27 noviembre 2007

ANÁPOLIS: FAHRENHEIT 451


LAS PERSPECTIVAS DE LA REUNIÓN DE PALESTINOS E ISRAELÍES ES PRÁCTICAMENTE NULA. NO IMPORTA EL PEDAZO DE PAPEL SOBRE EL QUE FIRMEN LOS PRESENTES EN LA REUNIÓN: ISRAEL NO VA A RUBRICAR UN ACUERDO POR EL CUAL DEBERÁ DEVOLVER PARTE DE JERUSALEM, PERMITIR EL RETORNO DE LOS REFUGIADOS, DESARMAR LAS COLONIAS LEVANTADAS EN JUDEA Y SAMARIA Y LUEGO SE CRUZARÁ DE BRAZOS, SONRIENTE Y SATISFECHA CON SU CONDUCTA DE SAMARITANA DEL MEDIO ORIENTE. SI CEROLMERT FIRMARA UN ACUERDO DE ESTE TIPO, NO PODRÍA REGRESAR A ISRAEL.
Y SI ABU MAZEN FIRMASE UN PAPEL SIN INCLUIR LAS EXIGENCIAS DEL PUEBLO PALESTINO COMO BASE LIMINAR,SI RECONOCIESE AL ESTADO DE ISRAEL COMO "ESTADO JUDÍO", COSA QUE NO ES NI SERÁ JAMÁS", YA DESDE ANÁPOLIS DEBERÍA BUSCAR REFUGIO EN LA COCHINCHINA O EN EL CENTRO DE LA TIERRA.
HAY QUE CONVENCERSE: ANÁPOLIS EQUIVALE A FAHRENHEIT 451
(Andrés Aldao)



Los principales obstáculos para la paz entre israelíes y palestinos
Los puntos de conflicto siguen sin resolverse tras décadas de litigo


ELPAIS.com - Madrid - 27/11/2007

La reunión internacional de Annapolis puede marcar el primer paso de un proceso de paz en Oriente Medio, aunque el escepticismo rodea la cumbre. Algunos de los puntos que serán tratados están sin resolver desde hace décadas.

Jerusalén

La ciudad está siempre sobre las mesas de negociación y es uno de los temas más conflictivos para israelíes y palestinos. Jerusalén es considerada una ciudad sagrada para el judaísmo, el cristianismo y el Islam. Para los palestinos, es una ciudad santa, corazón de Palestina y el mundo árabe. Para los israelíes, Jerusalén tiene lazos históricos y religiosos con el pueblo judío y es parte integral de su identidad. En ella, están los restos del gran Templo Sagrado de Jerusalén. Después de la Guerra de los Seis Días en 1967, Israel conquistó Jerusalén Oriental, lo que supuso una “ocupación” para los palestinos y una “liberación” para los israelíes. El gran símbolo de la disputa es el sitio llamado por los judíos Har Haram, Monte del Templo, y por los musulmanes Haram al-Sharif.

Fronteras

Oficialmente, los palestinos exigen una retirada israelí de todos los territorios ocupados desde junio de 1967, incluido Jerusalén Este. Según el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas, los palestinos quieren "un Estado que tome como base las fronteras de 1967". Según ha declarado varias veces Abas; "La superficie de Cisjordania y la franja de Gaza es de 6.205 km2 y queremos estos 6.205 km2". Pero Israel descarta una vuelta a las fronteras previas a 1967 y quiere unir a su territorio las zonas donde se encuentran agrupadas las mayores colonias de Cisjordania, sobre todo en torno a Jerusalén, donde viven unas 250.000 personas. En 2005, Israel retiró todos sus asentamientos de la Franja de Gaza y cuatro implantaciones aisladas de Cisjordania, pero los palestinos exigen que las colonias desaparezcan.

Refugiados

Según datos de Naciones Unidas, existen entre siete y ocho millones de palestinos que viven en zonas de Palestina administradas por la Autoridad Palestina o están refugiados en tierras cercanas. Los palestinos siempre han exigido que Israel reconozca el derecho al retorno de estas personas, conforme indica la resolución 194 de la Asamblea General de la ONU. Israel se niega categóricamente a conceder este "derecho al retorno" porque podría poner fin al carácter judío del Estado de Israel, proclamado en 1948, pero está dispuesto a tolerar la instalación de estos refugiados en el futuro Estado palestino.

Agua

El abastecimiento del líquido es motivo de importantes diferencias. La cuenca del Jordán es una de las zonas más áridas de la tierra. Israel controla el 80% del agua subterránea de Cisjordania tras la desviación del Jordán hacia el Neguev mediante el Acueducto Nacional, lo que causó un claro conflicto con los intereses árabes, tanto en calidad del agua como en cantidad. Es entonces cuando la negociación sobre el agua ha adquirido una doble dimensión técnica y política. Para los palestinos, Israel discrimina a los palestinos en su consumo, mientras que los israelíes consideran que el problema radica en la ausencia de una buena administración por parte de los palestinos. ■


Los palestinos ultiman un pacto con Israel para crear su propio Estado
El acuerdo establece las condiciones y los plazos para avanzar hacia el nuevo país


