Editor: Andrés Aldao - Boletín de noticias y comentarios. Si no lees los diarios no estás informado, y si lo lees estás mal informado Una versión distinta de los hechos en el mundo. ¡DIFUNDILO!
06 diciembre 2007
El fin de la democracia criolla
Por Jordi Borja *
En 1825 Bolivia proclamó su independencia y su Constitución. Todos los ciudadanos adquirían el derecho a votar, excepto los indígenas, que eran aproximadamente el 90 por ciento de la población. Hoy la población indígena representa el 60 por ciento de los más de 9 millones de bolivianos, la mitad de ellos vive en comunidades y la otra mitad, en las áreas urbanas. Su líder es presidente. Una gran parte de la población criolla y mestiza lo soporta mal.
Llego a Buenos Aires procedente de La Paz. He participado en un encuentro sobre la Descentralización del Estado organizado por el Ministerio de Presidencia. Coincide con los días de debate y aprobación del índice de la Constitución, el fin de semana pasado. Asisten profesionales extranjeros y políticos y expertos del gobierno y de la oposición. Al terminar su ponencia una antropóloga de origen hispano-alemán, que lleva muchos años trabajando con comunidades indígenas en Ecuador y en Bolivia, es abordada por cuatro personajes del partido Podemos, la coalición de centroderecha opositora. La tratan de “gringa de mierda” y le reprochan que se hubiera referido al racismo criollo y la histórica exclusión de los indígenas. “Si a mí me tratan así, cómo deben tratar a los indígenas”, les contestó. “A los indígenas no los tratamos, no tenemos por qué tratarlos de ninguna forma”. Es decir, no existen. En un ambiente académico y reposado la agresión verbal resulta aun más expresiva que el propio discurso de la antropóloga.
El movimiento político que lideraba, el MAS, sí esperaba ser la fuerza más votada, pero no obtener la presidencia (53 por ciento de los votos). Luego ganó las elecciones generales (50,3 por ciento) y obtuvo la mayoría absoluta de los escaños. Es un movimiento elemental, propio de poblaciones excluidas, nacido de una rebelión pacífica y que pasó por un breve período de oposición. Hoy es el partido de apoyo al gobierno, pero no se le puede pedir que aprenda en pocas semanas la cultura de gobierno. Es frecuente que sectores de su partido le generen problemas al presidente. Este aparece de todas formas como el principal, quizás único, baluarte que puede mantener la estabilidad de las instituciones democráticas. Y sospecho que algunos de los principales actores económicos piensan algo parecido.
El texto y las cuestiones conflictivas no están decididos. La música es lógicamente indigenista. El MAS se comprometió a iniciar un proceso institucional para terminar con la exclusión histórica de la población indígena. Las propuestas de “democracia directa” son imprecisas y no muy diferentes que los “consejos cívicos” de la presidenciable Ségolène Royal o el voto programático de la Constitución colombiana que en teoría permite desposeer a los cargos electos de su mandato. Las referencias al colectivismo de las tierras indígenas y a su peculiar justicia no hacen sino reconocer una situación de hecho que se mantiene desde la independencia. Su reconocimiento, condicionado al respeto de los derechos fundamentales y la adhesión a la Carta internacional de derechos humanos, permite ilegalizar las penas que conculquen estos derechos. No parece que sea lo que más preocupe a los criollos.
La reacción opositora ha hecho de la reivindicación de la autonomía regional y de la capitalidad para Sucre su caballo de batalla. Antes de las elecciones presidenciales se convocaron las primeras elecciones de prefectos y en cuatro de los nueve departamentos ganaron candidatos opositores, es la llamada Media Luna, y son la principal estructura de la movilización opositora. El movimiento se ha ampliado a Sucre y a Cochabamba, ciudades que siguen en importancia a La Paz y Santa Cruz. Pero reducir la cuestión a un enfrentamiento entre centralistas y autonomistas es inexacto.
Desde Santa Cruz y otras zonas opositoras, los comités cívicos, que han suplantado a sus partidos, se movilizaron y miles de sus miembros se fueron a Sucre para manifestarse contra los constituyentes. Paralelamente se radicalizó la demanda de capitalidad plena y las organizaciones gremiales y universitarias se añadieron a los manifestantes opositores venidos de fuera. El resultado es conocido: enfrentamientos entre los opositores y las fuerzas policiales que protegían a los constituyentes. Algunos muertos, pero no hay indicios de que la policía disparara y sí que hubiera manifestantes armados. Tampoco consta una presencia significativa en Sucre de columnas indígenas.
Un detalle que ayuda a entender el rechazo intolerante de los comités cívicos contra los constituyentes, entre los cuales muchos son indígenas: los gremios sucreños han hecho campaña y han logrado que en la ciudad no se les permita el acceso ni a los hoteles, ni restaurantes, ni comercios. El racismo originario de Bolivia está aún muy presente.
* Profesor de la Universitat Oberta de Catalunya.
AHÍ VA UN DEMÓCRATA
Ahí va un demócrata
La República - Montevideo (6/12)
Si el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, hubiera ganado el referéndum para reformar la Constitución de ese país que establecía la reelección presidencial por tiempo indefinido, los grandes medios de comunicación del mundo dirían "ahí va un dictador".
Como su propuesta de reforma no resultó mayoritaria, decisión de la ciudadanía que acató en toda su plenitud, esos medios tendrían que estar diciendo que ahora "ahí va un demócrata". Pero no lo dicen, porque paradójicamente se quedaron sin su tradicional discurso de poner el mote de totalitario a todo presidente que busque transformaciones profundas de sus países.
Chávez, en el mismo momento de su derrota, pasó a ser un ganador, mostrándose ante los otros pueblos como un líder que pelea con firmeza y a su estilo por sus ideas y propuestas, pero que a la hora de la verdad no pierde su condición de demócrata.
A pesar de que esta verdad es indiscutible, porque los árboles solo se miden por los frutos, no hay que creer que la Casa Blanca, los gobiernos y fuerzas políticas de derecha, así como los medios de comunicación afines, vayan a aceptar esta interpretación de lo ocurrido en la tierra de Bolívar.
Muy por el contrario lo más seguro es que la derecha nacional e internacional busque, por todos los medios, desestabilizar al gobierno de Chávez, creando nuevas tensiones en una sociedad que en torno a la reforma constitucional quedó partida en dos.
Los ataques de estas fuerzas de derecha contra el presidente Chávez, buscarán que sus dardos reboten hacia el presidente de Ecuador, Rafael Correa, y el de Bolivia, Evo Morales. Dos países donde los desheredados se han vuelto constructores de su propio destino, participantes activos de las Asambleas Constituyentes en los dos países, instrumentos imprescindibles para que los pueblos ejerzan sus derechos.
La Casa Blanca y las oligarquías criollas necesitan en esa región de América Latina, una nueva realidad política para permitir el retorno de las fuerzas neoliberales y proimperialistas. Con Chávez machucado, es posible machucar, por lo menos, a Correa y Morales.
Ante esta situación las fuerzas de izquierda y los gobiernos progresistas latinoamericanos y caribeños, deben de actuar con energía e inteligencia, para impedir que la estabilidad de la región se ponga en peligro. Para ello se necesita un amplio movimiento de pueblos partidos y gobiernos en defensa de la democracia y de la paz, que impidan cualquier acto de locura de la derecha internacional.
El desafío es crear un estado de opinión de que las diferencias que se presenten en cualquier país, solo se deben de resolver por la vía de las urnas y del respeto a la institucionalidad.
Esto no se logrará, por cierto, con discursos confrontativos, sino con posturas firmes pero siempre apegadas al respeto a la autodeterminación de los pueblos, donde lo primero es respetar a la totalidad del pueblo venezolano ¬ a los que votaron No, a los que lo hicieron por el SI y a los que se abstuvieron-, que bajo el gobierno de Chávez, acaba de vivir una jornada cívica ejemplar.
La República - Montevideo (6/12)
Si el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, hubiera ganado el referéndum para reformar la Constitución de ese país que establecía la reelección presidencial por tiempo indefinido, los grandes medios de comunicación del mundo dirían "ahí va un dictador".
Como su propuesta de reforma no resultó mayoritaria, decisión de la ciudadanía que acató en toda su plenitud, esos medios tendrían que estar diciendo que ahora "ahí va un demócrata". Pero no lo dicen, porque paradójicamente se quedaron sin su tradicional discurso de poner el mote de totalitario a todo presidente que busque transformaciones profundas de sus países.
Chávez, en el mismo momento de su derrota, pasó a ser un ganador, mostrándose ante los otros pueblos como un líder que pelea con firmeza y a su estilo por sus ideas y propuestas, pero que a la hora de la verdad no pierde su condición de demócrata.
A pesar de que esta verdad es indiscutible, porque los árboles solo se miden por los frutos, no hay que creer que la Casa Blanca, los gobiernos y fuerzas políticas de derecha, así como los medios de comunicación afines, vayan a aceptar esta interpretación de lo ocurrido en la tierra de Bolívar.
Muy por el contrario lo más seguro es que la derecha nacional e internacional busque, por todos los medios, desestabilizar al gobierno de Chávez, creando nuevas tensiones en una sociedad que en torno a la reforma constitucional quedó partida en dos.
Los ataques de estas fuerzas de derecha contra el presidente Chávez, buscarán que sus dardos reboten hacia el presidente de Ecuador, Rafael Correa, y el de Bolivia, Evo Morales. Dos países donde los desheredados se han vuelto constructores de su propio destino, participantes activos de las Asambleas Constituyentes en los dos países, instrumentos imprescindibles para que los pueblos ejerzan sus derechos.
La Casa Blanca y las oligarquías criollas necesitan en esa región de América Latina, una nueva realidad política para permitir el retorno de las fuerzas neoliberales y proimperialistas. Con Chávez machucado, es posible machucar, por lo menos, a Correa y Morales.
Ante esta situación las fuerzas de izquierda y los gobiernos progresistas latinoamericanos y caribeños, deben de actuar con energía e inteligencia, para impedir que la estabilidad de la región se ponga en peligro. Para ello se necesita un amplio movimiento de pueblos partidos y gobiernos en defensa de la democracia y de la paz, que impidan cualquier acto de locura de la derecha internacional.
El desafío es crear un estado de opinión de que las diferencias que se presenten en cualquier país, solo se deben de resolver por la vía de las urnas y del respeto a la institucionalidad.
Esto no se logrará, por cierto, con discursos confrontativos, sino con posturas firmes pero siempre apegadas al respeto a la autodeterminación de los pueblos, donde lo primero es respetar a la totalidad del pueblo venezolano ¬ a los que votaron No, a los que lo hicieron por el SI y a los que se abstuvieron-, que bajo el gobierno de Chávez, acaba de vivir una jornada cívica ejemplar.
La derrota de Chávez
La República (Montevideo)
COMO CONDICION PREVIA A UN BALANCE EXHAUSTIVO DE LA JORNADA REFERENDARIA EN VENEZUELA CON LOS DATOS DE TODOS LOS ESTADOS A LA VISTA, HAY QUE TENER PRESENTE ANTE TODO ALGUNAS POCAS CIFRAS REPRESENTATIVAS. ME REFIERO A CIFRAS GLOBALES, QUE REVELAN CAMBIOS DE SECTORES DE LA CIUDADANIA.
Niko Schvarz
El desenlace de la consulta popular me hizo recordar (y sin duda a muchos les pasó lo mismo) la incredulidad que nos embargó cuando el sandinismo perdió en la elección de 1990 el gobierno que había conquistado con la revolución de 1979 y la elección de 1984. No lo podíamos creer. Sin embargo, sucedió.
Desde 1998, en que Chávez llegó por primera vez a la presidencia, el pueblo venezolano fue llamado nueve veces a pronunciarse por sufragio universal. Ha sido una expresión cabal de democracia, refrendada el pasado 2 de diciembre. En las buenas y en las malas, ya sea a juicio del gobierno o de la oposición, imperó la democracia, y esto debería acallar las críticas de muchos que profesan la democracia de labios para afuera y llegaron a su sitial mediante un fraude escandaloso y menos votos que su contrincante. En aquella lejana elección, Chávez obtuvo 3 millones y medio de votos. A partir de esa fecha, la progresión fue constante y de amplitud creciente: 3,8 millones en 2000, 6 millones en 2004, y así llegamos a la elección presidencial del 3 de diciembre de 2006, en que Chávez alcanzó 7.274.331 votos, el 62,87% de la votación total y la victoria en los 27 estados. Esta es la cifra con la que debe compararse la votación del domingo pasado.
Para el bloque A, la fórmula del SI propuesta y defendida por el presidente logró 4.379.392 votos, el 49,29% del total. Para el Bloque B, el SI bajó ligeramente, a 4.335.136 votos, y también bajó el porcentaje, a 48,94%. O sea que perdió prácticamente 3 millones de votos. El porcentaje, que el año pasado había llegado a casi 2 de cada 3, esta vez fue de menos de la mitad, siendo superado por la votación del NO en 1,41% en el bloque A (50,7% a 49,29%) y en 2,11% en el bloque B (51,05% a 48,94%).
Las fuerzas del NO alcanzaron 4:504.354 votos para el Bloque A y 4:522.332 votos para el Bloque B. En grueso, obtuvieron 200 mil votos más que la candidatura oposicionista del gobernador Manuel Rosales en la elección presidencial del año pasado (4,3 millones).
El presidente Chávez atribuyó su derrota al crecimiento de la abstención. Como se ve por las cifras precedentes, en 2006 la votación total sobrepasó ampliamente los 11 millones y medio. Ahora, con un electorado que se ha mantenido en el entorno de 16 millones de habilitados, la votación anduvo arañando los 9 millones de ciudadanos. La presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Tibisay Lucena, en su única comparecencia pública, adicionó al total de votos válidos para las dos opciones (8.883.746) los poco más de cien mil votos nulos, para un total de 9.002.439 votos escrutados (hasta ese momento), lo que configuraba un porcentaje de abstención del 44,11%. Otras estimaciones elevaban unas décimas ese porcentaje, hasta 44,9%. Es un guarismo muy alto, cercano a la mitad del cuerpo electoral.
Este es el hecho. A partir de ahí divergen las interpretaciones. Unos dicen que el proyecto no enamoró a la ciudadanía. Chávez opinó en sus primeras declaraciones, apenas reconoció (sin tardanza, con hidalguía apreciada por todos) el triunfo del NO, que el proyecto podría ser prematuro y hay que darle tiempo para madurar. Otra interpretación es que pareció excesivo otorgar un cheque en blanco a una reelección indefinida, que se había postulado hasta 2050.
Lo que tirios y troyanos no pueden menos que reconocer, dentro y fuera de fronteras, es que en Venezuela imperó e impera un régimen plenamente democrático, que coloca la decisión del destino del país en manos del pueblo soberano. Unos y otros afirman que el domingo "ganó la democracia" y que sobre esa base pueden encontrarse todos los venezolanos para debatir el futuro del país.
COMO CONDICION PREVIA A UN BALANCE EXHAUSTIVO DE LA JORNADA REFERENDARIA EN VENEZUELA CON LOS DATOS DE TODOS LOS ESTADOS A LA VISTA, HAY QUE TENER PRESENTE ANTE TODO ALGUNAS POCAS CIFRAS REPRESENTATIVAS. ME REFIERO A CIFRAS GLOBALES, QUE REVELAN CAMBIOS DE SECTORES DE LA CIUDADANIA.
Niko Schvarz
El desenlace de la consulta popular me hizo recordar (y sin duda a muchos les pasó lo mismo) la incredulidad que nos embargó cuando el sandinismo perdió en la elección de 1990 el gobierno que había conquistado con la revolución de 1979 y la elección de 1984. No lo podíamos creer. Sin embargo, sucedió.
