado por los milicianos palestinos. Tampoco sufrió bajas el Ejército israelí en la escalada de violencia.
En Gaza, los heridos se cuentan ya por decenas. En otra operación israelí "contra la infraestructura de los terroristas" en Cisjordania, según el portavoz militar israelí, otros 20 militantes y civiles palestinos resultaron heridos ayer en Nablus, donde la policía de la Autoridad Palestina (ANP) logró remover de las calles a las bandas armadas.
Entretanto, el primer ministro israelí, Ehud Olmert, tiene una lista de peticiones para Bush, quien llegará el próximo miércoles a Israel para alentar el proceso de paz que se reanudó en Annapolis tras un bloqueo de siete años. Para proteger la seguridad del Estado israelí, Olmert solicitará a Bush -quien apadrina sus negociaciones con el presidente palestino, Mahmud Abbas- que el Estado que aspira a proclamar a fines de este año en Gaza y Cisjordania quede desmilitarizado, revelaba el diario Haaretz de Tel Aviv.
Abbas sólo podría disponer de policía e Israel tendría el derecho de acantonar una fuerza militar en la frontera del futuro Estado con Jordania, desde donde podría vigilar a Siria e Irak. Israel también quiere reservarse el derecho a seguir combatiendo a los milicianos palestinos durante las negociaciones de paz y poder operar con su aviación en los cielos palestinos.

Los mal llamados 'daños colaterales'




TODO: La paz de los cementerios, la barbarie en alza, la ONU callada, la "hoja de ruta" bien, gracias, la canalla Rahola muda, y que la sangre se dispare, el duelo que prospere, y ¡viva la muerte!


SAL EMERGUI

GAZA.- Se llamaba Karima Fayad y es la cara y ojos de lo que conocemos como 'daños colaterales'. Una expresión que no puede explicar la dimensión del daño nada colateral. Individual y colectiva. Una víctima civil más de una operación militar 'poco selectiva'. El pecado de esta mujer de 50 años era ser la esposa de Jamdan Fayad, un concejal del grupo islamista Hamas en la empobrecida localidad de Jan Yunes (Franja de Gaza) y la madre de un militante de la Yihad Islámica, autor de lanzamientos de cohetes Kassam contra Israel.
Como si fuera una película, el guión estaba escrito antes de empezar a rodar. Desde cerca de la casa de Karima en la aldea de Bani Suela, al este de Jan Yunes, se dispara contra posiciones israelíes. La respuesta, varios proyectiles de un carro de combate contra la zona del disparo. El miliciano del grupo Yihad Islámica muere y con él su madre y su hermana, Asma de tan solo 20 años. En la aldea de Bani Suela hay hoy rabia y sed de venganza.
"Yo estoy en contra de los Kassam pero el Ejército israelí se venga sin importarle los vecinos o los familiares del que dispara", nos dice Mohamed, quien hace un año perdió a varios miembros de su familia. Un proyectil de tanque "nada preciso" impactó de lleno en su vivienda en Bet Janun. Más civiles muertos en una cuenta que a nadie le importa.
La realidad se repite sin que nadie le ponga fin. Cohetes Kassam contra las ciudades de Sderot o Ashkelon. Israel responde atacando las lanzaderas de los proyectiles. La respuesta palestina es más cohetes. "Lo que no funciona con fuerza, funcionará con más fuerza", piensan ambas partes. Si un Kassam impacta en una casa de Sderot y provoca algún muerto o herido, la respuesta será mucho más contundente. Es decir, provocará más muertos. La contrarespuesta palestina en este caso será intensificar el lanzamiento de Kassams y así día tras día, semana tras semana. Una sucesión interminable de acciones y reacciones.
El caso de Karima no es el primero ni será el último. El más conocido de lo que los oficiales castrenses suelen llamar 'daños colaterales' tuvo lugar hace cinco años y medio con el asesinato del destacado líder del brazo armado de Hamas, Salaj Shjade, responsable a su vez de la muerte de decenas de civiles y soldados israelíes. Tras un chivatazo de un colaboracionista palestino, la cúpula militar de Israel es informada de que tras meses en la clandestinidad, Shjade se encuentra en su casa en el popular barrio de Daraj, en la ciudad de Gaza. El Gobierno da luz verde y a medianoche, un caza de combate israelí se acerca al objetivo y lanza una bomba de una tonelada. Evidentemente, Shjade muere pero también su madre Mona, su esposa y sus dos hijos Subje y Mohamed, de 5 y 6 años. En total, 15 muertos.
Fue el 22 de julio del 2002 y me acuerdo sobre todo porque días después visité su aun semidestrozado edificio de viviendas en Gaza. Allí encontré a un vecino, Yihad, de 14 años, cuyos dos hermanos y madre habían muerto también en dicho ataque israelí. Al tiempo que veía la televisión (la cadena Al Manar, del grupo chiita Hizbulá), el chaval imaginaba, soñaba y planeaba su venganza. Atrás quedaban sus sueños de ser médico. Ahora solo deseaba morir matando. Por su madre y hermanos.
Volviendo a Karima, a lo que le queda de su familia no le servirá de mucho consuelo los datos ofrecidos esta semana por la ONG israelí Betselem, según la cual en el 2007 ha descendido en un 44% el número de muertos. Aunque se mareen con tantos datos, es preciso reflejar su informe: en el 2007 murieron en operaciones militares israelíes 366 palestinos, 53 de ellos menores. 131 eran civiles y el resto milicianos de las facciones armadas palestinas.
Según Betselem, la guerra interna palestina también ha causado estragos: en doce meses, 344 palestinos han fallecido en los tiroteos, ataques y ajuste de cuentas entre los movimientos enfrentados, el islamista Hamas y el nacionalista Al Fatah.
Mientras, en el terreno, la espiral de violencia, a veces a fuego lento y a veces a todo gas, continua. La entrada del nuevo año no ha cambiado nada.