ANTONIO CAÑO - Washington - 27/11/2007

Negociadores palestinos e israelíes comunicaron ayer, horas antes del comienzo formal de la conferencia de Annapolis para la paz en Oriente Próximo, que estaban a punto de alcanzar un acuerdo para la redacción de un comunicado final en el que se establecerán los plazos y las condiciones para la creación de un Estado palestino. "Hay intensos contactos en estos momentos para conseguir ese documento. Creo que podremos lograrlo hoy mismo [lunes] o mañana", manifestó en el Departamento de Estado el jefe negociador palestino, Yasser Abed Raboo. "Nos estamos acercando", confirmó un portavoz israelí.
"Los palestinos y nosotros sacaremos adelante algo muy bueno", dijo Olmert
La presencia de Siria y Arabia en Annapolis ya es un éxito para Bush
Hasta anoche no se conocían detalles sobre el contenido de esa declaración, aunque la delegación palestina había comentado previamente que su voluntad era la de incluir un sistema de control de los acuerdos que se vayan tomando, así como el establecimiento de un plazo para acabar las negociaciones antes de finales de 2008. La aprobación de un documento así, que se ha resistido durante meses de duras negociaciones impulsadas por EE UU, significaría un signo optimista en una conferencia que nace marcada por el escepticismo de sus 40 participantes, incluidos todos los países árabes y la propia Liga Árabe.
Ese escepticismo, alimentado por décadas de fracasos en cualquier intento de diálogo, no impidió que las conversaciones comenzaran ayer con palabras de esperanza y garantías de buena voluntad. "Los palestinos y nosotros nos sentaremos juntos en Jerusalén y sacaremos adelante algo que será muy bueno", anticipó el primer ministro israelí, Ehud Olmert, al inicio de su encuentro bilateral en la Casa Blanca con el presidente estadounidense, George Bush.
Bush también expresó su optimismo. "Esta conferencia", dijo, "marcará el apoyo internacional al propósito de israelíes y palestinos de comenzar negociaciones sobre el establecimiento de un Estado palestino y la consecución de la paz entre los dos pueblos".
Ése intenta ser el principal aporte de esta conferencia respecto a otros frustrados procesos de paz: su internacionalización. Durante años se ha dicho que ningún acuerdo entre palestinos e israelíes sería factible sin el apoyo del resto de los países árabes -especialmente Siria y Arabia Saudí- que se sienten afectados por algunos puntos de la agenda palestino-israelí, como el estatus de Jerusalén y el regreso de los refugiados palestinos. Siria, además, mantiene su propio litigio con Israel a propósito de la ocupación desde 1967 de los Altos del Golán.
Todos los árabes están ahora aquí, con mayor representación que nunca en la historia. Saudíes y sirios están aquí también. Los primeros representados por el mismo ministro de Relaciones Exteriores, Saud al-Faisal; los segundos, sólo por un viceministro, Faisal Mekdad. Su presencia es, ciertamente, un éxito de Bush y de su esforzada secretaria de Estado, Condoleezza Rice. Pero un éxito que puede ser efímero si no produce algún efecto práctico.
Las condiciones, aparentemente, no son las más propicias para alcanzar esa meta. Tanto Olmert como el presidente palestino, Mahmud Abbas, con quien Bush se reunió también por separado ayer, son líderes débiles y cuestionados en sus propios países. El mismo anfitrión está a punto de entrar en su último año de presidente y no es, precisamente, muy popular en el mundo árabe.
Pero algunos otros factores contribuyen, al menos, a intentar el éxito. Entre éstos destacan el creciente peso que una potencia regional no árabe, como es Irán, está alcanzado en Oriente Próximo, así como la presión, también en aumento, que muchos Gobiernos de la zona sienten de parte de sus propias opiniones públicas cada día más radicalizadas. A nadie se le escapa que un verdadero acuerdo palestino-israelí sería un factor de estabilidad que sólo perjudicaría a quienes quieren cambiar por la fuerza el statu quo. *

LOS TRES MOSQUETEROS DEL CAMBIO CLIMÁTICO

Carlos BENÍTEZ VILLODRES


Manuel Marín, tras anunciar públicamente, el pasado 15 de noviembre, que ante las próximas elecciones generales de marzo de 2008 dejará la vida política, ha propiciado, con esta decisión, el surgimiento, en su persona, de otro Al Gore “a la española”.
El actual presidente del Congreso, nacido en 1949 en Ciudad Real, se convirtió en habitual en el Parlamento desde las primeras elecciones democráticas, cuando fue elegido diputado independiente (?) -PSOE- por la provincia de Ciudad Real en junio de 1977, y renovó su escaño en 1979 y 1982. Tras una larga trayectoria en la Comunidad Europea, volvió al Congreso en 2000, hasta que en abril de 2004 fue elegido como presidente de la Cámara Baja.
Es evidente que a la dirección del partido le habría encantado que Marín hubiese encabezado la candidatura por Ciudad Real. Me consta que esa propuesta ya estaba sobre la mesa, incluso se le había trasladado al propio interesado. Pero el PSOE respeta la decisión del presidente del Congreso, la entiende y considera que, pese a que Marín abandone la vida política, va a seguir siendo “un referente” en el partido.
Manuel decidió abandonar a su esposa, la política, para dedicarse en cuerpo y alma a luchar contra el cambio climático fuera y dentro del ámbito universitario y a defender la necesidad de construir un modelo de desarrollo económico sostenible y renovable. Temas estos en los que está sumamente interesado. Pero este divorcio, que estaba cantado, está motivado, según el propio Marín, porque se encuentra cansado, desmotivado y dolido.
Para este Al Gore español el cambio climático es el gran reto de la sociedad en el siglo XXI y un asunto que le preocupa desde hace tiempo. Según el interesado, tuvo “la suerte” de pasar 24 horas con el “hipócrita y galopín” Al Gore durante la entrega del Premio Príncipe de Asturias al ex vicepresidente de Estados Unidos.
Manuel se marcha sin haber sacado adelante la ansiada reforma del reglamento del Congreso, proyecto en el que puso todo su empeño junto al Plan de Modernización de la Cámara que, al menos, si ha visto cumplido. La falta de voluntad política de los dos grupos mayoritarios frustró, una legislatura más, la reforma. Pero Marín ya no quiere saber más de reforma, ni de política parlamentaria, ni de otras políticas básicas.
Al Gore fue el 45º Vicepresidente de los EE UU entre 1993 y 2001, bajo la presidencia de Bill Clinton y candidato a la presidencia del país en el 2000, cuando perdió las elecciones presidenciales frente a George Walter Bush. El ex vicepresidente estadounidense -gurú del medio ambiente, Premio Nobel de la Paz 2007 junto al Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU (al ganar este Premio se ha colocado a la altura de la Madre Teresa, de Martín Luther King, del Dalai Lama…) y Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional 2007- y Arnold Schwarzenegger, gobernador republicano de California y partidario acérrimo de la pena de muerte, participarán en diciembre en New Hampshire en un foro presidencial sobre energía y cambio climático. ¿Habrá invitado Al Gore a su amigo Manuel Marín? Cuando la entrevista del “mosquetero americano”, en Oviedo, con el aún presidente de la Cámara Baja, tras la entrega del Premio Príncipe de Asturias al primero…, ¿le influiría aquél a éste, no para que abandonara la política, ya que la decisión estaba tomada de antemano, sino para que Marín se uniera a sus huestes, como ya hizo Arnold, para ganar dinero fácil con el falso y manido tema del cambio climático, embaucando a la gente allá donde diserten sobre este asunto apocalíptico, según Al Gore.