Desde 1998, en que Chávez llegó por primera vez a la presidencia, el pueblo venezolano fue llamado nueve veces a pronunciarse por sufragio universal. Ha sido una expresión cabal de democracia, refrendada el pasado 2 de diciembre. En las buenas y en las malas, ya sea a juicio del gobierno o de la oposición, imperó la democracia, y esto debería acallar las críticas de muchos que profesan la democracia de labios para afuera y llegaron a su sitial mediante un fraude escandaloso y menos votos que su contrincante. En aquella lejana elección, Chávez obtuvo 3 millones y medio de votos. A partir de esa fecha, la progresión fue constante y de amplitud creciente: 3,8 millones en 2000, 6 millones en 2004, y así llegamos a la elección presidencial del 3 de diciembre de 2006, en que Chávez alcanzó 7.274.331 votos, el 62,87% de la votación total y la victoria en los 27 estados. Esta es la cifra con la que debe compararse la votación del domingo pasado.
Para el bloque A, la fórmula del SI propuesta y defendida por el presidente logró 4.379.392 votos, el 49,29% del total. Para el Bloque B, el SI bajó ligeramente, a 4.335.136 votos, y también bajó el porcentaje, a 48,94%. O sea que perdió prácticamente 3 millones de votos. El porcentaje, que el año pasado había llegado a casi 2 de cada 3, esta vez fue de menos de la mitad, siendo superado por la votación del NO en 1,41% en el bloque A (50,7% a 49,29%) y en 2,11% en el bloque B (51,05% a 48,94%).
Las fuerzas del NO alcanzaron 4:504.354 votos para el Bloque A y 4:522.332 votos para el Bloque B. En grueso, obtuvieron 200 mil votos más que la candidatura oposicionista del gobernador Manuel Rosales en la elección presidencial del año pasado (4,3 millones).
El presidente Chávez atribuyó su derrota al crecimiento de la abstención. Como se ve por las cifras precedentes, en 2006 la votación total sobrepasó ampliamente los 11 millones y medio. Ahora, con un electorado que se ha mantenido en el entorno de 16 millones de habilitados, la votación anduvo arañando los 9 millones de ciudadanos. La presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Tibisay Lucena, en su única comparecencia pública, adicionó al total de votos válidos para las dos opciones (8.883.746) los poco más de cien mil votos nulos, para un total de 9.002.439 votos escrutados (hasta ese momento), lo que configuraba un porcentaje de abstención del 44,11%. Otras estimaciones elevaban unas décimas ese porcentaje, hasta 44,9%. Es un guarismo muy alto, cercano a la mitad del cuerpo electoral.
Este es el hecho. A partir de ahí divergen las interpretaciones. Unos dicen que el proyecto no enamoró a la ciudadanía. Chávez opinó en sus primeras declaraciones, apenas reconoció (sin tardanza, con hidalguía apreciada por todos) el triunfo del NO, que el proyecto podría ser prematuro y hay que darle tiempo para madurar. Otra interpretación es que pareció excesivo otorgar un cheque en blanco a una reelección indefinida, que se había postulado hasta 2050.
Lo que tirios y troyanos no pueden menos que reconocer, dentro y fuera de fronteras, es que en Venezuela imperó e impera un régimen plenamente democrático, que coloca la decisión del destino del país en manos del pueblo soberano. Unos y otros afirman que el domingo "ganó la democracia" y que sobre esa base pueden encontrarse todos los venezolanos para debatir el futuro del país.
05 diciembre 2007
¿Quién es Pilar Rahola, quién paga sus letrinescos servicios cloacales de la pluma?
¿Quién es Pilar Rahola, de qué vive, en qué se ocupa, quién paga sus letrinescos servicios cloacales de la pluma? Comenzó su carrera diversionista como vocero de los servicios de informaciones de Israel (Shabac), a través de sus “conferencias” en las comunidades judías de la diáspora, en las que destila veneno contra palestinos, árabes, musulmanes, periodistas, la izquierda moderada y la izquierda radical. Ya la hemos puesto “en vereda” en varias oportunidades, pero es inútil: “a la que nace felona y apóstata goobelsiana, CIA, FBI, franquista encubierta y defensora de crímenes de lesa humanidad cometidos en la Franja de Gaza, Samaria y Judea y las aldeas del sur del Líbano, es inútil, estéril, ponerle límites. Ahora ha resuelto emporcar la memoria de nuestros muertos queridos, de los 30mil desaparecidos, de los exiliados, de todos los millares de familiares que han sufrido el horror de la represión del proceso, la pérdida de hijos, hermanos, padres, el robo de bebés...
A esa hetaira catalana, lengua obscena y escabrosa, hay que denunciarla día a día, ponerla en la picota internacional, sacar un documento de repudio firmado por todos los argentinos y Latinoamericanos perseguidos por las dictaduras, la de Pinochet, Videla, la dictadura de los militares uruguayos, a todas las víctimas del Plan Cóndor. ¡No dejarla en Paz! Que la mano de los pueblos la alcance y difunda quién es la agente de los servicios de información...
Andrés Aldao
Pilar Rahola :
El País. Madrid.
Vista desde la perspectiva que da la complicidad lejana la mirada extranjera- Argentina preocupa tanto como seduce, sorprendente en sus logros y en sus déficit. Vidas paralelas en muchos aspectos, la dictadura, la represión, la memoria, el terrorismo, Argentina no tomó el camino que el pacto de la transición marcó para la vieja Sefarad, y esa bifurcación cambió los destinos mutuos.
Sé que decirlo remueve y araña mi alma antifranquista, pero viendo el círculo de odios, venganzas, juicios inacabables y toda suerte de denuncias cruzadas que aún atenazan -y condicionan severamente- la política argentina, creo que el camino que tomó la democracia española fue tan valiente, como necesario para garantizar el futuro.
A Argentina le pesa tanto el pasado, que a veces parece que habita en él, como si la realidad no fuera más que su derivada. Un pasado, además, mirado con ojo tuerto, donde los dictadores y sus cómplices reciben el legítimo repudio y lentamente van pisando los suelos de la justicia; pero cuyos terroristas son considerados héroes del pueblo.
Héroes. Lacra de toda Latinoamérica y no sólo de Argentina, la actitud de una parte del espectro social, que minimiza, justifica e incluso avala el terrorismo, es un penoso síntoma del relativismo ético que practican muchos líderes de izquierdas, hasta el punto de no conmoverse ni con la muerte masiva.
Ahí está, para vergüenza de Argentina y para vergüenza de la humanidad, el brindis que Hebe de Bonafini -la antigua presidenta de las madres de Mayo- hizo, celebrando el atentado del 11-S. Un total de 4.000 muertos, 4.000 personas con sus vidas, sus esperanzas, sus ilusiones, convertidas en humo en manos del terror, y la risa de Bonafini bendiciendo la matanza.
Y su famoso ¡Viva ETA! En la España que la había invitado y aún lloraba la muerte de Ernest Lluch. Hebe representa el paradigma de una izquierda violenta, revanchista hasta la locura, inequívocamente reaccionaria.
Sin embargo, ¿es ella lo alarmante? Al fin y al cabo, personajes como Hebe o como otros que pululan por el continente, con el delirante Chávez a la cabeza, no son nuevos en el mercado del populismo demagógico. No. Lo alarmante es que el día después del brindis de muerte, las Hebes continúen teniendo micrófonos, vida social activa, miles de pesos de ayuda pública y hasta el aval institucional.
'Todos somos hijos de Hebe', me aseguran que dijo Néstor Kirchner. Sobran palabras... Eso es el relativismo ético, ésa es la quiebra de valores que, con angustiosa naturalidad, se puede respirar en la Argentina que avala determinado progresismo. En esa Argentina, y en alguna de las Españas... Como dijo el sabio, 'habrá que defenderse de una derecha muy diestra, y de una izquierda muy siniestra'.
Más allá de la minimización del terrorismo, las víctimas de la dictadura están presentes, devoradas en los agujeros negros del horror, y no parece fácil enterrarlas.
Estela Carlotto me lo dijo de forma descarnada y frontal: 'tienen que pagar'. En su caso, por una hija muerta y una nieta desaparecida. Difícil cuestión, décadas después. Si no pagan por los crímenes, la impunidad ganará cruelmente la partida. Si pagan, ¿cómo dejar fuera de la justicia a los que, en nombre de la libertad, también asesinaron?
Chile y Uruguay encontraron su camino, atribulado, doloroso y valiente, hacia la reconciliación. Argentina prefiere chapotear en un eterno barrizal. Personalmente, no estoy segura de que alcance justicia, pero conseguirá niveles notables de venganza. Y eso, que alimenta a las furias del pasado, puede ser dinamita para el futuro.
Pilar Rahola :
El País. Madrid.
A esa hetaira catalana, lengua obscena y escabrosa, hay que denunciarla día a día, ponerla en la picota internacional, sacar un documento de repudio firmado por todos los argentinos y Latinoamericanos perseguidos por las dictaduras, la de Pinochet, Videla, la dictadura de los militares uruguayos, a todas las víctimas del Plan Cóndor. ¡No dejarla en Paz! Que la mano de los pueblos la alcance y difunda quién es la agente de los servicios de información...
Andrés Aldao
Pilar Rahola :
El País. Madrid.
Vista desde la perspectiva que da la complicidad lejana la mirada extranjera- Argentina preocupa tanto como seduce, sorprendente en sus logros y en sus déficit. Vidas paralelas en muchos aspectos, la dictadura, la represión, la memoria, el terrorismo, Argentina no tomó el camino que el pacto de la transición marcó para la vieja Sefarad, y esa bifurcación cambió los destinos mutuos.
Sé que decirlo remueve y araña mi alma antifranquista, pero viendo el círculo de odios, venganzas, juicios inacabables y toda suerte de denuncias cruzadas que aún atenazan -y condicionan severamente- la política argentina, creo que el camino que tomó la democracia española fue tan valiente, como necesario para garantizar el futuro.
A Argentina le pesa tanto el pasado, que a veces parece que habita en él, como si la realidad no fuera más que su derivada. Un pasado, además, mirado con ojo tuerto, donde los dictadores y sus cómplices reciben el legítimo repudio y lentamente van pisando los suelos de la justicia; pero cuyos terroristas son considerados héroes del pueblo.
Héroes. Lacra de toda Latinoamérica y no sólo de Argentina, la actitud de una parte del espectro social, que minimiza, justifica e incluso avala el terrorismo, es un penoso síntoma del relativismo ético que practican muchos líderes de izquierdas, hasta el punto de no conmoverse ni con la muerte masiva.
Ahí está, para vergüenza de Argentina y para vergüenza de la humanidad, el brindis que Hebe de Bonafini -la antigua presidenta de las madres de Mayo- hizo, celebrando el atentado del 11-S. Un total de 4.000 muertos, 4.000 personas con sus vidas, sus esperanzas, sus ilusiones, convertidas en humo en manos del terror, y la risa de Bonafini bendiciendo la matanza.
Y su famoso ¡Viva ETA! En la España que la había invitado y aún lloraba la muerte de Ernest Lluch. Hebe representa el paradigma de una izquierda violenta, revanchista hasta la locura, inequívocamente reaccionaria.
Sin embargo, ¿es ella lo alarmante? Al fin y al cabo, personajes como Hebe o como otros que pululan por el continente, con el delirante Chávez a la cabeza, no son nuevos en el mercado del populismo demagógico. No. Lo alarmante es que el día después del brindis de muerte, las Hebes continúen teniendo micrófonos, vida social activa, miles de pesos de ayuda pública y hasta el aval institucional.
'Todos somos hijos de Hebe', me aseguran que dijo Néstor Kirchner. Sobran palabras... Eso es el relativismo ético, ésa es la quiebra de valores que, con angustiosa naturalidad, se puede respirar en la Argentina que avala determinado progresismo. En esa Argentina, y en alguna de las Españas... Como dijo el sabio, 'habrá que defenderse de una derecha muy diestra, y de una izquierda muy siniestra'.
Más allá de la minimización del terrorismo, las víctimas de la dictadura están presentes, devoradas en los agujeros negros del horror, y no parece fácil enterrarlas.
Estela Carlotto me lo dijo de forma descarnada y frontal: 'tienen que pagar'. En su caso, por una hija muerta y una nieta desaparecida. Difícil cuestión, décadas después. Si no pagan por los crímenes, la impunidad ganará cruelmente la partida. Si pagan, ¿cómo dejar fuera de la justicia a los que, en nombre de la libertad, también asesinaron?
Chile y Uruguay encontraron su camino, atribulado, doloroso y valiente, hacia la reconciliación. Argentina prefiere chapotear en un eterno barrizal. Personalmente, no estoy segura de que alcance justicia, pero conseguirá niveles notables de venganza. Y eso, que alimenta a las furias del pasado, puede ser dinamita para el futuro.
Pilar Rahola :
El País. Madrid.
04 diciembre 2007
TIEMPO DE HACER... TIEMPO DE REFLEXIONAR...
TODO informa:
Hay caminos ya transitados, hay derrotas ya vividas. En notas políticas el empleo de citas es, a veces, una suerte de apoyo frágil, irritante e inservible. Pero hay una cita de Federico Engels corta, precisa y pedagógica para quienes desean aprender de verdad, para reconstituirse y no considerarse infalible, omnímodo y omnisciente:
«los ejércitos aprenden de las derrotas»
Hugo Chávez debe reflexionar sobre lo ocurrido en el plebiscito del 4/12. Reflexionar autocríticamente, sin autoendiosamiento, con los pies sobre la tierra, como Anteo... (¿recuerdan a Anteo...? Si está dispuesto a hacerlo, si está dispuesto a sacar conclusiones válidas y no esgrimir el calificativo fácil, como los que usaron los estalinistas, desde Stalin hasta los comunistas chinos, etc., puede remontar la corriente adversa, meditar sobre los hechos y no subestimar a la mitad de los ciudadanos venezolanos. Si lo hace, podrá remontar...
Mientras tanto, veamos qué escribe la prensa "burguesa" o "progresista, Página 12 - El País y El Mundo de España:
Más que rojo rojito, verde verdecito
Por Santiago O’Donnell
La derrota que sufrió el domingo Hugo Chávez fue mucho peor que el uno por ciento anunciado por la junta electoral, pero queda por verse si la oposición sabe y puede capitalizarla. El caudal electoral del presidente se redujo de siete a cuatro millones de votos desde la reelección del año pasado. A pesar de un nivel de aprobación cercano al 60 por ciento, apenas uno de cada cuatro votantes apoyó su reforma. La abstención del 44 por ciento, más el crecimiento del voto opositor, indica que buena parte del voto chavista, por primera vez en nueve años, se quedó en su casa a pesar del aparato montado para motivar su participación, que nada tiene que envidiarle al justicialismo.
No es que Chávez esté acabado ni mucho menos. El presidente venezolano tiene cinco años más de mandato, sigue en control de la Asamblea Legislativa, convive con una Justicia que no lo acosa y se apoya en unas fuerzas armadas que siguen encolumnadas detrás de su proyecto de socialismo radical. Además está sentado sobre ochenta mil millones de barriles de petróleo en reservas, que hacen de Venezuela el quinto exportador mundial de crudo. La incuestionable transparencia de la votación, la ausencia de acciones violentas o intimidatorias y su serena aceptación de la derrota por sólo cien mil votos lo legitimaron a Chávez como demócrata ante su pueblo y la comunidad internacional.
Pero por primera vez un número importante de autodenominados chavistas no lo acompañó. Esto podría interpretarse como un avance en la diversidad del movimiento por el surgimiento de un chavismo crítico. Pero sería una lectura simplista. En política los pingos se ven en la cancha y la derrota de Chávez es doble: primero no convenció con su propuesta de reforma, después dobló la apuesta al plebiscitar su gestión y tampoco le alcanzó.
Queda para el análisis cuánto fue rechazo, cuánto indiferencia y agotamiento, cuánto fue castigo por la gestión de Chávez y cuánto rechazo al texto constitucional. Pero lo que los números dicen claramente es que la oposición no aumentó su caudal electoral, sino que el chavismo disminuyó el suyo. O sea, por más que se hable de oligarquía e imperialismo, el problema está adentro del movimiento.
¿Y cuál es el problema? Están los problemas estructurales de siempre, problemas de gestión y de creación de riqueza, que en los meses previos al voto se manifestaron en un par de temas puntuales que golpearon duro a Chávez en las encuestas: la inseguridad y el desabastecimiento, fruto de la puja con los empresarios de alimentos para imponer controles de precios. El ministro chavista William Lara ayer reconoció que el gobierno está en deuda en estos temas y prometió ocuparse de ellos.