01 enero 2008

UN VIAJE QUE ROZA LO IMPOSIBLE


El anciano Yusef, en una iglesia vacía. (Foto: Sal Emergui)

Jenin-Belén, tan cerca, tan lejos

 Dos tercios de Zbadbeh son cristianos y muy pocos han intentado acercarse a Belén

 Puede llegar a nueve las horas que tardan en llegar a la Plaza de la Natividad

SAL EMERGUI desde Zbadbeh-Jenin − El Mundo

Entre las decenas de miles peregrinos que han estado y están estos días en Belén, no se encuentra Yusef, un anciano palestino, cristiano, que vive en la aldea de Zbadbeh, adyacente a la ciudad de Jenin, al norte de Cisjordania. "Es un sueño que tengo desde hace tiempo pero mi edad y sobre todo los numerosos controles militares israelíes hacen este viaje imposible", nos dice delante de la Iglesia de la aldea en la que viven unas 2000 personas. Medio millar de checkpoints instalados en el camino cisjordano no son la mejor invitación para iniciar la deseada odisea.
Dos tercios de Zbadbeh son cristianos y estos días muy pocos han intentado acercarse a Belén. En un mundo ideal -o normal, dirían otros- el viaje de menos de 100 kilómetros duraría unas dos horas y media. En Cisjordania, puede llegar a las nueve horas desde el momento que salen de su aldea hasta llegar a la Plaza de la Natividad de Belén. O para que se entienda mejor, se llega antes a Belén desde Madrid que desde Zbadbeh. Aunque parezca una exageración, la realidad convierte esta frase en algo cierto.
En la Iglesia del pueblo, el Padre Ibrahim habla con los pocos feligreses. Es el responsable también de la escuela palestina cuya financiación en 1999 corrió a cargo de España a través de Cooperación Española. Por eso, sus primeras palabras son para "agradecer la iniciativa y generosa ayuda española al pueblo palestino y en particular a esta aldea". Según el Padre Ibrahim, "la situación es muy difícil. Estados Unidos, Naciones Unidas y la comunidad internacional en general deben comprender que la paz viene desde los pueblos y no por una o dos cumbres. Los palestinos nos merecemos una paz justa y no una imposición de un acuerdo".
Los más de cinco mil millones de euros prometidos en la Conferencia de Donantes de Paris suenan bien en estas tierras pero se duda. "Tras la cumbre de Annápolis, se hicieron aquí muchas ilusiones y ahora todos esperan resultados. Por ejemplo, quitar alguno de los centenares de puestos de control israelíes en Cisjordania", dice Acram, una mujer de Jenin.
La peor fecha para el regreso
Una de las casas más adornadas con motivo de las Navidades y el fin de año en Zbadbeh es la de Marion Awad. Esta palestina, madre de dos hijos, sigue sin acostumbrarse a la pequeña aldea. Sobre todo porque vivió 25 años en Alemania donde aun se encuentra su padre. "Le entiendo, allí no hay puestos de control ni soldados que te preguntan a donde vas. Pero yo volví para estar con mi marido y toda la familia", nos dice mientras hace un té que se agradece en una mañana tan fría.
El problema de Marion es que no escogió una buena fecha para el retorno. El año 2000 pintaba bien a raíz de la esperanzadora cumbre de Camp David entre el presidente norteamericano, Bill Clinton, el primer ministro israelí Ehud Barak y el presidente palestino, Yasir Arafat. Pero la cita acabó en un sonoro fracaso y tras ella siete años de Intifada. Recién llegada de la cómoda Alemania, Marion tuvo que acostumbrarse poco a poco a vivir en una zona peligrosa, donde el derramamiento de sangre y la muerte de palestinos e israelíes era una cuestión diaria.