El Comité del Nobel dijo a los medios que le otorgaba este reconocimiento debido a su esfuerzo por “construir y divulgar un mayor conocimiento sobre el cambio climático causado por el hombre”. Sin embargo, muchos analistas ven en este premio, un golpe de las elites europeas a la administración Bush. Por ejemplo, World Socialist Web Site concluye que nunca se había visto una intervención tan abierta de la clase dirigente europea en la política interna de los Estados Unidos.
Al Gore sumó una nueva presea a sus esfuerzos por contener el cambio climático al recibir un reconocimiento especial en la 35.ª entrega de los Premios Emmy Internacional, que se celebró la noche del lunes, 19 de noviembre, en Nueva York. El actor y director Robert de Niro se encargó de entregarle el Premio Fundadores del Emmy Internacional a Gore por promover a “nuestra humanidad común”. Con sarcasmo, De Niro dijo que “Gore ha dedicado su vida al servicio público” y siguió haciéndolo “después de que fue elegido presidente en el 2000 y perdió el cargo con los votos de la Suprema Corte”.
La web “Kaos en la red” recuerda que fue durante el gobierno de Clinton-Gore, cuando Estados Unidos bombardeó Yugoslavia, Sudán, Afganistán, Irak, Zaire y Haití. “De pacifista, nada”, dice el portal, que también lo señala como uno de los impulsores del uso de biocombustibles, propuesta que, aseguran, auspicia la deforestación y atenta contra el cultivo de productos básicos para la alimentación. De otro lado, en marzo de este año el Tennessee Center for Policy Research denunció que la mansión de los Gore consumía 22,619 kilowatios hora, más del doble de la media de las familias americanas en un año. Y por si fuera poco, hace unas semanas el juez del Tribunal Supremo de Londres, Michael Burton, falló a favor de una demanda interpuesta por el ciudadano Stewart Dimmock contra “Una verdad incómoda”, a la que denunció por alarmista, exigiendo que se prohíba su exhibición en las escuelas públicas inglesas. ■

Escritor, poeta, periodista, crítico literario
Málaga (España)

26 noviembre 2007

Nuevo nombre, igual política

por Andrés Aldao


En este remanido juego de la política USA−Israel, todo el mundo se hace el tonto, el distraído, el que no comprende la terquedad palestina y asume y pondera la generosidad de los gobiernos israelíes.
El nuevo fabulero de la historia es el señor Ehud Cerolmert quién, siguiendo la tradición de todos los gobernantes israelíes, propone “condiciones paz” para los palestinos, es decir, incumplir como es habitual las violaciones las leyes internacionales y las resoluciones de la ONU, y legalizarlas, de una vez y para siempre.

Hay una sola condición para la paz: devolver los territorios rapiñados al pueblo palestino, aceptar el derecho de los refugiados palestinos a volver a sus casas, propiedades y tierras en Palestina e Israel. Y, además, indemnizar a los palestinos por los daños provocados por el ejército israelí en la Franja de Gaza, Judea y Samaria.

Todo acuerdo que se rubrique sin las normas que señalamos más arriba, será un pedazo de papel sin valor jurídico, político e histórico. No vale la pena extenderse, escribir dos palabras más... La historia es terca y nada generosa... ■

Halcones sobre Anápolis

La Conferencia de Anápolisis también se presenta como el escenario en el cual dirimirán espacios de poder los neoconservadores norteamericanos, que intentarán frustrar las conversaciones, y el ala más pragmática de la Casa Blanca.

Por Jim Lobe

Pese al casi universal escepticismo sobre las reales perspectivas de relanzar un serio proceso de paz para Medio Oriente en la cumbre de la semana próxima en la ciudad estadounidense de Anápolis, un grupo de neoconservadores intenta frustrar las conversaciones.


Personalidades de línea dura del American Enterprise Institute (AEI) y del Freedom Watch, campaña liderada por miembros de la Coalición Judía Republicana, lanzaron una ataque contra la reunión de alto nivel de la próxima semana, pues temen que tenga como resultado más presión a Israel para que haga concesiones territoriales.