Chávez además cometió un error de cálculo que también cometió Evo Morales pero Kirchner evitó, aunque fue muy criticado por ello: a través de la reforma quiso llevarse puesto el formidable poder de los gobernadores, sin contar con los cartuchos suficientes. “Los gobernadores convencieron a mucha gente de que no fuera a votar”, reveló un ministro chavista.
También se fue instalando en ciertos sectores de la sociedad, tanto de izquierda como derecha, que el socialismo de Chávez es un socialismo berreta, que se limita a repartir en forma ineficiente las regalías petroleras, sin afectar los intereses de los empresarios amigos y sin alterar la oferta de bienes de consumo de última generación para los sectores adinerados. “En Venezuela no existe el socialismo ideológico”, exageró Luis Christiansen, director de Consultores XXI, una encuestadora con fama de neutral.
Uno de esos socialistas ideológicos, el ex líder guerrillero Douglas Bravo, no tiene reparos en decir que el chavismo es una mentira. “¿Cómo se pretende hacer socialismo del siglo XXI entregando la soberanía en las empresas mixtas? ¿Cómo se pretende hacer el socialismo del siglo XXI enriqueciendo a una burguesía que surgió en este gobierno a través de la renta petrolera? ¿Cómo se pretende hacer socialismo en Venezuela empobreciendo a los productores del campo y haciendo importaciones masivas para enriquecer a los ricos de Brasil y Argentina? ¿Cómo se pretende hacer socialismo en Venezuela menospreciando a los trabajadores, a los pobres del campo, a los indígenas y dándoles el poder a la agroindustria y a los ricos chavistas?”, disparó ayer en una entrevista con el diario El Mundo. Algunas de esas preguntas se habrán hecho los chavistas pobres que lo votaron en masa el año pasado pero anteayer prefirieron quedarse en sus casas, o hacer cola para comprar un litro de leche.
¿Qué pasará con el “proyecto latinoamericano”? Según una fuente con acceso al pensamiento de la cúpula militar venezolana, ésa era la principal preocupación de Chávez cuando supo que había sido derrotado. Esos jefes militares, reunidos en su cuartel general de fuerte Tiuna le habrían hecho saber al presidente que no había otra posibilidad que aceptar la derrota. Dado el clima actual en la región, con el desmembramiento de Bolivia, el fortalecimiento de Lula a partir del descubrimiento de petróleo, el recambio entre Néstor y Cristina, la tensión con el gobierno colombiano por los rehenes de la guerrilla: todos estos actores, por sus propias razones, verían con agrado una versión más moderada de Chávez. Hasta la oposición venezolana, hoy dispersa y fragmentada, abraza la Constitución chavista de 1999 y ve con agrado algunas de sus propuestas incluidas en la reforma derrotada.
Quizá llegó la hora de pulir algunos planes, bajar un cambio, contar hasta diez y empezar de nuevo, apuntalando los cimientos y evitando fricciones innecesarias. Chávez parece haberlo entendido, empezando por su galante reconocimiento del triunfo opositor. Ayer lo dijo. “Quizá mi error fue presentar una propuesta para la cual el pueblo venezolano no estaba lo suficientemente maduro.” Se podría agregar que, a pesar del desgaste de diez años en el poder, el chavismo también está verde.
CHAVEZ SE LAMENTO DE QUE UNA PARTE DE SUS FILAS NO FUERA A VOTAR POR EL “SI”
“Algunos de los nuestros no jugaron”
Al día siguiente del triunfo del “No” a la reforma constitucional por escaso margen, el presidente venezolano reconoció que eligió un mal momento para someter a consulta su proyecto político. La oposición llamó a la reconciliación y la reflexión, como suelen hacer los ganadores después de una elección reñida.
Por Santiago O’Donnell - desde Caracas (Página 12)
“Hay ocho millones de venezolanos que no dijeron que Sí, pero tampoco dijeron que No a la reforma constitucional”, dijo Chávez.
Después de la tormenta llegó la calma. Durante todo el día de ayer las calles del centro de esta capital parecían desiertas, como si fuera feriado y no un lunes laborable. Quién podía culpar a los caraqueños. El día anterior habían sido levantados con un toque de diana a las cuatro de la mañana y después habían vivido una elección crucial para sus vidas que los mantuvo en vilo hasta bien entrada la madrugada. Durante toda la tarde se sucedieron las conferencias de prensa de observadores electorales, que no tenían nada para decir, y declaraciones de líderes opositores de distinto calibre, que decían lo que había que decir, con estilo macrista-sciolista, es decir, sin mostrar los dientes, hasta que, al caer la noche, Hugo Chávez decidió que era hora de recordar quién estaba a cargo del país y llamó a sus periodistas preferidos, compañeros como los llama él, de la cadena Venevisión. Habían pasado doce horas desde que miles de venezolanos se habían vestido de azul para festejar el triunfo del NO en el referéndum impulsado por el presidente Hugo Chávez para reformar la Constitución.
Sereno, mimoso, seguro de las fuerzas que aún conserva, Chávez se permitió la autocrítica de reconocer que había elegido mal el momento para someter a votación su ambicioso proyecto político. “Hay ocho millones de personas que no dijeron que sí, pero tampoco dijeron que no. Están a la expectativa. ¡Vamos por ellos!”, alentó. “No hemos perdido nada pero esto significa un repliegue, un debilitamiento para el gobierno”, se sinceró. “Yo estoy convencido de que algunos de nosotros no jugaron. Como en un partido de fútbol, se quedaron quietos y dejaron pasar la pelota”, se lamentó. El humor de Chávez vino bien para cerrar un día que había empezado con mucho nerviosismo.
Pasada la una de la mañana, siete horas después del cierre de los comicios, en la sede comando de la Comisión Nacional Electoral el clima era tan espeso que se podía cortar con cuchillo. El anuncio de los resultados, previsto para tres horas después de la elección, se seguía estirando y un grupo de policías antimotines de la guardia civil copaba el recinto, mientras líderes opositores desencajados pedían al aire que el presidente reconociera su derrota. En el Palacio Miraflores Chávez había convocado a una conferencia de prensa que se postergaba cada media hora. Ante la prohibición de difundir resultados de boca de urna, los rumores iban y venían. Que el gobierno había retirado de los diarios los anuncios del día siguiente celebrando su victoria, que la cúpula militar se había reunido para pedirle a Chávez que no reconociera su derrota, que el ex ministro de Defensa chavista Raúl Baduel, ahora enrolado en las filas opositoras, iba a convocar un alzamiento militar en contra del fraude. En distintos puntos del país explotaban cacerolazos.
Todo cambió después de la una y media de la mañana, cuando la presidenta de CNE, Tibisay Lucena, rodeada por los otros cuatro miembros de la comisión, tomaba su lugar en el caótico salón de conferencias para anunciar el triunfo opositor. El No se imponía por menos de 100.000 votos sobre un total de 16 millones, pero la tendencia, con más del 90 por ciento de las mesas contabilizadas era irreversible, dijo Lucena. También anunció que la abstención había superado el 44 por ciento, cifra que sorprendió a oficialistas y opositores, porque la reforma impulsaba cambios radicales en las relaciones políticas, económicas y sociales del país. La reforma impulsaba la reelección indefinida del presidente, limitaba la propiedad privada, les quitaba poder a las alcaldías y municipios, le quitaba autonomía al banco central, suspendía libertades durante estados de emergencia, les daba rango constitucional a los programas sociales, universalizaba el seguro social, impulsaba una profunda reforma universitaria y acortaba la jornada laboral.
No bien terminó de hablar la presidenta de la comisión electoral, un Chávez de camisa roja y rostro sombrío hizo su entrada la sala de prensa del Palacio Miraflores. Esta vez fue directo al grano. Reconoció el triunfo opositor, felicitó a sus rivales, dijo que el acto eleccionario fue un triunfo de la democracia y pasó a explicar los motivos de la demora. Señaló que el anuncio de la junta de que el resultado era irreversible le trajo un gran alivio, porque lo sacó de un gran dilema: esperar los resultados de las actas manuales y desde el exterior, que tardaría dos días y poner al país al borde de la guerra civil, o aceptar la derrota y correr el riesgo de que después la junta dé vuelta el resultado con los últimos votos, lo cual también desataría una crisis de consecuencias impredecibles. “Yo quería esto. No quería que el anuncio se demore más tiempo”, declaró. Defendió las instituciones. “La oposición está aprendiendo que el único camino es el de la democracia”, apuntó.
Después pronunció una frase que arrancó de sus asientos a los periodistas chavistas, que aplaudieron de pie, pero que también crispó los ánimos de la oposición: “Por ahora no pudimos”. Antes recordó cuándo fue la última vez que había pronunciado esa frase. No hacía falta. Los venezolanos recordaban bien que fue después del fracasado golpe de Estado que el entonces coronel Chávez encabezó en 1992. “Hemos sido derrotados hoy, pero la batalla es larga”, remató el presidente.
Cerca de allí, en el barrio La Castellana de Caracas, en el comando del No, estallaba toda la emoción contenida. Apenas Lucena anunció por los monitores de la televisión la cifra de 50,7 por ciento a favor del No, explotó el griterío. Entre abrazos, aplausos, brindis y más abrazos, el líder estudiantil Yon Goicochea se largó a llorar. “Este es un triunfo de todos, no nos vamos a rendir”, alcanzó a decir. Stalin González, otro líder estudiantil, se mostraba más mesurado en medio de la locura desatada. “Hay que ser humildes. No debemos imponer nada a nadie. Es la oportunidad de abrir un camino.” Mientras hablaba, el ex candidato presidencial Manuel Rosales se subió a la tarima flanqueado por más de veinte líderes opositores para aceptar el triunfo en nombre del No. Lo primero que hizo fue pedir mesura en el festejo. “Que nadie levante la bandera del triunfo para ofender”, instó. “Invito a Chávez a que iniciemos el camino de la paz y del reencuentro.” Finalmente tuvo un reconocimiento especial para el periodista, intelectual y ex guerrillero Teodoro Petkoff, asesor del bloque del No, a quien invitó a dirigirse al público.
Petkoff dijo que el triunfo opositor no es un hecho aislado, sino que el gobierno sufrió tres derrotas en los últimos meses: la negativa de tres de los cuatro partidos de su coalición a sumarse a su proyecto de partido único, el rechazo de muchos chavistas a la no renovación de la licencia del canal opositor RCTV y ahora el referéndum. “Estamos viendo una recomposición del espacio opositor con el general Baduel, que fue muy importante en el triunfo del No, el surgimiento del movimiento estudiantil y el partido Podemos, que había acompañado al chavismo, pero quiso ser fiel a su historia y no apoyó esta reforma porque le hubiera hecho mucho daño al país”, analizó Petkoff. También invitó a Chávez a impulsar por decreto los ítem más populares de su reforma, como la reducción del horario de trabajo y la extensión del seguro social para los trabajadores en negro. Acto seguido llamó a Chávez a reflexionar y cambiar el tono. “No puede ser que se la pase insultando a todos los que no estamos de acuerdo con él. No somos imperialistas, ni golpistas, ni gusanos ni serpientes.”
Mientras tanto, en la plaza Francia de Altamira miles de opositores se congregaron alrededor del obelisco para cantar y festejar. “¡Libertad! ¡Libertad!” y “¡Estudiantes!, ¡Estudiantes!”. Fueron los que más se escucharon. Leopoldo López, alcalde de Altamira, cantaba abrazado a su esposa y su hija. “Los venezolanos nos volvimos a reencontrar y le dijimos al presidente que no queremos más polarización. Tenemos que amanecer abrazados en una sola Venezuela. Desde la plaza y distintos puntos del país del interior, caravanas azules partían en distintas direcciones tocando bocina en señal de victoria. No se registraron incidentes.
Por la tarde el chavismo trató de poner su mejor cara. “Felicito a la oposición porque se deshizo del grupo, cada vez más pequeño, de fascistas que intentaban imponerse por la fuerza. El socialismo del siglo XXI sigue vigente. Tendremos que analizar los resultados y hacer correcciones necesarias porque la voz del pueblo es la voz de Dios”, dijo el ministro de Comunicaciones, William Lara.
La oposición, fortalecida, formaba fila ante los micrófonos para llamar a la reconciliación, como suelen hacer los ganadores después de una elección reñida. “Me siento muy orgulloso de la cátedra dictada por nuestro pueblo en el día de ayer”, dijo Ubaldo Santana, obispo de Maracaibo y presidente de la conferencia episcopal.
“El riesgo de Venezuela va a bajar, porque la posibilidad de elecciones competitivas siempre es bienvenida por el mercado”, dijo el financista Jorge Suárez, analista de ING. La bolsa de Venezuela subió más de cuatro puntos. “Fue una victoria del pueblo sobre la maquinaria y los recursos. A partir de ahora estamos hablando de un país distinto porque ahora Chávez tiene fecha de salida (su mandato vence en el 2013). Se abre ahora la caja de Pandora en el chavismo y empieza la lucha por la sucesión”, dijo Angel Quiroga, profesor de la Universidad de Bolívar.
Los ex chavistas Raúl Baduel e Ismael García, presidente de Podemos, debutaron con un triunfo en el espacio opositor. “Todos los venezolanos debemos felicitarnos porque hemos dado una batalla digna, allá en todas la mesas y las máquinas electorales.” Baduel, convertido en el nuevo referente militar de la oposición y contrafigura de Chávez, dirigió su mensaje a las fuerzas armadas, a las que elogió por su comportamiento durante la votación. “Nuevamente han demostrado que no tienen vocación de mansillar nuestra institución, hemos vencido nuevamente el golpe de Estado”, dijo Baduel, un ex general. Sin perder tiempo, invitó a Chávez a convocar una nueva asamblea constituyente para unir al país.
El gobierno norteamericano de George W. Bush se sumó al festejo opositor a través de un comunicado del Departamento de Estado en el que congratulaba a los venezolanos por elegido “vivir en democracia y libertad”.
Los venezolanos dicen no a Chávez
La reforma constitucional perdió por un punto, con un 44,11% de abstención - El presidente promete batalla: "No se pudo por ahora, pero lo mantengo"
FRANCISCO PEREGIL (ENVIADO ESPECIAL) - Caracas - 04/12/2007
Después de más de nueve horas tras el cierre de las urnas, cuando ya se habían oído caceroladas en Caracas, cuando la impaciencia entre los dirigentes opositores para que se hicieran públicos los resultados era manifiesta, el Centro Nacional Electoral de Venezuela oficializó lo que la mayoría de los venezolanos sabía a través de los teléfonos móviles: por primera vez en nueve años de Gobierno y tras 11 victorias electorales, el presidente Hugo Chávez sufría una derrota en las urnas con el rechazo a la reforma constitucional por la cual tendría acceso a la reelección indefinida.
• Noche de sospecha y suspense
Tres millones de sus votantes en 2006 se decantaron por la abstención
Fue sólo un punto de diferencia (menos de 200.000 votos) el que inclinó la balanza. Los partidarios del sí se quedaron en un 48,94% (4.335.136 votos), frente al 50,70% del no (4.504.354).
Chávez reconoció la derrota alrededor de la una y media de la madrugada (6.30 en la España peninsular) pero utilizó en su anuncio la expresión "por ahora", la misma que usara cuando encabezó el fallido golpe de Estado del 4 de febrero de 1992 contra el Gobierno de Carlos Andrés Pérez. "Ni una sola coma de esta propuesta yo retiro", declaró. "Continúo haciendo la propuesta al pueblo venezolano. Esta propuesta está viva, no está muerta. No se pudo por ahora, pero lo mantengo".
Recordó que en las elecciones presidenciales de 2006 obtuvo el voto de 7.300.000 venezolanos, de los cuales tres millones se abstuvieron el domingo. "Estoy seguro de que la inmensa mayoría sigue con nosotros, no votaron por el no. Se abstuvieron por dudas, temores. Faltó tiempo y capacidad para explicar, a lo mejor, pero allí hay bastantes elementos políticos y estadísticos que debemos tomar en cuenta para continuar en esta batalla".