"Sí, es verdad, no elegí la mejor fecha de retorno pero cuando decides volver a tu tierra, da igual el año o el día. Solo quieres regresar, ver a tu familia y estar en el lugar donde naciste", asume. Su marido, al tener el carnet de identidad israelí puede salir de la zona de Jenin y entrar en Israel sin problemas. Marion, con doble nacionalidad (alemana y palestina) lo tiene más difícil. "Para viajar a Nazaret o ver familiares en Israel, necesito ir a Jenin y rellenar un formulario para tener un permiso especial", lamenta.
"Yo lo suelo conseguir pero por ejemplo si alguno ha tenido algún incidente de seguridad en el pasado, no recibe nunca el permiso. Aunque haya sido hace 20 años, debe quedarse en las zonas palestinas", indica Marion que crítica la política de checkpoints de Israel: "Entiendo que debido al terrorismo, los israelíes se preocupen y limiten la circulación de palestinos. Pero esto no justifica todas sus medidas. No podemos vivir de esta forma, sin libertad de movimientos".
Cristiana devota, tampoco este año ha ido a Belén. "Demasiadas horas y caminos entre aldeas para llegar allí. Hemos preferido quedarnos en casa donde hicimos una comida familiar muy agradable", dice. Marion asegura que las compras también son la víctima de esta situación: "En los últimos años, incluso es difícil comprar las velas de Belén". Una ciudad tan cercana pero a la vez tan lejana.
Antes de irnos de Zbadbeh, hablamos del 2008, año que empieza con el proceso de Anápolis en marcha. Marion no es muy optimista. Mientras planea una cena familiar para fin de año (fechas laborables para israelíes y palestinos), envía su mensaje para el 2008: "Pido paz para todos en todo el mundo y que presionen a los políticos para que quizás alguien nos ayude a solucionar los problemas de Palestina".

El Ejército más peligroso

ALBERTO SOTILLO − ABC

Bush, también. Pero no ha sido el único. Durante treinta años Occidente ha confiado en que los militares convertirían a Pakistán en un país fiable. Y tras todo este tiempo, Pakistán se ha convertido en el país más peligroso del mundo. Todo lo que decía de Irak antes de la invasión era perfectamente aplicable a Pakistán: armas de destrucción masiva, santuarios terroristas y escuelas de Al Qaida incluidos.
Desde el golpe del general Zia Ul Haq, coronado por el ahorcamiento del presidente Zulfikar Alí Bhutto, padre de Benazir, los militares paquistaníes han gobernado en alianza con los islamistas que, desde entonces, no han dejado de radicalizarse. En la guerra fría, los militares se presentaron como aliados de EE.UU. Pero ellos siempre tuvieron su propia agenda. No era la caída del comunismo ni el restablecimiento de la democracia lo que les interesaba, sino la transformación de Pakistán en una superpotencia. Su obsesión ha sido Cachemira; sus aliados, los fundamentalistas; y su único enemigo, la India. En la dinámica de su propio juego -tan olvidados por todos nosotros- el control militar directo de Afganistán les parece esencial para dotar a su país de «profundidad estratégica». El Ejército ha sido el único dueño del juego por más que, de vez en cuando, cediera parte del poder a algún partido. Benazir gobernó en 1988 y 1993, pero ni se le pasó por la imaginación recortar el poder del Ejército, que seguía a lo suyo entre Afganistán y Cachemira. Los militares protegieron a los talibán con Benazir en el poder y Bill Clinton mirando hacia otro lado. Apenas veinticuatro horas antes del asesinato de la mujer que decía que ahora sí se iba a acabar con ese peligroso juego, «The New York Times» contaba que los 5.000 millones de dólares de ayuda militar concedida por EE.UU. a Musharraf para combatir a Al Qaida y los talibán se habían gastado íntegramente en hacer frente a la India. Musharraf, sí, ha sido un aliado de EE.UU., pero ha gobernado con el apoyo de islamistas radicales y ha mantenido incólume la agenda política del Ejército paquistaní, a la que nadie quiere echar un vistazo. Por puro pánico, probablemente.