El ataque, que se produce en medio de crecientes temores de los neoconservadores de que el presidente estadounidense George W. Bush se vuelque más hacia los "realistas" -el ala más diplomática en el gobierno- que a los "halcones" –el ala más belicista--, está dirigido principalmente contra la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, más que al propio mandatario.

Rice ha dedicado tiempo y fuerzas sin precedentes para viajar en los últimos meses a Medio Oriente, con el fin de procurar un acercamiento entre el primer ministro israelí Ehud Olmert y el presidente palestino Mahmoud Abbas que permita un acuerdo marco para llegar a la llamada "solución de los estados". La secretaria de Estado dijo confiar en lograr esa meta antes de que Bush abandone su cargo en enero de 2009.

"Las partes han dicho que harán esfuerzos para concluir un (un acuerdo final de paz) durante la administración de este presidente, y no es secreto que eso significa dentro de un año", dijo Rice a periodistas, subrayando que la reunión del 27 de este mes en Anápolis está destinada a lanzar un intenso esfuerzo de negociación para los próximos meses.

"Eso es lo que intentaremos. Nadie puede garantizarlo. Lo único que puedes hacer es hacer tu mejor esfuerzo", añadió.

Pero ese esfuerzo es anatema para los neoconservadores de línea dura, cuya presencia en el gobierno de Bush ha disminuido en los últimos dos años pero que mantienen influencia sobre todo a través del vicepresidente Dick Cheney y miembros clave de la Casa Blanca, en particular el número dos del Consejo de Seguridad Nacional, Elliott Abrams.

De hecho, entre los más prominentes halcones que se oponen a la reunión de Anápolis, a la que han sido invitados altos funcionarios y diplomáticos de 46 países y grupos multilaterales, se destaca David Wurmser, quien hasta agosto se desempeñaba como principal consejero de Cheney sobre Medio Oriente. Su oposición al abortado proceso de paz de Oslo data de inicios de los 90.

En un almuerzo con la prensa el lunes organizado por el derechista Proyecto Israel, Wurmser, ex director del programa para Medio Oriente del AEI, señaló que este es el peor momento para que el gobierno de Bush inicie un proceso de paz palestino-israelí, sobre todo considerando la importancia y las nuevas amenazas a los intereses de Estados Unidos, como Corea del Norte, Irán, Irak, Siria y Venezuela.

"Simplemente envía la señal equivocada", dijo, subrayando que, contrariamente a los argumentos de Rice y de los demás realistas, cualquier presión a Israel para que haga concesiones en este momento sólo fortalecerá a Irán y debilitará a los aliados árabes sunnitas de Washington en la región, que el gobierno de Bush propone convocar en una coalición contra Teherán.

Mientras Wurmser es quizás el más reciente ex alumno de la administración de Bush que habla públicamente contra Anápolis, otros neoconservadores de línea dura cercanos al ex primer ministro israelí Benjamin Netanyahu (1996-1999) también la emprenden contra el esfuerzo de paz.

La vicepresidenta para Estudios sobre Política de Defensa y el Exterior del AEI, Danielle Pletka, publicó una columna en el periódico The New York Times la semana pasada acusando a la administración de imitar las políticas del ex presidente Bill Clinton (1993-2001), sobre todo en lo que tiene que ver con Corea del Norte y con el proceso palestino-israelí.

Pletka afirmó que Abbas era "ineficaz" y lo acusó de "fingir". Además, criticó a Rice por supuestamente haber "pedido consejo no sólo a Bill Clinton, sino también a Jimmy Carter", premio Nobel de la Paz y presidente entre 1977 y 1981, criticado por los neoconservadores por su último libro "Palestine: Peace Not Apartheid" (Palestina: paz, no apartheid).

Por su parte, Bret Stpehens, columnista del diario The Wall Street Journal, también vinculó los esfuerzos de paz de Rice con Carter, aunque omitiendo que fue ese ex presidente quien forjó los acuerdos de paz de Camp David en 1978 entre Israel y Egipto.

Mientras, el presidente del Centro para Políticas de Seguridad, Frank Gaffney, también publicó una columna en The Washington Post en la que calificó a Rice de "fanática que perdió todo sentido de la realidad", y llamó "organización terrorista" al partido palestino Al Fatah, de Abbas, y lo incluyó entre otros grupos "neofacistas" como "Hamas (Movimiento de Resistencia Islámica), Hezbollah, Al Qaeda y los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Iraní".

"De esto sólo puede resultar un estado palestino. El fanatismo de Rice es una daga dirigida contra el corazón de Israel, y permitirá la creación de un nuevo y seguro refugio para el terrorismo, que combate a Estados Unidos y a otras naciones de Occidente", escribió Gaffney.


La fuente: Agencia de noticias IPS

Anápolis: entre el caos y la “paz justa”

En las circunstancias actuales, parece difícil contemplar la posibilidad de que de la conferencia de Anápolis surja una “paz justa” en la región. El mero eufemismo – “paz justa” – parece un disparate. ¿Se puede garantizar la convivencia intercomunitaria, la estabilidad regional, mediante una “paz injusta”? En este contexto, cabe preguntarse si la reunión de Anápolis no empieza con malos augurios.
Por Adrián Mac Liman
Las cancillerías y los medios de comunicación internacionales, en los últimos días, centran sus baterías en Anápolis, la capital del Estado de Maryland, que a partir del próximo día 27, albergará la Conferencia de Paz en Medio Oriente Este acontecimiento fue anunciado por el inquilino de la Casa Blanca allá por el mes de julio, cuando la mayoría de los politólogos dirigía sus miradas hacia Turquía, escenario del primer éxito de los llamados “islamistas moderados”, empeñados en retocar por vía pacífica las estructuras laicas del edificio republicano ideado en los años 20 del siglo pasado por Mustafá Kemal Atatürk.