El profesor de Sociología de la Universidad Central de Venezuela, Javier Biardeau, es uno de los tres millones de abstencionistas afectos al oficialismo. "La reforma no ha calado en los sectores populares y medios. Hubo también resistencia en los gobernadores y alcaldes oficialistas para movilizar a la gente. Y el Partido Socialista Unido de Venezuela [en el que Chávez logró concentrar este año a casi todas las fuerzas que lo habían apoyado desde 1998] no tuvo capacidad de acción. Hay disputas internas que han sido solapadas por el referéndum, pero los problemas siguen ahí", añade.
"La responsabilidad de la derrota es de aquellos que convencieron a Chávez de que la revolución depende de su figura", dice Biardeau. "Es un error. Probablemente sin él no haya revolución, pero sólo con él tampoco".
Otros sostienen que la derrota se ha debido a que la sociedad venezolana no está dispuesta a entregarle un cheque en blanco.
Luis Vicente León, director de la empresa de encuestas Datanálisis, asegura que la campaña de Chávez fue muy buena, que los ataques al rey Juan Carlos y a los Gobiernos de Colombia y España surtieron un efecto favorable. "Pero al presidente le faltó tiempo", indica León. "Una semana antes el no estaba nueve puntos por encima. Consiguió remontar la diferencia hasta dejarlo en casi un empate", añade.
La página de Internet Aporrea.org, "para la construcción del socialismo del siglo XXI", ha incorporado colaboraciones como la de Aldo Bianchi que invitan a reflexionar sobre las causas de la derrota: "La campaña fue muy corta", asume Bianchi, "el presidente no pudo impulsar sus ideas a todos". Bianchi critica la gestión en cuestiones que fueron grandes logros del Gobierno al principio de su mandato. "Falló Mercal [la red de tiendas a bajo precio para la población más desfavorecida] que decayó sustancialmente. Uno iba a los Mercales y no conseguía casi nada. Se descuidó Barrio Adentro [programa que destinó a miles de médicos cubanos a los barrios donde no subían los doctores venezolanos] y las Boticas Populares. Se descuidó la cuestión de las escuelas bolivarianas. Muchos liceos, entre ellos el de mi hija, carecen hasta de pupitres".
Noche de sospecha y suspense
Nunca se había tardado tanto en la historia reciente de Venezuela en ofrecer unos resultados electorales. Desde las cuatro de la tarde en que se cerraron las urnas hasta pasada la una de la madrugada (seis de la mañana en la España peninsular), no se ofreció un solo dato. Todo lo que había eran especulaciones. Los teléfonos echaban chispas. Y los datos iban confluyendo en la misma dirección: tras el cierre de las urnas, los primeros sondeos auguraban una victoria muy estrecha del Gobierno. Las caras de algunos informadores del canal opositor Globovisión reflejaban tristeza. A las cuatro horas se hablaba de "empate técnico". Y los periodistas de este canal no podían disimular la alegría. Oficialmente nada se supo hasta que pasada las siete horas salía el vicepresidente, Jorge Rodríguez ante los medios reconociendo que los resultados estaban "reñidos".
Pero entonces corrió el rumor de que la ventaja del 'no' era superior a seis puntos. Como el Centro Nacional Electoral seguía sin ofrecer datos, varios dirigentes opositores comparecieron ante los medios denunciando de forma muy acalorada la retención de los datos. En decenas de barrios del país empezaron a sonar las cacerolas. Y cuando, pasada la media noche, la una de la mañana en Venezuela, el CNE aclaró que el 'no' había vencido por un punto, en medio de la celebración muchos opositores seguían pensando que la diferencia era mayor y que había fraude por parte del Gobierno.
"Esa creencia no tiene fundamento", señala Luis Vicente León, director de Datanálisis. "Pero se debe a que en un conteo rápido que hacíamos en mi empresa con el 60% de los votos, nos daba una ventaja del "no" por encima del 8%. Esa cifra no era muy representativa porque procedía de las grandes ciudades, cuyos centros electorales cierran primero. Pero faltaba el 40% de las zonas rurales, donde supuestamente el chavismo tiene mucho más fuerza. No se podían sacar conclusiones estadísticas. Por eso, el CNE tenía que esperar hasta el 90% para ofrecer datos fiables. El CNE tenía que haber informado sobre cuál era la situación, pero eso significaba decirle al país que los números estaban empatados, cosa que por ley no podían hacer hasta que los resultados fuesen irreversibles. Por tanto, su actuación fue correcta", concluye León.
Primera derrota del proyecto de Chávez para el continente
Euforia entre la oposición boliviana y cautela en el Gobierno cubano
J. MARIRRODRIGA / M. VICENT - Santa Cruz / La Habana - 04/12/2007
El fracaso de la reforma constitucional de Hugo Chávez supone también un varapalo para el proyecto continental del presidente venezolano, en un momento en el que Bolivia y Ecuador están embarcados en sendos proyectos de "refundación", siguiendo el modelo chavista, y cuando el régimen cubano tiene puestas en Chávez sus esperanzas de supervivencia política.
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En Bolivia, el principal socio del "eje bolivariano", la derrota de Chávez fue recibida como una victoria propia por los opositores a la nueva Constitución que impulsa Evo Morales. El Gobierno y todos los partidos habían seguido muy de cerca el desenlace del referéndum venezolano, conscientes de que los movimientos políticos de los próximos días dependían en buena parte de que Chávez, mentor y consejero de Morales, obtuviera el respaldo popular para aprobar su nueva Constitución.
El no venezolano llenó de optimismo a los seis gobernadores de las provincias autonomistas, que ayer viajaban hasta Nueva York para buscar ante la Organización de Estados Americanos y Naciones Unidas respaldo internacional a su resistencia frente a la reforma propuesta por el presidente boliviano. "Es una derrota de los modelos totalitarios", destacó Manfred Reyes Vila, gobernador de Cochabamba, antes de volar a EE UU.
El próximo día 14 termina el plazo para que la Asamblea Constituyente apruebe la polémica nueva Carta Magna, pero el resultado venezolano ha dejado ese límite en el aire. Por el momento, Morales ya ha renunciado a aprobar el texto por mayoría simple, como pretendía, mientras abre una ronda de contactos con los partidos. Además, la derrota de Chávez ha desbaratado otra opción que manejaba el Gobierno boliviano: convocar directamente un referéndum sobre la nueva Constitución, argumentando que la mera aprobación del índice del texto (cosa que hizo en solitario el partido oficial) bastaba para ir a las urnas. Lo sucedido en Venezuela ha servido de advertencia a Morales, que en 2006 obtuvo poco más del 50% de los votos en las elecciones a la Constituyente.
En Cuba, faro inspirador para Chávez, las autoridades reaccionaron ayer con cautela al triunfo del no en Venezuela. La prensa oficial se limitó a ofrecer escuetamente y con asepsia el resultado de la votación, destacando el mensaje de Hugo Chávez de que la revolución bolivariana continuará y que el referéndum fue sólo un momento en una "batalla larga". El canciller, Felipe Pérez Roque, aseguró que había sido un "proceso ejemplar" que dejó claro el espíritu democrático del mandatario venezolano. En vísperas de la votación, ante la eventualidad de que fuera rechazada la reforma de Chávez, el presidente del Parlamento, Ricardo Alarcón, había señalado que Venezuela tendría el lunes "el mismo Gobierno, la misma Asamblea y el mismo proceso revolucionario".
Relaciones vitales
Ciertamente, que a su más cercano aliado le queden cinco años al frente de Venezuela es un alivio para el Gobierno cubano. Las relaciones con Caracas son vitales para La Habana. De Venezuela procede el grueso del petróleo que la isla consume, 98.000 barriles diarios a precios preferenciales. Entre ambas naciones están en marcha cientos de proyectos de colaboración -entre ellos un convenio de salud por el que 30.000 médicos y técnicos prestan servicio en Venezuela- y decenas de inversiones, que incluyen cientos de millones de dólares para rehabilitar la refinería de Cienfuegos, construida en la era soviética.
Que siga mandando Chávez en Venezuela es una garantía... pero mientras dure. El resultado del referéndum ha enviado a La Habana dos mensajes: el primero, que Hugo Chávez no es imbatible en las urnas; el segundo, que los cinco años que le quedan pueden complicarse si la oposición aprovecha este balón de oxígeno. Según fuentes diplomáticas, el varapalo a Chávez fortalece a los que defienden en la isla que ahora más que nunca es necesario impulsar cambios estructurales profundos.
Los líderes opositores llaman a la unidad y a la reconciliación nacional
Los ganadores del referéndum rinden homenaje a los estudiantes
F. PEREGIL - Caracas - 04/12/2007
El general Raúl Isaías Baduel, ex ministro de Defensa y leal colaborador de Hugo Chávez, se convirtió ayer en el héroe de la oposición venezolana, después de haber abanderado el no a la reforma constitucional por considerarla un golpe de Estado contra el sistema democrático. Ayer Baduel llamó a la reconciliación nacional. "No descarto incursionar en la política. Hay que darle altura a los partidos políticos, no seguir potenciando el anti-valor de la política. Pero ahora, el momento exige que depongamos las aspiraciones personales. Este momento hay que aprovecharlo para ayudar a reconciliar el país, a bajar la tendencia de polarización extrema. Se ha corroborado que muchos compatriotas que apoyan al presidente han manifestado que pueden disentir en la unidad".
Chávez reconoce una "victoria pírrica" de la oposición
El presidente de Venezuela admite que ha perdido el referéndum sobre su reforma de la Constitución. -
Baduel es una de las pocas cabezas visibles en una oposición dispersa
"En este país estamos hartos de caudillos", dice el escritor Petkoff
Baduel se ha convertido en una de las pocas cabezas visibles de una oposición muy dispersa. De hecho, los partidarios del no tenían claro adónde ir a celebrar su victoria -la plaza de Altamira-, pero no a qué dirigente aclamar. ¿A qué partido de los que pidieron el no había que dirigir los cánticos? ¿Qué pancartas, qué lemas había que corear que sirvieran para aglutinar el espíritu de 4.522.333 venezolanos (51,05%) de los electores que votaron no?
¿Había que homenajear a Manuel Rosales, líder del partido Un Nuevo Tiempo y gobernador del estado del Zulia, político que cayó derrotado frente a Hugo Chávez en las generales de año pasado? ¿A Leopoldo López, el atractivo alcalde de Chacao, donde se encuentra la plaza de Altamira, de 36 años, dirigente también de Un Nuevo Tiempo? ¿Al partido Primero Justicia, que fue el que optó antes que nadie por pedir el voto del no cuando el resto de las organizaciones coqueteaban con la abstención porque estaban convencidos de que habría fraude? ¿Había que recordar la figura del padre Ugalde, navarro afincado en Caracas, rector de la Universidad Católica al que Chávez tachó de fascista? ¿O bien había que corear el nombre de Alberto Federico Ravell, propietario del canal opositor Globovisión, emisora a la que muchos chavistas consideran más una formación política que un medio informativo? Ninguno de ellos se llevó la gloria. Se vio alguna pancarta de Primero Justicia, alguna camiseta con el famoso "¿Por qué no te callas?", y el propio alcalde de Chacao, Leopoldo López, fue a la plaza a dejarse abrazar por la multitud. Pero el gran reconocimiento, los gritos de júbilos se condensaron en la palabra "estudiantes".
"Ellos fueron los que han permitido darle la batalla democrática al chavismo", señala el director del diario opositor Tal Cual, Teodoro Petkoff, quien no aprecia que sea especialmente grave el hecho de que no haya un líder opositor claro. "En este país ya estamos hartos de caudillos. No sé si tal vez sea mejor es una oposición con muchas cabezas y figuras".
Uno de los chavistas que primero empezó a disentir con Chávez es Ismael García, líder del partido Podemos. El pasado marzo García se negó a desintegrar su organización para integrarlo en el Partido Socialista Unido de Venezuela, tal como exigía Chávez. Entonces, desde el diario Tal Cual que dirige Petkoff le escribieron una carta en portada firmada por Laureano Márquez y titulada "Bienvenido al club". "Lo primero es que dirán que eres de derecha, que abandonaste tus convicciones socialistas. Lo anterior nunca será producto de un cambio, de una rectificación ideológica, sino de los efectos del vil metal sobre ti. Consecuencia de lo dicho es que serás tildado de fascista y golpista. Esto te conecta directamente con el presidente Bush. Pasarás a ser agente del imperialismo yanqui y comenzará a regarse el rumor de que eres asalariado de la CIA anónima. No saldrá ya tu nombre en los medios del Estado más que para recibir insultos nocturnos. Los que antes te aplaudían ahora te pitarán y viceversa". Hoy, Ismael García es tachado de traidor en los medios estatales y acogido en Tal Cual y Globovisión.
La oposición deberá ganarse ahora a los abstencionistas. Tiene hasta 2013 en que concluye el mandato de Chávez.
La oposición venezolana busca la unidad y el oficialismo inicia el debate y la autocrítica El mandatario buscó en la campaña identificarse con el objeto del referendo
Parte del electorado 'chavista' ha optado por la abstención o por el 'no'
Los analistas creen que emprenderá ahora una 'estrategia de reconquista' del electorado
AGENCIAS
MADRID.- El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, perdió en las urnas por primera vez desde su llegada al poder en 1999 ante una oposición que habla de "reconciliación" y un sector del "chavismo" alejado de su visión del país.
Reelegido hace justo un año por una amplia mayoría de venezolanos que le otorgaron un nuevo mandato con un 63%, Chávez ha quedado derrotado en su intento de reformar la Carta Magna de 1999 para, según él, acelerar el rumbo hacia lo que llama "socialismo del siglo XXI" y dar "más poder al pueblo".
En vista de los resultados, en los que más del 50% de la población dijo 'no' al proyecto que impulsaba, el 'pueblo' no ha querido el poder del que habla pese a una campaña en la que el presidente, conocedor del apoyo de sus incondicionales, ha buscado identificarse con el objeto del referendo.
Pese a ello, y así lo interpretan los analistas, una parte importante de electores considerados 'chavistas' no le ha dado su voto, al optar por el 'no' a la reforma o por la abstención.
"Una parte importante del chavismo decidió no votar", dijo el analista Luis Vicente León, quien consideró que el presidente va a emprender ahora una "estrategia de reconquista" de esos electores que desertaron sus filas.
Los mercados financieros también respiraron aliviados tras la derrota de la propuesta de reforma constitucional, que hubiera permitido a Chávez presentarse indefinidamente a su reelección, lo que se evidenció en una caída en los rendimientos de los títulos de la deuda venezolana.
"Hay un capital político, hay un capital humano presente en esta votación que debe ser organizado en términos de avanzar hacia la constitución de una mayoría y, por supuesto, fortalecer las alternativas que está presentando la juventud, que es el relevo", dijo Ricardo Sánchez, dirigente estudiantil opositor, uno de los sectores clave en la consolidación de la fragmentada oposición al presidente.
Cambios en el gobierno
No se descarta que Chávez decida, tras lo ocurrido, cambios en su gobierno y en el partido para reavivar fuerzas y hallar otra manera de avanzar en sus propuestas como él mismo lo dijo en la madrugada del lunes al reconocer la victoria de los opositores y constatar que "por ahora" no pudo concretar su propósito.
El propio mandatario afirmó, en una entrevista en el canal estatal Venezolana de Televisión, que el revés electoral pudo deberse a que todavía la sociedad venezolana no está madura para asumir una propuesta socialista.
"Es posible que todavía no estuviésemos a tiempo, habrá que madurar más y seguir construyendo nuestro socialismo", dijo. Señaló, además, que hay que seguir trabajando intensamente para convencer a los sectores de clase media de que un modelo socialista les beneficiaría y para disipar las dudas que puedan abrigar.
'Madurez democrática'
En una jornada electoral ejemplar, que dio muestra de "madurez democrática", según han coincidido en destacar políticos y analistas de todas las tendencias, Venezuela apartó los cambios que impulsaba su presidente, sin caer en caos o violencia, como auguraban algunos.
"No se pudo por ahora, pero mantengo la propuesta", dijo en la madrugada del lunes el presidente venezolano, que felicitó a todos por la jornada electoral que se desarrolló en un ambiente de normalidad tras una dura campaña.