(¡Se despertaron! II)

nota de TODO, por Andrés Aldao:

En el acápite de ayer nos ocupamos esencialmente de la hipocresía de la comisión de Seguridad de la Kneset israelí.Las conclusiones de la misma son una verdad tardía. Pero es la verdad, sin duda. Aunque... siempre hay un aunque, sobre todo cuando el pequeño fascista Tzaji Hanegbi, el hijito de Gueula Cohen (otra preciosidad del fascismo israelí...) es el presidente de la comisión.
Leímos con atención el famoso informe, en el que se incluye el apoyo nada velado alos bombardeos criminales sobre el sur del Líbano y su capital. Pero hay una ausencia, un blanco-negro llamativo, falta un tecla... y, sin casualidad, es la más importante, tal vez la decisiva: la responsabilidad del primer ministro, la del polichinela Amir Peretz, ministro de defensa, la de los otros ministros, los políticos que apoyaron la aventura (derecha, centro) y el silencio de la izquierda -exceptuando, por supuesto a los diputados israelíes palestinos y al Partido Comunista de Israel, quienes se opusieron y denunciaron el terrorismo de Olmert y de Tzáhal.
De todos modos, yo me preguntaría... ¿qué estaba haciendo allí Ran Cohen, de Meretz, quien firmó -aun con reservas- ese documento de doble moral?
Es inútil la crítica: para una gran parte del pueblo de Israel, fascistizado por la llegada de millones de rusos de la ex URSS, que han transportado con ellos el nacionalismo de la madrecita Rusia al país de la miel... y los tanques, matart árabes debe convertirse en el deporte nacional, gaspodin Liberman debiera ser el rey sin corona de israel, las ciudades palestinas dentro de Israel debieran ser evacuadas voluntariamente, o mandar al ejército a echarlos. Amén´

31 diciembre 2007

¡Se despertaron!

nota de TODO: ¡Qué sagaces e inteligentes son los diputados israelíes! Aunque llegaron tarde, se retrasaron exactamente un año y medio para "descubrir" lo que medio país descubrió inmediatamente después de la aventura. Y sin modestia, en mi carta abierta del 14 de julio de 2006 denuncié la perfidia de la aventura y los resultados nefastos de la misma. Y como ya es costumbre, a los periodistas no se les ocurrió hacer un comentario crítico sobre los consecuentes crímenes de guerra de la "eficiencia" de la aviación israelí, y qué significa llamar "guerrilleros" a los milicianos de Jizhbollah que luchan en su propio territorio contra los invasores de Tzáhal.



Informe: El Ejército "fracasó" en la lectura del mapa de combate en el Líbano (DEL DIARIO aURORA)

El Ejército "fracasó en la lectura del mapa de combate" en su ofensiva del año pasado contra Hezbollah según un informe de la Comisión de Asuntos de Seguridad y del Exterior de la Knéset difundido hoy lunes.
De acuerdo al documento, las Fuerzas Armadas actuaron "ciegamente" y con las ideas "bloqueadas".
El reporte, de 121 folios y elaborado por un grupo de legisladores de esa Comisión, destacó la falta de preparación de jefes, mandos medios y unidades de combate. Las fallas son atribuidas al mando de la zona militar del norte, y también al Estado Mayor, entonces a cargo del general Dan Jalutz.
La Fuerza Aérea, dicen los legisladores, actuó eficientemente durante toda la guerra, pero no logró eliminar el peligro de los ataques contra la población civil.
Esa amenaza se tuvo que afrontar por medios tradicionales, es decir por tierra, contra los guerrilleros, que disparaban sus cohetes desde el Líbano. Jalutz, ex jefe de la Fuerza Aérea, tardó dos semanas en ordenarlas y no tuvieron éxito.
Muchos reservistas protestaron contra sus jefes y las autoridades militares por diversos fallos, incluso el no haber recibido armas en buen estado y abastecimientos, entre estos, alimentos, y exigen la dimisión del primer ministro Ehud Olmert.
"Los jefes militares perdieron un tiempo muy caro, y mucho, fue desperdiciado hacia el fin de la guerra", dice el informe parlamentario, que sólo incluye fallos del Ejercito y no del Gobierno, cuyo ministro de Defensa entonces, Amir Peretz, dimitió por las críticas.
Para mediados de enero próximo se prevé la difusión de una segunda parte de otra investigación, encomendada por el Gobierno a la comisión encabezada por el juez Eliahu Winograd, que en su informe preliminar responsabilizó al Gobierno y a las autoridades castrenses por los fallos de la guerra.