El presidente Bush aludió en su primera intervención a la celebración de meras consultas sobre la situación en Medio Oriente; la idea de una conferencia internacional fue tomando cuerpo durante los primeros meses del otoño, coincidiendo con los viajes de la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, a la zona. La evaluación hecha en aquel entonces por la jefa de la diplomacia estadounidense resultaba más bien pesimista. Rice pudo comprobar in situ el sinfín de problemas pendientes, de reacciones contradictorias de todas las partes en el conflicto. No se trataba sólo de las posturas de Israel y la Autoridad Nacional Palestina (ANP), sino también y ante todo de las múltiples reticencias formuladas por Arabia Saudita, Líbano, Siria y Jordania, países interesados en la elaboración de un acuerdo de paz israelo-palestino. Para los estadistas árabes el aislamiento de Hamas en la Franja de Gaza, ideado por Israel con el apoyo de Estados Unidos, constituye otro factor de discordia en el ya de por sí inestable panorama político regional.

Señala el columnista del rotativo español ABC, que el polvorín de Gaza podría convertirse en la chispa de un nuevo conflicto con riesgo de contagio, como sucedió en Europa en 1914. Sin embargo, la Administración Bush apuesta por la presencia de medio centenar de gobiernos e instituciones internacionales y regionales en la cita de Anápolis, barajando probablemente dos opciones: el éxito compartido o un fracaso que la totalidad de los huéspedes debería asumir. La cita de Anápolis debería permitir a los interlocutores, exótico cóctel de naciones, que recuerda más una conferencia auspiciada por las Naciones Unidas que un intento de mediación de la única superpotencia mundial, hacer el inventario de los asuntos pendientes y tratar de buscar nuevos puntos de partida para posibles consultas venideras.

En el ámbito de las relaciones israelo-palestinas, es preciso hacer hincapié en las hasta ahora insolubles cuestiones relacionadas con el estatuto de Jerusalén, el derecho de retorno de los refugiados, el desmantelamiento de los asentamientos judíos de Cisjordania, la delimitación de las fronteras entre Israel y los territorios palestinos, las comunicaciones y el tránsito de personas y mercancías, etc.

A ello se debe sumar un acuerdo marco de convivencia y cooperación a escala regional, basado en la iniciativa de Arabia Saudita, avalada por el conjunto de los miembros de la Liga Árabe. Asimismo, cabe destacar el hecho de que algunos países de la zona, como Siria, por ejemplo, son partidarios de una solución global del conflicto, que implique la celebración de consultas entre Israel y la totalidad de los países vecinos.

Y si la nutrida participación árabe en esta cumbre sirve para reforzar la postura negociadora de Mahmud Abbas, los protagonistas son conscientes de que Tel Aviv y Washington llevan la voz cantante. En efecto, desde la firma, en septiembre de 1993, de los Acuerdos de Oslo, Israel ha aprovechado el pretexto del “terrorismo palestino” para obstaculizar la celebración de consultas bilaterales con la ANP. Los sucesivos gobiernos hebreos se han negado a abordar la cuestión de las fronteras entre los dos Estados, judío y palestino, el desmantelamiento de facto de los asentamientos de Cisjordania, la devolución de los territorios situados de el valle del Jordán o la retirada israelí a las fronteras de 1967.

Todos los intentos de marginar a los palestinos contaron con el apoyo del ejecutivo y el legislativo estadounidenses. En estas circunstancias, parece difícil contemplar la posibilidad de una “paz justa” en la región. El mero eufemismo – “paz justa” – parece un disparate. ¿Se puede garantizar la convivencia intercomunitaria, la estabilidad regional, mediante una “paz injusta”? En este contexto, cabe preguntarse si la reunión de Anápolis no empieza con malos augurios.

La fuente: el autor es escritor y periodista, miembro del Grupo de Estudios Mediterráneos de la Universidad de La Sorbona (París). Su artículo se publica por gentileza del Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS).

19 noviembre 2007

Cualquier paz es mejor que desaparecer de la liza.





por Andrés Aldao − 19/11/07

Un lector de TODO el mundo reprocha mi antijudaísmo, mi posición radical antiisraelí., mi apoyo a Irán, todo lo cual −según opina− me convierte en antisemita. Ante todo, que critique a gobernantes y políticos israelíes judíos por sus posiciones y decisiones en el contexto general y particular de lo que ocurre en el Medio Oriente, no me convierte en “antijudío” sino en adversario de gobernantes, generales, funcionarios y políticos israelíes que han demostrado hasta el hartazgo su compromiso con los EEUU, con el petrolero Bush y su ama de llaves, Condoleza Rice, para la aplicación sistemática de las ideas expansionistas del gran capital de USA (judíos y gentiles) y su negativa a hacer la paz con el pueblo palestino, excepto la concesión de algunas medidas melifluas e inconsistentes que contradicen leyes y normas internacionales vigentes que nadie se molesta en recordar.

Si analizo la política de los gobiernos de Israel y la crítico, puedo ser una persona antiestablishment, un periodista adversario del gobierno. Si Israel se reclama “democrática”, debe concederme el derecho a ser opositor del gobierno y de sus ideas y conductas, asimismo de los políticos y los militares de la derrota. Pero el eficaz departamento de propaganda de los cuerpos de inteligencia de Israel han estudiado a fondo la concepción del “agi−prop” del GPU y los textos del Komintern de Stalín, y saben convertir una oposición legítima en su contrario. En ese contexto, yo no soy opositor del gobierno israelí sino antisemita, antijudío, enemigo del “pueblo judío” (una calificación étnica muy discutible y que no se aplica en absoluto a los ciudadanos del Estado de Israel).