En opinión del arzobispo Roberto Luckert, el país "demostró ser democrático" y se pudo ver que "los problemas se resuelven a través de los votos y no a través de la confrontación y la beligerancia".
La oposición debe trabajar "a partir de ahora" para reducir la "abstención electoral" y, adicionalmente, "tomar conciencia" de que "la única forma en la que podemos salir de los problemas es a través del voto y no de la violencia", aseveró.
7,2 millones de abstenciones
La victoria del 'no' a la reforma constitucional se selló con el voto de 4,5 de los 8,8 millones de personas que participaron en el referendo, en el que se registró una abstención de 7,2 millones de electores.
Luckert, vicepresidente de la Conferencia Episcopal, opuesta a la reforma, agregó que el potencial de casi 12 millones de electores que no apoyó a Chávez debe ser el objetivo de conquista de la oposición de cara a las elecciones regionales del próximo año.
Así también lo cree el analista León, según el cual las declaraciones de los líderes opositores, especialmente el ex candidato presidencial Manuel Rosales, a favor de una "reconciliación" de todos los venezolanos se encaminan en esta dirección.
'Socialismo autoritario'
Partidos de oposición, estudiantes, cúpulas empresariales, Conferencia Episcopal, y todos los que se habían sumado el rechazo, incluidos ex partidarios chavistas, se habían unido detrás de un 'no' a un proyecto con el que, según ellos, Chávez pretendía instalar un "socialismo autoritario" y "eternizarse" en el poder.
Y entre las voces más críticas una personalidad hasta ahora muy próxima al presidente: el ex ministro de Defensa Raúl Baduel* que se declaró abiertamente contra la reforma y alentó a votar en contra.
* Baduel, ahora general en retiro, fue titular de Defensa hasta el pasado mes de julio, y el militar que comandó las tropas que rescataron a Chávez de la isla de La Orchila durante el golpe de Estado de 2002.
Hay caminos ya transitados, hay derrotas ya vividas. En notas políticas el empleo de citas es, a veces, una suerte de apoyo frágil, irritante e inservible. Pero hay una cita de Federico Engels corta, precisa y pedagógica para quienes desean aprender de verdad, para reconstituirse y no considerarse infalible, omnímodo y omnisciente:
«los ejércitos aprenden de las derrotas»
Hugo Chávez debe reflexionar sobre lo ocurrido en el plebiscito del 4/12. Reflexionar autocríticamente, sin autoendiosamiento, con los pies sobre la tierra, como Anteo... (¿recuerdan a Anteo...? Si está dispuesto a hacerlo, si está dispuesto a sacar conclusiones válidas y no esgrimir el calificativo fácil, como los que usaron los estalinistas, desde Stalin hasta los comunistas chinos, etc., puede remontar la corriente adversa, meditar sobre los hechos y no subestimar a la mitad de los ciudadanos venezolanos. Si lo hace, podrá remontar...
Mientras tanto, veamos qué escribe la prensa "burguesa" o "progresista, Página 12 - El País y El Mundo de España:
Más que rojo rojito, verde verdecito
Por Santiago O’Donnell
La derrota que sufrió el domingo Hugo Chávez fue mucho peor que el uno por ciento anunciado por la junta electoral, pero queda por verse si la oposición sabe y puede capitalizarla. El caudal electoral del presidente se redujo de siete a cuatro millones de votos desde la reelección del año pasado. A pesar de un nivel de aprobación cercano al 60 por ciento, apenas uno de cada cuatro votantes apoyó su reforma. La abstención del 44 por ciento, más el crecimiento del voto opositor, indica que buena parte del voto chavista, por primera vez en nueve años, se quedó en su casa a pesar del aparato montado para motivar su participación, que nada tiene que envidiarle al justicialismo.
No es que Chávez esté acabado ni mucho menos. El presidente venezolano tiene cinco años más de mandato, sigue en control de la Asamblea Legislativa, convive con una Justicia que no lo acosa y se apoya en unas fuerzas armadas que siguen encolumnadas detrás de su proyecto de socialismo radical. Además está sentado sobre ochenta mil millones de barriles de petróleo en reservas, que hacen de Venezuela el quinto exportador mundial de crudo. La incuestionable transparencia de la votación, la ausencia de acciones violentas o intimidatorias y su serena aceptación de la derrota por sólo cien mil votos lo legitimaron a Chávez como demócrata ante su pueblo y la comunidad internacional.
Pero por primera vez un número importante de autodenominados chavistas no lo acompañó. Esto podría interpretarse como un avance en la diversidad del movimiento por el surgimiento de un chavismo crítico. Pero sería una lectura simplista. En política los pingos se ven en la cancha y la derrota de Chávez es doble: primero no convenció con su propuesta de reforma, después dobló la apuesta al plebiscitar su gestión y tampoco le alcanzó.
Queda para el análisis cuánto fue rechazo, cuánto indiferencia y agotamiento, cuánto fue castigo por la gestión de Chávez y cuánto rechazo al texto constitucional. Pero lo que los números dicen claramente es que la oposición no aumentó su caudal electoral, sino que el chavismo disminuyó el suyo. O sea, por más que se hable de oligarquía e imperialismo, el problema está adentro del movimiento.
¿Y cuál es el problema? Están los problemas estructurales de siempre, problemas de gestión y de creación de riqueza, que en los meses previos al voto se manifestaron en un par de temas puntuales que golpearon duro a Chávez en las encuestas: la inseguridad y el desabastecimiento, fruto de la puja con los empresarios de alimentos para imponer controles de precios. El ministro chavista William Lara ayer reconoció que el gobierno está en deuda en estos temas y prometió ocuparse de ellos.
Chávez además cometió un error de cálculo que también cometió Evo Morales pero Kirchner evitó, aunque fue muy criticado por ello: a través de la reforma quiso llevarse puesto el formidable poder de los gobernadores, sin contar con los cartuchos suficientes. “Los gobernadores convencieron a mucha gente de que no fuera a votar”, reveló un ministro chavista.
También se fue instalando en ciertos sectores de la sociedad, tanto de izquierda como derecha, que el socialismo de Chávez es un socialismo berreta, que se limita a repartir en forma ineficiente las regalías petroleras, sin afectar los intereses de los empresarios amigos y sin alterar la oferta de bienes de consumo de última generación para los sectores adinerados. “En Venezuela no existe el socialismo ideológico”, exageró Luis Christiansen, director de Consultores XXI, una encuestadora con fama de neutral.
Uno de esos socialistas ideológicos, el ex líder guerrillero Douglas Bravo, no tiene reparos en decir que el chavismo es una mentira. “¿Cómo se pretende hacer socialismo del siglo XXI entregando la soberanía en las empresas mixtas? ¿Cómo se pretende hacer el socialismo del siglo XXI enriqueciendo a una burguesía que surgió en este gobierno a través de la renta petrolera? ¿Cómo se pretende hacer socialismo en Venezuela empobreciendo a los productores del campo y haciendo importaciones masivas para enriquecer a los ricos de Brasil y Argentina? ¿Cómo se pretende hacer socialismo en Venezuela menospreciando a los trabajadores, a los pobres del campo, a los indígenas y dándoles el poder a la agroindustria y a los ricos chavistas?”, disparó ayer en una entrevista con el diario El Mundo. Algunas de esas preguntas se habrán hecho los chavistas pobres que lo votaron en masa el año pasado pero anteayer prefirieron quedarse en sus casas, o hacer cola para comprar un litro de leche.
¿Qué pasará con el “proyecto latinoamericano”? Según una fuente con acceso al pensamiento de la cúpula militar venezolana, ésa era la principal preocupación de Chávez cuando supo que había sido derrotado. Esos jefes militares, reunidos en su cuartel general de fuerte Tiuna le habrían hecho saber al presidente que no había otra posibilidad que aceptar la derrota. Dado el clima actual en la región, con el desmembramiento de Bolivia, el fortalecimiento de Lula a partir del descubrimiento de petróleo, el recambio entre Néstor y Cristina, la tensión con el gobierno colombiano por los rehenes de la guerrilla: todos estos actores, por sus propias razones, verían con agrado una versión más moderada de Chávez. Hasta la oposición venezolana, hoy dispersa y fragmentada, abraza la Constitución chavista de 1999 y ve con agrado algunas de sus propuestas incluidas en la reforma derrotada.
Quizá llegó la hora de pulir algunos planes, bajar un cambio, contar hasta diez y empezar de nuevo, apuntalando los cimientos y evitando fricciones innecesarias. Chávez parece haberlo entendido, empezando por su galante reconocimiento del triunfo opositor. Ayer lo dijo. “Quizá mi error fue presentar una propuesta para la cual el pueblo venezolano no estaba lo suficientemente maduro.” Se podría agregar que, a pesar del desgaste de diez años en el poder, el chavismo también está verde.
CHAVEZ SE LAMENTO DE QUE UNA PARTE DE SUS FILAS NO FUERA A VOTAR POR EL “SI”
“Algunos de los nuestros no jugaron”
Al día siguiente del triunfo del “No” a la reforma constitucional por escaso margen, el presidente venezolano reconoció que eligió un mal momento para someter a consulta su proyecto político. La oposición llamó a la reconciliación y la reflexión, como suelen hacer los ganadores después de una elección reñida.
Por Santiago O’Donnell - desde Caracas (Página 12)
“Hay ocho millones de venezolanos que no dijeron que Sí, pero tampoco dijeron que No a la reforma constitucional”, dijo Chávez.
Después de la tormenta llegó la calma. Durante todo el día de ayer las calles del centro de esta capital parecían desiertas, como si fuera feriado y no un lunes laborable. Quién podía culpar a los caraqueños. El día anterior habían sido levantados con un toque de diana a las cuatro de la mañana y después habían vivido una elección crucial para sus vidas que los mantuvo en vilo hasta bien entrada la madrugada. Durante toda la tarde se sucedieron las conferencias de prensa de observadores electorales, que no tenían nada para decir, y declaraciones de líderes opositores de distinto calibre, que decían lo que había que decir, con estilo macrista-sciolista, es decir, sin mostrar los dientes, hasta que, al caer la noche, Hugo Chávez decidió que era hora de recordar quién estaba a cargo del país y llamó a sus periodistas preferidos, compañeros como los llama él, de la cadena Venevisión. Habían pasado doce horas desde que miles de venezolanos se habían vestido de azul para festejar el triunfo del NO en el referéndum impulsado por el presidente Hugo Chávez para reformar la Constitución.
Sereno, mimoso, seguro de las fuerzas que aún conserva, Chávez se permitió la autocrítica de reconocer que había elegido mal el momento para someter a votación su ambicioso proyecto político. “Hay ocho millones de personas que no dijeron que sí, pero tampoco dijeron que no. Están a la expectativa. ¡Vamos por ellos!”, alentó. “No hemos perdido nada pero esto significa un repliegue, un debilitamiento para el gobierno”, se sinceró. “Yo estoy convencido de que algunos de nosotros no jugaron. Como en un partido de fútbol, se quedaron quietos y dejaron pasar la pelota”, se lamentó. El humor de Chávez vino bien para cerrar un día que había empezado con mucho nerviosismo.
Pasada la una de la mañana, siete horas después del cierre de los comicios, en la sede comando de la Comisión Nacional Electoral el clima era tan espeso que se podía cortar con cuchillo. El anuncio de los resultados, previsto para tres horas después de la elección, se seguía estirando y un grupo de policías antimotines de la guardia civil copaba el recinto, mientras líderes opositores desencajados pedían al aire que el presidente reconociera su derrota. En el Palacio Miraflores Chávez había convocado a una conferencia de prensa que se postergaba cada media hora. Ante la prohibición de difundir resultados de boca de urna, los rumores iban y venían. Que el gobierno había retirado de los diarios los anuncios del día siguiente celebrando su victoria, que la cúpula militar se había reunido para pedirle a Chávez que no reconociera su derrota, que el ex ministro de Defensa chavista Raúl Baduel, ahora enrolado en las filas opositoras, iba a convocar un alzamiento militar en contra del fraude. En distintos puntos del país explotaban cacerolazos.
Todo cambió después de la una y media de la mañana, cuando la presidenta de CNE, Tibisay Lucena, rodeada por los otros cuatro miembros de la comisión, tomaba su lugar en el caótico salón de conferencias para anunciar el triunfo opositor. El No se imponía por menos de 100.000 votos sobre un total de 16 millones, pero la tendencia, con más del 90 por ciento de las mesas contabilizadas era irreversible, dijo Lucena. También anunció que la abstención había superado el 44 por ciento, cifra que sorprendió a oficialistas y opositores, porque la reforma impulsaba cambios radicales en las relaciones políticas, económicas y sociales del país. La reforma impulsaba la reelección indefinida del presidente, limitaba la propiedad privada, les quitaba poder a las alcaldías y municipios, le quitaba autonomía al banco central, suspendía libertades durante estados de emergencia, les daba rango constitucional a los programas sociales, universalizaba el seguro social, impulsaba una profunda reforma universitaria y acortaba la jornada laboral.
No bien terminó de hablar la presidenta de la comisión electoral, un Chávez de camisa roja y rostro sombrío hizo su entrada la sala de prensa del Palacio Miraflores. Esta vez fue directo al grano. Reconoció el triunfo opositor, felicitó a sus rivales, dijo que el acto eleccionario fue un triunfo de la democracia y pasó a explicar los motivos de la demora. Señaló que el anuncio de la junta de que el resultado era irreversible le trajo un gran alivio, porque lo sacó de un gran dilema: esperar los resultados de las actas manuales y desde el exterior, que tardaría dos días y poner al país al borde de la guerra civil, o aceptar la derrota y correr el riesgo de que después la junta dé vuelta el resultado con los últimos votos, lo cual también desataría una crisis de consecuencias impredecibles. “Yo quería esto. No quería que el anuncio se demore más tiempo”, declaró. Defendió las instituciones. “La oposición está aprendiendo que el único camino es el de la democracia”, apuntó.
Después pronunció una frase que arrancó de sus asientos a los periodistas chavistas, que aplaudieron de pie, pero que también crispó los ánimos de la oposición: “Por ahora no pudimos”. Antes recordó cuándo fue la última vez que había pronunciado esa frase. No hacía falta. Los venezolanos recordaban bien que fue después del fracasado golpe de Estado que el entonces coronel Chávez encabezó en 1992. “Hemos sido derrotados hoy, pero la batalla es larga”, remató el presidente.
Cerca de allí, en el barrio La Castellana de Caracas, en el comando del No, estallaba toda la emoción contenida. Apenas Lucena anunció por los monitores de la televisión la cifra de 50,7 por ciento a favor del No, explotó el griterío. Entre abrazos, aplausos, brindis y más abrazos, el líder estudiantil Yon Goicochea se largó a llorar. “Este es un triunfo de todos, no nos vamos a rendir”, alcanzó a decir. Stalin González, otro líder estudiantil, se mostraba más mesurado en medio de la locura desatada. “Hay que ser humildes. No debemos imponer nada a nadie. Es la oportunidad de abrir un camino.” Mientras hablaba, el ex candidato presidencial Manuel Rosales se subió a la tarima flanqueado por más de veinte líderes opositores para aceptar el triunfo en nombre del No. Lo primero que hizo fue pedir mesura en el festejo. “Que nadie levante la bandera del triunfo para ofender”, instó. “Invito a Chávez a que iniciemos el camino de la paz y del reencuentro.” Finalmente tuvo un reconocimiento especial para el periodista, intelectual y ex guerrillero Teodoro Petkoff, asesor del bloque del No, a quien invitó a dirigirse al público.