(Atención, los párrafos en negrito son de TODO)

La policía mata a tiros a una cuarentena de personas que denunciaban fraude electoral en Kenia

El líder de la oposición afirma que el presidente Kibaki fue reelegido "con un millón de votos fraudulentos" mientras siguen los altercados en el país

Londres. (Agencias).- Al menos 43 personas han muerto en la localidad de Kisumu, en el oeste de Kenia, por disparos de la policía en el transcurso de una manifestación contra los resultados de las controvertidas elecciones del pasado jueves, según informó un reportero de la BBC presente en el lugar, que pudo ver los cadáveres con heridas de bala en una morque de este feudo de la oposición.
Testigos presenciales aseguraron que la policía disparó con fuego real contra los manifestantes, que les tiraban piedras y que protestaban contra el supuesto fraude electoral.

El líder de la oposición keniana, Raila Odinga, afirmó hoy no sentirse "intimidado" por las amenazas de que puede ser detenido y señaló que el presidente Mwai Kibaki ha sido reelegido "con un millón de votos fraudulentos".

"No nos vamos a esconder, no estamos intimidados", declaró Odinga a varios periodistas extranjeros en la sede de su partido, el Movimiento Democrático Naranja (ODM).

Odinga ha convocado a sus partidarios para que se reúnan hoy en un parque de esta capital con el fin de asumir como "presidente del pueblo", un día después de que Kibaki fuera proclamado vencedor de los comicios del jueves y prestara juramento como jefe de Estado. "He ganado y sabemos que la Comisión Electoral ha modificado el escrutinio", insistió el líder de la oposición. "Kibaki tiene un millón de votos fraudulentos, y por lo tanto no reconocemos la decisión" de la Comisión Electoral, zanjó.

En la sede de la ODM había sólo periodistas extranjeros. El Gobierno dictó anoche la interrupción de las emisiones en directo de la radio y televisión "por motivos de seguridad", y la información que se difunde es muy escasa.

La policía ha prohibido el acto que Odinga convocó para hoy en el parque Ujuru y ha amenazado con arrestar a quienes concurran a la cita. El lugar estaba hoy resguardado por dos batallones de la Policía Militar. "Estamos preparados para pagar el precio necesario a fin de defender la democracia", agregó el líder de la oposición.

Odinga pidió calma a sus seguidores para evitar los choques callejeros que se desataron tras conocerse el resultado oficial de los comicios. En la sede de la ODM estaba reunida cerca del mediodía la cúpula del partido, conocida como «el pentágono», para decidir si se mantiene el acto convocado en el parque Uhuru o si se suspende, teniendo en cuenta la prohibición oficial.

Kibaki, en el poder desde el 2002, fue anunciado vencedor de los comicios con 4.584.721 sufragios (46,38%), mientras que Odinga recibió 4.352.993 votos (44,03%).

Mientras tanto, continuaban hoy los choques callejeros en la barriada pobre de Kibera, a las afueras de esta capital, bastión de la oposición y el punto de Nairobi donde se han registrado enfrentamientos muy graves. El mercado de Kibera, el punto más importante de reunión de esa barriada, habitada por más de un millón de habitantes, estaba siendo consumido hoy por las llamadas.

Cerca de allí fueron vistas personas de la etnia kikuyu, la mayor del país y a la que pertenece el presidente Kibaki, armados con machetes y con arcos y flechas, entre otros objetos. Kibera votó mayoritariamente a Odinga, de la etnia Luo, enfrentada históricamente a los kikiyus.

En la ciudad de Mombasa, la más importante de la costa keniana, vecinos de la localidad dijeron que comienza a escasear la gasolina y otros productos básicos