Por último, veamos mi “apoyo a Irán”. Por no apuntalar a Irán, por denunciar la flexibilidad del Sr. Arias Manso y su triste apretón de manos con quien niega el holocausto y auspicia la desaparición del estado en el que vivo con mi familia, debí renunciar a Poetas del Mundo. Pero en esa misma nota de ruptura, aclaré que disiento con la política genuflexa y diversionista del gobierno israelí, ariete de USA. Irán tiene derecho a desarrollar su programa nuclear pacífico, el mismo que tuvieron Pakistán, la India e Israel. El presidente de Irán me es tan poca garantía como Putin, o el pakistano Mushraff, o los generales de la derrota israelíes, que están buscando la revancha contra el Hizbollah por la histérica derrota sufrida en julio−agosto de 2006 a manos de los milicianos libaneses que defendieron su tierra de la agresión ordenada por Olmert.

Volvamos a nuestro tema central. En una época le exigieron a Arafat reconocer a Israel; luego, que luchase contra el “terrorismo” palestino, pero que aceptara el terrorismo de Tzáhal. Después, Israel planteaba que no tenía “interlocutor” para las conversaciones de paz. Más tarde, una vez que el Hamás ganó las elecciones en la Franja de Gaza, transparentes, en una jornada sin incidentes, con veedores internacionales, Israel y EEUU desconocieron los resultados y hostigaron, conspiraron y encerraron al movimiento islámico (creado y financiado por el Shabac para enfrentar a Arafat), dentro del ángulo agudo de las medidas de represalias draconianas, al margen y por encima de las leyes internacionales.
¿Cuál es la nueva muletilla frente a Anápolis? Los palestinos deben, ante todo, reconocer a Israel como “Estado Judío”, una cosa que no existe, una pretensión autocrática, una peligrosa coincidencia con la Alemania aria del tercer Reich, el Irán musulmán, el Misisipi del klu klux klan, la España de Dios Patria y Hogar de la falange franquista, las colonias kahnaistas del CAJ y Marzel, y la hinchada de Beitar Irushalaim, el más numeroso y peligroso conjunto de huliganim sin la cabeza rapada...
Me niego a ser parte de este “estado judío” y, como yo, muchos millares de israelíes se niegan a integrar este estrafalario y vergonzante proyecto racista, antiisraelí y antidemocrático, en el que sustituyen la nacionalidad por una caracterización religiosa y minoritaria.
Israel, como “estado judío”, debe volver a las fronteras de la partición de 1948, restituir todas las tierras y propiedades robadas a la población palestina que vivía en este territorio, Y debe devolver las tierras robadas en la Franja de Gaza, Samaria y Judea a sus legítimos dueños, trasladar las colonias al territorio de Israel reconocido y legítimo según la histórica decisión de las Naciones Unidad: el Estado de Israel junto al Estado de Palestina. Fuera de esto no hay ni habrá paz. ¡Nunca!

Hambrearon a los palestinos, desplazaron a Abu Mazen al margen del proceso, no reconocieron los esfuerzos del Hamás para frenar la violencia y desechan su legitimidad. Israel no detiene sus provocaciones ni el comportamiento autoritario e inhumano en las vallas, prosigue su política de ajusticiamientos ilegales, pretende cortar aprovisionamientos elementales que suministra a la Franja de Gaza (luz, agua y otros servicios vitales). Y los Kassam caen y seguirán cayendo en Sderot.
El fascista y Rasputin Liberman, ministro del gobierno, procesado por cooperar en el blanqueo de dinero negro de las mafias rusas, y el condenado (y liberado) delincuente sexual Jaim Ramón son, “un solo corazón”, piensan lo mismo. En Liberman no causa extrañeza, y en Ramón tampoco, dado que este último se mostró partidario de bombardear el Líbano indiscriminadamente, aun al costo de matar niños, hombres y mujeres, ancianos inocentes, cuyo delito era (y es) vivir en ese país: “Aunque no me resulta agradable decirlo −adujo en una entrevista en el canal 10 de TV durante los días de la aventura libanesa (julio de 2006)− prefiero que mueran niños del Líbano y no los israelíes”.
Esta clase de ministros fascistas, irracionales, dignos discípulos de la barbarie, el racismo y el chovinismo, son los que junto al desprestigiado cerOlmert rigen los destinos del estado de Israel en vísperas de su 60º aniversario. En cuanto a Eli Ishai, el correveidile del rabino Ovadia Iosehp, nadie lo toma en cuenta a pesar de la fuerza electora que representa.
El Partido Laborista, por su parte, bien socialdemócrata y oportunista, siempre opta por andar en la cuerda floja, huyendo de las decisiones que le den un tono coherente. Siempre se columpian entre el todo y la nada, el sí o el no, escabuyéndose entre innumerables matices de gris mate. La figura de Shimón Peres (hoy de Kadima) es el símbolo del repertuorio laborista israelí: una caterva pringosa, resbaladiza y falsa, envejecida, artrítica, que padece de un irreversible proceso de Altzheimer político y social.