Petkoff dijo que el triunfo opositor no es un hecho aislado, sino que el gobierno sufrió tres derrotas en los últimos meses: la negativa de tres de los cuatro partidos de su coalición a sumarse a su proyecto de partido único, el rechazo de muchos chavistas a la no renovación de la licencia del canal opositor RCTV y ahora el referéndum. “Estamos viendo una recomposición del espacio opositor con el general Baduel, que fue muy importante en el triunfo del No, el surgimiento del movimiento estudiantil y el partido Podemos, que había acompañado al chavismo, pero quiso ser fiel a su historia y no apoyó esta reforma porque le hubiera hecho mucho daño al país”, analizó Petkoff. También invitó a Chávez a impulsar por decreto los ítem más populares de su reforma, como la reducción del horario de trabajo y la extensión del seguro social para los trabajadores en negro. Acto seguido llamó a Chávez a reflexionar y cambiar el tono. “No puede ser que se la pase insultando a todos los que no estamos de acuerdo con él. No somos imperialistas, ni golpistas, ni gusanos ni serpientes.”
Mientras tanto, en la plaza Francia de Altamira miles de opositores se congregaron alrededor del obelisco para cantar y festejar. “¡Libertad! ¡Libertad!” y “¡Estudiantes!, ¡Estudiantes!”. Fueron los que más se escucharon. Leopoldo López, alcalde de Altamira, cantaba abrazado a su esposa y su hija. “Los venezolanos nos volvimos a reencontrar y le dijimos al presidente que no queremos más polarización. Tenemos que amanecer abrazados en una sola Venezuela. Desde la plaza y distintos puntos del país del interior, caravanas azules partían en distintas direcciones tocando bocina en señal de victoria. No se registraron incidentes.
Por la tarde el chavismo trató de poner su mejor cara. “Felicito a la oposición porque se deshizo del grupo, cada vez más pequeño, de fascistas que intentaban imponerse por la fuerza. El socialismo del siglo XXI sigue vigente. Tendremos que analizar los resultados y hacer correcciones necesarias porque la voz del pueblo es la voz de Dios”, dijo el ministro de Comunicaciones, William Lara.
La oposición, fortalecida, formaba fila ante los micrófonos para llamar a la reconciliación, como suelen hacer los ganadores después de una elección reñida. “Me siento muy orgulloso de la cátedra dictada por nuestro pueblo en el día de ayer”, dijo Ubaldo Santana, obispo de Maracaibo y presidente de la conferencia episcopal.
“El riesgo de Venezuela va a bajar, porque la posibilidad de elecciones competitivas siempre es bienvenida por el mercado”, dijo el financista Jorge Suárez, analista de ING. La bolsa de Venezuela subió más de cuatro puntos. “Fue una victoria del pueblo sobre la maquinaria y los recursos. A partir de ahora estamos hablando de un país distinto porque ahora Chávez tiene fecha de salida (su mandato vence en el 2013). Se abre ahora la caja de Pandora en el chavismo y empieza la lucha por la sucesión”, dijo Angel Quiroga, profesor de la Universidad de Bolívar.
Los ex chavistas Raúl Baduel e Ismael García, presidente de Podemos, debutaron con un triunfo en el espacio opositor. “Todos los venezolanos debemos felicitarnos porque hemos dado una batalla digna, allá en todas la mesas y las máquinas electorales.” Baduel, convertido en el nuevo referente militar de la oposición y contrafigura de Chávez, dirigió su mensaje a las fuerzas armadas, a las que elogió por su comportamiento durante la votación. “Nuevamente han demostrado que no tienen vocación de mansillar nuestra institución, hemos vencido nuevamente el golpe de Estado”, dijo Baduel, un ex general. Sin perder tiempo, invitó a Chávez a convocar una nueva asamblea constituyente para unir al país.
El gobierno norteamericano de George W. Bush se sumó al festejo opositor a través de un comunicado del Departamento de Estado en el que congratulaba a los venezolanos por elegido “vivir en democracia y libertad”.
Los venezolanos dicen no a Chávez
La reforma constitucional perdió por un punto, con un 44,11% de abstención - El presidente promete batalla: "No se pudo por ahora, pero lo mantengo"
FRANCISCO PEREGIL (ENVIADO ESPECIAL) - Caracas - 04/12/2007
Después de más de nueve horas tras el cierre de las urnas, cuando ya se habían oído caceroladas en Caracas, cuando la impaciencia entre los dirigentes opositores para que se hicieran públicos los resultados era manifiesta, el Centro Nacional Electoral de Venezuela oficializó lo que la mayoría de los venezolanos sabía a través de los teléfonos móviles: por primera vez en nueve años de Gobierno y tras 11 victorias electorales, el presidente Hugo Chávez sufría una derrota en las urnas con el rechazo a la reforma constitucional por la cual tendría acceso a la reelección indefinida.
• Noche de sospecha y suspense
Tres millones de sus votantes en 2006 se decantaron por la abstención
Fue sólo un punto de diferencia (menos de 200.000 votos) el que inclinó la balanza. Los partidarios del sí se quedaron en un 48,94% (4.335.136 votos), frente al 50,70% del no (4.504.354).
Chávez reconoció la derrota alrededor de la una y media de la madrugada (6.30 en la España peninsular) pero utilizó en su anuncio la expresión "por ahora", la misma que usara cuando encabezó el fallido golpe de Estado del 4 de febrero de 1992 contra el Gobierno de Carlos Andrés Pérez. "Ni una sola coma de esta propuesta yo retiro", declaró. "Continúo haciendo la propuesta al pueblo venezolano. Esta propuesta está viva, no está muerta. No se pudo por ahora, pero lo mantengo".
Recordó que en las elecciones presidenciales de 2006 obtuvo el voto de 7.300.000 venezolanos, de los cuales tres millones se abstuvieron el domingo. "Estoy seguro de que la inmensa mayoría sigue con nosotros, no votaron por el no. Se abstuvieron por dudas, temores. Faltó tiempo y capacidad para explicar, a lo mejor, pero allí hay bastantes elementos políticos y estadísticos que debemos tomar en cuenta para continuar en esta batalla".
El profesor de Sociología de la Universidad Central de Venezuela, Javier Biardeau, es uno de los tres millones de abstencionistas afectos al oficialismo. "La reforma no ha calado en los sectores populares y medios. Hubo también resistencia en los gobernadores y alcaldes oficialistas para movilizar a la gente. Y el Partido Socialista Unido de Venezuela [en el que Chávez logró concentrar este año a casi todas las fuerzas que lo habían apoyado desde 1998] no tuvo capacidad de acción. Hay disputas internas que han sido solapadas por el referéndum, pero los problemas siguen ahí", añade.
"La responsabilidad de la derrota es de aquellos que convencieron a Chávez de que la revolución depende de su figura", dice Biardeau. "Es un error. Probablemente sin él no haya revolución, pero sólo con él tampoco".
Otros sostienen que la derrota se ha debido a que la sociedad venezolana no está dispuesta a entregarle un cheque en blanco.
Luis Vicente León, director de la empresa de encuestas Datanálisis, asegura que la campaña de Chávez fue muy buena, que los ataques al rey Juan Carlos y a los Gobiernos de Colombia y España surtieron un efecto favorable. "Pero al presidente le faltó tiempo", indica León. "Una semana antes el no estaba nueve puntos por encima. Consiguió remontar la diferencia hasta dejarlo en casi un empate", añade.
La página de Internet Aporrea.org, "para la construcción del socialismo del siglo XXI", ha incorporado colaboraciones como la de Aldo Bianchi que invitan a reflexionar sobre las causas de la derrota: "La campaña fue muy corta", asume Bianchi, "el presidente no pudo impulsar sus ideas a todos". Bianchi critica la gestión en cuestiones que fueron grandes logros del Gobierno al principio de su mandato. "Falló Mercal [la red de tiendas a bajo precio para la población más desfavorecida] que decayó sustancialmente. Uno iba a los Mercales y no conseguía casi nada. Se descuidó Barrio Adentro [programa que destinó a miles de médicos cubanos a los barrios donde no subían los doctores venezolanos] y las Boticas Populares. Se descuidó la cuestión de las escuelas bolivarianas. Muchos liceos, entre ellos el de mi hija, carecen hasta de pupitres".
Noche de sospecha y suspense
Nunca se había tardado tanto en la historia reciente de Venezuela en ofrecer unos resultados electorales. Desde las cuatro de la tarde en que se cerraron las urnas hasta pasada la una de la madrugada (seis de la mañana en la España peninsular), no se ofreció un solo dato. Todo lo que había eran especulaciones. Los teléfonos echaban chispas. Y los datos iban confluyendo en la misma dirección: tras el cierre de las urnas, los primeros sondeos auguraban una victoria muy estrecha del Gobierno. Las caras de algunos informadores del canal opositor Globovisión reflejaban tristeza. A las cuatro horas se hablaba de "empate técnico". Y los periodistas de este canal no podían disimular la alegría. Oficialmente nada se supo hasta que pasada las siete horas salía el vicepresidente, Jorge Rodríguez ante los medios reconociendo que los resultados estaban "reñidos".
Pero entonces corrió el rumor de que la ventaja del 'no' era superior a seis puntos. Como el Centro Nacional Electoral seguía sin ofrecer datos, varios dirigentes opositores comparecieron ante los medios denunciando de forma muy acalorada la retención de los datos. En decenas de barrios del país empezaron a sonar las cacerolas. Y cuando, pasada la media noche, la una de la mañana en Venezuela, el CNE aclaró que el 'no' había vencido por un punto, en medio de la celebración muchos opositores seguían pensando que la diferencia era mayor y que había fraude por parte del Gobierno.
"Esa creencia no tiene fundamento", señala Luis Vicente León, director de Datanálisis. "Pero se debe a que en un conteo rápido que hacíamos en mi empresa con el 60% de los votos, nos daba una ventaja del "no" por encima del 8%. Esa cifra no era muy representativa porque procedía de las grandes ciudades, cuyos centros electorales cierran primero. Pero faltaba el 40% de las zonas rurales, donde supuestamente el chavismo tiene mucho más fuerza. No se podían sacar conclusiones estadísticas. Por eso, el CNE tenía que esperar hasta el 90% para ofrecer datos fiables. El CNE tenía que haber informado sobre cuál era la situación, pero eso significaba decirle al país que los números estaban empatados, cosa que por ley no podían hacer hasta que los resultados fuesen irreversibles. Por tanto, su actuación fue correcta", concluye León.
Primera derrota del proyecto de Chávez para el continente
Euforia entre la oposición boliviana y cautela en el Gobierno cubano
J. MARIRRODRIGA / M. VICENT - Santa Cruz / La Habana - 04/12/2007
El fracaso de la reforma constitucional de Hugo Chávez supone también un varapalo para el proyecto continental del presidente venezolano, en un momento en el que Bolivia y Ecuador están embarcados en sendos proyectos de "refundación", siguiendo el modelo chavista, y cuando el régimen cubano tiene puestas en Chávez sus esperanzas de supervivencia política.
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En Bolivia, el principal socio del "eje bolivariano", la derrota de Chávez fue recibida como una victoria propia por los opositores a la nueva Constitución que impulsa Evo Morales. El Gobierno y todos los partidos habían seguido muy de cerca el desenlace del referéndum venezolano, conscientes de que los movimientos políticos de los próximos días dependían en buena parte de que Chávez, mentor y consejero de Morales, obtuviera el respaldo popular para aprobar su nueva Constitución.
El no venezolano llenó de optimismo a los seis gobernadores de las provincias autonomistas, que ayer viajaban hasta Nueva York para buscar ante la Organización de Estados Americanos y Naciones Unidas respaldo internacional a su resistencia frente a la reforma propuesta por el presidente boliviano. "Es una derrota de los modelos totalitarios", destacó Manfred Reyes Vila, gobernador de Cochabamba, antes de volar a EE UU.
El próximo día 14 termina el plazo para que la Asamblea Constituyente apruebe la polémica nueva Carta Magna, pero el resultado venezolano ha dejado ese límite en el aire. Por el momento, Morales ya ha renunciado a aprobar el texto por mayoría simple, como pretendía, mientras abre una ronda de contactos con los partidos. Además, la derrota de Chávez ha desbaratado otra opción que manejaba el Gobierno boliviano: convocar directamente un referéndum sobre la nueva Constitución, argumentando que la mera aprobación del índice del texto (cosa que hizo en solitario el partido oficial) bastaba para ir a las urnas. Lo sucedido en Venezuela ha servido de advertencia a Morales, que en 2006 obtuvo poco más del 50% de los votos en las elecciones a la Constituyente.
En Cuba, faro inspirador para Chávez, las autoridades reaccionaron ayer con cautela al triunfo del no en Venezuela. La prensa oficial se limitó a ofrecer escuetamente y con asepsia el resultado de la votación, destacando el mensaje de Hugo Chávez de que la revolución bolivariana continuará y que el referéndum fue sólo un momento en una "batalla larga". El canciller, Felipe Pérez Roque, aseguró que había sido un "proceso ejemplar" que dejó claro el espíritu democrático del mandatario venezolano. En vísperas de la votación, ante la eventualidad de que fuera rechazada la reforma de Chávez, el presidente del Parlamento, Ricardo Alarcón, había señalado que Venezuela tendría el lunes "el mismo Gobierno, la misma Asamblea y el mismo proceso revolucionario".
Relaciones vitales
Ciertamente, que a su más cercano aliado le queden cinco años al frente de Venezuela es un alivio para el Gobierno cubano. Las relaciones con Caracas son vitales para La Habana. De Venezuela procede el grueso del petróleo que la isla consume, 98.000 barriles diarios a precios preferenciales. Entre ambas naciones están en marcha cientos de proyectos de colaboración -entre ellos un convenio de salud por el que 30.000 médicos y técnicos prestan servicio en Venezuela- y decenas de inversiones, que incluyen cientos de millones de dólares para rehabilitar la refinería de Cienfuegos, construida en la era soviética.
Que siga mandando Chávez en Venezuela es una garantía... pero mientras dure. El resultado del referéndum ha enviado a La Habana dos mensajes: el primero, que Hugo Chávez no es imbatible en las urnas; el segundo, que los cinco años que le quedan pueden complicarse si la oposición aprovecha este balón de oxígeno. Según fuentes diplomáticas, el varapalo a Chávez fortalece a los que defienden en la isla que ahora más que nunca es necesario impulsar cambios estructurales profundos.
Los líderes opositores llaman a la unidad y a la reconciliación nacional
Los ganadores del referéndum rinden homenaje a los estudiantes
F. PEREGIL - Caracas - 04/12/2007
El general Raúl Isaías Baduel, ex ministro de Defensa y leal colaborador de Hugo Chávez, se convirtió ayer en el héroe de la oposición venezolana, después de haber abanderado el no a la reforma constitucional por considerarla un golpe de Estado contra el sistema democrático. Ayer Baduel llamó a la reconciliación nacional. "No descarto incursionar en la política. Hay que darle altura a los partidos políticos, no seguir potenciando el anti-valor de la política. Pero ahora, el momento exige que depongamos las aspiraciones personales. Este momento hay que aprovecharlo para ayudar a reconciliar el país, a bajar la tendencia de polarización extrema. Se ha corroborado que muchos compatriotas que apoyan al presidente han manifestado que pueden disentir en la unidad".
Chávez reconoce una "victoria pírrica" de la oposición
El presidente de Venezuela admite que ha perdido el referéndum sobre su reforma de la Constitución. -
Baduel es una de las pocas cabezas visibles en una oposición dispersa
"En este país estamos hartos de caudillos", dice el escritor Petkoff
Baduel se ha convertido en una de las pocas cabezas visibles de una oposición muy dispersa. De hecho, los partidarios del no tenían claro adónde ir a celebrar su victoria -la plaza de Altamira-, pero no a qué dirigente aclamar. ¿A qué partido de los que pidieron el no había que dirigir los cánticos? ¿Qué pancartas, qué lemas había que corear que sirvieran para aglutinar el espíritu de 4.522.333 venezolanos (51,05%) de los electores que votaron no?
¿Había que homenajear a Manuel Rosales, líder del partido Un Nuevo Tiempo y gobernador del estado del Zulia, político que cayó derrotado frente a Hugo Chávez en las generales de año pasado? ¿A Leopoldo López, el atractivo alcalde de Chacao, donde se encuentra la plaza de Altamira, de 36 años, dirigente también de Un Nuevo Tiempo? ¿Al partido Primero Justicia, que fue el que optó antes que nadie por pedir el voto del no cuando el resto de las organizaciones coqueteaban con la abstención porque estaban convencidos de que habría fraude? ¿Había que recordar la figura del padre Ugalde, navarro afincado en Caracas, rector de la Universidad Católica al que Chávez tachó de fascista? ¿O bien había que corear el nombre de Alberto Federico Ravell, propietario del canal opositor Globovisión, emisora a la que muchos chavistas consideran más una formación política que un medio informativo? Ninguno de ellos se llevó la gloria. Se vio alguna pancarta de Primero Justicia, alguna camiseta con el famoso "¿Por qué no te callas?", y el propio alcalde de Chacao, Leopoldo López, fue a la plaza a dejarse abrazar por la multitud. Pero el gran reconocimiento, los gritos de júbilos se condensaron en la palabra "estudiantes".
"Ellos fueron los que han permitido darle la batalla democrática al chavismo", señala el director del diario opositor Tal Cual, Teodoro Petkoff, quien no aprecia que sea especialmente grave el hecho de que no haya un líder opositor claro. "En este país ya estamos hartos de caudillos. No sé si tal vez sea mejor es una oposición con muchas cabezas y figuras".
Uno de los chavistas que primero empezó a disentir con Chávez es Ismael García, líder del partido Podemos. El pasado marzo García se negó a desintegrar su organización para integrarlo en el Partido Socialista Unido de Venezuela, tal como exigía Chávez. Entonces, desde el diario Tal Cual que dirige Petkoff le escribieron una carta en portada firmada por Laureano Márquez y titulada "Bienvenido al club". "Lo primero es que dirán que eres de derecha, que abandonaste tus convicciones socialistas. Lo anterior nunca será producto de un cambio, de una rectificación ideológica, sino de los efectos del vil metal sobre ti. Consecuencia de lo dicho es que serás tildado de fascista y golpista. Esto te conecta directamente con el presidente Bush. Pasarás a ser agente del imperialismo yanqui y comenzará a regarse el rumor de que eres asalariado de la CIA anónima. No saldrá ya tu nombre en los medios del Estado más que para recibir insultos nocturnos. Los que antes te aplaudían ahora te pitarán y viceversa". Hoy, Ismael García es tachado de traidor en los medios estatales y acogido en Tal Cual y Globovisión.
La oposición deberá ganarse ahora a los abstencionistas. Tiene hasta 2013 en que concluye el mandato de Chávez.
La oposición venezolana busca la unidad y el oficialismo inicia el debate y la autocrítica El mandatario buscó en la campaña identificarse con el objeto del referendo
Parte del electorado 'chavista' ha optado por la abstención o por el 'no'
Los analistas creen que emprenderá ahora una 'estrategia de reconquista' del electorado
AGENCIAS
MADRID.- El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, perdió en las urnas por primera vez desde su llegada al poder en 1999 ante una oposición que habla de "reconciliación" y un sector del "chavismo" alejado de su visión del país.
Reelegido hace justo un año por una amplia mayoría de venezolanos que le otorgaron un nuevo mandato con un 63%, Chávez ha quedado derrotado en su intento de reformar la Carta Magna de 1999 para, según él, acelerar el rumbo hacia lo que llama "socialismo del siglo XXI" y dar "más poder al pueblo".
En vista de los resultados, en los que más del 50% de la población dijo 'no' al proyecto que impulsaba, el 'pueblo' no ha querido el poder del que habla pese a una campaña en la que el presidente, conocedor del apoyo de sus incondicionales, ha buscado identificarse con el objeto del referendo.
Pese a ello, y así lo interpretan los analistas, una parte importante de electores considerados 'chavistas' no le ha dado su voto, al optar por el 'no' a la reforma o por la abstención.
"Una parte importante del chavismo decidió no votar", dijo el analista Luis Vicente León, quien consideró que el presidente va a emprender ahora una "estrategia de reconquista" de esos electores que desertaron sus filas.
Los mercados financieros también respiraron aliviados tras la derrota de la propuesta de reforma constitucional, que hubiera permitido a Chávez presentarse indefinidamente a su reelección, lo que se evidenció en una caída en los rendimientos de los títulos de la deuda venezolana.
"Hay un capital político, hay un capital humano presente en esta votación que debe ser organizado en términos de avanzar hacia la constitución de una mayoría y, por supuesto, fortalecer las alternativas que está presentando la juventud, que es el relevo", dijo Ricardo Sánchez, dirigente estudiantil opositor, uno de los sectores clave en la consolidación de la fragmentada oposición al presidente.
Cambios en el gobierno
No se descarta que Chávez decida, tras lo ocurrido, cambios en su gobierno y en el partido para reavivar fuerzas y hallar otra manera de avanzar en sus propuestas como él mismo lo dijo en la madrugada del lunes al reconocer la victoria de los opositores y constatar que "por ahora" no pudo concretar su propósito.
El propio mandatario afirmó, en una entrevista en el canal estatal Venezolana de Televisión, que el revés electoral pudo deberse a que todavía la sociedad venezolana no está madura para asumir una propuesta socialista.
"Es posible que todavía no estuviésemos a tiempo, habrá que madurar más y seguir construyendo nuestro socialismo", dijo. Señaló, además, que hay que seguir trabajando intensamente para convencer a los sectores de clase media de que un modelo socialista les beneficiaría y para disipar las dudas que puedan abrigar.
'Madurez democrática'
En una jornada electoral ejemplar, que dio muestra de "madurez democrática", según han coincidido en destacar políticos y analistas de todas las tendencias, Venezuela apartó los cambios que impulsaba su presidente, sin caer en caos o violencia, como auguraban algunos.
"No se pudo por ahora, pero mantengo la propuesta", dijo en la madrugada del lunes el presidente venezolano, que felicitó a todos por la jornada electoral que se desarrolló en un ambiente de normalidad tras una dura campaña.
En opinión del arzobispo Roberto Luckert, el país "demostró ser democrático" y se pudo ver que "los problemas se resuelven a través de los votos y no a través de la confrontación y la beligerancia".
La oposición debe trabajar "a partir de ahora" para reducir la "abstención electoral" y, adicionalmente, "tomar conciencia" de que "la única forma en la que podemos salir de los problemas es a través del voto y no de la violencia", aseveró.
7,2 millones de abstenciones
La victoria del 'no' a la reforma constitucional se selló con el voto de 4,5 de los 8,8 millones de personas que participaron en el referendo, en el que se registró una abstención de 7,2 millones de electores.
Luckert, vicepresidente de la Conferencia Episcopal, opuesta a la reforma, agregó que el potencial de casi 12 millones de electores que no apoyó a Chávez debe ser el objetivo de conquista de la oposición de cara a las elecciones regionales del próximo año.
Así también lo cree el analista León, según el cual las declaraciones de los líderes opositores, especialmente el ex candidato presidencial Manuel Rosales, a favor de una "reconciliación" de todos los venezolanos se encaminan en esta dirección.
'Socialismo autoritario'
Partidos de oposición, estudiantes, cúpulas empresariales, Conferencia Episcopal, y todos los que se habían sumado el rechazo, incluidos ex partidarios chavistas, se habían unido detrás de un 'no' a un proyecto con el que, según ellos, Chávez pretendía instalar un "socialismo autoritario" y "eternizarse" en el poder.
Y entre las voces más críticas una personalidad hasta ahora muy próxima al presidente: el ex ministro de Defensa Raúl Baduel* que se declaró abiertamente contra la reforma y alentó a votar en contra.
* Baduel, ahora general en retiro, fue titular de Defensa hasta el pasado mes de julio, y el militar que comandó las tropas que rescataron a Chávez de la isla de La Orchila durante el golpe de Estado de 2002.
02 diciembre 2007
LA LÓGICA DEL COLONIZADOR


Nota de TODO: Hemos repasado los titulares de la prensa internacional. El "caso Chávez", en una sospechosa promiscuidad, identidad y nada sutil coincidencia, ha atraído la verborragia de los titulares, los "análisis" que "denuncian" al "gran dictador" elegido y ratificado democráticamente por la mayoría del pueblo venezolano.
En México, el nuevo presidente ganó las elecciones por una mayoría "ridícula", pero suficiente para convertirlo en un presidente democrático. En Palestina, el Mov. Hamás ganó a comienzos de 2006 las elecciones en la Franja de Gaza, con veedores internacionales que ratificaron la limpieza de los comicios y ponderaron el acto democrático. Pero a EEUU y a Israel no les gusta esa "democracia".
Cuando la "democracia" les da un puntapié en el traste, se acaba la democracia, la voluntad popular, la "tolerancia", la "pureza del comicio" y, en consecuencia, los países "democráticos" se quitan las caretas y afloran sus auténticas personalidades autoritarias y criminales. Con Palestina y Afganistán pueden, con Venezuela, Bolivia, Nicaragua,Hezbollah, Rusia e Irán no pueden.
Contra Chávez pueden "hablar, escribir, mentir, difamar, practicar el diversionismo y la hipocresía". Pero nada más... Entonces, la calumnia, el despecho, la histeria y la verborrea orquestada desde Madrid y Wáshington, y la entente Bush y Asssnar, enfrentados a Rodríguez Zapatero, ahora se asocian y abrazan en la cofradía de los puros, los modernos colonizadores del siglo XXI despotrican contra quienes los ponen en la picota sin pelos en la lengua.
¡Que se vayan al diablo!
"Y, ¿qué decir del Rey de España? Para las masas chavistas, los hechos que provocaron la reacción de Don Juan Carlos en Chile no existen. Todo empieza con la interrupción del Rey y ahí el gran manipulador bolivariano ha encontrado otra arma que está empleando con profusión. A ese ataque añadió el viernes un último y enésimo elemento: la banca internacional, que, además, es española en el caso que nos ocupa. Lo tiene todo.
El daño que hacen declaraciones como la del viernes, en la que un jefe de Estado se atreve a decir que «los españoles compraron unos bancos y no me cuesta nada nacionalizarlos y ponerlos al servicio del pueblo venezolano», es enorme. He ahí la realidad que afronta Venezuela en el referendo de hoy. Se puede resumir en dos puntos: la seguridad jurídica es un concepto inexistente en Venezuela y el régimen chavista no cree que las inversiones extranjeras hagan ningún servicio a los venezolanos. Sólo con estos dos puntos queda dicho casi todo. La duda hoy es cuánta mella habrán causado en el electorado estos hechos. Y, sobre todo, si de verdad vamos a conocer lo que quiere el pueblo venezlano.".
(del ABC de Madrid, en el día de hoy)
Correa anuncia cambio 'radical, profundo y rápido' en la Asamblea Constituyente

MONTECRISTI (ECUADOR).- La Asamblea Constituyente que se inauguró en la 'Ciudad Alfaro', en la provincia costera de Ecuador, en medio de una tormenta política, servirá para efectuar cambios radicales y profundos, aseguró el presidente ecuatoriano, Rafael Correa.
En presencia del presidente de Colombia, Álvaro Uribe, que fue el único jefe de Estado extranjero en asistir a la ceremonia, Correa inauguró la Asamblea en la localidad costera de Montecristi, donde señaló que ese foro debe tener como objetivo "rescatar el Estado y sus capacidades".
De ese modo, el gobernante ecuatoriano pretende promover el desarrollo y procurar una distribución justa de la riqueza, con especial énfasis en la atención a los sectores más desprotegidos. Su Gobierno, dijo, promoverá "un cambio radical, profundo y rápido de las estructuras vigentes a través de una Asamblea Constituyente de plenos poderes", que estará controlada por su movimiento político, Alianza País.
"Somos simples soldados de la revolución ciudadana", agregó, en un discurso pronunciado en la tarima principal ubicada frente a la sede de la Asamblea Constituyente, que elaborará la vigésima Carta Magna en la historia de Ecuador. Para Correa, la nueva Constitución debería generar "una verdadera democracia", con nuevas formas de representación y vías directas para la participación de la sociedad.
El jefe del Estado, cuyo movimiento ocupa 80 de los 130 escaños de la Asamblea, insistió en sus propuestas de que la Constituyente incluya en sus debates la "rendición de cuentas" de los funcionarios públicos, así como la posibilidad de la revocación del mandato de todas las autoridades.
También abogó por reformas en el sistema electoral que fomente la creación de "verdaderos partidos políticos", con ideologías claras y que funcionen como "entidades democráticas". Correa hizo hincapié en la economía y aseguró que "no habrá una verdadera estabilidad en las democracias de América Latina mientras no haya una verdadera democracia económica".
También defendió a ex gerentes de la gubernamental Agencia de Garantía de Depósitos (AGD), creada a raíz de la crisis bancaria de 1999, que han sido procesados, según Correa, por una presunta persecución política de los sectores poderosos.
Correa, asimismo, afirmó que su Gobierno se alejará del neoliberalismo, que según dijo se aplicó en su país durante los últimos años, y calificó como una "barbaridad" la dolarización de la economía, aplicada desde el año 2000, cuando Ecuador adoptó la divisa estadounidense como patrón de intercambio.
Sin una agenda concreta
Además, expresó que la nueva Constitución debe ratificar la propiedad estatal sobre los recursos naturales, y reiteró su idea de que las concesiones mineras deben ser revisadas.
El gobernante manifestó que en los próximos días enviará a la Constituyente algunos proyectos de reformas legales, pues el Congreso entró en un receso forzado e indefinido por orden de la Asamblea que, en su primera sesión celebrada el jueves, asumió plenos poderes.
Se desconocen las acciones que adoptará el Parlamento, de mayoría opositora a Correa, aunque algunos legisladores habían advertido de que denunciarán la situación a la comunidad internacional, y su presidente, Jorge Cevallos, se pronunciará mañana, sábado, sobre la situación de la institución, informó hoy su hermano Fernando.
Las primeras reformas legales que propondrá a la Asamblea serán sobre tránsito, justicia financiera y tributación, explicó Correa, quien también anunció acciones duras para limitar y frenar los supuestos abusos en el sindicalismo público. Ecuador "necesita manos limpias, justas e incluso manos tiernas, pero también firmes", para acabar con la corrupción, añadió.
"Creemos firmemente en la transformación radical del país", insistió Correa, que juró "cambiar los destinos del país", por lo que invitó a la población a vigilar y acompañar a la Asamblea Constituyente.
Por su parte, el vicepresidente de la Asamblea, Fernando Cordero, dijo que la Constituyente "ha separado" a los legisladores "sin sueldo", hasta que "otro órgano, integrado por los nuevos legisladores del Ecuador, les reemplace".
En ese sentido, la Asamblea tiene que definir cómo se lleva a cabo la función legislativa ordinaria que corresponde al Congreso y hasta ahora sólo se ha indicado en el partido oficialista que se considera la instalación de una "Comisión Legislativa" que podría ocuparse de dicha tarea.
Condi modera a Bush (¿la ama de llaves transformada en la "lady")

Al término del mandato, la política exterior gira hacia el realismo
ANTONIO CAÑO - Washington - 02/12/2007
Condoleezza Rice protagonizó sin duda el momento más emocionante de la reciente conferencia de Annapolis cuando, consciente del rechazo y la tensión que, incluso allí, se percibía entre árabes e israelíes, intervino, sin papeles, para aludir a su propia experiencia de marginación y odio durante su infancia en Birmingham (Alabama) en plena época segregacionista.
Poco interesada en Oriente Próximo, al final ha sido clave para la conferencia
Fue una visionaria, pero giró hacia el realismo, dice el columnista Lewis
Su mayor punto fuerte ha sido y es la estrecha relación con Bush
Rice recordó las imágenes de iglesias negras en llamas, contó los ataques de los que su propia casa y las de sus vecinos fueron objeto, relató la muerte a manos de hordas racistas de otras niñas como ella, habló del miedo constante al caer la noche, de la humillación, de su exclusión en los autobuses, en las fuentes públicas.
Fue una intervención impactante, según el relato que hacen en algunos medios norteamericanos testigos directos de los discursos; destinada a tocar la fibra sensible de judíos y árabes, a explicarles que comprende su miedo a un ataque terrorista o a un bombardeo, su indignación al verse vejados en un control militar o insultados por un agitador político.