Y ahora Anápolis, versión desvaída de reuniones anteriores en las que todas las esperanzas de un acuerdo naufragaron y abortaron mucho antes del encuentro formal.
En Anápolis se demostrará, una vez más, que los representantes de Israel no desean la paz, ni el acuerdo ni sentarse a debatir los problemas del Medio Oriente, en general, y el de Israel, Palestina y Siria en particular.
La paz pareciera ser una causa perdida y sólo el lenguaje de la guerra, la sangre y el duelo podrá convencer a los dirigentes de Israel de que cualquier paz es siempre mejor que desaparecer de la liza. Esto es, la realidad deberá llevarlos al convencimiento forzoso de que si no aceptan negociar, el estado de Israel tiene su futuro oscuro y lóbrego en el breve plazo histórico, según la profecía apocalíptica y fundada de Abraham Burg... ■

Atrapado entre el cáncer y el bloqueo



 Un joven ha muerto víctima de esta enfermedad y del hermetismo de las fronteras
 Los casos similares al de Nael El Kurdi se han multiplicado recientemente en la Franja


SAL EMERGUI

GAZA.- El bloqueo de la Franja de Gaza asfixia y a veces mata a los bloqueados si éstos padecen una grave enfermedad. Este es el caso del joven Nael El Kurdi, de 21 años, que ha muerto víctima del cáncer y del hermetismo de las fronteras entre Israel y Gaza.
En los últimos cuatro meses, Nael intentó sin éxito ser tratado del tumor cancerígeno en su testículo derecho y de una hepatitis. Su destino era el Hospital Ijilov de Tel Aviv, pero en el camino se topó con el paso fronterizo de Erez. Cuatro meses esperando un permiso que nunca llegó. Desde que el grupo islamista Hamas se hiciera con el control de la Franja —expulsando por las armas a sus rivales de Al Fatah— Israel ha cerrado la mayoría de accesos.
Detrás del bloqueo se esconden nombres y apellidos como Nael El Kurdi. "El último mes ha sido un infierno. Apenas comía, sufría mucho y la enfermedad se agravaba cada día. No le dejaban entrar en Israel pese a que nunca ha pertenecido a ninguna banda armada ni constituye un peligro para nadie", asegura su tío Hani, que solloza: "Mi sobrino quería salir de Gaza solo para vivir, nada más".
Pero el paso de Erez que separa —más que nunca— Israel de la Franja no le abrió sus puertas. Nael quedó atrapado mortalmente entre la Gaza de Hamas y las bloqueadas puertas de Israel y Egipto. Su fallecimiento este fin de semana ha pasado tan desapercibida como su sufrimiento.
"La muerte de Nael es el ejemplo de las consecuencias terribles de la política que utiliza el Shabak [servicios secretos internos israelíes], al impedir el tratamiento médico a los enfermos palestinos de Gaza", acusa Ran Yaron, de la ONG israelí Médicos por los Derechos Humanos. Una voz de denuncia convertida en ángel protector de centenares de enfermos palestinos.
'Un asunto de vida o muerte'
El temor ahora se centra en la vida de Mirfat Al Wawi, de 31 años, madre de seis hijos y que padece una grave hepatitis. Todavía no ha sido autorizada para entrar en Israel pese a que su estado es crítico. Su pecado es que está casado con Ahmed, un militante de Hamas que suplica: "No le dejen morir porque viva conmigo. No le castiguen por mi culpa".
El director de Médicos por los Derechos Humanos, Danny Filk, indica a elmundo.es: "Son casos muy duros y sus historiales médicos han sido confirmados por doctores israelíes. Es un asunto de vida o muerte. No entiendo por qué no les dejan ser intervenidos en los hospitales".
Si antes de junio, cuando Hamas se convirtió en amo y señor de Gaza, Israel permitía la entrada diaria de unos 40 enfermos palestinos, ahora la cifra se ha reducido a la mitad. Datos fríos para reflejar dramáticas historias como la de Inaf Nadjar, de 20 años, que tardó semanas antes de someterse a una terapia en Tel Aviv. El cáncer, de nuevo.
Apelando a "motivos de seguridad", las autoridades israelíes hacen caso omiso a las peticiones de operarse de urgencia en Israel. El Shabak hizo oídos sordos a Imad Zarab, de 27 años, sordo de nacimiento, con un tumor cerebral y a la espera de ser internado en el hospital San José de Jerusalén. Gracias a la ayuda de la ONG israelí y de varios recursos ante el Tribunal Supremo, finalmente pudo entrar al "primer mundo".
Entre Hamas y el Shabak
Fuentes del Shabak afirman que cada petición es estudiada detalladamente. "Gaza es una zona controlada por un grupo terrorista que pide la destrucción de Israel y podemos decir que la población que vive allí está bajo su cobijo. Desde su territorio lanzan diariamente cohetes Kassam contra nuestras ciudades. Los terroristas han aprovechado estos casos humanitarios para cometer atentados", dicen dichas fuentes refiriéndose a dos mujeres embarazadas, que con una falsa autorización médica y enviadas por Yihad Islámica, fueron interceptadas en el paso fronterizo antes de cometer un atentado suicida.
"No creo que la seguridad esté en peligro por una mujer afectada por el cáncer o un sordo con tumor cerebral", rebate Filk.
Wajidi necesitaba urgentemente ser operado de los ojos debido a un desprendimiento de la retina. Para evitar la pesadilla de la ceguera, tuvo que vivir un infierno. Tras recibir los permisos, se dirigió al paso de Erez. Al otro lado de la frontera, la tierra prometida para sus desgastados ojos.
Tras varias horas haciendo cola, fue llamado por un 'reclutador' del Shabak. "Me preguntó en qué operaciones armadas había participado y si conocía a personas que han disparado Kassam contra Israel. Le dije que no sabía nada y me respondió que si yo no le ayudaba, él no me podría ayudar". No hacia falta más palabras y Wajidi se tuvo que volver a su casa, consciente que en su caso el permiso no sirve de nada si no acepta ser fuente de información en 'territorio hostil'.
Yaron revela el drama: "Por un lado, los enfermos están preocupados por su salud y harían todo lo que sea para poder entrar en Israel y salvarse. Por otro, si aceptan ser colaboracionistas y son descubiertos, sus paisanos les asesinarán. Les colocan en una dramática encrucijada".