Esto es sólo un ejemplo de todos los esfuerzos hechos por Condi -como se la conoce en el mundo político de Washington- para la buena marcha de la conferencia de Annapolis, su criatura favorita, el fruto de un trabajo que se resume en más de 100.000 kilómetros recorridos en los últimos meses. Más aún que todo eso: esta conferencia puede ser la última oportunidad de salvar su controvertido legado.
Condoleezza Rice es consciente de cuántos esfuerzos más serán necesarios para convencer a los que estaban sentados en esa mesa de las buenas intenciones de la Administración norteamericana después de siete años en los que la única diplomacia ha sido la de las cañoneras; y la única iniciativa, una arrogante receta de democracia a la fuerza.
Rice ha sido parte y corresponsable de esa política hasta hace poco. Respaldó al principio el alejamiento norteamericano del conflicto palestino-israelí y colaboró con devoción en la estrategia que condujo a la guerra en Irak.
"Cuando fue nombrada consejera de Seguridad Nacional en 2000 se la veía como una pragmática siguiendo el modelo de su mentor, Brent Scowcroft, consejero de Seguridad Nacional del primer presidente Bush. Pero como secretaria de Estado ha actuado como una visionaria", opina el columnista Anthony Lewis. "Aunque ahora está girando hacia el realismo, antes ha sido uno de los arquitectos del mesianismo de nuestra política exterior", ratifica Fred Kaplan, autor del libro Daydream Believers.
Poco interesada profesionalmente en la región -Scowcroft la trajo de la universidad de Stanford como una experta en Rusia-, Rice viajó a Oriente Próximo por primera vez en el año 2000 y cometió errores tan graves en esa zona como el de infravalorar la importancia de la victoria electoral de Hamás. Su principal relación con Oriente Próximo en los primeros años consistía en vigilar los pasos que daba allí Colin Powell, de quien desconfiaban tanto George Bush como ella.
El anterior secretario de Estado cuenta en un libro de próxima publicación sobre Rice escrito por la periodista de The New York Times Elisabeth Bumiller que, mientras él se entrevistaba con Ariel Sharon o algunos líderes árabes, Rice estaba siempre llamándole por teléfono advirtiéndole que no asumiese ningún compromiso. "Siempre estaba pendiente de lo que hacía para correr a contárselo al presidente", recuerda Powell.
Esa estrecha relación con Bush ha sido y es su mayor punto fuerte. "No hay ninguna duda de que Rice ha sido y continúa siendo quien más estrechas relaciones tiene con Bush de entre todo su equipo de seguridad", afirma Allen Keiswetter, del Middle East Institute de Washington. "El presidente ama a Condi", asegura Andrew Card, antiguo jefe de Gabinete de la Casa Blanca.
Bush y Rice comparten su obsesión por el orden y la rutina. Rice empieza el día cada mañana a las cinco en el gimnasio del Departamento de Estado. Y, como el presidente, Rice creía hasta hace muy poco que el conflicto palestino-israelí era un laberinto en el que se perdería cualquiera que entrase, como se perdió Bill Clinton. "El Día de la Marmota", le llamaba Rice a Oriente Próximo, aludiendo a la película en la que los mismos hechos se suceden día tras día indefinidamente. "No existía absolutamente ninguna perspectiva de que el proceso de paz fuese a conducir a ningún sitio", dice Rice en el libro de Bumiller sobre su pensamiento en 2001.
Obviamente, Condoleezza Rice ha cambiado. Ya sea, como dicen algunos analistas, porque sus contactos para aislar a Irán le han hecho comprender la dimensión del problema palestino-israelí o que, como afirman otros, ha entendido que la única manera de compensar a los árabes por el desastre de Irak es la solución de ese largo conflicto. Pero lo cierto es que la última Rice ejerce una influencia moderadora dentro de la Administración.
Eso se ha probado no sólo en el caso de Oriente Próximo, sino en otros, como Irán, Corea del Norte o Pakistán, en los que el punto de vista más prudente se ha impuesto a los más radicales. Suya fue la recomendación decisiva para que otro moderado, Robert Gates -su antiguo jefe en el Consejo Nacional de Seguridad- fuera elegido secretario de Defensa.
Este cambio de Rice ha dado un tono general más sosegado a la política exterior norteamericana. "Siempre fue poderosa dentro de la Administración de Bush, pero antes lo era porque ella seguía la agenda del presidente. Ahora es él quien sigue la agenda de Rice, lo que supone una muy notable diferencia", afirma Nathan Brown, doctor en Ciencia Política de la Universidad George Washington.
Annapolis ha confirmado esa opinión. "Rice es la fuerza conductora detrás de esta conferencia", considera Jim Phillips, doctor del Middle Eastern Affairs de la Heritage Foundation. "Creo que el presidente Bush era reacio a embarcarse en una empresa tan arriesgada como ésta. Pero sus lazos personales con Rice fueron un factor determinante a la hora de resolver sus dudas".
Ahora Rice tiene que desmentir a la columnista Maureen Dowd, que la ha acusado de haber pasado hasta hace poco "más tiempo trabajando en el gimnasio que en el proceso de paz", y hacer que este proyecto camine. De no ser así, todas las plumas están ya afiladas en Washington para declararla la principal responsable.
"Arden los guetos" (puntos de vista)

La escasez de empleos y de equipamientos para el ocio lleva a los jóvenes de los suburbios de París a la exclusión y la violencia.
JOAQUÍN PRIETO 02/12/2007
"Para nosotros no hay futuro. No contamos para nada". Desde las revueltas de 2005, la desesperanza sigue siendo la misma entre grupos de jóvenes en determinados municipios de la periferia de París, de esa banlieue que en la cultura ciudadana francesa quiere decir lo que está más allá, los suburbios de las ciudades.
No sólo viven familias de inmigrantes en esas zonas, pero su presencia es muy fuerte. Los padres o los abuelos llegaron a Francia en los años sesenta y setenta, cuando la construcción de 600.000 viviendas anuales y la industria del país requerían de mucha mano de obra. Trajeron a sus familias cuando pudieron o formaron otras nuevas; hasta que las crisis de la construcción y de la industria hicieron innecesarios tantos brazos. Allí permanecen, confinados en barrios donde el paro alcanza hasta al 30%, el triple de la media nacional. Con sus hijos o nietos escolarizados, sí, pero claros candidatos al fracaso escolar y sometidos a discriminaciones a la hora de acceder a los empleos disponibles. Porque entre François y Mohamed, el francés de cepa opta casi siempre por François.
Alojados en barrios construidos por instituciones públicas, que subvencionan el alquiler de las casas, las poblaciones de los barrios sensibles pueden subsistir, pero no romper el destino incierto de la joven generación. Viven en barrios de estructura laberíntica, a menudo rodeados de zonas verdes, que contribuyen a dar un aspecto apacible a zonas cargadas de tensión, con pocos equipamientos culturales y deportivos, en los que grupos de jóvenes matan el tiempo en la calle. La policía atribuye al trapicheo de drogas y otros objetos la exhibición de motos, aparatos electrónicos de tecnología avanzada o ropa de marca en chicos de barrios degradados. Odian a la policía, a Nicolas Sarkozy -el hombre fuerte de Francia, que hace dos años les trató de "escoria"-; queman los coches de los vecinos, alguna escuela, de vez en cuando una tienda. El año pasado se contabilizaron 40.000 coches incendiados en Francia, tres veces más que hace diez años.
Los disturbios de esta semana en Villiers-le-Bel no han sido más que otro chispazo en el proceso de degradación. Con una diferencia: en el pasado, las bandas dedicadas al culto del fuego sólo destrozaban bienes materiales; ahora se producen también ataques a personas con cócteles molotov e incluso con armas de fuego. "Cierto número de jóvenes, extremadamente minoritario, ha basculado hacia el odio y la violencia física", admite François Pupponi, alcalde socialista de Sarcelles, municipio limítrofe con el de las violencias de la semana pasada, ambos próximos al aeropuerto Charles de Gaulle. En todo caso, las revueltas arrabaleras son anónimas y apolíticas, sin objetivo claro; nada que ver con movimientos al estilo de Mayo del 68.
Los últimos incidentes han afectado al distrito electoral de Dominique Strauss-Kahn, el nuevo director general del Fondo Monetario Internacional (FMI). Precisamente están convocadas las elecciones para sustituirle como diputado del Parlamento francés, pero ¿quién puede ocuparse de una campaña electoral, cuando la prioridad es restablecer la calma?
La política no consigue poner fin a la crisis social, pese a la ambición de los planes diseñados para conseguirlo. Existe un macroproyecto estatal para invertir 42.000 millones de euros en 750 barrios sensibles de Francia, y que implica la demolición de 250.000 viviendas degradadas. Sin embargo, la ejecución de tan vasto plan es muy lenta, y los guetos viven pendientes del despliegue de la policía antidisturbios. "Estamos en la violencia anárquica, conducida por una minoría que lanza el oprobio sobre la mayoría", ha argumentado Fadela Amara, ex presidenta de Ni Putas Ni Sumisas, la asociación que condujo una fuerte campaña contra la violencia machista en esos mismos barrios sensibles, elevada ahora al rango de miembro del Gobierno de Sarkozy.
Al presidente de SOS-Racismo, Dominique Sopo, le parece grave haber suprimido la "policía de proximidad" desde que la izquierda perdió el poder. Porque eso ha significado "la desaparición de policías reconocidos y respetados en tal o tal barrio, pero igualmente ha implicado el abandono por el Estado de territorios urbanos cuyas poblaciones han sido reducidas al papel de malvados en una obra de teatro político representada con una bella regularidad en el telediario de las ocho de la tarde y titulada 'Francia tiene miedo", ha escrito en el diario Le Monde. A la tolerancia cero, el gran lema de la derecha en el poder, le sucede el balance cero, contraargumenta el líder de SOS Racismo.
Un hecho indiscutible: tanto los dos muchachos que se mataron esta semana, cuando su moto chocó contra un coche patrulla, como los que murieron electrocutados hace dos años -huyendo de una persecución policial- eran de familias llegadas desde muy lejos: Marruecos, Turquía, Senegal. Pero todos murieron a poco más de una veintena de kilómetros unos de otros. Y todos en la periferia de París, la capital del lujo y de la racionalidad.
La blogosfera alimenta la tristeza por los adolescentes muertos y adoba la cólera que sienten sus colegas. Moshin, uno de los chicos fallecidos en el choque contra un coche policial, había creado un blog en el que se hacía llamar "chamo6". Al abrir la página aparece una foto de Moshin detrás de una nube de humo, acompañada de aforismos como éste: "Os reís de mí porque soy diferente, pero yo me río de vosotros porque sois todos parecidos". -
EN EL NOMBRE DE TODOS: ¡VETE A LA MIERDA, BORBÓN!
(DE LA "VOZ DE AMO", José Pablo Feinmann, Página12, 2/12/2007)
Un rey, durante estos días, perdió los estribos durante una Cumbre Iberoamericana que se realizó en Chile. Tenía ante sí a un presidente latinoamericano, oscurito para colmo, con rasgos de indígena y que hace un uso brillante del Verbo. El rey, se sabe, es el anacrónico Juan Carlos de España. El presidente latinoamericano es el polémico Hugo Chávez. Aquí no voy a referirme a ninguno de los dos. Del rey ya he dicho que es un anacronismo. Todo monarca, sea inglés, sea holandés o sea español, es un anacronismo escandaloso en el siglo XXI. De Chávez hablaremos en otra oportunidad. Pero hay que decir que en cuanto al Verbo, en cuanto a la palabra, Chávez lo maneja infinitamente mejor que el rey. Quien sólo fue capaz de una rabieta inadecuada, de una ira de monarca en tierra de salvajes: “¿Por qué no te callas?”, célebremente ya le dijo a Chávez. Toda la historia del colonialismo late en esa frase. Basta de usar el Verbo, tú, hijo de indígenas, descendiente de esclavos. Es un rey europeo el que te lo ordena. Un descendiente de colonizadores, de osados aventureros que os han descubierto para la Historia, de una civilización que ha puesto el Verbo en tu bocaza insolente. Chávez es un orador brillante. Podemos creerle o no. Pero el monarca que pretendió hacerlo callar sólo es un ente arqueológico, aturdido, un rescoldo de tiempos ásperos y viejos que sólo sabe dar órdenes a quienes considera naturalmente (y por tradición) inferiores a él. Qué sorpresa, sin embargo, majestad. Ahí, frente a usted, un indígena levantisco usa el Verbo en su contra, él, a quienes ustedes se lo entregaron como gracia de Dios, lo usa mejor que ustedes y los saca de las casillas, los arroja a la indignidad de los malos modales, lo transforma, a usted, majestad, en un rey que pierde los estribos ante un vasallo que le moja la oreja, qué deshonor, qué vergüenza ante la historia, ante su linaje, debiera usted, acaso, pensarlo bien y luego, elegantemente, abdicar.
En su última contratapa, la revista Barcelona exhibe una foto del rey Juan Carlos de Borbón, de su esposa, Sofía, y, junto a ellos, hay un genocida, el general Jorge Rafael Videla. El rey español y su mujer lo visitaron, lo respaldaron con su presencia y no le dijeron que se callara. Tal vez porque Videla hablaba poco, tal vez por otros motivos. Como fuere, le entregaron el prestigio de una monarquía europea, fortaleciéndolo. Los que hacen Barcelona publican la foto y una frase: ¿Por qué te callaste? La frase está dirigida al rey Juan Carlos. Si ahora ordená callar a Chávez, ¿por qué él se calló ante Videla?
No hay más nada que agregar.
Un rey, durante estos días, perdió los estribos durante una Cumbre Iberoamericana que se realizó en Chile. Tenía ante sí a un presidente latinoamericano, oscurito para colmo, con rasgos de indígena y que hace un uso brillante del Verbo. El rey, se sabe, es el anacrónico Juan Carlos de España. El presidente latinoamericano es el polémico Hugo Chávez. Aquí no voy a referirme a ninguno de los dos. Del rey ya he dicho que es un anacronismo. Todo monarca, sea inglés, sea holandés o sea español, es un anacronismo escandaloso en el siglo XXI. De Chávez hablaremos en otra oportunidad. Pero hay que decir que en cuanto al Verbo, en cuanto a la palabra, Chávez lo maneja infinitamente mejor que el rey. Quien sólo fue capaz de una rabieta inadecuada, de una ira de monarca en tierra de salvajes: “¿Por qué no te callas?”, célebremente ya le dijo a Chávez. Toda la historia del colonialismo late en esa frase. Basta de usar el Verbo, tú, hijo de indígenas, descendiente de esclavos. Es un rey europeo el que te lo ordena. Un descendiente de colonizadores, de osados aventureros que os han descubierto para la Historia, de una civilización que ha puesto el Verbo en tu bocaza insolente. Chávez es un orador brillante. Podemos creerle o no. Pero el monarca que pretendió hacerlo callar sólo es un ente arqueológico, aturdido, un rescoldo de tiempos ásperos y viejos que sólo sabe dar órdenes a quienes considera naturalmente (y por tradición) inferiores a él. Qué sorpresa, sin embargo, majestad. Ahí, frente a usted, un indígena levantisco usa el Verbo en su contra, él, a quienes ustedes se lo entregaron como gracia de Dios, lo usa mejor que ustedes y los saca de las casillas, los arroja a la indignidad de los malos modales, lo transforma, a usted, majestad, en un rey que pierde los estribos ante un vasallo que le moja la oreja, qué deshonor, qué vergüenza ante la historia, ante su linaje, debiera usted, acaso, pensarlo bien y luego, elegantemente, abdicar.
En su última contratapa, la revista Barcelona exhibe una foto del rey Juan Carlos de Borbón, de su esposa, Sofía, y, junto a ellos, hay un genocida, el general Jorge Rafael Videla. El rey español y su mujer lo visitaron, lo respaldaron con su presencia y no le dijeron que se callara. Tal vez porque Videla hablaba poco, tal vez por otros motivos. Como fuere, le entregaron el prestigio de una monarquía europea, fortaleciéndolo. Los que hacen Barcelona publican la foto y una frase: ¿Por qué te callaste? La frase está dirigida al rey Juan Carlos. Si ahora ordená callar a Chávez, ¿por qué él se calló ante Videla?
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