La histérica arrogancia del "Israel uber alles"...

Muere un joven enfermo de cáncer en Gaza mientras esperaba autorización para entrar en Israel

Las autoridades denegaron varias peticiones de acceso alegando motivos de seguridad


EUROPA PRESS - Gaza - 19/11/2007

El joven Nail al Kurdi de 22 años y residente en Gaza, murió el pasado fin de semana víctima del cáncer que padecía mientras esperaba autorización para entrar en el Estado de Israel y recibir el tratamiento médico, según informó hoy la agencia de noticias israelí Haaretz.
A pesar de las numerosas peticiones por parte de la asociación de Médicos por los Derechos Humanos, el servicio de seguridad israelí, Shin Bet, le denegó la entrada al país alegando motivos de seguridad.
Ante esto la asociación presentó una petición al Tribunal Supremo de Justicia de Israel para conseguir que Al Kurdi pudiera recibir su tratamiento.
Yohanna Lerman, la abogada que representa a la institución de médicos, afirmó que la petición, que fue archivada en nombre de Al Kurdi y otro siete palestinos a la espera de recibir cura, aún no ha sido atendida después de que el Tribunal Supremo ofreciera a los fiscales del Estado tiempo para poder estudiar el caso.
"Así pues, la Corte dio tiempo al estado a pesar de las numerosas advertencias médicas que alertaban que si Al Kurdi no recibía tratamiento médico a tiempo, moriría", señaló un comunicado de la organización.
"Continuaremos luchando por la causa para poder ayudar a los siete pacientes restantes. Desgraciadamente, no podremos ayudar a Nail al Kurdi nunca más", sentenció Lerman.

18 noviembre 2007

El primer ministro es responsable por la muerte de 33 soldados”



El periódico londinense Sunday Times, afirma que "el primer ministro, Ehud Olmert, fue hallado responsable por la Comisión Vinograd, de la continuación de la segunda guerra del Líbano de verano de 2006 por 60 horas, cuando ya se sabía que era inminente el acuerdo de cese del fuego."
En ese período de tiempo murieron 33 soldados israelíes.
Fuentes allegadas a la Comisión Vinograd que investiga los sucesos de la guerra entre Israel y los soldados de Hesbollah, habrían afirmado que el informe final, aún aguardado por la población del país, se centrará en esas horas de los combates.
El documento, según esas fuentes, mostrará que "Olmert sabía que el acuerdo para detener el enfrentamiento estaba cerca y ordenó al Ejército salir a una misión imposible con la finalidad de sellar el fracaso con una declaración de principios."
Un alto oficial del Ejército habría dicho a un corresponsal del mismo medio de prensa, que el operativo fue planeado durante dos meses y su meta era liquidar a la organización terrorista libanesa. Pero el ataque estaba planeado para ser el inicio de la guerra y no para finalizarla, porque se requerían 96 horas para llevarlo a cabo y las tropas no contaron con ese tiempo."
Días atrás la Comisión Vinograd publicó las declaraciones del que fuera asesor del ex primer ministro Ariel Sharón, Dov Veisglass. Afirmó en su testimonio que seguramente Sharón no habría salido a una guerra en las condiciones planteadas el día que fueron secuestrados dos soldados reservistas por Hesbollah en la frontera con Líbano

Miles de negros piden justicia en Estados Unidos



Marcharon contra los crímenes racistas

Miles de negros estadounidenses se manifestaron en Washington para pedirle a las autoridades federales más firmeza frente a los crímenes racistas y menos intransigencia frente a los delincuentes negros.

WASHINGTON, AFP

La manifestación se inscribe en un movimiento de descontento nacido tras varios casos de jóvenes negros muertos por policías o perseguidos por la justicia de "manera excesiva", y de una multiplicación de episodios de nudos de horcas colgados de árboles, símbolo de los años de segregación y linchamientos en el sur.
"El gobierno estadounidense debe intervenir y proteger a sus ciudadanos", declaró el reverendo negro Al Sharpton, líder de la lucha por los derechos civiles, que había convocado a la manifestación.
"Cuando alguien cuelga un nudo de ahorcado, no es una broma para nosotros", dijo a los manifestantes, que desfilaron por las calles de la ciudad en dirección al Departamento de Justicia.
El movimiento se cristalizó en torno a la pequeña ciudad de Jena, en Luisiana (sur), sacudido por tensiones raciales desde el otoño de 2006.
La mayoría de los blancos implicados en la violencia y las intimidaciones no han sido perseguidos por la justicia pero seis estudiantes negros que agredieron e hirieron ligeramente a un adolescente blanco fueron detenidos e inculpados de intento de asesinato.
Los cargos contra los "Six de Jena" fueron luego revisados, pero los adolescentes todavía corren el riesgo de pasar varios años en prisión.
A fines de setiembre, una manifestación en su apoyo reunió 20.000 personas en Jena.
Según las estadísticas del FBI (Policía federal), casi 4.700 crímenes o delitos racistas fueron registrados en 2005 en Estados Unidos, de los cuales el 68% contra negros.